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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 21, 2024 4:44 am
por Rhiannon
Rhiannon no habría hecho precisamente el resumen que hizo Raven, pero servía supuso, para que Lady Pandora tuviera al menos una escueta idea. Ya habría tiempo de darle un informe más completo.

Asintió cuando Raven le habló para corroborar los puntos que había tocado respecto al perro guerrero (ahora que sabía que era una especie de dios o semidios que se metamorfoseaba, eso sonaba un poco raro y rudo, pero es lo que era).

Su ceja se levantó como todo lo que su rostro haría como expresión, ante el hecho de seguir una planta. ¿Qué maldita cosa debía ser, para que el dios de los sueños y una de sus creaciones, e incluso la comandante de las legiones del inframundo, no pudieran diezmarla?
Hizo una mueca al escuchar sobre la umbra; habían sido cosas muy molestas por comabtir en anteriores guerras sagradas; pudo hacerlo en el pasado gracias al poder del cosmos luminoso de Atenea y las cosas maravillosas de las que eran capaces, quién sabe qué posibilidades tendría ahora.

—Conocí a una Meterlow una vez. —Por un pequeño instante, su rostro se tornó sereno y contento. Le había sacado casi tantas canas verdes metafóricas como aquella tenía en su cabeza, pero la había querido. Se puso seria de nuevo, retornando a su momento y espacio actual, despidió con un gesto de la mano. —Ah, nada relevante, ella era una simple lechuga.

Por fortuna, Raven lucía ensimisnmada así que probablemente ni siquiera la escuchó; luego hizo la sugerencia a Astra de volver, algo en lo que Rhiannon estuvo absolutamente de acuerdo. Bueno, ahora con lo que escuchó también tenía sentido que Astra se hubiera arriesgado ahí, aunque le descolocaba un poco que Hades hubiera mandado a la princesa, en vez de aun espectro; pero bueno, no era un dios convencional por lo que pudo constatar y ver. Se alegró de que fueran mayoría con Hypnos; probablemente Astra no se negaría tampoco, ante la idea de que su señor fuese informado aunque fuese a medias desde la perspectiva de Rhiannon.

—Busco a veces rescatarlos, a veces llevarlos a donde no estén solos, dependiendo de la raza. Busco... su compañía; su poder me lo dan libremente. —El dragón se había acercado cuando le hizo una seña desde poco antes de la pregunta de Hypnos, porque Rhiannon quería que Astra se fuera a salvo con él. Le puso la mano en el hocico y el dragón prácticamente se recostó en el suelo para que Astra pudiera subir. Rhiannon le ayudó. Miró al dragón y por medio de su cosmos, con el entendimiento único que entre ella y los dragones existía, le confirió el cuidado de su princesa pidiéndole de nuevo, que cuidara el preciado “tesoro” que ella simbolizaba. La vieron partir entonces de regreso a la salvedad de Heinstein. Asintió a la solicitud de Hypnos.

—Cuando vine hacia la zona donde ustedes estaban, me fue más fácil seguir a Sholot por aire. Es pequeño y más rápido; creo que puede llegar a velocidad semejante al sonido o casi superarla.

Rhiannon expandió sus alas, notando que una de ellas estaba lo suficientemente dañada para no poder volar grandes distancias, aunque si podría sostenerla en el aire en batalla. Acumuló cosmos, puso la mano en su pecho y en el aire aparecieron algunas runas. Brillaron y se expandieron hasta formar círculos, donde tres dragones un poco más pequeños que Onyx habían salido y miraron con curiosidad a sus acompañantes.

—Probablemente no los necesiten, pero se los ofrezco. Nos permitirán descansar tanto nuestros cuerpos como evitaran uso de cosmos. —O siquiera soportar el peso de sus armaduras y ni hablar del cuerpo. —Si desean seguir por sus medios... —dijo subiendo ya a uno de los dragones. —Simplemente ellos volverán a donde pertenecen.

Rhiannon despegó. Cerró los ojos para sentir... la especie de “ancla” que había sentido desde el laberinto; esa misma energía que parecía jalarla hacia el perro feo. Hizo que casi forzosamente el dragón azulado que montaba, diera una vuelta en el aire que le hizo perder un poco de altura y fue cuando lo vio, como un puntito que se hacía más grande mientras se acercaban, el perro estaba trotando en una dirección bastante específica. Todavía el muy osado, giró el rostro para verlos, movió la cola y continuó.
No se esperaba la ráfaga de aire que hizo girar incluso a alguien tan diestro en los cielos como el dragón...

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Publicado: Mié Feb 21, 2024 10:38 pm
por Raven
Un antes y un después.

Que la regente montase en el dragón y se perdieran por un portal dimensional, había desencadenado un cambio en Phantasos. En realidad... mucho más que eso...

Chasqueó los dedos mientras mostraba una sonrisa descarada. Su aspecto cambió completamente, aunque seguía teniendo ciertas similitudes con el de Raven. Ahora se mostraba como una mujer más adulta, de piel pálida y pelo negro. Vestía una túnica griega de blanco inmaculado, con algunos adornos dorados y sandalias griegas acordonadas por toda su pierna, aunque con un considerable tacón de aguja que destacaba aún más su tonificado cuerpo. Hypnos conocía bien esa apariencia. Por fin volvía a ver a la “Phantasos” que él conocía desde hacía milenios.

La oniro tenía claro lo primero que debía hacer, así que caminó un par de pasos con plena seguridad para quedar frente a Hypnos y se arrodilló ante él.

- Siento haber tardado tanto, mi señor.- Dijo mientras mantenía sus ojos cerrados. Después de unos segundos, se incorporó nuevamente y se dirigió hasta Rhiannon.- No nos hemos presentado como es debido. Mi nombre es Phantasos, diosa de las apariencias.- Remarcó mientras un brillo recorría sus ojos con heterocromía. Podía sentir un atisbo de dudas en la peliblanca, así que continuó hablando.- Siento que hayas tenido que presenciar toda esta pantomima, pero me vi atrapada por Hades y Pandora y tuve que... disimular. No había tenido opción desde entonces de poder relajarme, por así decirlo.- Estiró un poco sus brazos, como el que despierta de un largo sueño.- Por suerte, los humanos son fácilmente manipulables... y débiles... ¡Aún no me creo que estuviese tanto tiempo inconsciente! Pensé que me pondría a gritar en cualquier momento... pero ni tan siquiera he podido quejarme en mi mente hasta ahora. En fin, al menos ya se marchó, vuelta a la normalidad. Un interesante Hades y una decepcionante Pandora. C'est la vie.


Se encogió de hombros y después se acercó nuevamente a su señor. Esta vez se abrazó a su brazo izquierdo mientras sonreía.


- No debiste ser tan brusco, todavía me duele mi pobre garganta. ¿Así pagas mis años de lealtad? Entiendo que era tu forma de decirme que no tratara de engañarte, pero existen métodos más sutiles...- Negó con la cabeza teatralmente y aprovechó un pequeño despiste de Rhiannon con sus dragones para hablarle al oído.- No seréis capaz de controlar a Wyvern, es mejor que vaya junto a su ama...


Finalmente, caminó hasta su dragón, no sin antes lanzar una última mirada seria a Hypnos. Éste pudo entenderla con facilidad: “¿Deseas que me deshaga de ella?”

Montó sobre la bestia antes de levantar ningún tipo de sospecha y se elevó con él, al igual que hicieron los otros dos. Observó que Xolotl estaba bastante alejado. Había cruzado el río de sangre (a saber por donde) y esperaba en lo que parecía un bosque espinoso. El vuelo era lento, probablemente para tener tiempo de reacción en caso de ser necesario, así que Phantasos intentó situarse junto a Rhiannon para poder mantener algo de conversación con ella, mientras Hypnos quedaba ligeramente rezagado.

- Por un momento pensaba que te irías junto con Astra, pero me gusta tu estilo. Algunos dirían que es poco honorable, pero a mí me gusta tu descaro. ¡Oh, sí! los dragones...tenemos muchos dragones en el Reino de los Sueños, probablemente todos los existentes y algunos que no. Tal vez un día quieras venir a verlos. De hecho, tengo dos a la entrada de mi palacio que lo hacen ver sublime- Hablaba rápido, sin dar tiempo a responder a su interlocutora.-Son unas criaturas magníficas. Visualmente perfectas, me atrevería a decir. Por no hablar de su poder. ¿Quién no querría coleccionarlos? Cuenta conmigo para “atraparlos a todos”.


Estaban próximos a cruzar el río cuando Phantasos se giró levemente para visualizar a su señor mientras hacía aparecer su guadaña en su mano. Era imposible que Rhiannon la viese, pues quedaba en un punto ciego. El movimiento de los dragones hacía complicado mantener el contacto ocular, así que no podía estar segura de lo que quería su señor.

- C'est la vie... c'est la mort...

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Publicado: Jue Feb 22, 2024 10:29 pm
por Hypnos
Astra se perdió en el firmamento al cruzar un portal a lomos de uno de los dragones de Rhiannon. Hypnos quedó absorto en aquella escena, pensando en la reacción de Hades al saber que el inframundo estaba siendo atacado. No se percató del cambio en su oníro hasta que el sonido de un chasquido lo sacó de su ensimismamiento.

Frente a él estaba Phantanasos. Su oniro había cambiado de forma, a una más familiar. Pero aquella familiaridad lo tomó por sorpresa. Antes de que pudiera decir algo, ella se arrodilló frente a él, como lo habría hecho al inicio de aquella aventura.

¿Tardado? Se preguntó Hypnos. Aquella escena lo dejó desconcertado. Observaba cómo se presentaba nuevamente con Rhiannon, como si acabara de salir de un lugar recóndito del ser de Raven. Intercambiaron un par de palabras, luego Rhiannon montó en su dragón mientras Phantanasos se acercaba al dios del sueño rememorando aquella primera interacción en donde él la había castigado por tomar un cuerpo mortal.

El semblante de Hypnos estaba endurecido mientras ella le tomaba del brazo; su mirada pesaba como una montaña sobre Phantanasos. No le gustaba lo que ocurría. Observó cómo se alejó de él. Su blanco vestido caía por debajo de su cintura, sus torneadas piernas parecían bailar mientras caminaba; ese vaivén lo ocasionaban esos incómodos tacones de aguja, un invento bastante creativo, ya que a los griegos les hubiera resultado difícil fabricar algo así. Necesitaban un material más resistente que la piel de animales para soportar el peso de una persona. No era nada cómodo, y menos en terrenos irregulares...

Había un fuego interno que consumía a Hypnos, y no podía ocultarlo, incluso cuando Phantanasos le dio una última mirada que él pudo interpretar como un aviso.

Decidió seguir el juego y se montó en el dragón que Rhiannon había proporcionado. Conforme avanzaban, Hypnos trataba de llegar a una conclusión coherente. Desvió un poco su atención de sus compañeras de aventura para echar un vistazo al terreno. Estaban dejando el campo de batalla que se había convertido en la selva; miró fijamente el río en el que se sumergió minutos antes Phantasos. Luego, observó a lo lejos a Xolotl; estaba seguro de que el perro le miraba a él de vuelta, aún a esa distancia, por un segundo parecían charlar. Hypnos arqueó una ceja cuando un destello púrpura resplandeció frente a él y una guadaña apareció.

Ahora fue el quien chasqueó los dientes, justo cuando pasaban sobre el río y la fuerza de gravedad parecía haberse multiplicado. Phantanasos, Rhiannon y sus dragones se precipitaron bruscamente hacia el suelo. Todos reaccionaron adecuadamente al impactar el suelo del otro lado del río. Si buscaban a Hypnos, podrían verlo en el aire; parecía flotar frente al dragón, su cosmoenergía se desplegaba a su alrededor, cubriendo todo lo que la vista alcanzaba. A pesar de ser una energía de color púrpura, irradiaba un brillo metálico.

En el suelo, Phantanasos estaba presa de su dios, cubierta con la energía de Hypnos que le impedía moverse, permitiéndole hablar con esfuerzo. La voz de Hypnos resonó en la mente de ambas, diosa y guerrera.

La paciencia de Hypnos parecía haberse agotado. Recordó el engaño ilusorio de Xtabay y las triquiñuelas que realizó después.

- Según lo veo, hay dos posibles verdades, hija mía - se dirigía a Phantanasos aunque sabía que Rhiannon podía escucharla. - O me engañaste al principio metiéndome en una especie de retorcida broma, o me estás engañando ahora. Si ha sido todo un truco desde el inicio, no solo intentaste engañarme a mí, tu creador, sino también a nuestro señor Hades. Y en estos momentos pretendes acabar con la vida de un guerrero de Hades, mermando así el poder del reino del inframundo; estos guerreros están al mando de Pandora y Hades directamente, y lo sabes bien...-

Hizo una pausa.

- Me alegra que tu cosmoenergía haya despertado casi por completo, como lo has demostrado en tus distintas transformaciones; así tienes mejores posibilidades de soportar esto.-

Los ojos de Hypnos se transformaron en dos faros dorados irradiando energía; el cuerpo de Phantanasos se arqueó, sus ojos se tornaron totalmente blancos. El escenario volvió a cambiar, pero esta vez no era un cambio físico. Rhiannon, Phantanasos e Hypnos viajaban por el plano astral; estuvieron pronto en un lúgubre escenario. La oscuridad era tan densa que incluso la energía proyectada por Hypnos se perdía a pocos centímetros de él. En ocasiones, aparecían algunas puertas que desaparecían rápidamente.

-Estoy seguro de que reconoces este lugar... Aunque tal vez no has visitado tal profundidad de la prisión... -

Estaban en el reino de Morpheo, Morphia, la cárcel de las almas.

- Si un alma es atrapada en este lugar, no puede encarnarse. No importa si es mortal o dios. Ahora dime, Phantanasos, ¿qué me escondes? -

Hypnos estaba dentro de la mente de Phantanasos, induciendo un sueño profundo; lo que ocurría en la mente de Phantanasos se proyectaba en Morphia, por lo que Rhiannon podía ver, como quien ve una película, cómo la mente de Phantanasos era explorada. Primero, pasaron por una nube confusa de imágenes extrañas; era el remanente del cuerpo usurpado. Después, aquella nube se volvió un laberinto en tres dimensiones. La mente de un dios era dificil de escudriñar pero Hypnos no se detrendía hasta encontrar la verdad.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 4:05 pm
por Raven
Sabía dónde se encontraba, pues alguna vez había tenido que ir hasta allí para encontrar a su hermano. No era precisamente un lugar de su predilección y... sí, sabía las consecuencias que implicaba quedar allí atrapado.

Era doloroso que accedieran a tu mente a la fuerza... más aún cuando había una clara resistencia a la misma. Phantasos intentaba hacer uso de su cosmos para bloquear los pensamientos, pero eran intentos vanos contra el dios.

Las imágenes se proyectaban una a una con una cierta conexión. Visualizaron la planta escapando del reino de los sueños, todo el ejército descuartizado, la pelea que había tenido con Xtabay dentro de la mente de ésta, imágenes antiguas de un volcán, todo lo que había visto mientras creía morir.

No se escuchaban muchas palabras, solo algunas significativas.

“Solo un 20%” se escuchó con claridad y un “no puedo... Pero debo...” acompañado de un temblor en sus manos justo antes de ver partir a Astra.

En ese instante, el cosmos de Phantasos creció lo suficiente como para dejar de compartir sus pensamientos. Era un pulso contra su dios y sus designios. Algo inimaginable.

Ambos sabían quién saldría ganador de aquella batalla... pero aún así Phantasos lo mantenía.
Ambos sabían las consecuencias de continuar... pero lo mantenía.

Los oídos de Phantasos comenzaron a sangrar en su cuerpo terrenal por el esfuerzo que su alma, en el mundo de Morfeo, realizaba.

Nuevamente allí, abrió los ojos, reflejando un odio completamente inaudito para el dios Hypnos. Nunca jamás había visto esa faceta de Phantasos y nunca jamás habría creído tener que verla dirigida hacia él.

- Esto es lo único que sabes hacer ¿cierto? Solo eres fuerte aquí...- su mente se estremeció, probablemente por el vínculo con su cuerpo que le generaba un gran dolor incluso en la propia prisión.- ¡Y no me llames “hija mía”! No tienes ni idea de quién soy ni en qué me he convertido por tu completa desidia hacia nosotros. Así es como actúas, en la mente, donde solo tú puedes decidir lo que los demás tienen que pensar. ¿Quieres saber lo que pienso de ti? No tienes el coraje suficiente... sal de aquí, ven y mírame a los ojos allí... ven si tienes lo que hay que tener.

OT. para todos los que no saben las consecuencias de continuar (psss gente de poca cultura XDDDDD), pues obviamente, primero caer en la total locura (una desconexión total de mente-alma... por tanto, quedaría un alma vacía... más de lo que ya lo está Oo XD) y de continuar, la desintegración del alma y por tanto la muerte dentro de la propia muerte O.O

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Publicado: Vie Feb 23, 2024 6:17 pm
por Rhiannon
“- Me alegra que tu cosmoenergía haya despertado casi por completo, como lo has demostrado en tus distintas transformaciones; así tienes mejores posibilidades de soportar esto.”

Auch… con seguridad Raven que tenía poder divino para soportar como Hypnos refirió, pero Rhiannon cuyo poder no era tan grande y dependía más bien ingenio para igualar a a los seres divinos en terreno de batalla, casi se le sale el alma por la boca o lo que sea que haya pasado, que se sintió horrible.

Pensó en si de nuevo como un alma vieja al fin y al cabo forjada por generaciones en el fragor de batalla, porque las imágenes pasaron por su mente. Fue… más molesto que otra cosa. Como una jaqueca odiosa que esta ahinpero te permite las activodades del dia, al estar obligadas las imágenes en su mente. Se preguntó si debería preocuparle que algunas cosas pudiera verlas con tanta indiferencia. Eso fue porque si eran reales o no… ¿que podía hacer ella? Regresar al pasado y ahver algo, pues no… pero era diferente estar presente y tener elecciones…

Ah… estaba ocupados… podría irse ahora y para siempre… había pensado que para evitar su aparente eterno retorno, lo que tendría que hacer, era cumplir con la labor que le encomendada esta vida, con una vida de éxito el alma no tendría a que volver… pero no, ahora Hypnos le daba este regalo: la posibilidad del descanso Eterno, o más bien de la básica inexistencia.

Solo tenía que dar la vuelta y dejarlos ahí, pero entonces… ¿por qué le era tan difícil? Había peores cosas que morir. Ella lo constataba teniendo cargas, traídas desde otro tiempo a su vida, no podía llevárselas a su destino final.

Elecciones malditas. Una cosa era observar con indiferencia algo que había pasado, versus algo que estaba pasando y sobre lo que si podía ejercer poder de acción.

Aunque sentia que podia vomitar, caminó hasta colocarse entre el Oniro e Hypnos, ésta todavía era visible a él, pero Rhiannon extendió su brazo como una muestra de que estaba poniéndose entre los dos.

—Siendo del inframundo entiendo la importancia del castigo, y nunca le quitaría ese privilegio, Lord Hypnos, pero… considero que existen prioridades.

Su expresión no varió. Medio giró el rostro hacia atrás para verla. Cuando “Raven se fue” y Phantasos se había “presentado” de nuevo, Rhiannon ni siquiera había contestado más allá de un asentimiento. Y luego se dedicó a escuchar su perorata que al parecer era la artimaña vieja y simple de la distracción para el ataque. Como si no se hubiera dado cuenta…en fin.

Su visión global del Oniro era de sumo desagrado, cada vez más por su comportamiento volátil y errático, caprichoso e inestable. Al menos le había agradado pelear de su lado. Si hubiera estado en otras circunstancias probablemente se hubiera reído al ver a Hypnos y pensar en un padre cansado. Pero esto era lo que le seguía de serio.

Sin embargo Rhiannon era profesional. No tenía que ser “amiga” de la diosa, y contrario a Hypnos, ni por asomo estaba en un rango de ser su subalterna en la rama de jerarquías. No le debía nada. Pero Phantasos era fuerte, era útil, y sería necesaria su fuerza para lo que estaba aconteciendo. Esto era una acción por el bien del inframundo. Además… en la parte más profunda de su alma, intuía que Hypnos, no era un dios malvado. Un dios atormentado podría corromperse, e incluso las divinidades, en su ira, podían no medir las consecuencias y arrepentirse de sus actos. Consecuencias que se pueden volver monumentales, hasta donde podía recordar…

—Te doy las gracias por salvar mi vida, pero también te pido que consideres nuestro regreso…el de todos a salvo; posponer si quieres su interrogatorio y su castigo si es que consideras que no tiene perdón. Te lo pido en nombre del Lord Hades, que necesita de nuestro servicio y de todas las fuerzas que sus huestes y asociados puedan proporcionar para las guerras y desafíos que se avecinan.

Su mirada había estado baja, y bajo la cabeza en una pequeña reverencia. Eso más que una petición, había sido evocado con la fuerza en la palabra de la oración a un dios. Habia hablado mucho, pero para los seres inteligentes las palabras y razonamientos eran valiosos y quizá esto podía servir de algo. Lo miro a los ojos, considerando que quizá la opción que no era escucharla, sería que extendieran el castigo de Phantasos a ella, pero ¿para que hacer más drama? Así que se quedó lo más tranquila que podía, aún cuando su piel se erizaba por el encontronazo en el cosmos expresado y emanado ante la batalla mental.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 10:34 pm
por Hypnos
Hypnos aún levitando, irradiando esa cantidad de energía parecía haber ganado tamaño. Sus ojos destellaban, aún no era posible ver sus pupilas. Conforme presionaba a Phantanasos para desvelar la verdad en el interior de su mente algunas imagenes aparecían, Hypnos no podía identificar las escenas, pero si las sensaciones, podía ubicar en el tiempo aquellos momentos debido a la conexión previa de la sangre de Hunahpu. Cuando parecía que estaba por acceder a un nivel mas profundo de conciencia su oníro se resistió. Su cuerpo previamente arqueado comienzo a luchar contra la fuerza del dios. Las pupilas volvieron, acompañadas de un carmesí intenso, sus ojos inyectados en sangre, reflejaban una intensa ira.

Hypnos seguía presionando.

- ¿Cómo... ?-

Dijo una voz tan baja que probalemente solo el escuchó... Algo inesperado ocurrió, Rhiannon intervino en favor de Phantanasos. Primero con un intento débil y después con una intención mucho mas fuerte.

- ¿Estas... orando?... Hace tanto tiempo que no recibo una de esas... - Las palabras de una persona que pedía el favor de un dios eran distintas. Iban cargadas de energía y voluntad. - Supongo que es mas fácil cuando conoces al dios al que oras en persona... - Sus palabras resonaban en la cabeza de Rhiannon. -

Hypnos entendió que, debido al intempestivo despliegue de energía aquello aparentaba un castigo, un arranque de ira de un dios al cual no ha sido propiamente complacido. Y, en cierto sentido lo era. Sin embargo no había ira u odio en el corazón de Hypnos. Estaba fastidiado, un poco desesperado.

- Ella se merece no se merece este castigo. - Ahora la voz resonaba en ambas mentes. - Este es el recinto de las almas de héroes terrenos los cuales fueron tan especiales que su alma debe ser conservada intacta. Impidiendo así la reencarnación. También es la prisión de las almas de los dioses enemigos de Hades. Dioses que han sido derrotados y Hades desea mantenerlos lejos de la acción... Zeus mismo estuvo atrapado aquí algun tiempo... - Se permitió recordar.

- Ella no es un héroe excepcional, ni un dios. Trató de entender... que es... -

Hypnos seguía levitando, inmóvil, con la mirada fija en Phantanasos. Seguía trabajando en su mente, en su alma.

- Estoy de acuerdo contigo, Phantanasos tiene un gran valor para el inframundo. Es por eso que debo ayudarla. -

Dijo al fin, después de una pausa que sirvió para meditar un poco.

- Ella no es Phantanasos. No totalmente. No se en qué medida ha sido atrapada. Pensé que ya la habíamos liberado... Pero algo ocurrió. Probablemente al ingresar al río de Sangre aquella conexión echa con agua volvió. -

Había algunas posibilidades, pero hasta aquel momento no había habido algo que le proporcionara una pista suficientemente clara dadas las cirunstancias. El había sellado a Xtabay, y no había poder en aquel lugar que pudiera romper ese sello, no aún en el de los dioses americanos. Trataba de disernir si alguna parte de la escencia de la hechicera se había unido a Phantanasos y había cobrado fuerza al ingresar al río de sangre, o si era otra entidad que, aprovechando el ataque anterior estaba instalada en ella.

- Hay algunas cosas que Phantanasos no haría, una de ellas es romper la jerarquía, ella sabe quien eres y para atacar a cualquier caballero deben recibir una orden primero, no importa la fuerza del oniro, es lo mismo para Ikelos, Morpheo u Oneiro. No engañaría por mas noble que sea su cometido, y aún aunque lo hubiese hecho al estar a mi lado no tendría por que temer de Pandora o de ti, si tenía un plan secreto podría haberlo dicho antes sin problema.... y, dificilmente, andaría en tacones altos por voluntad propia... Quien sea que comparte su cuerpo ha tenido tiempo de indagar en su mente lo suficiente para conocer esa forma, ese vestido, y tal vez algún ademan, pero la ausnecia de Astra ha desatado algo en ella...-

Y planeaba averiguarlo.

En otro momento le divertiría el intento de juego de aquellos seres que planeaban detenerlos en su avance. Pero se había cansado de que usaran de esa forma a Phantanasos. No lo permitiría.

- Este es el reino de los sueños. Aunque su alma quede atrapada aquí, Morpheo, o yo podremos sacarla después. Solo si efectivamente es Phantanasos. Si es algo mas quedará atrapado aquí para la eternidad. -

Hypnos continuó presionando. El cuerpo de Phantanasos se elevó y por sobre la cabeza de Rhiannon. El dios volvió a dibujar una estrella de seis puntas.

- Lumen perpetuum, exorcismus animarum ...-

La estrella impactó en el cuerpo de Phantanasos. El impacto la estremeció, de trás de ella apareció una figura, después otra. Eran las entidades siendo separadas. Hypnos estaba conciente que podía perder a la Phantanasos que la había acompañado en ese nuevo despertar. Pero no permitiría que aquel ardid llegue mas lejos.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Sab Feb 24, 2024 8:22 am
por Raven
La presencia de Rhiannon en su mente, intentando servir de intermediaria, hicieron que su interior hirviera. ¿Cómo se atrevía a interponerse entre su señor y ella? ¿Cómo osaba cuestionar los designios de los dioses? En su mente se dibujaron varios bocetos de venganza, tantos y tan rápidos que el ojo poco entrenado de Rhiannon para los sueños no era capaz de seguir.

Matarla a ella o hacerle daño directamente, de repente no le parecía tan satisfactorio. Pero había algo que sabía que funcionaría: le mostró las muertes espeluznantes de todos los dragones del reino de los sueños. Uno tras otro cayendo bajo su poder.

Pudo ver el odio en los ojos de Rhiannon. Fue un destello rápido, pero no tanto como para no verlo. Aún así, no dijo nada, ni cambió su posición. Seguía determinada en conseguir su objetivo, aunque sus motivaciones no fuesen tan honorables como podían parecer en un principio.

Era suficiente. Phantasos sonrió tras ver aquel fulgor, ya podía volver a centrarse en Hypnos.




Lo escuchó con suma atención. Comprendía su línea de pensamiento, era razonable. Más aún cuando había sufrido en propias carnes los engaños de Xtabay hacía tan poco. Quería seguir gritándole para hacerle reaccionar, pero no podía hacerlo más. Su corazón se sentía acelerado, angustiado incluso, pero todavía no podía...

De pronto sintió que se elevaba y la estrella de seis puntas se iluminaba.

Al verla, la oniro abrió mucho los ojos. El pánico comenzó a apoderarse de ella. El problema no era quedar atrapada, sino hasta cuando. El riesgo de dejar continuar solos a Rhiannon e Hypnos en aquel corredor era demasiado alto. Tenía que pensar, muy rápido... pero no podía. Su mente no estaba funcionando con claridad y se dio cuenta de que ya no podía seguir ocultando la realidad. Sucumbió.

- Solo tienes que venir hasta mí- suplicó mientras escuchaba la oración de Hypnos. Sus ojos se bañaban de lágrimas y mostraban la mirada compasiva a la que estaba acostumbrado el dios. Pudo atisbar un destello de duda en su señor, su deseo de querer salvarla a cualquier costa... pero aún así la estrella impactó contra su cuerpo.

Pretendía separar todas las almas que hubiese en su interior, pero solo podía vislumbrarse una: la que una vez él mismo creó. Una a una, todas las ataduras que tenía con el cuerpo de Raven se fueron quebrando para separarla totalmente del cuerpo mortal que había poseído. Por tercera vez en aquella aventura, la luz los cegó completamente.


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Phantasos abrió los ojos con dificultad. Hypnos había descendido hasta quedar junto a Rhiannon y se mantenía atento. La oniro miró a su alrededor desde el suelo, sin apenas poder moverse y constató que todos estaban al otro lado del río: Rhiannon, Hypnos y los dragones. Había perdido una vez más la capacidad de oír, esta vez como efecto de aquella lucha mental, así que no podía saber si le estaban diciendo algo.

Disolvió la transformación y volvió a quedar convertida en Raven.

Su aspecto seguramente resultó impactante para el dios y la espectro. Toda su piel presentaba un color violáceo y el aspecto que tenía era el de un cadáver. Más huesuda. Más débil. Un castillo de naipes tan frágil que se caería con tan solo mirarlo. Buscó los ojos de Hypnos, esta vez mostrando la misma mirada cálida de siempre.

- No podía arriesgarme...- consiguió articular mientras notaba como la sangre brotaba lentamente por su nariz.- Tenía que ser... real... - levantó su mano temblorosa y señaló con el dedo hacia el río de sangre- Teníais que ser malvad-


No llegó a terminar la palabra. Raven dejó de hablar y el brillo de los ojos se apagaron para dar paso a unos oscuros sin vida. El brazo que señalaba el río, cayó a plomo contra el suelo, convirtiéndose en una montaña de polvo. Como una figura hecha por piezas de dominó, el resto del cadáver fue deshaciéndose progresivamente y quedando del mismo modo, hasta únicamente dejar junto a ellos un montículo de algo parecido a la ceniza.

No había podido aguantar más. A pesar de toda la magia, el cadáver había sufrido cambios realmente drásticos. Lo habían dañado y recuperado, había soportado posesiones y desintegraciones... ya no daba para más. Ese último ataque de gravedad contra el suelo había acabado de dañar la poca resistencia que le quedaba y la desconexión ocasionada por el sello no le había permitido recuperarlo. Solo usarlo por unos breves instantes por última vez, a modo de despedida.








Phantasos los miró a sus espaldas, de pie, alejada unos 3 metros del grupo.

Hypnos debía haber cambiado de opinión justo en el último momento... o tal vez la había sacado de aquella prisión tan rápido como había entrado, no podía asegurarlo. Al final, lo que importaba es que al menos la oniro había podido sobrevivir. Había conseguido desconectar su alma del cuerpo de Raven justo en el último instante, pero miraba aquel montón de polvo con auténtico pesar. Ya nunca más volvería a ser Raven, por mucho que pudiese transformarse en ella... solo sería una bonita ilusión de lo que una vez fue.

Volvía a mostrarse con su cuerpo de diosa. La mujer morena con apariencia de unos 30 años vestida con túnica griega aunque sin el gran tacón de aguja. No quedaba nada de aquella pose engreída que había mostrado anteriormente. De hecho, esta vez su porte y su expresión eran mucho más suavizadas. Sus ojos mantenían su brillo y colores habituales, pero mostraban una mirada perdida y triste.

Había sido plenamente consciente del peligro que entrañaba hacer enfadar a su señor y a Wyvern. Un riesgo que debía asumir si no quería que aquel río hubiese actuado de alguna manera vil contra ellos. Había tenido que ir mucho más lejos de lo que pensaba en un principio. Todavía sentía el corazón paralizado cuando Hypnos se quedó flotando sobre el río. Más aún cuando Rhiannon pasó de ser una caldera fácil de prender a una pacífica intermediaria.

Podía escuchar en su cabeza todas las palabras que había seleccionado cuidadosamente al principio de aquella locura para no levantar sospechas, aprovechando la marcha de Astra para justificar aquel cambio. Pero más resonaban las que había tenido que decir en un último intento desesperado porque acabasen de cruzar aquella trampa mortal. Le pesaba la mirada de desagrado de Hypnos cuando lo tomó del brazo. Le pesaban las palabras que le había dicho y la decepción que sentía y que no intentaba ocultar. Le pesaba tener que haberles engañado a ambos. Le pesaba saber que ahora, cada vez que Hypnos la mirase en aquella forma, recordaría este desagradable episodio.

Quizás por eso no podía derramar lágrimas en ese momento aunque en su interior solo quería poder derrumbrarse y dejar salir todo de una vez. Debía recibir un castigo acorde a la magnitud de sus actos, y el cuerpo desecho de Raven no podía cubrir todas las afrentas... o al menos suponía que es lo que pensarían los otros. En realidad, en ese momento, no imaginaba ningún castigo más cruel que perder ese cuerpo frente a sus ojos. El coste mental que le estaba suponiendo aquel corredor era demoledor, pero todo parecía menos importante, gracias al gran premio que había sacado de allí.

Ahora ese premio se desvanecía. Tan cerca había estado de poder conservarlo por toda la eternidad...

Tenía un nudo en la garganta. No quería hablar... pero debía hacerlo.

- Lo siento.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Feb 27, 2024 4:51 am
por Rhiannon
Bueno, no sería la primera vez que un dios no escuchaba una de sus plegarias, pero...

Ah, fue inmerecida para esa diosa; ¡inmerecido!... Las imágenes en su mente con los dragones... lo que pasó Rhiannon se lo había ganado, pero no por eso el odio visceral era menos.

Le dolía la mandíbula de la fuerza con la que había apretado los dientes para aguantar los deseos y no atacarla. Poco hacían sus ojos que era lo más expresivo que tenía, para evitar mostrar el odio que sentía en ese momento por ella, todavía.

Hasta que recordó que darle eso a algunos seres, era darles un poder inmerecido sobre de ella misma, así que se adueñó de sí antes que permitir darle ese lujo a la otra. Sonrió de medio lado mientras una exhalación lenta salía por su nariz, ante la patética escena de ella disculpándose.

—Tanto drama... —Pasó por encima del polvo que quedaba del cuerpo de Raven. — Y ni siquiera tienes la gentileza de morir de verdad.

Saltó y extendió las alas para volar, concentrándose en el tirón de su pecho, ese que le indicaba hacia dónde quería Xólotl que la siguiera.

Si Raven...no, ahora sólo Phantasos... si hubiera hablado en vez de simplemente enredar las cosas, tendrían mayor avance, imaginó.

“Tenían que ser malvados”. O imaginó Rhiannon, cometer algún acto de maldad ya que Hypnos no era un ser malvado (pero había contribuido a matar la parte mortal de su creación). Bueno, eso no era mucho problema para Rhiannon ahora, y tampoco es que no cargaran con pecados a cuestas, provenientes del pasado, incluyendo a Hypnos por estar del lado de Hades en sus ideas genocidas, como para que el estúpido río los fuera a licuar o algo en sus aguas. Qué tontería... Pero bien, tenía que serenarse antes de hacer alguna necedad. Iba a ser profesional, se convenció.

Saltó y extendió las alas. No podía volar muy bien, por el daño en su armadura, pero todavía podía planear. El dragón que montaba con anterioridad la alcanzó y voló un poco más abajo que ella, con lo que pudo caer sobre su espalda para ser de nuevo su pasajera. Los otros dos dragones, aunque Rhiannon intuía que querían irse a su lado, ya tenían sus encargos y no los dejarían a menos que murieran los jinetes o tuviesen nueva directriz.

Xólotl, que imaginó no era un ser muy puro y bueno si estaba ahí como si nada, esperaba rascándose apaciblemente una oreja, sentado entre dos rocas. Rhiannon saltó e intentó agarrar al perro, pero este con su rapidez característica se alejó de un saltó mayor. Para cuando cayó al suelo, era el mismo hombre que se había unido a ellas en el partido y había dejado en ridículo al par de dioses que habían retado.

—Tu alma se encuentra turbulenta, Itztli.

—No me digas así, ni siquiera sé qué significa.

Xólotl ladeó la cabeza, justo como los perros cuando miran algo con curiosidad.

—Me llamas “Sholot”. Me llamas “Reiter”. Está bien. Me llamas...

Rhiannon elevó ambas manos pidiendo paz. Le había llamado más cosas al pobre. Si quería decirle así, estaba bien supuso, porque era justo. Sus labios por primera vez que lo vio (como humano) dibujaron una pequeña sonrisa.

— ¿Teocuitlatl y Kipatla vendrán?

Rhiannon imaginó que se refería a Hypnos y Phantasos, así que le dijo sus nombres para corregirlo, probablemente no se tomarían tan bien como Rhiannon el cambio.

—Hypnos y Phantasos... —Repitió como si nada Sholot. ¡Ah, pero su nombre no “pudo”! —Está bien, son fuertes y pueden seguir.

Estuvo tentada a preguntar por qué no se había presentado cuando los tres le preguntaron quién era y por qué rayos corrió, aunque ahora estaban del otro lado del río. Imaginó que una cosa era ser guía y otra interceder... bueno pero sí había intercedido en algún punto pero estaban estancados por los otros dioses... bah. ¿para qué cuestionarlo?, no estaba (todavía) pidiendo nada a cambio de la ayuda.

—Soy Rhiannon de Wyvern, estrella celeste de la ferocidad, aunque presiento que eso ya lo sabías.

—El tuyo es un nombre difícil, Iztli

—¿Por qué nos ayudas? —Rhiannon decidió ignorar lo anterior con esa pregunta.

—Soy un guía, tú guía, así que sígueme.

Se giró, pero esta vez Rhiannon lo alcanzó y le sostuvo el brazo.

—Espera, aún... oh...—Lo soltó cuando sintió que le quemaba.

—No fue a propósito, pero no deberías tocar a un dios sin su permiso. Es una defensa instintiva.

Rhiannon abrió de más los ojos, y asintió un poco ofuscada. Algo similar había pasado con el otro dios del inframundo de américa. Por supuesto que tenía que ser un dios para tener el nivel que mostró durante el juego.

—Tienes que tener cuidado cuando esté en esta forma... soy muerte, pero también trasformación.

No había esta vez abierto los labios, lo había proyectado en su mente, pero también en la de Hypnos y Phantasos. Era como si los estuviera viendo frente a ellos, aunque no era así, simplemente “sabía” que estaban en la “conversación”.

—Soy Xólotl, estrella del ocaso, del fuego celestial, y es mi arma el relámpago. Guío a algunos elegidos en su viaje por el Mictlán, por los caminos para cruzar llanuras, lagos y ríos.

Su voz era como una especie de canción, tranquila, sedosa y armónica. Extrañamente engañosa.

—No temas valle de sombra de muerte, porque estaré contigo, aún con tus ojos cegados sientas perderte...—Elegante como no lo era en su forma de perro, elevó el brazo con la palma de la mano en plano.

Rhiannon sntió claramente cómo el tiempo y el espacio comenzaban a alterarse, pero la sensación era distinta de la apertura de un portal dimensional o al menos como ella los conocía.

—Ah... estás... ¿orando... es un hechizo o algo?

—Ustedes tres pueden acortar distancias... Pero es diferente de la forma en cómo yo lo hago. Sus leyes no aplican en el Mictlán. Puedo acortar su camino, pero su poder debe combinarse con el mío. No deben separarse de mi y deben ser más juiciosos.

Tomó la mano de Rhiannonn y se la levantó, puso palma con palma haciéndola sentir calor en la mano y un frío intenso en el resto de cuerpo; sus vellos se erizaron inevitablemente, era el tipo de frío que se sentía al morir, pero sólo estaba en su piel, el resto de sus constantes vitales, se dio cuenta, no estaban alterados.

—Recibirán la misma bendición de mi, los tuyos que vienen más atrás. Eleva tu cosmos y permíteles pasar.

Viendo frente a ella una especie de brecha que se estaba cerrando, centró su cosmos y generó un portal dimensional más estable hacia esa “tierra” extraña. El poder de Xolotl, para sorpresa de ella, pareció darle mejor forma, mucho más rápido. Una especie de tunelización; se veía el final de un camino.

—¿Hacia dónde nos llevará?


Él sólo sonrió. Le puso la mano en la espalda y la "invitó" a entrar con un muy leve empujón.

Rhiannon abrió los brazos para que se expandiera el portal, pero este parecía “temblar”, así que el dragón tendría que caminar en vez de entrar volando. Frunció el entrecejo y lo dejó por la paz. Imaginó que Sholot se quedaría para dar la "bendición" a los otros dioses, o más bien supuso una especie de permiso para entrar. ¿Sería lo que llamó el "Mictlán" y otra tierra?

Lo sabría del otro lado, así que entró. (¿Qué podía perder?)


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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 28, 2024 1:10 am
por Hypnos
- Solo tienes que venir hasta mí-

Fue un débil murmullo, cualquiera que presenciara aquella escena diría que ella realmente no habló, que nada escuchó. Empero Hypnos la había entendido. En el último segundo había identificado en aquella tenue súplica a su oniro. Pensó en detenerse, en cancelar el exorsismo, empero su paciencia ya había llegado a un punto en donde no correría otro riesgo mas. Si Xtabay o alguna otra trampa yacía en la mente y alma de Phantasos la extirparía violentamente.

La estrella cruzó rauda la distancia que los separaban. La luz iluminaba su paso generando sombras en Hypnos, Rhiannon y Phantasos, sombras que a su vez eran engullidas conforme la estrella aumentaba su resplandor. Por fin atravesó el cuerpo de Raven. Entrando por su pecho y saliendo por su espalda rápidamente. Hypnos esperaba que con la estrella saliera un intruso, una fuerza que estuviera obligando a Phantasos a actuar así... pero no, solo era ella. El alma de Phantasos abandonó el cuerpo de Raven. La cabeza de Hypnos bajo, sus ojos se cerraron. En un rápido movimiento con su mano la estrella, aquella dimensión, ellos mismos, desaparecieron.

Volvieron a aparecer en la ribera del río. Hypnos cesó su levitación para estar junto a ellas. Pudo ver la ira en el rostro de Rhiannon. Ira que pronto se convertiría en desdén.

- No podía arriesgarme...- consiguió articular mientras notaba como la sangre brotaba lentamente por su nariz.- Tenía que ser... real... - levantó su mano temblorosa y señaló con el dedo hacia el río de sangre- Teníais que ser malvad-

Veía a Raven morir. Sangre brotaba de su boca y nariz mientras intentaba balbucear sus razones. ¿Tenía que ser real? ¿Tenía que ser malvado? Hypnos concluyó que Phantasos tenía información que el no. Hizo memoria sobre lo ocurrido minutos antes. Debía ser en el momento en que entró al río. En un principio el dios asumía que la conexión con el espectro de Xtabay se había restablecido de alguna manera al entrar al río de sangre. Pero, de algún modo, algo había ocurrido ahí dentro, algo que obligó Phantasos a concluir que aquello era el mejor curso de acción.

La impaciencia de Hypnos se transformó en rabia, su oniro había actuado por su cuenta. Había perdido la fe en su creador. Lo que sea que sabía concluyo que era demasiado para que Hypnos pudiera resolverlo. Concluyo que tenía que ser ella y solo ella quien enfrentara esa prueba. ¿Tenía que ser malvado?, el mal es algo inherente en las huestes del Hades. Es parte de la definición del ser. Hypnos, desdeñaba la vida humana, había tomado tantas en su existencia. Había mandado al averno poblaciones enteras. ¿Esa era la prueba?.

Debía ser algo mas, tal vez Phantasos identificó que debían hacerle daño a alguien que apreciaban, debían ser crueles y sádicos con alguien cercano. Si ese fuera el caso Hypnos habría hervido ese río y desaparecido aquel páramo antes de atacar Phantasos, no por que temiera hacerle daño, que eso se había visto ya, si no por que consideraría un insulto que un hechizo de algún dios americano pudiera condicionarlo. Eso lo sabría Phantasos... ¿o no? ¿Por un momento lo creía mas débil que aquello a lo que se enfrentaban?

Su seño se frunció. Pensó en despachar a Phantasos e invocar a alguno de sus hermanos. Eso le daría entender que tan bajo había caído de su gracia.

Eso pensaba cuando un pisotón lo sacó de su ensimismamiento, Rhiannon había terminado de pulverizar el cuerpo de Raven. Acto seguido emprendió el vuelo, aquello no solo había molestado a Hypnos, también a Rhiannon, aquel equipo que parecía trabajar bien junto acababa de caerse a pedazos... como ese cuerpo sin vida que solía llamarse Raven.

Conforme veía a Rhiannon alejarse lentamente sus ojos se fijaron en Phantasos, en su cuerpo habitual. Hypnos se acercó a ella, dispuesto a castigarla por su osadía. Pero conforme se acercaba sus pasos iban perdiendo fuerza. Pudo ver en la mirada perdida de Phantasos dos pozos profundos de tristeza. Su barbilla temblaba, el brillo en ella se había ido, estaba... sufriendo.

El sufrimiento es un concepto ajeno a Hypnos, podía pensar que lo entiende. ¿Pero cómo puede sufrir alguien que no genera nunca un apego con lo que se muere?, su hermano y el vivirían eternamente, al igual que su señor Hades. Que podía saber un dios del sufrimiento de un mortal, de un ser que nace con el único fin de irse, y en ese camino lo pierde todo.

Ahora Phantasos lo entendería. Podría ponerse en los zapatos de aquellos humanos que consoladora en sus sueños, podría entender ese profundo vacío que queda en el pecho después de la pérdida. Compartiría ese dolor abrazador que se genera en el pecho quemando todo por dentro, entendería esa necesidad de sacarse el corazón del pecho, de rasguñarse las vestiduras y ahogar gritos tan desgarradores que terminan rompiendo la garganta.

Phantasos sentiría el dolor de perder. En ese momento, Phantasos era mas humana que diosa, era mas mortal que eterna.

Hypnos no podía comprenderlo, pero aquello sería un parteaguas en su existencia. Podría llegar a los confines mas oscuros del ser, ahí en donde la nada lo llena todo. Ahí donde la existencia no se desea, ni se busca. Ahí donde el frío no congela y el calor no quema. Ahí donde nada importa. Podría ser como aquellas almas que se pierden en el Yomotsu, y vagan y vagan sin sentido buscando sin buscar, por que no quieren encontrar.

O podría ser un paso hacía un estado de sublevación. Una evolución que los dioses no conocen y no pueden conocer. La fuerza que te da la sanación. El temple y valor que se necesita para salir de ese agujero de dolor termina transformando al individuo, al ser, en otra cosa. Si el arrojo de un mortal puede hacer arder el cosmo hasta superar el poder de un dios, ¿Cual sería el límite para esta diosa si podía salir de la oscuridad? A donde la llevaría su cosmo si, siendo diosa, ¿podría hacer arder su cosmo como lo hacían los mortales? Tanto pasaba, e Hypnos tan poco sabía...

El solo la vio, se acercó y puso una mano en su hombro.

- Esto, ha podido evitarse. Te tomaste como el centro de todo, me subestimaste a mí, y a tu equipo. -

Busco su mirada, pero su mirada, estaba perdida en la nada. Tal vez ni siquiera le escuchaba. Entendió que ya no era la encargada de la zona fantasiosa del reino de los sueños. En ese pequeño trayecto, se había convertido en una diosa guerrera, y debía empezar a verla como tal.

- Llora, sufre... y luego sigue... lucha... Te veo más adelante... -

Le dijo y se alejó de ella. Conforme dejaba atrás la desolación causada por la pelea con los dioses americanos la selva volvía a tupirse de vegetación, ahí entre los arbustos encontró a un hombre fornido.

- Xolotl... es mejor verte en esta forma. -

Intercambiaron algunas palabras, Hypnos no estaba seguro de confiar en Xolotl, pero no parecía haber otra opción. Antes de tomar el poder de ese dios se giró, buscando a Phantasos... pero no la vió en ningún lado. ¿Vendrá? Se pregunto... Acto seguido tomó la mano del dios y ingreso a la siguiente ubicación.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Feb 28, 2024 4:48 pm
por Raven
- Tanto drama... y ni siquiera tienes la gentileza de morir de verdad.

Escuchó aquellas palabras de fondo. En realidad, como el que oye pero no es capaz de comprender. Quizás era mejor así. Vio que Rhiannon pasaba por encima de las cenizas, extendiéndolas a su paso sin ningún tipo de respeto. No le importó. Solo eran eso, cenizas sin ningún tipo de valor que volaron por todo aquel destrozado emplazamiento con el embiste de sus alas.

Su mente estaba mucho más apartada de la realidad de lo que pudiera parecer en un principio. Quizás era el efecto de la desconexión repentina con aquel cuerpo... quizás. no. Lo que sí había sido cierto, es que no había sido capaz de percibir que Hypnos se había acercado hasta donde estaba.

Fue un sentimiento extraño. En cuanto sintió el contacto de la mano de Hypnos en su hombro, retiró éste de forma brusca hacia un lado, acompañándolo de un paso atrás para tomar distancia del dios. No pronunció ninguna palabra y mantuvo la mirada baja todo el tiempo. ¿Odio? ¿Miedo? ¿Sorpresa? Hypnos no podía saberlo, pues la conexión de Huna estaba desapareciendo casi en su totalidad.


- Esto ha podido evitarse. Te tomaste como el centro de todo, me subestimaste a mí, y a tu equipo.


Escuchó aquellas palabras y las razonó en su mente con cierta lentitud. Nunca se le habría ocurrido hacer algo así. Nunca había sido esa su intención, es lo único que tenía claro. Pero entendía que Hypnos lo viese así. Su razonamiento pocas veces era equívoco. Si hubiese sido cualquier otra persona, hubiese intentado disculparse, justificar sus actos... tal vez incluso se hubiese enfadado.

Pero no era cualquier persona la que estaba frente a ella diciéndole aquello. Había cosas incuestionables para un oniro, y una de ellas era la palabra y las decisiones de su señor Hypnos, por lo que se mantuvo en silencio mientras digería sus palabras. Podía sentir que el dios buscaba su mirada, pero la rehuyó conscientemente. Finalmente detuvo su empeño y volvió a hablarle.


- Llora, sufre... y luego sigue... lucha... Te veo más adelante...


Asimiló aquellas palabras como una valiosa lección. Sabía que eran palabras que le harían prosperar, pero aún así no se movió cuando su señor se marchó. Una serie de imágenes acudían a su mente en ese momento. Cerró los ojos con fuerza intentando que desaparecieran, pero no lo hacían. Hasta que al final, un recuerdo hizo que volviese a respirar con cierta normalidad.

… pero cuando está mi casco puesto, todo es diferente...


Aquella voz resonó con claridad en su interior haciendo que recobrara el brillo en sus ojos. Alzó su cosmos y al fin su armadura apareció junto a ella, para vestirla con presteza. Tomó el casco entre sus manos, viendo su reflejo en éste y comprobando que sus dos ojos eran de color azul. Respiró hondo y finalmente lo puso sobre su cabeza.

En apenas un parpadeo, voló hasta alcanzar al grupo, que se había reunido con Xolotl. Lo vio con atención, pero no dijo nada. Se mantenía a una distancia de cinco pasos detrás de su señor, con los brazos cruzados tras su espalda, expectante, a la espera de órdenes.