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.:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Ago 23, 2023 8:52 pm
por Raven
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Nuevamente volvían a caminar, esta vez rumbo al destino que había estado buscando desde que entró a ese cuerpo y que no había sido capaz de averiguar precisamente por éste mismo.

- ¿Y dónde se supone que queda eso? ¿Raven?- Preguntó Astra en las puertas del reino de los sueños.
- No lo sé- contestó Raven, aún dándole vueltas a lo que había murmurado su señor sobre los di Metherlow y la umbra.- Recuerda que es lo que buscaba cuando nos encontramos por primera vez. Debería saberlo, pero no soy capaz de hace...
- La cascada de sangre- interrumpió el dios Thanatos.



El caminar era más lento, lo que tampoco le agradaba en demasía, más aún cuando solo tenía que abrir un pequeño portal y todos estarían frente a la puerta oscura. Pero había un buen motivo para no hacerlo. Conforme se alejaban del reino de los sueños, Phantasos sentía que su cosmos disminuía notablemente y, aunque no manifestó su preocupación abiertamente, cada paso que daban se sentía como una cuenta atrás, por lo que se mantuvo en silencio toda la travesía, calculando sus límites para lo que se venía.

También estaba el detalle con Hades. Les había dado una misión que habían cumplido y de la que sin duda debieran informar. Pero la orden de su señor había sido clara: “Debemos ir ahora a la puerta de la Umbra”. Por sus principios, Hades debería esperar, pero no estaba segura de que Astra se encontrase en la misma situación que ella... solo cabía confiar en que el dios del Inframundo fuera comprensivo con la situación.


Por fin, su destino se presentó frente a ellos: La gran cascada de sangre.
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Uno de esos pocos bellos paisajes dentro del propio Inframundo que inspiraba a la calma. Tal vez por el sonido de la sangre al caer o por la ironía de que aquella sangre alimentada por las lágrimas de las almas yacientes en el Inframundo, transformaba la pena en algo hermoso como una cascada o la única forma de vida real en un mundo de muerte, aquel hermoso sauce que todos conocían por ser el origen del peligroso collar de cuentas del caballero dorado de virgo.

Para Phantasos aquel lugar era una mezcla perfecta entre el mundo del sueño y el de la pesadilla... sí, un lugar de convergencia. La vida en mitad de la muerte. Un punto de conexión entre la sexta y la séptima prisión. Y por supuesto, un punto entre la luz y la oscuridad.

Conforme iba recordando poco a poco todo lo referente a la cascada y la puerta, se peleaba consigo misma por no haber sido capaz de recordarlo hasta que Thanatos lo dijo en voz alta.

- ¿Por qué una cascada de sangre?- Preguntó Oneiros en sus recuerdos de hacía milenios, cuando se creó el inframundo que actualmente conocían.

- Supongo que si algún humano llega hasta aquí y se topa con una cascada de sangre... tal vez reconsidere retroceder. Los humanos que conectan con estas puertas, tienen la creencia de que los dioses nos alimentamos de sangre. Sacrifican cientos de humanos para ofrecérnosla a cambio de su favor, así que cruzar y bañarse en ella, “arrebatándosela” a los dioses... no parece una buena idea, ¿no? Pero no podemos olvidar, que si consiguen pasar todas las pruebas previas, lo más seguro es que una cascada no los detenga, así que creo que es un gran acierto situarla en una zona neutra entre las dos prisiones. Un humano no tendrá claro el rumbo a seguir...


Phantasos se llevó las manos a la boca al darse cuenta que su recuerdo lo había trasladado a ese momento, hablando en voz alta las palabras exactas que dijo a su hermano entonces.

Dio por hecho que la habían escuchado, pero no dijo nada al respecto. No obstante, no podía no hablar sobre otra cuestión más preocupante.

- En lo que pienso como no acabar empapada de sangre sin hacer uso del cosmos y poder así llegar a la puerta oscura- dijo añorando su reino en el que solo un pensamiento la dejaba perfecta- quiero recordar un pequeño detalle. El pacto de nuestro señor Hades con los otros dioses establecía que SOLO seres humanos podían cruzar esta puerta...- Miró hacia Hypnos y luego hacia Thanatos. No quería cuestionar las órdenes de su señor, ni mucho menos dar a entender que no eran conscientes de ella, pero cruzar esa entrada como dioses, podría desembocar en una guerra santa, pues el mismo pacto regía para las seis puertas, por lo que los dioses nórdicos o el propio Poseidon podrían exigir explicaciones al respecto o incluso tomarlo como una invasión directa si continuaban.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Ago 24, 2023 2:29 pm
por Hypnos
Durante el camino pocas palabras se cruzaron, anduvieron a través del inframundo sin mayores complicaciones, Hypnos observaba todo y trataba de ubicar en su memoria cuando había sido la última vez que había caminado por aquellos rumbos. Debía de haber sido hace muchísimo tiempo. Pero como aquello era eterno, poco había cambiado.

Thanatos había señalado la ubicación correctamente, debían llegar a la cascada de sangre, en donde se escondía una de las puertas que conectaban al inframundo con el mundo exterior. No eran propiamente portales dimensionales, eran mas bien caminos largos y bien escondidos, difíciles de andar para una persona normal. De ahí que tan solo cruzarlos se volvió una hazaña en la mayoría de las culturas.

Durante el camino aprovechó para preguntar el estado actual del inframundo.

- Escuché a Phantanasos llamarte Astra... Dime Astra, ¿Cuál es el estado actual del inframundo? ¿Han aparecido ya las 108 estrellas?. Puedo sentir a Hades y a algún cosmo oscuro más. Pero si tuviera que adivinar habremos mas bien pocos. ¿Cierto?. -

Hizo una pausa mientras continuaba mirando hacia adelante.

- No entiendo muy bien por que, pero mi ser no apareció en las anteriores guerras. Pude sentir toda la agitación de las batallas, los despliegues de energía, la disrupción de la línea temporal. Pero son sensaciones mas que recuerdos reales. Estoy bastante des-actualizado de lo que ha ocurrido hasta el momento. -

Escuchó atento la respuesta mientras llegaban por fin a su destino. Una gran cascada roja se erigía frente a ellos. Hypnos recordó aquel lugar y no pudo evitar sonreir en complicidad con Thanatos. En aquel lugar había comenzado el castigo del primer hombre que llegó al inframundo sin estar muerto, aquel que reveló a Hades la existencia de las distintas conexiones con el reino de los vivos.

La voz de Phantanasos lo sacó de sus recuerdos, haciendo mención que le gustaría realmente no llenarse de sangre al cruzar la cascada y algunos detalles del antiguo pacto con las familias custodias de la muerte.

- Realmente el pacto oficial busca que nadie cruce estas puertas, ni dioses, ni humanos. Esa fue en su momento la mayor preocupación de nuestro señor Hades. De ninguna manera podíamos permitir que los muertos escaparan del inframundo, ni tampoco podíamos correr el riesgo de incursiones de nuestros enemigos. - Explicaba tranquilamente. - Al final solo a un grupo de humanos se les permitió cruzar estas puertas, a los guardianes de la muerte, y para este efecto recibieron varias bendiciones, tanto de dioses menores, como de Hades. Ellos no han cruzado estas puertas, pero alguien ha encontrado la manera de atacar el inframundo desde el otro lado. ¿Por que se arriesgarían a enfrentar la ira de Hades?.- Dióse cuenta que había comenzado a divagar y no había respondido a la preocupación de Phantanasos.

- La idea es mantener a los muertos aca, y a los vivos del otro lado. Nuestro paso por aquí no debería sugerir una ofensa, puesto que no somos almas escapando del inframundo. - Meditó un momento, tratando de encontrar la mejor solución, no podía arriesgarse a contrariar a su señor Hades. Y al final una sonrisa divertida le acusó de haberla encontrado.

Cerró sus ojos, su cosmo ardió de forma creciente y paulatina. Abrió sus ojos y estos eran blancos, sin pupilas. Extendió su brazo y mostrando la palma de su mano convocó un portal. Frente a ellos un circulo con unas inscripciones ajenas al habitual griego que solía abundar en cualquier inscripción del inframundo. Eran mas bien dibujos, jeroglíficos de una cultura muerta. El círculo se incrustó en el suelo, para luego comenzar a subir lentamente. Conforme subía iba dejando debajo de el la forma de un nuevo invitado.

- Hola Huna, tanto tiempo sin verte. -

Hunahpú apareció frente a ellas. Era un hombre de gran tamaño, musculoso, facciones faciales gruesas, iba vestido con un faldillon corto cruzado de color verde, con un pedazo de tela que caía desde la base de su vientre hasta las rodillas, alguna vez bromeó diciendo que era para cubrir totalmente su falo, que las falas no alcanzaban a tapar. Portaba sandalias y un tocado en la cabeza color verde hecho de tela con adornos de oro. Portaba también un bastón de gran tamaño que le servía a la vez de arma como para ayudarse a andar.

- Ca Tiyacauh cualitqui,teticmati teotl cochiztli.-

- Vamos viejo amigo, tiempo has tenido ya para aprender la lengua común. Verás, necesito de ti una última vez y pronto podrás volver a donde te había colocado. -

Hunahpú intento luchar, dar una última batalla, pero fue en vano sus fuerzas habían sido menguadas estos últimos tres mil años. -

- Necesitamos cruzar esta puerta, que fue erigida en tu honor al ser aquella que usaste para cruzar a este plano la primera vez, pienso que los dioses custodios de tu región natal no nos notarán su tu "escencia nos acompaña". -

Hunahpú protestó un momento, pero entendió lo que quería Hypnos, y sabía que poco podía hacer al respecto. Tomó su bastón, el cual de uno de sus lados tenía una punta afilada, y cortó ambas muñecas, su sangre corrió abundante de sus manos, aquel ser tenía una escencia propia que podía ser detectada como se detecta el cosmos, era una esencia muy particular del lugar donde venía. Podía decirse que violenta y a la vez valiente.

- No nos bañaremos en su sangre. - Le aclaró al grupo. MIentras hacía arder su cosmoenergía y la sangre del héroe maya comenzaba a brillar en un dorado intensó, pronto dejó de brotar y frente a ellos tenían ahora la escencia del héroe convertida en cosmoenergía. Hypnos elevó aquello y se cubrió con esa energía, hizo lo mismo con sus compañeros.

Hunahpú cayó sobre una rodilla, estaba débil.

- Ahora debes volver... - Hypnos contuvo una mueca de tristeza. Aquel héroe había llegado a caerle bien con el paso de los años, había sido una pena para el que Hades deseara un castigo ejemplar para el primer ser que se atrevió a cruzar estas puertas. No pudieron matarlo, no era un humano normal. Era mas parecido a ellos que a los humanos. Pero si lo derrotaron, acabaron con su espíritu de lucha y aplastaron su alma y ahora yacía sellado en el inframundo eternamente.

El hombre desapareció poco a poco, como si el aire se lo llevara de a poco, como si de una estatua de sal se tratase que se desintegró grano a grano.

- La energía usada para sellar estas puertas esta íntimamente ligada con la energía de los primeros héroes o dioses de estas culturas. Espero que esto sirva para que avancemos sin ser detectados. -

Concluyó hacia el grupo mientras con su energía partía la cascada en dos creando un arco por que podían pasar caminado, si encontraban la manera de sortear el lago de sangre.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Ago 24, 2023 9:11 pm
por Thanatos
El camino desde el reino de los sueños hacia las cascadas de sangre no fue más que eso, no compartimos muchas palabras en el andar, en mi mente, la visión que se había formado después de establecer una conexión con el ente que nos amenazaba permanecía tatuada en mi vista… cada vez que cerraba los ojos podía verle ahí… brillando en la oscuridad.

A mi lado… pude ver a mi hermano en una especie de conducta social… “durmió demasiado tiempo” pensé, pues me parecía poco usual que se interesara tanto por los demás… aunque en realidad no alcanzaba a comprender las preguntas que le hacía a Astra… aunque debería poner más atención.

Llegados a la cascada de sangre, solo pude agradecer que evitáramos el largo camino escalonado que muchos héroes utilizaron para acceder al inframundo por medio de xenotes ocultos. “un buen atajo, sin duda” pude pensar para mi… mientras Hypnos convocaba un portal del cual un viejo conocido emergió.

- Hun-Hunahpú… - dije en voz baja mientras el Antiguo héroe hacia una especie de rabieta… en la antigüedad… dicha rabieta haría preocuparse hasta a los mismos dioses gemelos… pero hoy… Hunahpú no era más que un recuerdo de lo que un día fue… un casi dios.

Habiendo sido sometido por Hypnos, Huna accedió a brindarnos su esencia, con la finalidad de pasar desapercibidos por el nuevo mundo… mientras regresaba al portal, Huna me miro tristemente… “tal vez un día te regale el descanso eterno…” pensé, sin embargo mi voz sonó claramente solo a los oídos de Hun-Hunahpú… viniendo del dios de la muerte… parecía una promesa.

Mientras Thanatos se fundía con la energía del héroe... Este pudo darse cuenta que tenía que atender asuntos con motor importancia que la que actualmente atendía.

- debo irme...- dijo sin explicar más - Hypnos, estoy seguro que eres.mas que capaz de encontrar a quien a causado todo este alboroto... - dándose la vuelta Thanatos desapareció en un par de metros lo que un cuerpo desaparecería si caminara kilómetros.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Lun Ago 28, 2023 7:38 pm
por Raven
Hypnos le había dado una explicación que consideraba bastante acertada sobre el origen y el propósito de las puertas. Pero había un detalle que Phantasos nunca había considerado de importancia hasta ahora y que ponía en jaque el razonamiento del dios Hypnos. ¿Dónde acababa la jurisdicción de Hades?

Las cavernas, los cenotes, los ríos subterráneos, los volcanes... siempre habían generado cierta discusión política. Un túnel que conecta la superficie de la Tierra con el Inframundo, ¿pertenece a la primera o al segundo? La respuesta parecía ser clara: o bien era de ambos o de ninguno.

Pero además, sabían que había un pacto de por medio sobre quiénes podían transcurrir por ellos, por lo que era algo que reforzaba aún más la idea de que los túneles pertenecían a ambos reinos.

Ahora. Hades se había molestado en dar a conocer las puertas a sus vasallos y de dejar claro que “solamente humanos” podían atravesar esas puertas. ¿Por qué lo haría si al final el único problema era que no escaparan los muertos del inframundo? Ése ya era el cometido de la mayoría de espectros, era obvio que eso aplicaría a los túneles.

- Si fuese común a dos reinos... yo habría puesto varias advertencias en el camino y finalmente una definitiva. Habría marcado una línea a partir de la cuál se cumpliría mi voluntad sí o sí.- Se dijo.

Se acomodó el pelo, como el que quiere acomodar las ideas, pero todo seguía siendo confuso. Solo le quedaba confiar en lo que su señor decía. Eran los dioses gemelos a fin de cuentas, los consejeros de Hades, no cualquier espectro de bajo nivel. Claramente estaba dando demasiadas vueltas a algo que seguramente no debía.



Mientras había estado pensando, aquel guerrero había aparecido invocado por su señor, rajándose las venas frente a ellos. Raven se puso muy tensa al ver el espectáculo. No por la sangre, sino pensando en qué quería hacer Hypnos con ella.

- No nos bañaremos en su sangre- aclaró éste, como si hubiese leído el pensamiento de la diosa. Eso la hizo respirar por un instante, aunque todavía había que descartar que no quisiera que la bebieran. Finalmente, vio que simplemente se convertía en energía a su alrededor, como si fuese una capa protectora... sí, podía funcionar.

Acto seguido, la cascada se dividió en dos como si hubiesen descorrido una gran cortina, nuevamente gracias al poder de su señor y esta vez sí respiró hondo aliviada, agradecida de contar con un creador tan considerado
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La visión desde su lugar, era simplemente espectacular, pues cuando hablaban de puerta, pocos podían imaginar semejante obra de arquitectura.

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Su imagen imponía cierto respeto incluso a aquellos con poderes divinos. Los dos Chac-mool parecían ser capaces de mirar el interior de las personas a pesar de que sus ojos eran solo piedra lisa. Suponía que era la idea después de todo. “Los dioses mayas os estamos observando y estaréis a nuestra merced si cruzáis estas puertas”.

Se había ensimismado tanto admirando aquellas puertas, que le costó darse cuenta de que en su mente estaban apareciendo algunas palabras e imágenes que no eran suyas. Rápidamente asoció aquellas al dios Thanatos, pero le sorprendió, porque él no estaba hablando en ese momento, más bien parecía... un sueño. ¿De él? ¿De aquel guerrero?

- ¿Xtabay?- preguntó Phantasos en apenas un susurro, extrañada por aquel nombre. No sabía de quién se trataba, pero le sorprendió que podía visualizar con claridad a una joven con vestido blanco y piel tostada que nunca antes había visto. ¿Cómo era posible?

- Debo irme...- dijo de pronto Thantatos rompiendo la conexión mental, seguramente de todos los presentes que compartían la esencia del guerrero- Hypnos, estoy seguro que eres más que capaz de encontrar a quien ha causado todo este alboroto...

Y simplemente desapareció.



En realidad no es que no estuviera acostumbrada a las idas y venidas del dios, pero de algún modo aquella actuación hizo que le hirviera la sangre por dentro.

- No es que me queje- dijo dirigiéndose a Hypnos con seriedad- porque estoy francamente agradecida de que fueseis vos mi creador y no él... pero cuando repartieron los dones entre ambos en vuestra creación, ¿tan escasos estabais de educación, cortesía y carisma, que decidisteis tomarlo todo para vos y no dejar nada para él? En realidad, no sé por qué os llaman los dioses gemelos, si no os parecéis ni en el blanco de los ojos.- Comenzó a decir al tiempo que el pelo cambiaba a una tonalidad granate.

Quería pensar que tal vez tendría asuntos más importantes o que simplemente no quería tentar la posibilidad de transgredir una orden de Hades, pero la realidad es que en su cabeza las palabras “cobarde” y “egoísta” retumbaban demasiado alto como para intentar ignorarlas.

No entendía por qué se molestaba dado que era su carácter habitual, pero tras haberla ayudado a tener un juicio justo, haberle observado con Astra e Hypnos, y haber sentido algo de su cosmos protegiéndolas con el envenenamiento (aunque no estaba del todo segura con esto), Phantasos había creído por un instante que por fin podría ver al Thanatos que tanto amaba su señor...

Pero nuevamente había quedado defraudada y lo peor de todo, es que no entendía por qué seguía importándole mínimamente.

Comenzó a avanzar unos pasos hacia la laguna. Estaba tan enfadada que con cada paso que daba la sangre se iba retirando lo suficiente para no empaparla, fruto del descontrol de su cosmos, pero que dejaba vía libre al resto para cruzar.

Había tres puertas y en la parte superior una cuarta. No lo pensó mucho, simplemente empujó la puerta que estaba en medio y la atravesó, encontrando frente a ella una especie de camino rojo. Iba a girarse para decir algo cuando de pronto, con un golpe seco que retumbó con fuerza, la puerta quedó sellada. Retrocedió para intentar abrirla, pero era imposible.

- ¡¡Mi señor!! ¡¡Astra!! ¿Podéis oírme?- gritó mientras golpeaba la puerta. No obtuvo respuesta en sus oídos... aunque sí en su mente.- En serio... ¿¿podemos leernos la mente??

No iba a negar que aquello podía ser realmente útil si se encontraban separados como era el caso. La esencia de aquel guerrero había generado una conexión muy válida, pero también muy peligrosa.

- Oh por favor, ¿y si mi señor ve que lo imaginé medio desnud..... ? ESPERA, NOOOOOOO!!!!! NO VEA ESO POR FAVOR!!! ¡¡¿¿¿¿¿CÓMO SE OS OCURRE HACER ESTO SIN AVISAR!!????? @onion13@

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Sep 05, 2023 4:21 pm
por Hypnos
Raven quedaba dubitativa, Hypnos podía imaginarse que iba y venía en su mente, analizando las implicaciones de cruzar esa puerta. De todos los oníros era al que más conocía, y podía apostar que estaba haciendo acopio de fuerzas para no contradecirle. Al final, no pudo contenerlo del todo; como quien habla consigo mismo, comentó lo que ella hubiera hecho si fuera la regente del Hades y no quisiera que alguien pasara. Hypnos no respondió al respecto, consideró que estaba pensando en voz alta.

Todos observaron la puerta al mismo tiempo. Todavía no habían terminado de analizar las líneas y recovecos de la obra frente a ellos cuando Thanatos rompió el silencio señalando que era hora de irse. Hypnos podía sentir la urgencia en el alma de su hermano. Sabía que algo llamaba su voluntad, y asintió cuando le dijo que confiaba en él para resolver el problema que ahora presentaban. Apenas hubo desaparecido la reacción de Phantanasos, le sorprendió.

Al principio, la sorpresa fue evidente en su rostro. Sus ojos se abrieron un poco más mientras miraba a Phantanasos. Ella le sostuvo la mirada; a pesar de que la queja era para su hermano, Hypnos pensaba que tal vez en el fondo de su corazón esperaba que él reprendiera al dios de la muerte por sus modales. Aquello no pudo sino divertirle al dios del sueño. Miró a Astra para entender si para ella también había sido una falta de respeto.

Escuchó atentamente. Solo sonrió y volvió a agitar el cabello de Phantanasos fraternalmente.

-Si lo piensas, la muerte no suele ser cortés. Cesa la vida sin aviso o cita, no se justifica cuando es dolorosa, ni pide recompensa cuando pone fin al sufrimiento... Si le dieras una oportunidad, te aseguro que te enamorarías de él... -
Las palabras de Hypnos no solo no apaciguaron su espíritu, parecían darle más razones para continuar enojada. Dio media vuelta y comenzó a caminar sobre la sangre usando su energía; un olor a hierro comenzó a tener presencia. La sangre se evaporaba conforme ella avanzaba. Avanzó sin mirar atrás, como si de pronto estuviera sola. Hypnos imaginaba que estaba ensimismada en sus reclamos.

-Phant... - Es todo lo que alcanzó a decir antes de que Phantanasos entrara a la puerta que quedó frente a ella apenas cruzó la laguna. La puerta se cerró de inmediato; Hypnos sabía que no se abriría.
- Bueno... - Miró a Astra. - Creo que seguimos nosotros. Estas puertas son el acceso a la primera parte del recorrido. No estoy del todo enterado del arreglo que ha sido utilizado en esta puerta, pero seguramente es algo relacionado con la magia antigua de la región y potenciado con la ayuda de los dones que el señor Hades les dio a la familia nigromante. -

Gracias al vínculo que Hypnos había convocado al usar la sangre del héroe para cubrirles, podían sentirse aún a través de las eras, del espacio, de las dimensiones. Era un vínculo similar al que tenía con su hermano Thanatos, un vínculo que solo la sangre puede dar. Ellos podían sentir la momentánea desesperación de Phantanasos, la incertidumbre, y también podían comunicarse con ella; ambos escucharon a Phantanasos.

Mientras todo esto ocurría, ellos caminaban sobre las aguas de igual forma que lo hiciera la Oníro segundos antes.

- Seguimos aquí. Vaya, qué rabieta que te ha dado. - Dijo divertido. - No creo que la puerta pueda abrirse nuevamente. Debemos seguir avanzando... - Hizo una pausa para recordar la secuencia de eventos que acababan de ocurrir. La puerta se había sellado con energía poderosa apenas ella hubo cruzado. Invitó a Astra a cruzar juntos la siguiente puerta, pero simplemente no pudieron avanzar; las puertas estaban diseñadas para permitir solo a una persona.

Ensimismado estaba en sus pensamientos cuando escuchó que Phantanasos gritaba, al menos en su mente, y acto seguido sintió un profundo calor, una sensación que seguramente había sentido alguna vez, hace miles de años, pero que ya había olvidado. El vínculo que compartían no solo les permitía comunicarse, también tenían un profundo lazo empático; podían sentir lo que el otro sentía, incluso podían en ocasiones visualizar lo que el otro imaginaba.

Ese calor era el calor que genera una intensa vergüenza, ese fuego que te sube por el pecho y se aloja en tus mejillas. Hypnos estaba confundido, seguro ellas podían sentirlo. Su corazón latía rápidamente. Ahora su sangre también parecía hervir. Como un relámpago que cae en la pradera, así apareció su imagen. Se vio a sí mismo con el torso desnudo, conviviendo con Phantanasos. ¿En un lago? ¿En el campo? No entendía esa visión, pero seguramente era algún lugar del reino de los sueños.

-Entre más dejas que tus emociones afloren, más compartirás. - Se escuchó la voz de Hypnos en las mentes de Astra y Phantanasos. - Interesante la visión que surge después de que mi hermano te hace enojar. Esperaría algo más violento y con mi hermano de protagonista... o tal vez que el cabello de esta visión debería ser de color plata? - Dijo divertido mientras volteaba con Astra para confirmar que el siguiente paso era ingresar cada uno a una puerta.

-Lo que hay detrás de esa puerta esta ideado para no dejar pasar a nadie. No sé qué será, pero lo que sea, recuerda que fue hecho por alguien que tenía el permiso de Hades, tú tienes su bendición, estas en un orden superior en conciencia y poder, que no flaquee tu entereza. -

Escuchó la reacción de Astra antes de dirigirse a la puerta de la izquierda e ingresar. El golpe seco de la piedra al caer anunciaba que aquella puerta no se abrirá más. Al cruzar la puerta solo había oscuridad. Hypnos se detuvo unos segundos para tratar de identificar algo distinto, algún peligro que pudiera cernirse sobre él, estaba a punto de iluminar el lugar con su energía cuando todo se aclaró.

Hypnos caminó con cautela por el camino recién desvelado hacia él, era un largo pasillo, las paredes estaban decoradas con dibujos procedentes de la cultura Maya, contaban historias de guerreros sacrificados, aquello era más una intuición que una certeza, pues no podría decir que entendía aquella escritura, continuo su camino esquivando algunas lianas que colgaban del techo. El ambiente era muy húmedo, por fin salió del pasillo y entonces entendió por qué, el pasillo terminaba en una selva que abarcaba todo cuanto podía observarse. Hypnos recorrió con la mirada el paisaje, helechos, grandes árboles, arbustos, lianas, muchas flores de distintos colores, pudo identificar crisantemos, relacionados con la muerte, y orquídeas con el amor. ¿Un mensaje?

Hypnos pensó en saltar, pero al levantar su rostro observó que la bóveda celeste, no era realmente celeste, era un firmamento tan oscuro como la umbra. Sospechó que si quería llegar al otro lado, sería caminando.

Se adentró por fin en la vegetación, le sorprendía la cantidad de vida que había en aquel lugar, todo se movía, todo emitía sonidos, acostumbrado a la mansedumbre de las vidas finitas, a la calma de los campos elíseos, aquello le resultaba intrigante, trató de hacer memoria para descubrir alguna vez que haya estado en un lugar parecido, pero no consiguió hacerlo, era la primera vez que caminaba algo así, reflexionó que tal vez en su divinidad, en su soberbia por conseguir el objetivo de su señor se había concentrado tanto que comenzó a pensar que todo cuanto el hacía o maquinaba era todo cuanto había.

Sumido estaba en tales pensamiento cuando una forma de vida distinta llamó su atención, a lo lejos una figura humana se acercaba. Hypnos trató de sentir su cosmoenergía, pero no parecía irradiar una energía especial, o diferente a la que había en aquel lugar. Conforme sus pasos los acercaban podía distinguir mejor a aquella persona que le daría la bienvenida.

Era una mujer, no muy alta, de tes morena oscura, pero lo que comenzó a llamarle la atención de manera poderosa era su feminidad. Phantanasos había tomado un cuerpo bello sin duda, Astra era una mujer de hermosos atributos y fina silueta, eso no lo ponía en duda, pero nunca aquellas características atraparon su mente como para analizarlas, lo que si ocurría con aquella mujer que se acercaba.

Su sensualidad comenzó a atraparlo, diose cuenta entonces de su contoneo al caminar, que era posible gracias a sus caderas prominentes, tenía una falda prehispánica que funcionaba un poco como taparrabos, dejando al descubierto unas piernas grandes y torneadas. Al subir su mirada encontraba una cintura pequeña, un abdomen marcado, su ombligo parecía estirarse con su cuerpo. Su ropa cubría sus pechos por el exterior, pero dejando al descubierto la parte interna en un escote descarado que dejaba poco a la imaginación.

Su rostro era pequeño, pero sus facciones no así, sus ojos eran grandes y expresivos, sus labios carnosos y teñidos de un color rosa oscuro, acorde a su tono de piel. Su nariz pequeña y respingada.

Algo estaba mal, aquella reacción no era natural en el dios, en aquel momento él no lo identificaba así, aquello que lo estaba atrapando era difícil de discernir. ¿Sería solo la lujuria tan clásica en los dioses griegos?

-Hola Hypnos, dios señor y regente de los sueños, bienvenido a mi morada. - Dijo aquella mujer al acercarse lo suficiente. - Que lo trae a este lugar mi señor, ¿qué puedo hacer hoy por ti?- Su voz era dulce, invitaba a la dominación. Hypnos demoró un momento en responder. Su razón estaba luchando con su deseo. Su espiritualidad luchando con la carne.

-Entré a la puerta de la Umbra, y deseo llegar al otro lado de ella, ese es mi destino. - Dijo de forma parca, disimulando la contrariedad en su alma.

-Claro que puedo ayudarle con eso, conozco este lugar perfectamente. -

-¿Por qué habrías de ayudarme?- Preguntó con la desconfianza natural que demandaba aquella situación.

-Mi trabajo es cribar la cizaña del maíz, los dignos, de los indignos. Soy Xtabay, la guardiana de este camino. -

Si Hypnos hubiese sido un dios más culto en otras civilizaciones hubiera entendido la trampa en aquel momento. Xtabay no era una guardiana, era un espíritu captor, era una mujer que gozaba de engañar a los incautos y atraparlos por siempre en aquella selva.

-Esta puerta esta creada con la ayuda de una poder ancestral y poderoso. Desde que cruzaste la puerta te sentí, y desde que te sentí supe que eras digno. Nunca había cruzado nadie como tú. A decir verdad estoy emocionada de conocerte. Por aquí por favor. -

Le dijo mientras se giraba para mostrarle el camino que habrían de seguir. Cualquiera que lea estas palabras podrá entender que aquella bella mujer ahora tentaba no solo su lívido, sino, su ego… pero, todos son toreros desde la barrera.

-Este camino tiene ciertas complicaciones, son más bien pasos que hay que seguir. Normalmente se tratarían de pruebas para disuadir a cualquier mortal de continuar, sin embargo no estoy segura de que ocurrirá en tu caso. - Le dijo mientras sonreía y se colgaba de su brazo al caminar. Su olor era embriagante, el corazón de Hypnos latía sumamente rápido, tan rápido y tan fuerte que por primera vez en cientos de años, recordó que tenía uno.

Llegaron pronto a un lago, su agua pura y cristalina parecía reflejar un cielo azul que no estaba ahí. De no haber estado tan hipnotizado por los encantos de Xbatay, Hypnos hubiese podido alertarse de aquello.

-Hm! Esto es nuevo! - Dijo llevándose una mano a la barbilla, para luego saltar emocionada dejando entrever que sus pechos estaban bien resguardados por su ropa, por más que bailaron, nunca salieron de su prisión. - Hacia mucho tiempo que no veía una prueba nueva!- Dijo con una voz un poco más chillona.

-Prueba… - Dijo Hypnos para sí. - ¿Qué me impediría quemar todo esto hasta las cenizas y dejar de jugar este juego? - Le preguntó haciendo acopio de entereza.

-Puedes hacerlo, sí. - Ella sonreía cuando hablaba. - No te lo recomendaría, si tu destruyes este lugar hay una gran posibilidad que nunca puedas salir de aquí.

Hypnos era una entidad que podía moverse entre dimensiones, transportarse a diferentes puntos en la tierra. Aun así no quiso retar su suerte. Recordó las preocupaciones de Phantanasos al respecto de la diplomacia y su delicada relación con aquellas puertas.

-Entonces cual es la prueba?- Dijo acercándose al lago, asumiendo que debía de nadar.

-Eso solo lo podrás descubrir tú, le dijo ella, yo solo soy una guía física. Cuando completes la prueba el camino se abrirá frente a nosotros-

Hypnos giro su rostro para mirarla, la contemplo por más tiempo del que él hubiera deseado realmente. El alejarse de ella suponía un esfuerzo consiente. Pero al final lo hizo, avanzó por la orilla del lago, hasta que un brillo en el fondo llamó su atención. Se concentró en él y pronto ya no estaban en aquella selva húmeda y ruidosa. Estaban en… ¿Grecia?. Estaban frente a un santuario en ruinas, lo que aún quedaba en pie estaba en llamas. ¿Qué estaba pasando?, ¿Una ilusión?, era una ilusión tan poderosa como para que el dios sintiera la realidad en ella.

El dios recorrió el santuario, conforme avanzaba información llegaba a su mente, como quien recuerda algo olvidado, algo oculto, como quien vuelve de un coma y recuerda toda su vida. Él había derrotado al santuario, él había comandado las hordas del inframundo en la batalla, cosa que nunca había hecho realmente, hasta aquella ocasión.

Terminó de subir, en la sala del patriarca se arrodillaba ante él una mujer de cabellos largos y azules, Athena. Ella le entregaba a Nike. Mientras el complacido le permitía levantarse. Pronto el dejó de ser el, y solo era una entidad que veía una especie de película, una película inmersiva de la que él estaba ya estaba convencido que era parte.

Tomó la mano de Athena y la invitó a sentarse a su lado. En el trono del patriarca ahora había dos grandes y vistosas sillas. Sentáronse ambos, tomados de la mano mientras veían el horizonte. No había dándose cuenta que junto a él se encontraba una hermosa mujer de cabello castaño, erguida, alerta. Parecía cuidar de ellos. Era la representante de Athena en la tierra, era la matriarca del santuario.

El tiempo pasó rápidamente frente a ellos. El santuario prosperó, creció, el Inframundo lo hizo a su vez, las relaciones entre los atlantes y Asgard mejoraban. Todo avanzaba, todo prosperaba, bajo su mandato.

Aquella era la prueba. Un deseo dormido en su corazón, enterrado, estaba brotando.

Yo lo haría mejor…

Decía su corazón. Hypnos, aquel dios que daba su eternidad por su señor Hades, tenía aquel deseo inclaustrado en la oscuridad de su mismo. Hacerlo mejor que Hades mismo.

El dios sonreía en el trono de la tierra. En una tierra donde ya no había guerras, donde el deseo de destruir al hombre había desaparecido de la agenda del inframundo. Donde todo era cada vez mejor. Aquel era el poder de Xtabay, no era tentar a los hombres con su cuerpo. Era usar ese don para debilitar la voluntad y escarbar en aquello que se asomaba de vez en cuando, en aquello que todos enterramos. En aquel deseo que no debe ser.

Esa selva era una versión aumentada del mundo de los sueños.

¿Cuánto tiempo había pasado?, era difícil saberlo. Hypnos estaba atrapado en una realidad alternativa, en un mundo distante. Y más tiempo pasó, días, meses… años. Su nueva realidad era perfecta. No había división, veía en el santuario guerreros con surplices entrar y salir, guerreros que medían sus fuerzas pero no buscaban algo más.

Hasta que un día, subiendo las escaleras para llegar a la sala del patriarca se encontró con ellas, aquellas dos mujeres que habían sido sus aliadas en esta restauración, las vio como siempre las veía, las saludó como siempre las saludaba, pero algo no estaba bien. Por un momento, los ojos de Athena se volvieron bi-color, un ojo azul y otro púrpura. Fue como un parpadeo, como un relámpago que iluminaba todo por un milisegundo para luego desaparecer.

Aquello le hizo detenerse un momento, y las volvió a ver. Las miró fijamente. Primero a Athena, y luego a la Matriarca.

De pronto, aquella certeza de conocerlas se debilitaba. Las veía como el amante que observa a su amor después de una despedida; cuando sus almas se distancian tanto que ya no son lo que eran. Cuando su corazón entiende que las palabras ya no alcanzaran a mover ese corazón, cuando viven a diferentes niveles.

Así se sentía el final de aquella ilusión. Aquel recuerdo aleatorio de Phantanasos en Athena había echado a andar el músculo de la voluntad atrofiado en Hypnos. Su mente había comenzado a trabajar sobre su deseo. Su voluntad sobre el placer. Poco a poco comenzó a entender que todo aquello era solo un sueño.

El dios sonrió. Había caído dentro de su propio sueño. Todo comenzó a desmoronarse, a convertirse en polvo de estrellas. Ellas, las líderes del santuario, fueron el último vestigio de deseo que desapareció, sus cuerpos se fragmentaron en miles de pedazos y con ellas el corazón del dios parecía romperse, alzó su mano buscándolas una última vez, pero no, todo lo que había construido había terminado.

Estaba en pena, había entendido algo; había entendido que no era un ser adecuado, un ser que rendía pleitesía a su señor como debería ser. Había entendido, que tenía las mismas debilidades de los hombres y aquello le dolió.

Cerró lentamente sus ojos. Hasta que dejó de escuchar el crujir de la realidad romperse y volvió a escuchar el ajetreado andar de la selva. Ahí estaba ella Xtabay.

-Y bien señor Hypnos, planea hacer algo?- Le dijo, dando a entender que no había pasado tanto tiempo en el mundo real.

-No estoy seguro, creo que la prueba termino... - Dijo el antes de mirarla a los ojos. Y ahí se dio cuenta. Ella le había mentido, en sus ojos vio los ojos de la castaña. Se congeló por un momento, era tan dolorosamente obvio. Ella había sido parte de la prueba desde el principio, ella lo había generado todo y ella había participado.

-Eres la personificación del deseo, cierto?- Le dijo tranquilo. Ella sonrió.

-Ahora que has probado lo que alberga el fondo de tu alma, de aquí no podrás irte. - Le dijo triunfante, con una sonrisa tan sensual como malvada.

-Me has mostrado un truco nuevo, es cierto, mira que has logrado sorprender a un ser que tiene milenios andando en este tierra. Pero el teatro ha terminado, llévame a la salida. - Le dijo secamente, el embrujo parecía disiparse.

Ella no se movió.

-Veras, el deseo es algo primitivo, algo tan esencial en la creación de los dioses, incluyéndome. Es un sentimiento primordial. Pero siempre está sometido a esa parte animal en nosotros. La voluntad por otro lado. - Frunció el ceño al decir esto último . - La voluntad es un don divino, es hacer lo que debemos hacer por sobre lo que el animal en nosotros quiere. -

Elevó su energía y Xbatay comenzó a asfixiarse.

-Aún más que eso, es un atisbo de divinidad que ha sido otorgado a los hombres, es la capacidad de buscar lo que está más allá, lo que se encuentra en el olimpo. Esa capacidad de ser algo más… Si un humano, común y corriente puede entrar en comunión con lo divino dejando atrás el deseo. ¿Crees que para un dios va a ser diferente?-

Pronto Xtabay dejó de moverse. Hypnos la liberó antes de que la vida fuera arrancada de sus ojos. Pronto la selva desapareció, y el dios continúo su camino por lo que ahora era la segunda parte del largo pasillo. En el piso yacía la mujer más hermosa que el dios nunca había visto, luchando por respirar.

Cualquiera pensaría que sería el reflejo de la frustración y la irá. Después de todo había sido repudiada. Pero no, ella sonreía mientras su pecho se inflaba y contraía buscando oxígeno, sonreía como quien consigue lo que quiere.

-La prueba no es pasar este pasillo. - Dijo tan quedamente que nadie le escuchaba. - Es seguir existiendo después de haber conocido el lado oscuro de tu alma… mi señor. -
Y fue desapareciendo con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Como quien ha cumplido su objetivo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Sep 07, 2023 9:36 am
por Raven
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Las locuras de Hypnos iban acrecentándose conforme hablaba, o al menos eso es lo que pensó mientras escuchaba su discurso. Primero insinuando que podría enamorarse del dios Thanatos y después sugiriéndole fantasear con el dios de la muerte. Su primer impulso habría sido el de la ira, (más aún cuando realmente llegó a imaginar el cambio, tirando por la borda aquella maravillosa fantasía con su señor Hypnos), pero aquel lazo empático seguía haciendo su trabajo y el estado divertido del dios del sueño le sacó una pequeña carcajada a la diosa de forma realmente inoportuna.

Cien... tal vez doscientos hombres armados y vestidos para la guerra estaban frente a ella. De pie, observándola con rostros serios y en un silencio tan sepulcral, que su pequeña risa podría haberse sentido como una gran carcajada en mitad de un entierro.

- No busco problemas.- Se apresuró a decir para rebajar la tensión del ambiente y poniendo un tono de voz mucho más serio.- Solo quiero llegar al final del camino para resolver un problema que afecta a mi hogar.

Nada cambió. De hecho, si no fuese por el movimiento de sus torsos al respirar, habría creído que todo era una ilusión bien lograda.

Pero no era así, por lo que se mantuvo quieta y en alerta. Podía sentir que la habían rodeado, a pesar de que no creía haberse separado de aquella entrada... no importaba. Phantasos intentaba detectar algún rastro de cosmos, pero no sintió nada fuera de lo común que pudiera causarle verdaderos problemas. Parecían humanos normales... antiguos... mayas. No portaban armaduras complejas, ni armas modernas. Solo lanzas y cuchillos. Dio un pequeño suspiro. No dudaba del valor de aquellos hombres, ni de su capacidad para la guerra, pero tampoco pecaba de soberbia al pensar que podía aplastarlos con un solo movimiento. No importaba el número de efectivos, ni el equipamiento de éstos. Frente a un usuario del cosmos... la pelea estaba decantada desde el comienzo. Tal vez por eso, había decidido tomar el camino de la paz e intentar razonar con el hombre situado en el centro. Por su forma de vestir, el uso de plumas, bordados y las numerosas joyas de oro que portaba, debía ser el jefe de aquel pequeño ejército. Quería hacerle preguntas, quizás obtener algo de información sobre aquel camino, pero optó por la moderación, esperando que él tomara la iniciativa.

Éste había dado unos pasos hacia ella y ahora daba vueltas a su alrededor mientras la miraba de arriba abajo. Contuvo el aliento, asqueada por la forma en la que miraba y se acercaba aunque tal vez solo era curiosidad. ¿Cómo no había podido haber previsto esa posible situación? No había tenido tiempo más que de cambiar el color de su ojo violeta a azul, para que al menos ambos ojos fuesen iguales y no la trataran de bruja en un primer vistazo, pero de haber sabido que tendría que tratar con mayas, claramente no habría elegido para la ocasión a una joven de piel pálida, pelirroja, con ojos azules y vestida de negro. Si tan solo Thanatos se hubiese quedado donde debía, no se habría distra...





- ¿Qué... qué está pasando por ahí?!- se dijo al sentir una ola de excitación de origen claramente externo.

Hizo la pregunta en su mente, pero incluso allí podía reflejarse la vergüenza de Phantasos al formularla. De hecho, no tenía ninguna intención de escuchar una respuesta real, pero no encontraba una manera más sutil de recordarle a su creador que todos seguían conectados.

Nadie respondió, pero su cuerpo seguía demasiado acalorado... incluso tembloroso. Su respiración se entrecortaba a pesar de que podía sentir el palpitar de su corazón realmente acelerado. No necesitaba un espejo para saber que sus mejillas se habían sonrojado y que su cuerpo había comenzado a sudar, por lo que bajó la cabeza tratando de ocultar su rostro de tantos ojos curiosos, mientras deseaba que Hypnos controlase aquella situación, fuese la que fuese.

Miró al jefe de reojo. Hablaba con alguno de sus generales. Parecían discutir sobre el futuro de Phantasos, pero no podía concentrarse en aquel idioma antiguo, porque solo parecía poder escuchar los latidos en sus oídos.

“Xtabay”

Fue lo único que escuchó nuevamente en su mente, mientras ponía su mano en el pecho intentando calmarse. ¿Qué o quién era Xtabay? Era la segunda vez que escuchaba aquel nombre en su cabeza. ¿Tal vez era algún tipo de señal?

- ¡Xtabay!- Se aventuró a probar suerte en voz alta, haciendo que todos los presentes abrieran los ojos como platos. Algunos retrocedieron un poco, otros la miraban todavía con más fijación. El jefe y su general hablaban ahora mucho más apurados que antes.

Respiró hondo. Al menos parecía haber ganado tiempo. Las sensaciones de su cuerpo iban disminuyendo progresivamente y parecía que todo volvía a estar bajo control. Claramente el camino que había elegido su señor era más peligroso que el suyo.




Tras varios minutos de discusión, por fin el jefe se adelantó nuevamente para quedar frente a ella. Hinchó el pecho, queriendo exhibir su poder y gritó algo con fuerza a sus tropas. No habría sabido reproducir la palabra, pero conocía el significado perfectamente: “Sacrificio”.

Inmediatamente, algunos hombres bajaron sus lanzas y las adelantaron hacia ella, pero a pesar de su apariencia agresiva, Phantasos podía detectar el miedo en sus movimientos. Abrió entonces un pequeño portal en la nada, metió la mano y sacó una enorme guadaña de unos 2 metros de longitud. Aquel pequeño truco fue suficiente para que algunos retrocedieran, aunque la mayoría mantuvo su posición.

- En verdad no quiero hacer esto. Solo tenéis que dejarme pasar.

Insistió nuevamente, pero quizás solo era un problema de idioma. Aquello aún le daba más rabia, dado que lo había hablado y comprendido perfectamente en la antigüedad, pero era una de esas cosas que aún no había vuelto a recordar completamente. Dudó en pedir ayuda dados los precedentes, pero entendía que la situación requería el intento. Astra era joven, dudaba que supiera el dialecto maya, pero tal vez el dios del sueño sí.

- Mi señor, tal vez puedas ayudarme con una traducción si no estás muy ocupado...- Pensó intentando contactar con Hypnos. No obtuvo respuesta por segunda vez y aquello empezó a preocuparla. De pronto un guerrero tomó la iniciativa desde su flanco derecho, realizando una lanzada profunda... nada que su giro de guadaña no pudiera contrarrestar en un rápido movimiento, partiendo la lanza en dos.- Mi señor, ¿puede oírme?

Quería pensar que simplemente era una cuestión de “cobertura”, pero era capaz de sentir a Astra sin problema, incluso podía escuchar su mente intentando resolver el problema que tenía frente a ella. Si no era así con Hypnos, es porque su mente estaba bloqueada de algún modo. Necesitaba concentrarse, pero era difícil hacerlo en esa situación. Cada vez más guerreros se aventuraban a intentar cogerla por sorpresa, pero sus movimientos eran demasiado lentos para la diosa. No quería dañarles si era posible, pero cada vez se estaban poniendo más insistentes.

Tiempo... solo quería un poco de tiempo. Los miró fijamente y entonces hizo que sus ojos se mostraran como realmente eran, uno morado y otro azul. Nuevamente les tomó por sorpresa y los hombres volvieron a retroceder mientras decían palabras como “hechizo” y otras que simplemente no alcanzaba a entender. No le importaba. Necesitaba esos valiosos segundos de duda para intentar sentir al dios del sueño.





Concentró su cosmos y se enfocó en la búsqueda, mientras hacía una serie de movimientos con sus manos para distraer a los guerreros el tiempo suficiente haciéndoles creer que conjuraba algún tipo de hechizo poderoso. Por algún motivo, la conexión con su creador era compleja a pesar de sus habilidades mentales, pero gracias a la energía de Hunahpú, consiguió llegar a hacerlo... pero aquella sensación encontrada le generó una extraña intranquilidad. La conocía bien... demasiado bien. Una paz intemporal. Un mundo donde todo lo que deseas se cumple. Llevaba milenios acompañando a personas a lograr esa sensación, podría reconocerla en cualquier lugar... ¿pero cómo había acabado su señor atrapado en una ilusión así?

“Estuve a punto de traer a nuestro enemigo aquí, pero no fui lo suficientemente rápido. Debo estar entumido.”

Eso había dicho Hypnos en el reino de los sueños.

Tenía un mal presentimiento...

Tampoco las cosas para Astra iban del todo bien. Quizás debería acabar allí cuanto antes e ir a ayudarles. Nuevamente un cuchillo lanzado a su espalda que tuvo que esquivar con un movimiento más pronunciado, hizo que perdiera la conexión. Cada vez tenía que hacer bailar su guadaña con más frecuencia para bloquear ataques y esquivar con más precisión. Era difícil hacerlo en tan poco espacio sin intentar dañar a nadie, pero esperaba que tarde o temprano, aquel jefe se diera cuenta de que no eran rivales para ella.

Pero su orden no llegaba y cada vez le costaba más establecer algún tipo de conexión con su señor.

- Tengo que poder llegar a él y asegurarme... solo un último intento...



Y finalmente pudo verlo.

Fue apenas un instante. Más breve que el aleteo de un colibrí, pero para Phantasos era como si el tiempo se hubiese detenido completamente. Estaban en el Santuario, probablemente en lo que sería el templo principal, junto a un trono. Había una mujer castaña junto a ella que identificó inmediatamente como la matriarca, aunque no sabía el por qué tenía esa certeza. Frente a ella, se encontraba su señor Hypnos, ataviado como la alta jerarquía de los atenienses. Y estaba... feliz.




El vínculo había vuelto a perderse... tal vez porque Phantasos dejó de respirar. Los ojos abiertos y desencajados, junto con una palidez mortal. Escuchó el golpe de la guadaña al caer y chocar contra el suelo... se sentía muy lejos, como si fuera en otra dimensión. Trataba de comprender, trataba de entender...

Los guerreros maya tomaron ese instante a su favor. Era el momento que habían esperado, pero a pesar de eso, aquella pequeña daga lanzada, solo consiguió rozar la pierna de Phantasos. Un roce que hizo brotar una gota de su sangre.

Una gota que llegó a su vestido tiñéndolo de carmesí a pesar de su oscuridad.

... y tal vez eso mismo era lo que habían conseguido desatar: La oscuridad.



El primer giro de la guadaña a su alrededor hizo un corte limpio por encima de la rodilla de los guerreros que se situaban en primera línea. Uno a uno iban cayendo sobre sus compañeros de la segunda línea al quedar imposibilitados por perder sus piernas. Sus compañeros escuchaban sus gritos de horror tras ver la mutilación de sus cuerpos y veían como la sangre salía con fuerza contra el suelo hasta hacerles perder el conocimiento envueltos en un charco de sangre.

El segundo giro, bailó hacia sus gargantas, rebanándoles las cabezas. No quería escuchar gritos, o tal vez no quería escuchar sus ruegos pidiendo clemencia.

Para el tercer giro, ya la mayoría habían decidido correr en dirección contraria, por lo que el sonido de la hoz al cortar el viento se intercalaba con el crujido del acero contra el hueso de las columnas vertebrales de los cobardes.

Ya no quedaba nadie a su alrededor con vida, excepto una serie de miembros y cuerpos descuartizados... pero aún no habían muerto todos. Querían escapar, pero el filo del arma de la parca aún no había quedado plenamente satisfecha. No sin antes probar las vísceras de los últimos guerreros en pie.



Cuando el último de ellos había exhalado su último aliento, Raven tomó una de las finas telas del jefe muerto y limpió con ella su arma, dejando que ésta brillara incluso en aquel lúgubre pasadizo. No había sido consciente de cuándo había muerto aquel hombre, pero poco le importaba, pues si algo apreciaba del inframundo, era la igualdad ante la muerte de poderosos y plebeyos.

Su guadaña volvió a la dimensión de la que la había obtenido y comenzó a caminar hacia la salida con paso lento. Su pelo había vuelvo a su oscuridad habitual, pero nadie podría decirlo, pues cada mechón de su larga cabellera estaba bañado en sangre, al igual que su piel y al igual que su vestido.

Finalmente llegó hasta un río de aguas cristalinas. No se fijó mucho en él, buscaba el resto de salidas de las cuatro puertas, pero no encontró nada más que su propio túnel. Fue entonces cuando se percató, de que próximo al río, ya se encontraba Hypnos esperando. Aquello pareció hacerla reaccionar al fin. No medió palabra alguna. Solo miró a sus manos ensangrentadas por unos segundos y se dejó caer sobre sus rodillas, rompiendo a llorar desconsoladamente.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Sep 07, 2023 6:01 pm
por Hypnos
Conforme avanzaba por el pasillo se reflexionaba lo que había ocurrido, intentaba entender como había caído en el control mental de esa manera. El creador de aquella prueba debía haber tenido mucho tiempo para perfeccionarla, comenzó a pensar entonces en los dioses menores que habitaban en el mundo, ajenos a Grecia. No habían sido nunca tan relevantes como para inmiscuirse de lleno con el destino del mundo como se conocía, salvo tal vez por Lucifer había pocas entidades relevantes ajenos a la cosmovisión Greco-Romana, sin embargo que hubiesen mantenido un perfil bajo todo este tiempo no significaba que fueran mucho más débiles que ellos. A esa conclusión llegaba el dios del sueño cuando recordó el lazo se sangre que lo unía con Astra y Phantanasos.

Lo recordó por que comenzó a sentir desesperación, sorpresa, esas sensaciones provenían de Astra. No sentía miedo, por lo que consideraba estaba aún todo bajo control. Después hurgo en sí mismo para encontrar a Phantanasos, ahí estaba. Podía sentir su alma, entonces hiló los acontecimientos, aquel destello que lo había sacado del hechizo de Xtabay había sido ella, esa conexión, Phantanasos le ayudó a reencontrarse, sintió un poco de culpa, el debía cuidar de su creación, no al reves. ¿Habíase sacrificado de alguna manera para ayudar a su señor?, se imaginó que Phantanasos debía estar llevando alguna prueba similar a la de el, por lo que el hecho de ayudarle seguramente debió de haberle restado atención de sus propios problemas. Hypnos chistó los dientes, no le agradaba pensar en eso.

De súbito sintió como el ánimo de Phantanasos cambiaba. Sintió una excitación fuerte, como una columna de fuego que se elevaba sobre la tierra. Sentíase agitado, emocionado, había ira, gozo, placer, todo mezclado en un cóctel de emociones bastante atractivo para cualquiera. Hypnos era un ser que no solía dejarse llevar de esa manera, por lo que la experiencia le resultaba extravagante, y para nada desagradable, ¿Qué estará haciendo?, se preguntó. Pensó en tratar de ayudarla como ella le ayudó a el, pero en ese estado de euforia no consiguió conectar con su conciencia. Supuso que aquello no debía estar tan mal. Aunque, todo es bueno, hasta que deja de serlo. Después de algunos segundos o minutos de aquel delicioso elixir sintió en ella la confusión.

El ya había salido del pasillo, se encontró en la rivera de un lago, cuya agua era tan clara como turbia era la cascada de sangre. Le agradó la vista. Aún percibía que estaba en una selva, pero estaba seguro que ya no era parte de la prueba.

Volvió a concentrarse en Phantanasos, la excitación había pasado, ahora había rabia que dio paso a la indiferencia, su alma se alejaba de ella misma. Era su corazón se había enfriado de repente. Hypnos creía conocer bien a su servidora, había pasado varios cientos de años con los oníros, los había visto nacer, desarrollar sus personalidades, separarse y diferenciarse unos de otros, creía poder urgar en su conciencia, en su alma, porque eran parte del alma misma del dios de los sueños. Pero nunca había detectado esa parte en ella. Decidió en ir su búsqueda, pero era ya un poco tarde, al girarse la miró, venía caminando lentamente hacia el. En cuanto cruzaron sus miradas sintió que aquel estado enajenado se esfumaba, el velo oscuro que cubría su conciencia comenzó a desgarrarse, la realidad de lo ocurrido parecía perforar su alma.

Conforme se acercaba pudo darse cuenta la cantidad de sangre que la cubría, su cabello, su rostro, su vestido, sus manos… todo estaba empapado en sangre, toda ella olía a hierro, ese olor característico que inundaba la cascada de sangre, y en general el círculo de la violencia, ahora manaba de ella, Hypnos estaba, confundido.

Al llegar frente a él, ella se desplomó, su rostro comenzó a enjugarse con las lágrimas que brotaban abundantes de sus ojos. Hypnos entendió que ella, al igual que el, había avanzado por un camino que había desvelado una parte oscura, una parte siniestra. Esa cantidad de sangre es sin duda producto de un accionar sádico, Hypnos no sabía que había desmembrado a un batallón, pero estaba seguro que lo había hecho, lo hizo de una forma brutal. Si necesidad de la conexión que ahora sostenían podía darse cuenta que había bajado hasta el umbral de la oscuridad, en el fondo de sus deseos más escondidos.

El dios del sueño compartió su dolor. Sintió la desesperación de un padre que ve a su hijo sufrir, quiso hacer que sus lágrimas pararan de cualquier forma. Pensó en mentirle, en decirle que todo estaría bien, que había sido una ilusión, que todo seguiría igual. Pero ellos, con tantos años a cuestas, no estaban para mentiras piadosas.

Los dioses eran iguales a los hombres normales. Sin embargo sus sentidos estaban aumentados, eran más fuertes, tenían más años en su haber. Por tanto la mayoría de sus sentimientos o sensaciones, eran más profundos.

Se agachó. Miró a los ojos a Phantanasos, Raven, la miró con una compasión tan grande, tan poderosa, él le dijo, sin palabras que estaba ahí con ella. Se acercó un poco y la abrazó. Sus brazos la rodearon y la presionaron contra su pecho. Puso una de sus manos en su cabeza, pero no para frotarla a manera de burla como lo había hecho antes, si no para darle más poder a su abrazo sosteniendo su nuca. Acto seguido se separó, pasó sus manos por el rostro de ella, secó sus lágrimas y acomodó los mechos desordenados de su cabello que caían sobre sus ojos.

- Han sido un par de pruebas duras… - Le dijo mientras sonreía.

La tomo entre sus brazos sin darle tiempo a reaccionar, la cargó, dio media vuelta y se introdujo poco a poco al río. Cuando el agua fría del río alcanzó sus tobillos, Hypnos dio un paso más, y luego otro. Sus pasos resonaban como un funeral lento y solemne. El agua subía gradualmente, envolviendo primero sus piernas, pronto alcanzó a Phantanasos que descansaba en sus brazos recargada en su pecho, con su cabeza inclinada y su mente atormentada, podía sentir el frío penetrante, pero también la sensación de que algo podía cambiar..

Hypnos avanzó más profundamente. Ella sentía el agua subir, cuando alcanzó sus pechos, Phantanasos alzó la vista hacia el rostro de su creador, sus ojos se encontraron en una mezcla de tristeza, perdón y determinación. En ese momento, el dios del sueño sonrió, como si estuviera dispuesto a cargar no solo con ella, sino también con la carga de su culpa compartida.

Finalmente, con el agua del río hasta sus hombros, Hypnos y Phantanasos se sumergieron completamente en las profundidades del río. La sangre se dispersó en el agua como una ofrenda a la corriente implacable. Las aguas parecían aceptar la carga de sus almas atormentadas, llevándose consigo el peso de su oscuridad compartida.

La corriente los cubrió por completo por unos segundos antes de que volvieran a salir. Hypnos no sabe por qué lo hizo, pero quien viera esta escena a lo lejos podría intuir una suerte de expiación, una unión del creador con su creación. Hypnos quería mandar un mensaje "No estas sola", esperaba que ese mensaje calara hondo en ella, buscaba contrarrestar todos esos sentimientos.

-Estoy seguro que pronto podrás cambiarte esa ropa. - pues aunque el río había hecho un excelente trabajó aún quedaban restos de ese olor a sangre y manchas rojas.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Sep 07, 2023 10:24 pm
por Raven
Seguía sin haber noticias de Astra, pero tal vez era lo mejor, ya que así evitarían que la regente tuviera que presenciar la marioneta en la que Raven parecía haberse convertido. Su cuerpo estaba allí, pero su mente parecía haberse perdido en algún lugar de aquel oscuro túnel.

No cabía duda de que Hypnos hacía todo cuanto podía para traerla de vuelta, colmándola con toda su atención y cuidado. Era poco habitual que el dios se tomara tantas molestias con un oniro, porque a fin de cuentas, éstos eran bastante resistentes, pero la situación realmente parecía requerirlo y sus esfuerzos poco a poco daban su fruto. Raven dejó de llorar. Tal vez era por estar junto a su creador o por el embriagador aroma a naturaleza que desprendía, pero poco a poco la serenidad volvía a su ser. Quizás solo era cuestión de tiempo para asimilar todo lo ocurrido.

- Han sido un par de pruebas duras… - Escuchó decir a Hypnos. Se hizo un silencio largo, pero finalmente el dios del sueño escuchó sus primeras palabras.

- Pude verte allí.- respondió con voz suave bajando a su vez la mirada. Por mucho que el dios quisiera saber lo que a Phantasos le rondaba por la cabeza, había algo que bloqueaba su pensamiento... o simplemente la muchacha estaba en blanco. Ambas opciones igual de inútiles y perturbadoras.

Pasaron unos segundos en silencio, antes de que nuevamente se decidiese a hablar. Esta vez, no parecía que se refiriese a la realidad del Santuario, sino más bien a su propia prueba.

- Lo merecían.

Esquivaba la mirada del dios del sueño, probablemente intentando evitar que averiguase lo que había ocurrido, aunque por su estado era completamente evidente. Aún así, él no preguntó y ella agradeció no tener que dar los detalles escabrosos.

Sin mediar palabra, de pronto se encontró nuevamente en brazos de Hypnos. No esperaba que hiciese aquello, pero simplemente agradeció el gesto dejándose llevar y recostando su cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos. Solo se escuchaba el sonido de sus pasos y el del agua fluyendo sobre y contra las rocas. Costaba creer que un lugar tan pacífico existiese allí, pero después de todo, ya no estaban exactamente en el infierno, sino en algún punto intermedio entre la Tierra y éste.

Abrió los ojos bruscamente cuando sintió la humedad en sus pies. Poco a poco iban adentrándose en el agua. Quizás era el contraste de temperaturas, pero aquel cuerpo se sentía más tenso que de costumbre. Podía ver la sangre fluir sobre el agua... una combinación peligrosa.

Cuando el nivel del río sobrepasó la línea de su cintura, Raven hizo un movimiento brusco con su mano, llevándola hasta el pecho de Hypnos, agarrándose a su ropa con fuerza como un gato asustando en mitad de un río y mirándolo muy fijamente a los ojos.

- ¡¡Mi señor!! ¡¡Es...!!- De pronto pareció quedar muda y no llegó a completar la frase. Había dejado incluso de respirar. Pero entonces pareció darse cuenta de lo extraña que debía haberse visto su actitud y cambió a una totalmente opuesta. Su mirada se suavizó al igual que su voz, e hizo aflojar su agarre, aunque dudaba que éste pudiera haberle hecho algún tipo de daño al dios.- Es...tá... demasiado...


No terminó de hablar, pues antes de hacerlo, ya había acercado su rostro al de Hypnos para besar sus labios suavemente, mientras el agua poco a poco seguía cubriéndolos. Fueron apenas unos instantes, pero sentía que nuevamente el tiempo se había detenido... o quizás era lo que deseaba. Disfrutar de ese momento y no pensar en nada más.

El agua ya llegaba a la altura de sus hombros cuando hizo acopio de todas sus fuerzas para abrir los ojos y enfrentarse al juicio del dios. Éste no dijo nada, pero su mirada reflejaba una mezcla de tristeza, perdón y determinación.

Raven dudó. No sabía qué debía decir o hacer en ese momento, por lo que agradeció la sonrisa calmada de Hypnos y todavía más, el poder sumergirse bajo el agua para esconder su vergüenza.


El dios del sueño salió a la superficie de forma calmada, pero no era así para la joven. Parecía más nerviosa de lo habitual. Incluso juraría haberla oído gritar algo mientras estaban sumergidos.

- Hay que salir del agua- se apresuró a decir Raven sin hacer contacto visual con su creador.

Salió con igual celeridad y, para sorpresa de Hypnos, comenzó a escurrir su ropa y su pelo tan hábilmente, que cualquiera pensaría que lo habría hecho a diario en toda su larga existencia.


- Estoy seguro que pronto podrás cambiarte esa ropa.- Dijo finalmente Hypnos, seguramente con la intención de tranquilizarla y normalizar la situación.
- No importa, es solo un poco de sangre y agua, ya se secará. Ahora... solo salgamos de este lugar cuanto antes.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Sep 08, 2023 7:35 pm
por Hypnos
Hypnos sonrió divertido, la temperatura del agua había tomado por sorpresa a Phantanasos, era cierto que estaba muy fría pero en aquel momento tan solemne realmente disimuló la exaltación al comenzar a ingresar a ella.

El dios pensaba en tranquilizarla y decirle que sería rápido. Pero un beso sello sus labios. Sintió el cálido contacto de su boca, contrastando fuertemente con el río que golpeaba su espalda. Aquello había sido inesperado sin duda. Hacia tanto tiempo que no sucumbía a las tentaciones de Eros que la situación le hizo tensarse. No fue un beso muy prolongado, fue mas bien corto y sincero.

No dijo nada, realmente no sabía que decir. Pocos dioses realmente habían tenido la habilidad, fuerza y voluntad para generar vida, para crear, requería un deseo inconmensurable por compartir su poder y una gran responsabilidad al traer al plano existente alguien o algo inexistente. Hypnos lo había hecho con los Oniros. Eran suyos, eran su creación, había en ellos parte de su alma, parte de su aliento, por esto no soportó verla sufrir y buscó compartir su dolor y hacerle ver que estaría ahí cuando lo necesitara.

Mientras estaban sumergidos pensó en aquello, al salir dejó de reflexionar en esto. Recordó que Phantanasos estaba en un proceso inusual, dentro de un cuerpo que no era suyo. Su mente, su conciencia de apoco se instauraba en una mente ajena. Asumió que aquello era parte de esa naturaleza humana, de esa naturaleza que tiende a la debilidad y a la búsqueda de resguardo. Esa naturaleza que busca en los momentos mas débiles crea las conexiones mas fuertes.

Salieron por fin del río, la vio secarse con una habilidad envidiable. El atinó a sacudir sus manos e imitar los movimientos que ella hacía para escurrir su cabello.

- ¿Puedes sentirla?, no la encuentro. Estas puertas tiene la capacidad de interrumpir la conexión de sangre que hemos creado. -

Hizo una pausa, necesitaban a Astra, pero ahora debían decidir si iban en su búsqueda o solo esperarían.

- Estas pruebas... La familia Merthelow debe haber crecido mucho en poder para poder instaurar algo así...-

Dijo mientras veía fijamente a Phantanasos, obviando la situación anterior y manteniendo la normalidad esperada.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Sep 08, 2023 9:06 pm
por Raven
Hypnos había optado por hacer caso omiso de lo ocurrido y hablaba con una tranquilidad y normalidad perturbadoras. No es que quisiese ahondar en ello, pero al mismo tiempo, no hacerlo se sentía extraño. Tal vez incluso doloroso. Simplemente optó por hacer lo mismo que el dios, debía ser lo mejor.

- ¿Puedes sentirla?, no la encuentro.. - Preguntó de pronto Hypnos- Estas puertas tiene la capacidad de interrumpir la conexión de sangre que hemos creado

Raven no respondió inmediatamente, pero era lógico pensar que su mente aún no se había repuesto completamente.

- ¿Sentir qué? ¿Has... perdido algo?- preguntó mirando al suelo y al río. Caminó un poco, intentando encontrar algo inusual que pudiera pertenecer a Hypnos, alejándose de él intencionalmente en el proceso, aunque sin dejar de escucharle hablar.

- Estas pruebas... La familia Metherlow debe haber crecido mucho en poder para poder instaurar algo así...-

- Los di Metherlow solo tienen la capacidad de traspasar el camino, pero no fueron ellos los que crearon el corredor ni las pruebas. Fueron Kukulcán, Ah Puch y Buluc Chabtan los principales responsables, aunque Hades también hizo su parte. - Explicó Raven mientras continuaba ensimismada con su búsqueda- Pero sí, se dice que el último de su linaje se convirtió en alguien realmente poderoso... pero por suerte para nosotros, ya todos están muertos.

Decidió parar de buscar. Era absurdo hacerlo sin saber lo que era, por lo que prefirió esperar a la respuesta del dios. Aún así, continuó con la mirada fija en el suelo, sin atreverse a mirarle directamente a los ojos.

- Si no es importante, deberíamos seguir. Esperar aquí no es seguro. Tarde o temprano acudirá alguien a nuestro encuentro.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Sep 09, 2023 2:48 pm
por Hypnos
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Hypnos detuvo su ensimismamiento. No es que le sorprendiera que todos los custodios de esa puerta estuviesen muertos. O que le recordara que existían otros dioses que podían ponerlo en aprietos. Era que de repente, ya no le importaba Astra. Tenía unas horas de conocerla, según sabía, pero la forma en la que ella la había defendido, la forma en que se hablaban y miraban... Hypnos había asumido que el vínculo, aunque breve, estaba ahí.

De pronto el beso cobraba sentido, como una acción sin sentido. Algo que no encajaba, pero decidió ignorar, ahora la obviedad parecía saltarle en la cara. Miró su vestido, ya mas un harapo que una prenda. La observó mientas buscaba en el piso con inocencia, la observó y la observó, y ella nunca sostuvo la mirada.

Ahora había que discernir el siguiente paso. Algo estaba pasando. ¿Pero que? ¿Otra prueba mas? Ahora era el dios el que ignoraba a Phantanasos. Volvía mentalmente sobre sus pasos, como quien relee una historia buscando alguna pista.

Comenzó a concentrarse, a enfocar la unión con Phantanasos y Astra. No había tal. No podía sentirlas, aún teniendo a Phantanasos frente a el. El dios arqueo una ceja. Hasta hacía unos minutos la conexión era tan fuerte que sentía su tristeza como propia, su desesperación le contraía el corazón, después de que se sumergieran completamente en el agua todo fue silencio. Concluyó que hasta ese momento había tratado este camino con una confianza excesiva, asumiendo que estaba subestimando a los dioses mesoamericanos que habían sido subyugados en el pasado.

-Phantanasos...- Dijo al fin. - Recuerdas cuando tuvimos que buscar a Morfeo en las profundidades de los sueños de Nerón, en aquella última noche?-

Y sin esperar respuesta los ojos de Hypnos se tornaron dorados y brillantes. Elevó su energía, en un segundo, Phantanasos se tambaleó, cayó con una rodilla al suelo para después desplomarse en el. Sus ojos cerrados y el ir y venir de su pecho anunciaban que se encontraba inconsciente. Pero era algo mas que eso... Estaba en un sueño profundo...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Sep 09, 2023 3:21 pm
por Raven
Abrió los ojos y miró a su alrededor. El lugar estaba completamente vacío, así que no tenía dónde o con qué protegerse. Su rostro se tornó serio, pues no podía saber qué haría el dios del sueño con ella ahora que claramente había averiguado la verdad.

- Je... así que por fin me has descubierto- mostró una sonrisa y unos movimientos completamente diferentes a los que había hecho hasta el momento, intentando mostrar una seguridad que poco a poco iba perdiendo.- Supongo que no eres el dios del sueño por nada.

----- * -----
*Flashback

- Tengo que poder llegar a él y asegurarme... solo un último intento...

Phantasos había conseguido llegar hasta aquella extraña ilusión. Su señor estaba feliz en el Santuario, incluso parecía que lo estaba gobernando. No había ningún oniro allí, tampoco Thanatos... ¿cómo podía ser feliz así? ¿cómo era posible? Nunca habría pensado que él pudiera desear algo parecido, y en cierta manera aquello le produjo un vacío en su pecho... pero no podía pararse a pensar en eso, pues alguien había decidido hacerla una visita inesperada.

- ¿Quién eres tú y por qué estás en mi cuerpo?- preguntó la diosa dirigiéndose al ser que intentaba poseerla.

La mujer morena sonrió levemente e hizo una pequeña inclinación con su cabeza en señal de respeto y saludo. Todo ocurría en su mente, pero la sensación era similar a la que sentía cuando estaba en los sueños de otros, por lo que no era realmente incómodo.

- Mi nombre es Xtabay. Tú me has llamado y tú has venido hasta mi reino, así que no sé por qué te sorprendes de mi presencia.

Tenía razón, Phantasos no había podido ocultar un leve movimiento de cejas por la sorpresa, pero había sido tan leve que solo alguien muy observador lo habría percibido. Así que ella era la famosa Xtabay que había decidido invadir sus pensamientos. La miró de arriba abajo. Era una mujer muy atractiva, con una presencia que imponía cierto poder y seguridad. También sus movimientos y su voz, eran capaces de irradiar un extraño encanto. “Una sirena de tierra” son las palabras que le vinieron a su cabeza.

- Tienes razón, pero siento decirte que no era mi intención invocarte... solo han sido una serie de coincidencias.
- Eso crees, pero no existen las coincidencias. (OT: “Tan solo lo inevitable” ©CCS XD)
- Ya...
- No tienes que engañarme, no soy tu enemiga. Sé que buscabas al dios Hypnos y que deseas liberarlo de mi embrujo. Y por suerte para ti, tú también tienes algo que yo anhelo. Así que desde mi punto de vista, podemos llegar a un acuerdo.

Phantasos escuchó lo que Xtabay proponía con atención. En realidad, no dudaba de que tarde o temprano Hypnos podría salir de aquel supuesto hechizo sin ningún tipo de ayuda... es más, tal vez incluso ya se había liberado en ese instante y por eso aquel espíritu estaba ahora junto a ella. Pero algo le decía que debía escuchar. Aquel era un espíritu atrapado en aquella puerta con un motivo y debía saber por qué.

*Fin del flashback
------ * ------

- Tu... - Xtabay miraba a su alrededor, pero no podía encontrar a Hypnos, aunque no tenía ningún tipo de duda de que estaba allí escuchando a su prisionera- … no tengo claro qué tipo de relación tenéis ambos, así que diré “tu amiga”, fue muy comprensiva con mi situación. Yo te tenía a ti y ella, una guadaña y a los que me convirtieron en esto frente a ella.- Explicó con un tono asqueado y cargado de odio.- Solo clamé la venganza de la que durante tantos siglos se me ha privado.


En algún lugar, el dios de los sueños escuchaba con atención. Sabía que no estaba mintiéndole. Era difícil imaginar que Phantasos hubiese llevado a cabo una carnicería así (dado que no era una diosa creada para la guerra) sin un motivo... pero sabía que tenía debilidad por los espíritus atormentados y solitarios, y que apreciaba el castigo que el Inframundo otorgaba a los pecadores. Así que todo empezaba a cobrar mucho más sentido.

- Me cedió su cuerpo sin ningún tipo de resistencia. Es más, incluso colaboró conmigo en los movimientos más complejos, hasta que simplemente pareció colapsar. Supongo que nunca había visto tanta sangre y vísceras juntas.


► Mostrar Spoiler
Xtabay respiró hondo y se acomodó el pelo con un atractivo gesto.

- Cuando entré en ella, pensé que tendría que seducirla o matarla. Una pelea fea, sin duda, para quedarme con este cuerpo. Pero me llevé una grata sorpresa al comprender que en realidad, éste no le pertenece.- Se echó a reír de una manera maliciosa, pero que incluso así, sonaba musical.- Llevo muchos años entrando y saliendo de cuerpos. Sé todo lo que hay que saber sobre la posesión, porque no me ha quedado más remedio que aprenderlo de la manera más cruel, pero os daré una pequeña lección en consideración a la ayuda que me habéis prestado en aquel túnel, dado que para cuando hicimos el pacto- explicó dirigiéndose esta vez a Phantasos- ya Hypnos se había desecho de mí.

Al nacer, alma y cuerpo están unidos por una larga cadena. Eso hace que cualquiera bien entrenado, pueda entrar o salir de su cuerpo sin morir, siempre y cuando esa cadena no sea quebrada. Pero tras el fallecimiento, no queda absolutamente nada en un cadáver. Un alma puede entrar, pero jamás se restaurará ese vínculo.

Es casi imposible tomar un cuerpo vivo con su alma. Solo espíritus realmente poderosos tienen la capacidad de romper la cadena, porque ya desgastan mucha energía para poder poseer al humano. Pero en el caso que nos ocupa, un cuerpo sin cadena... solo depende de la voluntad del alma ocupante. Es decir, que cuando tu amiga me prestó este cuerpo, perdió toda posibilidad de poder recuperarlo, con la única excepción de que yo renuncie a él... y... lo siento, pero es una oportunidad única que he venido esperando demasiado tiempo. No lo haré, podéis ahorraros las molestias.


Hypnos comprendía que la situación era más compleja de lo que había pensado en un inicio. Su historia explicaba muchas de las acciones pasadas, pero no todo acababa de cuadrar. Aún así no olvidaba que partía de un hecho tranquilizador, y es que Phantasos podía salir de ese cuerpo y continuar viviendo como siempre en cualquier momento. Si se había aferrado a él, debería existir un motivo, aunque solo fuera el de cruzar esas puertas.
---- * ----

*Nuevo flashback al interior del cuerpo de Raven*

- Lo siento, pero no puedo devolverte tu cuerpo.- Sentenció Xtabay.

- Ya has cumplido tu venganza.- dijo Phantasos con voz tranquila, tras ayudarla a guardar la guadaña en la dimensión.- Normalmente, los espíritus atrapados como los tuyos, suelen tener asuntos pendientes. Creí que querías el cuerpo para llevarlo a cabo y liberarte...

- Solo la ira no es capaz de retener a un espíritu. Quiero más, mucho más. Esto es solo el principio. Tienen que pagar. Bañaré el continente con la sangre de los descendientes de aquellas personas.


Phantasos resopló con cierto aburrimiento. Por supuesto que la ira podía retener un espíritu, había todo un círculo en el infierno dedicado a ellos, pero no quiso entrar en detalles con esa mujer. Seguía molesta con el resultado de aquella batalla en su cuerpo y su vestido... una auténtica chapuza de principiante.

Por fin habían salido. Xtabay parecía buscar algo fuera del túnel. Quizás el camino de regreso a su hogar. Pero en vez de eso, se topó con un río y con la figura de su señor.

- No sé a qué viene ese suspiro de alivio- replicó rápidamente Xtabay a Phantasos al oírla expulsar todo el aire de sus pulmones- ¿No confiabas en mi palabra o no confiabas en su capacidad?

- En realidad, temía encontrarle vestido con alguna armadura dorada.

Xtabay no contestó. No comprendía del todo aquella referencia, por lo que no podía usarla a su favor.

- Siento decirlo, pero no podrás engañar a Hypnos haciéndote pasar por mí (OT: mentira!! shame!!! shame!!!!! XDDDDDD)- advirtió calmadamente- Llevamos juntos milenios, podría distinguir hasta su manera de respirar dentro de una gran multitud. Cuando te descubra, te sacará de aquí a la fuerza y perderás posibles aliados. Podemos llegar a un trato mejor para tu situación que el quedarte en mi cuerpo a la fuerza.

- Nada de tratos. Has perdido. Acéptalo y márchate. Tú quizás conozcas a Hypnos, pero yo conozco a los hombres. Observa y aprende.


Phantasos negó con su cabeza. No la consideraba su enemiga, quería ayudarla, pero los mayas parecían ser todos demasiado orgullosos y cabezotas. Tenía una alternativa para sacar a esa impostora de su cuerpo, aunque no sabía si funcionaría y no quería tener que llegar a eso si no era preciso, así que se resignó a ser una mera espectadora de su cuerpo. Esperaba que Xtabay no hiciese ninguna locura.

Miró con atención. Era extraño ver como Raven se dejaba caer de rodillas al suelo tras mirar sus manos y se ponía a llorar de forma desconsolada. Arrugó un poco la frente. ¿Por qué habría de hacerlo? Ya había matado antes, así que esperó que Hypnos tuviera claro desde ese momento de que algo no marchaba bien. Pero no fue así, o al menos no podía saberlo. De hecho, vio como la abrazaba y la trataba de manera delicada, con un semblante realmente preocupado. No pudo evitar sonrojarse un poco al verlo, igual que no podía evitar una punzada de envidia por no poder ser ella quien sintiese todo eso.

- Oh... es muy lindo, ¿cierto?- las palabras de Xtabay arrastraban un toque de maldad que alertó a Phantasos.


La hechicera la miraba fijamente, estudiando sus reacciones, queriendo sacar información de la oniro. Pero Phantasos ya se había percatado de este hecho, por lo que intentaba no mostrar nada que pudiera ayudarla. Una misión complicada, sobretodo cuando ahora veía en primera fila como el dios del sueño había cargado en sus brazos a Raven de una manera tan delicada y cálida.

Xtabay sonrió. Quería información y la obtendría a como diese lugar. Hizo recostar la cabeza de Raven en el hombro de Hypnos y muy sutilmente, rozaba con su nariz el cuello del dios.

- Vaya... qué piel más suave... ¿y qué me dices de su fragancia? Es exquisita, ¿cierto?

Phantasos cerró los ojos sin poder esconder el sonrojo de sus mejillas, lo cual hizo reír aún más a la morena. En realidad no podía oler nada en ese momento, pero por supuesto que sabía lo bien que olía su señor, y traer ese recuerdo allí, en ese instante, no la ayudaba en absoluto.

- Está bien, dejaré a tu novio en paz. Ya he jugado suficiente con él. Aunque es una lástima deshacerse de alguien tan apetecible...

La diosa abrió los ojos bruscamente. Por algún motivo, su alma se sentía más fuerte en ese instante. Tal vez por la idea de que su señor pudiera sufrir algún daño a manos de aquella mujer. Se abalanzó contra Xtabay y durante un instante, sintió que tenía el control del cuerpo de Raven. No sabía dónde radicaba la diferencia, pero daba igual, tenía que actuar rápido.

Actuó casi por instinto, por lo que agarró con fuerza a Hypnos del pecho y lo miró a los ojos fijamente.

- ¡¡Mi señor!! ¡¡Es...!!

Pero no pudo acabar, pues una fuerte energía procedente de la hechicera la empujó con fuerza contra la nada, haciéndola perder el control del cuerpo. Xtabay parecía contrariada y furiosa. Claramente ella tampoco había entendido por qué siendo el alma dominante, había perdido el control, pero ahora había algo más importante de lo que tenía que encargarse. No podía permitir que Hypnos descubriera su engaño, así que tenía que ocupar sus pensamientos en una mejor distracción, por lo que acarició su rostro y lo besó tiernamente en los labios, sin ningún tipo de pudor.


- @onion13@ ¿¿¿¡¡PERO QUÉ HACES!!??? @onion13@ - Phantasos todavía intentaba reponerse del golpe cuando vio aquella escena. Su rostro estaba completamente enrojecido, fruto de una mezcla de vergüenza e ira. Agarró por la espalda a Xtabayen un fuerte abrazo, intentando arrancarla de algún tipo de asiento conductor invisible, como si aquello pudiera servir de algo. Pero era inútil. La hechicera tenía el control y el poder.

- Solo es un beso, tranquilízate.- murmuró Xtabay contrariada por la reacción de la muchacha.- Me queda claro que no es tu novio, ni tu amante, pero tampoco un simple amigo por tu actitud... - Meditaba sobre eso- Pero antes has dicho que lleváis “milenios juntos”... no me creo que en tantos años vosotros nunca hayáis...


- ¡¡NUNCA SE ME OCURRIRÍA BESAR A MI SEÑOR POR INICIATIVA PROPIA!!- gritó Phantasos fuera de sí, sin poder creer que aquello hubiera podido pasar frente a sus ojos- ¡¡NO FUI CREADA PARA ESO!!


Xtabay sintió algo de lástima por la diosa. De hecho, estuvo a punto de iniciar una conversación profunda con Phantasos para explicarle algunas cosas, pero simplemente no lo hizo. La muchacha por fin le había dado un dato importante. Una creación... hizo un chasquido en su boca. Eso podía ser difícil de abordar, ya que era algo incomprensible para ella. Pero nada le impedía cambiar el status quo.

- Hay que salir del agua- dijo Xtabay, exprimiendo su pelo y su ropa como antaño hizo tantas veces en su tierra natal. Phantasos la observó con atención intentando todavía reponerse del susto. Ella llevaba toda su vida secándose con un chasquido de sus dedos, jamás habría tenido esa habilidad y estaba segura de que a su señor aquel gesto le sorprendería... aunque nuevamente no dijo nada.

- Estoy seguro que pronto podrás cambiarte esa ropa.- Es lo único que dijo.
- No importa, es solo un poco de sangre y agua, ya se secará. Ahora... solo salgamos de este lugar cuanto antes.


- JA!!!! PERDISTE!! - Le señaló Phantasos con el dedo a Xtabay con una sonrisa triunfante- Mi señor jamás creería que estropear mi vestido sacaría de mí un “no importa, solo es un poco de sangre y agua”



Pero nuevamente, Hypnos no mostró ningún signo de que aquello llamara su atención. Phantasos empezó a molestarse. O era un gran actor, o había sobreestimado su conocimiento sobre la oniro. Entonces preguntó por Astra y habló de su conexión. La diosa miró a Xtabay. Podía ver el miedo reflejado en sus ojos. No sabía que había una tercera persona intentando cruzar la puerta. No sabía de qué conexión de sangre hablaba. Lo que dijese, podía condenarla.

Se hizo la loca...

Pero tal vez fruto de ese miedo, cometió un gran error. Dio una información que Phantasos desconocía totalmente. Una información que por supuesto habría dado a Astra y a Hypnos de haberla sabido, antes de entrar allí. Y entonces Phantasos pudo contemplar el brillo dorado en los ojos de su señor y sonrió.

Jaque mate.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Lun Sep 11, 2023 7:49 pm
por Hypnos
La oscuridad los cubrió, ya no estaban en la orilla de aquel río, estaban en lo profundo de la mente de Raven. Ahí la vio, era Xtabay, la misma que había dejado atrás se las había ingeniado para controlar a Phantanasos. Aquella hermosa mujer pronto explicó parte de la historia que la había llevado ahí. Hypnos entendió que ahora ambas entidades luchaban por el control de un cuerpo ajeno. Aquello le causó cierta incomodidad, desagrado, el acto de posesión, el consideraba, era un acto bajo, vil, sucio. Lo dejaba para entidades y demonios de bajo rango que buscaban la maldad por la maldad.

La voz de Hypnos se apoderó del lugar, venía de todas direcciones, incluso de dentro de Xtabay misma.

- Engaño, mentira, sensualidad, deseo. Esos son los dones que te fueron concedidos. Y haces buen uso de ellos. -

Hypnos se lamentó por un momento que su hermano hubiera desertado de aquella búsqueda. El sabría cómo lidiar con ella. Era una vieja conocida, aunque Hypnos era la primera vez que la veía ya desde hace tiempo escuchaba sus historias.

--- Flashback ---

- No deberías darles tantas libertades. - Le decía un Hypnos pensativo a su hermano en los jardines Eliseos.
- Ellos deben de creer que hay esperanza, un ser con esperanza es más fácil de dominar. - Respondió su hermano sin ocultar que se complacía con la situación.
- Le concediste poderes de orden superior a una mortal. Ni siquiera es un guerrero entrenado. - Seguía dudando.
- Ella es más que eso, su voluntad, aunque sea movida por envidia y egoísmo es mucha. Será de utilidad para controlar la zona de los Merthelow. Como tú tienes tus Oníros yo tengo mis métodos. Jaque.-

Aquello regresó la atención de Hypnos al tablero. No podía seguir desarrollando aquella objeción, a el le habían concedido la bendición de crear vida de la nada, una bendición muy peculiar. No debía limitar a su hermano.

----- Fin ----

- Por qué no te desnudas ante mi Xtabay… amante de los impíos. - Le dijo después de una pausa. - Muéstrame tus verdaderos deseos. -


Los ojos de Hypnos brillaron nuevamente en la oscuridad. El cuerpo de Xtabay se irguió, tenso. Sus ojos se tornaron totalmente blancos. Su proyección corpórea fue inmovilizada. Ella buscaba sacudirse. Salir de aquel trance.

- El hilo de plata no es solo explotable por personas entrenadas. El ser humano tiene un regalo antiguo en su existencia, un regalo al que acude de forma inconsciente constantemente. El sueño. - Relataba Hypnos solemne. - Cuando duermen los seres humanos pueden salir de sus ataduras carnales, aunque sea por unos segundos, son segundos que parecen días. Es cuando más vulnerables son, y también cuando alcanzan la cúspide de sus sentidos. Es en este estado cuando el camino al alma se desvela…- Un línea difuminada se dibujo del centro del pecho de la morena, y subía hasta desaparecer en la oscuridad, el resplandor plateado mostraba el sendero.

Ahora estaban en un segundo nivel de conciencia. Ahí Phantanasos no podía seguirlos pues estaban en la mente de Xtabay.

- Sueña Xtabay, Sueña y seré juez de tus intenciones -

Estas palabras se diluían en la mente de Xtabay, Hypnos ahora usaba su poder para controlarla, estaba dispuesto a averiguar sus motivos e historia. ¿Qué escondíaaquella mujer de tentación?.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Sep 12, 2023 7:33 pm
por Raven
No era la primera vez que Phantasos e Hypnos compartían el sueño de un mortal, aunque ciertamente la situación en la que se encontraban en ese momento parecía tan complicada de explicar como salir de un laberinto. Hypnos la había advertido antes de hacer brillar sus ojos sobre lo que ocurriría. Le había recordado a a Nerón... una historia divertida para la diosa, en realidad. Pero en esencia, Hypnos le estaba pidiendo quedarse al margen de momento. Se encargaría de la sirena a solas, por lo que simplemente aguardó, atenta a cualquier llamado.
--------------------- * ---------------------

Xtabay yacía inmóvil mientras el dios de los sueños intentaba sonsacarle información. Sin embargo su forma de expresarse, no hacían sino enojar a la mujer.

- Osada elección de palabras- dijo con odio la morena.- Os lo diré claramente: No para vos. Seguís derrochando soberbia por todo vuestro ser, al creer que podéis ser mi juez.

Hypnos no podía dudar de que era una mujer mentalmente muy fuerte. Cualquier otro humano ya habría sucumbido a su poder y habría mostrado su vida entera como un libro abierto... es más, hasta lo habría leído en voz alta para deleite del dios. Pero Xtabay se resistía con fuerza a ser sometida, por lo que Hypnos debería conformarse con solo unas breves imágenes.

“Pudo verla feliz, siendo el objetivo de todas las miradas, tanto de hombres como de mujeres.”

“Un forcejeo con un hombre poderoso en mitad de la noche.”

“El enojo del que pudiera ser su padre, obligándola a callar y obedecer.”

“El mismo hombre poderoso, rompiéndole las vestiduras y lanzándola hacia una multitud de guerreros”

“Una soga y un árbol”

“Miradas lascivas de los hombres contemplando su cadáver y comentarios dichosos de varias mujeres por librarse de ella”

“Una súplica a un ser cadavérico, negándole éste la muerte para servir de ejemplo.”



Hypnos detuvo su habilidad al reconocer al último ser y alivió unos instantes la mente de Xtabay para permitir que hablase.

- No tengo nada que perder, mi señor.- Al decirlo, se echó a reír mostrando una dulce locura interna.- Tiene gracia... mucha gracia... que actúes como si hubieses vencido, cuando tienes la soga atada al cuello y a la rama...- y volvió a carcajearse.
“Phantasos y Xtabay hablando. La mirada de la primera, demostraba confusión.”

- Permíteme hablar y pongamos las cartas sobre la mesa.- Seguía sonriendo abiertamente, aún tendida inmóvil en lo que pudiera ser un suelo. Había dejado de tratarle de usted, porque claramente, sentía estar por encima de Hypnos en ese instante a pesar de su aparente inferioridad.- No puedes matarme. Ojalá. Es lo que vengo deseando desde hace muchos siglos, pero ni tus dioses ni los míos te lo permitirán... no tenéis poder aquí sobre ese asunto.

Puedes torturarme eternamente. Lo soportaré. No puedes hacerme más daño del que ya me han hecho y del que continuaré teniendo si abandono este cuerpo.

Pero por supuesto, puedes ser clemente y tan solo ponerme a dormir eternamente en el interior de esta muchacha. Tu amiga no podrá usar el cuerpo, porque me pertenece... y aunque por algún infortunio lograse hacerlo, yo saldría de aquí con ella. Y te aseguro una cosa... un día despertaré.

Hizo una breve pausa. Quería dejar reflexionar al dios.

- No me gusta esta posición...- se quejó en voz alta Xtabay a modo de burla- aunque no me gustaría estar en la tuya ahora mismo. Es una lástima, ¿verdad? Que tu amiga vaya a aferrarse a este cuerpo con uñas y dientes.- Su lengua era viperina. Sabía qué decir y cómo decirlo para asentar la duda en su oyente.- Ya sabíais el riesgo que corríais al entrar aquí. Solo los humanos están autorizados a pasar este camino, porque el dolor infringido aquí, morirá cuando lo haga el mortal, pero los dioses, deberán cargar con él eternamente... hasta que los consuma.


La mujer inspiró hondo. Aún siendo parte de una irrealidad, en la que ni sus pulmones ni el aire mismo existían, se sentía bien hacerlo.

- Así que solo nos queda una alternativa. Me quedo con el cuerpo y me ayudáis a salir de aquí. El espíritu de tu amiga no me interesa, estoy dispuesta a dejarlo marchar gustosamente... si puede hacerlo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Sep 12, 2023 10:11 pm
por Hypnos
Hypnos observó la visión. No conocía exactamente la historia, su hermano había sido bastante parco con el al comentarle que había estado involucrado con la puerta de la umbra. Al ver aquel recuerdo entendió por que su hermano reía cada que se acordaba. Esa ilusión de parca calaca, tilica y flaca, era bastante diferente. Debía hacer un esfuerzo para imaginar a su hermano en aquellas situación.

El espíritu de la morena hizo gala de un gran control. Logró resistirse a la habilidad de Hypnos y colocar una mesa de dialogo. Imaginaria, por su puesto.

Ella le explico su intención, salir de su maldición con un cuerpo nuevo. Era un espíritu bastante molesto, de pronto esa capacidad para encajarse en las costillas de Hypnos consiguió que cualquier rasgo de sensualidad que el percibiera en ella desapareciera. Después de escucharla le devolvió su movilidad.

Meditó un momento, Phantanasos no estaba dispuesta a dejar ese cuerpo sin prestar batalla. Se preguntó por un segundo en donde estaba Astra, tal vez ya había avanzado, y ellos aún atrapados con aquel espiritu.

- Sabes, escuché de ti cuando te convertiste... en lo que eres. Nunca imagine tener que lidiar contigo de alguna forma. Caprichos de los dioses. - Dijo al final de forma sarcástica.

Se poso frente a ella, Hypnos tenía la capacidad de controlar las voluntades mediante la hipnosis al contacto visual. No estaba seguro que ella lo supiera, pero si lo sabía no le importaba, le miraba fijamente. Desafiante.

- Estas en una posición ganadora, ¿Cierto? Tu carta mas fuerte es que mi oniro quiere este cuerpo y no lo dejará ir sin luchar. ¿realmente crees que podrás vencerla? -

Y de pronto estaban de nuevo en un el plano subconciente anterior, en la mente de Raven. Hypnos observó que Phantanasos seguía ahí, esperando. No podía ser de otra manera. Hypnos sonrió.

- Así que tu propuesta es quedarte con este cuerpo y escapar... tienes habilidades remarcables, sin duda. El problema es que existes en una burbuja. - Sentenció Hypnos mucho mas serio. - Conoces de hechizos, brujería, artes perdidas de la región, eso aprendiste en tu castigo y eso es todo lo que crees que hay. Estas son artes menores, su cosmovisión tienen solo una parte de la verdad eterna, le han dado sentido y han creado su propia realidad, pero no deja de vivir dentro de una verdad mas grande. Y esta es, que perdieron la guerra, hace mucho tiempo. -

Hypnos dibujó en el aire un símbolo, dos círculos concéntricos, y en el centro de la figura una estrella de seis puntas.

- Tu alma puede quedar sellada para siempre, en un lugar sin luz ni sonido, en un eterno vacío en donde no sabrás si ha pasado un segundo o un año. Debes estar acostumbrada. - Decía mientras la energía que liberaba aquel símbolo atraía a Xtabay, ella se mantenía estoica, resistiendo en su lugar con una sonrisa descarada.

Despues de un par de segundos el sello desapareció. - O puedes morir. - Dijo finalmente. - Puedo conseguir tu liberación, abogar por tu alma y permitirte ir al siguiente camino. Mi hermano me debe un favor o dos... Pero tendrás que salir de aquí confiando en mi. - Se dirigió a su oniro -Salvo que Phantanasos quiera salir de aquí contigo y tener compañía constante dentro de su cabeza... -

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Sep 13, 2023 8:46 pm
por Raven
Flashback

- ¿No me dirás qué buscamos, verdad?- preguntó Xtabay junto al río, mirando a su alrededor.
- No. Pero quiero ayudarte, aunque no me lo estés poniendo fácil con tus actos... y se te está acabando el tiempo.
- ¿Y cómo vas a ayudarme? ¿Quién se supone que eres tú?
- Me llamo Phantasos- respondió con calma. Quería intentar establecer un lazo de confianza con ella y que así pudiese confiar.- Un oniro al servicio de Hypnos.
- ¿Qué es un oniro?
- Un dios del sueño. Somos un montón, aunque solo cuatro somos capaces de portar una armadura.
- Entonces Hypnos es algo así como tu padre...
- Creador, aunque para los humanos, supongo que ese concepto es más complicado de entender. Nosotros simplemente aparecimos un día en el mundo con una conciencia adulta y con un objetivo, y a partir de ahí, cada uno hemos evolucionado de forma diferente. Todos compartimos la fidelidad, la confianza ciega y el afecto hacia nuestro señor, pero en mi experiencia, considero que un padre es algo distinto. Hypnos no nos ha dado de comer, no nos ha tenido que enseñar a escribir, ni nos ha leído un cuento antes de dormir o cualquier otra cosa que hagan los padres humanos... así que no, no podemos verle como tal.
- Entiendo. Ahora tiene todo mucho más sentido... y definitivamente, siento lástima por ti.
- Explícate.

Fin del flashback
--------- * ---------
- Estás en una posición ganadora, ¿Cierto? Tu carta más fuerte es que mi oniro quiere este cuerpo y no lo dejará ir sin luchar. ¿realmente crees que podrás vencerla? - dijo Hypnos.
- Ya lo he hecho. O he ganado... o me he vengado...- Respondió Xtabay sonriendo.



De pronto se encontraron nuevamente en el plano subconciente anterior, en la mente de Raven. Hypnos observó que Phantasos seguía ahí, esperando. Después del incidente con Xtabay, se mostraba mucho más alerta a los detalles y se sorprendió cuando vio que en la mente de Raven, Phantasos tenía el aspecto... de Raven. No era el ser que siempre había conocido en el mundo de los sueños, pero aún así, era evidente que era ella. No había ninguna manera de poder engañar a Hypnos dentro de un sueño.

Phantasos se encontraba pensativa, seguramente intentando sentir a Astra, por lo que le tomó un poco de sorpresa que su señor volviese tan rápido del plano superior, sin percatarse que también había arrastrado a Xtabay con él. Al mirarlo, vio como éste le sonrió, por lo que no pudo sino corresponderle con una gran sonrisa...

Y entonces Phantasos se quedó completamente pálida y congelada. Sus pensamientos de pronto se habían desatado, como si alguien hubiera descorrido el telón de una obra de teatro sin previo aviso. Había olvidado el vínculo de sangre que todavía portaban... y no cabía duda de que Hypnos habría visto todo lo que había pasado por su mente en ese momento.

- Lo... lo siento, mi señor.

No sabía ni cómo podía atreverse a hablar después de aquello. De hecho su tono mostraba una clara mezcla de vergüenza, dolor y arrepentimiento. Todavía sentía las palabras de Xtabay en su interior. Quería levantarse, acercarse a él como siempre y demostrarle que a pesar de lo que había pensado todo seguiría igual, pero incluso solo con pensar aquello, algo se rompía por dentro.

Xtabay entonces soltó una carcajada, haciendo que Phantasos fuera consciente de su presencia allí. Hypnos no le dijo nada, al menos en ese momento, pero se centró en hablar directamente con Xtabay.

- Así que tu propuesta es quedarte con este cuerpo y escapar... tienes habilidades remarcables, sin duda (...)- Seguía hablando mientras Phantasos se pasaba una mano por su frente y finalmente se ponía en pie para acercarse a su señor lentamente. Éste, dibujó en el aire un símbolo, dos círculos concéntricos, y en el centro de la figura una estrella de seis puntas. - (...)Tu alma puede quedar sellada para siempre, en un lugar sin luz ni sonido, en un eterno vacío en donde no sabrás si ha pasado un segundo o un año. Debes estar acostumbrada. O puedes morir. Puedo conseguir tu liberación, abogar por tu alma y permitirte ir al siguiente camino. Mi hermano me debe un favor o dos... Pero tendrás que salir de aquí confiando en mi. Salvo que Phantanasos quiera salir de aquí contigo y tener compañía constante dentro de su cabeza...


La diosa escuchó sus últimas palabras y se dio cuenta que al final, le estaba dando la misma alternativa que Xtabay le había dado a ella. Cerró los ojos. Había deseado ayudarla, nadie podía negar eso. Sin saber su historia, estaba convencida de que su principal pecado había sido el de ser demasiado hermosa. Aún podía recordar las miradas lascivas y agresivas de aquel grupo de guerreros al decir su nombre en voz alta, y solo con eso podía hacerse una idea de cómo habría sido la vida mortal de Xtabay. Los dioses no habían sido justos al castigarla de ese modo, de eso estaba segura.

Pero era un alma llena de rencor. Si llegaba a poseer un cuerpo, masacraría a miles. Si reencarnaba, su sed de venganza la acompañaría, convirtiéndola tarde o temprano en una asesina. Y llevarla con ella...


- No... no puedo...- dijo Phantasos con la voz quebrada. En menos de una hora, esa mujer había tirado muros que había tardado siglos en crear y no pensaba detenerse. No había sido capaz de contenerla, y no creía ser capaz de poder hacerlo en el futuro.

Miró fijamente a Hypnos. Éste no necesitó escuchar las palabras en su mente a través del vínculo. La mirada de Phantasos hablaba por sí sola, suplicándole que sellara a aquel espíritu. Cerró los ojos. No quería ver lo que ocurriría después.

...

Cuando todo hubo pasado, volvió a hablar, casi en susurros.

- Os aseguro, que jamás volverá a ocurrir, mi señor.

Y dicho eso, sintió como en su interior, ella misma cerraba una cortina.
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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Sep 14, 2023 8:15 pm
por Hypnos
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Hypnos se vio sorprendido por toda la información que estaba recibiendo. Aquella conexión estaba resultando ser una complicación extra. Se preguntó si todo aquello valía la pena para no llamar la atención de los dioses guardianes de aquella entrada.

Miraba fijamente a Phantanasos, mientras ella sonrojada titubeaba y su voz perdía fuerza. Aquello significaba lo mismo en el plano terreno como en el subconsciente. Estaban flaqueando sus fuerzas. Hypnos tardó un momento en reaccionar después de que ella concluyera que no deseaba cargar con ese espíritu en el mismo cuerpo prestado.

El símbolo volvió a aparecer. Con el una inscripción en Hebreo. El dios murmuraba mientras su energía cubría a Xtabay.

- Esto tendré que explicárselo a mi hermano... - Dijo para sí a la vez que el símbolo brillaba con mayor intensidad y la esencia de aquella mujer comenzaba a desmoronarse, a convertirse en polvo, su semblante cambió, no era ciertamente la superioridad que reflejaba anteriormente, pero tampoco era rabia o ira, era mas bien, tristeza. Pronto fue absorbida por aquella invocación.

- Os aseguro, que jamás volverá a ocurrir, mi señor.

Hypnos asintió y ambos volvieron a la realidad. Todo seguía igual, en el exterior no había transcurrido mas de un minuto. Todo era igual excepto por una formación rocosa nueva a un lado del río enseguida de una Ceiba, había una cama de rocas blancas y sobre ella un petate oscuro. En el estaba escrito en griego "Deseo" . Ahí esperaría Xtabay, paciente a que alguien se acerque a la sombra de aquel árbol a descansar.

Hypnos miró a Phantanasos por unos segundos, luego miró hacia el río. Estaba sorprendido, confundido. Conocía el deseo, la pasión, aunque siendo sincero con el mismo hacia cientos de años que no pensaba en eso, tal vez el paso del tiempo endurece el corazón si este no es utilizado.

Pensó en entablar una conversación, en discutir lo que había ocurrido. Pero descartó la idea. Su oniro estaba triste, eso podía sentirlo. ¿Cómo había ocurrido? ¿Era ese cuerpo que reforzaba esa parte del alma mas voluble? Optó por no indagar mas en el asunto, ella le había confirmado que era asunto resuelto. El sintió el esfuerzo que ella realizó por bloquear sus sentimientos. El iba a respetar ese esfuerzo.

- Esta conexión ha dado problemas inesperados- Dijo al final mientras sonreía. - Tal vez hubiese sido mas facil recorrer el camino largo buscando en la superficie el otro lado de la puerta. - Bromeo mientras frotaba su cabeza nuevamente. Ahora su cabello no se alborotó, continuaba mojado.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Sep 16, 2023 10:00 am
por Raven
Aquella forma de alborotarle el pelo se sintió como si le recolocaran las ideas, lo cual no podía descartar totalmente. Soltó una sonrisa cuando acabó. Todo había terminado y seguramente todo seguiría como siempre a pesar de los intentos infructuosos de Xtabay, por lo que estaba agradecida.

Estaba de acuerdo con su señor, esa conexión era tan válida como compleja, pero mirándolo por el lado bueno, gracias a ella, estaba conociendo una parte del dios que nunca había conocido en esos más de 3000 años de vida, y algo así, no podía ser malo.

Respiró hondo.

Aún estaba volviendo a reacostumbrarse a su cuerpo, aunque en esta ocasión, era mucho más fácil que cuando lo hizo por primera vez. Movió sus manos y agradeció ver que éstas obedecían a su voluntad sin resistencia.

Su siguiente búsqueda inmediata, fue la de Astra o al menos, la de las puertas. Podía ver por donde había salido ella misma, pero ninguna de las otras tres, a pesar de que era obvio que su señor debía haber llegado al río por otra abertura. El sendero quería que aquellas pruebas fueran individuales, tanto en un sentido como por el otro, y habiendo sido dioses los creadores, sabía que no las encontrarían, por lo que solo cabía esperar. Astra estaba viva, de eso estaban seguros, pero no podía estar segura de si había llegado a cruzar la puerta principal o no. La conexión era dificultosa.

Decidió confiar en ella. Era humana, pero no comandaba los ejércitos por nada. Solo tenían que esperar un poco más.


Lo siguiente que hizo, fue buscar algún indicio de aquella planta espinosa que les había atacado en el reino de los sueños... era difícil saber si estaba allí, el lugar era demasiado grande y el río demasiado profundo. Demasiadas zonas oscuras y escarpadas para que un ser inteligente se escondiera, por lo que aunque no dejó de mirar por si acaso, no fue algo en lo que se centrar en ese momento.

Topó entonces con aquella pequeña formación marcada con la palabra “Deseo” y se acercó... no lo suficiente para poder caer en algún embrujo nuevamente, pero sí para verlo más de cerca.


- No entiendo a los humanos.- Dijo en voz alta a Hypnos- Los dioses les bendicen con belleza y ellos acaban sepultándola. Buscan pasión, ardor, aventura y deseo en sus relaciones, pero cuando alguien es así, lo censuran.- Miró hacia la cueva por la que había salido- Había un ejército de 200 hombres. Debisteis ver sus ojos cuando dije su nombre. La mayoría eran miradas lascivas, cargadas de agresividad. Me habrían intentado forzar allí mismo si no hubiesen estado sometidos a la presión del grupo militar.- Explicó con cierta ira en sus palabras. - No pude detectar ni una sola mirada de compasión... aunque sí miedo. El de los que saben que han pecado y huyen del merecido castigo sin haberse arrepentido en ningún momento... es una pena que no se pueda matar lo que ya está muerto- aclaró, siendo consciente de que aquel ejército no eran humanos reales, sino fallecidos en su momento y condenados a morir una y otra vez sintiendo el dolor en sus cuerpos, permaneciendo en aquel limbo eternamente.- Pero se sintió bien mutilarlos, no puedo negarlo, aunque...

Miró a su vestido rasgado, empapado con sangre seca.

- No sabía pelear... ¿quién diablos no sabe usar una guadaña hoy en día? Sabía que habría sido más sabio luchar desnuda.- Murmuró al tiempo que comenzaba a quitarse el vestido, no sin antes mirar a su señor con una clara advertencia de que no debía mirar o habría consecuencias.

El portal dimensional era similar al usado para el arma. Depositó su ropa estropeada, confiando en que en el mundo de los sueños encontraría arreglo y sacó ropa nueva, más apta para la batalla. (OT: sí, seguro XD).

- Mi señor... tengo varias preguntas.- Habló finalmente cuando hubo acabado de colocarse la chaqueta de cuero. Se había acercado al río para limpiar los últimos restos de sangre de su pelo, y al tocar el agua se dio cuenta de que realmente estaba mucho más fría de lo que habría imaginado.- Antes de entrar aquí, su hermano tuvo unos pensamientos, justo antes de... huir.- Dijo la palabra con contundencia.


Pensamientos de Thanatos (OT: parte del post que borró XD No quiero infringir normas de copyright... XD)

- Ah... hay...- gemía una joven,
- Xtabay... - había dicho el dios de la muerte, haciendo que los ojos de ésta se abrieran con sorpresa.
- Ah P'uuch- exclamó aferrándose apresuradamente al torso de Thanatos, mirándolo sin soltarle y sin decir más palabras.
- Aún sufres pequeña... eso es señal que aún estás arrepentida de lo que hiciste...
- Perdóname Ah púuch- sollozaba Xtabay. El dios de la muerte le limpiaba las lágrimas.
- Por desgracia... eres un ejemplo... El ejemplo que solo yo puedo decidir cuando muere alguien...- explicó apartándola sutilmente por los hombros.



- No sé si quiero saber su historia- para Phantasos era difícil que el dios saliera bien parado con lo que ya conocía- pero Xtabay dijo que Ah Puch o Thanatos, había creado este corredor, junto con Kukulcán, Buluc Chabtan y Hades... ¿Cree que es cierto? ¿Que su hermano estuvo implicado y que tal vez por eso no entró aquí? Porque si es el caso...

No llegó a completar la frase, pero era obvio que de haber sido así, bien podría haberles dado más de una indicación. Se levantó de la orilla del río tras acabar de limpiar su pelo y lo escurrió como el que escurre una bayeta vieja, sin un ápice de la elegancia que había demostrado Xtabay.

Se sentó en una roca apoyando ambas manos en ésta, mientras esperaba la respuesta de su señor sin dejar de buscar la figura de Astra.

- Me pregunto si estará bien.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Sep 27, 2023 5:33 pm
por Hypnos
Ella se tranquilizó. Agitó sus manos y dio unos pequeños saltos, como para asegurarse que todo estuviera en orden con su cuerpo. Hypnos sonrió cuando entendió que todo podía volver a la normalidad. Esa tristeza que había sentido comenzaba a desaparecer. Era imposible saber si Phantanosos estaba ahora mas animada o estaba enterrando el sentimiento. Sin embargo ambas opciones servían.

La observó como estudiaba a su alrededor, después posiblemente por primera vez estuviera viendo con atención la rivera. Sus ojos iban de lo cercano hasta lo escondido. Hypnos recordó su impresión al observar un ambiente tan bien construido, parecía que había un sol escondido detrás de algunas nubes. Pero no era así, la fuente de luz era un misterio pero todo se acomodaba perfecto en la escenografía.

- No entiendo a los humanos.- Dijo en voz alta a Hypnos- Los dioses les bendicen con belleza y ellos acaban sepultándola. Buscan pasión, ardor, aventura y deseo en sus relaciones, pero cuando alguien es así, lo censuran.- Miró hacia la cueva por la que había salido- Había un ejército de 200 hombres. Debisteis ver sus ojos cuando dije su nombre. La mayoría eran miradas lascivas, cargadas de agresividad. Me habrían intentado forzar allí mismo si no hubiesen estado sometidos a la presión del grupo militar.- Explicó con cierta ira en sus palabras. - No pude detectar ni una sola mirada de compasión... aunque sí miedo. El de los que saben que han pecado y huyen del merecido castigo sin haberse arrepentido en ningún momento... es una pena que no se pueda matar lo que ya está muerto- aclaró, siendo consciente de que aquel ejército no eran humanos reales, sino fallecidos en su momento y condenados a morir una y otra vez sintiendo el dolor en sus cuerpos, permaneciendo en aquel limbo eternamente.- Pero se sintió bien mutilarlos, no puedo negarlo, aunque...


-Todos los seres dotados de inteligencia somos complejos en mayor medida. - Dijo a la vez que se acercaba a ella y observaba la tumba que el mismo había creado. - El ser humano ha cambiado a lo largo de su andar por la vida. Todos son parte de una inteligencia colectiva que he de decir, me parece interesantísima, de la cual también debemos admitir, somos parte. Pero desde que han podido inteligir su existencia han buscado distanciarse de su lado mas animal. Entendieron que pueden aspirar a algo mas cuando controlan sus impulsos mas primitivos, y sus emociones mas arraigadas. El deseo es una emoción que nace a partir de un impulso tan arcaico que es imposible describirlo, el impulso de perpetuar la especie. -

Hizo una pausa, no lo admitiría, pero le encantaba dialogar con Phantanosos. Un poco por que sentía lo que siente un padre al hablar con su hija, un poco por que le gustaba desarrollar ideas y Phantanasos lo apreciaba... o un poco por que era uno de esos villanos clásicos, que les gusta, monologar.

-Quienes deseaban a Xtabay eran personas mas cercanas al animal que al sabio. Quienes la castigaron buscaban, tal vez en vano, alejar la perdición de su pueblo. Los matices existen en los individuos como en los colectivos, seguramente aquel que puso a Xtabay a puertas de la muerte en nombre de un bien mayor, anteriormente haya dado rienda suelta a sus impulsos. Y eso es mas peligroso, si hay algo que hace que el ser humano haga cosas extremas, es la culpa, el deseo de redención. Esos 200 guerreros que se enfrentaron a ti eran almas que estaban en un nivel muy bajo de conciencia, estaban bajo el halo de la violencia y el deseo. Al ser castigados en ese punto de su existencia pierden también la posibilidad de evolucionar, de cambiar, de redimirse. Su alma será siempre ese remedo de bestia...-

Cuando termino de hablar dioses cuenta que Phantanasos había comenzado a sacarse el vestido. No pudo evitar sonrojarse. Aunque no lo quisiere su vínculo con ella había cambiado, aunque no podía entender como. Inmediatamente se giró y miró hacia el río.

- En los tiempos de Xtabay y los grandes guerreros mesoamericanos no existían tales cosas como armas de metal. Si hubieras sacado de tu bolsa de artilugios un Macahuitl, o un maso en su defecto, seguramente ella hubiese sido mas hábil al aplastar los cráneos de sus enemigos. -

Dijo en respuesta a la queja por su vestido. Hypnos asintió al ver su nueva indumentaria. Le causaba gracia los gustos que ahora tenía su oníro, pues es cierto que en el reino de los sueños han visto la evolución de la moda a lo largo del tiempo, pero siempre la temática era griega clásica. Le gustaba el cambio de aires.

Meditó un momento sobre las dudas de Phantanasos.

- No conozco al detalle todo lo que ocurrió aquí en ese tiempo. Cuando se desencadenó el problema con los accesos al hades, acudimos a resolver este primer poblema. Castigamos a quienes habían cruzado por primera vez pero quedó en manos de mi hermano, por ordenes de nuestro señor Hades, el trabajar con los dioses Mayas en la creación de este corredor. -

Hizo una pausa.

- Sabía de la existencia de Xtabay por que después de que concluyeran los trabajos Thanatos volvió de buen humor a los campos Eliseos, y me contó que había encontrado un alma en pena perfecta para custodiar esta entrada. El y los otros dioses le dieron poder y herramientas para asegurarse que nadie pasase nunca por acá. No estuve de acuerdo en un principio, como te dije, las almas que no son redimidas quedan atrapadas en el estado en que estaban cuando murieron, y si bien es cierto que una mujer despechada, traicionada y ultrajada es el peor de los demonios que te puedes encontrar... siempre pensé que en algún momento sería un problema darle tanto poder a una entidad con esas características.-

Miró fijamente a Phantanasos, para luego sonreir.

-Aunque el tiempo ha demostrado que estaba equivocado, hemos venidos nosotros a dar problemas por acá, en lugar de ellos. Y seguramente el sabía lo que nos encontraríamos, aunque no creo que hubiera podido hacer algo para evitarlo. Estoy seguro que le causara bastante gracia cuando le cuente lo mal que me la jugó esa mujer. -

Hypnos nunca se le ocurrió que Thanatos pudiera tener especial afecto por Xtabay. por tanto no se le ocurrió que en un futuro esta acción, de sellar al espiritú, fuera un problema en con su hermano.

- Creo que podemos ir a buscarla. -


Dijo cuando Phantanasos se sentó en la roca. Hypnos elevó su energía, sus ojos se tornaron de blanco nuevamente, sin pupila. Partiendo del centro de su frente se dibujaron unos finos hilos de color purpura, uno de ellos llegaba de Hypnos a Phantanasos, y otro iba por el camino por donde habían venido perdiéndose en la oscuridad...



Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Oct 01, 2023 7:30 pm
por Raven
Phantasos escuchó atenta cada palabra que decía su señor. Sabía que Hypnos tenía razón en su explicación sobre la naturaleza humana, pero a pesar de todo, ni podía ni quería cambiar las sensaciones que sentía hacia todos los implicados en aquellos corredores. Respiró hondo. Por suerte, era un problema que ya quedaba en el pasado. Xtabay estaba sellada y los guerreros muertos hasta otra nueva carnicería. En cuanto al dios de la muerte, por suerte no tendría que escuchar sus excusas o su falta de escrúpulos, así que se concentró en su siguiente tarea: Astra.

- Creo que podemos ir a buscarla.

Dudó un instante. No había una puerta por la que poder entrar, aunque seguían teniendo la conexión de la sangre. ¿Era eso en lo que estaba pensando su señor? Ciertamente, podían usar ese vínculo y viajar por el mundo de los sueños hasta ella. Una vez allí podrían ayudarla, o al menos, ver alguna pista que les guiara a encontrar la puerta hacia su corredor.

Iba a preguntar, pero su señor ya había comenzado a establecer la conexión. Miró a su alrededor. No confiaba del todo en aquel entorno pacífico, por lo que abrió una brecha en el aire y una pequeña mariposa negra y azul voló a través de ella para posarse en el hombro de Raven.

- Avísame si tienes la menor duda- dijo Phantasos a aquel ser llegado directamente del mundo de los sueños. No es que no tuviesen poder suficiente para percibir ambos mundos, pero aquel lugar escondía demasiadas sorpresas, por lo que unos cuantos ojos extra, no estarían de más.

Habría preferido tener un poco más tiempo de readaptación, pero la situación lo ameritaba. Cerró los ojos, y así el cuerpo de Raven quedó dormido sobre aquella roca, custodiado por la mariposa.





Phantasos caminó con cautela en el mundo durmiente hasta encontrarse con Hypnos. En realidad, compartir sueños con su señor había sido relativamente frecuente al comienzo de su existencia, pero una vez aprendidos ciertos detalles de los sueños, este hecho pasó a ser algo excepcional. Generalmente limitado a cuando algún rey o príncipe se pasaba de la raya y molestaba tanto a los dioses, que se veían obligados a intervenir.

- Dos veces en un solo día... debe estar por llegar el apocalipsis.- Bromeó mientras miraba a su alrededor, sin ocultar tampoco el hecho de que disfrutaba con ello.- Estos corredores han sido diseñados para ser transitados individualmente... ¿no causaremos más problemas entrando así?


Ante la falta de respuesta inmediata, lo miró con atención. Hypnos mostraba una sonrisa diferente. La mayoría la habría interpretado como un gesto de seguridad y suficiencia. A Phantasos sin embargo, le recordaba más a la sonrisa de un niño que ha hecho o va a hacer una travesura. No era la primera vez que la veía...


*Flashback

- Estúpido Nerón, le advertí que si no se contenía acabaría en problemas.- Murmuraba una joven Phantasos mientras se adentraba apresuradamente al sueño del emperador. Morfeo le había dicho que había escuchado a Hypnos hablar de él con su hermano, así que no tardarían en tomar medidas por sí mismos. La diosa estaba convencida de que podía hacerle entrar en razón por última vez, pero debía darse prisa. Corrió y corrió... ¿dónde se había metido ese estúp...?- ¡¡¡AAAAAAAAH!!!

Aquel grito debió resonar en todo el mundo onírico. No fue el ver a Nerón convertido en piedra lo que la asustó, sino la enorme y monstruosa gorgona que estaba frente a ellos. Cerró los ojos. Nunca habría pensado que aquel hombre fuera capaz de crear semejante pesadilla, pero no se detuvo a pensar en eso, teniendo en cuenta que aquellas serpientes eran del tamaño de la propia diosa. Retrocedió torpemente, y al hacerlo, se pisó la blanca túnica de lino, cayendo al suelo de culo. Intentó levantarse, pero sus manos, muñecas, pies y tobillos, ya habían sido convertidos en piedra.

- ¡¡¡Qué demo.... Hypnos!!!- espetó al aire, abriendo los ojos para enfrentar a la gorgona... pero ya se había ido.

En su lugar, el dios del sueño permanecía de pie, sereno y confiado como siempre.

- ¿Desde cuándo te asustas así por una pesadilla?
- Son serpientes... gigantes...- la sola mención le hizo retemblar todo el cuerpo de la repugnancia. No era habitual que su señor se transformase en otro ser, pues alguien con tanto poder, no necesitaba de aquellas triquiñuelas... y tal vez por eso, la había tomado completamente por sorpresa. - Y ahora, ya puedes soltarme... no miré a tus ojos, no debería estar petrificada.
- Mis sueños, mis reglas.- Se limitó a contestar- Pero ahora que lo dices, creo que hay tiempo para una pequeña lección...

Phantasos se puso seria. El siseo de varias serpientes había comenzado a escucharse a su espalda... pero el dios solo mostraba una sonrisa divertida.

*Fin del flashback


- Está bien, tu sueño, tus reglas- se limitó a decir, haciendo crecer unas alas negras y moradas de mariposa a su espalda.

Frente a ellos había un gran agujero negro. Dominique debió haber caído por él, pero no podían ver el fondo. Aún así, el rastro del hilo púrpura que los unía, era claro indicando la dirección... tendrían que descender.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 04, 2023 3:19 am
por Rhiannon
Los dioses y sus... cosas crípticas... incluso al hablar, algunos simplemente parecían disfrutar que los humanos buscaran las respuestas; probablemente ni siquiera tenían alguna y solamente lo hacían para “probarlos” (o irritarlos).

Empezando por Lord Hades, porque por supuesto el emperador le había dado la imposible misión de encontrar su propio camino. ¿Para qué nacer espectro entonces si te iban a mandar pero a ser independiente?, de lo primero que había querido liberarse era de la responsabilidad, incluyendo la de sí misma. En fin... probablemente era parte de su vida como un castigo.

Entonces había buscado a Lady Pandora para hablarle acerca de que por fin había conocido a su señor, y saber cómo le había ido a ella (y probablemente, ella si le daría alguna tarea); sobrevolar el castillo Heinstein no dio resultados, su cosmos no estaba ahí. Pensó entonces en continuar con lo suyo hasta ser llamada. Aún así había buscado algunas cosas en la biblioteca que había dejado pendientes cuando el sapuri de Wyvern le llamó para portarlo, así que siguió buscando (robando) información y había completado cosas muy interesantes para seguir en la búsqueda de dragones en la que ya llevaba unos años. Ahora tenía ciertos accesos y recursos que no poseía antes, lo que era una hermosa ventaja.

Entrar al laberinto no era lo difícil, lo odiosamente complicado fue que comenzó a... simplemente perder el tiempo dando vueltas en la oscuridad. Había encendido su cosmos para poder tener algo de visibilidad, pero exceptuando por las paredes no había básicamente... nada.

Tenía qué apurarse, le había dicho al dragón que, si no salía en doce horas, o sea a la salida del sol, fuera por los otros y lo quemara todo. Había sido una broma, pero los dragones a veces no podían distinguirlo muy bien...

Suspiró un poco harta, se había movido a gran velocidad y sólo había encontrado kilómetros de oscuridad. Hasta que no lo fueron.

—¿Qué pobre cosa de mierda es esa?
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Por supuesto que su guía en vez de un buen mozo, iba a ser un perro calvo y feo...

—No voy a seguirte pequeña mierda, ¡ve a ser feo a otra parte! —dio la vuelta en una bifurcación de camino, contrario a donde el perro había corrido. —¿Pero qué...?—murmulló molesta, cuando el perrito había aparecido unos metros más delante de ese pasillo. Al parecer esa era su única opción así que siguió con ese camino. Ojalá no lo hubiera hecho...

—¿Por qué estás aquí?, debes regresar ahora.

Ellla... conocía a esa persona. No, ella no, en otra vida.

Le ignoró pasando de largo siguiendo el camino del perro, aunque ya no se veía. Su corazón palpitó fuertemente contra su caja torácica. Aquella persona no le dijo nada, sin embargo, una vez que superó donde estaba escuchó claramente el sonido metálico de una armadura cuyas partes se separan y visten a un portador. Cerró los ojos.

—Escucha, caballero de Athena, no te conozco, sigue en lo tuyo y seguiré con mi camino. Te permitiré irte mientras esté de espaldas, si me haces girar...

—¿Es así como te diriges ahora a tus viejos amigos? —Dijo una mujer, aquella portaba el manto de Piscis en algún momento; las armaduras eran de un dorado pálido, casi ocre y se veían oxidadas, probablemente una sátira de lo que ellos portaron con orgullo al vivir.

Su corazón si podía, latió más rápido. Cuando giró, la oscuridad se fue desvaneciendo, en su lugar había una suave planicie griega, coronada al fondo con un templete, alrededor varios pilares tumbados o derruidos. Había una combinación extraña, entre un aroma a pasto y a humo. Parecía que hacía no mucho hubo una batalla. Cerró fuertemente sus ojos y... sonrió.

—Vaya, así que este es el lugar en donde todos ustedes terminaron, pensé que su castigo sería peor, veo que Hades se ha vuelto benevolente; hubiera pensado que se ensañaría.

—Este no es nuestro sitio de reposo, será el tuyo. —Dijo un caballero.

—Es hora de que vuelvas a donde perteneces, con nosotros... —Terceo otra voz.

El cosmos de al menos tres caballeros de oro se encendió, y no eran ni la mitad de los que había en ese lugar.

—... Maldita sea...

Lo último que recordó de ese enfrentamiento, es haber gritado el nombre de una técnica destructiva, antes de que se desatara el infierno -dentro del infierno-. Estaba segura que los había tomado por sorpresa a los que le atacaron, pero aún así, cuando volvió a recuperar la conciencia, otros aún estaban ahí; ni rastro de los que le habían hablado primero, sin embargo ella estaba herida. Le dolía todo el cuerpo y revisando su pecho, había una cuarteadura en la armadura y un boquete en el suelo donde había caído, probablemente formado por su propio cuerpo. Se sentía confundida.

Los caballeros dorados la miraban con juicio, rostros inmutables. Todos ellos aún bellos en la plenitud de la eterna mocedad congelados en una vida prematuramente terminada, con la serenidad juvenil y divinizada características de las estatuas grecorromanas.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Preguntó el caballero de Aries mirando con ojos penetrantes.

—La última vez que revisé en mis recuerdos, eras un traidor, así que no tengo nada qué responderte.

—¿Me responderás? —Preguntó el caballero de escorpión. Su corazón dolía al escuchar su voz. Tragó saliva y mientras se levantaba, se limpió el sudor de la cara. Miró su mano y había sangre.

—Tu alma sufre, —continuó el caballero de la octava casa. —Esas son lágrimas de sangre. —No era sólo físico, era también el peso de sus errores y fracasos.

—Es sangre de la frente, tonto, porque me han golpeado entre tres y eso pasa cuando te dan una paliza... dame un momento y te mostraré. —Lo último lo dijo con los dientes apretados, recargándose en la rodilla para ponerse en pie.

Sintió el pinchazo ardoroso en varias partes de su cuerpo, no cayó, pero fue arrastrada por el poder de los golpes, unos metros atrás.

Ellos estaban muertos y ella estaba sobreviviendo, ¿por qué era difícil de entender?, no podía quedarse atorada en sus recuerdos de algo ya vivido. Su redención era ahora algo personal, esta vida, era para ser vivida y... castigada a su manera, no de la forma en que al parecer creían ellos que tenía que terminar.

—No me lo tomes a mal, me caen bien todavía y todo eso, pero¡<... Greatest Caution!

Se sintió como romper su corazón en pedazos. De alguna retorcida manera, lo aceptó con gusto porque sabía que se lo merecía. Ellos no eran tan poderosos como los recordaba, se dio cuenta al ver caer un par, pensó que probablemente porque estaban muertos o quizá ese lugar también tenían restricciones por la bendición de Hades, pero tenían una fuerza en el número. No quería herirlos, pero... ¿no era ahora este su trabajo?, en la medida de su capacidad ellos tampoco parecían estar conteniéndose...

De nuevo, había perdido el conocimiento. Esta vez despertó llorando y no sabía si fue más cruel estar dormida que despierta. En su extraño sueño había entregado el reino a los espectros, a un dios en particular, probablemente reflejo de un deseo de que esta vez ganara la facción a la que pertenecía, pero... la realidad era dolorosa y es que si en aquel entonces hubiese una oportunidad de paz, sus amigos vivos y una vida relativamente feliz para los humanos (que sólo podían hacerse infelices entre ellos y no atormentados por los dioses) ... sólo quizás...lo hubiera hecho sin parpadear, si eso hubiera podido ser una opción o una realidad.

Qué terrible fue ese sueño, dándole todo lo que quería para la humanidad y el santuario, para luego ser arrancados de tajo con su despertar en su patética realidad espectral. Tosió el polvo que había tragado, su garganta seca y la piel de la cara asquerosa entre la sangre, el sudor y la tierra.

—¿No sabes hacer otra cosa que llorar, greñuda?

Por favor... tú no.... Disculpa, ¿quieres dejarme en un rato en paz?, estoy teniendo un momento aquí...

—Nunca. No somos seres de paz, pero podríamos serlo. ¿Por qué no te rindes? No hay forma en que puedas ganar.

Detuvo su respiración esa frase, giró el rostro para ver los ojos claros de la castaña, pareciendo una pequeña eternidad al verla por fin de frente. Le dio una pequeña sonrisa, que la otra persona devolvió. Luego le arrojó un puñado de tierra a los ojos.
Extendió las alas (con lo que consiguió empujarla), le lanzó una técnica que no se quedó a ver si impactaba porque voló. Cuando miró hacia abajo, la mujer había cambiado; llevaba mucho menos ropa que una armadura y su piel era morena.

—No sé quién seas en realidad, pero tengo una misión con cierto dragón, que no puede esperar otro siglo...

El único detalle por el que se dio cuenta que no había forma de que fuese la portadora de Cáncer, fue porque en su vocabulario jamás estuvo el rendirse. Era hora de hora de una “retirada táctica” porque estaba en demasiada desventaja como para quedarse a ver de quién se trataba. Había otros caballeros que estaban saliendo de la tierra y poniéndose de pie.

Como sea, tenía que dejar todo eso atrás. No tenía tiempo de lidiar con lo que fuera que era eso; intuía que estaba demasiado cerca de obtener información de Quetzalcóatl y no había nada más importante que liberar a los dragones, hasta que estallaran las guerras... de eso al menos se tenía que convencer.

Esquivó una técnica de hielo y luego una horda de rosas rojas maniobrando en el aire.

—Demonios... —Se quitó una rosa que se le encajó en la mano. Voló hasta el templete y ahí por fin pudo observar en la puerta al maldito perro pelón, que corrió de nuevo hacia el interior. —Me alegro de verte, horrenda cosa...

Aterrizó mal, se sentía atontada aunque no estaba segura si fue por la paliza de hacía un rato, el veneno o la vomitada emocional de su alma. Corrió poco y... se tropezó, cayendo vergonzosamente sin poner las manos, directito al suelo. Algo había suavizado parte de su caída. Sacó la mano debajo de sí misma, extendiéndola para tocar un cuerpo.

—¿Qué? —Parpadeó, usando la poca luz que entraba por el corredor. —¡Astra! —¿Sería de verdad Lady Pandora? Tocó el pulso en su cuello, tranquilo pero firme, piel cálida; su pecho se movía al compás de sus respiraciones, nada de eso hacían los que estaban detrás. Se puso de rodillas, tomando sus hombros para sentarla.

Cuando giró el rostro hacia la “entrada”, no encontró más que un largo pasillo vacío. Era desconcertante. Se sentía como si tuviera resaca, pero en vez de dolerle la cabeza, simplemente era un malestar general en su ser. No se iba a poner a meditar en todo lo que había pasado, sólo la haría sentir peor; no había tiempo para crisis de conciencia o lo que demonios fuera eso, cuando ahora tenía que cumplir con su deber real.

Un poco tambaleándose, pasó un brazo por debajo de las rodillas de Astra, el otro aún la sostenía por la espalda. La acomodó bien en sus brazos y se puso en pie, siguiendo por el camino del laberinto. Lanzó un suspiro cuando al fondo vislumbró una aparente salida. Antes de salir había desde el techo hasta el suelo inscripciones que no podía comprender, estaban en un antiguo idioma aparentemente, pero los grabados en la roca... ese sin duda era la llamada “serpiente emplumada”.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Oct 07, 2023 3:01 pm
por Astra
Como residente del Inframundo, Astra sabía exactamente a dónde se dirigían cuando emprendieron nuevamente aquel viaje. Podría decir que tarea como tal designada por su Dios ya había sido cumplida, más fue curiosidad lo que le llevó a no abandonar enmienda cuando, de hecho, también quería saber qué fin tenía todo aquello, sobre todo porque trascendía el plano onírico para terminar siendo parte de algo que parecía involucrar un /todo/. 

Mientras se acercaban, carmín brotaba sin final de aquella inmensa cascada, misma que ya había visto con anterioridad al recorrer cada parte Meikai, haciéndolo suyo también porque aunque no era el lugar más agraciado de todos, sabía en su corazón que ahí pertenecía. 

Fue Hypnos quien llamó su atención entonces. Solo se limitó a escucharle, mirándole de vez en vez mientras el camino frente a ellos les acercaba aún más a su próximo destino. 

— Astra, así es. Si tengo que ser sincera, ha sido nuestro señor Hades quien ha hecho un arduo trabajo en reconstruir la grandeza que caracteriza al Inframundo. — expresó, pensando en que esta vez sí había sido él quien había acudido a poner en orden todas las cosas que ahora podían ser. 

— Fue él quien acudió a mi búsqueda, en sueños claro está pero, no...no somos tantos como quisiera que fuera, pero cada nueva estrella que ha aparecido es digna de admirar. Por eso mismo acudir a dónde Phantasos estaba al momento de su despertar fue algo primordial, incluso para que él mismo se presentara ante ella. Eso nos llevó hasta usted, incluso. 

Sin medir realmente la distancia, el sonido de la cascada termino por hacerse más fuerte, teniéndola en frente más pronto de lo que pensó. Escuchó a Raven primero, también a Hypnos sobre los límites que aquello establecía para con el Inframundo y el reino onírico, y no desconfío de sus palabras cuando quiso explicar que no estaban haciendo nada que fuese contradictorio ante lo que Hades había designado. 

Observó a Hypnos entonces, y lo que aconteció después solo sirvió para enfocar el camino que, aun si era incierto, todavía lo tenían por delante. Una nueva presencia se hizo ante ellos, pero fue el Dios del sueño quien trató con él, y la bendición que este les dio fue para que todo lo que ocurriera detrás de aquellas puertas pudiera suceder.

Pensó entonces que no habían encontrado grandes contratiempos hasta ahora y que, gracias los Dioses Gemelos y su poder, sin duda habían hecho aquello mucho más llevadero de lo que encontrarse sola con Raven podría haber sido en realidad. Sin embargo, no esperó aquello, y es que si el dios de la Muerte de por sí había sido tan reservado como si de un mismísimo cadáver se tratase, que se fuera sin más le hizo sentir sin duda desconcertada, sobre todo por lo abrupta que había terminado de ser su decisión.

Ante aquello, fue aún peor la forma en que Raven reaccionó al repentino abandono del Dios. Notó para entonces que no tenían un trato más allá de lo formal desde que se habían encontrado, algo extraño si se llega a imaginar que dónde un Dios está, bien puede el otro acompañarle. La sintió ofendida, enojada y-...no quiso preguntar. Fue Raven quien expuso entonces su descontento. Palabras que profesó causaron que parpadeara atónita, en parte divertida por cómo buscaba consuelo en su creador, haciendo referencia a como y entre ellos ambos dioses resultaban ser tan diferentes entre sí. 

Supuso que había algo más, ¿no? No por nada aquello había molestado de sobremanera, pero no era ni siquiera la primera de sus preocupaciones si aún les quedaba saber lo que les esperaba más allá de la cascada. 

Sin tener que decir nada al respecto, miro a Hypnos mientras Raven se hacía paso entre la sangre que formaba el lago bajo el río de sangre. Mordió su labio para evitar la sonrisa, divertida en parte, pero enfocándose en el hecho de que tenían cosas que hacer. Siguió los pasos de Phantasos entonces, aprovechando que así la esencia carmín no le alcanzara a tocar mientras iba tras de sí.

Sin premeditarlo entonces, ese pequeño despliegue de emociones en Raven le llevó a cruzar la puerta que no hizo más que cerrarse cuando la mujer la atravesó. — ¡Raven! — Quiso apurar su paso, detenerla, pero falló sin duda al accionar tan tarde, buscando nuevamente a Hypnos para ver lo que este tenía que decir. 

— Eso ha sido imprudente. No sabía que podía ser tan emocional...— añadió después de escucharle, manteniéndose a su lado y sabiendo que no les quedaba más que seguir.

Fue embargada por las emociones de Phantasos mientras procesaba aquello, y quiso suponer que era producto de lo que Hypnos había hecho al convocar al héroe que los había conectado a todos entre sí. 

Avanzaron, no había más que hacer, pero además de sentir cada una de las palabras que sus acompañantes emitían, también sentía...y vaya que Phantasos tenía todo un abanico de sorpresas, uno al que su cuerpo reaccionó frente al sofoco repentino que su vergüenza le hizo sentir. Sonrojo fue involuntario, pero no podía hacer nada ante eso. Las palabras del Dios sin duda pretendían brindar confianza, pero ahí sucedía más de una cosa y solo asintió intentando no detener su mirada en Hypnos más de la cuenta. ¿Qué había sido eso? 

Al momento de cruzar la puerta que había escogido, el silencio se hizo tan abrumador como lo es el hecho de realmente no poder percibir nada más que el acompasado sentir de su respiración. 

Quiso avanzar, oscuridad era tan densa que no podía ni siquiera ver sus manos por más cerca que las pusiera de su rostro, pero, cuando dio el primer paso, fue un vuelco completo el encontrarse cayendo en un vacío que ni siquiera podía saber si tenía final. 

— ¡Pero-...! ¿Cómo puede ser...? — exclamó, manos tratando de tantear la nada misma mientras sentía el desorden de su cuerpo ante lo inesperado, cayendo, solo cayendo, sin tener siquiera algo de que sostenerse mientras corazón lo siente latir incluso en sus oídos, zumbando ante la desesperación de no tener certeza de cuándo aquello acabaría. 

Por si fuera poco y, aunque no podía escucharlos como momentos atrás en su mente, parecía que todas las emociones provenientes de ellos se hacían cada vez más notorias dentro de sí. 

Presencia que percibe es masculina, pero no puede decir que está solo ahí, no cuando podia sentir la excitación de un encuentro que hace arremolinarse calor en partes de su cuerpo que no quisiera admitir en voz alta. Pensó en Raven e Hypnos, ¿habrían logrado encontrarse? Más la falta de emoción proveniente de esta le hizo saber que no, que aquello sucedía, pero no era entre ambos que provenía aquella adrenalina y sofoco. 

— Por favor...¿qué demonios están haciendo...? — se quejó, más sentir aquello era tan incómodo cuando se presentaba ante ella una caída que nada le aseguraba cuando terminaría. Intento alejar ese sentir, respiro hondo e irónicamente agradeció el aire que apartaba cabello de su rostro, o el contraste del aire que desordenaba su ropa gracias a la rapidez de la caída. 

— ¡Raven! ¡Hypnos! — llamo, más no parecía percibir ningún tipo de pensamiento, solo emociones que debían estar ligadas sin duda al Dios del Sueño. 

Después, bueno...¿Qué era todo esto? Suficiente con sentir la incertidumbre de estar en aquel lugar como para también cargar con lo demás, sumándole una euforia que solo podía percibir como frenética y bélica, como el fuego en plena batalla que pretende arrasar con todo lo que toca. 

Era para Astra, demasiado... o no, porque demasiado era ya estar cayendo, motivo por el cual todo ese despliegue de emociones le hacían saber que cada uno estaba enfrentando algo (aunque no podía decir que Hypnos estuviera pasándola realmente mal si dado el caso), pero se sentía tan real que no lograba acostumbrarse a ello. 

De repente, todo se iluminó y oscuridad a la que pupilas se habían acostumbrado se vio afectada. Diestra aún sostiene tridente que ha intentado no perder en la impresión de aquella caída, y la otra simplemente deja de intentar mantener en su lugar su ropa para acudir a su rostro, cubriendo sus ojos que aquel halo de luz logra herir al brillar tan de repente. Ahora podía al menos ver por dónde caía y, con cierta desesperación, noto que por dónde lo hacía era cada vez más estrecho. 

Piedra, constituía un túnel al fin al cabo y, aunque no parecía tener ninguna oportunidad de aferrarse a nada ahí, fue tridente lo que intento que amortiguara la velocidad con la que seguía descendiendo. Sendas manos las ajusto a este y, con prisa, intentó que se clavara en la sólida roca que tenía casi al alcance de la mano. Pequeñas partículas de piedra se desprendían entonces, y el esfuerzo de imponer una fuerza que su propia contextura dejaba mucho que desear le hizo flaquear. Acudir a su cosmos fue lo que intento pero, si debía admitir, lo sentía desordenado y abrumado gracias a todas esas emociones que no le pertenecían, pero que no dejaban de hacer mella en su cuerpo por lo que los demás debían de sentir. 

Así, solo podía percibir que, una vez más, aquel lugar parecía adivinar sus intenciones, porque lo que ahora le rodeaba dejó de ser piedra lisa y sólida, cortando el abrupto esfuerzo del cual aún intentaba sostenerse al clavar arma en esta para convertirse en variadas y filosas púas de tierra que sintió lastimar su cuerpo por aquí y por allá. 

Sin premeditarlo, aquel sitio entonces decidió que había llegado a su final cuando dimensiono el golpe que le traería caer de esa forma. No puede decir que sintió dolor, ni siquiera que el impacto le afectó tal y como debería haber sido porque cuerpo en sí, no toco el suelo. Cuando estaba a un palo de este, una pequeña pero intensa implosión se encargó de amortiguar el golpe, pero también le desorientó al punto de qué consciencia le abandonó. 

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Lun Oct 09, 2023 10:23 pm
por Hypnos
Ahora estaban en el plano onírico, en una dimensión que se convive con la realidad sin tocarla realmente. Aquello era parecido a un viaje astral, andarían el camino recorrido de regreso esperando encontrar a su compañera perdida.

Hypnos sonrió al escuchar a Phantanasos recordar una de sus primeras lecciones. El la recuerda también, Nerón había abarcado demasiado, buscaba ser adorado incluso mas que los dioses. Ellos trataron de disuadirlo, trataron de cambiar el rumbo de Roma en ese momento. Pero el emperador era testarudo. Si no pudieron persuadirlo por lo menos se quedaron con una anécdota, aún hasta aquel día Hypnos se preguntaba si no había sido un poco excesivo su trato a una joven Phantanasos que buscaba probarse a sí misma, y ante sus hermanos.

Como quiera que fuere, a Hypnos le agradaba sentir aquel halo de normalidad en ella, de tal forma que siguieron. Phantanasos cayó en un profundo sueño, producto de habitar ese cuerpo mortal. Hypnos en cambio podía coexistir en ambas realidades. Su persona onírica acompañaba ahora a Phantanasos por un camino que poco a poco se volvía mas estrecho, la malesa era mas densa y la oscuridad les rodeaba con mayor presencia.

Pronto llegaron a la ladera de una montaña. Hypnos observó detenidamente aquella pared de roca, el hilo que les guiaba a Astra entraba a esa pared. - Sigamos.- Habló a su oniro, y ambos avanzaron a través de la roca. Al travesar una gruesa pared de rocas y minerales llegaron a un pasillo creado por manos humanas. Era un largo pasillo igual al que habían atravesado ellos al salir de sus respectivas pruebas.

Al llegar a un punto ambos se detuvieron, a pesar de estar en una dimensión alterna podían percibir lo que ocurría en la realidad, escuchaban a lo lejos sonidos de batalla, explosiones, exclamaciones. Pensó que tal vez Astra se encontraba luchando. Ambos se preparaban para apresurar el paso cuando algo les volvió a detener. El sonido del metal rechinar. Al piso cayeron algunas rocas. Al girar su rostro hacia a arriba diéronse cuenta por fin en donde estaba su compañera...

Aquella caída era bastante larga. Ese lugar era una dimensión en sí misma, Astra parecía que había sido arrojada de un avión.

- No puede encender su cosmo...- Le dijo a Phantanasos. Había intuido aquello debido a que no sentía la energía de Astra. Era como una humana normal cayendo pesadamente. Debía ayudarla, pero no sabía bien como, no estaban realmente ahí. El traer su cuerpo a ese lugar podría acarrear los problemas que Phantanasos había advertido tan diligentemente con anterioridad.

- Tch!...- Se quejó tronando los dientes, pero ya no había mucho tiempo. Encendió su cosmo, de pronto aquel hilo que les unía brillo con gran intensidad. La energía viajo desde el cuerpo de Hypnos en el río hasta ese lugar. Al atravesar la pared de rocas esta vibró, una grieta se dibujo desde la parte superior hasta el piso, la grieta pronto se convirtió en varias mas.

Ese lugar ahora sabía que alguien había violado las reglas...

Justo antes de que Astra impactara con el suelo, Hypnos detuvo su movimiento. La acción había ocurrido demasiado tarde como para que la regente del inframundo pudiera caer grácilmente. El fin de su caída, si bien no fue un impacto, aún fue bastante abrupto, de tal forma que las fuerzas "g" impactaron en el cerebro de Astra desconectándolo por un momento, perdiendo el conocimiento.

No sabían que había ocurrido, en aquel momento desconocían que, de no haber existido aquella conexión mental Astra hubiese podido encender su cosmo e idear una mejor salida de aquello. Realmente aquella conexión que a ellos les había ayudado a salir de sus pruebas, principalmente a Hypnos, había perjudicado a Astra.

Hypnos observó con detenimiento a la regente del inframundo, Pandora, si bien no habían tenido un excelente inicio al conocerse, sentía pesar al verla inconsciente y lastimada, tenía heridas por todo su cuerpo, no eran muy graves o profundas, pero si eran bastante aparatosas, considerando que sus ropas se encontraban igualmente desgarradas.

Antes que pudieran decidir el siguiente paso un nuevo personaje entró en escena. El sonido de sus pisadas metálicas inundaban el lugar, venía en una carrera apresurada en su dirección. Lo primero que reconoció el dios del sueño fue la armadura de Wyvern, aquello lo confundió un poco. ¿Cómo había llegado un espectro a aquel lugar?, no era que fuera secreto, sin embargo los espectros no tenían ninguna labor en la puerta del infierno, ninguno de ellos tenía el deber de custodiarla o rondarla.

Pronto el espectro cayó cerca de Astra, ahí Hypnos pudo reconocer que ahora la portadora del manto de Wyvern era una mujer. En el inframundo no se estilaba que las mujeres cubieran su rostro, era una costumbre absurda del santuario, por lo que pudo ver detalladamente su rostro, sus finas facciones contrastaban con la premura con la que se movía y hablaba, era apresurada y muy vivaz.

Pronto hubo de reconocer a Pandora y la levantó y echó a andar rápidamente.

- Creo que pronto nos alcanzaran- Le dijo a Phantanasos, consciente que ellas no podían verlos u oírles, aunque Astra estuviera inconsciente. A lo lejos de nuevo escuchó pisadas metálicas. Hypnos cayó en cuenta entonces que quien estaba luchando era la nueva mujer en escena. Sin embargo parecían no correr ningún riesgo, pues cuando giró el rostro Astra y Rihannon estaban ya cerca de la salida.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 10, 2023 9:26 pm
por Raven
Durante toda su existencia, el ver humanos caer hacia el vacío era tan común como verlos murmurar mientras dormían. Los había visto... millones de veces, pero nunca había sentido esas caídas como la que había experimentado con Astra. Incluso siendo solo un ente incorpóreo, había contenido el aliento y sentido como el estómago pasaba a formar parte de su garganta. Aquella tensión que genera el ser un mero espectador.

No pudo evitar llevarse las manos hasta la cara como acto reflejo para tapar la palidez causada por el susto inicial y para ahogar un pequeño grito. Por suerte, o quizás por mayor experiencia, Hypnos no se había dejado llevar por la sorpresa y su actuación había salvado la situación. Phantasos cerró los ojos un instante... ¿qué habría ocurrido si no hubiesen llegado a tener la conexión? No la habrían encontrado a tiempo y tal vez ahora...

Negó con la cabeza. No debía pensar en eso. Se acercó hasta Astra y se arrodilló junto a ella. Estaba inconsciente, pero podía ver que su respiración era rítmica y no había signos de extrema gravedad en su cuerpo. Tal vez aquel uso de cosmos podría traerles consecuencias futuras, pero no le importaba lo más mínimo. Miraba a la regente con atención, esperando que abriera los ojos, pero al no hacerlo, se incorporó con rapidez, dispuesta a volver a su cuerpo y así bajar físicamente hasta ella.

Pero entonces se escucharon unos pasos.

Phantasos se puso en guardia. De aquellos corredores no venía nunca nada bueno y estaba convencida de que lo que se acercara no sería diferente... o tal vez sí. Se mostró confundida al ver la armadura de Wyvern emergiendo en la oscuridad, por lo que instintivamente tornó su vista hacia su señor. Se mostraba alerta, pero parecía pensar como ella: que era la verdadera guerrera dragón. Su cosmos era demasiado poderoso para ser una ilusión y además, era sabido que la conexión entre esa armadura en particular y Pandora era especial.


- Creo que pronto nos alcanzarán.- Sentenció Hypnos mientras ambos veían como la mujer tomaba en brazos a Astra.

Phantasos dudó un instante. No estaba en su naturaleza confiar alegremente en desconocidos, aún siendo parte del mismo reino... quizás porque ese reino era el Inframundo y no estaba habitado por las criaturas más pacíficas y amorosas del universo. Fuera el motivo que fuese, dejar que aquella mujer se llevase a Astra la ponía en un serio conflicto consigo misma, pero la forma en la que Hypnos hablaba, solía tener un efecto disuasorio en la oniro, por lo que asintió y simplemente, volvieron hasta su cuerpo.




- Debí venir sola.- Fue lo primero que dijo tras despertar en su cuerpo y ver que Hypnos también había regresado.- Si mis memorias no se hubiesen perdido en algún limbo extraño, habría llegado hasta aquí sin involucrar a nadie y aunque hubiese quedado atrapada o muerta, no se habría perdido gran cosa. No me malinterpretéis, egoístamente, estoy disfrutando de vuestra compañía y de compartir esta... aventura o lo que sea, pero en ese pozo acabo de volver a recordar lo que era el miedo... y francamente, prefería las serpientes.



Se puso de pie, esperando con notable impaciencia. Sabía que no aparecerían inmediatamente, pero esos segundos de diferencia, se hacían eternos. Aprovechó para evaluar su estado. Agradeció que su cuerpo estuviese tal y como lo había dejado... de hecho, aquel reposo, aunque breve, había sido bastante reparador. No se había parado a pensar mucho en el hecho de que ahora necesitaría descansar más a menudo, pues la idea de dormir y ser visitada en sueños por alguno de sus hermanos, le resultaba cómica y probablemente desquiciante, pero si quería ser una guerrera eficaz, debía empezar a acostumbrarse a las rutinas humanas.

Se acercó hasta su señor, seguramente porque no soportaba quedarse quieta. Ambos miraban hacia un punto concreto al otro lado del río.

- ¿La conocéis?- Preguntó aún sabiendo que la respuesta sería negativa casi al 100%, pues Hypnos había despertado más tarde que la diosa. En realidad, tal vez su pregunta debió ser “¿podemos confiar en ella?”, pero... ¿acaso no había quedado respondida ya, cuando la dejaron al cuidado de Astra?


Su conversación se vio interrumpida bruscamente. Unas rocas se desplazaron como por arte de magia y tras ellas, unas enormes alas negras emergieron mostrando la grandeza de las armaduras inframundanas. En cualquier otro momento, Phantasos se habría mostrado encantada con aquella entrada triunfal, demostrando un poder arrebatador envuelto en un agradable estilismo... pero estaba preocupada por la regente, así que tendrían que posponer aquella pequeña admiración para otro momento más oportuno. Astra todavía traía los ojos cerrados, pero movía la cabeza y hacía pequeños gestos con sus cejas. Pronto despertaría.

Y ahora que ya se había tranquilizado con eso...

- ¡¡ESPERA!! ¡¡NO LO HAGAS!! ¡¡NO VUELES SOBRE EL RÍO!!- advirtió alarmada a la guerrera, pues sus alas habían comenzado a agitarse. No podía simplemente darle toda la explicación que requería en ese instante, pero tenía una corazonada.- Los humanos no vuelan. Un humano tendría que sumergirse o pasar el río de una manera... no sobrenatural. Sé que no me conoces, pero confía en lo que digo. Entrad al agua, caminando... lentamente. Incluso sumergiros si podéis.


Si por Phantasos hubiese sido, les habría hecho replicar exactamente los mismos movimientos que ellos mismos habían hecho anteriormente. Pasar por la misma zona, pisando en los mismos lugares... pero confiaba en que aquello no fuera relevante. Cruzar esa línea imaginaria sin embargo...

La recién llegada no parecía estar muy conforme con la idea, pero al menos dejó de batir sus alas.


No se paró a ver qué es lo que finalmente hacían. A su espalda escuchó el golpe de una piedra al caer rodando por alguna ladera. Se giró bruscamente y caminó unos pasos hacia el lugar de donde venía el sonido. La vegetación, al principio meramente decorativa, poco a poco se iba haciendo más densa, dificultando la visión. Era fácil que allí pudiese haber cualquier cosa escondida... demasiado fácil.

Algo la inquietaba, y no era exactamente el río que vislumbra a la lejanía, aún siendo de sangre.

Abrió un portal y sacó su guadaña. Su corazón comenzó a latir rápidamente.


Allí había algo... y no era un amigo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 11, 2023 6:10 am
por Rhiannon
Siempre le sorprendía lo ligera que era Lady Pandora, aún con las heridas que tenía, se le dificultó un poco más regular la respiración por la carrera que hizo, que por cargarla. Sintió un pequeño empujón en la pantorrilla, debió ser que el perrito feo se estrelló contra ella pero por la armadura poco se sintió. Bajó a Astra unos momentos recargándola en la pared a lo largo de la que había avanzado viendo sus inscripciones, el perro se paró en dos patas, apoyando las otras en la pared mientras le oliesqueaba cuanto podía el rostro de la dama inconsciente.

Acercó su mano para que el perro oliera sus dorso y después despacio le acarició con los dedos la cabeza. En eso que parecía jeroglífico, también había estado retratado un perro similar (si no es que era ese) y una palabra que decía algo parecido a Sholot*. Quizá era el dueño o el nombre del perro en sí.
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—Gracias, me trajiste a mi señora y... bueno, no sé cómo sabías que yo lo estaba buscando, pero eres un buen perrito. —El perro movió la cola. —Un poco feo, pero ¡Ah, suéltame! —Agitó la mano fuertemente y el perro cayó al piso. El ver los dientecillos marcados en su piel, casi la hizo reír. O entendía lo que decía o hubo buena sincronización en su desconfianza manifestada en el mordisco y lo que dijo.

Como fuese, el mini perro no parecía más que encantado con recostarse con Pandora. Se puso en pie, elevando un poco su cosmos para tener más luz. Quitó por un momento el peto de la armadura para poder sacar de su pecho una libreta, repleta de hojas encuadernadas y otras tantas metidas a la fuerza, deshizo el nudo y como pudo, copió algo de los dibujos del jeroglífico. Trazos difíciles de entender para cualquiera que no fuera ella pero... daba igual, lo importante es que lo tuviera.

Los detalles que no ponía intentó llevarlos en su mente. Si bien era su mayor objetivo, eso había cambiado con Pandora como su nueva “Misión”. No sabía por qué estaba ahí también, pero su tarea sería protegerla y servirla, por lo que guardó la libreta y se reacomodó la armadura.

—Bueno Ritter, un placer conocerte, gracias de nuevo. —Hizo un ademán para espantarlo, y aunque le gruñó, si se movió. El perro corrió unos metros, volteando a verla y luego volvió a correr.

Podría pensarse que el perro era un mal guía si tomaba en cuenta que la metió en una trampa del laberinto donde la atacaron sus recuerdos, culpas y fallos... (“no vayas ahí mentalmente de vuelta, Rhiannon...”), pero en realidad había estado dando vueltas por lo que parecían muchas horas hasta que decidió seguir al animal, y de la forma que lo haya hecho, al poder pasar esa zona la había guiado a lo que necesitaba su atención y su objetivo inicial. Lo siguió sin dudar.

Era... absurdamente hábil y ágil. Ni siquiera las enormes formaciones rocosas parecían detenerlo, las saltaba como si fuera una maldita gacela en vez de un galgo minimizado, sus movimientos mientras andaban eran casi violentos y agresivos, además de rápidos, tan antinaturales que de no estar acostumbrada le causarían un estremecimiento. Le gustó mucho. Era sin duda, un animal infernal, que al parecer iba rumbo al río y... dos cosmos más adelante.

No sería amable y menos grato para Astra si la llevaba saltando por el terreno rocoso y semi montañoso, así que desde que salió había desplegado las alas en un vuelo lo suficientemente cerca al suelo para ser vista por el perro y verlo también. Era un vuelo suave y bastante directo, dejando que Astra descansara de lo que sea que haya pasado para quedar en las condiciones en las que le encontró.

Todo iba bien, hasta que el perro dio un salto aparentemente de más de lo que al parecer podían sus patas agarrarse y cayó a una grieta. Maniobró las alas para caer en picada, colocándose de lado para poder pasar. Superó la caída del animal, permitiendo que cayera sobre el regazo de su señora (“Hades, soy yo de nuevo... no dejes que ella se entere...”). Rebotó su espalda en el campo estrecho, pero se giró en ciento ochenta grados, apoyó con las piernas y en un salto salió, desplegando sus alas para partir las rocas que estorbaban la salida y siguió con el vuelo. Hasta que divisó dos figuras.

Aún sobrevolando, iba a cruzar el río hasta que la mujer gritó que no lo hiciera. Rhiannon se quedó en el aire, entrecerrando los ojos, su rostro era como tallado en piedra, excepto por la media sonrisa de su cara, porque... ¿confiar en algún desconocido en el inframundo?... ja.

La sonrisa desapareció y su rostro palideció (más de lo normal) todavía, cuando su vista pasó de ella, al varón a su lado.

—Yo te conozco. —Fue una afirmación que pretendía fuera pregunta... estaba siendo grosera. Se recordó que este era uno de los dioses principales del inframundo, al que estaba viendo desde arriba. ¿Cómo es que conocía su cara?, no era momento de revisar en los muy viejos recuerdos de sus vidas pasadas..., pero era sin duda aquel que apareció...

—“Ah, por supuesto.” —pensó con supuesto raciocinio. —“Dios del sueño = inconsciente colectivo. Todos los rostros... ninguno es suyo, todos son suyos.”

—Quiero decir, le reconozco.

Las alas se fueron elevando por las puntas, dejando el arco natural que hacían para mantenerla en el aire, mientras ella descendía, plantando ambos pies en el suelo con suavidad todavía en pos del bienestar de Pandora. Al mismo tiempo una vez plantados sus pies, su cabeza bajó en una reverencia, que no molestar a su señora y que mostrara respeto al dios.

La otra mujer tenía un cosmos muy poderoso, probablemente equiparable a un dios también, aunque no le conocía; no era descabellado pensar en un soldado espectro que a su vez también fuese poderoso como uno. Por si las dudas, asintió como un saludo respetuoso con la cabeza. Rhiannon... o más bien Dafne en sus días, odio los protocolos, derribó muchos de ellos y fue una más entre los soldados de “su” propio ejército. La historia le demostró qué gran error fue hacer todo eso, así que ahora respetaría su cadena de mando. Hn... Más o menos...

Esto se ponía cada vez más interesante. Pero antes de que pudiera intentar usar lógica, dialogar o algo, por supuesto que el perro imbécil y chiquito saltó y se sumergió en el río... para salir segundos después y nadar hacia los aparentes dioses. Ya había estado entre “aparentes” caballeros dorados, ¿por qué pensar en que estos fueran deidades reales, aunque no menos poderosas que una?

Ah... como fuese, todavía le estaba guiando al parecer; ¿ellos eran el objetivo final, o serían otro desafío?...

—“Las cosas que una hace por los dragones y sus señores... El sapuri todavía no se enfría de estar dormido y tan pronto me van a poner a pegarme con seres nivel dios...”

A Rhiannon no le importaba si era o no un río de agua helada, pero la delicada princesa en sus brazos probablemente iba a odiar lo que venía. Además, su preocupación era lo que pasaría a una persona viva en un río del inframundo que desconocía... esperaba que esto tampoco fuera una especie de sacramento raro o algo...

No había de otra... creía más en el perro que en las palabras de la mujer, pero como sea ambos parecían de acuerdo en que debía sumergirse. Caminó en la misma línea que seguía el perro, aparentemente la corriente no era tan fuerte. Entró con paso lento, como había sugerido la mujer, una vez con el agua hasta la cintura esperó un par de minutos, sintiendo cómo de poco se filtraba mojando casi helada el agua, por los espacios de la armadura hasta tocarla. No le pasó nada, así que con un poco de más confianza había bajado las piernas de Pandora. La movió, pero sólo consiguió una mueca.

—Discúlpame, pero va a ser peor si no lo hago... —Con la mano libre le tapó la boca y la nariz; dobló las rodillas sumergiéndose junto con ella para salir a la vez segundos después, ambas empapadas, le soltó la nariz y la boca por si necesitaba toser, tomar aire o algo.

Siguió pero ni siquiera llegó a la mitad, cuando por supuesto la mujer mostraba sus cartas, sacando de la nada (¿un portal?) una guadaña para atacarla... no, a ella no... a la mierda no volar. Si o si salía ya del agua después de sentir otra presencia. Desplegó las alas y salió del río, en un brazo aún sosteniendo a Astra y con la otra mano sacó al perro del agua y lo tiró al suelo; se posicionó al lado de ellos, pero aún con una distancia considerable. Dejó a Pandora y se adelantó en actitud defensiva al frente de ella.

—Agradecería si me pusieran al tanto y me dieran instrucciones...

Dijo en voz alta, por si Pandora ordenaba o en su defecto el dios. Porque ella era el soldado ahí, y sería la primera en salir a batalla.

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*(Como buena extranjera, Rhiannon no puede pronunciar ciertas palabras, “Sholot” es por Xólotl)

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Oct 13, 2023 7:57 pm
por Hypnos
Volvieron en un segundo a la ladera del río. El deseo de ver a Astra de nuevo hacía aquella espera muy larga, principalmente para Phantanasos la cual parecía no caber en sí misma mientras aguardaban atentos al camino.

- Debí venir sola.- Fue lo primero que dijo tras despertar en su cuerpo y ver que Hypnos también había regresado.- Si mis memorias no se hubiesen perdido en algún limbo extraño, habría llegado hasta aquí sin involucrar a nadie y aunque hubiese quedado atrapada o muerta, no se habría perdido gran cosa. No me malinterpretéis, egoístamente, estoy disfrutando de vuestra compañía y de compartir esta... aventura o lo que sea, pero en ese pozo acabo de volver a recordar lo que era el miedo... y francamente, prefería las serpientes.


Hypnos se sorprendió, desvió la atención del camino para volver su rostro hacia Phantanasos. Observó como ella atenta aún a la lejanía se veía mortificada. El dios recordó de nuevo aquella vez en que había usado las serpientes para probar a su oníro. Lo que le llamaba fuertemente la atención era que Phantanasos asociara el miedo sentido aquella vez con el ver a Astra caer sin control, la imagen de miedo de una joven Phantanasos se dibujó en su mente.

- ¿La conocéis?
-

Pregunto ella.

- Nunca la había visto en esta vida. Pero las ilusiones de esta zona no son tan buenas, puedo asegurar que esa armadura es la legítima de Wyvern.-

Pero el siguió analizandola.

- Le has tomado cariño a la regente del inframundo...- Dijo Hypnos, tal vez lo que mas le sorprendía era que se acababan de conocer. Tal vez Phantanasos tenía una capacidad empática muy superior a la del Dios. Aquello era un nuevo descubrimiento posible solo por aquella interacción fuera del mundo de los sueños. En una realidad distinta, en un cuerpo distinto, estaba conociendo mejor a su oníro el cual llevaba a su lado varios cientos de años.

- No deberías.- Dijo de pronto secamente. - Pandora tiene un fin muy especifico en cada reencarnación. Una vez cumplido su vida se extingue rápidamente, nunca he visto a ninguna regente que sobreviva la edad adulta. - No podía decir que era el destino, pues en general la vida de los guerreros duraba poco, salvo algunos casos puntuales no había quien llegara a los 30 años. Pero el sabía que el caso de Pandora era especial, siempre había algo con aquella esencia que viajaba de regente en regente que provocaba la muerte prematura.

Después de aquello pudieron visualizar a media distancia que ambas mujeres se acercaban. Wyvern acarreaba a Astra en sus brazos mientras hacía uso de sus alas para acortar la distancia. Phantanasos le advirtió que no atravesar el río a vuelo, Hypnos asumió que era para evitar activar algún mecanismo de alerta, aunque creía que era un poco tarde. Hypnos sabía que con el despliegue de energía realizado en aquel pozo sería suficiente para activar cualquier alerta.

Se ensimismo en aquel pensamiento y olvidó por un momento que Wyvern y Astra se acercaban a ellos. Hypnos volvió a verles justo a tiempo para escucharla decir "Yo te conozco", a pesar de la distancia el Dios podía estar seguro que se refería a el. Sin embargo no tenía todo el contexto, aquella era la primera vez que interactuaba con el nuevo caballero de Wyvern, eso era seguro, tal vez se refería que le había reconocido como el dios del sueño. Hypnos no le tomó mucha importancia.

"Le reconozco" volvió a decir mientras bajaba al suelo, ahora corregía los modos y formas de la frase. Eso quería decir que apenas en ese momento le había identificado como alguien a quien tratar diferente. Curioso, es lo que alcanzó a pensar, hizo un esfuerzo por verla a través del casco pero no había nada en ella que le resultara conocida. Siempre existía la posibilidad de indagar en sus sueños, pero en aquel momento era poco práctico.

Hasta ese momento no se había percatado que un pequeño perro les acompañaba, un perro de color negro y sin pelo. Bastante feo. El perro de inmediato se sumergió en el río para salir del otro lado, mientras se sacudía Hypnos le analizaba, buscando en el alguna posible amenaza. Pronto la caballera de Wyvern se sumergió en el agua cubriendo la nariz y boca de Astra. Por fin se reunirían de nuevo.

Antes de que pudieran salir del agua una extraña sensación les inundo a todos, habían escuchado un golpe seco, una roca al caer, pero al mismo tiempo sentían energía distinta a la de ellos. Phantanasos de inmediato hecho mano de su guadaña, aquello le hizo un poco de gracia a Hypnos, por su puesto que el la había visto ya entrenar y luchar con ella. Pero siempre había pensado que era un arma que le agradaba mas a su hermano que a el. Phantanasos al blandirla le recordaba una de las personificaciones de la muerte... de su hermano.

Wyvern levantó una gran cantidad de agua al salir del río, pues no salió caminando, si no volando rápidamente. Se había alertado también. Hubo de poner a Astra en el suelo e inmediatamente solicitó indicaciones. Aquello le agradó a Hypnos, no podía negarlo, había algo en el que se complacía al ver el orden en las interacciones humanas y deidades. Consideraba que el orden era la clave, y consideraba que por esa misma razón habían fracasado tantas veces, por falta de orden en las filas de Hades.

- Hasta no entender la naturaleza de la amenaza deberemos cuidar de Astra. No sabemos si su estado de inconciencia es producto de alguna técnica enemiga y no tenemos tiempo de ayudarla a salir de ella con una amenaza cercana. -

Hypnos elevó su cosmos y una cúpula de energía púrpura les rodeo. Confiaba en que con su energía podría resistir un primer embate.

- Si lo que se cierne sobre nosotros es hostil deberás atacar desde arriba Wyvern, Phantanasos tu buscarás un lado ciego. Yo buscaré que me ataque directamente.

Dijo de forma seca, su tono de voz había cambiado.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Oct 14, 2023 2:04 pm
por Raven
*Flashback

La visión de la lava emergiendo por el cráter vista directamente desde el borde, era bastante hipnotizante. Un sueño extraño para cualquier otro hombre, pero no para ese príncipe en concreto. La amenaza desde hacía semanas de servir como sacrificio para los dioses siendo arrojado a un volcán, ciertamente, hacía comprensible el que soñara cada noche con aquel gigante ardiente.

- Te has enamorado de mí, por eso vienes cada noche a visitarme.- Se atrevió a decir aquel hombre de ojos oscuros a la mujer que tenía frente a él, al otro lado del cráter, cuyo aspecto distaba mucho del que ahora mostraba con Raven.

- Seguramente.- Dijo sonriendo ante su falta de humildad.- En realidad, es difícil llegar a amar a un humano. Vuestra existencia es como una fina ramita seca en mitad de un camino transitado por docenas de caballos al día. Sabes que en cualquier instante la vida cesará. En el mejor de los casos, aunque te conociese de bebé hasta alcanzar el siglo de vida... igualmente, sería un parpadeo en mi larga existencia. ¿Por qué debería arriesgarme a sufrir eternamente?


- ¿Y qué sentido tiene entonces vivir tanto, si te pierdes de las mejores partes de la existencia? Solo los humanos pueden brindarte la mejor experiencia de todas.

- Que es... ¿?

- Lo valioso que es vivir el momento.

Phantasos se echó a reír. No le faltaba parte de razón, pero claramente le faltaba mucho conocimiento de lo que era ser una divinidad... casi tanto como el de la humildad.

- Ríete todo lo que quieras, pero dentro de mil años, cada vez que veas un volcán, seguirás recordando este momento y sonreirás. Y eso solo habrá ocurrido, porque durante varios días, decidiste venir aquí a dejarte seducir con mis encantos.

*Fin del flashback



Phantasos seguía alerta. Miraba entre la maleza, esperando encontrar algo, pero nada parecía querer dar la cara a pesar de que claramente no estaban solos. Retrocedió unos pasos para volver a reagruparse, pero sin dejar de sostener su arma y sin dar la espalda a la vegetación. Había escuchado las palabras de Hypnos y las de Wyvern, pero dar toda la información a la recién llegada, no era de su competencia.

- Queremos cruzar el pasadizo, pero teóricamente, solo puede ser atravesado por humanos. Así que, por sentido común, cuanto menos llamemos la atención, mejor nos irá- No quiso entrar a explicar todo el ruido que ya habían hecho... lo haría si llegaba el momento.

Phantasos seguía mirando a la vegetación de forma constante... y quizás ése fuese el problema. Tal vez ese ser quería atacar cuando estuvieran despistados, así que simplemente tomó una actitud más relajada, aunque todos sus sentidos se mantenían alerta.

Se acercó entonces a Astra, meditando en las palabras que había dicho Hypnos. De haber sido otras las circunstancias, se habría burlado de su advertencia con un “¿son celos lo que percibo?”, pero desde que su señor había despertado, ya había tentado en demasía su paciencia, por lo que prefirió acallar ese pensamiento. No le faltaba razón en nada.

Sí, le había cogido cariño demasiado rápido. Y no, no es algo que debería hacer. En realidad, ni siquiera sabía por qué lo había hecho o en qué momento. Solo que no quería cambiar ese sentimiento u ocultarlo a pesar del coste que pudiera tener para ella en el futuro. Veía Astra, e irremediablemente la figura del hombre de aquel volcán se le aparecía cual fantasma para sacarle una pequeña sonrisa.

Se dio cuenta entonces, de que no le había agradecido a Hypnos su preocupación, pues la entrada de Wyvern y la caída de la roca, la habían interrumpido. Así que lo miró sutilmente y le sonrió con un claro "todo estará bien, no te preocupes".


Los minutos pasaban, pero todo seguía en un molesto silencio. Aunque ese tiempo era valioso para la regente.

- Parece que no va a salir de su madriguera sin más incentivo...- dijo en su mente. Quería lanzarse hacia la vegetación, hacer algo de siega y sacarlo a la fuerza de su escondite, pero su señor la había posicionado en un punto diferente del ataque frontal. La idea de que fueran Hypnos y una Astra inconsciente los que lo enfrentaran de frente al "supuesto monstruo", no le hacía especial ilusión, pero admitía que si alguien tenía capacidad para aguantar una fuerte embestida, ése sería su señor. Así pues, asintió diligentemente, sin dejar de seguir intentando su triquiñuela.

Esta vez, sus ojos fueron a posarse a algo que estaba junto a Astra. Un animal. Grandes orejas picudas y poco pelo. Era un perro, pero pocas cosas lo atestiguaban como tal. No obstante...

- ¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaayyyyyyy pero qué cosita preciosa tenemos aquí!!!!!- dijo lanzando la guadaña al suelo y cogiendo al perro con las dos manos para alzarlo sobre su cabeza. - ¡¡Eres lo más bonito que me he encontrado en este corredor hasta el momento!! Te pareces a un dios egipcio que conocí hace tiempo... pero tú eres más simpático que ese gruñón, ¿verdad que sí? ¿Quién es un buen perrito?- exclamó mientras le rascaba detrás de las orejas tras dejarle que la olisqueara lo suficiente.

Phantasos seguía aún más alerta que al principio, pero intentaba no demostrarlo. En realidad estaba deseando poder cumplir la orden dada por su señor, pero tendría que esperar. Sin dejar de soltar al animal, a pesar de que intentara morderla en alguna ocasión, miró hacia Wyvern.

- Siento no haberme presentado antes. Me llamo Raven. Y vosotros dos, ¿tenéis nombre o debo poneros uno? Y si no es mucho preguntar...¿cómo habéis llegado a parar aquí?

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 17, 2023 5:05 pm
por Rhiannon
Concisas y razonables, las órdenes del dios serían fáciles de seguir. Para su fortuna estaban alineadas con sus intereses como guerrera en el aspecto de que mencionó el bienestar de Astra. Si le hubiera ordenado abandonar a Pandora, su negativa probablemente hubiera acarreado alguna discusión o peor.

—Entendido. —Se limitó a afirmar la orden de Hypnos.

Luego puso atención a lo explicado por la mujer. Supo entonces que por una parte podría cruzar sin tanto problema al ser de raza humana (incluso si los dragones le discutían al respecto)... por la otra, ¿sería bueno comentarles que había una pequeña probabilidad de que hubiera llamado un poquito la atención, peleando con falsos caballeros dorados?...

Nah.

Siguió a continuación en silencio expectante, pero no sucedió nada más. La tensión en el ambiente no había disminuido dada la energía de lo que fuese estaba ahí todavía, pero relajó su postura. Si estaba algo acechando, el pensarles vulnerables quizá le haría mostrar más rápido el rostro, porque precisamente el suceso anterior de la energía y la roca, se había presentado mientras la atención de todos estaba en su cruce.

Falsamente apaciguada ante la falta de aparición de un desafío, pero con los sentidos centrados en cualquier amenaza, dio la espalda a la vegetación, además Hypnos les había puesto una defensa.

No era la única que estaba fingiendo restarle importancia al asunto (esperaba que eso fuera lo que la otra hizo) porque hasta el arma soltó.

La voz de la gente solía cambiar cuando hablaban con cariño afectado a los animales y los bebés, lo que hizo aquella mujer con el perro feo; la ceja de Rhiannon tembló al igual que su ojo ante el sonido de la voz, aunque por suerte muchas de sus expresiones (aunque no tenía tantas) estaban ocultas por el casco.

Al perrito tampoco pareció darle gracia, porque intentaba morder y zafarse, aunque a Raven -como se presentó-, no pareciera darse cuenta o tomarlo en serio.

No sabía cuál era el proceso mental de esa mujer, como para pensar que sería grato para cualquiera que tras presentarse, la agrupara de la misma manera que a una mascota o cosa, al grado de sugerir nombrarla. Qué desagradable.

—No apreciaría que me pusieras un nombre. —Ante la irritación que sintió ante la sola idea, su voz salió quizá un poquitito amenazante. —Mi nombre es Rhiannon Arberth, portadora del sapuri de Wyvern. —Lo que era probablemente evidente, pero por “cortesía” era bueno de nombrar.

De último momento, dio un asentimiento seco como mera civilidad.

—Él es Sholot. También responde por Ritter. —Señaló al perro que por fin había conseguido volver a estar en el suelo.

Meditó un poco acerca de qué tanta información darles, ya que sólo le habían pedido los nombres. El perro había aparecido específicamente para ella, era natural entonces que lo identificara como algo para hacerse personal. Un animal evidentemente sobrenatural y posiblemente un espíritu antiguo dado que aparecía hasta con un imponente penacho y algo parecido a una armadura en los tallados de piedra en el miro más atrás, no sería mala cosa para tenerlo muy cerca. No sabía todavía cuál sería su misión, pero intuía que seguiría llevándola hacia su objetivo. Se preguntó entonces, si en sí mismo por eso había sido enviado o para llevarla a algo distinto a su vez.

—Es una especie de... es mi “sabueso”. —Al parecer. —Me guió hasta aquí, yo estaba buscando a la señorita Pandora.

Decidió callarse porque no sabía qué tan bueno era entrar en detalles por ahora. Se inclinó para acomodar mejor la cabeza de Pandora, y quitarle el cabello de la cara con la yema de sus dedos; la había dejado de una forma un poco descuidada, aunque había procurado ser suave, dado que pensó que la latente amenaza surgiría de repente por la acción de Raven; se quedó con una rodilla en el suelo y su mano sobrepuesta sobre la clavícula de Pandora, para sentir el subir y bajar de su respiración, algo que la tranquilizó de inmediato quitándole un poco de mal humor, sabiéndola por el momento aún a salvo pero...

Le vino a la mente lo que dijo Hypnos. Si su estado inconsciente era producto de un ataque, ¿estaría sufriendo mientras duerme?, ¿cómo era posible que el mismísimo dios del sueño no pudiera sacarla rápido (porque “no tenían tiempo”) de algo como eso?

—¿Sería bueno movernos de aquí? —Más que pregunta era sugerencia, pero era educado para el estatus del dios hacerlo parecer una. Mirando a Hypnos, esperaba que dijera que si y todavía quizá podrían poner un poco más a salvo a Pandora, alejándola más del sitio de lucha (si es que se presentaba). Se preguntó si podría invocar a un dragón en esa zona para que exclusivamente se encargara del cuidado de Astra...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 17, 2023 7:52 pm
por Hypnos
Phantanasos habíase inclinado a saludar al perro calvo. Hypnos arqueó una ceja. El perro no despertaba el menor afecto del dios, será por que en su mente un perro debía lucir como el perro del infierno, cancerbero. Y a ese perrito le faltaba tonelaje y ferocidad. Hypnos recorrió con la vista el follaje que estaba frente a ellos. No había ningún cambio, aún sentía esa presencia pero había decidido no aparecer aún.

Después de las debidas fiestas al can, Phantanasos hubo de presentarse con la recién llegada. La presentación fue parca, a Rhiannon parecía no agradarle las formas de la oníro, "es normal" asumió Hypnos, dadas las circunstancias del encuentro y la inocencia de Phantanasos al estar explorando por primera vez el mundo material.

Aclararon el nombre del perro, mientras este luchaba por regresar al suelo. Hypnos comenzó a cavilar en el, debía ser un perro especial para estar dentro de aquel lugar y tener la capacidad de guiar a un viajero. ¿Una ayuda inesperada? O ¿Una amenaza encubierta?. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una pregunta de Rhiannon.

- Creo que es mas que bueno, es necesario. Lo que sea que nos esta asechando parece no querer atacar aún. Si queremos seguir avanzando deberemos caer en su trampa. -

Dudó si debía presentarse, ella ya le había reconocido, de alguna manera, ¿Tal vez por su cosmo?. Antes de responder el dios elevó su cosmo envolviendolo a el y a Astra en un aura púrpura. No había avisado, solía hacer eso. ¿Rhiannon lo tomaría como una amenaza? Hypnos intentó leer la mente de Astra, ingresar a su subconciente pero no lo consiguió, no estaba dormida, simplemente estaba... desconectada.

-Nos movemos, la siguiente parte de la prueba nos espera en la maleza- Dijo al final.

Pensó en explicar lo que había intentado hacer. Pero era mejor no dar explicaciones, Hypnos gustaba de probar el talante de los guerreros de Hades y había notado cierta chispa rebelde y agresiva en Wyvern que deseaba ver si relucía de alguna manera.

Les dio la espalda para comenzar a caminar, pero hizo una pausa antes de dar el primer paso.

- ¿Por que has estado buscando a Pandora? Ella no mencionó ningún asunto contigo antes de esto. -

Su tono de voz era frío, como quien le habla a un posible enemigo. Como quien trata de desenmascarar a un mentiroso. No es que dudara de Rhiannon, su cosmoenergía era bastante caracteristica, pero deseaba avanzar un poco mas en esa dirección.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 2:49 am
por Rhiannon
Se tensó cuando sintió aquel poderoso cosmos variar dirigido a Astra, aunque Rhiannon no hizo mayor movimiento y probablemente la tensión fue disimulada bajo las capas de armadura. Sea lo que sea que hubiera estado haciendo terminó igual de rápido que empezó, e irritantemente hizo lo contrario a su sugerencia que pensó había sido obvia, la idea era alejar a Astra, no acercarla pero en fin... ni modo que lo que estuviera ahí fuera más poderoso que un dios, Raven (quien todavía no sabía si era diosa o espectro), y ella misma en su conjunto.

Y sabría Hades qué podría hacer el perrito, aparte de ser feo y un guía aceptable. Hablando de eso no se había ido, sino que incluso parecía expectante a ver qué hacían, en lugar de empezar otro camino a correr como loco (o como una diminuta bestia infernal). Interesante...

De nueva cuenta tomó a Astra en sus brazos, cuidando de que su cara no se estrellara con dureza contra la armadura. Para cuando se puso en pie, Hypnos le daba la espalda.

Aunque sus preguntas eran buenas, no eran quizá las correctas para saber la presencia del todo de Rhiannon, pero estaba segura de que llegarían si eran curiosos o sensatos. Quizá les tranquilizaría que les diera una explicación mayor que en realidad no le importaba dar, pero lo cierto es que tampoco quería que al darla, se confundiera con un deseo de socializar con un superior. Había dioses quisquillosos a los que les molestaba. Pero en fin...

—Por un lado soy sólo una espectro sin mayor rango. —Probablemente era la primera vez, que el Wyvern no era un juez, pensó. —Quizá mencionarme no fue relevante ante un dios. —Y adicionalmente Astra al parecer había estado ocupada metiéndose en problemas, por lo que mencionar a Rhiannon probablemente era irrelevante. Además consideraba que quizá la había conocido por más tiempo que él, no es como si Pandora le hubiera o comentado tampoco de este encuentro (además de que no le debía explicaciones).

—Por otro Lady Pandora no estaba al tanto de que la buscaba, pero es parte de mi trabajo.

¿Debería darle más explicaciones?

—Hnn he conocido en persona a Lord Hades, al igual que ella. Quería saber si tenía para mi instrucciones adicionales a las de mi señor.

Ah, eso había sonado mucho mejor. Era gran parte de la realidad pero también quería saber cómo le fue a Pandora con él, y saber si le daría alguna misión o podía como su señor sugirió, seguir su propio camino hasta que encontrara... bueno, el asunto críptico en la voz de Lord Hades porque no entendía qué quería exactamente de ella.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 4:38 pm
por Hypnos
Hypnos arqueó una ceja. La respuesta no es precisamente la que esperaba. ¿No tenía mayor rango un juez del infierno?, las estrellas celestes, como todos los espectros, eran reencarnaciones, guerra tras guerra el alma antigua habitaba nuevos cuerpos para portar la misma armadura, y siempre habían sido los portadores de las estas estrellas los guerreros mas fuertes en el Hades, por tanto eran los de mayor rango, solo por debajo de Pandora y Hades. Pero ella ya habíase encontrado con Hades, de tal forma que lo que decía debía estar confirmado por el.

- Es curioso. - Dijo al tiempo que se giraba, quedando de frente a Rhiannon, que había levantado a Astra y comenzaba a caminar. Ahora el la miraba hacia abajo, su mirada fría y su rostro sin expresión era su manera de mostrar curiosidad. - Los jueces del infierno han sido los guerreros mas fuertes de Hades desde la primer guerra santa, antiguos reyes griegos benditos por la mano de Hades. Radamantis, el juez mas frío y cruel, Eacos el juez mas misericordioso, y Minos, el mayor de ellos, apto para liderar y luchar. Su alma debe estar en ti. ¿Cómo ese que no tienes rango?-

Por un segundo se olvido del camino, aquello le llamaba profundamente la atención, había algo distinto en todo lo que había ocurrido desde su despertar. Oníros fuera del reino de los sueños, Pandora sin sus jueces, y ahora un juez sin rango. Pensó en indagar sobre las instrucciones que había recibido de lord Hades, pero concluyó que realmente no era de su interés en ese momento. Si debía conocerlas se enteraría a su tiempo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 5:35 pm
por Rhiannon
Se paró en seco, subiendo no la cabeza, sino sólo la mirada para ver al dios a los ojos, un poco malhumorada por pararse abruptamente.

El mal humor se evaporó porque poco divertida (e irreverente) en su interior, pensó que el dios del sueño había estado ocupado estando muy dormido como para enterarse de cosas importantes; su cara no varió por fortuna.

—Quizá es porque no soy tan fuerte como se requiere, por lo que no me eligió para ser juez. —Lo dijo como hecho, no con ironía. —Tampoco tengo el alma del Rey Radamanthys en mí. —Aunque si lo pensaba si tenía algunas características. — Pero si tengo un alma vieja. —¿O debió decirle antigua?... ¿reciclada?... algo así.

Había pasado por bastante como para sentirse intimidada, poco le importó si el gesto se tomaba como tal, dio un paso atrás de todas para verlo con comodidad, además podría disminuir la probabilidad de que el dios sintiera que lo retaba o algo viéndolo desde esa perspectiva. Con el casco estaba al tanto de que de por sí se veía el seño eternamente fruncido, supuso que sería peor visto desde arriba por un hombre alto. Regularmente eso era algo que le agradaba, pero no quería malas interpretaciones; no quería perder el empleo tan pronto (ja).

—Dese hace varias generaciones de humanos, el retorno de los espectros no ha sido como antaño. Se han erigido en algunos casos como “almas nuevas” o diferentes espectros aunque no estoy segura de a cuáles son, o a cuáles reconocerías; ¿probablemente en su benevolencia el señor Hades dejó descansar a aquellos que lo acompañaban en los tiempos mitológicos?, no sabría decir algo al motivo del cambio.

Miró a Astra meditando unos minutos, porque era algo que esperaba decirle a ella, pero no estaba mal comentárselo al dios; no era algo para ocultarse.

—“Existen cadenas que deben romperse, así como ciclos que deben ser renovados. Tal vez es el momento de que suceda con aquella que representa a la ferocidad, que el compromiso de ser una de los jueces del inframundo no te limite en esta era.” Eso es lo que me dijo mi señor, aún así me ha dado libertad y privilegio de moverme con libertad, habitar y custodiar el noveno círculo donde residirán sus jueces y Pandora.

Un lugar donde se castigaban a los traidores, pero también donde debían estar los más fieles y leales.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 7:37 pm
por Hypnos
Ella explicaba como se había roto el ciclo, la cadena de encarnaciones. No recordaba ningún caso de alguna estrella terrestre o celeste que hubiera roto el ciclo. Tal vez no era posible hasta ahora, tal vez Hades había conseguido romper esas cadenas eternas y etéreas que unían las almas tras cada reencarnación. Aquello le emocionaba.

- Puede ser que el vínculo entre almas se rompa, pero difícilmente el súrplice se equivoca en su elección. Lo sepas o no, eres, seguramente, uno de los espectros mas fuertes de esta generación. - Hizo una pausa para meditar aquellas primeras palabras. - Eres consiente de ser una encarnación, pero no lo eres de Radamantis, el primer juez portador de Wyvern. - Volteó a ver a Phantanasos buscando complicidad. Ella entendía de idas y vueltas de las almas. Aunque tal vez era parte de las cosas que no recordaba.

Volvió a ver a Rhiannon, que se había alejado un poco para poder verlo de frente, sin necesidad de levantar la cara. Hypnos regaló una media sonrisa. No podía explicar por que pero aquellas palabras le agradaban. Hades estaba haciendo algo distinto, estaba dejando de lado la receta que tantas fracasos les había proporcionado. No estaba seguro si aquella decisión era acertada, tenía que entenderla, pensó que en cuanto pudiera debía buscar la oportunidad de escucharlo de boca de Hades.

Había perdido el interés en probar a Rhiannon, sin darse aquellas escasas palabras habían desencadenado una serie de pensamientos y conclusiones que se remolinaban en su cabeza, todo en apenas un segundo. Ciclos renovados, cadenas rotas. ¿Había Hades llegado a las mismas conclusiones que Hypnos en último largo sueño? ¿O el mensaje era solamente para aquella espectro que estaba frente a el?, o tal vez un poco de los dos.

- Creo que no solo eres mas fuerte de lo que piensas. Eres una pieza clave en el inframundo. -


Dijo al final de forma parca. Como quien piensa al mismo tiempo que habla.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 10:55 pm
por Rhiannon
Pausó su respiración un instante al escuchar las breves meditabundas palabras de Hypnos e inevitablemente sus vellos en los brazos se erizaron; las palabras del emperador Hades, resonaron de nuevo en su mente y se preguntó si su “guía espiritual” en cuatro patas, la había traído no sólo para encontrar a un dragón o a Pandora, sino a Hypnos y sus palabras.

“Esa será la primera de tus misiones Wyvern, pero no espero que sea un camino corto. El motivo por el cual eres la nueva Wyvern, y con ello cual será tu propio camino; será lo que te haga romper con cualquiera de las cadenas que pudieran haberte mantenido atada.”

Un eslabón roto sólo para tener una nueva cadena; no estaba mal en la que ahora estaba sujeta porque... había pensado en que estar en un nivel bajo en la escala de mando le quitaba el poder de las elecciones difíciles.

En su seguridad por ser quienes eran, los dioses solían ser deterministas; no debería por eso dudar de dónde venía la confianza para sus afirmaciones; pero como humana, Rhiannon no alcanzaba a entender tal confianza en un subalterno como ella que ni siquiera conocían (¿no lo tuvo ella alguna vez, en aquellos que le “servían”? algo curioso para revisar después), aunque si lo pensaba mejor estaban confiando en la elección de la surplice más que en ella como persona. Quizá porque no estaban enterados de cuánto había fracasado.

Este tipo de palabras, de otro dios (y no un soldado cualquiera) ... No pensaba que su existencia fuera relevante al grado que ellos suponían, porque Lord Hades también había dicho cosas aunque no iguales, que daban alusión a eso. No se consideraba precisamente débil, pero intuía que en el inframundo habría gente mucho mejor, más poderosa.

—Sus palabras me honran, —dijo haciendo una pequeña reverencia inclinándose por la cintura levemente para no molestar a su cargo, dándose cuenta de que se había quedado callada más tiempo del necesario. —Probablemente más de lo que merezco. — Musitó aún un poco inclinada antes de erguirse de nuevo con el rostro pétreo. —Espero que, como sierva de mi señor, pueda cumplir con esas expectativas. —Que ojalá no fueran vaticinios.

Un peón a veces podría acorralar alguna que otra pieza grande en un tablero para que otros llegaran al rey, si jugaban bien el juego, quiso imaginar que a eso se refería entonces, porque no habría una mejor explicación.
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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Oct 19, 2023 6:55 pm
por Raven
El tono utilizado por Rhiannon no daba lugar a mucha interpretación. Claramente estaba molesta y lo había dejado muy claro con sus palabras, lo que hizo sacar una pequeña carcajada en la mente de Phantasos, aunque no cambió ni un ápice las facciones de su rostro. Aquella mujer de cabellos claros era la representante de un dragón infernal... ¿cómo no esperar que escupiese fuego con sus palabras? Aunque tenía que reconocer, que en su experiencia con otros dragones, la caldera no ardía tan fácilmente, así que tal vez debía tener más tacto en el futuro.

Quizás por eso, simplemente se limitó a asentir y mantuvo el silencio. Por suerte, aquello no debió ser relevante, pues Hypnos y Wyvern habían comenzado a entablar una entretenida charla. Podía sentir las vibraciones procedentes de su señor de que lo que escuchaba le complacía, algo que agradecía, pues no podían permitirse nuevas asfixias ni enfrentamientos en ese lugar. Dadas las circunstancias, podía centrarse en el ser que estaba en sus brazos. No lanzaba verdaderos mordiscos, aunque tampoco es que le hubiese importado, pero parecía no estar cómodo atrapado, por lo que lo dejó en el suelo y se agachó frente a él mientras éste se sacudía.


- Así que te llamas Sholot- dijo en voz baja. No quería interrumpir la otra conversación, ni parecer maleducada, pero la realidad es que estaba mucho más interesada en el can que en los designios que Hades tenía para el Inframundo, pues ya le había conocido y ya había sacado sus propias conclusiones.- Tal vez me equivoque, pero entiendo que éste es tu hogar y vosotros dos no os conocéis desde hace mucho. Aún así, la has ayudado a llegar a Pandora y a nosotros... así que para empezar, quiero mostrar mi gratitud al respecto.


Seguía susurrando, mirando de vez en cuando a los otros dos y a Astra. Hypnos parecía estar buscándola con la mirada, pero en realidad no tenía ni idea de lo que estaban hablando, así que simplemente asintió con poca confianza, esperando que no fuese nada importante y siguió su conversación.


- En mi experiencia, los animales tienen mucho más sentido común que los humanos, así que estoy segura de que puedes presentir que nosotros no tenemos ninguna intención de dañar a las personas que están al otro lado del corredor. El problema, es que creo que alguien ha dejado la puerta abierta y que algo indebido ha cruzado por aquí hasta llegar a mi hogar e intentar destruirlo. ¿Sabes a lo que me refiero?- El perro hizo un pequeño gruñido, casi inaudible.- Queremos devolverlo a su sitio y cerrar la puerta. Después simplemente volveremos a nuestros asuntos. Tendrías nuestra gratitud si pudieras ayudarnos con eso.



El animal se quedó durante unos instantes quieto, tal vez meditando las palabras, y entonces comenzó a caminar hacia la maleza. Phantasos cogió su guadaña y se levantó para poder seguirlo, mientras Hypnos y Rhiannon seguían hablando. Tal vez tendría que haberles advertido de su movimiento, pero en realidad no trataba de pasar desapercibida, simplemente no quería interrumpirlos. Además, su señor había ordenado avanzar, así que simplemente lo hizo sin dudar.


Sholot se había quedado completamente quieto justo un par de metros más adelante del lugar donde anteriormente había estado Raven. El espacio se agrandaba conforme se adentraban en la espesura, hasta el punto de poder contemplar montañas a la lejanía. Pero era una de ellas la que más llamaba la atención, por ser mucho más cercana y porque el flujo de sangre transitando por sus rocas era realmente llamativo. El animal miraba fijamente hacia esa montaña, aunque era prácticamente imposible que pudiera ver algo desde su perspectiva. Phantasos agudizó la vista. Había una zona mucho más... sombría, más oscurecida, y por un instante, las sensaciones encontradas, eran las mismas que experimentó la primera vez que vio la planta en el reino de los sueños.

Aquello hizo que se sintiera algo mejor. Su teoría cobraba sentido, así que entrar en aquel lugar no había sido en vano. Ya había separado el pie del suelo para ir hacia la montaña, cuando el perro se interpuso en su camino. Era obvio que la estaba deteniendo, por lo que miró a su alrededor para entender el motivo. Tanto a la izquierda como a la derecha, escondidos entre las ramas a un par de metros, había dos esculturas, aunque no podía saber lo que representaban. Sin embargo, al unirlas ambas trazando una línea imaginaria, ésta quedaba solo a escasos 20 cm delante de Phantasos.

No podía ser una coincidencia. Hacía unas horas, había pensado en que ella habría puesto límites dentro del corredor, y justo ahora aparecía uno visible dentro de lo invisible.

Volvió a recorrer con la mirada esa línea, casi por inercia y entonces, no pudo evitar que el corazón se le parara durante unos instantes.



Un rostro. Justo frente a ella. Justo detrás de esa línea marcada por las esculturas. Tan cerca, que de haber dado ese paso, se habría golpeado con ese ser, perfectamente camuflado con el entorno.

Su mirada estaba fija y era particularmente penetrante. Fría como el hielo, pero la sostuvo sin parpadear.

Uno habría dudado de si aquel ser estaba vivo, pero podía sentir su respiración entrecortada, similar a la emitida por los moribundos, aunque con la notable diferencia de que aquel ser, emanaba un cosmos tan poderoso que distaba mucho de aquella fragilidad.


Phantasos no se movió un solo centímetro. Haber pasado años jugando con las pesadillas templaban el carácter ante ese tipo de situaciones, pero cualquier humano en su lugar, bien podría haber sufrido un infarto en ese mismo instante, no solo por el susto inicial, sino por la intensa gélida energía que emanaba de aquel ser.

Lo observó. Tenía una especie de arco negro en el ojo, llegando hasta su mejilla y algunas pinturas en su rostro que lo hacían ver mucho más sobrenatural. Seguía sin parpadear y sin retirar la mirada de la de Phantasos, pero ahora había decidido incorporarse y su cabeza poco a poco iba elevándose, hasta quedar a más de dos metros sobre el suelo, obligando a la diosa a inclinar bastante el cuello para no ceder en aquel pulso imaginario.

Podía atacarla... y deseaba hacerlo, estaba segura de sentir eso. Pero no lo hacía, y solo se le ocurría un motivo para ello.

- Si doy un paso más, entraré en tu territorio, ¿cierto? A pesar de tu poder, no puedes cruzar esas estatuas.


Aquel ser se inclinó un poco más hacia ella, casi como si quisiera aceptar el reto de probar su teoría, pero lo cierto es que no las traspasó... pero sí lo hizo un sonido. Unos cascabeles a lo lejos, que hicieron que un recuerdo galopara hasta su mente:
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Había llegado la hora. Aquel volcán que había servido de escenario para más de 21 sueños, finalmente se volvía parte de la realidad del protagonista de éstos. El hijo del jefe de aquella tribu, caminaba cabizbajo hacia el cráter, escoltado por al menos cuatro fuertes soldados. Era un honor morir como ofrenda a los dioses, decían, más aún para amortiguar la ira del volcán, pero era imposible que el miedo y la duda no se apoderaran de cualquier ser cuando éste presentía su final tan cerca.

Phantasos había ido al mundo de la vigilia para presenciar aquel momento. Toda la “familia real” iban a presenciar la ofrenda, así como algunos miembros señalados de la tribu, por lo que fue sencillo mezclarse con la multitud, y así quedar frente al joven.

No quiso escuchar la absurda palabrería de aquella especie de chamán. Ofrecían su muerte al dios de los sacrificios, es lo único que escuchó, aunque ningún dios más que ella misma estaba allí presente. No debía interferir si no era por mandato de su señor Hypnos o Hades, así que no podía evitar aquello, pero no había ninguna norma que la prohibiese acompañarlo o evitar su sufrimiento.

Sus miradas se cruzaron.

El hombre abrió los ojos con gran sorpresa, reconociéndola. Sonrió, al igual que la diosa. Casi podía estar segura de que las charlas que ambos habían mantenido en aquel cráter en sus sueños, pasaban una a una por la mente del muchacho en ese instante, siendo consciente de que todas habían sido reales.

...

Y finalmente, llegó el momento de ser arrojado al fuego.

La diosa rápidamente se mezcló con la lava, abrazándolo antes de que su cuerpo tocara el magma, sumergiéndolo en un profundo sueño.

No hubo agonía. Quizás únicamente para la propia diosa, que no podía evitar el llanto silencioso mientras sentía como el cadáver se iba deshaciendo entre sus brazos. Nunca volverían a encontrarse, estaba segura, pues era un alma demasiado noble como para ir al Inframundo. Reencarnaría en cualquier otro ser, con toda seguridad, lejos del alcance del poder de la diosa, así que aquella era una despedida eterna y la estaba asumiendo como tal cuando...

¡¡PCHHH!!

No debió mirar, pero ya era demasiado tarde. A su lado, un pequeño cuerpo se fundía en la lava junto a ella. Reconoció el colgante antes de que se abrasara.

El hijo del príncipe. Un niño especialmente brillante con el que había recorrido varios ríos en barco durante sus sueños, creador de criaturas marinas tan imaginativas que la propia diosa había decidido guardarlas para el reino de los sueños.



No pudo ni siquiera gritar. Los ojos se le habían desencajado totalmente y sus iris se habían tornado completamente negros.

...

Recordaba poco. No quería hacerlo. Solo que su cosmos había explotado con violencia y que los humanos habían pagado con la furia del volcán. Pero sí había una imagen que había conservado:

Ella misma, convertida en una especie de fantasma cadavérico con alas negras, sin una gota de sangre, pues no estaba dispuesta a mezclarse con aquella inmundicia humana. Flotando, quieta, pero viendo fijamente frente a ella a un nuevo ser en escena.

Era un dios. Con un arco negro en su ojo, llegando hasta su mejilla y con unos cascabeles colgando de su pelo.

La miraba fijamente y sonreía, complacido por el número de sacrificios de aquella tarde. Y tras hacerlo, simplemente desapareció.




Phantasos agarró con fuerza su guadaña. Tenía la garantía de que aquello no era una ilusión, ni seres fantasmales como el ejército que anteriormente había derrotado. Aquel ser era él mismo, aunque tal vez solo una parte de él atrapado en aquel corredor por decisión propia, si realmente había sido uno de los creadores como Xtabay había explicado.

Intentó atraer su armadura, pero ésta no respondió. No le importaba lo más mínimo. Sus ojos se tornaron negros, su pelo creció, se oscureció tanto como la propia umbra y comenzó a moverse de forma similar a las medusas en el agua. Su cosmos ardía sin medida. Solo tuvo un pequeño gesto sutil hacia Sholot, apartándolo suavemente con el mango de su guadaña, y ahora sí, dio un paso al frente cruzando la línea.

- Ya eres mío.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Oct 20, 2023 8:29 pm
por Hypnos
Hypnos habíase complacido ante la respuesta humilde de Rihannon. No podía estar seguro si solo le decía lo que el quería escuchar, pero era suficiente por el momento.

Antes de que pudiera responder nuevamente la conexión con Phantanasos y Astra emergió, aunque la primera vez era difícil diferenciar las sensaciones y sentimiento ajenos ahora lo había identificado mucho mas rápido. Inmediatamente se giró, buscando a Phantanasos, ella había desaparecido. La orden a Rihannon de avanzar se quedó atorada en su garganta. Ahora no solo sentía lo que sentía ella, si no que imágenes emergían en su mente. Un volcán, mucha gente con poca ropa, no podía seguir linealmente esa visión, eran destellos de imágenes y sensaciones que se mezclaban. Era una sensación muy fuerte, era similar al deseo de poder, emergía de lo mas profundo y buscaba abrirse paso a través de su pecho y estar en todos lados, en todo momento. Hypnos no conocía el amor de Eros, pero podía intuir de que se trataba.

La conexión se cortó cuando el odio apareció.

Sacudió la cabeza y busco ahora a Rihannon.

- Vuela, debes encontrar a Phanta...-

No alcanzó a terminar cuando fue sorprendido, la temperatura se elevó de golpe, de un momento a otro un fuego intenso les rodeo, toda la maleza estaba en llamas, entre el humo y el fuego no era posible ver a mas de un metro. Si bien la temperatura no era un riesgo para un aquellos guerreros, era bastante molesto el no poder ver ni respirar adecuadamente.

- Busca a Phantanasos!. - Le dijo a Rihannon, olvidándose que ella se había presentado como Raven. Acto seguido elevó su cosmoenergía concentrándola en una pequeña esfera de luz. La esfuera flotó desde su mano hasta el río. Al entrar en el río viajó hasta el fondo, y ahí explotó violentamente. Una gran columna de agua se elevó desde el río, para luego cubrir todo en un radio de veinte metros. Suficiente para otorgar un poco de tiempo para pensar. Rihannon ya no estaba con el, debía estar arriba con Pandora. Su túnica, chamuscada era inservible. De un movimiento se retiró el atuendo griego.

Su torso quedó desnudo, sus piernas las cubrían un pantalón corto, que su vez tenía una faldilla roja con acabados en oro y bronce, recordaba el atuendo de un hóplita espartano.

Pronto, rodeado en cosmoenergía comenzó a elevarse. Conforme subía había mas humo y calor, por lo que, estando a suficiente altura optó por extender su brazo y arrojar una onda de energía que diseminara el humo momentáneamente.

Y ahí, por un segundo le vio, a un par de cientos de metros de distancia se encontraba un ser de enorme tamaño y forma irregular, el fuego terminaba justo donde ese ser estaba de pie. Hypnos no le reconoció a el, pero justo frente a el una criatura mas pequeña se acercaba lentamente. Tardó un segundo en reconocerla...

- Phantanasos...-

¿Aquella bestia había despertado en ella todos los sentimientos que el había sentido? No veía a Rihannon. El dios podía flotar a cierta velocidad, no era considerado un vuelo, no podía hacerlo sin sus alas, pero sería suficiente, comenzó a avanzar hacia donde se encontraba su oníro, el fuego comenzó a cubrirlo nuevamente pero no importaba mas, sabía a donde habría de llegar.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 24, 2023 8:41 pm
por Raven
La obsidiana del maquahuitl rechinaba contra el metal del mango de la guadaña. Después de varios embistes, ahora simplemente mantenían un disputado pulso entre ambas armas para comprobar cuál tenía más resistencia... o simplemente, cuál de los dos dioses era físicamente más fuerte. A priori, todas las apuestas bien podrían haber estado a favor de Buluc Chabtan, pero Phantasos demostraba bastante fuerza física a pesar de su aspecto.

Aún así, la oniro era consciente de que de todas sus habilidades, la fuerza no era la más destacable, por lo que decidió terminar ese duelo con un pequeño vaivén de su arma que hizo desestabilizar a su enemigo por un segundo, para así, con un calculado giro, propinar con la parte posterior de su guadaña un fuerte golpe en la mandíbula inferior de su adversario. Phantasos sonrió, incluso aunque aquel monstruo tuviese la suficiente agilidad como para esquivar el corte del doble filo de su arma que inevitablemente habría recibido seguido del golpe.



Disfrutaba del espectáculo, cuando en su cabeza le pareció escuchar a su señor llamándola, aunque era como si su voz estuviese distorsionada y muy distante, lo que no tenía mucho sentido al estar ambos en el mismo lugar. Analizó la situación. No parecía ningún tipo de influjo mental, y su adversario parecía apreciar más los ataques físicos, así que tal vez era alguna circunstancia ajena la que estaba afectando su comunicación... ¿quizás su desbordado cosmos estaba quemando la esencia de Hunahpú o alterándola de alguna manera?


Sus ojos volvieron a la normalidad en un esfuerzo de autocontrol, aunque no pudo ocultar una mueca de fastidio. Odiaba a aquel tipo, pero no estaba peleando sola, así que no podía simplemente dejarse llevar tanto como le habría gustado. Su pensamiento se distrajo cuando escuchó una fuerte explosión a su espalda, aunque bastante alejada. Fue entonces cuando se dio cuenta de que habían estado rodeados por fuego y que ahora el humo se esparcía. ¿Estarían todos bien? Tener esa respuesta le resultaba vital, pero había estado buscando a ese ser durante siglos y ahora lo tenía delante... no podía y no quería dejar pasar la oportunidad de acabar con él. Debía confiar en las habilidades del resto.


- Phantanasos...


Al fin volvía a escuchar la voz de Hypnos con claridad. Decía su nombre, pero no tenía claro el motivo de su llamado. Dudó unos segundos en si debía retroceder, pero entonces sintió que el cosmos del dios poco a poco se iba acercando y, aunque por norma aquello le habría generado una mayor seguridad, la sola idea de que una orden suya la alejara de aquella batalla, le generó un sentimiento a medio camino entre el miedo y la rabia.

- ¡¡NO!! ¡¡ATRÁS!!- gritó en su cabeza al tiempo que se agachaba para esquivar el corte del cuchillo de pedernal y rodaba para que tampoco el maquahuit la golpeara. Nunca había contradicho a Hypnos y menos aún se le había ocurrido darle una orden en toda su existencia, así que, si bien no había sido su intención, ciertamente se dio cuenta de que sus palabras podrían acarrearle consecuencias futuras. Aún así, no tenía tiempo de pararse a recapacitar sobre eso o de poder rectificar, pues nuevamente las armas volvían a chocar, y esta vez, la diosa había quedado de rodillas y Buluc aprovechaba todo su peso y la ventaja de estar en una zona superior para hacerse con el terreno.

Phantasos lo miraba con odio mientras sentía como sus codos empezaban a flaquear y a doblarse. Veía como Buruc abría la boca y estaba convencida de que el dios iba a decir algo o jactarse de su ventajosa situación, pero en realidad, comenzó a acumular algún tipo de magia en la punta de su lengua generando una esfera que iba creciendo más y más, y... estando tan cerca...

¡Buuuuuummmmmm!


La explosión reventó el suelo con una fuerza sorpresiva. Phantasos había desaparecido justo a tiempo, antes de que aquella magia la golpeara y había aparecido nuevamente en la espalda del dios. Podría haber saltado de dimensión, pero en realidad simplemente se había transformado en un pequeño ratón y había corrido hasta la nueva posición. Cuando volvió a ser humana, aprovechando el punto ciego en el que se encontraba tal y como le habían ordenado, agarró su guadaña y en un preciso y poderoso golpe, partió por la mitad al dios a la altura del ombligo. Pero no paró ahí, pues eran demasiados años de vida a sus espaldas y no podía arriesgarse, así que, en un segundo movimiento, le arrancó la cabeza y la mandó a otra dimensión.




Por fin pudo cesar el baile de su guadaña, apoyándola contra el suelo. Aprovechó para recuperar el aliento, vigilando que la sangre de la hoja metálica no manchase su nuevo vestido de forma instintiva. Se lamentaba de que aquella muerte hubiese sido tan rápida. No es que su muerte fuese a cambiar la realidad, pero verlo agonizar lentamente habría aliviado un poco su pena.

Contempló su cadáver y de pronto se dio cuenta de algo extraño. Todas las hierbas y el resto de plantas que tocaban su cuerpo, comenzaban a marchitarse. Incluso aquellas que habían sido regadas con sangre, como las que estaban bajo su guadaña, morían inevitablemente. Levantó la vista y todas las zonas por donde habían estado peleando, estaban marchitas.

- Mi señor - Phantasos se apresuró a llamarlo en su mente para advertirle- aseguraros de no tocarlo. Su piel y su sangre, parece que tienen algún tipo de maldici...


Se quedó callada. El cadáver se disolvía sin motivo alguno delante de sus ojos. Y si un cadáver no se quedaba donde estaba, entonces...

- ¡Maldición!

El dios volvía a estar rebosante de vida. De hecho, no mostraba ninguna de las heridas o de los golpes que había recibido. Apenas había aparecido nuevamente en escena, había salido corriendo en otra dirección con una velocidad asombrosa. No parecía huir, sino...

- ¡¡Mi señor!!- advirtió al ver que el objetivo de Buluc Chabtan era ahora Hypnos.

Phantasos decidió atraer unas alas de murciélago y un látigo justo antes de lanzarse a la estela del dios maya, que se movía y saltaba con tanta fuerza, que parecía hacerlo volar.

No es que Hypnos no pudiera matarlo, pero no tenía clara la ubicación de todos los demás, así que, aunque le habría encantado matarlo allí mismo, no podía arriesgarse a crear una lluvia de sangre, por lo que lanzó el látigo para atraparlo y arrastrarlo hacia ella en pleno vuelo. - No te atrevas a tocarle- murmuró con desprecio, arrojando nuevamente su guadaña contra él y seccionándole completamente, esta vez desde la cabeza a los pies.




La inercia de su vuelo le llevó junto a Hypnos, mientras el cadáver caía a plomo contra el suelo previamente dañado. Era una suerte llevar siglos siendo una paranoica de las manchas, porque gracias a eso, la pelea era tan llevadera como cualquier otra. Solo lamentó que sus hermanos (origen de todas las burlas al respecto), no pudieran presenciar lo eficaz que estaba siendo su pulida habilidad de evasión.

Miró a los ojos a Hypnos y entonces recordó lo ocurrido anteriormente.

- Siento mucho lo de antes, yo... yo jamás osaría....- hablaba con prisa, suponiendo lo que podría ocurrir, vigilando desde el aire el cadáver.- Pero lo necesito... por favor... dejadme ser quien acabe con él.


No podía perder ni un minuto allí sin arriesgar la seguridad de los demás, pero aún así, se mantuvo frente a él, como guerrera disciplinada que era, aguardando su orden.

El cuerpo pronto volvería a derretirse..

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Oct 27, 2023 6:41 pm
por Hypnos
Hypnos, levitando, se acercaba a Phantanasos estudiando la situación. Conforme sus ojos iban dejando atrás el humo hubo de darles detalles a aquellas siluetas que iban y venían en el aire. Ella, su oniro, ahora en una apariencia espectral, liberada un poco de las ataduras del cuerpo humano y dejando mas claro su estado de divinidad, el dios entendía que estaba tomándose en serio aquella reyerta.

Se detuvo unos segundos para analizar a su rival, era un ser de gran tamaño, de aspecto cadavérico, su energía era agresiva, activa, un poco caótica, pero aún con eso podía identificar cierta familiaridad en ella, la conocida esencia de la muerte. Pero no era una energía como la de su hermano, reconocido en la antigua Grecia por ser el maestro de la muerte tranquila, de la muerte sin violencia. Ese ser era un extraña combinación de violencia y muerte. Si energía perturbaba a Hypnos, pues era poderosa e impredecible.

Antes que Hypnos hubiera de llegar al lugar Phantanasos hizo gala de su maestría en la pelea, cosa que le complació de sobremanera a Hypnos, nunca la había visto luchar de esa manera. En alguna ocasión había presenciado escaramuzas con sus hermanos, y nunca obtenía resultados favorables. Sin embargo, en ese momento, nadie tendría problema en confundirla con una guerrera experimentada. Pronto aquella entidad cayó estrepitosamente al piso, un segundo después su cabeza ya no estaba sobre sus hombros. Escucho que su oniro le aconsejaba alejarse del contacto de aquel ser, pues todo lo que tocaba moría. El sonrió, recordó a su hermano.

Hypnos descendió hasta el pasto a unos metros de ellos. Pronto se vio sorprendido por la reaparición de aquel ser que se abalanzaba sobre el. El dios frunció el seño, tendría que pelear. O eso pensó por un segundo, al segundo siguiente Phantanasos tenía dominado aquel feo primo de su hermano. Con un nuevo tajo lo dejaba nuevamente fuera de combate.

Ella le pidió acabar con el, sus ojos eran una mezcla de suplica e ira, desesperación, sus musculos temblaban al contener su ira. Hypnos podía sentir esa ira dentro de el también. Ella tenía historia con ese ser, ella quería ese placer, ella quería, retribución.

Hypnos asintió solemnemente, no dijo mas. No había necesidad.

Apenas Phantanasos hubo de retomar su atención a la batalla el buscó por el aire a Rihannon, ¿Donde estaría? ¿Seguiría aquí? o ¿esta prueba les habría separado nuevamente? Podía sentir su presencia, también podía sentir a Astra, lo que le indicaban que seguían en algún lugar de aquella selva.

Su atención retornó a la batalla, si bien es cierto que sería Phantanasos quien la libraría no podía confiarse. Ella estaba demostrando ser una excelente guerrera, pero no sabían que mas había por ahí.

Elevó su cosmoenergía hasta que una intensa aura púrpura escondía su cuerpo dentro de ella. Del centro de su ser emergieron una gran cantidad de filos hilos que se dispararon en todas direcciones. La energía de Hypnos cubría el lugar. Estaba buscando alguna trampa ilusoria o dimensional. Deseaba encontrar el verdadero camino oculto en aquella emboscada, en aquella prueba.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 31, 2023 7:16 pm
por Rhiannon
Había estado callado y de repente el dios sacudió la cabeza. ¿Le había disgustado?, sería bueno que se fuera desencantando.

De súbito, el calor se apoderó del sitio. Instintivamente sus alas metálicas se replegaron hacia enfrente y semi rodeándolos, para hacer una especie de protección de metal contra las llamas, una ayuda que quizá dio una pequeña ventana de tiempo para actuar al dios, al darle la orden y liberar la esfera de energía de su mano.

No dudó para cumplir con la palabra de Hypnos, agitó las alas hacia afuera y luego arriba, creando por unos segundos un espacio sin fuego al alejarlo. Intentó no batir las alas hasta que su salto la llevó lo suficientemente arriba para evitar que el viento que generase aumentara las llamas donde Hypnos estaba. Por más divinidad que fuese, algunos eran susceptibles también al elemento y de él no estaba segura. Ni siquiera sabía si tenía un cuerpo humano o no, hasta donde sabía comúnmente ellos se hallaban en los Elyseos y ahora paseaba en el infierno.

Recordó que Phantasos era uno de los Oniros... ¿le pedía buscar a uno de sus “bebés” en este momento?, probablemente para ayudar; quizá estaba cerca... buscó con la mirada y no encontró tampoco a Raven ni a...

—¿Sholot?...

Empezó a sobrevolar el área buscándolo desesperada con la vista o la especie de tirón que había sentido en su pecho cuando la guiaba y hacía que mirase a su alrededor; esperaba que el pobre animalito ya que era inteligente, no se hubiese hallado entre las llamas en ese momento o se pusiera tan escurridizo como era para escapar, y si lo pensaba mejor ¡Se lo habían robado mientras se estaba presentando con Hypnos!, incluso entre los espectros (algunos) había honor, ¡eso era deshonroso!

Phantasos. Enfocó su mente, y de repente se dio cuenta que Raven podía ser la misma persona, si es que la divinidad había reencarnado o algo similar. Sintió de nuevo el tirón su pecho y voló hacia aquel sitio. El fuego se había extinguido, pero el humo todavía molestaba en su garganta así que voló un poco más alto a donde fuera libre de ello. Continuó hasta que vio una pelea abajo. Un gigante atacaba en plena forma a Raven, que se defendía bastante bien mostrando ser una guerrera entrenada.

Hynos se acercaba, notó tanto su cosmos como la presencia indudable, a ser espectador también. El desarrollo estaba siendo... interesante. Los ojos de Rhiannon se abrieron cuando el gigante volvió a la vida. No podía escuchar que había dicho Raven, pero Hypnos aún estaba al margen. Había encontrado a su Phantasos, y Rhiannon también, así que eso consideraría su orden acatada. Él nunca había dicho para qué quería que la encontrara, así que realmente no tenía por qué meterse. (Aplastó la culpa que empezaba a sentir supliéndola por una sensación de agrado al saber que podía irse ahora; estúpidos sentimientos de “nobleza” ...)

Teniendo a Astra entre los brazos y el tirón en su pecho que le decía hacia donde ir, cortesía del perrito (¡Probablemente de camino hacia otra pista, y su asunto con la “serpiente emplumada” de América!), continuó su vuelo un poco más allá de donde se encontraban los dioses en sus propios asuntos. Una energía la hizo sentir un escalofrío tan fuerte que la hizo detenerse al estremecerse por completo.

En el inframundo había prisiones donde el olor era especialmente malo, pero “Esto” era un nivel siguiente. Dio un trago grande de saliva para intentar tragarse la sensación de náusea y prefirió respirar lento por la boca. Incluso desde la altura en la que estaba podía percibir el aroma de putrefacción que venía de aquel ser abajo. Había aparecido de la nada en el claro. Su aura poderosa sin duda era la de un dios, uno que además del hedor emanaba peligro y... muerte. Si algo sabía es que Hypnos y Thanatos eran dioses gemelos y definitivamente ese no se parecía al dios que dejó a cargo del fuego momentos atrás.

Dejó caer las piernas de Astra, extendió el brazo y concentrando su energía en un punto a su lado, permitió que se rompiera brevemente la barrera del espacio para permitir el paso a un dragón. Puso a Astra montando sobre su espalda.

—Cuídala ella es... mhhh... un tesoro, ¿entiendes?

Porque no había nada que los dragones pudiesen proteger con más cuidado y fervor que algo como eso, además de a los que consideraban como “los suyos”.

Fue cuidadosa al cerrar el portal. Una de las bondades que había conservado de su encarnación anterior, era el conocimiento sobre el uso de esa habilidad. [Alguna vez fue lo suficiente inconsciente para usarla de forma desmedida como si portales dimensionales fuesen una puerta o ventana sin cuidado, en vez del recurso de su cuerpo físico o los naturales; ahora era mucho más cuidadosa, intuyendo que probablemente eso era algo que debido al uso constate y absurdo podían haber acabado con alguna que otra realidad o alterado la suya... Les faltaba mucho por investigar a los usuarios a lo largo de los años, de los siglos, los poseedores como todo los habían utilizado sin conciencia alguna y a destajo, sólo porque podían.] Cuidaba a veces de no cometer los mismos errores ahora y sólo los usaba en necesidad. La invocación que había aprendido en los viejos libros costaría más energía y más tiempo, algo que probablemente no tenía, así que optó por el portal.

No se había curado “mágicamente” de la pelea múltiple que tuvo en el laberinto, todavía le dolía mucho el cuerpo y estaba un poco cansada, aunque por entrenamiento lo pasara por alto para seguir adelante, pero ese ente o lo que fuese, el cosmos de ese ser se estaba volviendo más agresivo y violento mientras la miraba con un odio extraño. Estaba bastante segura de no haberlo conocido.

—Soy Rhiannon, porto el sapuri de Wyvern, al servicio del señor Hades. ¿Quién eres?

A su alrededor, el olor, o más bien la especie de gases que habían emanado del tipo empezó a cambiar, espesándose para tornarse de un gas de color verdoso y púrpura. Hizo un ademán y el dragón voló un poco más alto. Rhiannon confió en él y todavía más en no quitar la vista de aquel que no le había contado todavía.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Nov 01, 2023 9:32 pm
por Raven
No había dicho nada, pero en realidad no hacía falta. A excepción de los momentos en los que a Hypnos le gustaba dar rienda suelta a su sabiduría ancestral, el dios solía ser parco en palabras. Debido a eso, igual que la oniro había desarrollado una habilidad especial en esquivar gotas de sangre, había aprendido a dialogar con su señor con la mirada, motivo por el cual solía mantener un contacto ocular tan marcado con él. Podía adivinar que la decisión del dios no estaba completamente libre de dudas. Los oniros no eran como los caballeros dorados de Athena o los espectros de Hades. Hypnos no los concebía como guerreros encargados de su protección y por eso, no era de los que se quedaban en la retaguardia viéndoles morir antes de pelear. Phantasos era consciente de que su señor habría preferido cambiar los papeles y enfrentar a Buluc-Chabtan, o en su defecto, al menos poder apoyarla en la batalla... y aún así, le permitía ir sola, lo que resultaba aún más relevante para ella.

No podía evitar sentirse aliviada al ver la reacción de Hypnos. Con ese silencioso asentimiento, le había otorgado su confianza y además le daba plena libertad de movimientos. Le habría gustado darle las gracias en voz alta, decirle que no se preocupara y que ayudase a Rhiannon y Astra en su pelea... pero solo pudo hacerlo con una breve mirada acompañada de un lento parpadeo.



Con ayuda de sus alas, dejó a su espalda a Hypnos y se apresuró a llegar hasta el cadáver... o al menos lo que quedaba de él. Su mente trabajaba rápido valorando las alternativas. Ahora que ya no debía atacar desde un punto ciego, un mundo de posibilidades se abría ante ella.

- Matar a la muerte...- murmuraba en voz alta. Era inevitable no ver las semejanzas de aquel ser con el dios Thanatos, por lo que en ese instante, se lamentó por no haber pensado nunca seriamente en como matarlo llegado el caso.

El basilisco fue la primera opción que le vino a la cabeza. Una mirada y fin del problema. No obstante, no podía olvidar el hecho de que sus aliados no estaban claramente ubicados y que cualquier mínimo error podía ser fatal. Debía pensar en otra alternativa...




Mientras tanto, Hypnos había hecho uso de su poder para intentar encontrar alguna explicación o pista para la situación en la que se encontraban, pero no parecía haber nada fuera de lo común, ni ilusiones, ni dimensiones... nada. Aún así, seguía intentando encontrar un camino o pista que seguir, pero los hilos únicamente señalaban a una de las dos estatuas que marcaban la línea divisoria que Phantasos había cruzado anteriormente. Sobre ella, Xolot permanecía quieto, observando a su alrededor, sin recibir ningún tipo de daño.

Raven seguía barajando posibilidades cuando creyó escuchar a lo lejos los rugidos de un dragón, seguidos por unos cascabeles. Instantes después, un olor nauseabundo comenzó a extenderse por todo el lugar. Había convivido el tiempo suficiente con dragones como para saber que no podía venir de él, y Buluc había vuelto a aparecer, sin cambios aparentes. Es más, si hubiese tenido que apostar, el foco venía de alguna zona bastante alejada, así que solo había una opción: aquel dios no estaba solo.



Comenzó a toser con fuerza. Aquel aire no solo era pestilente, sino que venía mezclado con algún tipo de sustancia dañina para los pulmones humanos. Necesitaba un ataque poderoso y diferente, así como una buena defensa tanto interna como externa, por lo que su cuerpo comenzó a transformarse con rapidez, dejando que las serpientes se apoderaran de su pelo y su cuerpo de escamas. En cuanto el cambio se hubo completado, la tos cesó y se sintió con fuerzas renovadas.

El dios maya corría hacia ella. Sabía que Phantasos no iba a cesar en cazarlo hasta estar muerta, así que no perdió el tiempo y se abalanzó contra ella de un salto con el cuchillo en la mano. La oniro sonrió, pues ya estaba convertida en gorgona cuando cruzó su mirada con la de él. La piedra no tardó ni un segundo en apoderarse de todo el gigantesco cuerpo, pero tan rápido como se había convertido en piedra, ésta se deshizo como si fuera polvo.

Phantasos no tuvo tiempo para reaccionar.

El pesado cuerpo del dios había caído sobre ella, tirándola contra el suelo y haciendo que su cuchillo de obsidiana se clavara la mano derecha de la oniro y en el suelo. Raven no pudo evitar lanzar un grito de dolor. No era un cuchillo ni un corte normal. Sentía como si su mano se estuviese deshaciendo por dentro y lo que fuese que lo provocara, quisiera extenderse hacia el resto del brazo.

Su grito fue silenciado casi inmediatamente, pues el dios usó su otro brazo para agarrar el cuello de la oniro e intentar estrangularla. La diosa podría haberse echado a reír a carcajadas en ese momento. Era la segunda vez que intentaban matarla del mismo modo, pero ahora había una importante diferencia: podía contraatacar.

Las serpientes no tardaron en lanzarse a clavar sus colmillos en el brazo derecho del dios, que inevitablemente tuvo que aflojar su agarre por efecto del veneno neurotóxico. Tampoco parecía comprender por qué aquella mujer seguía con vida tras haber recibido su puñalada y estar en contacto con su piel, pero aún así no dejaba de girar el puñal de su mano izquierda, clavándolo con más fuerza y haciendo que Raven se estremeciese del dolor.

- Has... elegido... mal...

Murmuró Phantasos, clavando su mano izquierda en sus propios colmillos para hacer una pequeña herida en la piel. Después, levantó el brazo y lo extendió hasta la cara de su enemigo, bañando con su sangre la boca del dios. Éste se levantó con torpeza, llevándose las manos al cuello y echando espuma por la boca. La oniro aprovechó que éste la había liberado para sacarse el puñal y levantarse con rapidez.

Se alejó unos metros viendo el resultado de su ataque, sintiéndose aliviada de haber elegido ser una gorgona y no otro ser. No entendía por qué el dios no se había quedado convertido en piedra, pero al menos, las escamas le habían protegido y por suerte, había sido apuñalada en su lado derecho. El lado cuya sangre era capaz de curar y resucitar a los muertos. La sangre que había alzado y condenado a Asclepio y creado a Pegaso.

Sin embargo, la del lado izquierdo, era capaz de matar de manera inmediata. Juntando esta sangre a los mordiscos de las serpientes, la condena del dios estaba asegurada.

Phantasos abrió un portal dimensional y sacó unos frascos junto a unos pequeños murciélagos.

- Repartidlos- ordenó tras llenar los frascos con sangre de su mano derecha, antes de que ésta acabase de sanar. También ella se quedó con más pequeños antídotos.

Los murciélagos volaron en dirección de Hypnos, Astra y Rhiannon. No era mucho, pero al menos podía servirles de ayuda. La oniro cesó la transformación, recuperando su pelo negro. Ser una gorgona era muy eficaz, pero consumía demasiado cosmos... y Raven no tenía un contenedor infinito de éste.

Phantasos miró al cielo. A lo lejos, habían surgido unas grandes nubes negras y el sonido de relámpagos comenzaba a hacerse presente.

Buluc había fallecido envenenado... pero una vez más, volvía a derretirse para volver...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Nov 03, 2023 9:20 pm
por Hypnos
Hypnos se quedó al margen de las siguientes acciones de Phantanasos, entendió pronto que aquel ser tenía que ser un dios. Uno de aquellos dioses con los que Hades y su hermano habían trabajado para crear aquel lugar. Cada movimiento de Buluc-Chabtan irradiaba una gran cantidad de energía violenta, era como si la naturaleza misma de ese dios fuera la maldad, algo que Hypnos no estaba acostumbrado a presenciar, aún después de haber participado en tantas guerras. La violencia y el deseo de hacer sufrir no era algo que se había encontrado en sus enemigos o amigos; siempre había un hilo de honor, de luchar por un bien mayor, aunque con bandos encontrados. Se preguntaba qué tan buena idea había sido acceder al deseo de venganza de su oniro. Era cierto que había mostrado un gran nivel en la batalla hasta ese momento, pero para derrotar ese deseo de sangre haría falta algo más. Y no estaba seguro, pero Hypnos podía apostar que ese dios buscaba despertar lo más oscuro en Phantanasos, tal vez le beneficiaba de alguna manera.

Phantanasos tuvo que cambiar de forma. Hypnos comenzaba a entender que aquello era su forma de pelear. Poco ortodoxo también, no lo había visto nunca, pero funcionaba. Pronto tuvo que neutralizar al dios por tercera vez, no sin antes darle un susto cuando vio que caía de espaldas y era atravesado por un cuchillo de obsidiana.

Respiró aliviado cuando lo vio erguirse de nuevo. Había vuelto a su forma humana, y podía sentir el despliegue de energía que realizaba cada vez que usaba su habilidad. Aquello no podía prolongarse mucho tiempo. Él había concedido no intervenir, pero ahora estaba reconsiderándolo seriamente. Buluc seguía volviendo.

El sonido de un aleteo de gran tamaño llamó su atención, y sintió la energía de Rihannon. La buscó con la mirada hasta encontrarla. Había atraído a un dragón de buen tamaño, colocando a Astra en su lomo para luego dejarlo partir. El dragón se alejaba de ella volando más alto. No estaba muy seguro de lo que ocurría cuando irrumpían portales dimensionales en aquel lugar. Estaba diseñado para evitar que seres como los dioses cruzaran por allí. Tal vez la presencia del dios de la guerra anunciaba que las trampas colocadas habían cumplido su función, y por ende ya no importaba mucho el nivel de energía que se utilizara en aquellos senderos.

Arrugó la nariz. Ese olor. Era el olor que emana un cuerpo en descomposición cuando es expuesto al calor durante largo tiempo, pero había algo más en él. Algo familiar. Los recuerdos se agolparon en su mente. Pero no eran suyos, por lo menos no todos. Rihannon se acercó a la tierra, y Hypnos la siguió con la mirada. ¿Qué estaba haciendo? El dios no entendía que la intención de la portadora del Sapuri de Wyvern no era ayudar a Phantanasos; tenía otros planes, por eso verla alejarse de la batalla le extrañó.

Pronto se dio cuenta del origen de aquel olor. Lo reconoció de inmediato, aun camuflado en la maleza como estaba. El dios de la muerte, el señor del Xibalba. Lo recordaba, era difícil no hacerlo. Al sellar el acceso, habían tenido que unir fuerzas con los dioses del Xibalba, hubo rencillas y desplantes de poder, pero se sometieron al final al poder de Hades, reconociendo que era superior a ellos.

Se sometieron a Hades, no a mí... - Dijo en silencio Hypnos, entendiendo el nivel del problema en el que se encontraban en ese momento.
Pero un segundo después, otra ola de recuerdos lo agolpó, una batalla, sangre, odio, fuerza, mucha, mucha voluntad y... una pelota. Aquellos recuerdos no eran de él, ciertamente. Eran recuerdos de Hunahpu. Cuando cruzó la puerta del infierno, él y su hermano hubieron de luchar contra los dioses del Xibalba en un juego de pelota; los derrotaron y a cambio obtuvieron gran fuerza y poder. Hasta que Hades dictó sentencia, una sentencia que estaba por encima de los dioses americanos. ¿Phantanasos había visto lo mismo? Estaba seguro de que Rihannon no, pues no tenía la sustancia de Hunahpu en ella y no contaba con aquella conexión. Por lo tanto, coordinarse con ella sería un poco más difícil.

El creciente olor a muerte lo sacó de su ensimismamiento. Pronto el olor sería tan denso que sería un problema. Detrás de él estaba el fuego del bosque contenido por la barrera usada para detener a los dioses de la muerte. El gas se filtró a esa zona causando una violenta explosión y una radiación de calor mucho más intensa. Hypnos se imaginaba que el gas era inflamable, pero no que explotaba con aquella violencia. Aunque era realmente difícil que un gas ocupara un espacio tan grande como aquel bosque, Hypnos no debía confiarse, después de todo, lo emanaba un dios. Sumando a aquello la tormenta eléctrica que se comenzaba a formar sobre ellos, un rayo que tocara tierra y las cosas se pondrían feas.

Tenía por un lado a un dios que no moría, en el campo de batalla había aparecido el líder del dios de los muertos, el jefe de la corte de Xibalba. Hypnos creía poder con ellos en una batalla, pero no estaba seguro si aquello era la respuesta para seguir adelante. ¿Debía sellarlos en ánforas? Miró alrededor, no había ánforas; podía intentar sellarlos en algún otro contenedor sagrado. ¿Las estatuas que delimitaban este paso, tal vez?

La energía púrpura característica del cosmo del inframundo lo envolvió. No llamó su armadura, en su lugar, sonrió. Pudo imaginarse a su hermano reprochándole aquella idea. Pero él lo consideraba realmente poético. Minutos antes había analizado el área en donde se encontraban; aún no estaban fuera del inframundo, aquel páramo era una sección dentro del camino hacia el infierno, por lo que su poder podía funcionar aún en aquel lugar.

El suelo comenzó a temblar, y ambos dioses mayas se giraron hacia él; podían sentir de dónde provenía aquella energía. Después del temblor, el suelo comenzó a partirse; grandes bocanadas de aire caliente emergieron, disipando el gas. Aquello retardaría la acumulación del gas a niveles peligrosos y les daría un poco de tiempo. Pronto la tierra comenzó a moverse, los árboles caían y eran devorados por grandes grietas que se cerraban tan pronto se abrían.

El suelo parecía erosionarse, y ya predominaba la selva verde y virgen. El suelo se compactaba y formaba grandes bloques que se unían uno tras otro para formar un suelo firme y plano. Ambos dioses se lanzaron sobre Hypnos, pues le habían reconocido. Sabían que en él estaba la protestad del que los había vencido, humillado y sobajado. Hypnos asumía que aquello iba a ocurrir, antes de que ambas embestidas llegaran a él, el suelo bajo sus pies se elevó bruscamente. Ambos dioses impactaron contra la roca, creando sendos boquetes que fueron rápidamente llenados con nuevos bloques.

Pronto la selva había dado paso a una cancha de arena. Ambos dioses habían quedado dentro de la cancha, al igual que Phantanasos. Mientras que Hypnos quedaba en la parte superior este, y Rihannon en el oeste, del otro lado de la cancha. En la pared oeste, cerca de Rihannon, estaban colocados dos aros de piedra.
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Frente a Hypnos, una estructura de piedra tomó forma, un Chac Moloc, similar al que encontrarían al ingreso de la cascada de sangre, pero de menor tamaño. Y sobre él, en su regazo, un pedernal excéntrico, un arma grande de forma irregular. Hypnos veía fijamente a ambos dioses al tiempo que proyectaba su cosmoenergía a Phantanasos, ella comenzó a brillar, era la esencia de Hunahpu. Ambos dioses la reconocieron enseguida.

Hypnos sonrió nuevamente y miró a Rihannon. ¿Juegas? - le dijo, no había necesidad de gritar, la forma de la cancha de Pokolpok aumentaba la acústica. - Hay que meter la pelota por ahí. - Señaló los aros. - Solo la puedes tocar con la cadera... - Ambos dioses se volvieron hacia Phantanasos, listos para embestirla. - Claro que a tus rivales debes dejarlos fuera del camino como puedas... -

Una pelota cayó en el centro de la cancha, entre Phantanasos y los dioses de la muerte. Hypnos cerró los ojos. Su energía comenzó a rodearle nuevamente. Ahora no intentaba modificar nada, estaba concentrando su energía en sí mismo a la vez que dispersaba las partículas de cosmoenergía contenidas en el gas. De esta forma, ante una chispa el gas podía encenderse, pero la llama sería mucho menos violenta que lo que había presenciado anteriormente.

En la cancha, ambos dioses desaparecieron, habían aceptado el reto, habían recordado la última vez que habían jugado ese juego y recordaban quién les había ganado. Hypnos no lo dijo, pero había un incentivo más poderoso que los incitaba a jugar. Él yacía frente a una piedra de sacrificio. Estaba apostando su sangre en el juego, ofreciéndose como sacrificio. Aquello no le apuraba, confiaba en Phantanasos; a Rihannon no la conocía, pero era portadora del Sapuri de Wyvern, Hades había confiado en ella, por fe en su dios, estaba convencido de la importancia de aquella mujer para el inframundo.

Hypnos no lo sabía, ni lo sospechaba. Pero Rihannon tenía un problema con las ataduras, con encontrar a alguien y ligarse a él. Lo había hecho de alguna manera con Astra, pero no se sentía cómoda trabajando en equipo. Ahora le imponía un reto que no era solamente el librar una batalla mientras intentaba meter una pelota en el aro. Era luchar por alguien más, cuidar a alguien más sin poder culpar a sus comandantes por ello. Si entraba a la cancha, estaría aceptando el peso de tener la existencia del Dios en juego, lo aceptaría por voluntad, no por imposición, pues Hypnos había preguntado, no había ordenado...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Nov 08, 2023 7:59 pm
por Rhiannon
No había duda, el despliegue energético que venía con la emanación cada vez más palpable de la putrefacción, era el de un dios. No tenía la certeza, pero era la innegable sensación de... muerte, lo que le daba un indicio. Respiró menos profundo, más lento e intentando elevar un poco la altura. Aunque no quería quitó la vista del ¿dios? Silente, para voltear a ver en dónde estaba el dragón. El gas al parecer no le afectaba, pero le era molesto, lo suficiente para que exhalara una especie de estornudo... fuego emergió alrededor de su cabeza antes de desaparecer.

La hermosa bestia sólo agitó la cabeza ante lo insospechado y se alejó de su propia inesperada llamarada apenas a tiempo para evitarle daño a su pasajera; siendo inmune al fuego miró más bien desconcertado al no saber qué había ocurrido. En otras circunstancias se hubiera reído de él pero Rhiannon sintió un vuelco en el estómago porque se percató de que la cosa emanada si funcionaba como gas y era flamígero. La tormenta arriba no auguraba nada bueno.

Miró hacia donde los dioses (los que ahora conocía del inframundo) estaban, no le preocupó mucho la lucha porque parecía que la diosa la llevaba bien, al menos su “creador” no se había movido. Eso de alguna forma... la serenó. Bueno no tanto... porque observó cómo el gigante estaba volviendo a la vida.

Si los dioses estaban volviendo, si todavía estaba la posibilidad que no hubiera un caballero de Virgo que resguardara hasta la nueva guerra santa, el rosario que podía capturar las almas de los espectros por un tiempo...revivir tras ser asesinados sin importar la brutalidad de la muerte ¿no podrían hacer lo mismo los espectros? (Hizo la nota mental, para hacer de su tarea recuperar ese rosario y destruirlo en todo caso...)

Eso para servir en la guerra santa era alentador e incluso para una que otra aventurilla personal, donde si moría podría volver a levantarse y sacudirse las rodillas. Pero eso por mucho le estaría dando también un bofetón en la cara porque ¡¿cómo diablos se iba a morir por fin?!

Tuvo suerte porque el dios del tufo estaba también mirando la otra batalla. Agitó la cabeza como si intentara quitar con eso cualquier pensamiento ajeno. Probablemente el gas y la falta de oxígeno (porque no estaba respirando bien) le estaba empezando a afectar... el fin de todo eso... el dios abajo era el maldito punto. Había un murciélago volando hacia ella, no con mucha confianza dejó que el frasco cayera del animal en su mano, lo abrió y lo bebió. Casi se vomita, aunque su rostro no lo mostrara (porque vio de dónde venía), y entendió para qué era; le hizo sentir mejor de inmediato. No que no probara sin querer un poco de sangrita de vez en vez, pero aun así...

Ahora... tenía la teoría de que ambos seres pertenecían al mismo panteón y que probablemente el dios pedorro, era el que tenía el poder para levantar al otro, no era difícil pensar entonces en cuál era el objetivo real. Por otro lado, si no se podían morir, no estaba más allá de su conocimiento el sellarlos si las cosas se ponían difíciles; había bastante de eso en sus muy viejos recuerdos, además de que no se aprendía cómo liberar dragones de sellados y hechizos antiguos sin también aprender el cómo hacerlos para luego retroceder un proceso.

Era bastante ofensivo que si realmente fuese uno de tantos dioses de la muerte, estuviera haciendo una versión pirata de la técnica de su señor Hades para devolverle la vida a un súbdito y tenía que pagar; era por eso que Rhiannon se quedaría ahora, aunque al principio no había querido meterse en un conflicto que evidentemente no era suyo.

Sus planes mentales se detuvieron cuando de golpe se estremeció junto con la tierra. Hypnos en todo su esplendor de divinidad hacía gala de su poder exacerbado literalmente cambiando el panorama. Si bien no tenía mucho conocimiento al respecto sí el básico, para saber lo que sus ojos veían. Eso era un campo mesoamericano de juego de pelota.

¿Podría ser que esto, todo eso, fuera una fabricación del dios?, ¿se trataba de una prueba?, quizá nunca salió del laberinto... ¿Hypnos le había golpeado con su poder y ni cuenta se dio y la sumergió en esta especie de sueño raro?, tendría sentido que apareciera por segunda vez en otro sueño la misma cara...

Sintió el cambio en el viento a su lado, porque el dragón había decidido bajar, curioso también por lo que veía pero no atreviéndose a ir más allá de Rhiannon. La miró con sus ojos inocentes e inquietos y ella no pudo evitar darle unas palmaditas en la cabeza. A ella le hubieran gustado también.

—¿Juegas? —le dijo sin inquietarse el dios, como si todo eso fuera una cosa muy normal. Rhiannon sintió un tic en la ceja. ¿Cómo esto ahora era su vida? Asintió estupefacta y pidió un minuto con el dedo, girándose hacia Astra y notando su sueño plácido, tomó del murciélago que todavía no podía acercarse del todo al dragón (porque no lo dejaba) y le dio el antídoto procurando que no se ahogara. Le señaló a su noble bestia el punto donde debía esperar, al parecer sería su único espectador. Este dragón era joven todavía, esperaba que se controlara y se centrara en su misión en vez de intentar meterse en algo que no entendía (vamos, que ni siquiera Rhiannon lo hacía...)

Bajó hasta donde Hypnos estaba y plegó las alas de la armadura, escuchando las instrucciones de Hypnos. Se aclaró la garganta, porque aún estaba irritada por el gas.

—Creo que debe saber... —Le dijo a Hypnos casi susurrando, mirando la piedra en vez de a él. —Que soy muy mala jugando en equipo, pero soy peor perdedora... así que quiero suponer que ese altar está pensado para sacrificar a ese par en nombre de mi señor, debido a que han cometido la gran falta de simular su poder, en sus tierras. —Esta vez lo había mirado a los ojos mientras tomaba de nuevo su distancia. Ella estaba bastante segura que los dioses podían morir, así que...

—Se me ha ocurrido la idea de que el dios maloliente es el que le devuelve la vida al otro, como mi señor lo hace o hacía, con nosotros, sus espectros. —Sonrió de medio lado mirando hacia los dioses. Habían aparecido un tercer sujeto, aunque no parecía tan poderoso al menos en cuanto a sensación de su cosmos. Un esbirro que ajustaba los números. Dos dioses y dos siervos entonces en la cancha.

Miró cómo se apropiaban el balón que era aparentemente de caucho, observando todavía sin meterse para entender la dinámica, cómo es que no usaban sus manos pero si sus codos y rodillas, además de la cadera mientras se daban pases para avanzar. Rhiannon ya había empezado a correr hacia ellos y... golpeó con el costado de su cuerpo al dios enorme que iba a recibir el balón, quedando en su lugar para recibir la pelota con la rodilla e intentarla hacerla llegar a la cadera pero...

Sintió en la parte de atrás de su otra pierna un cuerpo y literalmente luego vio sus dos pies hacia el cielo, cuando su propia espalda golpeó contra el piso. Al menos había entendido bien la idea: golpes de cuerpo, pero sin cosmos. Ocupó la fuerza del movimiento para impulsarse y ponerse de pie, ambos (el esbirro que era el que la había tirado) y ella habían saltado. Rhiannon le dio un cabezazo en la cara al canalla y golpeó a la vez el balón con el codo dirigiéndolo a los dioses de su equipo para que respondiera cualquiera, no sin antes caer al suelo retorciéndose un poco porque le habían pateado el estómago.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Nov 08, 2023 10:50 pm
por Raven
Hay que ser cauto con lo que se desea... porque a veces se cumple.

Al ver que el dios volvía nuevamente a la vida, fue lo primero que le vino a la mente. Quería matarlo y hacerle sufrir... pero daba igual lo que hiciese, nada parecía hacer efecto y ahora habría preferido que hubiese caído en ese primer pase de guadaña. Esta vez, su enemigo se quedó quieto, mirándola de pie a un par de metros. Impasible y sin mostrar ningún tipo de cansancio o pérdida de poder. Phantasos frunció el ceño.

- Si vuelves una y otra vez, entiendo que es por algo... venga, dímelo, ¿qué es lo que quieres?

Buluc levantó la mano con lentitud, para proceder a señalarla. Sintió un escalofrío con aquel gesto. Iba a preguntarle el por qué, pero por algún motivo, la respuesta apareció en su cabeza con claridad.

- Porque yo crucé la línea primero.

Contuvo el aliento y sujetó el arma con más fuerza que antes. Era lo que había querido, lo que había pedido... pero por algún motivo aquel detalle la inquietaba. El sonido de una explosión la distrajo. Con su adversario estático, podía permitirse intentar saber qué estaba pasando a su alrededor, pero era difícil hacerlo desde su posición. Intentó centrarse entonces en esas imágenes que acudían a su mente, cortesía de Huna. Antiguas y algo inconexas, pero cargadas de emociones diversas. Probablemente pudieran ser importantes, ¿por qué sino iban a aparecer en ese momento?

Bajó la mirada. El suelo había empezado a temblar. Suave al principio, pero de una forma violenta casi de inmediato. Podía sentir arder el cosmos de Hypnos, así que, contrariamente a lo que alguien con alas haría en esa situación, Phantasos se arrodilló y puso la palma de la mano sobre la tierra, como si quisiera absorber parte de esa energía, aunque simplemente disfrutaba del cálido cosmos de su señor. Se preguntó en qué estaba pensando con aquel despliegue de poder, pero debía tener algún motivo de peso, por lo que aguardó en el lugar, aún cuando Buluc-Chabtan salió despavorido en dirección contraria.


El suelo finalmente se calmó. Phantasos alzó entonces la vista y contempló el resultado final.

- Una... cancha...- murmuró con extrañeza. En el interior no solo estaba Buluc-Chabtan, sino que estaba acompañado de otro ser. Dudó un instante, pero los pensamientos de Xtabay eran demasiado recientes como para olvidarlos tan pronto. Ese ser... era el que la había condenado a una eternidad de sufrimiento.- Ah Puch... Thanatos.


El imaginario de los humanos era infinito, y más aún cuando se trataba de los dioses. Era de suponer, que cuando los humanos mayas descendieron al infierno, nunca vieron a Hades, pero sí a Thanatos, a Hypnos y a otros jueces. Al tener que explicar lo que habían visto a sus allegados, asumieron erróneamente que Thanatos era el dios supremo de la muerte y lo nombraron acorde a sus costumbres. Los seguidores fueron en aumento y finalmente, se consagró como dios maya además de griego, variando su aspecto según el seguidor...

… O tal vez simplemente un día se presentó aburrido ante algún humano y se autoproclamó dios supremo del infierno como parte de alguna broma loca que acabó saliéndose de control.

Tampoco es que importara la historia, el dios no se la iba a contar, así que no le dio más vueltas. La realidad es que podía reconocer al hermano gemelo de su señor, aún metido en un cuerpo tan poco favorecedor como el que llevaba... ¿pero por qué ese olor tan desagradable? Tal vez era un empeño en diferenciarse de Hypnos, con su exquisita fragancia.

Un enorme dragón descendió de los cielos. Llevaba a Astra sobre él, así que asumió que era la mascota de Wyvern. Seguía dormida, así que era de agradecer tener un guardaespaldas tan eficaz. También Sholot había decidido acercarse al terreno, buscando algún sitio de altura para ver mejor. Phantasos miró a su alrededor y finalmente dio con Rhiannon, que descendía de su vuelo hasta...




La diosa se puso completamente rígida al ver a Hypnos y la posición en la que se encontraba, frente a un monumento dedicado al sacrificio y un arma ceremonial. Mientras él se mostraba tranquilo y casi divertido con la situación, la oniro vivía todo lo contrario en su interior. Veía al dios en lo alto y no podía evitar verlo al borde del cráter de un volcán. El corazón se le aceleró irremediablemente. No intentó ocultar ningún pensamiento al dios del sueño... en realidad, más bien hizo lo contrario. Hypnos ya había visto la primera parte del sacrificio de aquel hombre del volcán, pero no había visto lo que había ocurrido posteriormente, y la oniro no dudó en mostrárselo:

Pudo contemplar a Phantasos en el mundo de las pesadillas... parecía llevar allí mucho tiempo. La mirada perdida y el rostro desencajado, incluso sus ropas estaban raídas por el tiempo y la dejadez. Rodeada de algunas de las pesadillas más poderosas del reino, creadas por ella misma en ese entonces. Sus hermanos intentando hacerla volver sin éxito.

Las imágenes se disiparon en la oscuridad e Hypnos pudo escuchar la voz de Phantasos claramente en su mente.

- Solo conocía a ese hombre y a ese niño de unas pocas semanas... ¿qué... creéis... que ocurriría si...?- No se atrevió a acabar la pregunta. Siempre había partido del hecho de que jugaban con la ventaja de tener a Hades de su parte, así que ninguna muerte era totalmente cierta, pero aquí estaban en otra jurisdicción, con reglas diferentes. Estaba enfadada o quizás dolida. ¿Acaso Hypnos no entendía la importancia de su existencia para los oniros y el reino de los sueños? Por no hablar del daño al mundo de los humanos si desapareciera de forma definitiva- Si perdemos, no voy a respetar ese pacto y lo sabéis.- dijo con dureza, siendo consciente de que implicaría ir en contra de los designios de su señor. Hypnos pudo ver en ese momento un pequeño esbozo de su plan- Y ni se os ocurra mencionar la palabra honor en este momento... ¡a la mierda con el honor! así me repudiéis eternamente, no- voy- a- permitirlo.



La cosmoenergía de Hypnos comenzó a envolverla. Sentía la confianza del dios en ella, pero eso no era suficiente. Necesitaba una explicación... una muy buena explicación que justificase tal locura. No era el momento, no era una charla que pudiera resolverse en un minuto, así que intentó centrarse en conseguir derrotar a aquellos dos dioses. Sentía que hervía su sangre... no, en realidad no solo era la suya, también la de Huna.

- Ambos queremos lo mismo... - se dijo, analizando todas las imágenes que Huna le iba transmitiendo. Jugadas básicas, tácticas, trucos... no iba a ser fácil, pero al menos Phantasos podía presumir de aprender rápido.

Frente a ella, había cuatro adversarios. Miró a su alrededor. Rhiannon había mandado a su dragón a la grada... tal vez era lo mejor con Astra inconsciente, no podían hacerlo partícipe. Pero el número era claramente una desventaja.

- Me temo que solo puedo recurrir a ti- dijo la oniro viendo a Xolot sobre una piedra. Ciertamente no tenía aspecto de poder ser de ayuda en el juego, pero había sobrevivido a ese corredor, así que debía tener algún poder oculto o simplemente atraer la suerte.- Nos sería de gran ayuda tu apoyo.

Respiró hondo y miró a los rivales. Ah Puch extendió los brazos, y la tormenta, los gases restantes y la pestilencia desaparecieron. Al menos, había que reconocerle el detalle.



La bola se puso en juego.

El primer golpe a ésta, la sorprendió. Era mucho más dura de lo que parecía, y cada pase hacía un daño considerable en el cuerpo de Raven. Era comprensible. Había tomado un cuerpo cualquiera, no el de una guerrera entrenada, y todas sus carencias, repercutían notablemente en su desempeño.

Finalmente, Rhiannon por fin se unió al juego. Agradeció la ayuda, en especial, porque seguramente ella sería capaz de soportar mucho mejor y más tiempo el golpe de esa pelota.

Le extrañó que los dioses solamente jugaran. No parecían querer usar su cosmos, así que durante unos minutos, todo parecía ser un juego normal. Contempló los movimientos de la peliblanca. Era bastante competente en aquel juego, lo cual tenía más mérito siendo que no portaba ninguna esencia antigua que la ayudara. Aquello la tranquilizó y sonrió, agradecida de tenerla como compañera.


Recibió la pelota después de un pequeño rifirrafe, viendo como caía al suelo. Se dio cuenta de que debía haberla advertido de algo.

- ¡No los toques! Su piel... mata, o algo parecido- controló un instante el orbe, y dado que su compañera seguía en el suelo, intentó meterlo hacia el aro... pero una fuerte corriente de viento desvió la pelota nuevamente hacia ella.- ¡¡Eso.... es...!!- Phantasos se enojó. Ah Puch había usado su cosmos en su beneficio, así que ciertamente no había reglas claras.

Enfadada, lanzó la pelota contra la cara del dios en un golpe de rodilla impulsado con algo de cosmos. Lástima no poder desperdiciarlo. La bola golpeó el rostro del dios de refilón, pues había intentado evitarla con un gesto no demasiado rápido. En realidad, no pareció inmutarse, pero el disparo fue lo suficientemente certero como para sacarle una sonrisa malvada a Phantasos.


- Tranquilo, no estropearé tu maquillaje... en realidad, con esa cara, solo puedes mejorar... - dijo con sorna por primera vez. Al fin y al cabo, ¿quién podía imaginarse que iba a tener que jugar un partido de pelota en aquel corredor y tener la oportunidad de darle un balonazo en la cara a Thanatos en el proceso?

Esperaba alguna reacción por parte del dios, pero no precisamente la que tuvo.

La energía comenzó a envolverlo mientras sus compañeros se pasaban la bola y entonces el cuerpo de Ah Puch cambió completamente para todos los presentes. Para Rhiannon, como muestra de su poder ilusorio, el dios ahora se mostraba como una mujer de pelo largo y castaño, portadora de una máscara de amazona, fácilmente identificable en la memoria de la diosa que tenía en su interior. Para el resto, el dios tomó el aspecto que Phantasos consideraba como el “verdadero” Thanatos. Un cuerpo y un rostro iguales a los de Hypnos, solo que con cabellos plateados.

Retrocedió un paso mientras Wyvern golpeaba con fuerza la pelota nuevamente metida en el partido. Era fácil burlarse y detestar a Thanatos, pero no cuando lucía exactamente como su señor, y menos aún cuando con ese aspecto le recordaba una época en la que realmente había llegado a apreciarle.

Rhiannon veía a Hotaru siendo atacada por los siervos de los dioses. Peleaba, como se esperaba de la castaña, pero por algún motivo se veía en clara desventaja.

Mientras, Thanatos aprovechó el momento de duda de Phantasos para quedar frente a ella, inclinándose para mirarla a los ojos con una sonrisa triunfal y atraparla en un abrazo mortal, todo en apenas dos segundos. La oniro no quería darle la satisfacción de oírla gritar, pero era imposible no hacerlo, pues la sensación era similar a la de estar siendo quemada en una hoguera... incluso se atrevería a decir que su piel se estaba convirtiendo en ceniza. Forcejeó con todas sus fuerzas, pero no conseguía sino hacer que sus heridas empeoraran al moverse. Pensó en simplemente transformarse en algo pequeño y huidizo, pero no podía arriesgarse a ser atrapada, así que cerró los ojos y suplicó que aquella transformación diese resultado.


Su cuerpo se descompuso, convirtiéndose en llamas. No en un fénix, ni en otra criatura mitológica. Simplemente había sido transformada en grandes lenguas de fuego. Aún así, el dios no se inmutó lo más mínimo. Parecía ser inmune al fuego, hasta que las llamas cambiaron a verdes y el dios lanzó un pequeño gruñido de dolor que le hizo retroceder hasta su cancha.

Phantasos consiguió volver a recomponer su cuerpo casi de inmediato, pero cayó a plomo al suelo. Su cuerpo estaba realmente dañado y el roce de la tierra se sentía insufrible, pero acertó a coger el penúltimo frasco de sangre que aún guardaba y beberlo, con bastante dificultad.


No tardó mucho en restaurar su salud, así que volvió a incorporarse. Rhiannon seguía jugando... ¿cómo habría podido hacerlo? No importaba, se acercó hasta ella para continuar apoyándola. Las heridas habían cicatrizado, pero su cosmos empezaba a estar en niveles peligrosos. Buscó a Thanatos. La mitad de su cara estaba quemada, así como parte de su cuerpo y sus ropas. La miraba con odio, pero casi al instante, simplemente se deshizo frente a ella, igual que había hecho anteriormente Buruc cada vez que moría.

Éste, se quedó retirado del juego un instante, hizo un gesto con sus manos y dijo algunas palabras... y entonces Ah Puch volvió a resurgir.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Nov 21, 2023 10:40 pm
por Hypnos
El juego había comenzado. Hypnos no lo veía tan claro en ese momento, pero había pecado de confiado, al asumir que el plan que había formulado era tan claro como el lo visualizó. Los guerreros gemelos mayas habían ganado aquel juego de pelota cientos de años antes, ganando con eso el favor de los dioses y mas importante aún, habían vencido a la muerte. Es lo que esperaba de aquel partido. Aún y que el plan no fuera claro aquello le parecía divertido. En su soberbia no podía dejar de pensar que aquellos dioses eran inferiores a el, y el obligarlos a jugar alimentaba esa idea, sentía que el lo tenía todo bajo control, asumía ya la victoria de sus compañeras, las veía a ellas también superiores, en fuerza y energía, pero sobre todo, en voluntad.

Justo antes de comenzar el juego intercambio un par de palabras con Rihannon, quien se quejaba abiertamente de esta idea. Hypnos mantuvo su sonrisa.

- Cuento con que perder no este entre las cosas que hacer normalmente, en tus ojos se ve. - Hypnos podía ver esa rebeldía, veía a través de sus ojos a un alma inquieta, pero con un gran poder, el mundo parecía quedarle pequeño y buscaba siempre algo mas. Desde que la conoció adivinó el esfuerzo que hacía por seguir la línea que el marcaba.

- Son dioses, no morirán fácilmente. Y tampoco crea que sea buena idea desintegrarlos, pero creo que podemos sellarlos. Esas estatuas de ahí - Señaló el camino por donde habían llegado, aún se mantenían aquellas estatuas que dividían el campo, aunque ahora sumidas en humo y restos moribundos de llamas color naranja. - Tienen la capacidad de contenerlos. Podremos usarlos como recipientes. Por lo menos para el mas poderoso de los dos. El dios de la muerte. -

Cuando veía a Rihannon alejarse Phantanasos irrumpió en su mente. Pudo verla, pero mas que verla, pudo sentirla, ese vacío, ese dolor. ¿Como es que lo había desarrollado? Hypnos no creía tener esa capacidad de sufrir por alguien mas y por extensión los oniros no habían nacido con ella. ¿Phantanasos había desarrollado esa parte de su carácter?, no... lo podía sentir cada vez mejor... en ella había algo mas que en Hypnos no había. Aquello le congeló, ¿su oniro había desarrollado un alma distinta a la de el? Por decirlo de otra manera, ¿la sustancia en ella ya no era la misma que el concibió?. Cuando los oniros nacieron lo hicieron de la escencia de Hypnos de su alma, de su sustancia. Hoy para su sorpresa, y beneplácito, Phantanasos parecía edificarse frente a el como un ser ajeno a el.

Y al mismo tiempo le permitía sentir lo que era la verdadera tristeza, el verdadero vacío cuando se pierde lo que se ama con el corazón sincero. El aire en sus pulmones de repente le faltó. Escuchó el el desafío de su oniro, le advertía abiertamente que se rebelaría en caso de perder. Cada momento que pasaba le convencía mas que pronto su oniro sería mas su igual, que su subordinada, no supo que pensar al respecto.

Volvió a la cancha. Rihannon de espaldas, tackleada y la pelota en disputa. Pronto los dioses comenzaron a usar sus poderes. Eran rápidos y certeros. El dios de la muerte violenta, el señor del Xibalba uso su energía para distraer a sus rivales. En un abrir y cerrar de ojos una ilusión se materializó. Ya no estaba aquel ser grotesco lleno de defectos, era ni mas ni menos que su hermano gemelo. Hypnos ironizó el momento, seguramente había calado hondo aquella derrota frente a Hades y Thanatos que ahora replicaba de alguna manera al dios griego de la muerte pacifica. Aquella imitación le parecía bastante incómoda. Aún y que su hermano había sido el encargado de despojar de la vida a gran parte de la humanidad, nunca había despedido aquella energía iracundo, impredecible, de mal gusto...

Pero mas allá de aquella mala broma, algo le incomodó aún mas. Phantasos se quedaba sin energía. Sus movimientos eran poco a poco mas lentos, hubo de materializarse como fuego para huir de un ataque sorpresivo de aquel dios que deseaba con tantas fuerzas exterminar. Había conseuido derrotarlo, otra vez, y otra vez había vuelto a aparecer. No sin antes confirmar a todos el como lo hacía. El ahora Thanatos lo traía de vuelta con un hechizo, alguna imitación del poder de Hades. Aquello confirmaba lo que Rihannon acertadamente había conjeturado.

Sentía el dolor de Phantasos. La desesperación comenzaba a aparecer. Había prometido no interceder, pero no consideró justo que hubiera que matarlo 100 veces para poder ser derrotado.

Hypnos elevó su energía. Cada momento de aquella aventura conocía algo nuevo de su oniro, algo que lo intrigaba, confundía, pero a la vez le emocionaba. En lugar de bajar a la cancha decidió ayudar de otra manera.

Su cosmoenergía se elevó a tal punto que la tierra comenzó a triturarse par a luego elevarse formando delgados hilos que se perdían en el cielo, aquello sirvió para, nuevamente, elevar el gas que el dios de la muerte impostor emanaba.

Después de un segundo su cuerpo comenzó a desintegrarse en puntos luminosos que se elevaban para luego dirigirse rápidamente hacia Phantanasos y Rihannon. El cuerpo de hypnos había desaparecido. Quien fuera versado en temas de viajes dimensionales podía intuir que su cuerpo simplemente había cambiado de plano. Había hecho aquello para poder desprenderse de las ataduras materiales que contenían su cosmoenergía. Estaba realizando una técnica ajena a el, una técnica de un caballero que conoció hacía varias décadas. Con su energía cubrió a Rihannon, dándole la bendición del dios del sueño. Ahora podría ver a través de las ilusiones fisicas o mentales, su cuerpo se volvía mas resistente pues era estaba protegido por la energía del dios.

Phantanasos hubiera obtenido lo mismo, de no ser quien era. Al ser originalmente parte de Hypnos su escencia volvía a unirse a su fuente original. Ella sentía muy dentro de ella a su dios. Su energía la quemaba y confortaba. No podían hacer comunión total, como Hypnos lo había supuesto, debido a que ella había comenzado un proceso de nuevo nacimiento. Sin embargo estaba mas unida a su dios de lo que nunca pudo recordarlo. Ahora la energía no sería una limitante, ni la fuerza de aquel cuerpo.

Phantasos sabía que Hypnos consideraba que la mejor opción era sellar a los dioses usando aquellas estatutas destinadas para confinarlos en ese lugar. Pero aquel incremente de poder podía incluso seducirla.
¿Que haría con aquella técnica?
¿Lo mas eficiente? o ¿Intentaría utilizar todo ese poder para desintegrar a ese odiado enemigo?

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Nov 25, 2023 12:32 am
por Rhiannon
Casi le da algo cuando vio que Raven le estaba pasando la pelota al “equipo” contrario pensando que quizá no había entendido el juego, cuando se dio cuenta que en realidad había intentado pegarle y provocó al dios hediondo.

Casi sonrió, pero de nuevo a Rhiannon la habían intentado quitarla del camino con el voluminoso cuerpo del gigante. Abrió sus alas esta vez sólo para poder maniobrar mejor en el aire y volvió a aterrizar más cerca de la pelota que seguía en juego; no parecía haber límite en el aspecto de usar lo que tenían así que se puso en marcha otra vez.

Su respiración claudicó cuando Hotaru apareció en la cancha, y aunque en parte su impulso la quiso hacer ir a apoyarla... lo pensó mejor.

—“¿En serio?” — pensó con molestia, porque después de todo ya era un recurso usado... no sabía si horas o días atrás, pero no funcionaría. Ella había tomado su elección que, de hecho, le había permitido salir de una batalla completa contra los dorados (contra su pasado) y seguir adelante. Además, era una visión absurda porque Hotaru no estaría perdiendo contra algo así (rezó internamente) así que intentó ignorarlo.

Y con todo y su razonamiento, se movió hacia la zona de la pelea, aunque algo rápido como un rayo impactó en el lugar y la arrojó hacia atrás. Había observado algo por el rabillo del ojo, pasó la esfera oscura y un rugido le hizo girar la cabeza al llamar su atención por completo. El calor de la flama casi la quemó, y vio que el dragón estaba usando toda la potencia de su fuego quemando algo debajo, en la cancha. En el ambiente estaba el olor de la carne humana quemada persistente, pero aún con una pestilencia de cadáver. El pobre diablo mesoamericano había pasado cerca del dragón y probablemente sólo quiso facilitarle a Rhiannon que tuviera la pelota, que quedó en el suelo una vez desaparecido el “rival” en cenizas literales. Rhiannon sonrió.

—No cuenta como punto, pero me imagino que los dioses están complacidos por el sacrificio purificado al fuego. —Dijo mientras corría al mismo tiempo que el gigante también hacia la pelota que había quedado algo más lejos del dragón.

Antes que cualquiera de los dos llegase a la pelota, un sujeto alto y de piel bronceada, con una armadura de aspecto particular y un espectacular penacho, se había apoderado de la pelota. Rhiannon se detuvo, consternada por la energía que venía de él, pero el gigante no. El hombre le pasó la pelota a Rhiannon, que apenas alcanzó a medio girar el cuerpo y poner el codo, antes de volver a mirar al sujeto que le devolvió la vista con cara de hartazgo. Una mueca muy particular que le recordó a...

—¿Sholot?

—¡Ex Xólotl! No pierdas el tiempo. —Dijo casi... gruñendo (XD) Extendió el brazo y lanzó una ráfaga de fuego a la espalda del gigante, dejándolo en el suelo con medio cuerpo casi carbonizado.

Rhiannon había tenido que protegerse con una de sus alas del calor avasallador, sintiendo el calor en el rostro que supo no era sólo por el fuego sino desde ella. Le había llamado bastantes cosas y aún persistía en su auxilio. La armadura era idéntica a la que había visto en los grabados del laberinto junto a la figura del dragón emplumado, sólo que aquel ser de los grabados, había tenido cuerpo de humano y cabeza de perro; imaginó que era una representación para la dualidad de forma de este caballero.

Se percató del hecho de que había perdido completamente de foco la visión de Hotaru, de hecho no había nada al respecto... ¿había sido Sholot quien la quitó del trance?, su cuerpo parecía esta vez más sabio que sus ideas, así que se puso a la tarea de hacer pases constantemente hacia Sholot quien se los daba de vuelta mientras avanzabb por la cancha; ya que al parecer eran los únicos que seguían con ello además de los secuaces del dios de la muerte que si bien Hotaru no fue real, esos si; junto con su nuevo compañero estuvieron evitando los embates y contrarrestando a su vez el del gigante, que también los había estado atacando bastante violentamente para ser un simple juego. Ellos por supuesto lo habían atacado e incluso se atrevía a decir que más de una vez si lo habían matado entre los dos pero el maldito seguía regenerándose, mientras el dragón harto de ser espectador, había emprendido vuelo y estaba quemando también a los otros partidarios.

Un rato atrás su corazón se había acelerado en el momento que Hypnos le había dicho que debían sellarlos, lo primero que pensó es “él sabe quién fui”, porque ciertamente no todos los caballeros sabían acerca de técnicas para sellar, ni siquiera todos los dioses o Atenea no hubiese tenido una ventaja al sellar sus almas o poderes en objetos a lo largo de los siglos. El caballero de virgo, ciertos monjes y otros podían, pero había un estudio y habilidades específicas que la persona pasaba para poder lograr algo como eso.

Pensándolo mejor, probablemente Hypnos simplemente sabía hacerlo y no se refería a que Rhiannon lo hiciera, sino a que ella hiciera lo posible por propiciar las cosas. Como sea no tenía tiempo de dudas; si podía lo haría; tenía bases de sellos. Era una caballera a quien le faltaría la fuerza suficiente para mantener el proceso de sellado de una energía tan grande, pero Hypnos podría.

Pudiera decirse que debido a que el equipo contrario estaba ocupado es que habían anotado. Sholot tenía un dominio... podía llamarse hermoso, prácticamente perfecto del juego, un arte por la forma en cómo se movía como si estuviera casi danzando con la maldita pelota burlando los ataques y los pases que daba literalmente sin que el plumaje que adornaba su cabeza se cayera, incluso encendiendo la maldita bola sin que se quemara pero fulminando a los rivales; Rhiannon pensó que había entendido el cómo hacer pases, hasta que por fin lo vio pero era difícil emularlo. Ajeno a todo el desastre tras ellos, que literalmente todo ardía en la cancha, Sholot había anotado un tanto bastante limpio para ellos.

—Necesito de nuevo tu ayuda, Ritter Sholot.

El caballero hizo una mueca, sin embargo se acercó a escuchar, sin perder de vista al resto.
Hypnos dijo que encerrar al dios de mayor poder, (un dios de la muerte, confirmó) era lo primordial lo cierto es que Rhiannon no veía tanta diferencia. El asunto principal era romper el ciclo que aparentemente había entre el par y ya que Phantasos se había acercado al dios de la muerte como principal contrincante ella junto a Sholot se habían concentrado en el gigante. El asunto estaba en que... Raven se había acercado a ella con lo que se aplastaba el plan dividir la atención. Como fuese, siguiendo la instrucción de Hypnos se había acercado lo suficiente a la estatua que indicó. Ya en su mente había trazado sus actos cuando...

El dios Hypnos cambió el terreno de nuevo. Rhiannon no los conocía, no estaba familiarizada con su forma de pelea o pensamiento, así que ¡este tipo de cosas la destanteaban tanto!, una parte de ella extrañaba la familiaridad de poder conocer los movimientos de “los tuyos” y actuar fácil en consecuencia. Sintió escalofríos cuando el dios la alcanzó con su poder, aunque él se encontraba en otro plano dimensional. No quería tal compenetración, pero tampoco tenía el tiempo de pelear contra eso, trató en lo posible de no desatar una respuesta violenta, pero seguramente el dios sentiría en su cosmos la leve lucha, su irritación como uñas arañando una pizarra.

Sintió Rhiannon también una especie de frío abismal... si hubiese podido alcanzar antes un poco de discreción, esto lo derrumbaba. Desde niña, Rhiannon había visto en sus sueños los fragmentos de su vida pasada. AL no haberlo hecho parte de sí, sólo la había atormentado. Había hecho de Dafne un ser ajeno a sí misma, la había erradicado a no estar en su consciente a menos que rascara en los recuerdos cuando quería su saber para ventaja; pero ¿Qué no eran los recuerdos más que imágenes mentales?, evocaciones de cosas vividas y que, en el mundo onírico, podían cobrar mayor facilidad de movimiento al rascarse el subconsciente y las capas que había creado para enterrar en lo posible el pasado y sentir que ella era alguien más.

No es como si hubiese marcha atrás porque requería con urgencia otro fragmento de sabiduría. La vio... (se vio) a sí misma con la cabellera azul, rasgos menos molestos, más suaves, pero no menos decididos haciendo el proceso.

“Extraída” la información, el cuerpo físico abrió las alas y fue hacia la estatua. No confiaba en Hypnos y Phantasos (no confiaba en nadie), pero esta especie de... comunión en sus mentes, (¿en sus almas?) le hizo creer que estaban involucrados a un nivel lo suficientemente fuerte para que la cubrieran al menos durante el proceso.

Evocó un pequeño portal de donde pudo extraer los pequeños papeles impregnados de cosmos.

—Señor... (¿cómo iba esa oración?... ¿por qué todos los dioses tenían tan diferentes?) ... Agradecida por tu presencia en la vida, honro tu don, envuélveme en tu manto de serenidad y calma, invoco tu bendición, permíteme ser instrumento y préstame tu poder... —Lo último lo modificó, no deseando descanso sino poder. Repitió el final tres veces, entre las que mordió la yema de su dedo, escribió el nombre de Hypnos y estrelló el papel sobre la estatua.

Alcanzó a percibir el cosmos de Sholot peleando contra el gigante, hiriéndolo de muerte, sin embargo, gracias a Hypnos había "entendido" la necesidad de dejar que hiciera su parte Raven. Hubo una especie de sensación de arrastre al vacío, del tipo que absorbe lo que hay a su alrededor, pero con el objetivo en específico del gigante. Rhiannon extendió los brazos, con las palmas hacia la estatua para seguir alimentando la fuerza del arrastre del gigante hacia ella; desprender su alma... o insertar por completo el alma si era un cuerpo encarnado, descomponiendo los átomos de la esencia para insertarlos en un recipiente no era cosa sencilla. Los órganos internos de Rhiannon se sentían como si se estuvieran volteando también de dentro hacia afuera, sabía que sólo era una sensación, junto con la de muerte inminente; así que es lo que se sentía hacer esto sin el poder divino acompañando el cuerpo... Probablemente se iba a morir, pero... bueno, ¿qué otra opción?

La especie de tempestad ante la lucha del gigante por no ser absorbido, aún con la ayuda del dios había hecho una tempestad de cosmos agresivo que había expulsado y arrasado con todo a su alrededor. Esperaba que el dragón y Sholot pudieran haberse alejado a tiempo... Rhiannon no se había enfocado en nada más de lo que pasaba, no hubiera podido, pero comunicó un "ahora" a Raven antes de que sus alas dejaron de sostenerla cuando el proceso terminó y ella cayó sin conocimiento de nada más (¿muerta?) a los pies de la estatua.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Nov 26, 2023 3:21 pm
por Raven
El fuego se propagaba a su alrededor y le dificultaba la vista. Aún así, agradecía que el dragón tomase la iniciativa en el ataque más directo, causando no solo daños al enemigo, sino también una valiosa distracción. El olor a carne quemada se extendía rápidamente en el campo, aunque no procedía de ninguno de los dos dioses, por lo que tendría que volver al juego.

Al acercarse a Rhiannon, descubrió el motivo por el que el partido seguía en juego. Un hombre de tez morena estaba jugando con Wyvern, con una habilidad tan asombrosa, que simplemente invitaba a quedarse absorto mirando cada uno de sus movimientos. La pelota pasaba una y otra vez por el aro... ¿cuántas veces se suponía que debía hacerlo? Negó con la cabeza. No importaba, tenían que seguir jugando, aunque...

Phantasos miró sus piernas. Mostraban un ligero temblor, pero no era lo que más le preocupaba. En realidad, el problema es que se sentían entumecidas y estaba perdiendo la sensibilidad en ellas. No es que no se viese capaz de jugar... es que no se veía capaz de sostenerse en pie. Se apoyó en una de las paredes para no caer y meditó al respecto. Era ese cuerpo. La bendición de Hades le protegía de la putrefacción, pero seguía siendo un cuerpo normal, sin entrenamiento en el uso de cosmos. Daba igual cuantas veces se curara, esas células ya débiles de por sí, habían soportado mutaciones, descomposiciones totales y un nivel de exigencia... inhumano.

Sopesó sus posibilidades. Tal vez la solución era abandonar ese cuerpo y volver a ser quien era, con todas sus memorias intactas y sobretodo, acceso a todo su cosmos. Al fin y al cabo, la esencia de Huna, claramente estaba siendo eficaz contra las normas de aquel corredor...

Y sin embargo...

Se mordió el labio inferior. No quería...

No quería...

Era irónico, porque hacía unas horas (aunque parecía que hubiese pasado mucho más tiempo de aquello) había dejado claro su deseo de no ser humana de forma permanente, pero ahora...

Maldijo a Xtabay en su interior. Sus palabras habían conseguido atarla a ese sinsentido. Había perdido ante ella, y ahora, no solo no podía derrotar al dios que tanto odiaba, sino que ni tan siquiera era capaz de jugar a un maldito juego de pelota aún con el coste que podía suponer no hacerlo. Negó con la cabeza. La prioridad era el bienestar de su señor, todo lo demás era prescindible, incluyendo ese cuerpo. Comenzó a acumular cosmos, buscando cortar las conexiones que la ataban, cuando...



Abrió mucho los ojos y la respiración se detuvo en seco. Seguía viendo el juego de una manera casi automática, pero su mente estaba completamente obnubilada. Buscó a su alrededor, casi como queriendo confirmar lo que sentía. No había ningún tipo de duda, solo que era imposible creer que estuviese sucediendo.

Hypnos había desaparecido. Los otros dos dioses no ocultaban su enfado al respecto y quizás por eso, el juego parecía que se había detenido en seco. O tal vez es que habían sido derrotados y simplemente no aceptaban el trato, al igual que ella tampoco lo hubiese hecho... no estaba claro, pero le daba igual.

Se llevó la mano al pecho, intentado contener el cúmulo de sensaciones. Era muy extraño, porque había sido poseída por Xtabay antes, pero esto, era algo completamente diferente. No podía explicarlo. No es como si hubiesen poseído su cuerpo... sino más bien su alma. Aunque a diferencia de la experiencia con la morena, ésta era una sensación agradable y completamente reconfortante. No solo era el pico extremo de poder que de pronto sentía en su interior y que de alguna manera la embriagaba. Era más bien esa sensación de plenitud inexplicable... el sentirse... ¿completa?


- Eres un saco lleno de sorpresas- dijo mientras se separaba de la pared, comprobando así que todo su cuerpo parecía revitalizado por arte de magia. Era difícil contenerse. Con todo ese poder, estaba segura de que solo tenía que extender su mano hacia sus enemigos y podría hacerlos pedazos a ellos y a todo el campo de juego de paso... tal vez incluso a medio Inframundo. Y lo mejor de todo, ¡es que solo era una parte! Con semejante capacidad ¿cómo era posible que hubiesen llegado a ese punto? La respuesta parecía bastante clara y no esperó a recibirla.- Yo te lo pedí- Se sintió tremendamente horrible en ese momento. Si la ira no la hubiese cegado, no habrían tenido que llegar a esa situación.- Lo siento, yo... dios... lo siento...- siguió diciendo recordando que hasta incluso le había amenazado con rebelarse contra él.

Respiró hondo. Tenía que controlarse. Hypnos le brindaba su poder con un motivo, y no era el de andar lloriqueando o disculpándose. Habría tiempo después para agradecerle por toda su consideración.


- Está bien... sellarles en esas estatuas.- Se dijo recordando como el dios del sueño había hecho eso mismo anteriomente con Xtabay.- No creo que podamos hacerlo sin más como con ella. Seguro tendrán un modo de escaparse, pero si están lo suficientemente débi...

No le dio tiempo a acabar de pensar en el plan o de explicarlo. Rhiannon y Xolotl ya habían entrado en acción. La mujer hacía una especie de ritual de sangre, usando un papel y poniéndolo contra una de las estatuas. Nunca había visto ese tipo de sellado en su señor, pero sí en algunos rituales orientales. Había comenzado una oración, casi al mismo tiempo que Xolotl acababa con Buluc con lo que parecía un puñal envuelto en fuego.

Phantasos tenía una teoría después de haberse enfrentado a los dos dioses. Buluc moría con ataques físicos, mientras que Ah Puch solo con mágicos. Y si no querían que volvieran, ambos deberían morir al tiempo, así que...

Lanzó un ataque de cosmos hacia Ah Puch, aún con la apariencia de Thanatos. En realidad, un ataque mucho más exagerado de lo que había previsto, pero simplemente no podía fallar. El dragón, aún sobrevolando el campo, también lanzó una fuerte llamarada hacia el dios de la muerte, casi como si hubiesen pensado de forma similar, haciendo con ambos ataques una combinación exitosamente mortal.

- ¡¡AHORA!!
- Ayúdame...

El grito que dio Rhiannon se superpuso con la petición de ayuda de Phantasos a Hypnos. Juntó sus dos manos acumulando toda la cantidad de cosmos que podía manejar en ese instante, haciendo que la estrella de cinco puntas brillara en su frente para intentar estabilizar tal cantidad de poder. Al fin las separó, señalando respectivamente con cada una de ellas a los dos dioses que estaban en proceso de “derretirse” y dibujando en el aire los dos círculos concéntricos con una estrella de seis puntas en su interior y la inscripción en hebreo, tal y como su señor hacía. Dijo algunas palabras... se las había oído decir a Hypnos, pero no habría sido capaz de replicarlas en ese instante. En realidad, más bien era como si éste hablara a través de la oniro.

El suelo comenzó a vibrar cada vez más fuerte y la luz procedente de sus manos brillaba cada vez con más intensidad, obligándola a cerrar los ojos. Todo iba en más y más aumento, hasta que finalmente, el proceso finalizó generando con ello una onda expansiva tan potente, que los lanzó a todos por los aires en diferentes direcciones, alejándoles los unos de los otros.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Dic 07, 2023 8:40 pm
por Hypnos
Hypnos se encontraba en otro plano de conciencia. No tenía ojos para ver, pero aún así contemplaba toda la escena, eran como pequeñas luces que se movían rápidamente sobre un fondo oscuro, dibujando las distintas escenas con su estela. Podía sentir entonces aún mas a su oniro, como lo imaginó ella era ya un ser distinto, un ente independiente. Sentía también a Rihannon, aquella recién conocida guerrera que había generado altas expectativas en el apenas hubo de intercambiar algunas palabras. Sentía su rechazo a aquella técnica. Si hubiera tenido ojos, los hubiera entrecerrado al sentir una punzada de dolor cuando Rihannon se resistió al principio.

Hypnos no había sido suficientemente claro, no esperaba que Rihannon realizara la técnica de sellado. No se imaginaba que podía hacerla, no era algo que estuviera en el manual básico de cualquier caballero, por tanto esperaba poder trabajar con Raven para realizar la técnica, aprovechando aquella conexión tan fuerte que en aquel momento se formaba. Sin embargo aquella guerrera lo sorprendió nuevamente. Por unos segundos su esencia parecía mutar, Hypnos veía su ser como un ente brillando de color púrpura, pero en esos momentos su energía cambió, destellos dorados emergieron del centro de su ser, parecían pequeñas explosiones que ocurrían en todo su cuerpo, o su entidad. Era un emerger violento de algo que no era propiamente ella, o tal vez sí... Meditar en aquello le hizo perder valiosos segundos. Agradeció que aquellas dos guerreras tuvieran tan alto nivel, tanta fuerza.

Ya no había mas energía dorada. Volvían ambas esencias a presentar su característico color púrpura. Hypnos se concentró, debía entender que pasaba. Pronto diose cuenta que Rihannon estaba realizando un ritual de cautiverio. Si hubiese habido un cuerpo, Hypnos se hubiera quedado helado... conocía ese ritual. Sabía de su poder, era el mismo que habían usado en el, en su hermano, y contra Hades hace mas de 100 años... ¿Qué significaba todo aquello?
Sintió un fuerte golpe en donde debería de estar su pecho. Aquel ritual consumía mucha energía.
-Ayuda!-

Escuchó. Era Phantanasos solicitando la ayuda del dios del sueño. Hypnos se concentró en su conexión mental. Transmitió el conocimiento necesario a su oniro para realizar el sellado. Ambas técnicas estaban ocurriendo a la vez. Los dioses era poderosos, mas poderosos de lo que Hypnos esperaba. Los había subestimado... O se había sobreestimado a el.

-Tsk... Esto paso a ser una pésima idea.-

Le dijo al vacío donde nadie podía escucharlo. Ambas técnicas demandaban de el tanta energía que sentía que iba a desaparecer. Literalmente. Sabía que no existía el dolor sin un cuerpo físico. Pero ah!, como dolía aquello. Sentía frío, mucho frío, ¿Era aquella la sensación de la presencia de su hermano en los mortales?, estaba sintiendo por primera vez la cercanía de la muerte?, pero era un dios, ciertamente no era la muerte lo que se acercaba a por el... tal vez, ¿El olvido?

Hizo acopio de fuerza, y aguantó, soportó lo que debía de soportar para que las técnicas concluyeran, aquellos bastardos habían luchado con gran poder. Eran dioses, sin duda alguna, dioses de los que ya no se hacen...

El se percató, pero con la conclusión de la técnica una explosión se dio lugar. La explosión fue tan grande que toda la vegetación fue consumida en un radio de mas de 2 kilómetros. El segundo rió de sangre se había agitado y ahora había sangre decorando todo el lugar. En el centro de aquel cráter estaban esas dos estatuas, parecían vibrar y evaporar la poca agua que había en el aire alrededor de ellas.
Rhiannon voló en dirección al río, en un acto reflejó cerró sus alas en torno a ella, al golpear el suelo hizo un surco profundo que se extendió algunos metros hasta que la inercia cesó. Sus alas se abrieron, dentro había mujer ensangrentada, su respiración lenta dejaba entrever que había aun vida. Sus alas, ahora resquebrajadas no servían para volar mas, necesitaban algo de amor antes de poder ser funcionales. Su peto, grebas y antebrazos se encontraban resquebrajadas también...

Su dragón consiguió alejarse un paco antes de que la onda expansiva le golpease. La sacudida le hizo girar sobre su eje, desorientado y aturdido no hubo de darse cuenta en donde estaba su preciada carga. Cuando hubo de volver a enfocar vio como Pandora, aquella mujer que con tanta determinación le había sido encomendada, caía estrepitosamente por segunda vez en aquella aventura. El dragón resopló disgustado, a la vez que echaba en picada tratando de alcanzarla. Hubo de hacerlo, pero ya no había sificiente espacio para desplegar sus alas y detener la caida. Se encorvó sobre si mismo y recibió el golpe contra el duro suelo, intentando amortiguar cuanto podía su tesoro. El golpe fue duro, seco, una polvareda se levantó alrededor de ellos. No era posible ver exactamente que había pasado con pandora...

Raven no habría de tener tanta suerte, sin súrplice que la protegiera, sin dragón que la abrazara, la explosión la tomo por sorpresa, como a todos. Avanzó a transformar su cuerpo en algo mas duro, ¿Un armadillo tal vez?, o alguna bestia mítica de ensueño, o pesadilla. Ella voló hacia el rio también, pero con un ángulo menos pronunciado, por lo que quedo alejada de Rhiannon. Al cesar su movimiento su cuerpo volvió a ser el de aquella humana. Sus ropas estaban desgarradas, manchadas de su propia sangre. Estaba viva, pero sentía un gran dolor en su hombro y cadera, producto tal vez del impacto contra el suelo. Ella, a diferencia de Rhiannon, estaba consiente y pudo ver como el dragón caía junto a pandora.
Para ese momento Hypnos había vuelto. Le sorprendió tal destrucción, se lamentó, aquello no era lo que había planeado. Se equivocó al subestimar a sus enemigos. Esa explosión fue producto de las fuerzas de choque entre los dioses americanos y la energía de los tres combatientes griegos. Miró a Rhiannon a lo lejos, se antojaba inconsciente. Intentó acercarse pero sus piernas no se movieron. Cayó pesadamente sobre una rodilla.

- No puedo...-

Su corazón latía rápidamente, estaba sufriendo un colapso sistémico. Había entregado tanta energía que su en algún momento no solo era energía, si no, su existencia misma. Su arrogancia le golpeaba de nuevo, creyóse lo suficientemente fuerte como para sobrepasar a dos dioses. ¿Por que no, si Athena había podido encerrarlos a Hades, su hermano y el? pero no, no estaba al nivel de un dios Mayor.

-Phantanasos...- Dijo con un hilo de voz, pues había encontrado con su mirada a su oniro. Ensangrentada y tosiendo, sus ropas roídas, aquello le pesaría mas que la sangre que brotaba de su boca.

Hizo acopio de fuerzas, creía que aún podía ayudarlas. ¿Donde estaba Astra? Hypnos no vió al dragón caer. No estaba seguro de su paradero.
Obligando a sus piernas a reaccionar, se levantó, pesadamente llegó hasta Phantasos, parecía estar inconciente. Ella era una diosa, el sabía de lo que era capaz, pero no dejó de sentirse culpable debido a que aquellas guerreras estaban en malas condiciones mientras se fue de vacaciones a otro plano. Sin mostrar ninguna emoción apartó de el cabello del rostro de Phantasos. La levantó como pudo pues sus fuerzas eran pocas.

Era la segunda vez que cargaba a su oniro de aquella forma. Pero esa vez estaba seguro que era ella (aunque la vez pasada tambien.
Llegó hasta Rhiannon. Colocó a Phantasos a su lado. La portadora de Wyvern era un caso singular, sin duda. ¿Quién era realmente? ¿Por que podía realizar aquella técnica?, ¿Qué significaban esos destellos dorados en su esencia?

Hubo de colocar sus manos sobre ellas. No era bueno sanando heridas, no era una habilidad que se preciara mucho en el inframundo. Pero esperaba aún tener energía suficiente para evitar que las hemorragias internas continúen dañándolas.

Levantó su vista un momento, a lo lejos observó las estatuas. Les maldijo una última vez. Giró su rostro hacía el río. Esto era apenas la mitad del camino. ¿Podrían llegar a su cometido final?. Sus visión se nublo, dejó de respirar por unos segundos. Debía resistir un poco mas.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Dic 28, 2023 9:13 pm
por Raven
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La transformación había fallado. El león de Nemea siempre había sido una carta segura para sobrevivir a ataques como el que habían sufrido, pero tras finalizar la técnica de sellado, la conexión con su señor se había perdido y el poco cosmos que le había restado, no había sido suficiente para lograr la metamorfosis... de ahí su estado actual.

No podía escuchar nada, a excepción de un intenso pitido continuado e intenso que taladraba su cabeza. Estaba segura de que su hombro y su cadera estaban rotos por el dolor que provenían de esas zonas, pero más preocupante era la cantidad de sangre que acudía a su boca (de origen indefinido, aunque bien podría ser de sus pulmones), pues le obligaba a toser constantemente para no ahogarse en el proceso.

Tenía pocos minutos para tomar decisiones antes de que ese cuerpo falleciese y la arrastrara con él. En realidad, quizás eran segundos y ya llegaba tarde para salir de Raven, pero tenía que asegurarse de que todos los demás estaban bien... y nada la invitaba a pensar que aquello fuese así. El miedo la invadía, no podía negarlo. Antes de que la conexión con su señor se cortara, pudo sentir el descenso radical de cosmos que había ocasionado el generar aquellos sellos. Hypnos nunca habría detenido la unión por propia voluntad en ese instante, dejándolas desprotegidas, por tanto... No podía sentirlo, pero sí el agujero de soledad que había quedado tras desaparecer su “posesión”.

Intentó apoyarse en su brazo sano para incorporarse un poco y obtener algo más de información. La cabeza le daba vueltas, había perdido la visión en su ojo izquierdo y con el derecho le costaba encontrar una imagen nítida. Aún así, buscó a su alrededor. Todo había quedado arrasado. No lograba averiguar el paradero de Rhiannon, ni de Xoloth, lo cuál le preocupaba, pero no tanto como encontrar a...

- ¡Astra!- fue su último pensamiento. Había alzado la vista buscando el dragón... y lo había encontrado: En la lejanía, cayendo con rapidez al igual que la joven Pandora. Por un momento, tuvo un “déjà vu”. El mismo miedo que sintió en el fondo de aquel agujero la aprisionaba de nuevo, pero esta vez no se quedaría simplemente mirando.

Extendió su mano, moviendo un poco el dedo índice en el aire, creando así una pequeña brecha dimensional... demasiado pequeña, no podría salvar al dragón. En realidad, ni siquiera sabía si podría salvar a Astra con ello. Apenas tenía cosmos, poco más que el suficiente para sobrevivir, así que solo podía abrir una salida en aquel lugar. En vez de hacer caer a Pandora de arriba a bajo, Phantasos hizo que su trayectoria pasara a ser a ras del suelo. Si nada se interpusiese en su camino, tal vez se salvara. Deseó que aquella destrucción hubiese eliminado cualquier roca u obstáculo que pudiera encontrar antes de parar... también que frenara antes de acabar en el río... lo deseó, antes de que todo se oscureciera por completo y su cuerpo colapsara contra el suelo.



...



No estaba segura de si estaba soñando o simplemente muriendo, aunque en realidad, sentía tanta calma y seguridad, que el destino le importaba poco. Era como si todos los problemas y preocupaciones hubiesen quedado en un segundo plano muy alejado en el tiempo y espacio, y solo hubiese cabida para la felicidad.

Podía sentir a su señor junto a ella. La llevaba en brazos con un paso lento y solemne. Se sentía tal y como había imaginado cuando Xtabay la había usurpado y había quedado como mera espectadora, solo que esta vez, todas las sensaciones eran reales... ¿cierto? Sí, tenían que serlo, porque aunque en su mente podría haber intuido el aroma o el latir del corazón de su señor, habría omitido detalles tan simples como el tacto de su cuerpo, el nivel de presión de sus dedos o el cosquilleo en su frente producido por la respiración del dios del sueño.

- Y yo que creía saber crear un sueño... aún me queda mucho por aprender... o tal vez ya no...- se dijo a sí misma, esperando que la llegada a la laguna Estigia se retrasara lo máximo posible.

Sonrió. La sensación era demasiado agradable como para no aferrarse a ella, aunque no podía rivalizar con la sentida en ese momento de “posesión”.

- Me pregunto si se consideraría inapropiado pedirle a Hypnos que volviese a hacerlo cuando volvamos a casa...

Si de algo podían presumir los oniros, era de tener una imaginación tan desbordante como veloz... al fin y al cabo, lo necesitaban para cumplir su cometido. Así pues, al mismo tiempo que se hacía la pregunta, un sinfín de escenarios y alternativas habían cruzado su mente. De aquella vorágine de ideas, había podido llegar a seleccionar el momento (al atardecer, cuando sus hermanos ya se hubiesen marchado y no pudieran burlarse o interrumpirla), el lugar (el balcón donde Hypnos solía relajarse y pasar horas muertas jugando al ajedrez) e incluso la ropa que portarían llegada la situación (eso había sido fácil, porque en el reino de los sueños las túnicas griegas solían ser la mejor opción)... el problema venía después. Cuando llegaba la hora de hacer su petición, todas las versiones tenían un problema, pues o bien las palabras simplemente se quedaban atragantadas en su garganta o, si salían, la cara de susto y pasmo que ponía su señor hacía que deseara nunca haberlas dicho.

No pudo reprimir una carcajada interna.

- Creo que me olvidaré de esa opción y simplemente añadiré la experiencia a la lista de “cosas que solo Raven disfrutó”.

Respiró hondo con cierta resignación. Se sentía cansada... muy cansada...









El calor parecía volver a su cuerpo, al igual que la energía. La calidez había hecho que despertara a tiempo para ser consciente de que aún no había muerto. El pitido de sus oídos poco a poco se iba apagando y sentía que podía volver a respirar sin dificultad. Podía sentir claramente el cosmos de Hypnos, pero estaba debilitado... o era su percepción la que estaba alterada. En cualquier caso, no podía arriesgarse. No podía moverse aún, pues no tenía la fuerza suficiente para ello, pero pudo conseguir arrastrar ligeramente su dedo meñique hasta rozar la mano de Hypnos.

- Suficiente.

Tal vez lo había dicho en voz alta o tal vez solo lo había pensado. Aún así esperaba que el mensaje hubiese sido lo suficientemente claro para hacer que su señor se detuviese. Era muy tranquilizador saber que al menos él estaba bien, pero ¿y los demás?

Intentó abrir los ojos, pero aún parecía ser demasiado pronto. Solo conseguía ver sangre en ese pequeño vistazo a través de sus pestañas... y la realidad es que solo podía oler ésta.

- Debemos estar inmersos en el río de sangre...- se dijo. (OT: nop, está tumbada en el suelo, lo remarco por si las moscas XD) Tenía sentido. A los oniros no les gustaba repetir sueños, pero cuando lo hacían, siempre reproducían todo al detalle, excepto solo con algunos pequeños cambios.- En vez de un río de agua, un río de sangre... bueno... pero eso explicaría el por qué sentí que me cargaban antes... un bonito paralelismo.

Respiró hondo a pesar del olor nauseabundo a sangre. Tenía que recuperarse cuanto antes, así que no podía seguir en aquel estado de estupor. Había recuperado algo de cosmos mientras dormía, pero necesitaba aumentar su energía de alguna manera.

- El escenario tiene que jugar a nuestro favor- se dijo, recordando una de las primeras lecciones de Hypnos hacía milenios, coincidente con la primera vez que sintió el “cubo de Rubick” en sus propias carnes- y si no es posible, tenemos que cambiar nosotros para que lo sea. Pero aquí solo hay sangre...

No tuvo que pensar mucho más. En realidad, la respuesta era tan obvia y absurda que se sorprendió de no haber llegado a ella mucho antes.

El corazón de Raven se detuvo. Su piel comenzó a palidecer y enfriarse con gran rapidez. No respiraba, pero ya no hacía falta hacerlo. Podía sentir sus colmillos rozando el interior de sus labios carmesí. El olor a sangre ya no le repugnaba, sino todo lo contrario. El resto de sus sentidos se agudizaron, especialmente el oído. Escuchaba claramente dos corazones latiendo junto a ella... peligrosamente cerca...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Ene 10, 2024 10:09 pm
por Hypnos
La energía fluyo desde Hypnos a las guerreras. Parecía conseguir su objetivo, evitar que las heridas continuaran haciendo mella en ellas. Raven sonreía, tal vez se encontraba en un estado de contusión y sea un reflejo involuntario. O tal vez la situación le causaba gracia de algún modo.

-Suficiente...-

Dijo ella, evidenciando que estaba lo suficientemente consiente como para pedirle al Dios que detuviera el proceso que estaba llevando acabo. Hypnos hubo de detenerse. Esperaba que ella se incorporara para después establecer los siguientes pasos. Empero, eso no ocuriió. Ella tembló, balbuceó algo ininteligible. Abrió los ojos, su mirada fija en el cielo evidenciaba su incapacidad para enfocar.

El dios arqueó una ceja. Su cuerpo estaba cambiando nuevamente, aun conservaba energía para otra metamorfosis. Su piel ya blanca, se tornó pálida, Hypnos no podía percibirlo pero el calor había abandonado su cuerpo. Aquella mirada confundida, había cambiado, su pupila parecía haberse elongado un poco, su mirada ahora fría y peligrosa. El dios entrecerró los ojos intentando entender. Demoró un segundo, o dos, hasta que ella abrió un poco su boca, entonces entendió.

¿Un vampiro? Nunca había pasado tanto tiempo en convivencia con Phantanasos. Su capacidad para adaptarse a todo le sorprendió. Se preguntaba si el, de tener esas habilidades de cambio, se le habrían ocurrido tantas formas de usarla.

La miró fijamente, ella comenzó a incorporarse. Se veía mas fuerte, la sangre había dejado de brotar. Hypnos se preguntaba que tanto la naturaleza de la oniro era pervertida por la naturaleza de la cosa en la que se convertía. Conocía poco de vampiros. Eran entidades de una cultura lejana a la griega. Nunca había visto realmente uno, sabía que entre las filas de Hades este tipo de criaturas militaban de vez en cuando. ¿Tendría que preocuparse?, pensó que aunque haya ganado nuevas fuerzas no se atrevería a atacarlo a el, pero de pronto le preocupó Rihannon.

- ¿Puedes continuar?-

Preguntó para analizar su respuesta.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Ene 21, 2024 1:00 am
por Rhiannon
Un tercer pequeño corazón seguramente fue el que escuchó Raven, cuando Xólotl se acercó con sus pequeñas patas moviéndose a gran velocidad. Estaba también todo lleno de hollín y tierra, y había claudicado un poco porque una de sus patas sangraba levemente, pero eso no detuvo su velocidad; sin embargo, parecía el menos dañado. Un cuerpo pequeño puede al parecer resguardarse en lugares donde otros no.

Miró a Hypnos, dándole una de esa especie de sonrisa de perrito, con sus ojos inteligentes y, quizá con un brillo pícaro o burlón de alguien que sabe la respuesta a un chiste que otro no.
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Se acercó hacia su misión, a la cabeza de Rhiannon y la olisqueó. Los guerreros comúnmente despertaban sobresaltados, tanto por trauma como por la expectativa de una pelea, más aún si apenas habían estado en una, pero el ardor incendiario del sobreesfuerzo dolía no sólo en los músculos, sino hasta los huesos, le hizo apretar los ojos. Todavía no los abrió, porque no sentía energía ni para eso. Xólotl no se quedó expectante, le lamió la mejilla varias veces rápido. Rhiannon arrugó el entrecejo y por mera inercia levantó la mano, aunque le dolió, para intentar alejarlo y abrió un ojo para verlo.

—Ah... ¿qué?... —Se medio sentó, semi girándose y recargándose en el codo al lado contrario para evitar a Xólotl, su cerebro hizo “click” de nuevo y recordó al hermoso joven de piel morena que los había ayudado. —Ya detente, Sholot tú... Perro acosador. —A la mierda si era una especie de dios o semi dios (dado el poder que habían sentido). Sin vergüenza alguna, Xólotl se sentó mirándolos expectante.

Rhiannon se limpió la baba y sorprendentemente, se dio cuenta de que el corte que ardía en su mejilla y la frente ya no sangraba porque se habían cerrado.

—Si... gracias, pero no gracias. —Se sentó un poco mejor. En el aire todavía había restos de ceniza, humo y olor a sangre por todos lados. Miró a Hypnos y... ¿Raven?, quizá no había despertado del todo porque la veía extraña, aunque recordó que había mutado durante el partido anterior...

—Ah, sobrevivimos. —Dijo con cierta melancolía. Se había enfrentado a dos dioses, ayudó a derrotarlos y eso lo pensó como una muerte digna y lo suficientemente grandiosa, pero al parecer el Hado todavía tenía otros planes para su existir. Otra cosa que no había podido probar como experimento, era si tenían o no por ahora el hechizo de Hades de volver a la vida en cuanto muriesen porque bueno... quizá eso era mejor que estar tan golpeada, pero ni modo.

De refilón había mirado su armadura, que iba a requerir reparación y no sabía todavía a qué se enfrentaban así que...

Ah, luego pensaría en ventajas y desventajas. Sintió la alarma típica de cuando recuerdas algo importante, su espalda se irguió y buscó con la vista. El cuerpo del dragón fue lo primero que vio. Rhiannon ni siquiera se había dado cuenta cuando se puso en pie y corrió un poco, hasta que se tropezó un poco por la falta leve de fuerza o por apenas haberse despertado.

No se acercó del todo porque estaban mucho más lejos. El dragón estaba acostado sobre su propio vientre, con las patas un poco hacia adentro, como un gato relajado. Respiraba lento y con un poco de dificultad, probablemente por dolor. Había estado volando, probablemente había caído del cielo, pero al final del día se trataba de un dragón muy resistente y sus escamas si bien no eran lo mismo que una armadura, eran algo muy similar para su especie. No en balde en las propias historias vencían o amilanaban reinos enteros (aunque este no fuera tan grande). A su lado estaba algo muchísimo más delgado y pequeño; respiraba también con tranquilidad.

—Mi buen muchacho, gracias, Onyx. —Le hubiese gustado despedirlo, pero era el guardián del preciado tesoro del inframundo por ahora. Caminó de vuelta hacia Hypnos y Raven. —Señor Hypnos... tengo una sugerencia. O más bien una petición.

Sopesó la forma en que lo estaba haciendo, así que dejó caer con la mayor suavidad que podía una rodilla al suelo. No era mucha sutileza. Recargó su codo en la rodilla flexionada.

—Puedo enviar a Lady Pandora a resguardarse con mi dragón con... finalizando la invocación, por así decirlo; la llevará a donde esté segura y puedo traerla de vuelta cuando despierte. O al menos puedo cruzar el laberinto para llevarla de vuelta a Heinstein, para que repose y el dragón la siga protegiendo. Ya ha sido largo su sueño y me preocupa que, si algún desafío me distrae, ella pueda ser más lastimada.

No era sólo una desventaja táctica, porque ellos se habían distraído varias veces. Sobre todas las cosas era en sí el riesgo de lo que significaba que Pandora estuviese inconsciente y no estaba lista para tomar sus propias decisiones. Era demasiado preciada para el inframundo y no podían perderla antes de las grandes guerras; sintió que ellos estaban siendo negligentes.

Debido a lo que se estaban enfrentando, aunque ni siquiera le habían explicado en qué diablos se estaba metiendo (porque literalmente ella pasaba sólo por ahí con sus asuntos), no concebía el hacerse de lado de la batalla (por ahora), pero Pandora era punto y aparte.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Ene 21, 2024 6:58 pm
por Raven
*Flashback

- No está bien... es una abominación que una pesadilla se pasee tan campante por el reino de los sueños con total libertad, Hypnos-sama cometió un error creándolo.- Escupía Ikelos mientras no dejaba de observar a un joven de pelo morado y rostro pálido a la lejanía. En ese instante, el cielo se oscureció y algunos relámpagos comenzaron a intuirse en el cielo.- Cálmate Phantasos, de acuerdo, Hypnos-sama tendría sus propios motivos para hacerlo, pero sabes que acabará trayendo problemas.


- ¿De qué tienes tanto miedo si puede saberse? No es el primer vampiro que se mueve por todo el reino. Eso no es culpa de nuestro señor, sino de los humanos que comenzaron a creer que enamorarse de un monstruo es buena idea.- Explicó la oniro mientras se centraba en observar una nueva creación que había aparecido en el agua.

- Pero éste es inmune al sol, un híbrido de hombre lobo... y tan viejo como tú y como yo, por si lo habías olvidado. ¿Estás segura de que podrías aplastarlo llegado el momento?


- ¿Por qué debería hacerlo si su existencia es la voluntad de mi señor?- Preguntó suspirando. Con tantos alaridos, aquel sueño seguiría escondido. Miró a su hermano con seriedad.- Si eso es lo que te preocupa, deja de molestar y ve a entrenar.

Ikelos hizo una mueca de desagrado y no ocultó su mal humor antes de marcharse. Phantasos volvió a resoplar mientras negaba con la cabeza. Empezaba a creer que por fin tendría algo de calma para seguir averiguando, cuando una nueva presencia se posicionó junto a ella.

- No has llegado a contestar. ¿Podrías detenerme?

- Sé que sería una pelea larga y tediosa. Estoy de acuerdo en que es incómodo que tengas tanto poder, en especial el de escuchar desde la lejanía- remarcó con cierta sorna- pero siempre que caminemos en la misma dirección, no veo que eso sea un problema, ¿cierto Agnus?


- Cierto- contestó el híbrido mostrando una leve sonrisa de autosuficiencia.

- Aunque tengo curiosidad. Tienes fuerza, rapidez, eres inmortal, sentidos agudizados, capacidad de transformarte en bestia, soportas el sol... ¿cuál es tu debilidad? Y no me digas que las jovencitas de pelo rubio...


- ¿Tu hermano quiere matarme y quieres que te dé información sobre cómo hacerlo?


- Mi hermano no puede matarte- aclaró con rotundidad.- Solo quiero saber qué es lo malo de ser alguien como tú, por si un día no me queda más remedio que transformarme.

Agnus meditó un instante. Su mirada también se clavó en el fondo del agua.

- El frenesí.

Phantasos ya había escuchado aquel término. “Sucumbir a la bestia” lo llamaban algunos.

- Enséñame a resistirlo.
- ¿Por qué?
- Porque imagina lo que podría hacerte un oniro en frenesí.

*Fin del flashback

---- * ----
Escuchaba hablar con claridad a sus dos compañeros. Incluso era capaz de escuchar los lametazos de Xoloth a Rhiannon, pero su cuerpo exigía prioridades, por lo que no les prestó apenas atención.

Movió su mano nuevamente, esta vez hacia su boca, aunque aquel gesto seguía suponiéndole un gran esfuerzo. Su lengua no tardó en hacer contacto con los restos de sangre que manchaba sus dedos, y en ese momento su estado pareció cambiar brutalmente.

Los ojos se abrieron de par en par. Todo se veía claro... incluso mejor que eso. Todos sus sentidos se habían agudizado hasta tal punto que podría detectar el vuelo de una mosca a varios kilómetros de distancia. Su cuerpo ya no se sentía pesado, sino realmente fuerte y rápido. El cazador perfecto. Tomó una bocanada de aire... olía excesivamente bien a su alrededor, así que en apenas una décima de segundo, se posicionó alejada de sus compañeros. Los recuerdos de su entrenamiento con Agnus le pasaron por la mente. Habían practicado con la rabia, pero la sensación de hambre... era como haber estado en un desierto durante 3 días sin agua, ver una botella de agua fresca en mitad de la nada y sentir que más personas en tu misma situación se abalanzan a por ella. Quería haber llegado hasta el río, pero había un olor a sangre mucho más tentador que los miles de litros que fluían por éste. Un olor que hizo que su cuerpo se detuviese en seco.

Rhiannon se había alejado para ver el estado del dragón y de Astra, ignorando la situación de peligro real que tenía próximo a ella. Hypnos no la detuvo, tal vez consciente de la cruda realidad. El dios podía ver cómo la mirada de su oniro se clavaba en la suya. Fija... demasiado fija, sin mostrar ni un solo parpadeo en todo ese tiempo. El cuerpo de Raven se mostraba agazapado a unos 10 metros de distancia, con una rodilla en el suelo, en una postura similar a la de los atletas antes del pistoletazo de salida en una carrera. Si no hubiese quedado todo arrasado, la sensación que habría tenido es la de una leona agazapada entre la maleza a punto de saltar sobre su cena... vestida de negro, tal vez sería más acertado pensar en una pantera. Podía escuchar su mente. Solo eran dos palabras repetidas constantemente: “Sangre” y “no”... pero esta última, apenas como un leve susurro.

Rhiannon volvió hacia donde estaba Hypnos. Xoloth se mantenía atento a los movimientos de todos, pero se mantenía sutilmente al margen. Phantasos lanzó una especie de siseo entre los colmillos, siendo consciente de la desventaja numérica y finalmente consiguió alejarse y lanzarse al río de sangre, perdiéndose de la vista de todos.


—Señor Hypnos... tengo una sugerencia. O más bien una petición.- dijo Wyvern, arrodillándose frente al dios del sueño. —Puedo enviar a Lady Pandora a resguardarse con mi dragón con... finalizando la invocación, por así decirlo; la llevará a donde esté segura y puedo traerla de vuelta cuando despierte. O al menos puedo cruzar el laberinto para llevarla de vuelta a Heinstein, para que repose y el dragón la siga protegiendo. Ya ha sido largo su sueño y me preocupa que, si algún desafío me distrae, ella pueda ser más lastimada.


Phantasos escuchó sus palabras aún sumergida. Conforme la sangre bañaba su organismo, la cordura y el raciocinio iban volviendo a ella. La petición de la mujer no era ninguna locura. No había podido abrir ese melón aún... o tal vez no había querido hacerlo.

Inconsciente o dormida... no importaba. Ambos estados eran del dominio de Hypnos. Si realmente éste hubiese querido, Astra habría despertado ya hacía tiempo. Pero no lo había hecho, y aquello era tan llamativo y sospechoso como el que un humano se ahogase en el mar frente al dios Poseidón.

*Flashback

- Le has tomado cariño a la regente del inframundo...- Dijo Hypnos, tal vez lo que mas le sorprendía era que se acababan de conocer. - No deberías.- Dijo de pronto secamente.

*Fin del flashback


En aquel momento, aquella actitud le había causado cierta gracia al querer confundirlo con celos. Imaginar a Hypnos como un niño sujetando su juguete ante otro niño, había logrado despistarla de otras opciones, pero ahora... ¿Podría tener Hypnos algún motivo desconocido para mantener a Pandora dormida o alejada de Phantasos?

Dio otro gran sorbo de sangre. Era un pensamiento absurdo, incluso se sintió incómoda por haber llegado a ese tipo de conclusiones. Fuese cual fuese la realidad, no cambiaba nada. Si Pandora dormía por acción del dios Hypnos, Phantasos no podía hacer nada, únicamente someterse a su voluntad. Si no era así, no quedaba otra que seguir esperando.

Hasta ese momento, la disyuntiva era la misma, tal vez por eso no había llegado a preguntar nada, pero ahora Rhiannon planteaba otra situación muy diferente. Dejar llevarse a Astra a una recién llegada a un lugar que solo ella conocía, no la convencía en absoluto... ni siquiera al castillo. Dejar que fuera transportada al reino de los sueños, no garantizaba el total bienestar de Astra si Hypnos estaba detrás de todo... y continuar con ella en aquel corredor que cada vez se tornaba más complicado, tampoco era un destino alentador.

Dio un último trago de sangre mientras nadaba alejándose y agradeciendo no tener que ser ella quien tomase la decisión final.

Salió del río en un lugar alejado (pensó que tal vez esa visión podría inspirar más de una pesadilla a sus acompañantes y no era precisamente lo que buscaba en ese momento). En unos segundos atravesó el espacio que le separaba del río de agua para lanzarse a él, quitarse toda la sangre y de paso librarse de una situación realmente incómoda.

Pasó allí unos minutos antes de volver a salir y escurrirse una vez más junto a la piedra que contenía a Xtabay. Miró sus ropas. Estaban hechas trizas y dejaban ver más de lo que le gustaría enseñar, pero no quería seguir maltratando su armario, así que las dejó como estaban. Respiró hondo. Se sentía mucho más calmada. Escuchaba la conversación a la lejanía de ambos, y aunque en parte no quería volver hasta que se decidiese el destino de Astra, decidió que lo mejor era regresar.


No le costó más que un par de segundos.

El dragón y Astra seguían alejados. Rhiannon se veía tan maltratada como suponía estaba ella misma. Xoloth se mantenía quieto y calmado junto a ella. Hypnos no parecía tener ningún daño especialmente importante, pero se le veía más cansado que de costumbre.

Tuvo que contener sus pensamientos... con gran esfuerzo. Con aquel atuendo (OT: atuendo? Si va medio desnudo jajajajaja) no solo era una botella de agua en mitad del desierto... era más bien un refresco exclusivo con hielo, servido en una copa con su sombrillita, disfrutado junto a una playa con palmeras y una brisa refrescante. Le había prometido no volver a dejarse llevar en su mente, así que intentó pensar en cualquier otra cosa, siendo consciente de que la próxima vez que viera un gladiador, no podría evitar soltar una risa boba en su mente y colmarle de atenciones (OT: XDDDDDDDDDDDD)


- La próxima vez que se ofrezca de trofeo... que no sea en una competición deportiva, por favor.- Dijo dejándose caer de rodillas junto a su señor y aprovechando para recuperar algo de cosmos.- Tengo que daros las gracias a los tres... y disculparme por no haber podido estar a la altura.


Miró de reojo a las dos estatuas. Hubo un momento en que pensó en volver a entrar a ese corredor y sacarles de allí para tener una pelea más justa, pero aquella idea parecía remota y descabellada ahora.

Había muchas preguntas y comentarios que quería hacer. En realidad necesitaba probablemente varias horas con ellos, en un lugar tranquilo, para que toda su cabeza quedase despejada.

- Puedo continuar... pero estaría bien si pudiera acumular algo de cosmos durante un par de horitas antes de seguir.- Dijo contestando a la pregunta que hacía tanto rato le había formulado su señor.- Me mantendré en este estado, si es posible, hasta salir de aquí. La sangre de vampiro sana... si no os da demasiado asco- explicó mordiéndose en la muñeca y extendiendo su brazo- pero desconozco si hace algo más. Hay mucho de lo que hablar, pero quiero empezar por lo más obvio.- Señaló al perro- ¿Quién eres tú realmente? Sabes que te adoro como perro, pero... ¿podríamos tener una presentación más formal?

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Ene 31, 2024 6:14 pm
por Astra
Lo que había sido un par de segundos para Astra, ciertamente no lo había sido para los demás.

Cómo si solo se hubiera tratado de un parpadear, despertó. No había un golpe en el que concluyera su caída, tampoco dolor que alarmara su sistema ante alguna herida. Entonces...¿Que había sucedido?

Es todo lo que recuerda, o eso cree cuando de golpe percibe una húmeda sensación en su rostro, misma que intentó apartar de sí haciendo un ademán con su mano, alejando lo que sea que fuera, y que además se atrevía a tomar dicha libertad de actuar de esa forma con ella.

— Pero-... ¿Que demo-...? — palabras quedaron en el aire, notando que al abrir de sus ojos lo acompañaba una sensación densa, cargada de un letargo similar al de haber estado mucho tiempo dormido de manera profunda. Le costó entonces un par de segundos componerse, situarse en dónde estaba y notar la enorme bestia que ahora cree, había sido la culpable de /despertarle/.

Al notar la respuesta de Astra, es dragón el que ruge está vez. Aliento le da de lleno en el rostro, teniendo que cubrirse con sendas manos por lo fea que le apesta la bocota, además de que mismo aliento resulta como un fuerte viento que le desestabiliza aún apoyada en el suelo dónde está.

— ¡A quien le gruñes! — protesta, intentando entender que sucede y por qué esa cosa está ahí.

Cómo es algo obvio, no responde, no puede y aún si hubiera una forma, esos reptiles enormes tampoco son de su agrado. Seguro y se llevarían bien con Rihannon por el humor que parece que se carga. De solo pensar en esto, vuelve parpadear confundida, notando que esa bestia enorme sí la conoce, y que su dueña es justamente esa mujer en la que ha estado pensando.

— ¿Que haces aquí? ¿Dónde está tu dueña...? — vuelve a indagar, incorporándose del suelo para apoyar una mano en las duras escamas del animal.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Ene 31, 2024 9:17 pm
por Hypnos
Phantanasos no respondió. Su mirada se convirtió en una luz amenazadora, por un lado Hypnos estaba conforme con el hecho de que las heridas no fueran mortales, pero por otro no estaba seguro de poder lidiar con lo que se había convertido. Ella se levantó y se alejó. El dios entendió que luchaba contra ella misma, contra ese demonio que había tomado prestado.

La distancia era considerable, aún si decidiera atacar a la velocidad de la luz Hypnos creía ser capaz de reaccionar. En aquello meditaba cuando de reojo vio a aquel compañero improvisado. El perrito sonreía, Hypnos lo miraba fijamente sin expresar emoción. Analizaba que clase de criatura era aquel ser, tuvo la capacidad de hacer frente a los dioses mesoamericanos, ayudó a Phantanasos y a Rihannon sin apenas inmutarse, y aquí estaba, ileso. ¿Acaso era por el lugar en el que estaban? O ¿era un ser bastante mas poderoso que aquellas deidades? Hypnos terminó por asentir, agradeciendo la ayuda prestada, pasados unos segundos el animal se alejó.

Aquel amigo de cuatro patas se posó encima de Rhiannnon y comenzó a besarla, lengüetazo tras lengüetazo, aquello no se veía tan normal ahora que había mostrado su forma antropomórfica. Ella se levantó, interactuó un poco con su amigo y se alejó del lugar a buscar a su dragón. Lejos de molestarse por que no lo volteó a ver le alegró que ambas estuvieran enteras. Fue en aquel momento que se relajó un poco, se irguió y echó un vistazo nuevamente a lo que quedaba de aquel lugar. Aún eran visibles ambos ríos, la explosión había eliminado los árboles y obstáculos que podrían impedir verlos directamente desde cualquier punto. Curiosamente la roca de Xtabay seguía ahí.

Entonces la vio nuevamente, ahora su oniro estaba agazapada, como un animal a punto de atacar. Hypnos arqueó una ceja. Aún en aquel momento el podría apostar nuevamente que ella no le atacaría. Confiaba en su voluntad. Después de unos segundos ella terminó entrando al río de sangre. Ahora Hypnos arqueó ambas cejas. Aquello no era lo mas agradable que podía imaginar.

Gracias a Hades Rhiannon llamó su atención. Solicitaba permiso para llevar a Pandora de regreso al castillo.

- Eres una guerrera noble y concentrada en el objetivo. - Atinó a decir. - Ella despertará, esta sumida en un estado oscuro, resultado de aquella primera prueba. Confió en que ahora que derrotamos a los guardianes de esta parte del camino la influencia de estos dioses tengan menos efecto en ella. -

Mientras hablaban, Phantanasos había salido ya del río de sangre y se encontraba retirando los restos de sangre de su cuerpo. Se acercó a ellos, su cabello caía sobre sus hombros, totalmente mojado, sus ropas desgarradas eran solo una mala parodia de lo que debían ser. Dejaban poco a la imaginación, Hypnos reconoció entonces que el cuerpo que había seleccionado era un cuerpo, por lo menos, entrenado.

El dios sonrió al escuchar el primer comentario de su oniro.

- Han hecho lo que se necesitaba hacer.- Dijo el al escuchar que después Phantanasos se disculpaba. - Estuvieron a la altura de seres realmente poderosos, con una sed de sangre y violencia que me sorprendió. Debo admitir que esta situación sobrepasó mis cálculos. Gracias a ustedes no soy el primer dios griego abierto en canal. - Sonrió. - Rhiannon, eres algo particular. Luchaste al lado de una diosa, contra dos dioses y no flaqueaste ni un poco. Mi señor Hades ha hecho una excelente elección. -

Hypnos acordó con Phantanasos que lo mejor era descansar. Siguió escuchándola y esperaba tambien la respuesta de aquel pequeño, pero poderoso ser.

Mientras todos veían a Xolotl Astra se asomaba por sobre el cuerpo del guardián que cuidaba de ella.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 02, 2024 3:34 am
por Rhiannon
No pudo menos que concluir que Hypnos era un Señor bastante benevolente; era fácil para obsequiar palabras halagadoras, como vasalla sin duda las apreciaba. No se llamaría a sí misma como noble nunca más, pero bien podía aceptar lo de concentrarse en los objetivos; ella era terca cuando quería. Asintió ante las palabras que continuaron porque no era un mal razonamiento, ahora que el poder de los dioses estaba encerrado con el poder de Hypnos... sólo que no podía evitar pensar en que Astra debería estar más segura en otro lugar.

—Por supuesto... —Pero ¿qué más podía hacer por el momento sino aceptar?, no dijo que no en la casi garantía de que ella despertaría, pero tampoco era una aceptación a su petición.

Cuando Raven volvió y sugirió descansar eso sonaba muy bien, pero probablemente eso estaba destinado sólo a los dioses, ella era una guerrera subordinada y tendría que ver por Astra mientras ellos descansaban. Aún así la posición recargando su codo en la rodilla, le ofrecía sin duda un necesario descanso, aunque fuese momentáneo para sus piernas y sobre todo la espalda. Caer sobre formas aladas de armadura (y el bulto que se formaba) no era tan cómodo como podría pensarse, el cuerpo se torcía si no lo ponías lo suficiente firme.

Un vampiro... ahora eso es lo que era Raven. Al ver su muñeca sangrante pensó en que había pocas cosas que podían darle asco después de haber recorrido el inframundo para conocer las prisiones; menos aún luego de haber comido carne a medio cocer que ofrecían los dragones, u olido vómito o caca de dragón por años. Actitudes y personalidades en cambio, pensó de manera ocurrente, sí que podían causársela, algo que con ninguno de los presentes pasaba. Ah... bueno, si había sentido asco del olor de Ah Puch o como se llamara el dios pedorro... por fortuna el aire se limpió con él encerrado.

Esto lo caviló mientras levantaba su mano suavemente para rechazar la sangre de Raven y luego movió la cabeza. Dejaría que su cuerpo sanara solo y ciertamente no era lo peor que había recibido, sintió que el poder de Hypnos la había protegido por mucho; la pelea ya había culminado, porque comúnmente una vez que el dios desafiado que causaba el alboroto era detenido, todos podían regresar a sus hogares con el sabor de la sangrienta victoria, ¿cierto? Ella todavía tenía un dragón qué buscar, pero le daría tiempo de sanar.

Fue inesperado, aunque agradable, el reconocimiento de Hypnos. Este, se dio cuenta, era un líder positivo que sabía cómo motivar la lealtad y el logro de objetivos. Qué dios elocuentemente peligroso, porque todavía tenía sentido del humor, así que no pudo menos que sonreírle de vuelta, aunque luego se puso seria cuando recibió aún más comentarios positivos.

—Gracias, señor. Sólo estaba haciendo mi trabajo. —Dijo sin saber qué más decir.

Se alegró cuando la atención cambió hacia Xólotl, quien se rascó perezosamente tras la oreja.

—Como si tuvieras pelo suficiente para pescar una pulga. —Le dijo, el perro dejó de rascarse y la miró con ojos entrecerrados. Ella se rio de él. Sin duda alguna era un guerrero estúpidamente poderoso que además pudo fácilmente ponerse al tú por tú con los otros, pero dada la forma en cómo se habían movido las cosas sintió que podía bromear con él. Ya le había aguatado que le dijera varias cosas y seguía con vida, incluso siguió ayudando.

—Me trajiste hasta aquí sacándome del laberinto y fuiste clave para la victoria, no creo que hubiéramos podido hacerlo sin ti, también quiero saber... ¿eres tú el del laberinto? Me refiero a aquel acompañante en el muro, el que estaba con el dragón emplumado.

Se tensó al escuchar un gruñido de Ónix, giró la cabeza porque inevitablemente se sintió alarmada al saber que Astra estaba con él. EL dragón se había levantado y la “abrazó” a su cuerpo; se escuchó la voz melodiosa de la princeda inframundana y se sintió aliviada de que por fin hubiera despertado. El dragón extendió sus alas y voló los metros que los separaban, cayendo pesadamente cerca de Rhiannon, pero dejando a Astra en el suelo con más "suavidad"; Rhiannon se acercó para evitar que se cayera.

—Bienvenida de nuevo al infierno. —Le dio una media sonrisa, dando un pequeño apretón a sus brazos antes de soltarla.— Llegaste justo a tiempo para escuchar a...

Para cuando volteó hacia el perro... había un sitio vacío. Buscó con la mirada y sólo vio un punto que se alejaba más. Era estúpidamente rápido.

—Hijo de... —Murmuró. Abrió las alas pero recordó que estaban lo suficientemente dañadas como para volar tras él. De alguna manera presentía que lo verían pronto o ¿acaso se estaría moviendo para guiarlos hacia otro lugar? Miró hacia Astra pero... estuvo dormida la mayor parte del sueño, no creía que podría dar una directriz. Entonces volteó hacia Hypnos y Raven.

—¿Qué es lo que se debe hacer?

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 02, 2024 10:23 pm
por Raven

*Flashback

- Llevas días aquí encerrada. ¿Vas a contarme lo que pasó en el sueño de Nerón?

Oneiros era el hermano mayor sabio, y quizás el más parecido a su progenitor. No solía inmiscuirse en los asuntos ajenos, así que su presencia ese día en el castillo de Phantasos era particularmente extraña.

- Me puso serpientes en la cabeza.- Se rindió la diosa, tras varios minutos en silencio y siendo consciente de que su hermano no iba a marcharse sin respuestas.
- Eso...- no pudo ocultar su cara de sorpresa.- …es bastante extraño, especialmente viniendo de nuestro señor. Con unas pocas por el suelo, yo creo que ya habría sido sufi...

- ¡No estás entendiéndolo!- Interrumpió Phantasos- Transformó mi pelo en serpientes, me convirtió en una asquerosa gorgona. Estuve durante horas sintiéndolas reptar por mi cabeza hasta que pude volver a cambiar.


Al dios no se le escapó el matiz de sus últimas palabras. Ella se había transformado... no había precisado del poder del dios del sueño. Por tanto, eso solo podía significar una cosa.

- Estás diciendo... que nuestro señor te concedió un nuevo poder y por eso andas aquí, como alma en pena?- murmuró Oneiros mientras veía como la diosa se frotaba la cabeza, seguramente intentando borrar esa sensación.- Debes ser la primera oniro que protesta por ganar más poder.


- Pero es que yo no quería más poder- rebatió enfadada.

Su hermano suspiró profundamente antes de acercarse de nuevo a ella.

- Míralo así. Darte más poder, implica confianza en que seas capaz de controlarlo. Creo que nuestro señor Hypnos, solo quería que enfrentases tus miedos y por ello te dio un valioso recurso para poder hacerlo. Deberías estarle agradecida.

Phantasos no respondió inmediatamente. Reflexionó sobre ello, aunque no podía cambiar sus sentimientos de golpe.

- Tal vez tengas razón. - Suspiró resignada y algo arrepentida.- Está bien, debo enfrentar mis miedos si quiero ser útil para mi señor... pero entonces, dime, hermano: Si mi mayor temor fuese perder a alguien querido... ¿cómo debería enfrentarlo para ser más fuerte?- Oneiros no respondió.- ¿Transformándome en un ser sin alma y arrancándole la vida yo misma?

*Fin flashback



Las gotas seguían escurriendo desde su muñeca con lentitud. Hypnos no había dicho nada sobre si bebería o no, por lo que entendió que era su manera cortés de rechazar la ayuda, aunque probablemente no era necesaria en su estado. Rhiannon por su parte, rechazó el trago sutilmente con un ligero movimiento de su cabeza y levantando su propia mano cual barrera. No la culpaba. Por muy eficaz que fuese el remedio, ciertamente era bastante repulsivo beber sangre de otra persona.

- Eso, o que no quiere atar su alma a la mía por un vínculo de sangre.- Se dijo con toda la naturalidad del mundo. Alzó las cejas, sorprendida por su propia reflexión, como si un nuevo recuerdo hubiese aparecido al fin en su mente.- Sangre... y agua... eso es, por eso pude tomar el control del cuerpo a Xtabay. Estábamos inmersos en dos elementos y las ataduras con el alma de mi señor, eran más fuertes que las de ella...


Ciertamente, no era el momento más oportuno para pensar en aquello, pero la pregunta había estado resonando en su cabeza hasta ese momento, y ahora la respuesta le parecía tan absurda, que se sentía con ganas de darse contra una pared por no haber caído en ella antes. Todo cobraba sentido ahora... con razón Xtabay había salido corriendo del agua. No podía demostrar su teoría, pero algo en su interior sabía que aquella era la respuesta correcta.

Dejó de divagar. Atrajo su muñeca hasta su pecho mientras la sujetaba con su otra mano y sentía que la herida cicatrizaba con inmediatez. Hizo una mueca de fastidio. Incluso el olor de su propia sangre volvía a hacerla sentir hambrienta.

- ¿Cómo es posible? Debí beber como 10 litros en el río...

Mantuvo la respiración.

Todo estaba bien. La sangre de Rhiannon y Xolotl olía similar a la del río, y su señor era lo suficientemente fuerte para neutralizarla si perdía el control y lo atacaba. Solo tenía que mantener la transformación un poco más de tiempo para acabar de sanar completamente.

Todo estaba bien...

Todo estaba bien...



El dragón hizo aparición junto a Rhiannon, dejando suavemente en el suelo a Astra y embriagando todo el ambiente con un extraño elixir dulzón.
Los ojos de Phantasos cambiaron. Ya no se mostraban como siempre, sino de un intenso rojo brillante. Algo había cambiado y la tensión en el ambiente se hacía cada vez más palpable. La oniro entonces, se puso de pie con tal velocidad que sobresaltó al propio dios del sueño. Los reflejos e instintos de éste estaban intactos, por lo que Hypnos acertó a poder sujetar a su oniro por el brazo. Sin embargo, aquel pulso duró apenas un par de segundos. Phantasos jamás habría tenido oportunidad contra su señor en una prueba de fuerza, pero éste se encontraba con un nivel de cosmos tan disminuido que no pudo (o no quiso) rivalizar contra un oniro-vampiro en frenesí.



Escapó.



...

Y el tiempo parecía haberse ralentizado.



Todo ocurría en fracciones de segundos. Todos viendo la escena. Todos incapaces de reaccionar a tiempo para evitar lo que claramente iba a suceder. Las respiraciones dejaron de escucharse, probablemente también algunos latidos...

… y Astra cayó presa en los brazos de Phantasos.




*Flashback
- ¿Transformándome en un ser sin alma y arrancándole la vida yo misma?

Oneiros se mantuvo en silencio, imaginando como buen oniro, mil escenarios diferentes provocados por aquella pregunta. Al final, se limitó a sonreír antes de dar su veredicto.

- No existe ser mortal, fantástico, sueño o pesadilla capaz de opacar tu alma bondadosa, hermana. Tu temor a perder a alguien importante, no te hará caer en la oscuridad. Te hará más fuerte... y por eso solo tú puedes portar este nuevo don.

*Fin del flashback.




La transformación a vampira había desaparecido en el último instante. El pelo de Phantasos, que volvía a ser negro con unos ligeros reflejos de color azul celeste, tapaban los ojos de ésta.

La oniro abrazaba con fuerza a la regente del Inframundo, aunque sin llegar a lastimarla. Quería darle la bienvenida, decirle lo preocupada que la tenía y lo aliviada que se sentía ahora de ver que estaba a salvo y con su mente intacta. Contarle cómo su señor la había salvado en la caída al pozo y cómo Rhiannon la había recuperado intacta del laberinto. Quería hablarle sobre el enfrentamiento contra aquellos dos dioses apestosos, su proceso de sellado y sobre la explosión posterior que los había dejado en aquel estado. Explicarle cómo el dragón la había protegido con su vida y por qué Phantasos se había tenido que conformar con percibir desde la lejanía su bienestar. Quería disculparse por no haber estado junto a ella cuando al fin despertó...

Pero no podía hacerlo.

Su cuerpo temblaba y sus ojos luchaban por no dejar escapar ninguna lágrima. En ese instante le daba completamente igual el protocolo, el paradero de Xolotl, aquella inmunda planta escurridiza e incluso las hermosas palabras que le había dedicado su señor.

Astra estaba bien. Solo eso importaba.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Feb 11, 2024 2:38 pm
por Astra
El desconcierto que mantiene mientras sobrevuela aquel lugar a manos del dragón de Rihannon es más que evidente, sin entender como paisaje había cambiado tan drásticamente si para ella no había sido nada más que un par de segundos lo que había estado inconsciente. Puede ver los ríos, pero parecía que algo había estallado ahí, imaginando que habían tenido que luchar con algo en aquel sitio. Eso sin duda, les hizo buscarlos de inmediato, preguntándose que tan enteros se encontraban. 

Así y desde donde estaba, pudo ver que todos seguían ahí, lo cual alivió en su pecho la sensación que se lo oprimía sutilmente, denotando preocupación. Rihannon, Hypnos y...Phantasos, siendo esta última quien le hizo fruncir ceño en confusión, notando por el rastro tras de sí que parecía haber salido de aquel río de sangre, algo extraño porque recordaba el descontento sobre este, sin querer que ni una sola gota de sangre toque su vestido cuando llegaron ahí. ¿Ahora resultaba que se había metido en este? ¿Qué demonios había pasado ahí? 

Pensamiento quedó latente en su mente, aunque prestó más atención a la idea de recomponer su equilibrio cuando pies tocaron tierra, dedicándole una ligera caricia al dragón porque de hecho y si no mal recuerda, él también había ido en su búsqueda esa vez que Rihannon había ido a por ella. Eran viejos amigos, o algo así, no importaba que tan desastroso hubiera sido. 

A su lado, sin duda estaba la espectro. Se sujetó de sus brazos y escuchó la bienvenida, corroborando realmente que parecía haber estado inconsciente por más tiempo del que podía recordar. — Gracias, supongo... — respondió, aún desconcertada pero respondiendo al apretón de sus manos con uno propio antes de dejarle ir. Siguió con su mirada al pequeño...¿Perro? Pero como no entendía que sucedía esperó a que Rihannon hablase, pidiéndole indicaciones al Dios del Sueño que estaba próximo a ellas. 

— No recuerdo haberte visto llegar, o sentirte...¿Que haces aquí? — cuestionó, mirando nuevamente a su alrededor para después encontrarse con Hypnos, como si pidiera una explicación. A su lado estaba Phantasos, o bueno, lo que parecía ser ella porque no podía negar que llevaba un aura extraña y no solo por verse de esa forma. — Se ven bastante arruina-..., es decir, mal. ¿Que sucedió? Crucé esa puerta y... — de golpe, explicación la detiene y palabras quedan olvidadas en su boca. 

Diría que reacción misma de su cuerpo es solo alejarse, esquivar a Raven o incluso, ponerse a la defensiva por lo repentino de su acción; más no lo hace, no puede, no cuando de un momento a otro siente como cabe entre sus brazos, esos que por instinto ha abierto para recibirle cuando ha reaccionado a su cercanía. Le abrazó, solo porque se trataba de Raven, de quién no le había solo llevado hasta ahí, sino que había cuidado de ella en toda oportunidad, haciéndole partícipe de un reino que desconocía con toda la paciencia del mundo. Y si bien podrían decir que para Phantasos lo que tenía que hacer, la verdad es que en ningún momento había sentido como si fuera una cuestión de deber como cualquier otro espectro o subordinado, así que al abrazarla, ella estaba abrazando a una amiga. 

No cabía duda de que su corazón se alegraba por saber que estaba bien, aunque la verdad es que sí le causó conflicto que estuviera cubierta de sangre. Retuvo la respiración un instante, esperando que dijera algo pero solo le sintió temblar, lo cuál le extraño e hizo que estrechara sus brazos un poquito más, llevando una mano a su cabello el cual acarició ligeramente, tratando de que sea lo que sea que estaba pensando, se disipe y le haga tener paz. 

— No tengo idea de qué ha sucedido, pero me alegra que estés bien, que todos los estén. — hablo, más para Raven porque tono fue casi en un murmuro. — Pero...¿Realmente lo estás...? ¿Que haces /así/? — claramente preguntando por su estado. 

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Feb 11, 2024 6:12 pm
por Hypnos
Rhiannon se mostró contrariada ante las palabras de Hypnos. Había muchas tribulaciones en su alma que impedían que esas palabras de admiración calaran como deberían. Muchos fantasmas, probablemente de otras vidas, entorpecían la intención del dios. Él no podía saberlo, no hay manera de que conociera el corazón de una persona. Aunque tuviera poderes psíquicos, hay rincones en el alma a los que solo se puede acceder con invitación.

Intentaron dialogar con el poderoso perro, pero este solo atinó a correr lejos de ellos. Quería que lo siguieran, o eso entendió el equipo. No era una decisión difícil de tomar; después de todo, había probado su lealtad, valía y utilidad y... corrió hacia el único camino que el grupo podía tomar.

Un relámpago en los ojos de Phantanasos obligó a Hypnos a reaccionar a la velocidad de un dios. Sentía en su oniro un deseo vil, sucio, que se disparó en el momento en que vio de nuevo a Astra, la regente que ahora se acercaba a ellos. Tomó a Phantanasos del brazo, no calculó entonces que en ese estado vampírico ella tenía mayor fuerza que antaño; la oniro se soltó casi de forma instantánea. Hypnos estuvo a punto de escalar la reacción contra su oniro, pero en lugar de eso se detuvo. Sus ojos pasaron, en un instante, de un estado activo, entrecerrados, como los de un cazador, a estar abiertos y sus pupilas dilatadas. Phantanasos cambiaba bruscamente, no solo de forma física. Estaba experimentando cambios también dentro de ella.
Hypnos se relajó cuando por fin vio cómo ambas se fundían en un abrazo. Él no lo entendía del todo. No podían tener una relación muy antigua; por lo que habían dialogado, tal vez llevaban un par de días juntas. Pero ese vínculo era fuerte. Profundo.

Veía como Phantanasos, aquel ser que había creado con gran esfuerzo hacía siglos, ahora era alguien totalmente distinto a lo que alguna vez pensó se convertiría. No les visitaba muy seguido. Creía que no tenía que hacerlo, al ser extensiones de él mismo no podrían desarrollar naturalezas distintas a las de él mismo. Pero no era su naturaleza lo que había cambiado, eran las condiciones de su alma, su personalidad. Ya no lo atribuía al cuerpo que había tomado prestado. No sabía bien cómo sentirse al respecto. Él, un dios que caminó en la tierra por milenios, que creía no tenía más que aprender, era sorprendido por su oniro.

Su ensimismamiento no duró mucho. Enfocó nuevamente su atención en Astra. Rhiannon y Phantanasos estaban atentas; podía observarse el cambio en su postura al tenerla cerca. Rhiannon la había cuidado todo este tiempo, arriesgando su vida al dividir su atención en las pruebas que había llevado a cabo. Si bien su reacción no era como la de Phantanasos, Hypnos podía adivinar que deseaba el bienestar de la representante de Hades en un nivel igual. En unos días, Astra, Pandora, guardiana y líder del reino del inframundo, era capaz de generar tal nivel de lealtad. Eso era algo nuevo. Hypnos volvió a entrecerrar los ojos. Esta nueva encarnación de guerreros del inframundo parecía ser diferente.

Decidió esperar a que aquella reunión diera sus frutos. Necesitaban poner al corriente a Astra y calmar sus corazones inquietos. Hypnos miro cuan lejos pudo, para asegurarse que no hubiera amenazas inminentes. Diose cuenta entonces que seguía con el torso desnudo. Pequeñas partículas color plata y oro le cubrieron. Pronto había recuperado aquella sobreveste balnca con adornos dorados característica en el.

Decidió esperar a que aquella reunión diera sus frutos. Necesitaban poner al corriente a Astra y calmar sus corazones inquietos. Hypnos miró cuán lejos pudo, para asegurarse de que no hubiera amenazas inminentes. Se dio cuenta entonces de que seguía con el torso desnudo. Pequeñas partículas de color plata y oro le cubrieron. Pronto había recuperado aquella sobreviste blanca con adornos dorados, característica en él.

Volvió su vista a las guerreras reunidas.

-Esta travesía ha sido mas dura de lo que esperaba. Dime Rhiannon, ahora que has encontrado a pandora, ¿nos acompañaras hasta el final de la travesía? Estando en el reino de los sueños hemos sido testigos de lo que creemos es una amenaza que se cierne sobre el inframundo. Nos vendría bien tu poder en el equipo... tal vez haya algo en el camino que te ayude a discernir la misión que te ha dado el señor Hades...-

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 14, 2024 7:45 pm
por Rhiannon
—Estaba buscandote, Lady Pandora.

Iba a explicar por que se veian "arruinados" pero mas tardo en pensar como resumir lo que pasaron, que en lo que su cuerpo se tenso, haciendo todo lo posible para no atacar apreto los puños, una vez que observó que Hypnos había sostenido el brazo de Raven.

Se exaltó cuando Raven se zafo del agarre, había acumulado poder en el puño pero en vez de atacar a Pandora, la había abrazado. Soltó el aire que había retenido sin darse cuenta, aliviada.

Se regaño mentalmente porque durante ese momento de duda, si no hubiera sido un abrazo, Pandora pudo haber sido atacada. Por otro lado tampoco le gustó el panorama que hubiera significado atacar a Raven con su dios creador presente y pudiendo tomar... medidas al respecto, pero incluso si le estaba agradando y se habían acoplado bien para la pelea anterior, todavía su lealtad por su labor como espectro estaba primero con Pandora.

Rhiannon tuvo suerte de que Hypnos pareció ensimismado por el mismo momento en que ella casi ataca a su creación. Apretó la boca en una especie de sonrisa abortada por la cara de Pandora al ser abrazada.

Su atención al igual que la de la princesa del inframundo volvió al dios. Por cierto, no pudo evitar pensar en lo útil que era esa habilidad de vestirse de esa manera...

—De hecho, mi motivo de buscar a la señorita Pandora era para recibir órdenes o una directriz, si para ella esta bien, por supuesto que me uniré a su travesía. Parece mucho más importante por ahora que buscar un dragón, que era lo que estaba haciendo mientras era llamada a servicio.

Miro a Onix, que se había despereza las alas de habían hecho un crujido, el pobre había caído duro y había protegido bien su "tesoro".

—Presiento que de todas formas mi objetivo con el dragón y el suyo con esta amenaza podrían estar relacionados, o sería mucha coincidencia que Sholot me guiará hasta ustedes.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Feb 18, 2024 8:47 pm
por Raven
Era bastante curioso, no podía negarlo. Las palabras de Astra surtían cierto efecto en la mente de la oniro, que la conducían a la calma y apaciguaban su espíritu. Si tuviera que hacer un simil, sería algo parecido a lo que los bebés humanos debían sentir cuando escuchaban la voz de su madre en mitad de una fría noche.

Ciertamente, no veía a Astra como una madre, sino más bien como una especie de sirena infernal, que embrujaba con su sola presencia. Quizás era el alma de Pandora... ¿acaso importaba? Fuese lo que fuese, hacía tiempo que ya había caído en su trampa y francamente, ni le desagradaba ni sentía la necesidad de resistirse al encanto.


- Estoy bien- se apresuró a contestar mientras se alejaba un poco de la mujer.- Había dos tipos muy feos que nos han hecho trabajar más de la cuenta. Tuve que transformarme en vampiro si quería sobrevivir, por eso...- Se señaló de arriba abajo y después soltó una sonrisa cargada de ironía.- No te haces una idea de las ganas que tengo de volver a casa...


Respiró hondo. Iba a decir algo, cuando escuchó a su señor cuestionar a Rhiannon sobre su continuidad en la misión. Se dio cuenta entonces de que, efectivamente, no habían podido hablar con la guerrera calmadamente sobre sus objetivos y sobre la amenaza que los había llevado allí. En realidad, casi no había hablado con ella, a excepción de una presentación un tanto turbia. Phantasos sonrió. En su primera impresión, había creído que aquella mujer “ardía” con facilidad, pero se sintió impresionada por la autodisciplina que había mostrado al no atacarla cuando se abalanzó a Astra.

Wyvern respondió diligentemente a Hypnos, proporcionando algo más de información sobre su presencia... y aunque Xolotl había optado por omitir sus preguntas, lo que la guerrera decía conseguía poner un poco más de claridad en toda aquella historia.

- Dices que te guió hacia nosotros. Cuando estuve hablando con él, también me orientó hacia lo que andamos buscando... o al menos es lo que me pareció. También me detuvo antes de cruzar... y antes dijiste que te sacó del laberinto y que aparecía en un muro junto a un dragón emplumado...

Se giró hacia su señor para ver si pensaba lo mismo que ella, pero se dio cuenta de que no era capaz de percibir nada, aún cuando cualquier otro ya habría protestado por la insistencia. Volvió su vista a Astra. Notaba cierta confusión emanando de ella, pero tampoco conseguía escuchar ningún pensamiento. ¿Se había roto la conexión mental? Quiso probarlo. Imaginó algo realmente perturbador. Hypnos no se inmutó, pero eso no le decía mucho, pues tampoco es que hubiese mostrado grandes sorpresas anteriormente. Pero Astra tampoco lo hizo, y aquello era más difícil de creer.

- Parece que Hunahpú también quiere volver a casa... o tenéis unas mentes muy retorcidas.- Dijo Phantasos sin pensarlo mucho. Sentía cierto alivio por poder volver a disponer de su mente con plena libertad, pero también acrecentaba esa sensación de alejamiento y soledad. Suspiró resignada. Sabía que era mejor así, sobretodo por los peligros que podía traer al reino de los sueños su conexión. Y bien visto... al menos era una cosa menos que explicar a Rhiannon.- Buscamos una planta espinosa que últimamente estaba haciendo estragos en el reino onírico. Estaba cubierta de sombras, creemos, procedentes de la umbra. Si nuestra información no es incorrecta, al final de este corredor encontraremos a los di Metherlow... o lo que quede de ellos. Una de las seis familias nigromantes, encargados de custodiar la puerta de la umbra. Tal vez allí podamos encontrar respuestas sobre lo que está pasando.


Quería explicar más cosas, pero también intentaba poder aprovechar esos valiosos minutos para reflexionar, más ahora que podía hacerlo sin ningún filtro.




Por un lado evaluó su propio cuerpo, nuevamente convertido en Raven. Su estado no se había recuperado del todo. Le dolían algunas articulaciones y otras partes de su cuerpo se sentían algo adormecidas, pero habiendo rozado la muerte, no era algo de lo que poder quejarse.

- Debí haberle pedido una gota de su sangre... - Se dijo, aunque inmediatamente hizo un gesto de negación con su cabeza desechando la idea. La habría curado completamente, pero no se creía capaz de haber hecho semejante petición... o de simplemente haberse conformado con una gota.

Tras dejar ese pensamiento a un lado, se detuvo a analizar un poco más cuidadosamente el pasadizo que estaban transitando.



- El corredor fue creado para evitar que entrasen humanos o saliera cualquier ser del Inframundo. Asumo que Rhiannon debió llegar aquí por la cuarta puerta, es la única explicación posible... así que a partir de ahí, analicemos:

Si un esqueleto, zombie o similar, hubiese cruzado, habría caído por el pozo y acabado destrozado. El ejército lo habría despedazado y tampoco habría sido rival para Xtabay. Si hubiese llegado al laberinto... es casi imposible que llegara a salir alguna vez.

Ahora supongamos que fuese algún ser incorpóreo, como un alma. Habría sido detenida por Xtabay y... ¿tal vez por Sholot? Pero habría pasado tranquilamente por el pozo y el ejército, lo que justifica la presencia de otra barrera: el río.


Phantasos se detuvo un instante. Habían cruzado sin ningún tipo de problema, en realidad parecía ser un río de agua común. Se puso a pensarlo más. Si hubiese que haber detenido algún alma oscura o demonio, tendría que ser...

- ¿Alguna especie de agua bendita purificadora?

Habían entrado de forma muy solemne, cargando a un compañero “herido”... incluso se habían sumergido como en la mayoría de rituales sagrados... un paso muy ceremonial. Pero también era cierto que Xtabay había perdido el control del cuerpo en el agua y que Phantasos había jugado con ventaja en ese punto por los enlaces con su señor. Es más, si lo pensaba más a fondo, había sentido algo diferente cuando entró al agua como vampira. Una especie de quemazón al que apenas le había dado importancia, dada la rapidez con la que se curaba y el estado maltrecho del que partía.

Cuanto más lo pensaba, más sentido tenía.

- Una barrera contra demonios... Pero aún así, un alma bondadosa podría haber cruzado... no. No hay almas bondadosas en el infierno, precisamente por eso están aquí.- Se detuvo un instante.- A menos que no estés en el infierno como castigo.

Los espectros, los jueces, los dioses, Pandora... todos escapaban a esa definición.


- Eso nos lleva a la siguiente barrera. Un espectro no habría podido vencer al dios de la muerte y al dios del sacrificio al mismo tiempo... tampoco los jueces... ni siquiera yo. Así que los únicos que habrían podido cruzar esta barrera, son los dioses gemelos o Hades. Quizás varios espectros, varios jueces, varios dioses hubiesen tenido una oportunidad...

Pero entonces, eso nos lleva a una única conclusión posible: En este punto, lo que viene debería ser capaz de rivalizar contra Hades, los dioses gemelos o un ejército de nosotros.




Miró el río de sangre con recelo. Ahora le parecía una auténtica locura haberse sumergido sin pensarlo antes. Pero no le había ocurrido nada, al parecer...

- Si el río de agua purifica a los “malos”... ¿entonces el de sangre a los “buenos”?

No podía asegurarlo, pero ciertamente, había entrado convertida en un ser maligno por naturaleza, deseando degollar las gargantas de sus compañeros... había entrado convertida en muerte.


Al menos, su temeraria expedición le garantizaba un paso seguro. Podría volver a transformarse y cruzar sin aparentes problemas, pero pensó en los demás. Rhiannon daba el prototipo de alguien potencialmente malvado. Hypnos... bueno, el 80% del dios era noble y gentil, pero el 20% restante arrastraba tal oscuridad que convertía en absurda e irrelevante esa proporción. Pero... ¿Astra?

Bajó su mirada y miró sus manos. Mostraban un ligero temblor, que quería ocultar a toda costa del resto. No podían simplemente dar marcha atrás, pero todo en su cabeza le invitaba a hacerlo. No tenían por qué arriesgarse, tal vez solo tenían que hablar con Hades al respecto o buscar otro modo de encontrar a los di Metherlow... no tenían por qué arriesgar la vida de su señor o la de Pandora.

¿Debía pedirle a Hypnos que se marchase con Astra?
No...
No podía hacerlo.
Por muchas razones.




Meditó un poco más y finalmente se decidió a hablar.

- Astra, he estado pensando en algo desde que caíste inconsciente, pero no quiero que al decirlo me malinterpretes.- Se detuvo un segundo. Debía cuidar mucho sus palabras.- Antes de que todo esto ocurriese, nuestro señor Hades nos dio una orden... una misión. Nos encomendó encontrar a Hypnos... y así lo hicimos. Incluso ahora, desconocemos el motivo de su petición o de la urgencia de la misma...pero con todo lo que ha ocurrido, hemos postergado el informarle al respecto y no creo que sea lo más adecuado, especialmente en tu posición.


Phantasos se quedó en silencio. No podía darle una orden a la regente del Inframundo, menos aún a su señor. De ser así, los habría mandado a todos en una cajita rumbo al mundo onírico y habría enfrentado las siguientes pruebas sola, pero con la garantía de que ellos estarían bien.

No quería que Astra se sintiese un estorbo... en realidad su presencia seguramente les fortalecía a los tres, aunque tan solo fuese por demostrar su capacidad ante la regente. Muy en el fondo tampoco quería que se marchara, al fin había despertado y podía volver a disfrutar de su dulce embrujo. Pero la prioridad era su seguridad, y sabía que solo habría un motivo por el cual saldría de allí. El honor y la obediencia a su dios.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Feb 20, 2024 3:19 pm
por Hypnos
Tenía... ¿Miedo?

Durante unos minutos, Phantanasos quedó ensimismada. Hypnos podía adivinar que estaba discutiendo consigo misma, ideando, pensando. Pero en algún momento su cuerpo empezó a temblar. Mientras Rhiannon confirmaba su estadía en el equipo, Hypnos notó un sutil temblor en las manos de su Oníro. Ella tenía miedo... ¿Pero miedo de qué? Era un ser eterno, tan eterno como el tiempo podía serlo; el miedo a la muerte no estaba codificado en ella, aún cuando fuera una emoción prestada por aquel cuerpo que había tomado.

Finalmente, habló. Entonces Hypnos se hizo una idea del miedo que la albergaba. Buscaba persuadir a la regente del inframundo de regresar, volver sobre sus pasos hasta encontrar a Hades. No era una mala idea; Hades debía estar enterado de aquella amenaza, incluso si ya había un equipo trabajando en ello.

Hypnos levantó la cabeza de nuevo, buscando a Xolotl, que se había perdido de vista en dirección al río de sangre. ¿Qué había visto Phantanasos que le hizo temer por Astra? Tal vez era el nivel de las pruebas que se habían presentado hasta el momento. Los retos iban escalando considerablemente, y la encarnación de Pandora hasta el momento había tenido mala suerte. ¿Le preocupaba que muriera Astra en esa misión? Tal vez sentiría culpa por ser ella la iniciadora de las acciones.

Al final, no pudo entenderlo. No estaba en el psique del dios la preocupación por una sola persona que no fuera Hades. No podía entender los lazos creados a partir de la convivencia y el sacrificio. Amaba a sus creaciones, a sus Oniros, pero solo podía explicar ese amor a partir del ser compartido. No podía entender que esa misma división de la esencia pudiera obtenerse por medios externos. Dejó de pensar en eso.

-Mi señor Hades debe estar enterado. Aunque me gustaría mucho verle después de tanto tiempo y estoy tentado a informarle personalmente, creo que Rhiannon tiene razón, Astra. Su regente debe informarle de lo que acontece. -
Miró hacia Rhiannon; de pronto, sus palabras calaron en su cabeza, como si hubieran estado siendo procesadas en segundo plano.

-¿Buscando un dragón? - Dijo sorprendido. No había analizado realmente que, en la batalla, el dragón que cuidaba a Astra era compañero de Rhiannon. - ¿Por qué buscas dragones? ¿Buscas su poder? -
Esperó a que le respondiera. Acordaron que Astra regresaría a buscar a Hades, y para hacerlo, se llevaría aquel dragón en el que tanto empeño había puesto en cuidarla.

-¿Avanzamos? -
Les dijo una vez que los asuntos fueron ordenados.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 21, 2024 4:44 am
por Rhiannon
Rhiannon no habría hecho precisamente el resumen que hizo Raven, pero servía supuso, para que Lady Pandora tuviera al menos una escueta idea. Ya habría tiempo de darle un informe más completo.

Asintió cuando Raven le habló para corroborar los puntos que había tocado respecto al perro guerrero (ahora que sabía que era una especie de dios o semidios que se metamorfoseaba, eso sonaba un poco raro y rudo, pero es lo que era).

Su ceja se levantó como todo lo que su rostro haría como expresión, ante el hecho de seguir una planta. ¿Qué maldita cosa debía ser, para que el dios de los sueños y una de sus creaciones, e incluso la comandante de las legiones del inframundo, no pudieran diezmarla?
Hizo una mueca al escuchar sobre la umbra; habían sido cosas muy molestas por comabtir en anteriores guerras sagradas; pudo hacerlo en el pasado gracias al poder del cosmos luminoso de Atenea y las cosas maravillosas de las que eran capaces, quién sabe qué posibilidades tendría ahora.

—Conocí a una Meterlow una vez. —Por un pequeño instante, su rostro se tornó sereno y contento. Le había sacado casi tantas canas verdes metafóricas como aquella tenía en su cabeza, pero la había querido. Se puso seria de nuevo, retornando a su momento y espacio actual, despidió con un gesto de la mano. —Ah, nada relevante, ella era una simple lechuga.

Por fortuna, Raven lucía ensimisnmada así que probablemente ni siquiera la escuchó; luego hizo la sugerencia a Astra de volver, algo en lo que Rhiannon estuvo absolutamente de acuerdo. Bueno, ahora con lo que escuchó también tenía sentido que Astra se hubiera arriesgado ahí, aunque le descolocaba un poco que Hades hubiera mandado a la princesa, en vez de aun espectro; pero bueno, no era un dios convencional por lo que pudo constatar y ver. Se alegró de que fueran mayoría con Hypnos; probablemente Astra no se negaría tampoco, ante la idea de que su señor fuese informado aunque fuese a medias desde la perspectiva de Rhiannon.

—Busco a veces rescatarlos, a veces llevarlos a donde no estén solos, dependiendo de la raza. Busco... su compañía; su poder me lo dan libremente. —El dragón se había acercado cuando le hizo una seña desde poco antes de la pregunta de Hypnos, porque Rhiannon quería que Astra se fuera a salvo con él. Le puso la mano en el hocico y el dragón prácticamente se recostó en el suelo para que Astra pudiera subir. Rhiannon le ayudó. Miró al dragón y por medio de su cosmos, con el entendimiento único que entre ella y los dragones existía, le confirió el cuidado de su princesa pidiéndole de nuevo, que cuidara el preciado “tesoro” que ella simbolizaba. La vieron partir entonces de regreso a la salvedad de Heinstein. Asintió a la solicitud de Hypnos.

—Cuando vine hacia la zona donde ustedes estaban, me fue más fácil seguir a Sholot por aire. Es pequeño y más rápido; creo que puede llegar a velocidad semejante al sonido o casi superarla.

Rhiannon expandió sus alas, notando que una de ellas estaba lo suficientemente dañada para no poder volar grandes distancias, aunque si podría sostenerla en el aire en batalla. Acumuló cosmos, puso la mano en su pecho y en el aire aparecieron algunas runas. Brillaron y se expandieron hasta formar círculos, donde tres dragones un poco más pequeños que Onyx habían salido y miraron con curiosidad a sus acompañantes.

—Probablemente no los necesiten, pero se los ofrezco. Nos permitirán descansar tanto nuestros cuerpos como evitaran uso de cosmos. —O siquiera soportar el peso de sus armaduras y ni hablar del cuerpo. —Si desean seguir por sus medios... —dijo subiendo ya a uno de los dragones. —Simplemente ellos volverán a donde pertenecen.

Rhiannon despegó. Cerró los ojos para sentir... la especie de “ancla” que había sentido desde el laberinto; esa misma energía que parecía jalarla hacia el perro feo. Hizo que casi forzosamente el dragón azulado que montaba, diera una vuelta en el aire que le hizo perder un poco de altura y fue cuando lo vio, como un puntito que se hacía más grande mientras se acercaban, el perro estaba trotando en una dirección bastante específica. Todavía el muy osado, giró el rostro para verlos, movió la cola y continuó.
No se esperaba la ráfaga de aire que hizo girar incluso a alguien tan diestro en los cielos como el dragón...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 21, 2024 10:38 pm
por Raven
Un antes y un después.

Que la regente montase en el dragón y se perdieran por un portal dimensional, había desencadenado un cambio en Phantasos. En realidad... mucho más que eso...

Chasqueó los dedos mientras mostraba una sonrisa descarada. Su aspecto cambió completamente, aunque seguía teniendo ciertas similitudes con el de Raven. Ahora se mostraba como una mujer más adulta, de piel pálida y pelo negro. Vestía una túnica griega de blanco inmaculado, con algunos adornos dorados y sandalias griegas acordonadas por toda su pierna, aunque con un considerable tacón de aguja que destacaba aún más su tonificado cuerpo. Hypnos conocía bien esa apariencia. Por fin volvía a ver a la “Phantasos” que él conocía desde hacía milenios.

La oniro tenía claro lo primero que debía hacer, así que caminó un par de pasos con plena seguridad para quedar frente a Hypnos y se arrodilló ante él.

- Siento haber tardado tanto, mi señor.- Dijo mientras mantenía sus ojos cerrados. Después de unos segundos, se incorporó nuevamente y se dirigió hasta Rhiannon.- No nos hemos presentado como es debido. Mi nombre es Phantasos, diosa de las apariencias.- Remarcó mientras un brillo recorría sus ojos con heterocromía. Podía sentir un atisbo de dudas en la peliblanca, así que continuó hablando.- Siento que hayas tenido que presenciar toda esta pantomima, pero me vi atrapada por Hades y Pandora y tuve que... disimular. No había tenido opción desde entonces de poder relajarme, por así decirlo.- Estiró un poco sus brazos, como el que despierta de un largo sueño.- Por suerte, los humanos son fácilmente manipulables... y débiles... ¡Aún no me creo que estuviese tanto tiempo inconsciente! Pensé que me pondría a gritar en cualquier momento... pero ni tan siquiera he podido quejarme en mi mente hasta ahora. En fin, al menos ya se marchó, vuelta a la normalidad. Un interesante Hades y una decepcionante Pandora. C'est la vie.


Se encogió de hombros y después se acercó nuevamente a su señor. Esta vez se abrazó a su brazo izquierdo mientras sonreía.


- No debiste ser tan brusco, todavía me duele mi pobre garganta. ¿Así pagas mis años de lealtad? Entiendo que era tu forma de decirme que no tratara de engañarte, pero existen métodos más sutiles...- Negó con la cabeza teatralmente y aprovechó un pequeño despiste de Rhiannon con sus dragones para hablarle al oído.- No seréis capaz de controlar a Wyvern, es mejor que vaya junto a su ama...


Finalmente, caminó hasta su dragón, no sin antes lanzar una última mirada seria a Hypnos. Éste pudo entenderla con facilidad: “¿Deseas que me deshaga de ella?”

Montó sobre la bestia antes de levantar ningún tipo de sospecha y se elevó con él, al igual que hicieron los otros dos. Observó que Xolotl estaba bastante alejado. Había cruzado el río de sangre (a saber por donde) y esperaba en lo que parecía un bosque espinoso. El vuelo era lento, probablemente para tener tiempo de reacción en caso de ser necesario, así que Phantasos intentó situarse junto a Rhiannon para poder mantener algo de conversación con ella, mientras Hypnos quedaba ligeramente rezagado.

- Por un momento pensaba que te irías junto con Astra, pero me gusta tu estilo. Algunos dirían que es poco honorable, pero a mí me gusta tu descaro. ¡Oh, sí! los dragones...tenemos muchos dragones en el Reino de los Sueños, probablemente todos los existentes y algunos que no. Tal vez un día quieras venir a verlos. De hecho, tengo dos a la entrada de mi palacio que lo hacen ver sublime- Hablaba rápido, sin dar tiempo a responder a su interlocutora.-Son unas criaturas magníficas. Visualmente perfectas, me atrevería a decir. Por no hablar de su poder. ¿Quién no querría coleccionarlos? Cuenta conmigo para “atraparlos a todos”.


Estaban próximos a cruzar el río cuando Phantasos se giró levemente para visualizar a su señor mientras hacía aparecer su guadaña en su mano. Era imposible que Rhiannon la viese, pues quedaba en un punto ciego. El movimiento de los dragones hacía complicado mantener el contacto ocular, así que no podía estar segura de lo que quería su señor.

- C'est la vie... c'est la mort...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Feb 22, 2024 10:29 pm
por Hypnos
Astra se perdió en el firmamento al cruzar un portal a lomos de uno de los dragones de Rhiannon. Hypnos quedó absorto en aquella escena, pensando en la reacción de Hades al saber que el inframundo estaba siendo atacado. No se percató del cambio en su oníro hasta que el sonido de un chasquido lo sacó de su ensimismamiento.

Frente a él estaba Phantanasos. Su oniro había cambiado de forma, a una más familiar. Pero aquella familiaridad lo tomó por sorpresa. Antes de que pudiera decir algo, ella se arrodilló frente a él, como lo habría hecho al inicio de aquella aventura.

¿Tardado? Se preguntó Hypnos. Aquella escena lo dejó desconcertado. Observaba cómo se presentaba nuevamente con Rhiannon, como si acabara de salir de un lugar recóndito del ser de Raven. Intercambiaron un par de palabras, luego Rhiannon montó en su dragón mientras Phantanasos se acercaba al dios del sueño rememorando aquella primera interacción en donde él la había castigado por tomar un cuerpo mortal.

El semblante de Hypnos estaba endurecido mientras ella le tomaba del brazo; su mirada pesaba como una montaña sobre Phantanasos. No le gustaba lo que ocurría. Observó cómo se alejó de él. Su blanco vestido caía por debajo de su cintura, sus torneadas piernas parecían bailar mientras caminaba; ese vaivén lo ocasionaban esos incómodos tacones de aguja, un invento bastante creativo, ya que a los griegos les hubiera resultado difícil fabricar algo así. Necesitaban un material más resistente que la piel de animales para soportar el peso de una persona. No era nada cómodo, y menos en terrenos irregulares...

Había un fuego interno que consumía a Hypnos, y no podía ocultarlo, incluso cuando Phantanasos le dio una última mirada que él pudo interpretar como un aviso.

Decidió seguir el juego y se montó en el dragón que Rhiannon había proporcionado. Conforme avanzaban, Hypnos trataba de llegar a una conclusión coherente. Desvió un poco su atención de sus compañeras de aventura para echar un vistazo al terreno. Estaban dejando el campo de batalla que se había convertido en la selva; miró fijamente el río en el que se sumergió minutos antes Phantasos. Luego, observó a lo lejos a Xolotl; estaba seguro de que el perro le miraba a él de vuelta, aún a esa distancia, por un segundo parecían charlar. Hypnos arqueó una ceja cuando un destello púrpura resplandeció frente a él y una guadaña apareció.

Ahora fue el quien chasqueó los dientes, justo cuando pasaban sobre el río y la fuerza de gravedad parecía haberse multiplicado. Phantanasos, Rhiannon y sus dragones se precipitaron bruscamente hacia el suelo. Todos reaccionaron adecuadamente al impactar el suelo del otro lado del río. Si buscaban a Hypnos, podrían verlo en el aire; parecía flotar frente al dragón, su cosmoenergía se desplegaba a su alrededor, cubriendo todo lo que la vista alcanzaba. A pesar de ser una energía de color púrpura, irradiaba un brillo metálico.

En el suelo, Phantanasos estaba presa de su dios, cubierta con la energía de Hypnos que le impedía moverse, permitiéndole hablar con esfuerzo. La voz de Hypnos resonó en la mente de ambas, diosa y guerrera.

La paciencia de Hypnos parecía haberse agotado. Recordó el engaño ilusorio de Xtabay y las triquiñuelas que realizó después.

- Según lo veo, hay dos posibles verdades, hija mía - se dirigía a Phantanasos aunque sabía que Rhiannon podía escucharla. - O me engañaste al principio metiéndome en una especie de retorcida broma, o me estás engañando ahora. Si ha sido todo un truco desde el inicio, no solo intentaste engañarme a mí, tu creador, sino también a nuestro señor Hades. Y en estos momentos pretendes acabar con la vida de un guerrero de Hades, mermando así el poder del reino del inframundo; estos guerreros están al mando de Pandora y Hades directamente, y lo sabes bien...-

Hizo una pausa.

- Me alegra que tu cosmoenergía haya despertado casi por completo, como lo has demostrado en tus distintas transformaciones; así tienes mejores posibilidades de soportar esto.-

Los ojos de Hypnos se transformaron en dos faros dorados irradiando energía; el cuerpo de Phantanasos se arqueó, sus ojos se tornaron totalmente blancos. El escenario volvió a cambiar, pero esta vez no era un cambio físico. Rhiannon, Phantanasos e Hypnos viajaban por el plano astral; estuvieron pronto en un lúgubre escenario. La oscuridad era tan densa que incluso la energía proyectada por Hypnos se perdía a pocos centímetros de él. En ocasiones, aparecían algunas puertas que desaparecían rápidamente.

-Estoy seguro de que reconoces este lugar... Aunque tal vez no has visitado tal profundidad de la prisión... -

Estaban en el reino de Morpheo, Morphia, la cárcel de las almas.

- Si un alma es atrapada en este lugar, no puede encarnarse. No importa si es mortal o dios. Ahora dime, Phantanasos, ¿qué me escondes? -

Hypnos estaba dentro de la mente de Phantanasos, induciendo un sueño profundo; lo que ocurría en la mente de Phantanasos se proyectaba en Morphia, por lo que Rhiannon podía ver, como quien ve una película, cómo la mente de Phantanasos era explorada. Primero, pasaron por una nube confusa de imágenes extrañas; era el remanente del cuerpo usurpado. Después, aquella nube se volvió un laberinto en tres dimensiones. La mente de un dios era dificil de escudriñar pero Hypnos no se detrendía hasta encontrar la verdad.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 4:05 pm
por Raven
Sabía dónde se encontraba, pues alguna vez había tenido que ir hasta allí para encontrar a su hermano. No era precisamente un lugar de su predilección y... sí, sabía las consecuencias que implicaba quedar allí atrapado.

Era doloroso que accedieran a tu mente a la fuerza... más aún cuando había una clara resistencia a la misma. Phantasos intentaba hacer uso de su cosmos para bloquear los pensamientos, pero eran intentos vanos contra el dios.

Las imágenes se proyectaban una a una con una cierta conexión. Visualizaron la planta escapando del reino de los sueños, todo el ejército descuartizado, la pelea que había tenido con Xtabay dentro de la mente de ésta, imágenes antiguas de un volcán, todo lo que había visto mientras creía morir.

No se escuchaban muchas palabras, solo algunas significativas.

“Solo un 20%” se escuchó con claridad y un “no puedo... Pero debo...” acompañado de un temblor en sus manos justo antes de ver partir a Astra.

En ese instante, el cosmos de Phantasos creció lo suficiente como para dejar de compartir sus pensamientos. Era un pulso contra su dios y sus designios. Algo inimaginable.

Ambos sabían quién saldría ganador de aquella batalla... pero aún así Phantasos lo mantenía.
Ambos sabían las consecuencias de continuar... pero lo mantenía.

Los oídos de Phantasos comenzaron a sangrar en su cuerpo terrenal por el esfuerzo que su alma, en el mundo de Morfeo, realizaba.

Nuevamente allí, abrió los ojos, reflejando un odio completamente inaudito para el dios Hypnos. Nunca jamás había visto esa faceta de Phantasos y nunca jamás habría creído tener que verla dirigida hacia él.

- Esto es lo único que sabes hacer ¿cierto? Solo eres fuerte aquí...- su mente se estremeció, probablemente por el vínculo con su cuerpo que le generaba un gran dolor incluso en la propia prisión.- ¡Y no me llames “hija mía”! No tienes ni idea de quién soy ni en qué me he convertido por tu completa desidia hacia nosotros. Así es como actúas, en la mente, donde solo tú puedes decidir lo que los demás tienen que pensar. ¿Quieres saber lo que pienso de ti? No tienes el coraje suficiente... sal de aquí, ven y mírame a los ojos allí... ven si tienes lo que hay que tener.

OT. para todos los que no saben las consecuencias de continuar (psss gente de poca cultura XDDDDD), pues obviamente, primero caer en la total locura (una desconexión total de mente-alma... por tanto, quedaría un alma vacía... más de lo que ya lo está Oo XD) y de continuar, la desintegración del alma y por tanto la muerte dentro de la propia muerte O.O

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 6:17 pm
por Rhiannon
“- Me alegra que tu cosmoenergía haya despertado casi por completo, como lo has demostrado en tus distintas transformaciones; así tienes mejores posibilidades de soportar esto.”

Auch… con seguridad Raven que tenía poder divino para soportar como Hypnos refirió, pero Rhiannon cuyo poder no era tan grande y dependía más bien ingenio para igualar a a los seres divinos en terreno de batalla, casi se le sale el alma por la boca o lo que sea que haya pasado, que se sintió horrible.

Pensó en si de nuevo como un alma vieja al fin y al cabo forjada por generaciones en el fragor de batalla, porque las imágenes pasaron por su mente. Fue… más molesto que otra cosa. Como una jaqueca odiosa que esta ahinpero te permite las activodades del dia, al estar obligadas las imágenes en su mente. Se preguntó si debería preocuparle que algunas cosas pudiera verlas con tanta indiferencia. Eso fue porque si eran reales o no… ¿que podía hacer ella? Regresar al pasado y ahver algo, pues no… pero era diferente estar presente y tener elecciones…

Ah… estaba ocupados… podría irse ahora y para siempre… había pensado que para evitar su aparente eterno retorno, lo que tendría que hacer, era cumplir con la labor que le encomendada esta vida, con una vida de éxito el alma no tendría a que volver… pero no, ahora Hypnos le daba este regalo: la posibilidad del descanso Eterno, o más bien de la básica inexistencia.

Solo tenía que dar la vuelta y dejarlos ahí, pero entonces… ¿por qué le era tan difícil? Había peores cosas que morir. Ella lo constataba teniendo cargas, traídas desde otro tiempo a su vida, no podía llevárselas a su destino final.

Elecciones malditas. Una cosa era observar con indiferencia algo que había pasado, versus algo que estaba pasando y sobre lo que si podía ejercer poder de acción.

Aunque sentia que podia vomitar, caminó hasta colocarse entre el Oniro e Hypnos, ésta todavía era visible a él, pero Rhiannon extendió su brazo como una muestra de que estaba poniéndose entre los dos.

—Siendo del inframundo entiendo la importancia del castigo, y nunca le quitaría ese privilegio, Lord Hypnos, pero… considero que existen prioridades.

Su expresión no varió. Medio giró el rostro hacia atrás para verla. Cuando “Raven se fue” y Phantasos se había “presentado” de nuevo, Rhiannon ni siquiera había contestado más allá de un asentimiento. Y luego se dedicó a escuchar su perorata que al parecer era la artimaña vieja y simple de la distracción para el ataque. Como si no se hubiera dado cuenta…en fin.

Su visión global del Oniro era de sumo desagrado, cada vez más por su comportamiento volátil y errático, caprichoso e inestable. Al menos le había agradado pelear de su lado. Si hubiera estado en otras circunstancias probablemente se hubiera reído al ver a Hypnos y pensar en un padre cansado. Pero esto era lo que le seguía de serio.

Sin embargo Rhiannon era profesional. No tenía que ser “amiga” de la diosa, y contrario a Hypnos, ni por asomo estaba en un rango de ser su subalterna en la rama de jerarquías. No le debía nada. Pero Phantasos era fuerte, era útil, y sería necesaria su fuerza para lo que estaba aconteciendo. Esto era una acción por el bien del inframundo. Además… en la parte más profunda de su alma, intuía que Hypnos, no era un dios malvado. Un dios atormentado podría corromperse, e incluso las divinidades, en su ira, podían no medir las consecuencias y arrepentirse de sus actos. Consecuencias que se pueden volver monumentales, hasta donde podía recordar…

—Te doy las gracias por salvar mi vida, pero también te pido que consideres nuestro regreso…el de todos a salvo; posponer si quieres su interrogatorio y su castigo si es que consideras que no tiene perdón. Te lo pido en nombre del Lord Hades, que necesita de nuestro servicio y de todas las fuerzas que sus huestes y asociados puedan proporcionar para las guerras y desafíos que se avecinan.

Su mirada había estado baja, y bajo la cabeza en una pequeña reverencia. Eso más que una petición, había sido evocado con la fuerza en la palabra de la oración a un dios. Habia hablado mucho, pero para los seres inteligentes las palabras y razonamientos eran valiosos y quizá esto podía servir de algo. Lo miro a los ojos, considerando que quizá la opción que no era escucharla, sería que extendieran el castigo de Phantasos a ella, pero ¿para que hacer más drama? Así que se quedó lo más tranquila que podía, aún cuando su piel se erizaba por el encontronazo en el cosmos expresado y emanado ante la batalla mental.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 10:34 pm
por Hypnos
Hypnos aún levitando, irradiando esa cantidad de energía parecía haber ganado tamaño. Sus ojos destellaban, aún no era posible ver sus pupilas. Conforme presionaba a Phantanasos para desvelar la verdad en el interior de su mente algunas imagenes aparecían, Hypnos no podía identificar las escenas, pero si las sensaciones, podía ubicar en el tiempo aquellos momentos debido a la conexión previa de la sangre de Hunahpu. Cuando parecía que estaba por acceder a un nivel mas profundo de conciencia su oníro se resistió. Su cuerpo previamente arqueado comienzo a luchar contra la fuerza del dios. Las pupilas volvieron, acompañadas de un carmesí intenso, sus ojos inyectados en sangre, reflejaban una intensa ira.

Hypnos seguía presionando.

- ¿Cómo... ?-

Dijo una voz tan baja que probalemente solo el escuchó... Algo inesperado ocurrió, Rhiannon intervino en favor de Phantanasos. Primero con un intento débil y después con una intención mucho mas fuerte.

- ¿Estas... orando?... Hace tanto tiempo que no recibo una de esas... - Las palabras de una persona que pedía el favor de un dios eran distintas. Iban cargadas de energía y voluntad. - Supongo que es mas fácil cuando conoces al dios al que oras en persona... - Sus palabras resonaban en la cabeza de Rhiannon. -

Hypnos entendió que, debido al intempestivo despliegue de energía aquello aparentaba un castigo, un arranque de ira de un dios al cual no ha sido propiamente complacido. Y, en cierto sentido lo era. Sin embargo no había ira u odio en el corazón de Hypnos. Estaba fastidiado, un poco desesperado.

- Ella se merece no se merece este castigo. - Ahora la voz resonaba en ambas mentes. - Este es el recinto de las almas de héroes terrenos los cuales fueron tan especiales que su alma debe ser conservada intacta. Impidiendo así la reencarnación. También es la prisión de las almas de los dioses enemigos de Hades. Dioses que han sido derrotados y Hades desea mantenerlos lejos de la acción... Zeus mismo estuvo atrapado aquí algun tiempo... - Se permitió recordar.

- Ella no es un héroe excepcional, ni un dios. Trató de entender... que es... -

Hypnos seguía levitando, inmóvil, con la mirada fija en Phantanasos. Seguía trabajando en su mente, en su alma.

- Estoy de acuerdo contigo, Phantanasos tiene un gran valor para el inframundo. Es por eso que debo ayudarla. -

Dijo al fin, después de una pausa que sirvió para meditar un poco.

- Ella no es Phantanasos. No totalmente. No se en qué medida ha sido atrapada. Pensé que ya la habíamos liberado... Pero algo ocurrió. Probablemente al ingresar al río de Sangre aquella conexión echa con agua volvió. -

Había algunas posibilidades, pero hasta aquel momento no había habido algo que le proporcionara una pista suficientemente clara dadas las cirunstancias. El había sellado a Xtabay, y no había poder en aquel lugar que pudiera romper ese sello, no aún en el de los dioses americanos. Trataba de disernir si alguna parte de la escencia de la hechicera se había unido a Phantanasos y había cobrado fuerza al ingresar al río de sangre, o si era otra entidad que, aprovechando el ataque anterior estaba instalada en ella.

- Hay algunas cosas que Phantanasos no haría, una de ellas es romper la jerarquía, ella sabe quien eres y para atacar a cualquier caballero deben recibir una orden primero, no importa la fuerza del oniro, es lo mismo para Ikelos, Morpheo u Oneiro. No engañaría por mas noble que sea su cometido, y aún aunque lo hubiese hecho al estar a mi lado no tendría por que temer de Pandora o de ti, si tenía un plan secreto podría haberlo dicho antes sin problema.... y, dificilmente, andaría en tacones altos por voluntad propia... Quien sea que comparte su cuerpo ha tenido tiempo de indagar en su mente lo suficiente para conocer esa forma, ese vestido, y tal vez algún ademan, pero la ausnecia de Astra ha desatado algo en ella...-

Y planeaba averiguarlo.

En otro momento le divertiría el intento de juego de aquellos seres que planeaban detenerlos en su avance. Pero se había cansado de que usaran de esa forma a Phantanasos. No lo permitiría.

- Este es el reino de los sueños. Aunque su alma quede atrapada aquí, Morpheo, o yo podremos sacarla después. Solo si efectivamente es Phantanasos. Si es algo mas quedará atrapado aquí para la eternidad. -

Hypnos continuó presionando. El cuerpo de Phantanasos se elevó y por sobre la cabeza de Rhiannon. El dios volvió a dibujar una estrella de seis puntas.

- Lumen perpetuum, exorcismus animarum ...-

La estrella impactó en el cuerpo de Phantanasos. El impacto la estremeció, de trás de ella apareció una figura, después otra. Eran las entidades siendo separadas. Hypnos estaba conciente que podía perder a la Phantanasos que la había acompañado en ese nuevo despertar. Pero no permitiría que aquel ardid llegue mas lejos.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Feb 24, 2024 8:22 am
por Raven
La presencia de Rhiannon en su mente, intentando servir de intermediaria, hicieron que su interior hirviera. ¿Cómo se atrevía a interponerse entre su señor y ella? ¿Cómo osaba cuestionar los designios de los dioses? En su mente se dibujaron varios bocetos de venganza, tantos y tan rápidos que el ojo poco entrenado de Rhiannon para los sueños no era capaz de seguir.

Matarla a ella o hacerle daño directamente, de repente no le parecía tan satisfactorio. Pero había algo que sabía que funcionaría: le mostró las muertes espeluznantes de todos los dragones del reino de los sueños. Uno tras otro cayendo bajo su poder.

Pudo ver el odio en los ojos de Rhiannon. Fue un destello rápido, pero no tanto como para no verlo. Aún así, no dijo nada, ni cambió su posición. Seguía determinada en conseguir su objetivo, aunque sus motivaciones no fuesen tan honorables como podían parecer en un principio.

Era suficiente. Phantasos sonrió tras ver aquel fulgor, ya podía volver a centrarse en Hypnos.




Lo escuchó con suma atención. Comprendía su línea de pensamiento, era razonable. Más aún cuando había sufrido en propias carnes los engaños de Xtabay hacía tan poco. Quería seguir gritándole para hacerle reaccionar, pero no podía hacerlo más. Su corazón se sentía acelerado, angustiado incluso, pero todavía no podía...

De pronto sintió que se elevaba y la estrella de seis puntas se iluminaba.

Al verla, la oniro abrió mucho los ojos. El pánico comenzó a apoderarse de ella. El problema no era quedar atrapada, sino hasta cuando. El riesgo de dejar continuar solos a Rhiannon e Hypnos en aquel corredor era demasiado alto. Tenía que pensar, muy rápido... pero no podía. Su mente no estaba funcionando con claridad y se dio cuenta de que ya no podía seguir ocultando la realidad. Sucumbió.

- Solo tienes que venir hasta mí- suplicó mientras escuchaba la oración de Hypnos. Sus ojos se bañaban de lágrimas y mostraban la mirada compasiva a la que estaba acostumbrado el dios. Pudo atisbar un destello de duda en su señor, su deseo de querer salvarla a cualquier costa... pero aún así la estrella impactó contra su cuerpo.

Pretendía separar todas las almas que hubiese en su interior, pero solo podía vislumbrarse una: la que una vez él mismo creó. Una a una, todas las ataduras que tenía con el cuerpo de Raven se fueron quebrando para separarla totalmente del cuerpo mortal que había poseído. Por tercera vez en aquella aventura, la luz los cegó completamente.


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Phantasos abrió los ojos con dificultad. Hypnos había descendido hasta quedar junto a Rhiannon y se mantenía atento. La oniro miró a su alrededor desde el suelo, sin apenas poder moverse y constató que todos estaban al otro lado del río: Rhiannon, Hypnos y los dragones. Había perdido una vez más la capacidad de oír, esta vez como efecto de aquella lucha mental, así que no podía saber si le estaban diciendo algo.

Disolvió la transformación y volvió a quedar convertida en Raven.

Su aspecto seguramente resultó impactante para el dios y la espectro. Toda su piel presentaba un color violáceo y el aspecto que tenía era el de un cadáver. Más huesuda. Más débil. Un castillo de naipes tan frágil que se caería con tan solo mirarlo. Buscó los ojos de Hypnos, esta vez mostrando la misma mirada cálida de siempre.

- No podía arriesgarme...- consiguió articular mientras notaba como la sangre brotaba lentamente por su nariz.- Tenía que ser... real... - levantó su mano temblorosa y señaló con el dedo hacia el río de sangre- Teníais que ser malvad-


No llegó a terminar la palabra. Raven dejó de hablar y el brillo de los ojos se apagaron para dar paso a unos oscuros sin vida. El brazo que señalaba el río, cayó a plomo contra el suelo, convirtiéndose en una montaña de polvo. Como una figura hecha por piezas de dominó, el resto del cadáver fue deshaciéndose progresivamente y quedando del mismo modo, hasta únicamente dejar junto a ellos un montículo de algo parecido a la ceniza.

No había podido aguantar más. A pesar de toda la magia, el cadáver había sufrido cambios realmente drásticos. Lo habían dañado y recuperado, había soportado posesiones y desintegraciones... ya no daba para más. Ese último ataque de gravedad contra el suelo había acabado de dañar la poca resistencia que le quedaba y la desconexión ocasionada por el sello no le había permitido recuperarlo. Solo usarlo por unos breves instantes por última vez, a modo de despedida.








Phantasos los miró a sus espaldas, de pie, alejada unos 3 metros del grupo.

Hypnos debía haber cambiado de opinión justo en el último momento... o tal vez la había sacado de aquella prisión tan rápido como había entrado, no podía asegurarlo. Al final, lo que importaba es que al menos la oniro había podido sobrevivir. Había conseguido desconectar su alma del cuerpo de Raven justo en el último instante, pero miraba aquel montón de polvo con auténtico pesar. Ya nunca más volvería a ser Raven, por mucho que pudiese transformarse en ella... solo sería una bonita ilusión de lo que una vez fue.

Volvía a mostrarse con su cuerpo de diosa. La mujer morena con apariencia de unos 30 años vestida con túnica griega aunque sin el gran tacón de aguja. No quedaba nada de aquella pose engreída que había mostrado anteriormente. De hecho, esta vez su porte y su expresión eran mucho más suavizadas. Sus ojos mantenían su brillo y colores habituales, pero mostraban una mirada perdida y triste.

Había sido plenamente consciente del peligro que entrañaba hacer enfadar a su señor y a Wyvern. Un riesgo que debía asumir si no quería que aquel río hubiese actuado de alguna manera vil contra ellos. Había tenido que ir mucho más lejos de lo que pensaba en un principio. Todavía sentía el corazón paralizado cuando Hypnos se quedó flotando sobre el río. Más aún cuando Rhiannon pasó de ser una caldera fácil de prender a una pacífica intermediaria.

Podía escuchar en su cabeza todas las palabras que había seleccionado cuidadosamente al principio de aquella locura para no levantar sospechas, aprovechando la marcha de Astra para justificar aquel cambio. Pero más resonaban las que había tenido que decir en un último intento desesperado porque acabasen de cruzar aquella trampa mortal. Le pesaba la mirada de desagrado de Hypnos cuando lo tomó del brazo. Le pesaban las palabras que le había dicho y la decepción que sentía y que no intentaba ocultar. Le pesaba tener que haberles engañado a ambos. Le pesaba saber que ahora, cada vez que Hypnos la mirase en aquella forma, recordaría este desagradable episodio.

Quizás por eso no podía derramar lágrimas en ese momento aunque en su interior solo quería poder derrumbrarse y dejar salir todo de una vez. Debía recibir un castigo acorde a la magnitud de sus actos, y el cuerpo desecho de Raven no podía cubrir todas las afrentas... o al menos suponía que es lo que pensarían los otros. En realidad, en ese momento, no imaginaba ningún castigo más cruel que perder ese cuerpo frente a sus ojos. El coste mental que le estaba suponiendo aquel corredor era demoledor, pero todo parecía menos importante, gracias al gran premio que había sacado de allí.

Ahora ese premio se desvanecía. Tan cerca había estado de poder conservarlo por toda la eternidad...

Tenía un nudo en la garganta. No quería hablar... pero debía hacerlo.

- Lo siento.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Feb 27, 2024 4:51 am
por Rhiannon
Bueno, no sería la primera vez que un dios no escuchaba una de sus plegarias, pero...

Ah, fue inmerecida para esa diosa; ¡inmerecido!... Las imágenes en su mente con los dragones... lo que pasó Rhiannon se lo había ganado, pero no por eso el odio visceral era menos.

Le dolía la mandíbula de la fuerza con la que había apretado los dientes para aguantar los deseos y no atacarla. Poco hacían sus ojos que era lo más expresivo que tenía, para evitar mostrar el odio que sentía en ese momento por ella, todavía.

Hasta que recordó que darle eso a algunos seres, era darles un poder inmerecido sobre de ella misma, así que se adueñó de sí antes que permitir darle ese lujo a la otra. Sonrió de medio lado mientras una exhalación lenta salía por su nariz, ante la patética escena de ella disculpándose.

—Tanto drama... —Pasó por encima del polvo que quedaba del cuerpo de Raven. — Y ni siquiera tienes la gentileza de morir de verdad.

Saltó y extendió las alas para volar, concentrándose en el tirón de su pecho, ese que le indicaba hacia dónde quería Xólotl que la siguiera.

Si Raven...no, ahora sólo Phantasos... si hubiera hablado en vez de simplemente enredar las cosas, tendrían mayor avance, imaginó.

“Tenían que ser malvados”. O imaginó Rhiannon, cometer algún acto de maldad ya que Hypnos no era un ser malvado (pero había contribuido a matar la parte mortal de su creación). Bueno, eso no era mucho problema para Rhiannon ahora, y tampoco es que no cargaran con pecados a cuestas, provenientes del pasado, incluyendo a Hypnos por estar del lado de Hades en sus ideas genocidas, como para que el estúpido río los fuera a licuar o algo en sus aguas. Qué tontería... Pero bien, tenía que serenarse antes de hacer alguna necedad. Iba a ser profesional, se convenció.

Saltó y extendió las alas. No podía volar muy bien, por el daño en su armadura, pero todavía podía planear. El dragón que montaba con anterioridad la alcanzó y voló un poco más abajo que ella, con lo que pudo caer sobre su espalda para ser de nuevo su pasajera. Los otros dos dragones, aunque Rhiannon intuía que querían irse a su lado, ya tenían sus encargos y no los dejarían a menos que murieran los jinetes o tuviesen nueva directriz.

Xólotl, que imaginó no era un ser muy puro y bueno si estaba ahí como si nada, esperaba rascándose apaciblemente una oreja, sentado entre dos rocas. Rhiannon saltó e intentó agarrar al perro, pero este con su rapidez característica se alejó de un saltó mayor. Para cuando cayó al suelo, era el mismo hombre que se había unido a ellas en el partido y había dejado en ridículo al par de dioses que habían retado.

—Tu alma se encuentra turbulenta, Itztli.

—No me digas así, ni siquiera sé qué significa.

Xólotl ladeó la cabeza, justo como los perros cuando miran algo con curiosidad.

—Me llamas “Sholot”. Me llamas “Reiter”. Está bien. Me llamas...

Rhiannon elevó ambas manos pidiendo paz. Le había llamado más cosas al pobre. Si quería decirle así, estaba bien supuso, porque era justo. Sus labios por primera vez que lo vio (como humano) dibujaron una pequeña sonrisa.

— ¿Teocuitlatl y Kipatla vendrán?

Rhiannon imaginó que se refería a Hypnos y Phantasos, así que le dijo sus nombres para corregirlo, probablemente no se tomarían tan bien como Rhiannon el cambio.

—Hypnos y Phantasos... —Repitió como si nada Sholot. ¡Ah, pero su nombre no “pudo”! —Está bien, son fuertes y pueden seguir.

Estuvo tentada a preguntar por qué no se había presentado cuando los tres le preguntaron quién era y por qué rayos corrió, aunque ahora estaban del otro lado del río. Imaginó que una cosa era ser guía y otra interceder... bueno pero sí había intercedido en algún punto pero estaban estancados por los otros dioses... bah. ¿para qué cuestionarlo?, no estaba (todavía) pidiendo nada a cambio de la ayuda.

—Soy Rhiannon de Wyvern, estrella celeste de la ferocidad, aunque presiento que eso ya lo sabías.

—El tuyo es un nombre difícil, Iztli

—¿Por qué nos ayudas? —Rhiannon decidió ignorar lo anterior con esa pregunta.

—Soy un guía, tú guía, así que sígueme.

Se giró, pero esta vez Rhiannon lo alcanzó y le sostuvo el brazo.

—Espera, aún... oh...—Lo soltó cuando sintió que le quemaba.

—No fue a propósito, pero no deberías tocar a un dios sin su permiso. Es una defensa instintiva.

Rhiannon abrió de más los ojos, y asintió un poco ofuscada. Algo similar había pasado con el otro dios del inframundo de américa. Por supuesto que tenía que ser un dios para tener el nivel que mostró durante el juego.

—Tienes que tener cuidado cuando esté en esta forma... soy muerte, pero también trasformación.

No había esta vez abierto los labios, lo había proyectado en su mente, pero también en la de Hypnos y Phantasos. Era como si los estuviera viendo frente a ellos, aunque no era así, simplemente “sabía” que estaban en la “conversación”.

—Soy Xólotl, estrella del ocaso, del fuego celestial, y es mi arma el relámpago. Guío a algunos elegidos en su viaje por el Mictlán, por los caminos para cruzar llanuras, lagos y ríos.

Su voz era como una especie de canción, tranquila, sedosa y armónica. Extrañamente engañosa.

—No temas valle de sombra de muerte, porque estaré contigo, aún con tus ojos cegados sientas perderte...—Elegante como no lo era en su forma de perro, elevó el brazo con la palma de la mano en plano.

Rhiannon sntió claramente cómo el tiempo y el espacio comenzaban a alterarse, pero la sensación era distinta de la apertura de un portal dimensional o al menos como ella los conocía.

—Ah... estás... ¿orando... es un hechizo o algo?

—Ustedes tres pueden acortar distancias... Pero es diferente de la forma en cómo yo lo hago. Sus leyes no aplican en el Mictlán. Puedo acortar su camino, pero su poder debe combinarse con el mío. No deben separarse de mi y deben ser más juiciosos.

Tomó la mano de Rhiannonn y se la levantó, puso palma con palma haciéndola sentir calor en la mano y un frío intenso en el resto de cuerpo; sus vellos se erizaron inevitablemente, era el tipo de frío que se sentía al morir, pero sólo estaba en su piel, el resto de sus constantes vitales, se dio cuenta, no estaban alterados.

—Recibirán la misma bendición de mi, los tuyos que vienen más atrás. Eleva tu cosmos y permíteles pasar.

Viendo frente a ella una especie de brecha que se estaba cerrando, centró su cosmos y generó un portal dimensional más estable hacia esa “tierra” extraña. El poder de Xolotl, para sorpresa de ella, pareció darle mejor forma, mucho más rápido. Una especie de tunelización; se veía el final de un camino.

—¿Hacia dónde nos llevará?


Él sólo sonrió. Le puso la mano en la espalda y la "invitó" a entrar con un muy leve empujón.

Rhiannon abrió los brazos para que se expandiera el portal, pero este parecía “temblar”, así que el dragón tendría que caminar en vez de entrar volando. Frunció el entrecejo y lo dejó por la paz. Imaginó que Sholot se quedaría para dar la "bendición" a los otros dioses, o más bien supuso una especie de permiso para entrar. ¿Sería lo que llamó el "Mictlán" y otra tierra?

Lo sabría del otro lado, así que entró. (¿Qué podía perder?)


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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 28, 2024 1:10 am
por Hypnos
- Solo tienes que venir hasta mí-

Fue un débil murmullo, cualquiera que presenciara aquella escena diría que ella realmente no habló, que nada escuchó. Empero Hypnos la había entendido. En el último segundo había identificado en aquella tenue súplica a su oniro. Pensó en detenerse, en cancelar el exorsismo, empero su paciencia ya había llegado a un punto en donde no correría otro riesgo mas. Si Xtabay o alguna otra trampa yacía en la mente y alma de Phantasos la extirparía violentamente.

La estrella cruzó rauda la distancia que los separaban. La luz iluminaba su paso generando sombras en Hypnos, Rhiannon y Phantasos, sombras que a su vez eran engullidas conforme la estrella aumentaba su resplandor. Por fin atravesó el cuerpo de Raven. Entrando por su pecho y saliendo por su espalda rápidamente. Hypnos esperaba que con la estrella saliera un intruso, una fuerza que estuviera obligando a Phantasos a actuar así... pero no, solo era ella. El alma de Phantasos abandonó el cuerpo de Raven. La cabeza de Hypnos bajo, sus ojos se cerraron. En un rápido movimiento con su mano la estrella, aquella dimensión, ellos mismos, desaparecieron.

Volvieron a aparecer en la ribera del río. Hypnos cesó su levitación para estar junto a ellas. Pudo ver la ira en el rostro de Rhiannon. Ira que pronto se convertiría en desdén.

- No podía arriesgarme...- consiguió articular mientras notaba como la sangre brotaba lentamente por su nariz.- Tenía que ser... real... - levantó su mano temblorosa y señaló con el dedo hacia el río de sangre- Teníais que ser malvad-

Veía a Raven morir. Sangre brotaba de su boca y nariz mientras intentaba balbucear sus razones. ¿Tenía que ser real? ¿Tenía que ser malvado? Hypnos concluyó que Phantasos tenía información que el no. Hizo memoria sobre lo ocurrido minutos antes. Debía ser en el momento en que entró al río. En un principio el dios asumía que la conexión con el espectro de Xtabay se había restablecido de alguna manera al entrar al río de sangre. Pero, de algún modo, algo había ocurrido ahí dentro, algo que obligó Phantasos a concluir que aquello era el mejor curso de acción.

La impaciencia de Hypnos se transformó en rabia, su oniro había actuado por su cuenta. Había perdido la fe en su creador. Lo que sea que sabía concluyo que era demasiado para que Hypnos pudiera resolverlo. Concluyo que tenía que ser ella y solo ella quien enfrentara esa prueba. ¿Tenía que ser malvado?, el mal es algo inherente en las huestes del Hades. Es parte de la definición del ser. Hypnos, desdeñaba la vida humana, había tomado tantas en su existencia. Había mandado al averno poblaciones enteras. ¿Esa era la prueba?.

Debía ser algo mas, tal vez Phantasos identificó que debían hacerle daño a alguien que apreciaban, debían ser crueles y sádicos con alguien cercano. Si ese fuera el caso Hypnos habría hervido ese río y desaparecido aquel páramo antes de atacar Phantasos, no por que temiera hacerle daño, que eso se había visto ya, si no por que consideraría un insulto que un hechizo de algún dios americano pudiera condicionarlo. Eso lo sabría Phantasos... ¿o no? ¿Por un momento lo creía mas débil que aquello a lo que se enfrentaban?

Su seño se frunció. Pensó en despachar a Phantasos e invocar a alguno de sus hermanos. Eso le daría entender que tan bajo había caído de su gracia.

Eso pensaba cuando un pisotón lo sacó de su ensimismamiento, Rhiannon había terminado de pulverizar el cuerpo de Raven. Acto seguido emprendió el vuelo, aquello no solo había molestado a Hypnos, también a Rhiannon, aquel equipo que parecía trabajar bien junto acababa de caerse a pedazos... como ese cuerpo sin vida que solía llamarse Raven.

Conforme veía a Rhiannon alejarse lentamente sus ojos se fijaron en Phantasos, en su cuerpo habitual. Hypnos se acercó a ella, dispuesto a castigarla por su osadía. Pero conforme se acercaba sus pasos iban perdiendo fuerza. Pudo ver en la mirada perdida de Phantasos dos pozos profundos de tristeza. Su barbilla temblaba, el brillo en ella se había ido, estaba... sufriendo.

El sufrimiento es un concepto ajeno a Hypnos, podía pensar que lo entiende. ¿Pero cómo puede sufrir alguien que no genera nunca un apego con lo que se muere?, su hermano y el vivirían eternamente, al igual que su señor Hades. Que podía saber un dios del sufrimiento de un mortal, de un ser que nace con el único fin de irse, y en ese camino lo pierde todo.

Ahora Phantasos lo entendería. Podría ponerse en los zapatos de aquellos humanos que consoladora en sus sueños, podría entender ese profundo vacío que queda en el pecho después de la pérdida. Compartiría ese dolor abrazador que se genera en el pecho quemando todo por dentro, entendería esa necesidad de sacarse el corazón del pecho, de rasguñarse las vestiduras y ahogar gritos tan desgarradores que terminan rompiendo la garganta.

Phantasos sentiría el dolor de perder. En ese momento, Phantasos era mas humana que diosa, era mas mortal que eterna.

Hypnos no podía comprenderlo, pero aquello sería un parteaguas en su existencia. Podría llegar a los confines mas oscuros del ser, ahí en donde la nada lo llena todo. Ahí donde la existencia no se desea, ni se busca. Ahí donde el frío no congela y el calor no quema. Ahí donde nada importa. Podría ser como aquellas almas que se pierden en el Yomotsu, y vagan y vagan sin sentido buscando sin buscar, por que no quieren encontrar.

O podría ser un paso hacía un estado de sublevación. Una evolución que los dioses no conocen y no pueden conocer. La fuerza que te da la sanación. El temple y valor que se necesita para salir de ese agujero de dolor termina transformando al individuo, al ser, en otra cosa. Si el arrojo de un mortal puede hacer arder el cosmo hasta superar el poder de un dios, ¿Cual sería el límite para esta diosa si podía salir de la oscuridad? A donde la llevaría su cosmo si, siendo diosa, ¿podría hacer arder su cosmo como lo hacían los mortales? Tanto pasaba, e Hypnos tan poco sabía...

El solo la vio, se acercó y puso una mano en su hombro.

- Esto, ha podido evitarse. Te tomaste como el centro de todo, me subestimaste a mí, y a tu equipo. -

Busco su mirada, pero su mirada, estaba perdida en la nada. Tal vez ni siquiera le escuchaba. Entendió que ya no era la encargada de la zona fantasiosa del reino de los sueños. En ese pequeño trayecto, se había convertido en una diosa guerrera, y debía empezar a verla como tal.

- Llora, sufre... y luego sigue... lucha... Te veo más adelante... -

Le dijo y se alejó de ella. Conforme dejaba atrás la desolación causada por la pelea con los dioses americanos la selva volvía a tupirse de vegetación, ahí entre los arbustos encontró a un hombre fornido.

- Xolotl... es mejor verte en esta forma. -

Intercambiaron algunas palabras, Hypnos no estaba seguro de confiar en Xolotl, pero no parecía haber otra opción. Antes de tomar el poder de ese dios se giró, buscando a Phantasos... pero no la vió en ningún lado. ¿Vendrá? Se pregunto... Acto seguido tomó la mano del dios y ingreso a la siguiente ubicación.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 28, 2024 4:48 pm
por Raven
- Tanto drama... y ni siquiera tienes la gentileza de morir de verdad.

Escuchó aquellas palabras de fondo. En realidad, como el que oye pero no es capaz de comprender. Quizás era mejor así. Vio que Rhiannon pasaba por encima de las cenizas, extendiéndolas a su paso sin ningún tipo de respeto. No le importó. Solo eran eso, cenizas sin ningún tipo de valor que volaron por todo aquel destrozado emplazamiento con el embiste de sus alas.

Su mente estaba mucho más apartada de la realidad de lo que pudiera parecer en un principio. Quizás era el efecto de la desconexión repentina con aquel cuerpo... quizás. no. Lo que sí había sido cierto, es que no había sido capaz de percibir que Hypnos se había acercado hasta donde estaba.

Fue un sentimiento extraño. En cuanto sintió el contacto de la mano de Hypnos en su hombro, retiró éste de forma brusca hacia un lado, acompañándolo de un paso atrás para tomar distancia del dios. No pronunció ninguna palabra y mantuvo la mirada baja todo el tiempo. ¿Odio? ¿Miedo? ¿Sorpresa? Hypnos no podía saberlo, pues la conexión de Huna estaba desapareciendo casi en su totalidad.


- Esto ha podido evitarse. Te tomaste como el centro de todo, me subestimaste a mí, y a tu equipo.


Escuchó aquellas palabras y las razonó en su mente con cierta lentitud. Nunca se le habría ocurrido hacer algo así. Nunca había sido esa su intención, es lo único que tenía claro. Pero entendía que Hypnos lo viese así. Su razonamiento pocas veces era equívoco. Si hubiese sido cualquier otra persona, hubiese intentado disculparse, justificar sus actos... tal vez incluso se hubiese enfadado.

Pero no era cualquier persona la que estaba frente a ella diciéndole aquello. Había cosas incuestionables para un oniro, y una de ellas era la palabra y las decisiones de su señor Hypnos, por lo que se mantuvo en silencio mientras digería sus palabras. Podía sentir que el dios buscaba su mirada, pero la rehuyó conscientemente. Finalmente detuvo su empeño y volvió a hablarle.


- Llora, sufre... y luego sigue... lucha... Te veo más adelante...


Asimiló aquellas palabras como una valiosa lección. Sabía que eran palabras que le harían prosperar, pero aún así no se movió cuando su señor se marchó. Una serie de imágenes acudían a su mente en ese momento. Cerró los ojos con fuerza intentando que desaparecieran, pero no lo hacían. Hasta que al final, un recuerdo hizo que volviese a respirar con cierta normalidad.

… pero cuando está mi casco puesto, todo es diferente...


Aquella voz resonó con claridad en su interior haciendo que recobrara el brillo en sus ojos. Alzó su cosmos y al fin su armadura apareció junto a ella, para vestirla con presteza. Tomó el casco entre sus manos, viendo su reflejo en éste y comprobando que sus dos ojos eran de color azul. Respiró hondo y finalmente lo puso sobre su cabeza.

En apenas un parpadeo, voló hasta alcanzar al grupo, que se había reunido con Xolotl. Lo vio con atención, pero no dijo nada. Se mantenía a una distancia de cinco pasos detrás de su señor, con los brazos cruzados tras su espalda, expectante, a la espera de órdenes.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Lun Mar 11, 2024 6:58 pm
por Rhiannon
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Cinco pasos atrás podrían ser una eternidad cuando había un portal de por medio. Hypnos había entrado, pero sin el poder del dios-guía, la diosa no podría seguirlo y estaba muy por delante de ella. Se sintió un poco triste por la oniro al ver su mirada, y por no poder hablar más porque ella, había sido dulce con él, aún antes que prestara su habilidad para el juego.


Sin embargo, Xólotl no dejaría a su suerte a un alma así que necesitaba de su guía, no le daría la espalda a esta amable diosa, aunque todavía no podía decirle mucho hasta que aceptara su protección por cuenta propia. Se metería probablemente en problemas por lo que pensaba hacer, pero... ¿no era esa su labor?, no sería la primera vez que lo castigaran de todas maneras ¡le hablaría!... Le hubiera gustado que ella tomara también su mano para ahorrarle camino y dolor... él recibiría un poco de ello con gusto, para su bien.


Lentamente, acercó su mano al costado de la cabeza de ella, sin tocarla elevó su cosmos y al retirar su mano, adornando su cabello oscuro había una flor morada de Cempaxúchitl, que extendió su rama verde hasta dejarla coronada. El dios volvió a abrir el portal que se había cerrado tras el paso de Hypnos y entró.

—Entra al Cehuelóyan y busca la fragancia de las flores para encontrarme... y para encontrar a tu señor niveles más adelante. No dejes que te vean. Una vez que llegues, no te apartes del camino veas lo que veas hasta que me mires, a mí. —Respiraba agitado como si algo lo hubiera herido por dentro.


Xólotl corrió en su forma de perro, perdiéndose de la vista del Oniro, en el páramo helado que se cernía frente a ella. El viento del norte que helaba hasta los huesos y azotaría su ser, ¿atravesaría el portal?, más importante ¿cómo encontraría un camino de flores en el invierno eterno? Más aún con algo que parecía acecharla detrás de las planicies y montañas nevadas...

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—Los ancestros de las tierras de Europa no se equivocaban al decir que los de este lado del mundo, eran una raza diferente. —Dijo a Hypnos una vez que lo alcanzó. Miró al dios del sueño y le sonrió, no sabiendo si le había causado sorpresa o no, porque no parecía un ser muy expresivo. Era divertido cuando incluso los dioses o los héroes eran sorprendidos, por no decir que se asustaban.

—Mientras que sus dioses en Grecia tomaron el polvo de la tierra para crear a sus hombres, Quetzalcóatl tomó el polvo de los huesos de otros dioses que reposaban en el inframundo, para ser materia primigenia y fuese el encarnado santuario del alma mientras vivan.

Hypnos seguramente podía ver cansancio en su semblante, algo que no tenía cuando le dio poder para cruzar.

Comenzó a caminar, incitando al dios a que hiciera lo mismo si quería escucharlo ya que no hablaba muy fuerte, como no queriendo alterar la aparente paz; se escuchaba el canto de las aves y el sonido de las hojas.

Apartó una flor de cempaxúchitl de su cinturón, que de metal pasó a ser una real, de delicados pétalos pequeños y abundantes, amarillos y naranjas; extendió su brazo ofreciéndola al dios. Sus pies se hundían un poco en el terreno semi fangoso por momentos. Había el calor de la zona, algo con bastante lógica ya que les rodeaba vegetación y animales selváticos de gran tamaño.

—Era sencillo guiarlos antes, cuando la esencia divina estaba en ellos más allá del hálito que respiraban. —La fragancia del cempazúchitl se expandió, algunos enormes bichos voladores se apartaron al instante, una serpiente siseó molesta y se apartó detrás del árbol donde había estado mirándolos.

— Porque al final regresaban a donde pertenecían, pero los hombres igual que la naturaleza en la tierra, cambiaron por completo; no siempre es malo, pero ahora... —suspiró casi con cansancio, —están muchas de ellas, pobres almas, perdidas entre tu inframundo y el nuestro. Es por eso que a veces inevitablemente visito tus tierras, para traer a su destino final a las almas errantes que pertenecen a las nuestras.

Paró su paso y volteó para ponerse de frente al dios.

—Tú no perteneces aquí. Lo saben. No hay mucho tiempo, ya viene y tienes qué cuidar tu corazón en vez de escucharme.

Hizo la señal para guardar silencio poniendo su dedo sobre sus propios labios, este se encendió en rojo, bajó hasta su cuello y luego lentamente para no verse amenazante, lo puso sobre el pecho de Hypnos formando un hilo rojo que los unía y luego al instante desapareció. Rhiannon había estado inconsciente cuando lo hizo, pero en ese momento era Xólotl quien la había estado buscando a ella, la dama dragón del vaticinio, quien también estaba en otro nivel. Hypnos voluntariamente había aceptado la protección del dios y guía sin dudar ni rechistar. —Búscame cuando termines, agárrate bien de mi en ese momento.

Sin dar más explicaciones, se transformó en perro y corrió hasta perderse tras algunas rocas, varios jaguares corriendo detrás de él para intentar darle caza y despejando el camino de Hypnos.

Un aura poderosa se extendía por el lugar, acercándose rumbo al dios del sueño.

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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Mar 12, 2024 7:41 pm
por Hypnos
Hypnos nunca pensó que debían entrar todos a la vez. La generación de trampas, pasadizos y laberintos no era su fuerte, por tanto, asumió que con el solo hecho de ser Xolotl quien abría el portal era suficiente para que todos pudieran avanzar. Así pues, no hubo de darse cuenta del sacrificio que tuvo que hacer el dios guía para asegurar que Phantasos siguiera la paso.

Al cruzar el portal volvía a estar en un lugar húmedo, lleno de vegetación, pero ahora con muchos animales al asecho, jaguares, serpientes, algunas aves de gran tamaño. La selva parecía murmurar en voz alta con todo su movimiento, y aquel bullicio poco a poco dejaba de ser ese murmuro quedo y lejano para volverse un ruido mas presente.

Hypnos que no había dejado de caminar se percató que frente a el no estaba Rhiannon, por mas que agudizaba su vista y sus sentidos no podía verla, ni percibir su cosmos, tampoco el de Phantasos. ¿Los habían separado de nuevo como al principio de la aventura?

En aquellas cavilaciones andaba cuando la voz de Xolotl lo sacó de su ensimismamiento. No le sintió acercarse por lo que su voz hubo de sorprenderle. Sus ojos lo mostraron abriéndose grandes al verle, aquello pareció agradarle al guía.

Caminaron juntos durante algunos minutos, Xolotl compartía sus impresiones sobre la complejidad de guiar las almas humanas al inframundo americano. Hypnos entendía lo difícil que podía ser. Los dioses griegos no solían guiar almas al inframundo, mas allá del barquero Caronte, no importaba mucho si un alma se perdía entre el yomotsu, los círculos del infierno o el estigia. Controlaban el panomara mas completo, empero, aquello le hizo reflexionar acerca de la importancia que le daba a las almas de los mortales.

Hay historias que incluso entre nosotros son leyendas, pero es verdad, te concedo que con el tiempo el hombre mortal se a alejado más y más de lo divino, aún en en el terreno del cosmo es más difícil cada vez que los guerreros humanos accedan a la cosmoenergía, están tan encerrados en sus propios universos que piensan que no hay nada más afuera… – Le dijo en respuesta a la breve explicación del inicio del hombre, el no consideraba que los dioses hubieran creado a los hombres. Conocía que había una fuerza superior a ellos que dotaba de vida a todo lo que le quería bajo su poder. Pero entendía como los mitos y leyendas se formaban para dar identidad a las distintas regiones, incluyendo las de los dioses.

El tiempo de repente parecía apremiar, Xolotl realizó una especie de hechizo el cual unió a Hypnos con él. El dios del sueño trató de analizar exactamente que había hecho, buscando alguna trampa. No encontró ninguna. Pronto el dios convertido en perro desapareció. Aquellas bestias que los acechaban se fueron con él en un impetuoso galope. Hypnos supuso que debía agradecerle, y sobre todo atender a sus indicaciones.
Hubo pues de apresurar el paso, aún y con el sol en su cenit cada paso que daba parecía osucrecer mas aquella selva. Sentía una presencia acercarse, no podía distinguir el origen de su cosmo, ¿Divino? ¿Alguna invocación? Estaba seguro de que antes de salir de aquel camino se lo encontraría, así que continuó su andar con sus sentidos alerta.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Mar 12, 2024 9:20 pm
por Raven
No entendía bien lo que acababa de ocurrir. Incluso para alguien que manejaba los portales dimensionales, aquello le había tomado por sorpresa. ¿Cómo podía haber perdido a Hypnos de forma tan absurda, justo frente a sus ojos?

Mantuvo la calma.

Ese corredor había sido creado para ser un auténtico laberinto que jugaba con sus huéspedes. Seguramente, todo había sido perfectamente calculado en su día, así que no merecía la pena darle vueltas a algo que seguramente habría sido inevitable. .

Al menos agradeció tener a Xolotl a su lado. Le había entregado un obsequio, aunque no sabía muy bien por qué. Tocó la flor con la yema de sus dedos algo extrañada, pero la mantuvo en su sitio.

- Gracias...- Las palabras fueron bastante silenciosas. No podía cometer más errores y debía mantenerse concentrada. Aún así, aquel cálido gesto tenía mayor valor en ese momento.

Justo después, un nuevo portal creado por su compañero apareció frente a ella. No dudó un instante en cruzar aquella puerta. Era cierto que no podía garantizar que Xolotl no fuese una trampa bien elaborada, pero algo en él inspiraba confianza... seguramente, al vivir rodeada la mayor parte del tiempo de seres mitológicos y animales fantásticos, se sentía mucho más cómoda con ellos que con muchos humanos.

El frío se hizo presente en cuanto puso un pie en aquella nueva dimensión. Agradeció estar allí con su cuerpo de diosa y no con el humano. La temperatura era hostil, pero soportable en aquel cuerpo entrenado y dotado de características divinas.

- Esto... se me hace familiar...- Se dijo. Había un deseo en su interior de traer los buenos recuerdos a ese momento y lugar, pero no podía despistarse. Con un poco de suerte, tendría tiempo de rememorar días mejores cuando terminasen su misión.

Entra al Cehuelóyan y busca la fragancia de las flores para encontrarme... y para encontrar a tu señor niveles más adelante. No dejes que te vean. Una vez que llegues, no te apartes del camino veas lo que veas hasta que me mires, a mí.

Escuchó con mucha atención las palabras que le decía Xolotl. No parecía encontrarse bien y aquello la preocupó, pero antes de poder preguntarle por el motivo, éste ya había salido corriendo hacia el páramo helado.

Hubo un instante en el que iba a salir corriendo tras él, pero si lo hacía así, debía haber un motivo. Si hubiese podido esperarla, lo habría hecho... o al menos es lo que pensaba.

“No dejes que te vean”


Se protegió con las alas de su armadura de un viento especialmente helador, incluso para ella. Miró a su alrededor. No podía percibir ningún ser cerca, pero si Xolotl le había dado aquella advertencia, estaba claro que no iba a estar sola.

¿Podía transformarse en algo invisible?
Sí. Podía convertirse en una brisa y fundirse con ese viento helador. Dejarse llevar y ver qué pasaba... pero eso suponía un primer problema: ¿En qué dirección? Así sería difícil seguir un rastro.

Descartó la idea.

- Necesito algo pequeño. Que no sea llamativo y capaz de seguir un rastro.

Se le ocurrían varias opciones. La que más peso cobraba en su cabeza era la de Lélape. Un perro dotado de gran olfato, que partía de la premisa de “ser capaz de cazar cualquier presa”. Podía hacerlo de pelaje blanco para ser menos llamativo... era una apuesta segura, pero aquella transformación iba a ser demasiado llamativa.

Dudó un instante, hasta que finalmente se decidió por algo mucho más simple: una pequeña rata de pelaje blanco.

Realmente pequeña para no ser vista con facilidad, pero lo suficientemente rápida para poder recorrer una distancia larga sin llegar a ser una total y absoluta agonía. El pelaje blanco le daría la cobertura del camuflaje con el entorno y el olfato muchas veces infravalorado de los roedores, le permitiría poder seguir el rastro de olor a flores.

Olfateó a su alrededor y pronto detectó un pequeño rastro... o eso creía. No tenía muchas más alternativas que confiar en sus sentidos y confiar en que aquel leve aroma la llevase hasta su señor o hasta Rhiannon. Miró a su alrededor. Debía moverse con cuidado, aprovechando cualquier recoveco entre la maleza y atenta a cualquier ruido.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié May 08, 2024 8:15 pm
por Raven
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El tiempo es algo misterioso. Especialmente cuando no se dispone de ninguna referencia a la cual agarrarse. Aún más cuando un cuerpo inmortal no necesita satisfacer ninguna necesidad básica como comer o dormir.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que entraron a la cascada de sangre?

¿Y desde que había cruzado a esa otra realidad siguiendo el aroma de las flores?

Lo último que recordaba, como algo lejano, es que alguien le había pedido cerrar los ojos. Pudo sentir como su cuerpo se había movido de donde estaba... era la misma sensación que tenía cuando cambiaba de dimensión. Y de pronto... nada.

Se mantuvo de pie durante unos minutos en la total oscuridad que le daba el cumplir esa petición. ¿Hasta cuándo debería estar así? Aquel estado le hacía recordar la comodidad de su castillo. Los oniros no necesitaban dormir, solo llegaban a esa necesidad cuando su cosmos decaía notablemente, pero aún así, adoraba tumbarse en su cama y distraerse con el movimiento del fuego de las velas o el sonido del agua de las cascadas que se escuchaban a través de su balcón.

Ahora no podía escuchar nada. Solo el silencio.
No sabía si continuar así o abrir los ojos. No existía alma en el infierno que no conociese la historia de Orfeo y Eurídice, así que sus dudas estaban más que fundadas. Se sentía estúpida ahí de pie, plantada como un árbol en mitad de quién sabía dónde, con los ojos cerrados, pero...

Dejó pasar unos minutos más. La impaciencia comenzó a corroerla por dentro, así que finalmente decidió arriesgarse y abrió los ojos poco a poco. Una pequeña rendija, le permitió contemplar lo que parecía una planta espinos...

Abrió los ojos bruscamente, asustada, temiendo que se tratase del motivo que les había llevado hasta allí... pero no. Respiró hondo, recobrando la compostura. Podía contemplar una especie de bosque espinoso que cubría todo un acantilado y el fondo de éste. Ella estaba en lo alto... debía haber llegado por algún tipo de atajo. Si se fijaba más, desde aquella altura, podía contemplar el río de sangre, un territorio ahora arrasado y el río de agua.

Giró sobre sus pies y volvió a observar el lugar donde se encontraba. No había mucho terreno en el que moverse... y el siguiente paso, parecía claro.

Observó aquella enorme puerta, decorada con lo que seguramente eran huesos humanos. Tenía una inscripción grabada. Se llevó la mano al pecho mientras la leía. Algo le decía que al otro lado encontrarían el final de su recorrido, pero junto a ella no había nadie. Ni rastro de Rhiannon o de su dragón. Tampoco de Xolotl. Ni siquiera Hypnos. Podía sentir como su corazón se aceleraba. ¿Era la primera en llegar? No tenía mucho sentido... ¿y si tal vez los demás ya habían cruzado aquella puerta?

Sintió como las uñas se clavaban en su piel. Su pecho dolía... no solo por aquel rasguño. Podía entender perfectamente que Rhiannon hubiese cruzado sin esperar a nadie... incluso que lo hubiese hecho su señor, pero no lo hacía más fácil. ¿Aquella sensación de frialdad en su interior que la desgarraba, era lo que los humanos describían como “sentirse abandonado”? Sus dos ojos azules brillaron levemente.

- No... no necesito esos pensamientos ahora.- Se dijo acomodándose el casco y apoyando su espalda en el muro de la puerta. Se cruzó de brazos y esperó. Tenía que confiar... ¿qué le quedaba si perdía la confianza en Hypnos?

Tal vez no sería capaz de aguantar mucho tiempo con los ojos cerrados en un lugar incierto, pero sí podía esperar el tiempo necesario a que su señor apareciera por ella.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab May 25, 2024 1:13 am
por Hypnos
Hypnos caminaba lentamente, de a poco reconoció esa menuda figura para a poco mas de cien metros de el. Todo cuanto había ocurrido en esa última parte del trayecto se lo guardaba para el. Sería difícil de explicarlo de todas maneras. Mientras caminaba hacía el ejercicio de sentir sus manos, sus hombros, sus piernas. Su cuerpo era mucho mas resistente que el de un humano pero de a poco podía sentir un cambio en el. Tal vez el que haya estado en un estado atemporal tanto tiempo y ponerlo justo a trabajar apenas apareció era la causa de estas sensaciones.

Llegó por fin a un lado de Raven, la cual con los ojos cerrados esperaba. Le causó cierta ternura el verla, sin el contexto adecuado cualquier persona podría confundirla con una jovencita inofensiva, vaya sorpresa que se llevarían cuando sacara la guadaña. Ella tenía los ojos cerrados. ¿Era acaso parte de una prueba?, si lo era Hypnos ya lo había estropeado todo.

- Debemos avanzar. Creo que Rhiannon a tomado una desviación. - Tenía un buen rato que no sentía su cosmo energía, pero confiaba en ella, había demostrado inteligencia y fuerza acorde a un guerrero de élite del inframundo. Donde sea que estuviese estaría bien.

Hypnos no notó de buenas a primeras el cambio en la actitud de Raven después de aquel evento desconcertante. Para el solo estaba parada ahí, esperando algo...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab May 25, 2024 2:27 pm
por Raven
En cuanto sintió la presencia de Hypnos, algo en su interior se calmó, aunque no abrió los ojos inmediatamente. Meditaba sobre por dónde debía empezar a contar a su señor acerca de todo lo acontecido en esa última etapa, cuando éste simplemente ordenó avanzar.
Aquello la tomó por sorpresa, algo que no pudo ocultar al abrir sus ojos más de lo habitual. Su mirada azul se clavó en la del dios durante un escaso segundo y seguidamente bajó la cabeza, asintiendo y mostrando una postura mucho más erguida. Ese instante le había bastado para saber que él no deseaba hablar sobre lo acontecido y que tampoco quería saber lo que le había ocurrido a Phantasos.

Miró por última vez a su alrededor, buscando alguna señal justo antes de que su señor abriese la puerta que tenían frente a ellos. La oniro no estaba conforme con que la relación con Rhiannon hubiese acabado de ese modo tan tenso, pero al mismo tiempo, sabía que no se sentía capaz de poder solucionar ese detalle durante ese viaje, así que solo le quedaba esperar volver a encontrarse con ella más adelante o simplemente resignarse a asumir lo que había ocasionado.




Tras la puerta se podía vislumbrar una empinada escalera que se perdía en la oscuridad. Hypnos comenzó a subirla sin aparentes titubeos y Phantasos lo siguió. No sería ningún problema recorrerla en cualquier otro contexto, pero cargaban con un importante desgaste de todo el camino que les había precedido, así que la subida fue mucho más lenta de lo que podría preverse.

Al principio contar escalones había conseguido mantenerla centrada, pero la oniro había optado por dejar de contar al llegar a los 1500. Se sentía cansada. Podría haber apostado a que aquella escalera también era una prueba final... o tal vez solo un último recurso para rematar a los ilusos que hubiesen intentado traspasar el corredor. Aún así, intentó no mostrar ningún signo de flaqueza. Portaba su armadura, así que no sería digno ser derrotada por unos peldaños de piedra.

Continuaron el ascenso sin detenerse y en completo silencio. Al principio porque no quería que sus sentimientos le jugasen una mala pasada, después porque simplemente no tenía aliento para hacerlo. Habían pasado dos horas desde que había dejado de contar. La idea de pedir un descanso iba cobrando cada vez más fuerza, cuando de pronto Hypnos se detuvo de golpe. A Phantasos se le paró por un segundo el corazón, pues por apenas unos milímetros no chocó contra la espalda del dios. Después de lo ocurrido en el río de sangre, había reducido la distancia de cinco pasos a tres por lo que pudiera pasar, pero solo con pensar en la cara que habría puesto su señor de haber chocado después de todo lo que había pasado, le hizo volver a la distancia segura de cinco pasos.

Aprovechó esos segundos para recuperar el aliento y observar el motivo de tan repentino parón. En lo alto, a unos 20 metros, una mujer de cabellos oscuros los esperaba. Sonrió con cierto aire altivo antes de hablar.

- Bienvenidos... a la casa oscura.

~~~~~~~~~~~ * ~~~~~~~~~~~


El salón hasta el que habían sido guiados por la mujer era bastante amplio. Toda la decoración parecía muy barroca. El mobiliario era de tonos oscuros en su mayoría y lo único que podían ver desde las ventanas al exterior, era una increíble llanura llena de lápidas.

- Es la decoración que habría elegido para ambientar las reuniones de una secta satánica en cualquier sueño humano.- Se dijo Phantasos sin perder la atención.

La mujer que los había recibido les invitó a sentarse en la gran mesa que ocupaba la posición central del salón sin poder evitar una sonrisa.

- Vuestra armadura no será necesaria.- Dijo al acercarse a la oniro.

Ésta no dijo nada, simplemente asintió, pero no se despojó de ella. Si iba a ser necesaria o no, lo decidiría por sí misma.
Al final de la mesa, sentado a uno de los lados, un hombre desgastado y no muy agraciado los observaba con atención. La mujer, mucho más joven y hermosa, invitó a Hypnos a sentarse en la silla presidencial que quedaba más próxima a ellos y a Phantasos en la que quedaba a la izquierda del dios. La oniro no se mostraba muy conforme con sentarse en la misma mesa que su señor. En realidad, habría estado más cómoda de pie o con su rodilla clavada en el suelo. No obstante, parecía grosero rechazar por segunda vez un gesto de cortesía de aquella mujer de negro. Miró hacia su señor, pero éste parecía concentrado, así que simplemente ocupó la silla agradeciendo el gesto.


- Aplaudo vuestra contención- La desconocida caminó unos pasos alejándose de ellos, hasta situarse en el lado contrario de la mesa y quedar frente al hombre desgastado- No puedo imaginar todo el sufrimiento que habréis tenido que soportar en ese corredor. Y aún así, mantenéis la dignidad suficiente para sentaros como si nada en una mesa con dos extraños y no hacer ni una sola pregunta... lo admito, es admirable.

Phantasos no dijo nada. En realidad ese cumplido no era para ella, pues de no estar Hypnos presente, ya habría acorralado a la mujer en la propia escalera con mil preguntas. Lo único que la contenía era el respeto y el protocolo. En ese momento aparecieron un par de cadáveres, animados claramente por nigromancia. Ambos sirvieron el vino en unas copas de plata, dejándolas frente a todos los ocupantes.

- Mi nombre es Johanna Anhestoth. Él es...
- Osfen.- Intervino el hombre de voz gélida cortando la presentación. La morena hizo una sonrisa que más bien parecía una mueca irónica.
- Es un placer poder daros la bienvenida en la morada de los di Metherlow, Lord Hypnos, lady Phantasos.- Dijo alzando la copa hacia ellos en signo de respeto antes de volver a tomar otro sorbo de vino.- Es una pena que Lady Pandora no pueda acompañarnos... tampoco debéis temer por Wyvern, simplemente encontró lo que buscaba.


Phantasos siguó en silencio. No hablaría antes que su señor, pero como siempre, parecía no poder evitar mostrar sus pensamientos a sus interlocutores. El vistazo a la silla vacía que presidía el otro lado de la mesa, no pasó desapercibido para Johanna.

- ¿La anfitriona di Metherlow? No se sentará con nosotros esta noche, si es lo que te preguntas. No puede hacerlo. La mitad de su alma quedó atrapada en el interior de la diosa de la Discordia y la otra mitad sigue cumpliendo la condena que nuestro señor Hades le impuso en la Umbra. Pero no sufras, eso no le ha impedido guiaros hasta aquí ¿cierto?


La oniro llegó a abrir la boca cautivada por la duda, cuando la planta espinosa que había visto en el reino de los sueños aunque a menor escala, comenzó a recubrir la silla presidencial ante el estupor de Phantasos.

- Nadie me escuchó cuando dije que su poder nos traería problemas.- Dijo el hombre desgastado con un tono molesto.
- ¿Acaso mis antepasados debían confrontar la decisión de nuestro gran señor Hades?
- Tus antepasados se llevaban demasiado bien con ella y no hicieron nada para oponerse, yo estaba allí presente.
- Disculpad- Johanna simplemente ignoró al tipo.- La inmortalidad adquirida no favorece los buenos modales y la actitud se agría con el tiempo. Nuestros invitados- remarcó mirando a Osfen con rectitud y una seriedad abrumadora que parecía emanar algún tipo de intimidación- están esperando una explicación que no llega.


El hombre murmuró para sus adentros algunas quejas, pero se volvió hacia ambos y los miró con atención antes de hablar. Parecía dispuesto a dar una larga charla, así que la oniro intentó relajarse en la medida de lo posible.


- Hace miles de años que nuestras familias han protegido las puertas al Inframundo y a otros mundos igual de poderosos gracias al poder que nuestro gran señor Hades nos brindó. Pero ese equilibrio se ha ido perdiendo con el transcurso de los años. Primero, por la pérdida total del linaje de una de las familias y hace algunos cientos de años, cuando la heredera di Metherlow aquí presente, se rebeló contra el Inframundo y acabó con las otras dos familias que faltan en esta mesa para obtener más poder.

La planta creció y se enredó aún más en la silla. Phantasos la miraba con atención sin acabar de fiarse. Aquel movimiento le recordaba al repugnante movimiento de las serpientes. Meditó un instante sobre lo que les contaban... ¿no era entonces una enemiga para todos los presentes?

- Eso, nos lleva a la situación actual. El poder de solo dos familias y media, no es capaz de proteger los seis corredores, ni mucho menos los portales que defienden, pero he aquí el problema mayor. Hades no puede romper el pacto a menos que todas las familias hayan desaparecido. Nosotros estamos dispuestos a sacrificarnos, pero ninguno de los presentes podemos destruir a Luthien di Metherlow.
- Y Eris ya no es capaz de contener por más tiempo la mitad del alma de ésta, lo que está favoreciendo que incluso su otra mitad se vuelva... incontrolable.


Phantasos miró hacia su señor. A ella le faltaban bastantes datos para comprender la historia, pero no estaba segura si él se encontraba en su misma posición. Bajó la mirada en cuanto recordó su posición intentando poner las ideas en orden:

Luthien di Metherlow, heredera de una familia nigromante, dueños de la casa oscura.
Dividida en dos mitades.
Una dentro de Eris.
La otra, castigada en la Umbra, convertida en aquella planta que había atacado al reino de los sueños.

¿Pero qué tenían que ver ellos en esa historia si, como decían, no podían acabar con Luthien? Es más, si era su enemiga ¿por qué presidía la reunión?

- Porque ella desea morir.- Le respondió Johanna. Phantasos se sorprendió. Debía tener una capacidad telepática increíble si era capaz de leer su mente con tanta facilidad y sin ningún tipo de contacto visual.- Ser el descendiente principal de las familias, no solo te proporciona poder, también te ata en la muerte a no poder reencarnar, por eso algunos optan por buscar la inmortalidad...- dijo mirando al Osfen.- … o a rebelarse e intentar escapar. Antes de morir, Luthien hizo una serie de ataduras demasiado poderosas, incluyendo algunas extra con nuestro gran señor Hades, lo que hace que sea imposible que él la mate sin quedar prácticamente destrozado en el proceso.

- Osirias... ese...- Osfen se calló cuando vio la mirada de advertencia que Anhesthot le dirigía. Al fin y al cabo, éste había contenido en muchas ocasiones el alma de Hades y seguía siendo digno de su fidelidad.
- Cuando nuestro señor por fin abandonó el cuerpo de Osirias, usó su poder para dividir a Luthien. Digamos, que su parte molesta para el Inframundo, quedó atrapada y en constante castigo, pero a la otra se le permitió reencarnar, seguir ganando poder y así fortalecer a Hades en el proceso, solo que...- miró con sus ojos al techo suspirando. Era una historia algo larga.- … resumiendo, acabó en manos de Eris que, sabiendo que Luthien podría suponer un riesgo para reino marino, la contuvo con todo su poder.


- Hace miles de años- interrumpió Osfen, redirigiendo la historia a la situación actual- se estableció que cualquier ser que fuese capaz de cruzar alguno de los corredores, era digno de protegerlo y de formar parte de las seis familias nigromantes. Así que, Lord Hypnos, os pondré sobre la mesa las posibilidades que se os presentan:

1. No hacer nada. Ambos salís de aquí y volvéis a vuestros quehaceres. Eris desaparece. Luthien se libera y carga su ira contra todos nosotros sin piedad. Hades queda aún más debilitado y los corredores quedan abiertos a nuestros enemigos. El Inframundo, cae.

2. Ambos os unís a nosotros asumiendo el puesto de líderes de dos familias nigromantes. Se os dotará del poder y el conocimiento de la nigromancia a cambio de vuestro sometimiento a nuestro señor Hades y de la aceptación de ciertas clausulas. Usamos nuestro poder para unir las dos mitades de Luthien, ésta cede el poder di Metherlow a uno de vosotros y a cambio es liberada de su castigo eterno muriendo al fin.


- Un sello no servirá... no esta vez.- Habló Johanna- Luthien conocía muy bien el paso después de la muerte, se ató a muchos objetos y a muchas personas poderosas para evitar quedar atrapada en algo así. Debemos aprovechar la oportunidad que se nos brinda, antes de que sea tarde.


Phantasos había escuchado todo, pero no entendía muy bien dónde estaba la trampa. ¿Acaso había duda en la decisión? Hypnos y ella eran inmortales, al fin y al cabo. Anhesthot se inclinó hacia la oniro y esta vez dejó claro que era capaz de escuchar sus pensamientos.

- Hades no desea que Luthien muera. Quiere su sufrimiento eterno por sus crímenes. O dejamos que el Inframundo caiga o contradecimos una orden directa de nuestro gran señor. No os voy a engañar, quien albergue su poder, tiene una alta probabilidad de ser tachado de traidor al reino y de sufrir la ira de nuestro gran señor, incluida la posibilidad del destierro.- Se encogió de hombros mientras tomaba otro trago.- Tal vez con suerte no sea en esta Era...

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Jun 02, 2024 4:04 pm
por Hypnos
Vaya que eran bastante larga aquella escalera, Hypnos con su característica paciencia solamente subía y subía, no emitió ningún comentario. Detrás de el escuchaba de forma constante, como el click de un reloj de cuerda, los pasos metálicos de Phantasos que se mantenía siempre al mismo ritmo, emulando a su señor. De vez en cuando Hypnos pensaba en el cambio de actitud que Phantasos mostraba después de la separación de su cuerpo humano, el hecho de portar su armadura, su porte mas erguido, pero a la vez sumiso, supuso que tendría que hablar con ella después.


Sus cavilaciones cesaron al observar la entrada de luz a la antes oscura escalinata. Se detuvo a analizar la nueva situación. Frente a él, una mujer alta, de cabello negro y esbelta los esperaba, con esa naturalidad que suele desconcertar les dio la bienvenida. Hypnos continuó subiendo. Al llegar a aquella puerta la mujer se había retirado, dando espacio a que Hypnos y Phantasos entraran.


Apenas hubo de dar un paso dentro de la habitación, le sorprendió el diseño y adornos que daban forma a aquel salón. Reconocía el estilo, no le agradaba mucho, el prefería el clásico estilo antiguo, las columnas griegas, las formas geométricas. Había algo más, aquel estilo barroco le recordaba el cambio y transformación de la forma de pensar del ser humano, ese estilo marcaba la victoria del monoteísmo por sobre todos los otros dioses. Y lo peor de todo es que, a diferencia de Tlaloc, Odín, Ra, el nunca había conocido en persona a este dios cristiano, los humanos habían cambiado la idolatría por dioses tangibles, por uno que ni el mismo Hades ha visto nunca.

Aquellas eran conclusiones hechas en otro tiempo, en aquel momento, en aquel salón, solo se limitó a observar y a seguir las instrucciones de aquellos que los habían recibido. Junto a la mujer estaba un viejo decrépito, Hypnos pudo identificar que aquella persona no estaba viva, pero tampoco muerta. Mientras su anfitriona hablaba un par de entes llegaron a ofrecer servicio en la mesa.

Hypnos no ocultó su desagrado, la necromancia era algo que el detestaba, lo consideraba una transgresión de los humanos, cruzar una frontera clara y romper el orden natural. Empero debía tolerarla, era una práctica que no podía funcionar sin el beneplácito de Hades. De tal forma que a su señor aquello no le parecía tan malo.

Tomó asiento, y junto a el Phantasos. Hasta aquel momento no había dicho nada, sus anfitriones estaban bastante propensos a la plática por lo que optó por dejarlos avanzar en todo aquello. Entre frase y frase aquella mujer dio muestras claras de poder leer la mente, debía tener una importante maestría pues no es fácil leer la mente de un dios, no funciona igual que la mente de un humano. Hypnos frunció el entrecejo cuando sintió el poder Johana rondando su cabeza. La miró a los ojos y aquel intentó cesó, Johana lo había disimulado, pero había sufrido una fuerte punzada en la cabeza al intentar acceder a la mente de Hypnos.

Mientras ellos hablaban la historia iba cobrando sentido. Hypnos se preguntaba por que Thanatos había permitido todo aquello, cual era la idea detrás de proporcionarle tal responsabilidad y tanto poder a los humanos. Concluyo que en un principio estos humanos no debían obrar solos, como lo habían venido haciendo, había límites y dioses que cuidaban estos límites, pero con tantas guerras, esta parte del inframundo había sido descuidada. Mientras escuchaba volvió a echar un vistazo a las afueras, había una luz que permitía ver la forma de las lápidas en el exterior, pero se antojaba falsa. Aún no estaban en la superficie. Lo intentó, pero podía determinar con exactitud en que parte del inframundo se encontraban.

Hablaron de Luthien y Osirias… Luthien, ese nombre le gustaba, alguna vez había llegado a sus manos una historia épica en donde una joven llamada Luthien luchaba con el señor de la oscuridad para salvar al hombre que amaba, aquella Luthien era mucho mas agradable que la que les presentaban en este relato. Osirias por otro lado no le sonaba de nada. Entendía que fue el recipiente de Hades en mas de una ocasión.

Escuchaba y, todo aquello se le antojaba innecesario. ¿Por qué hades se había prestado para aquello?, por que había tenido tantas concesiones con Luthien. Hasta el momento no había sido desvelado que obtenía Hades de aquello, habían mencionado poder, ¿Pero que poder puede ofrecer una humana a uno de los dioses principales? ¿Qué claso de poder puede un necromante ofrecer al sueño de la muerte? ¿Qué clase de treta era aquella en la que para eliminar a esta Di Mertelow hades debía sacrificar parte de su poder? Mientras más escuchaba Hypnos se encerraba en la conclusión que Osirias había intervenido en aquellos tratos mas que el señor Hades mismo. Aquello le dolió, la misión de Hypnos y Tanathos era preparar al recipiente de Hades, asegurarse que fuera adecuado, entrenarlo y cuidarlo. Sin ellos era evidente que el recipiente había sido, cuanto menos, demasiado facultoso.

Hypnos tomó un momento para respirar, estaba molesto, molesto con el mismo por no estar presente para ofrecer consejo y guía a su señor en aquellos momentos. Estaba molesto con Thanatos por diseñar una estructura que no resistiera la esperada codicia humana. Pero luego de un par de segundos pensó que, si aquello no tenía nada de sentido, era probable que Hades lo hubiera querido así. Debía de haber algo más que su señor mantenía para sí mismo que ni si quiera estos guardianes sobrevalorados sabían. ¬

Ha sido una historia entretenida cuando menos — Dijo al fin Hypnos. — Creo que nuestro viaje esta por concluir, no estoy interesado en formar parte de todo… esto. —No disimulaba su molestia frente a todo lo que ellos, necromantes, guardianes, traidores, representaban… Sabía que Phantasos no iría en contra de sus deseos ¬— Si lo que dicen es totalmente cierto no nos será posible detener a esta entidad por nuestra cuenta. Pero al menos, antes de regresar quiero que nos muestren el origen de esta aberración. ¿Es posible? —.

Hypnos no creía que Eris podía morir en manos de un alma mortal, por muchas veces que haya ligado su alma a Hades o a ella misma. No conocía la historia completa. No sabía lo que no sabía, pero aún así, se negaba a creer que una sola humana pudiera haber generado tantos problemas a los dioses. Todo aquello era parte de una era que ya no existía, era parte de una historia que no era vigente, confiaba en que Hades, con su guía acabaría con aquella amenaza sin mayor problema, veía la preocupación en los ojos de Osfen, pero era como ver por la ventana una historia pasada que ya no tenía cabida en aquel mundo.

—¿Y bien?, pueden mostrarnos el hogar actual de Luthien di Mertlow. —

Hypnos creía poder llegar a la umbra sin mucho problema mediante teletransportación, pues seguía siendo parte del reino de Hades, pero estaba interesado en interactuar mas con aquellos singulares personajes.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Lun Jun 03, 2024 8:00 pm
por Raven
- Una total y absoluta pérdida de tiempo- gruñó el nosferatu sin tratar de ocultar su desagrado.- No por nada existe la norma de que ningún dios cruce ese camino. Se ha arriesgado demasiado... ¿y para qué, jovencita?


Johanna suspiró sin dejar de clavar la vista en Phantasos mientras intentaba ocultar una risa inoportuna.

- Es lo que ocurre cuando usas el enfoque incorrecto.- Corrigió la mujer, dejando de lado a la oniro y mirando esta vez a Hypnos. Sabía que no había modo de convencer a la subordinada de tomar un camino diferente al de su señor, así que no había más remedio que hablar con el dios.- Entiendo que no quiera formar parte de todo “esto”, como bien ha dicho. Es un arte que inicialmente siempre causa rechazo y repulsión.- Explicó. No necesitaba leer la mente del dios, ya había visto su expresión cuando uno de los cadáveres se había acercado a él y eso había sido suficiente.- Pero la realidad es totalmente contraria a lo que uno suele creer inicialmente. Si lo piensan, fríamente, los cadáveres son solo meras carcasas inútiles cuyo destino es acabar siendo pasto de gusanos. Los nigromantes únicamente reutilizamos algo que de nada sirve al resto.- Tomó un sorbo de vino y esta vez miró a Hypnos de forma desafiante.- Lo que hacen ustedes, sin embargo, sí es capaz de revolverme el estómago. Se aprovechan de los mortales, de su necesidad vital de dormir para atacarles en su estado más vulnerable. Agotándoles poco a poco, generándoles pesadillas en el mundo durmiente y en el de la vigilia únicamente respondiendo a... ¿qué? No tenéis principios que os guíen, ni siquiera nuestro señor Hades ha establecido las normas... ese mundo que habéis creado solo responde a vuestro criterio, dios Hypnos y os creéis con el derecho de juzgar con vuestra mirada el noble arte de la nigromancia, establecida por nuestro señor hace casi tantos años como los que tiene vuestra propia existencia...

- Anhesthot.- Interrumpió el hombre mostrando cautela.

Era consciente de la juventud de su acompañante y que el ímpetu que mostraba respondía a generaciones de orgullo, pero encararse al dios del sueño de ese modo podía traerle graves consecuencias. Phantasos también la miró con atención, pero se mantuvo en silencio expectante. No tenía claro el resultado de aquel encuentro.
Finalmente, la joven volvió a hablar, esta vez algo más calmada.


- No existe nadie que respete tanto la muerte como un nigromante. Cuanto más cuidado está un cuerpo al fallecer, más útil nos resulta, así que somos quienes más nos esmeramos en que éste sea tratado con respeto y excelencia. Pero no solo es eso. Procuramos que los cuerpos de nuestros aliados no caigan en manos enemigas, cuidamos que los cadáveres no queden perdidos para que cualquier ente pueda hacer uso de ellos con posesiones indecorosas.- Siguió explicando, esta vez lanzando una mirada descarada hacia Phantasos.- Y eso... solo es la base. Pero claro, puedo entender vuestra postura. ¿Qué necesidad tiene el dios todopoderoso de los sueños de aprender algo nuevo, si él ya puede lograrlo todo con solo desearlo, verdad?


Esta vez la mujer se levantó y caminó hacia el dios con paso firme. Osfen no pudo ocultar su incomodidad y Phantasos se irguió aún más en su silla, como un felino acechando entre la maleza, dispuesta a actuar de ser necesario. Johanna decidió detenerse a una distancia prudente, pero puso los brazos sobre la mesa y se inclinó hacia el dios para mirarle más fijamente y hablar en susurros, aunque todos los presentes eran capaces de escucharla.

- ¿Qué me decís de Xtabay? ¿Habéis quedado satisfecho con el resultado de su destino? Pasasteis esa prueba únicamente por una imposición de poder, un dios contra un humano... bravo, toda una hazaña digna de ser cantada por trovadores. Un alma humana en pena, sometida de ese modo a quedar atrapada eternamente en ese sello. No solo no la salvasteis, sino que además, habéis condenado a otra a ocupar su lugar.- Anhesthot se incorporó de nuevo y empezó a alejarse molesta hasta caer en su silla.- Un nigromante jamás habría hecho eso, tiene más recursos que la mera fuerza.


Osfen decidió tomar entonces la palabra con un tono mucho más conciliador.


- No les estamos pidiendo que usen el poder que se les concederá si lo consideran desagradable. Imagino que lady Phantasos entiende a qué me refiero. Que ella pueda convertirse en hombre, no significa que lo haga alguna vez. Pero es un recurso del que siempre puede disponer. Solo les pedimos que alberguen ese poder, que lo cuiden y con ello, protejan a nuestro señor Hades y al Inframundo. ¿No es ése acaso nuestro deber?


El hombre se puso de pie, pero no amenazante como su compañera, sino más bien con idea de guiarles hasta otro lugar.


- Miles de los nuestros habrían matado por lo que les ofrecemos. Yo mismo aceptaría ese poder gustoso si pudiese. Cualquier idiota con cosmos puede ser capaz de manejar cadáveres, pero manejar los espíritus es complejo y peligroso. Han conseguido cruzar el corredor, eso implica que sus almas son dignas. No queda tiempo para volver a buscar. Les imploro, que lo consideren una vez más.


Phantasos se mantuvo en silencio. No tenía claro el motivo por el que su señor mostraba tanta reticencia, pero suponía que la idea de aliarse con humanos y que además, ese hecho pudiese repercutir ante Hades, no era precisamente alentador. Quizás a fin de cuentas no creyese que un alma humana pudiese llegar a ser una amenaza real, aunque...

La oniro interrumpió su pensamiento al ver como Osfen hablaba entonces con la planta espinada. Parecía pedirle permiso, intuyó que para acceder a la umbra, pero aquella escena no dejaba de ser algo pintoresca.


- La umbra es peligrosa, no les voy a mentir. Solo los di Metherlow tienen acceso a este lugar sin riesgos y solo ellos tienen la capacidad de someter a las sombras, además de nuestro gran señor, claro. Recuerden que nuestra supervivencia ahora, puede depender de Luthien, así que... solo intenten...


El hombre no completó la frase. Esperó a que sus invitados se levantasen y le siguieran hacia otra dependencia. Miró hacia Johanna, pero ésta no se movió de su lugar ni les dirigió una sola mirada.

Tal vez era lo mejor.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Jun 07, 2024 11:23 pm
por Hypnos
Hypnos esperaba la respuesta a su solicitud, extrañamente se sentía seguro, como si estuviera en su propio jardín, el despliegue de energía y fuerza física le había extenuado, y ahora, sentado en aquel lugar aprovechaba para descansar. Johanna, sentada a un par de metros de ellos no dejaba de mirar a Phantasos, el giró su cabeza y volvió a mirar hacia el exterior. Lúgubre lugar sin duda.

Y ella, Johanna, comenzó a hablar. Hypnos giró de nuevo su rostro para mirarla, se extrañó un poco, pues de un instante a otro su energía era distinta, se sentía un poco mas apresurada, sus fosas nasales parecían haberse abierto un poco más, señal tal vez de enojo. En apenas unos minutos armó un caso de defensa a la nigromancia, sus virtudes y utilidades. Hypnos consideraba extraño aquello, Johanna se defendía, pero no había fiscal que la acusara, o jurado a quien convencer. Empero, eso no importó, continuó su discurso, se levantó, recorrió la sala, se dispuso frente al dios, el cual, con mirada tranquila no dejaba de prestarle atención. Estaba cansado, la nigromancia no le interesaba, aún más, tenía una mala opinión al respecto. Pensó por un momento en ignorarla, no consideraba que hubiera nada de valor en aquella retahíla, sin embargo, optó finalmente por dejarla hablar, desahogarse, de una forma u otra había sentido el desprecio de Hypnos, y debía resarcir aquello que sentía había sido transgredido, debía sanar esa delgada capa protectora que era el orgullo.

Había hablado, aparte de la nigromancia, de las actividades de los oniros en el reino de los sueños, de lo ocurrido con Xtabay. De como el pasillo debía ser custodiado y otro ser debía tomar su lugar. Hypnos concluyó que en su análisis había algunas imprecisiones. Volvió su mirada a Phantasos y la observo enfocada, no estaba hastiada como el, sus ojos revelaban un verdadero interés. Ella dejó de hablar y se dejó caer en la silla.

Osfen, el viejo nigromante tomó la palabra. Sus modos exigían atención, Hypnos reconocía la experiencia de los años en él. Escuchó lo que tenía que decir, solicitaba reconsideraran aquella petición y al mismo tiempo aceptaba llevarlos a donde pudieran encontrar el origen de la planta, de Luthien. Al final, el dios decidió hablar.

Trató de ordenar las ideas que habían sido arrojadas. Se levantó de la silla, caminó hacia un ventanal contiguo al lugar donde estaba sentada Johanna, recorrió un poco la habitación con la vista y comenzó.

–Parece que te he ofendido Johanna, el desprecio que me causa la nigromancia es grande. Aún y cuando he intentado no decir nada abiertamente ofensivo mis formas lo han sido. Espero podamos convivir de aquí en mas entendiendo que vemos este tema desde ópticas distintas. – No había intentado ofenderla abiertamente, por lo que consideraba que una disculpa sería de mal gusto.

–La nigromancia ha sido permitida, si, no instaurada por lord Hades, hay sutilezas en los conceptos que deben ser señaladas. La nigromancia de la que hacen gala hoy sus grandes casas es el resultado de una exploración contraria al orden. Mas cercana a la hechicería que a lo que Hades pudiera haber creado en algún momento. Mas cercana a otras culturas, que a la griega. Tal vez, si en las pugnas de poder, hace milenios, hubiesen salido victoriosos otro tipo de dioses yo estaría equivocado y la muerte sin sentido, la violación al orden sería el orden mismo. Pero no, fueron derrotados y sometidos. Y sus ideas debieron de sobrevivir enterradas, como ratas que cavan buscando una oportunidad de sobrevivir. Y de vez en vez salen a la superficie, se reproducen y se vuelven a esconder, y continúan apareciendo hechieros que utilizan el cosmo para potenciar sus artilugios, chamanes que utilizan el cosmo para continuar sirviendo a Turul. Estas ideas como las ratas son difíciles de eliminar, y tal vez sea el designio de nuestro señor que sea así, no está en mí saberlo o regularlo. – “Ese era trabajo de mi hermano”, pensó.

Y eventualmente, entre acuerdos, sesiones espiritistas, el deseo del hombre común y corriente de llegar a lo eterno, tenemos esto. – Señaló a la planta que parecía inquietarse. –Un problema que hay que resolver. – Hizo una pausa para caminar un poco y quedar entre Osfen y Johanna. – No Johanna, cuidar un cuerpo para que te sirve después no es respetar la muerte, la muerte es el fin de la vida, es el siguiente paso. La nigromancia no la respeta, la ultraja, pretende esclavizarla. ¿Cuándo un esclavista ha sido tomado en serio cuando exclama que nadie cuida mejor la dignidad humana que él, por que, después de todo, para tener mejores esclavos hay que tratarlos bien?, ¿O cuando haría sentido que un tratante de prostitutas se autoproclame como quien mejor trata a las mujeres por que deben estar en excelentes condiciones para que sean redituables? Quien crea esto realmente es por que tuvo que haber estirado los conceptos bastante, y si debes estirar tanto la verdad, es probable que mucha verdad no sea. –

Hypnos sonrió ligeramente a Phantasos una sonrisa solo preceptible por ella, que lo miraba atenta, pretendía explicar por que no aceptaba aquel trato que podía significar proteger al reino de los sueños.

–Ahora Osfen, entiendo lo que nos proponen. Aún y cuando mi alma inmortal me demandara algo distinto a lo que acabo de expresar, aún y cuando yo mismo pudiera aceptar la nigromancia como un “arte noble”, todo esto es el resultado de las decisiones de mi señor. En diferentes etapas de la historia, desde el momento en que decidió delegar el custodio de estas puertas a las primeras familias. No había una necesidad real de usar humanos hechiceros o criaturas obscuras para custodiar las puertas, si lord Hades lo hizo de esta manera no era para asegurar los accesos, debía haber algo más. – Hizo una pausa, tomó aire y continúo. – Sabiendo solo lo que se hasta este momento me parece un error el haber designado a estas familias al principio, me parece un error que Hades se relacionara con Luthien y dejara que ella tomará este tipo de poder, no hay ninguna razón que yo alcance a ver en donde una relación de esta índole con una humana fuera beneficioso para el o para le reino. – Había una idea que comenzaba a rondar su cabeza… pero se negaba a aceptarla por lo que ni siquiera mentalmente indagó en ella. –De tal suerte que debe haber algo que no sé. Si la intención de mi señor era que, milenios después yo tomará esta responsabilidad esta bien, así lo haré, sin embargo, dudo que sea así, creo que hay algo más y solo veo dos formas de obtener mas información, discutir esto con lord Hades, que será algo que sucederá eventualmente, y tratar de obtener respuestas de la fuente de esta maldición. –

Y con aquello volvía al punto inicial, al momento en que había pedido le mostrataran el acceso a la umbra, en donde yacía Luthien Di Mertelow.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Jun 13, 2024 9:14 pm
por Rhiannon
—No tiene qué hacer algo por debajo de su nivel, señor Hypnos, no importa lo que esta gente diga. —Irrumpe la voz no fuerte pero si segura. Puede que no sea una juez, pero si se siente responsable de alguna forma de lo que se ha salido de las manos a los espectros de alto rango prácticamente frente a sus narices. Las “familias” podrían cuidar puertas, pero ¿los jueces y espectros? eran los guerreros y guardianes del maldito infierno. Podría ser con mucha suerte, esto parte del evento que le daría su tarea vital o lo que se refiriera Lord Hades con encontrar un propósito.

Empuja un poco la puerta para pasar que pasen mejor las alas de la armadura. Quizá un poco más fuerte de lo necesario. De todas formas, seguramente se habían dado cuenta de que había estado escuchando.

—He escuchado de ella. Luthien Tasartir Di Meterlow, también llamada... la lechuga, por sus allegados. —Su rostro sigue siendo pétreo pese a esa información. —He viajado mucho, eso da acceso a información. —eleva y baja un hombro. Sintió malestar, su despertar no había sido agradable y apurarse para llegar hasta ese lugar tampoco fue fácil tras liberarse de toda su “aventura” anterior, incluso si había conseguido su objetivo inicial.

—Y me temo que no es la primera vez que ha estado sumergida en la umbra. —Hace una pequeña pausa, tanto en su andar como en sus palabras. Ella busca en sus memorias, como cuando la gente elige sus palabras. —Ella fue un caballero del santuario, y lo primero que hizo fue caer en la umbra, de hecho. —sonríe de medio lado. —Pero Atenea la sacó, así que, con ese antecedente, sabemos que no es imposible.

Siente su corazón golpear más rápido, porque está molesta. Ellos solo hablan del descenso a la locura, de la decadencia. No saben nada. Hablan de Osirias como si lo conocieran. Hablan de Luthien condenándole como él.

—Se les está olvidando detalles de su historia. En el fin de los primeros tiempos, cuando en la guerra de la Peste Negra se peleó la última épica batalla, ella fue la que usó su repulsivo poder nigromante para levantar a los muertos a presenciarla fuese cual fuese el final. Eso debe significar algo.

Hotaru había estado ahí. Akonel, recuerda con nostalgia, también fue maestro de Luthien, ¿cierto? Ellas fueron hermanas de batalla hasta ese grado, alguna vez.

—"El destino reparte las cartas, pero somos nosotros quien las jugamos"— repitió recordando una frase. —Creo que a Luthien sólo se le ha olvidado cómo jugar y creo que tenemos qué recordarle. —Su rostro se volvió algo siniestro. —Aunque sea a punta de golpes.


Mira a Hypnos, bajando la cabeza pero no la mirada.


—Permítame ir. Y de ser posible... de mostrarle a esta mujer por qué un espectro no puede quedarse con la simple tarea de cuidar puertas como se atreve a pedir la “dama” insolente.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Jun 14, 2024 1:28 pm
por Hypnos
Hypnos giro su cabeza al escuchar esa voz, que en apenas unas pocas horas se había vuelto tan familiar. Le concedía el no hacer lo que estuviera en contra de su voluntad. A Hypnos le causó gracia, se alegró de que, en su camino después del río había conservado su arrogancia. Aquella chispa de espontaneidad en el dios se esfumó cuando escuchó la continuación de la conversación. "La lechuga", aquello no sabía como interpretarlo, calló.

Rhiannon siguió hablando. Explicó entonces un poco más acerca de la causante de aquel alboroto. Hypnos entendió entonces que era una parte de Athena la que hablaba, aquella parte que aún estaba por ahí. Habló de una batalla, "la peste negra", aquel evento de la época medieval rememorado en una guerra santa, se preguntaba quienes habían sido las ratas.

Hypnos no entendía bien si Rhiannon estaba haciendo un caso a favor de la nigromancia o a favor de Luthien, o tal vez a favor de el, pues consideraba que levantar a los muertos para presenciar una batalla era justo lo que acababa de explicar. El deseo egoísta del nigromante, que juega con el traslado del alma y la descomposición del cuerpo según su criterio. Era el ejemplo perfecto de todo lo malo que Hypnos encontraba en aquella práctica.

Ella la conocía, significaba algo para Rhiannon. En aquel momento Hypnos dudaba de quién hablaba. La espectro que había conocido al principio de aquel camino, o Athena. Sus ojos mostraban su molestia al pensar que ella pudiera permitir que la diosa o sus recuerdos tomaran el control.

Al final, solicitó la aprobación del dios para ir a recuperar a Luthien. Eso era un giro inesperado. Hypnos prentendía obtener información, no se le había cruzado por la cabeza, recuperarla de alguna manera. Pensó un momento, si de Luthien podía acceder a la parte de la conciencia que recordaba a su amiga, tal vez el ataque al inframundo se retrasara lo suficiente para que Hades tomara una decisión.

-De acuerdo Rhiannon. Esta parte del viaje dependerá de ti. - Le dijo sin más. No quiso juzgar en aquel momento sus intenciones, debían estar todos concentrados. - Vamos Phantasos. - Le dio la señal a Phantasos, quien se había mantenido al margen, callada, aún actuaba raro, el dios no se acostumbraba aún a su nueva actitud, era tan extraño como haber vuelto a ver aquella versión con cabello castaño de ella.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Jun 14, 2024 5:43 pm
por Raven
La voz de Rhiannon la sacó bruscamente de sus pensamientos. Se giró para poder verla mejor. Seguía luciendo su porte orgulloso aunque podía notar cierto desgaste. Supuso que, como los demás, se había enfrentado a algo más que simples humanos en su anterior pasaje.

Escuchó la historia que contaba con atención, pero era difícil intentar seguir una línea de pensamiento con la mirada de Johanna clavada en la suya. Buscaba un pensamiento, eso estaba claro. Si cometía un error, se lo brindaría en bandeja... por suerte, recapacitar en cómo debía abordar a Wyvern después de todo lo ocurrido, servía como distracción y pronto ésta cesó en su intento... o tal vez, por la última frase que Rhiannon había proferido hacia la morena.

Johanna no tardó en elevar su cosmos. Podían percibir que los cimientos comenzaban a moverse y que la tierra comenzaba a quebrarse en el exterior de la casa. Phantasos llegó a ponerse en pie, pero se sorprendió al ver que la planta, anteriormente enredada en la silla, había dejado el lugar para crecer justo entre la nigromante y Rhiannon, izándose frente a ellas y engrosando su apariencia. Inmediatamente después, todo volvió a la normalidad.

- ¿Qué significa todo esto...?- Se preguntó la oniro mirando hacia Rhiannon. Aquella planta que había intentado destruir su hogar parecía tener algún tipo de vínculo con Wyvern. Sus ojos se movían de un lado a otro, intentando comprender qué estaba pasando y en quién podía confiar o no.


El nigromante, había estado bastante callado... quizás demasiado. No había intervenido en ningún sentido y aquello era desconcertante. Seguramente habían tenido más que una charla entre sus mentes, dado que Johanna decidió dejarse caer en la silla nuevamente e ignorar por completo al resto.

- De acuerdo Rhiannon. Esta parte del viaje dependerá de ti.

La voz de su señor hizo que todos volvieran a centrarse en su objetivo. La oniro no pudo evitar un pensamiento de duda al respecto. No podía librarse de aquel estado de hiperalerta, pero al mismo tiempo sentía que había perdido el privilegio de expresar cualquier sentimiento en voz alta, por lo que calló.

- Vamos Phantasos.

Sintió aquella llamada como una nueva puñalada, incluso con un toque de advertencia. Se limitó a cerrar los ojos asintiendo y acudió a su lado.

El nigromante no perdió más tiempo y los sacó de la habitación. Sabía que si la reunión se prolongaba más allí, el resultado sería contrario a sus intereses. Sus pasos, más rápidos y ágiles de lo que sin duda parecía, les condujeron hasta una especie de biblioteca circular. El nosferatu caminaba primero siguiendo a la planta que, como si una serpiente reptando se tratara, se retraía deslizándose por la madera del suelo.

Phantasos no perdía de vista ésta, pero intentó captar toda la información posible de ese lugar. La mayoría de libros parecían antiguos. Pudo distinguir algunos títulos que hablaban de anatomía, pero también otros más complejos y a cada cual más perturbador. Entre toda aquella decoración gótica, un barco pirata tallado en madera junto a una pequeña espada captó su atención por algún motivo.

- No se queden atrás. Tras esas puertas solo hay oscuridad y si se pierden, solo un di Metherlow o el mismísimo Hades podría sacarles, por lo que les recomiendo atención. Creo que sobra decirlo, pero ni el sonido ni la luz son bien acogidos ahí dentro, así que no se lo recomiendo a menos que quieran una muerte lenta. Sigan el sonido de mis pasos y todo estará bien.

La diosa no dijo nada, aunque no pudo evitar una mirada hacia la espalda de su señor. No le hacía ninguna gracia depender de aquel tipo e imaginó que sería una idea común con Hypnos y seguramente también con Rhiannon. Aún así, continuaron aquella extraña procesión y descendieron las escaleras siguiendo el rastro de la planta que a su vez, desaparecía por detrás de uno de los muros.


- Una puerta secreta detrás de una estantería de libros... no son muy originales... - Se dijo Phantasos siguiendo a su señor mientras observaba el enorme sello que custodiaba la entrada: era el mismo que la planta les había mostrado durante su ataque en el reino de los sueños. Un círculo, un rombo y una luna, cubiertos por dos alas de dragón.

En cuanto todos hubieron cruzado el umbral, la puerta se cerró. La oscuridad los cubrió por completo y perdieron cualquier tipo de referencia en la negrura.



Phantasos no perdió tiempo e hizo que sus ojos y sus oídos se transformaran en los de un lobo. Podría haber usado otra transformación más poderosa, pero era más que suficiente para poder situar a todos, incluida la planta.

Su primer impulso fue el de tomar la delantera para guiarlos, pero decidió quedarse quieta y simplemente pararse a observar la situación. La orden había sido clara: el viaje dependería de las decisiones de Rhiannon. Tanto Osfen como la planta comenzaron a moverse, pero no así los demás. Phantasos frunció el ceño. El sonido de los pasos del nigromante eran casi imperceptibles, incluso cuando ella tenía un oído mucho más desarrollado en ese instante.

Se cuestionó por qué seguían quietos, pero no podía preguntarlo abiertamente. La planta casi se perdía de vista y sin ella, quedarían perdidos. Respiró hondo. No era una decisión fácil... no después de todo lo que había pasado en el río de sangre. Aún así, decidió adelantar sus pasos hasta quedar junto a ambos y les tomó de las manos para comenzar a guiarlos en la oscuridad. Se sentía incómoda haciéndolo... mucho más de lo que le gustaría admitir. No podía saber si Rhiannon tenía algún modo de guiarse, pero tenía la certeza de que su señor sí. A pesar de ello, no parecía haberse opuesto a la mano de la oniro... ¿la estaba poniendo a prueba? No podía saberlo.
La situación era bastante particular, pues con su mano izquierda apenas sujetaba la de Hypnos por respeto y, sin embargo, su mano derecha agarraba a Rhiannon con fuerza. Lo hacía porque estaba casi segura de que si le daba oportunidad, Wyvern se soltaría bruscamente, aunque de momento parecía aceptar la situación.

Mantuvo su mirada centrada en el suelo, captando los desniveles que realizaba la planta al arrastrarse. Osfen se movía con total libertad y ligereza, igual que si llevara un gran farol frente a él. Tampoco era de extrañar, si realmente era un vampiro.

La oniro continuó más cauta. Había algo que necesitaba decirle a su señor, pero no podía hacerlo. Sabía que una sola mirada le habría bastado para advertirle, pero Anhesthot era demasiado astuta y la habría descubierto. No se había arriesgado en la sala y ahora carecía de esa carta. Apretó la mano de su señor entre sus dedos. No podía estar segura de que Hypnos entendiese el por qué, pero algo tenía que intentar. Al menos tenía la seguridad de que a su señor aquel gesto no le pasaría desapercibido. Tomarlo de la mano ya era sobrepasar un límite importante, más aún por las circunstancias previas y éste sabía que ella no le temía a la oscuridad.

Después de varios minutos caminando, algo hizo que Phantasos se detuviese en seco, a la vez que tiraba de las manos de ambos para que se detuviesen. La planta tomaba un camino, pero Osfen había decidido coger la dirección opuesta. La oniro sopesó muy rápidamente el motivo de aquello. No era posible que el vampiro hubiese perdido de vista la planta, así que... ¿por qué querría desviarlos?

Phantasos tragó saliva. La planta no tardaría en desaparecer y no podía preguntarle a su señor sin hacer ruido. Aún así, sus deseos eran claros, ver el origen de la planta, no seguir a Osfen, por lo que respiró hondo y siguió su instinto. El nosferatu se perdió en la oscuridad mientras ellos continuaron tras la planta. No negaba que aquella situación había logrado ponerla nerviosa. En el reino de los sueños los había atacado sin dudar... ¿y ahora debían seguirla? No era alentador. ¿Y si estaba conduciendo a los tres hacia una trampa? Negó con la cabeza. Pasara lo que pasara, estarían preparados. Debía confiar en que todo se resolvería de un modo u otro.

Por suerte, apenas había meditado al respecto cuando una suave brisa meció sus cabellos y sus ojos comenzaron a percibir una tenue luz que, entre toda la oscuridad, pareció un enorme faro en mitad del mar. Podía sentir un cambio en el ambiente, parecía más... normal. Sentía la piedra en sus pies y la humedad en el aire.


- Es... la luna...- se dijo mirando hacia la pequeña abertura que podía vislumbrarse sobre sus cabezas. Habían pasado tanto tiempo en aquel corredor que, encontrar un cielo abierto estrellado le hizo sentirse más aliviada, aún cuando no tenía idea de dónde estaban. Miró a su alrededor. Habían llegado a un lugar hermoso después de tanta oscuridad.- Es... un cenote...

Finalmente soltó las manos de su señor y Rhiannon dejándoles tiempo para que se acostumbraran a la luz y se acercó hasta una especie de barrera natural de piedra. Desde allí se asomó hacia las aguas oscuras que se mecían suavemente unos metros más abajo, solo perturbadas por la propia brisa. La planta había desaparecido... bueno, en realidad, simplemente era imposible saber cuál era la rama que habían estado siguiendo, pues ésta ocupaba prácticamente la totalidad de aquel espacio, tanto en la superficie, las paredes y bajo el agua.



- Así que la umbra conecta directamente con el mundo humano... ¡qué aterrador!- Se dijo meditando en todas las posibilidades que ese hecho implicaba.

Volvió hasta donde estaban sus compañeros. Seguían en silencio... era lo mejor si no querían arriesgarse. Una breve mirada a Hypnos sirvió para ponerse al día. Éste le había preguntado por el nosferatu y Phantasos le había advertido que algo no iba bien. Estaba a punto de intentar explicarle lo que ella sabía pero él no, cuando todo su cuerpo se tensó alarmado.

Su mirada comenzó a buscar en el lugar por el que habían venido, presintiendo un cosmos desconocido. Algo se acercaba. Algo peligroso y frío. Era la misma sensación que había tenido en la selva justo antes de encontrar a los dos dioses contra los que habían peleado.

Necesitaba tener más información. Sabía que no era la planta, pero entonces... ¿qué?

Entonces lo vio: Dos luces... como dos estrellas, acercándose con rapidez.

Se giró a su señor y a Rhiannon. Debían salir de allí, es lo único que tenía claro.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Jul 14, 2024 8:10 pm
por Raven
OT: tic... tac... tiempo. Cumplió el mes o.o >-<
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*Flashback

- Creí que vendrías con nosotros a entrenar... y en vez de eso, te encuentro relajada, viendo la vida pasar.

El sonido de la armadura de su hermano contra las rocas la sacó de su ensimismamiento. Parecía contrariado y sorprendido, pero... ¿acaso no era siempre ésa la actitud de Oneiros hacia ella?

- Observo la vida bajo el agua. Como se mueve cada criatura, como aprovechan cada corriente para ser más rápidos y...- respiró hondo mientras cambiaba su cola de sirena por sus piernas normales.- … toda una serie de detalles que me temo que no te interesan saber ahora.

Oneiros se sorprendió al ver aquello. Era la primera vez que veía a su hermana transformada en un ser mitológico. Se había acostumbrado a sus cambios de apariencia, meramente superficiales, pero aquello implicaba un paso más en su poder, de eso no cabía duda. De hecho, en ese instante dudaba de si lo que le había traído hasta allí importaba más que averiguar el auténtico potencial que tenía ese nuevo poder.

- Me confundes... ¿por qué creías que iría a entrenar con vosotros?
- Hace una semana que recibiste tu armadura y... eso implica una responsabilidad obvia. Debemos fortalecernos para la guerra.

Phantasos alzó una ceja y sonrió con cierta resignación.

- No me malinterpretes, pero... - hizo un gesto para que la mirase de arriba abajo- no creo que fuese creada para ir a la guerra. Es más, ni siquiera ésta tiene sentido para nuestros fines, dado que los muertos no sueñan...
- ¿Y entonces según tú, para qué te dio Hypnos una armadura? ¿Para aumentar tu ajuar?
- ¿Porque si me regalaba un anillo, hubiese sido algo comprometido?- Se dijo sin poder evitar echarse a reír en su mente.- Creo que es un obsequio. Me gusta pensar que nos considera valiosos y quiere que no suframos daño cuando llegue la lucha.
- Por mucho que me guste tu idea de cuento de hadas, dudo que ése sea el motivo. Me inclino por uno mucho más práctico que el tuyo: poder entrar en batalla cuando surja una guerra y poder protegerlo llegado el momento.
- No quiero estropearte el momento, pero me resulta más fácil imaginar a Hypnos pidiéndote matrimonio que escondiéndose detrás de ti en una pelea y suplicando por tu protección.


Oneiros entrecerró los ojos mientras su hermana tarareaba una música de recién casados entre risas.


- Supongo que no me he explicado con claridad. Estás de acuerdo conmigo en que, a parte de las reglas que Hypnos estableció, hay una idea que todos los oniros compartimos, grabada a fuego desde nuestra creación.
- Cuidar a Hypnos.- Asintió intentando contener las risas anteriores y contagiándose del espíritu más solemne de su hermano.
- Desconozco el motivo real por el que fuimos creados y es algo a lo que ya le di vueltas hace años de forma bastante improductiva. Pero de toda aquella maraña de ideas, saqué una conclusión clara: Crearnos no fue un coste cero para nuestro señor. Llámame loco, pero tengo toda la intención de devolver con creces toda la pérdida de poder, divinidad, paz o lo que sea que pudo tener entonces, en todos los aspectos en los que sea capaz de hacerlo.


Phantasos respiró hondo y volvió a mirar hacia el agua, donde un pez chapoteaba y arrojaba agua a la tierra próxima a él.

- Es difícil contradecirte cuando hablas así.- Murmuró la muchacha.- No es que no esté de acuerdo con todo lo que dices, pero puedo imaginar perfectamente la expresión que nuestro señor pondría si le obligara a retirarse de un ataque enemigo para dejármelo a mí... y no es nada alentadora...

- Por eso tienes que entrenar con nosotros. Para demostrarle que puedes hacer frente a tus enemigos sin su ayuda.
- No estás entendiendo el problema de base. No es una cuestión de confianza, sino de principios... y llegado el momento, no podría contradecir una orden suy-
- No permitas que te la dé- interrumpió su hermano.- Si un día portas esa armadura y crees que el enemigo que tenéis delante puede rivalizar contra nuestro señor, que nada te haga dudar.

* Fin del flashback

----- * -----

Diez segundos. No se demoró más todo lo que aconteció aunque su análisis requiriese de mucho más tiempo.

10...
Phantasos afinó un poco más su vista. Aquellas luces estrelladas eran en realidad los ojos de un ser. Era difícil poder remarcar más detalles, pues la oscuridad que lo acompañaba le hacía parecer bastante etéreo y solo podía distinguirse un aspecto cadavérico.

9...
Una bandada de murciélagos acompañaban al ser, mezclándose con las sombras... o tal vez arrastrándolas, no estaba segura. Parecían miles.

8...
Volteó a ver a su señor. Mostraba un gesto de atención y de alguien preparado para pelear. Claramente había percibido el poderoso cosmos que se aproximaba.

7...
Phantasos lo miró a los ojos. En cuanto tuvo su atención, elevó su mirada hacia el techo. Quería darle un mensaje tranquilizador, pero creyó ver la inconformidad en los ojos de Hypnos. No podía estar segura, pues cerró los ojos para evitar cualquier tipo de duda.

6...
Abrió un portal y sacó su enorme guadaña. Con el mango de ésta, golpeó tanto a Hypnos como a Rhiannon en el pecho y los empujó con fuerza para que ambos perdiesen el equilibrio y cayesen al agua del cenote.

5...
Phantasos se agachó para evitar el daño de un arma invisible. Por suerte había podido sentir su sed de muerte y solo había conseguido hacer un corte extraño a su cabello. Rhiannon había recibido un pequeño corte a la altura del pecho que había generado un ruido metálico al chocar contra la armadura. Hypnos también podía ver como su túnica había sido rasgada de forma más profunda en su abdomen, haciendo un pequeño corte en la piel que no revestía ningún tipo de peligro aparentemente.

4...
La oscuridad se apoderó de todo el lugar. Hypnos y Rhiannon caían mientras escuchaban el sonido de metales golpeando entre sí. Podían volar, debían intentar ayudar...

3...
- Luthien...- susurró la oniro, casi a modo de súplica.
Casi de forma simultanea, Hypnos y Rhiannon sintieron como una rama sujetaba sus piernas y los arrastraba con fuerza hasta quedar bajo el agua, impidiéndoles intentar acudir al auxilio.

2...
En cuanto la palabra salió de su boca, una especie de pitido o grito ensordecedor se apoderó del lugar, como si al hacerlo hubiese activado una especie de alarma. Sus tímpanos reventaron de inmediato y las rocas comenzaron a quebrarse a su alrededor. Caían al agua con violencia, arrastrando con ellas a algunos murciélagos que también volaban confundidos por el sonido.

1...
Rhiannon e Hypnos, bajo el agua, contemplaron una fuerte explosión de luz que iluminó todo el lugar. Podían suponer lo que había ocurrido: Phantasos había hecho arder su cosmos al máximo para enfrentar la umbra, transformando todo su cuerpo en luz.

Tal vez Wyvern no fuese consciente de lo que aquello implicara, pero el dios del sueño sí. Era como intentar crear un fuego bajo el océano. Era exponer cada célula de su cuerpo, a una hoguera recién prendida.

0...
Lentamente, la luz iba apagándose, hasta que la oscuridad volvió a envolverlos por completo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Jul 30, 2024 2:24 pm
por Hypnos
El empujón le sorprendió. Había notado una fuerte determinación en su mirada un instante antes de perder el equilibrio y caer. Phantasos había pasado de un estado de lo que parecía total sumisión después de la pérdida de su encarnación a, nuevamente, mostrar esa determinación en su mirada y actuar por su cuenta. Hypnos encontraba virtudes en ambas actitudes, pero el que le atacaran no debía ser una de ellas.

Un arma de gran tamaño cortó el aire, y con él, la túnica de Hypnos. Sintió el frío metal rozar su piel, aquella arma, como el cosmo de su portador, irradiaban una densa maldad. Apenas el arma se alejó del dios, él detuvo su caída expulsando un golpe de cosmoenergía que le permitió levitar por un instante. Buscaba a su oníro intentando entender, ahora, que le había pasado, pero no la encontró en el borde de la saliente. Estaba tan concentrado en regresar al punto donde había comenzado su caida que no se percató que una de las ramas negras de aquella aberrante creación se desplegó rápidamente y se enredó en una de sus piernas.

-Tst...-

Se había descuidado, ahora aquella rama le jalaba con fuerza hacia el interior del cuerpo de agua. Al tiempo una gran explosión acompañada de un ruido bastante agudo que lastimó los oídos del dios. Conforme se adentraba en el agua, la energía que había desplegado Phantasos era absorbida, o por lo menos la intensa oscuridad que desplegaba aquel enemigo la había ocultado.

Habían bajado tan rápido y a tal velocidad que cualquier ser vivo terrestre hubiese muerto por el cambio brusco de presión. La superficie se antojaba distante, ya no había luz, solo una oscura humedad. Hypnos elevó su cosmoenergía, partículas doradas de energía le cubrieron, al segundo siguiente su armadura habíase materializado en él en medio de una explosión que abarcó todo su cuerpo. Había logrado zafarse de su captora. La luz que irradiaba su divino ser luchaba con la oscuridad de la umbra, apenas podía ver menos de un metro delante de él. Buscó a Rhiannon, no la encontró. ¿Habría escapado antes que el? O ¿Estaba ya mucho más abajo?

Frente a el parecía levitar aquella rama, torcida y oscura, decadente. ¿Quién querría convertirse en eso?, iba a partir, regresar a la batalla para ayudar a su oniro. Pero le llamó la atención que aquella planta no buscara atraparle de nuevo. Estaba preparado para luchar, pero el enfrentarse a un dios no la había detenido antes, en el mundo de los sueños, ciertamente tan cerca de la umbra no debía de tener problemas para entablar aquella batalla.

El tiempo corría, no sabía contra qué se estaba enfrentando Phantasos. Pero le llamaba profundamente la atención que aquella energía llena de maldad, y muerte, no la había sentido al ser atrapado por la rama. No la sentía ahora.

Elevó su cosmoenergía, de sus dedos 10 esferas de luz salieron disparadas hacia la rama. Era una técnica similar a la usada por su hermano. Las esferas de luz estaban conectadas por filos hilos hacia el dios. Las esferas impactaron en la planta, ahora Hypnos usaba aquella técnica para enredar su energía alrededor de la planta. Las esferas desaparecieron en la superficie de madera negra. Se internaron en el alma de aquella planta.

- Que buscas Luthien...-

Le dijo, con una voz queda, tranquila. Sus ojos se tornaron blancos. Aquella técnica tenía la intención de conectarse con lo que Hypnos asumía, sería el alma de la planta, aquella presencia subyacente. Esperaba que tuviera un alma. Y esperaba que aquella inversión de tiempo valiera la pena, pues en la superficie estaba su más preciada creación luchando por su propia existencia.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Ago 07, 2024 9:09 pm
por Raven
Esta vez, la planta no trató de atraparlo. Tampoco huyó ni intentó esquivar aquellas bolas de luz procedentes del dios del sueño. En cuanto éstas hicieron conexión con aquel tronco, la figura de una mujer de pelo verde y ojos violeta se hizo presente en la mente del dios. Podía distinguir claramente el atuendo de las amazonas del Santuario y el orgullo que reflejaban todos los guerreros de Athena en su mirada. No se podía negar que su porte demostraba seguridad, pero era difícil creer que aquel ser tan menudo pudiese haber originado tantos problemas en el Reino de los Sueños.

- No soy tu enemiga.- La voz sonaba prudente mientras una de las ramas se aproximaba lentamente hasta quedar frente a Hypnos, esperando a que éste la tomase por su propia voluntad.- La batalla ya ha terminado.- Dijo con rutundidad- Pero hay algo más que tienes que saber antes de dejar este lugar.- Junto a él apareció el cuerpo inconsciente de Rhiannon, todavía sujeto por la rama.- Mictlantecuhtli no profanará estas aguas sagradas, pero ella debe ir a un lugar seguro.

Wyvern volvió a perderse en la oscuridad, pero su estela fue seguida por el dios que, a pesar de toda su ropa, conseguía desenvolverse con destreza bajo el agua.
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El cenote había quedado atrás. Había sido una travesía a nado de unos metros a través de una pequeña brecha en la roca, hasta llegar a una cueva iluminada por fuegos fatuos azules. Sin duda el poder de Hades se manifestaba poderosamente en aquel lugar y, después de todas las penurias pasadas desde que habían cruzado las puertas en la cascada de sangre, podía considerarse como un hecho bastante reconfortante.

Era difícil creer que la mujer que veía en su mente y la prisionera que ahora tenía frente a él, fueran la misma persona. Tras años de experiencia en el Inframundo, Hypnos podía saber que aquel ser encadenado con los brazos en cruz a la pared, no se trataba de un cuerpo humano, sino de un alma. Pero sin duda era completamente diferente a lo que estaba acostumbrado a ver, pues ésta era una especie de híbrido entre la apariencia humana y un rosal de rosas negras, transformado poco a poco en un gran tronco espinado fácilmente reconocible para el dios.

Evaluó su alrededor de forma rápida y precisa.. Hypnos podía ver numerosos círculos mágicos rodeando aquel ser... algunos indescifrables incluso para él. Había unas cadenas principales en sus muñecas, pero había otras muchas en diferentes partes de su cuerpo. No obstante, seguramente lo más impactante, es que había varias cuerdas emanando de aquel cuerpo hacia lugares indefinidos... pero una de ellas, del grosor de un puño, la unía directamente con Rhiannon, ahora tumbada sobre la piedra y liberada del agarre de la rama.


- Durante mucho tiempo pensé sobre todo lo que diría llegado el momento en que alguien me encontrase... pero francamente, nunca esperé que el dios del sueño fuese a ser el primero- La peliverde lanzo un suspiro de resignación antes de continuar, recordando que personas tan poderosas como Eris, Osirias, Hotaru o Dafne habían fallado en intentar encontrarla.- He escuchado todo lo que habéis hablado en la casa de mis padres. En ese momento me habría gustado rebatir varios puntos expuestos, pero... - Lo miró fijamente.- … no deseáis oírlos en este momento, lo sé. Tampoco os haría cambiar de opinión, me temo... así que, podemos ahorrarnos la palabrería e ir directos al grano. Osfen os ha traicionado... no solo favoreciendo el ataque de Mictlantecuhtli , sino también antes, al no contaros todas vuestras opciones reales.


Hades ha profanado mi alma... no una, sino dos veces. La primera, atándola al poder de las familias nigromantes desde bebé y la segunda, creando una especie de puzzle macabro con otras almas.

Mi objetivo cuando dejé el Inframundo, era acabar con ese destino cruel para todos mis descendientes y el de las demás familias nigromantes extinguiéndolas. Pero Nicole Anhesthot era una gran amiga a la que no deseaba destruir... tampoco a su descendencia, por muy detestable que sea Johanna. En el caso de Osfen, hace siglos tuve que aumentar mis poderes a costa de su ayuda para poder salvar a Osirias y mantener la estabilidad del Inframundo, , por lo que... también estoy atada a él, muy a mi pesar.


La amazona dejó de hablar durante unos segundos antes de volver a continuar.


- Todo mi odio, mis poderes, mi maldad... me fueron despojados. Eris ha custodiado todo ello con bastante ahínco pero se acaba el tiempo. Y es aquí donde os presento las otras dos opciones reales que existen: eliminar ese alma mientras aún es posible y con ello el poder di Metherlow o que yo misma la reclame como he venido haciendo estos últimos meses y consiga liberarme de una vez por todas.

Aunque pueda extrañaros, estoy dispuesta a afrontar mi destino en este lugar. No soy devota de Hades, pero aprecio la estabilidad en el mundo. Cuando un dios se enamora, pierde la razón y sus prioridades. Entiendo por qué Hades está tan molesto y asumí mi destino hace ya mucho tiempo. Pero dejaré claro algo, si mi alma se recompone, nada conseguirá retenerme aquí.

Se mantuvo en silencio. No quería que aquello pareciese una amenaza. En realidad no era su deseo, pero ¿cuánta maldad habría podido acumular en todo ese tiempo su otra mitad? ¿cuánto rencor de Eris habría absorbido?


- Supongo que te preguntarás, qué tenéis que ver vosotros en todo esto. Hay un motivo por el cual fui hasta vuestro reino: buscaba al único ser que conoce el paradero del cuerpo de Eris y por tanto la única manera de destruirlo.- Luthien sonrió, pues podía intuir que poco a poco Hypnos iba atando los cabos sin necesidad de decirlo en voz alta. La peliverde miró hacia arriba, aunque en la mente no podía verse nada más que oscuridad.- Escurridiza, sin duda. Es la primera vez que Mictlantecuhtli no consigue salir plenamente victorioso. Sigue con vida... por ahora. Johanna va tras ella, intuye lo que ahora ambos sabemos.

Pero como he dicho, tienes un problema mayor antes que tu subordinada... Rhiannon ha dejado de respirar.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Sep 14, 2024 1:52 pm
por Hypnos
La nueva información rondaba su cabeza, volvía a pensar en los motivos de Hades para involucrarse con este ser. Al dios del sueño le costaba encajar como el amor podía generar todo aquello. Hasta ese momento pensaba que había sido culpa de uno de los portadores del alma de Hades, pero ahora no estaba tan seguro. Y realmente no importaba mucho. Sacudió su cabeza para enfocarse en el presente. Se acercó a Rhiannon, puso una rodilla en el suelo y colocó su mano en contra del peto de su armadura, de ella una descarga de energía púrpura emergió golpeando el centro del cuerpo de su compañera. Ella se estremeció, se dobló sobre su estómago por un momento para luego expulsar una importante cantidad de agua por la boca.

- Ella estará bien... -

Se levantó de nuevo, su mirada notaba un cansancio profundo, habría andado con gusto por el campo enemigo mientras el pudiera entender el motivo. Aquello no lo entendía, para Hypnos era una mala novela de amor.

- Si he de ser sincero, Luthien, estoy un poco hasta la coronilla de esto, estuve un poco ausente los últimos 50 años, no conseguí regresar junto a mi señor Hades entonces toda esta historia me deja un mal sabor de boca. Asumo que buscabas el sueño de alguien que conoce el paradero de Eris. ¿Te molestaría contarme quién es para poder acabar con tu sufrimiento de una vez?-

Debía ser una gran mujer, una gran guerrera y una gran huésped de almas para que el alma de Hades se hubiera enlazado con ella, tal vez en otras circunstancias hubiese intentado liberarla.



Esperaba una respuesta clara, regresaría sobre sus pasos, iría por Phantasos y buscaría elimiar a Eris, Luthien y a cualquier

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Dom Sep 15, 2024 2:17 pm
por Raven
La diosa de las apariencias se arrancó el peto de su armadura para que el aire entrara a sus pulmones con menos dificultad. Su respiración era agitada y empezaba a costarle recordar el número de veces que había bordeado la muerte en aquella aventura.

Seguía en el mundo humano, recostada en el tronco de un árbol, con un pequeño hilo de sangre recorriendo la comisura de sus labios, cuyo origen era la pequeña vida de aquel roedor que yacía muerto junto a ella y que había sido su salvación.

Vigilaba con sigilo y atención, observando cada minúsculo movimiento de aquella mujer de pelo negro que había conocido en el viejo caserón. En realidad, si cualquier persona las hubiese observado a lo lejos, no tendría claro quién era la cazadora y quién la presa.

Tuvieron que pasar al menos 40 minutos más para que la nigromante se diese por vencida y por fin volviese a la casa.

- Antes dejaría mi posición como oniro que dejarme atrapar por ti...- Se dijo Phantasos en su mente al perder de vista a Johanna. La nigromante había estado buscándola por aquel bosque con verdadero ahínco, pero la diosa había conseguido evadirla con relativa facilidad. De hecho, podría decirse que estaba molesta porque aquella humana la subestimase tanto.

Miró a la luna y aguardó en la misma posición, atenta, con todos sus sentidos vampíricos alerta mientras intentaba recuperar su cosmos y sentir cualquier alteración que pudiese darle algo de información sobre lo que estaba ocurriendo con su señor y Rhiannon.
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El goteo del agua sobre la tierra finalmente consiguió sacarla de aquel trance. Sus ojos de vampira enseguida hicieron su trabajo al identificar en mitad de la oscuridad al que era su señor, llevando en brazos el cuerpo de Rhiannon. Una visión que consiguió sacarle un gesto de desagrado, pero que supo ocultar cuando Hypnos llegó hasta ella.

Phantasos arrastró sus piernas sobre el suelo con bastantes dificultades hasta quedar con la rodilla hincada ante el dios del sueño. No pretendía ser tan solemne, aunque seguramente debiera serlo después de haberlos empujado al agua.
No. La realidad es que no le quedaban apenas energías para poder mantenerse en pie.


Ambos solo cruzaron un instante sus miradas en la oscuridad de la noche.

Hypnos parecía bastante molesto. La oniro no tenía claro el motivo, pero tampoco quiso tentar la suerte al preguntar. Quería irse a casa. Aquel deseo había dejado de serlo para convertirse en una necesidad crucial, algo que no pasó desapercibido para el dios. Con Rhiannon fuera de combate y su subordinada en aquel estado, lo más prudente sin duda era retirarse, ya que su principal objetivo había sido cumplido.

- Volvemos al Reino de los Sueños. Me encargaré primero de Rhiannon.- Fueron las únicas palabras del dios.

La diosa no pudo evitar lanzar un suspiro de alivio. No sentía que toda aquella historia hubiese finalizado, pero al menos tendría un tiempo para poder poner en orden sus ideas y recuperarse por completo. Así pues, y aunque no le agradaba mucho irse y dejar atrás a ambos, únicamente asintió y creó un portal bajo sus pies para después desaparecer por él.



Hypnos se mantuvo de pie, pensativo, quizás algo más calmado tras poner a su oniro a salvo. Aún no tenía muy claro lo que estaba pasando. En aquella prisión, Luthien le había mostrado una imagen y unas palabras algo perturbadoras justo antes de desvanecerse en la oscuridad de su mente. Le había pedido que fuese clara y que le diese un nombre, pero en vez de eso, la peliverde le mostró a Phantasos con la manzana dorada de Eris en su mano.

“No es mi sufrimiento el que tienes que aliviar, dios Hypnos, sino el que está por venir.”


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