- No está bien... es una abominación que una pesadilla se pasee tan campante por el reino de los sueños con total libertad, Hypnos-sama cometió un error creándolo.- Escupía Ikelos mientras no dejaba de observar a un joven de pelo morado y rostro pálido a la lejanía. En ese instante, el cielo se oscureció y algunos relámpagos comenzaron a intuirse en el cielo.- Cálmate Phantasos, de acuerdo, Hypnos-sama tendría sus propios motivos para hacerlo, pero sabes que acabará trayendo problemas.
- ¿De qué tienes tanto miedo si puede saberse? No es el primer vampiro que se mueve por todo el reino. Eso no es culpa de nuestro señor, sino de los humanos que comenzaron a creer que enamorarse de un monstruo es buena idea.- Explicó la oniro mientras se centraba en observar una nueva creación que había aparecido en el agua.
- Pero éste es inmune al sol, un híbrido de hombre lobo... y tan viejo como tú y como yo, por si lo habías olvidado. ¿Estás segura de que podrías aplastarlo llegado el momento?
- ¿Por qué debería hacerlo si su existencia es la voluntad de mi señor?- Preguntó suspirando. Con tantos alaridos, aquel sueño seguiría escondido. Miró a su hermano con seriedad.- Si eso es lo que te preocupa, deja de molestar y ve a entrenar.
Ikelos hizo una mueca de desagrado y no ocultó su mal humor antes de marcharse. Phantasos volvió a resoplar mientras negaba con la cabeza. Empezaba a creer que por fin tendría algo de calma para seguir averiguando, cuando una nueva presencia se posicionó junto a ella.
- No has llegado a contestar. ¿Podrías detenerme?
- Sé que sería una pelea larga y tediosa. Estoy de acuerdo en que es incómodo que tengas tanto poder, en especial el de escuchar desde la lejanía- remarcó con cierta sorna- pero siempre que caminemos en la misma dirección, no veo que eso sea un problema, ¿cierto Agnus?
- Cierto- contestó el híbrido mostrando una leve sonrisa de autosuficiencia.
- Aunque tengo curiosidad. Tienes fuerza, rapidez, eres inmortal, sentidos agudizados, capacidad de transformarte en bestia, soportas el sol... ¿cuál es tu debilidad? Y no me digas que las jovencitas de pelo rubio...
- ¿Tu hermano quiere matarme y quieres que te dé información sobre cómo hacerlo?
- Mi hermano no puede matarte- aclaró con rotundidad.- Solo quiero saber qué es lo malo de ser alguien como tú, por si un día no me queda más remedio que transformarme.
Agnus meditó un instante. Su mirada también se clavó en el fondo del agua.
- El frenesí.
Phantasos ya había escuchado aquel término. “Sucumbir a la bestia” lo llamaban algunos.
- Enséñame a resistirlo.
- ¿Por qué?
- Porque imagina lo que podría hacerte un oniro en frenesí.
*Fin del flashback
Movió su mano nuevamente, esta vez hacia su boca, aunque aquel gesto seguía suponiéndole un gran esfuerzo. Su lengua no tardó en hacer contacto con los restos de sangre que manchaba sus dedos, y en ese momento su estado pareció cambiar brutalmente.
Los ojos se abrieron de par en par. Todo se veía claro... incluso mejor que eso. Todos sus sentidos se habían agudizado hasta tal punto que podría detectar el vuelo de una mosca a varios kilómetros de distancia. Su cuerpo ya no se sentía pesado, sino realmente fuerte y rápido. El cazador perfecto. Tomó una bocanada de aire... olía excesivamente bien a su alrededor, así que en apenas una décima de segundo, se posicionó alejada de sus compañeros. Los recuerdos de su entrenamiento con Agnus le pasaron por la mente. Habían practicado con la rabia, pero la sensación de hambre... era como haber estado en un desierto durante 3 días sin agua, ver una botella de agua fresca en mitad de la nada y sentir que más personas en tu misma situación se abalanzan a por ella. Quería haber llegado hasta el río, pero había un olor a sangre mucho más tentador que los miles de litros que fluían por éste. Un olor que hizo que su cuerpo se detuviese en seco.
Rhiannon se había alejado para ver el estado del dragón y de Astra, ignorando la situación de peligro real que tenía próximo a ella. Hypnos no la detuvo, tal vez consciente de la cruda realidad. El dios podía ver cómo la mirada de su oniro se clavaba en la suya. Fija... demasiado fija, sin mostrar ni un solo parpadeo en todo ese tiempo. El cuerpo de Raven se mostraba agazapado a unos 10 metros de distancia, con una rodilla en el suelo, en una postura similar a la de los atletas antes del pistoletazo de salida en una carrera. Si no hubiese quedado todo arrasado, la sensación que habría tenido es la de una leona agazapada entre la maleza a punto de saltar sobre su cena... vestida de negro, tal vez sería más acertado pensar en una pantera. Podía escuchar su mente. Solo eran dos palabras repetidas constantemente: “Sangre” y “no”... pero esta última, apenas como un leve susurro.
Rhiannon volvió hacia donde estaba Hypnos. Xoloth se mantenía atento a los movimientos de todos, pero se mantenía sutilmente al margen. Phantasos lanzó una especie de siseo entre los colmillos, siendo consciente de la desventaja numérica y finalmente consiguió alejarse y lanzarse al río de sangre, perdiéndose de la vista de todos.
—Señor Hypnos... tengo una sugerencia. O más bien una petición.- dijo Wyvern, arrodillándose frente al dios del sueño. —Puedo enviar a Lady Pandora a resguardarse con mi dragón con... finalizando la invocación, por así decirlo; la llevará a donde esté segura y puedo traerla de vuelta cuando despierte. O al menos puedo cruzar el laberinto para llevarla de vuelta a Heinstein, para que repose y el dragón la siga protegiendo. Ya ha sido largo su sueño y me preocupa que, si algún desafío me distrae, ella pueda ser más lastimada.
Phantasos escuchó sus palabras aún sumergida. Conforme la sangre bañaba su organismo, la cordura y el raciocinio iban volviendo a ella. La petición de la mujer no era ninguna locura. No había podido abrir ese melón aún... o tal vez no había querido hacerlo.
Inconsciente o dormida... no importaba. Ambos estados eran del dominio de Hypnos. Si realmente éste hubiese querido, Astra habría despertado ya hacía tiempo. Pero no lo había hecho, y aquello era tan llamativo y sospechoso como el que un humano se ahogase en el mar frente al dios Poseidón.
*Flashback
- Le has tomado cariño a la regente del inframundo...- Dijo Hypnos, tal vez lo que mas le sorprendía era que se acababan de conocer. - No deberías.- Dijo de pronto secamente.
*Fin del flashback
En aquel momento, aquella actitud le había causado cierta gracia al querer confundirlo con celos. Imaginar a Hypnos como un niño sujetando su juguete ante otro niño, había logrado despistarla de otras opciones, pero ahora... ¿Podría tener Hypnos algún motivo desconocido para mantener a Pandora dormida o alejada de Phantasos?
Dio otro gran sorbo de sangre. Era un pensamiento absurdo, incluso se sintió incómoda por haber llegado a ese tipo de conclusiones. Fuese cual fuese la realidad, no cambiaba nada. Si Pandora dormía por acción del dios Hypnos, Phantasos no podía hacer nada, únicamente someterse a su voluntad. Si no era así, no quedaba otra que seguir esperando.
Hasta ese momento, la disyuntiva era la misma, tal vez por eso no había llegado a preguntar nada, pero ahora Rhiannon planteaba otra situación muy diferente. Dejar llevarse a Astra a una recién llegada a un lugar que solo ella conocía, no la convencía en absoluto... ni siquiera al castillo. Dejar que fuera transportada al reino de los sueños, no garantizaba el total bienestar de Astra si Hypnos estaba detrás de todo... y continuar con ella en aquel corredor que cada vez se tornaba más complicado, tampoco era un destino alentador.
Dio un último trago de sangre mientras nadaba alejándose y agradeciendo no tener que ser ella quien tomase la decisión final.
Salió del río en un lugar alejado (pensó que tal vez esa visión podría inspirar más de una pesadilla a sus acompañantes y no era precisamente lo que buscaba en ese momento). En unos segundos atravesó el espacio que le separaba del río de agua para lanzarse a él, quitarse toda la sangre y de paso librarse de una situación realmente incómoda.
Pasó allí unos minutos antes de volver a salir y escurrirse una vez más junto a la piedra que contenía a Xtabay. Miró sus ropas. Estaban hechas trizas y dejaban ver más de lo que le gustaría enseñar, pero no quería seguir maltratando su armario, así que las dejó como estaban. Respiró hondo. Se sentía mucho más calmada. Escuchaba la conversación a la lejanía de ambos, y aunque en parte no quería volver hasta que se decidiese el destino de Astra, decidió que lo mejor era regresar.
No le costó más que un par de segundos.
El dragón y Astra seguían alejados. Rhiannon se veía tan maltratada como suponía estaba ella misma. Xoloth se mantenía quieto y calmado junto a ella. Hypnos no parecía tener ningún daño especialmente importante, pero se le veía más cansado que de costumbre.
Tuvo que contener sus pensamientos... con gran esfuerzo. Con aquel atuendo (OT: atuendo? Si va medio desnudo jajajajaja) no solo era una botella de agua en mitad del desierto... era más bien un refresco exclusivo con hielo, servido en una copa con su sombrillita, disfrutado junto a una playa con palmeras y una brisa refrescante. Le había prometido no volver a dejarse llevar en su mente, así que intentó pensar en cualquier otra cosa, siendo consciente de que la próxima vez que viera un gladiador, no podría evitar soltar una risa boba en su mente y colmarle de atenciones (OT: XDDDDDDDDDDDD)
- La próxima vez que se ofrezca de trofeo... que no sea en una competición deportiva, por favor.- Dijo dejándose caer de rodillas junto a su señor y aprovechando para recuperar algo de cosmos.- Tengo que daros las gracias a los tres... y disculparme por no haber podido estar a la altura.
Miró de reojo a las dos estatuas. Hubo un momento en que pensó en volver a entrar a ese corredor y sacarles de allí para tener una pelea más justa, pero aquella idea parecía remota y descabellada ahora.
Había muchas preguntas y comentarios que quería hacer. En realidad necesitaba probablemente varias horas con ellos, en un lugar tranquilo, para que toda su cabeza quedase despejada.
- Puedo continuar... pero estaría bien si pudiera acumular algo de cosmos durante un par de horitas antes de seguir.- Dijo contestando a la pregunta que hacía tanto rato le había formulado su señor.- Me mantendré en este estado, si es posible, hasta salir de aquí. La sangre de vampiro sana... si no os da demasiado asco- explicó mordiéndose en la muñeca y extendiendo su brazo- pero desconozco si hace algo más. Hay mucho de lo que hablar, pero quiero empezar por lo más obvio.- Señaló al perro- ¿Quién eres tú realmente? Sabes que te adoro como perro, pero... ¿podríamos tener una presentación más formal?
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