1ª REGLA ONÍRICA: ESTÁ PROHIBIDO CREAR UN SUEÑO O PESADILLA DE NUESTRO GRAN SEÑOR HYPNOS.
- Es...- Phantasos miró aquella pequeña creación con gran interés. Particularmente extraño y particularmente hermoso para ser obra de un niño tan pequeño, es lo que habría querido decir, pero no era el análisis que una niña pequeña haría... y debía mantener las apariencias incluso dentro del sueño- … único. ¿Me cuentas lo que es?
- Es Alot.- Respondió el creador con la naturalidad e inocencia que solo un infante podía transmitir.
Phantasos sonrió. Aquel humano se había convertido en el foco de su atención durante muchas noches... quizás demasiadas. Su hermano Morfeo ya le había llamado la atención al respecto, pero admitía que no le había prestado mucha atención.
Tomó a Alot entre sus diminutas manos. Aquel camaleón con ojos de gato, que lucía orgulloso sus alas emplumadas en la parte superior y de mariposa en el inferior, no debía medir más de 15 cm, pero su cola triangular y picuda, le recordaba a la de un escorpión, por lo que la vigilaba con cierto recelo.
- ¿Puedo... quedármelo?- preguntó la oniro con un pequeño brillo en sus ojos.
- ¡Es el tercero que me pides!- respondió el pequeño refunfuñando a punto de llorar y haciendo que el ambiente del sueño tornase a uno mucho más oscuro.
- Es que... si te lo quedas, nunca más podremos jugar con él... y seguro que tú no quieres eso. - Intentó explicar. No quería mentirle. Él había sido siempre muy sincero y cortés. Mentirle le parecía una grosería.
- ¿Por qué solo tú puedes jugar con él? No es justo, yo también quiero algo a cambio.
Phantasos lo miró con atención. Tenía toda la razón. Era el tercer sueño que ese niño creaba exitosamente y probablemente no sería el último con semejante portento. Ya había usado muchas artimañas anteriormente para salir ganadora, pero admitía estar cansada de aquello. No podía considerarse muy ético hablar sobre los oniros o sobre el reino de los sueños a un humano (es más, ya podía escuchar a Morfeo dándole una larga charla al respecto), pero considerando la edad que tenía, cualquier mención a su familia al respecto se tomaría como "cosas de niños".
- Está bien, hagamos un trato. A cambio de Alot, te diré toda la verdad. Pero tienes que prometer que no te asustarás, ¿de acuerdo?
El niño asintió mientras recibía a Alot de manos de aquella niña con trenzas. Phantasos intentó hacer una transformación hermosa pero sutil. No quería causar ningún tipo de miedo o recelo que pudiera generarle un problema en el futuro, pero incluso no buscándolo, las mentes infantiles eran extremadamente frágiles y había que ir con mucho cuidado.
Usó unas luces brillantes pero no cegadoras, parecidas a las de las estrellas. Lo acompañó de una brisa de olores dulces, parecidos a los que adoraba el muchacho, y aprovechó el gusto del pequeño por la naturaleza para aparecer sobre una pequeña flor.
- Mi verdadero nombre, es Phantasos.- Explicó la oniro. Mantuvo su pelo negro y sus ojos bicolores, pero el resto de su cuerpo parecía más bien el de un hada o un elfo. Orejas picudas, alas transparentes y un vestido turquesa creado por agua.- Y mi trabajo es velar por los sueños de la gente.
- ¿Por eso sueño tantas veces contigo?
- Eso es.
- ¿Y cuál es tu trabajo entonces?
- Yo... creo sueños y pesadillas... a veces intento enseñar a la gente o advertirles mientras duermen.
- ¿Puedes crear sueños y pesadillas? ¿Cómo?
- Exactamente igual que tú- Phantasos entonces creó un ser exactamente igual a Alot en la palma de su mano para gozo del muchacho- Es solo que... cuando despiertas, los sueños desaparecen si no los llevo al reino de los sueños. Una vez allí, son inmortales y puedes atraerlos siempre que gustes.
- Y si puedes crear cualquier cosa, ¿por qué elijes mis sueños?
Phantasos hizo un gesto algo exagerado, simulando pensar muy profundo al respecto.
- Porque son muy especiales. Tienes una mente privilegiada para imaginar y moldear.
- Pero seguro que otros ya pensaron en algo igual o parecido, estás mintiéndome.
- No. - Le tomó de las manos gentilmente, aunque por su tamaño, más bien era tomarle del dedo.- Te sorprendería la cantidad de gente que solo sueña con oscuridad. Eres talentoso, tanto si me quieres creer como si no.
La oniro se sentó junto a él, viendo como ambos camaleones peleaban entre ellos. Para su sorpresa, el verdadero Alot no escupía fuego azul por la boca como su creación, sino una especie de pompas de jabón heladas.
- Me gustaría crear algo para ti.- murmuró el niño con timidez después de un largo rato de reflexión- ¿Hay algo que quisieras y que no puedes hacer o imaginar?
Phantasos se sorprendió mucho con la pregunta. Ese niño no solo era imaginativo, sino demasiado perspicaz.
- Mmm... los oniros no podemos soñar, pero a cambio, podemos crear cualquier cosa que deseemos o imaginemos, excepto una.
- ¿Cuál? Dímela y la tendrás.- Se apresuró a decir.
La diosa se mantuvo en silencio.
“No nos está permitido crear un sueño o una pesadilla de mi señor.
Si un humano crea un “Hypnos”, no es problema, porque no tiene la capacidad de hacerlo lo suficientemente poderoso o peligroso para un oniro, especialmente por la ignorancia respecto a quién es Hypnos en realidad.
Si lo hace un oniro menor, probablemente nos obligaría a intervenir a nosotros cuatro.
Pero si lo hace un oniro mayor... uno de los cuatro elegidos... podría destruir el reino de los sueños y el de los mortales. Se volvería una pesadilla fuera de control, contra el que solo podría rivalizar el Hypnos verdadero.
Ése es el principal motivo por el que mi señor se mantiene alejado en la medida de lo posible de nosotros cuatro. Después de que nuestro poder floreciera, la distancia con él fue en aumento. Porque si descubrimos su carácter, sus manías, sus miedos, sus pensamientos, sus anhelos... en definitiva: "sus sueños", podríamos crear un Hypnos tan real y poderoso, que tal vez ni siquiera mi señor podría llegar a enfrentar.
Es la primera y la más importante regla de un oniro... por nuestra propia supervivencia.”
Phantasos respiró hondo. Le habría gustado poder contarle toda la verdad a aquel pequeño. Es más, era realmente tentador ver si podía lograrlo y quizás así llevar a una especie de realidad algunos de sus deseos más ocultos.
Muy tentador. Pero no lo suficiente.
- Chocolate- respondió abriendo mucho los ojos.- ¿Puedes creerlo? No nos permiten crear dulces...
- ¡¡¡Entonces haré los mejores para ti!!!- respondió dando un brinco a la vez que el chocolate fundido comenzaba a crear un río frente a ellos.
Despertar
[[.:: Hypnos ::.]]


