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Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Dom Ene 21, 2024 6:58 pm
por Raven
*Flashback
- No está bien... es una abominación que una pesadilla se pasee tan campante por el reino de los sueños con total libertad, Hypnos-sama cometió un error creándolo.- Escupía Ikelos mientras no dejaba de observar a un joven de pelo morado y rostro pálido a la lejanía. En ese instante, el cielo se oscureció y algunos relámpagos comenzaron a intuirse en el cielo.- Cálmate Phantasos, de acuerdo, Hypnos-sama tendría sus propios motivos para hacerlo, pero sabes que acabará trayendo problemas.
- ¿De qué tienes tanto miedo si puede saberse? No es el primer vampiro que se mueve por todo el reino. Eso no es culpa de nuestro señor, sino de los humanos que comenzaron a creer que enamorarse de un monstruo es buena idea.- Explicó la oniro mientras se centraba en observar una nueva creación que había aparecido en el agua.
- Pero éste es inmune al sol, un híbrido de hombre lobo... y tan viejo como tú y como yo, por si lo habías olvidado. ¿Estás segura de que podrías aplastarlo llegado el momento?
- ¿Por qué debería hacerlo si su existencia es la voluntad de mi señor?- Preguntó suspirando. Con tantos alaridos, aquel sueño seguiría escondido. Miró a su hermano con seriedad.- Si eso es lo que te preocupa, deja de molestar y ve a entrenar.
Ikelos hizo una mueca de desagrado y no ocultó su mal humor antes de marcharse. Phantasos volvió a resoplar mientras negaba con la cabeza. Empezaba a creer que por fin tendría algo de calma para seguir averiguando, cuando una nueva presencia se posicionó junto a ella.
- No has llegado a contestar. ¿Podrías detenerme?
- Sé que sería una pelea larga y tediosa. Estoy de acuerdo en que es incómodo que tengas tanto poder, en especial el de escuchar desde la lejanía- remarcó con cierta sorna- pero siempre que caminemos en la misma dirección, no veo que eso sea un problema, ¿cierto Agnus?
- Cierto- contestó el híbrido mostrando una leve sonrisa de autosuficiencia.
- Aunque tengo curiosidad. Tienes fuerza, rapidez, eres inmortal, sentidos agudizados, capacidad de transformarte en bestia, soportas el sol... ¿cuál es tu debilidad? Y no me digas que las jovencitas de pelo rubio...
- ¿Tu hermano quiere matarme y quieres que te dé información sobre cómo hacerlo?
- Mi hermano no puede matarte- aclaró con rotundidad.- Solo quiero saber qué es lo malo de ser alguien como tú, por si un día no me queda más remedio que transformarme.
Agnus meditó un instante. Su mirada también se clavó en el fondo del agua.
- El frenesí.
Phantasos ya había escuchado aquel término. “Sucumbir a la bestia” lo llamaban algunos.
- Enséñame a resistirlo.
- ¿Por qué?
- Porque imagina lo que podría hacerte un oniro en frenesí.
*Fin del flashback
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Escuchaba hablar con claridad a sus dos compañeros. Incluso era capaz de escuchar los lametazos de Xoloth a Rhiannon, pero su cuerpo exigía prioridades, por lo que no les prestó apenas atención.
Movió su mano nuevamente, esta vez hacia su boca, aunque aquel gesto seguía suponiéndole un gran esfuerzo. Su lengua no tardó en hacer contacto con los restos de sangre que manchaba sus dedos, y en ese momento su estado pareció cambiar brutalmente.
Los ojos se abrieron de par en par. Todo se veía claro... incluso mejor que eso. Todos sus sentidos se habían agudizado hasta tal punto que podría detectar el vuelo de una mosca a varios kilómetros de distancia. Su cuerpo ya no se sentía pesado, sino realmente fuerte y rápido. El cazador perfecto. Tomó una bocanada de aire... olía excesivamente bien a su alrededor, así que en apenas una décima de segundo, se posicionó alejada de sus compañeros. Los recuerdos de su entrenamiento con Agnus le pasaron por la mente. Habían practicado con la rabia, pero la sensación de hambre... era como haber estado en un desierto durante 3 días sin agua, ver una botella de agua fresca en mitad de la nada y sentir que más personas en tu misma situación se abalanzan a por ella. Quería haber llegado hasta el río, pero había un olor a sangre mucho más tentador que los miles de litros que fluían por éste. Un olor que hizo que su cuerpo se detuviese en seco.
Rhiannon se había alejado para ver el estado del dragón y de Astra, ignorando la situación de peligro real que tenía próximo a ella. Hypnos no la detuvo, tal vez consciente de la cruda realidad. El dios podía ver cómo la mirada de su oniro se clavaba en la suya. Fija... demasiado fija, sin mostrar ni un solo parpadeo en todo ese tiempo. El cuerpo de Raven se mostraba agazapado a unos 10 metros de distancia, con una rodilla en el suelo, en una postura similar a la de los atletas antes del pistoletazo de salida en una carrera. Si no hubiese quedado todo arrasado, la sensación que habría tenido es la de una leona agazapada entre la maleza a punto de saltar sobre su cena... vestida de negro, tal vez sería más acertado pensar en una pantera. Podía escuchar su mente. Solo eran dos palabras repetidas constantemente: “Sangre” y “no”... pero esta última, apenas como un leve susurro.
Rhiannon volvió hacia donde estaba Hypnos. Xoloth se mantenía atento a los movimientos de todos, pero se mantenía sutilmente al margen. Phantasos lanzó una especie de siseo entre los colmillos, siendo consciente de la desventaja numérica y finalmente consiguió alejarse y lanzarse al río de sangre, perdiéndose de la vista de todos.
—Señor Hypnos... tengo una sugerencia. O más bien una petición.- dijo Wyvern, arrodillándose frente al dios del sueño. —Puedo enviar a Lady Pandora a resguardarse con mi dragón con... finalizando la invocación, por así decirlo; la llevará a donde esté segura y puedo traerla de vuelta cuando despierte. O al menos puedo cruzar el laberinto para llevarla de vuelta a Heinstein, para que repose y el dragón la siga protegiendo. Ya ha sido largo su sueño y me preocupa que, si algún desafío me distrae, ella pueda ser más lastimada.
Phantasos escuchó sus palabras aún sumergida. Conforme la sangre bañaba su organismo, la cordura y el raciocinio iban volviendo a ella. La petición de la mujer no era ninguna locura. No había podido abrir ese melón aún... o tal vez no había querido hacerlo.
Inconsciente o dormida... no importaba. Ambos estados eran del dominio de Hypnos. Si realmente éste hubiese querido, Astra habría despertado ya hacía tiempo. Pero no lo había hecho, y aquello era tan llamativo y sospechoso como el que un humano se ahogase en el mar frente al dios Poseidón.
*Flashback
- Le has tomado cariño a la regente del inframundo...- Dijo Hypnos, tal vez lo que mas le sorprendía era que se acababan de conocer. - No deberías.- Dijo de pronto secamente.
*Fin del flashback
En aquel momento, aquella actitud le había causado cierta gracia al querer confundirlo con celos. Imaginar a Hypnos como un niño sujetando su juguete ante otro niño, había logrado despistarla de otras opciones, pero ahora... ¿Podría tener Hypnos algún motivo desconocido para mantener a Pandora dormida o alejada de Phantasos?
Dio otro gran sorbo de sangre. Era un pensamiento absurdo, incluso se sintió incómoda por haber llegado a ese tipo de conclusiones. Fuese cual fuese la realidad, no cambiaba nada. Si Pandora dormía por acción del dios Hypnos, Phantasos no podía hacer nada, únicamente someterse a su voluntad. Si no era así, no quedaba otra que seguir esperando.
Hasta ese momento, la disyuntiva era la misma, tal vez por eso no había llegado a preguntar nada, pero ahora Rhiannon planteaba otra situación muy diferente. Dejar llevarse a Astra a una recién llegada a un lugar que solo ella conocía, no la convencía en absoluto... ni siquiera al castillo. Dejar que fuera transportada al reino de los sueños, no garantizaba el total bienestar de Astra si Hypnos estaba detrás de todo... y continuar con ella en aquel corredor que cada vez se tornaba más complicado, tampoco era un destino alentador.
Dio un último trago de sangre mientras nadaba alejándose y agradeciendo no tener que ser ella quien tomase la decisión final.
Salió del río en un lugar alejado (pensó que tal vez esa visión podría inspirar más de una pesadilla a sus acompañantes y no era precisamente lo que buscaba en ese momento). En unos segundos atravesó el espacio que le separaba del río de agua para lanzarse a él, quitarse toda la sangre y de paso librarse de una situación realmente incómoda.
Pasó allí unos minutos antes de volver a salir y escurrirse una vez más junto a la piedra que contenía a Xtabay. Miró sus ropas. Estaban hechas trizas y dejaban ver más de lo que le gustaría enseñar, pero no quería seguir maltratando su armario, así que las dejó como estaban. Respiró hondo. Se sentía mucho más calmada. Escuchaba la conversación a la lejanía de ambos, y aunque en parte no quería volver hasta que se decidiese el destino de Astra, decidió que lo mejor era regresar.
No le costó más que un par de segundos.
El dragón y Astra seguían alejados. Rhiannon se veía tan maltratada como suponía estaba ella misma. Xoloth se mantenía quieto y calmado junto a ella. Hypnos no parecía tener ningún daño especialmente importante, pero se le veía más cansado que de costumbre.
Tuvo que contener sus pensamientos... con gran esfuerzo. Con aquel atuendo (OT: atuendo? Si va medio desnudo jajajajaja) no solo era una botella de agua en mitad del desierto... era más bien un refresco exclusivo con hielo, servido en una copa con su sombrillita, disfrutado junto a una playa con palmeras y una brisa refrescante. Le había prometido no volver a dejarse llevar en su mente, así que intentó pensar en cualquier otra cosa, siendo consciente de que la próxima vez que viera un gladiador, no podría evitar soltar una risa boba en su mente y colmarle de atenciones (OT: XDDDDDDDDDDDD)
-
La próxima vez que se ofrezca de trofeo... que no sea en una competición deportiva, por favor.- Dijo dejándose caer de rodillas junto a su señor y aprovechando para recuperar algo de cosmos.-
Tengo que daros las gracias a los tres... y disculparme por no haber podido estar a la altura.
Miró de reojo a las dos estatuas. Hubo un momento en que pensó en volver a entrar a ese corredor y sacarles de allí para tener una pelea más justa, pero aquella idea parecía remota y descabellada ahora.
Había muchas preguntas y comentarios que quería hacer. En realidad necesitaba probablemente varias horas con ellos, en un lugar tranquilo, para que toda su cabeza quedase despejada.
-
Puedo continuar... pero estaría bien si pudiera acumular algo de cosmos durante un par de horitas antes de seguir.- Dijo contestando a la pregunta que hacía tanto rato le había formulado su señor.-
Me mantendré en este estado, si es posible, hasta salir de aquí. La sangre de vampiro sana... si no os da demasiado asco- explicó mordiéndose en la muñeca y extendiendo su brazo-
pero desconozco si hace algo más. Hay mucho de lo que hablar, pero quiero empezar por lo más obvio.- Señaló al perro-
¿Quién eres tú realmente? Sabes que te adoro como perro, pero... ¿podríamos tener una presentación más formal?
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Publicado: Mié Ene 31, 2024 6:14 pm
por Astra
Lo que había sido un par de segundos para Astra, ciertamente no lo había sido para los demás.
Cómo si solo se hubiera tratado de un parpadear, despertó. No había un golpe en el que concluyera su caída, tampoco dolor que alarmara su sistema ante alguna herida. Entonces...¿Que había sucedido?
Es todo lo que recuerda, o eso cree cuando de golpe percibe una húmeda sensación en su rostro, misma que intentó apartar de sí haciendo un ademán con su mano, alejando lo que sea que fuera, y que además se atrevía a tomar dicha libertad de actuar de esa forma con ella.
— Pero-... ¿Que demo-...? — palabras quedaron en el aire, notando que al abrir de sus ojos lo acompañaba una sensación densa, cargada de un letargo similar al de haber estado mucho tiempo dormido de manera profunda. Le costó entonces un par de segundos componerse, situarse en dónde estaba y notar la enorme bestia que ahora cree, había sido la culpable de /despertarle/.
Al notar la respuesta de Astra, es dragón el que ruge está vez. Aliento le da de lleno en el rostro, teniendo que cubrirse con sendas manos por lo fea que le apesta la bocota, además de que mismo aliento resulta como un fuerte viento que le desestabiliza aún apoyada en el suelo dónde está.
— ¡A quien le gruñes! — protesta, intentando entender que sucede y por qué esa cosa está ahí.
Cómo es algo obvio, no responde, no puede y aún si hubiera una forma, esos reptiles enormes tampoco son de su agrado. Seguro y se llevarían bien con Rihannon por el humor que parece que se carga. De solo pensar en esto, vuelve parpadear confundida, notando que esa bestia enorme sí la conoce, y que su dueña es justamente esa mujer en la que ha estado pensando.
— ¿Que haces aquí? ¿Dónde está tu dueña...? — vuelve a indagar, incorporándose del suelo para apoyar una mano en las duras escamas del animal.
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Publicado: Mié Ene 31, 2024 9:17 pm
por Hypnos
Phantanasos no respondió. Su mirada se convirtió en una luz amenazadora, por un lado Hypnos estaba conforme con el hecho de que las heridas no fueran mortales, pero por otro no estaba seguro de poder lidiar con lo que se había convertido. Ella se levantó y se alejó. El dios entendió que luchaba contra ella misma, contra ese demonio que había tomado prestado.
La distancia era considerable, aún si decidiera atacar a la velocidad de la luz Hypnos creía ser capaz de reaccionar. En aquello meditaba cuando de reojo vio a aquel compañero improvisado. El perrito sonreía, Hypnos lo miraba fijamente sin expresar emoción. Analizaba que clase de criatura era aquel ser, tuvo la capacidad de hacer frente a los dioses mesoamericanos, ayudó a Phantanasos y a Rihannon sin apenas inmutarse, y aquí estaba, ileso. ¿Acaso era por el lugar en el que estaban? O ¿era un ser bastante mas poderoso que aquellas deidades? Hypnos terminó por asentir, agradeciendo la ayuda prestada, pasados unos segundos el animal se alejó.
Aquel amigo de cuatro patas se posó encima de Rhiannnon y comenzó a besarla, lengüetazo tras lengüetazo, aquello no se veía tan normal ahora que había mostrado su forma antropomórfica. Ella se levantó, interactuó un poco con su amigo y se alejó del lugar a buscar a su dragón. Lejos de molestarse por que no lo volteó a ver le alegró que ambas estuvieran enteras. Fue en aquel momento que se relajó un poco, se irguió y echó un vistazo nuevamente a lo que quedaba de aquel lugar. Aún eran visibles ambos ríos, la explosión había eliminado los árboles y obstáculos que podrían impedir verlos directamente desde cualquier punto. Curiosamente la roca de Xtabay seguía ahí.
Entonces la vio nuevamente, ahora su oniro estaba agazapada, como un animal a punto de atacar. Hypnos arqueó una ceja. Aún en aquel momento el podría apostar nuevamente que ella no le atacaría. Confiaba en su voluntad. Después de unos segundos ella terminó entrando al río de sangre. Ahora Hypnos arqueó ambas cejas. Aquello no era lo mas agradable que podía imaginar.
Gracias a Hades Rhiannon llamó su atención. Solicitaba permiso para llevar a Pandora de regreso al castillo.
- Eres una guerrera noble y concentrada en el objetivo. - Atinó a decir. - Ella despertará, esta sumida en un estado oscuro, resultado de aquella primera prueba. Confió en que ahora que derrotamos a los guardianes de esta parte del camino la influencia de estos dioses tengan menos efecto en ella. -
Mientras hablaban, Phantanasos había salido ya del río de sangre y se encontraba retirando los restos de sangre de su cuerpo. Se acercó a ellos, su cabello caía sobre sus hombros, totalmente mojado, sus ropas desgarradas eran solo una mala parodia de lo que debían ser. Dejaban poco a la imaginación, Hypnos reconoció entonces que el cuerpo que había seleccionado era un cuerpo, por lo menos, entrenado.
El dios sonrió al escuchar el primer comentario de su oniro.
- Han hecho lo que se necesitaba hacer.- Dijo el al escuchar que después Phantanasos se disculpaba. - Estuvieron a la altura de seres realmente poderosos, con una sed de sangre y violencia que me sorprendió. Debo admitir que esta situación sobrepasó mis cálculos. Gracias a ustedes no soy el primer dios griego abierto en canal. - Sonrió. - Rhiannon, eres algo particular. Luchaste al lado de una diosa, contra dos dioses y no flaqueaste ni un poco. Mi señor Hades ha hecho una excelente elección. -
Hypnos acordó con Phantanasos que lo mejor era descansar. Siguió escuchándola y esperaba tambien la respuesta de aquel pequeño, pero poderoso ser.
Mientras todos veían a Xolotl Astra se asomaba por sobre el cuerpo del guardián que cuidaba de ella.
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Publicado: Vie Feb 02, 2024 3:34 am
por Rhiannon
No pudo menos que concluir que Hypnos era un Señor bastante benevolente; era fácil para obsequiar palabras halagadoras, como vasalla sin duda las apreciaba. No se llamaría a sí misma como noble nunca más, pero bien podía aceptar lo de concentrarse en los objetivos; ella era terca cuando quería. Asintió ante las palabras que continuaron porque no era un mal razonamiento, ahora que el poder de los dioses estaba encerrado con el poder de Hypnos... sólo que no podía evitar pensar en que Astra debería estar más segura en otro lugar.
—Por supuesto... —Pero ¿qué más podía hacer por el momento sino aceptar?, no dijo que no en la casi garantía de que ella despertaría, pero tampoco era una aceptación a su petición.
Cuando Raven volvió y sugirió descansar eso sonaba muy bien, pero probablemente eso estaba destinado sólo a los dioses, ella era una guerrera subordinada y tendría que ver por Astra mientras ellos descansaban. Aún así la posición recargando su codo en la rodilla, le ofrecía sin duda un necesario descanso, aunque fuese momentáneo para sus piernas y sobre todo la espalda. Caer sobre formas aladas de armadura (y el bulto que se formaba) no era tan cómodo como podría pensarse, el cuerpo se torcía si no lo ponías lo suficiente firme.
Un vampiro... ahora eso es lo que era Raven. Al ver su muñeca sangrante pensó en que había pocas cosas que podían darle asco después de haber recorrido el inframundo para conocer las prisiones; menos aún luego de haber comido carne a medio cocer que ofrecían los dragones, u olido vómito o caca de dragón por años. Actitudes y personalidades en cambio, pensó de manera ocurrente, sí que podían causársela, algo que con ninguno de los presentes pasaba. Ah... bueno, si había sentido asco del olor de Ah Puch o como se llamara el dios pedorro... por fortuna el aire se limpió con él encerrado.
Esto lo caviló mientras levantaba su mano suavemente para rechazar la sangre de Raven y luego movió la cabeza. Dejaría que su cuerpo sanara solo y ciertamente no era lo peor que había recibido, sintió que el poder de Hypnos la había protegido por mucho; la pelea ya había culminado, porque comúnmente una vez que el dios desafiado que causaba el alboroto era detenido, todos podían regresar a sus hogares con el sabor de la sangrienta victoria, ¿cierto? Ella todavía tenía un dragón qué buscar, pero le daría tiempo de sanar.
Fue inesperado, aunque agradable, el reconocimiento de Hypnos. Este, se dio cuenta, era un líder positivo que sabía cómo motivar la lealtad y el logro de objetivos. Qué dios elocuentemente peligroso, porque todavía tenía sentido del humor, así que no pudo menos que sonreírle de vuelta, aunque luego se puso seria cuando recibió aún más comentarios positivos.
—Gracias, señor. Sólo estaba haciendo mi trabajo. —Dijo sin saber qué más decir.
Se alegró cuando la atención cambió hacia Xólotl, quien se rascó perezosamente tras la oreja.
—Como si tuvieras pelo suficiente para pescar una pulga. —Le dijo, el perro dejó de rascarse y la miró con ojos entrecerrados. Ella se rio de él. Sin duda alguna era un guerrero estúpidamente poderoso que además pudo fácilmente ponerse al tú por tú con los otros, pero dada la forma en cómo se habían movido las cosas sintió que podía bromear con él. Ya le había aguatado que le dijera varias cosas y seguía con vida, incluso siguió ayudando.
—Me trajiste hasta aquí sacándome del laberinto y fuiste clave para la victoria, no creo que hubiéramos podido hacerlo sin ti, también quiero saber... ¿eres tú el del laberinto? Me refiero a aquel acompañante en el muro, el que estaba con el dragón emplumado.
Se tensó al escuchar un gruñido de Ónix, giró la cabeza porque inevitablemente se sintió alarmada al saber que Astra estaba con él. EL dragón se había levantado y la “abrazó” a su cuerpo; se escuchó la voz melodiosa de la princeda inframundana y se sintió aliviada de que por fin hubiera despertado. El dragón extendió sus alas y voló los metros que los separaban, cayendo pesadamente cerca de Rhiannon, pero dejando a Astra en el suelo con más "suavidad"; Rhiannon se acercó para evitar que se cayera.
—Bienvenida de nuevo al infierno. —Le dio una media sonrisa, dando un pequeño apretón a sus brazos antes de soltarla.— Llegaste justo a tiempo para escuchar a...
Para cuando volteó hacia el perro... había un sitio vacío. Buscó con la mirada y sólo vio un punto que se alejaba más. Era estúpidamente rápido.
—Hijo de... —Murmuró. Abrió las alas pero recordó que estaban lo suficientemente dañadas como para volar tras él. De alguna manera presentía que lo verían pronto o ¿acaso se estaría moviendo para guiarlos hacia otro lugar? Miró hacia Astra pero... estuvo dormida la mayor parte del sueño, no creía que podría dar una directriz. Entonces volteó hacia Hypnos y Raven.
—¿Qué es lo que se debe hacer?
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Publicado: Vie Feb 02, 2024 10:23 pm
por Raven
*Flashback
- Llevas días aquí encerrada. ¿Vas a contarme lo que pasó en el sueño de Nerón?
Oneiros era el hermano mayor sabio, y quizás el más parecido a su progenitor. No solía inmiscuirse en los asuntos ajenos, así que su presencia ese día en el castillo de Phantasos era particularmente extraña.
- Me puso serpientes en la cabeza.- Se rindió la diosa, tras varios minutos en silencio y siendo consciente de que su hermano no iba a marcharse sin respuestas.
- Eso...- no pudo ocultar su cara de sorpresa.- …es bastante extraño, especialmente viniendo de nuestro señor. Con unas pocas por el suelo, yo creo que ya habría sido sufi...
- ¡No estás entendiéndolo!- Interrumpió Phantasos- Transformó mi pelo en serpientes, me convirtió en una asquerosa gorgona. Estuve durante horas sintiéndolas reptar por mi cabeza hasta que pude volver a cambiar.
Al dios no se le escapó el matiz de sus últimas palabras. Ella se había transformado... no había precisado del poder del dios del sueño. Por tanto, eso solo podía significar una cosa.
- Estás diciendo... que nuestro señor te concedió un nuevo poder y por eso andas aquí, como alma en pena?- murmuró Oneiros mientras veía como la diosa se frotaba la cabeza, seguramente intentando borrar esa sensación.- Debes ser la primera oniro que protesta por ganar más poder.
- Pero es que yo no quería más poder- rebatió enfadada.
Su hermano suspiró profundamente antes de acercarse de nuevo a ella.
- Míralo así. Darte más poder, implica confianza en que seas capaz de controlarlo. Creo que nuestro señor Hypnos, solo quería que enfrentases tus miedos y por ello te dio un valioso recurso para poder hacerlo. Deberías estarle agradecida.
Phantasos no respondió inmediatamente. Reflexionó sobre ello, aunque no podía cambiar sus sentimientos de golpe.
- Tal vez tengas razón. - Suspiró resignada y algo arrepentida.- Está bien, debo enfrentar mis miedos si quiero ser útil para mi señor... pero entonces, dime, hermano: Si mi mayor temor fuese perder a alguien querido... ¿cómo debería enfrentarlo para ser más fuerte?- Oneiros no respondió.- ¿Transformándome en un ser sin alma y arrancándole la vida yo misma?
*Fin flashback
Las gotas seguían escurriendo desde su muñeca con lentitud. Hypnos no había dicho nada sobre si bebería o no, por lo que entendió que era su manera cortés de rechazar la ayuda, aunque probablemente no era necesaria en su estado. Rhiannon por su parte, rechazó el trago sutilmente con un ligero movimiento de su cabeza y levantando su propia mano cual barrera. No la culpaba. Por muy eficaz que fuese el remedio, ciertamente era bastante repulsivo beber sangre de otra persona.
- Eso, o que no quiere atar su alma a la mía por un vínculo de sangre.- Se dijo con toda la naturalidad del mundo. Alzó las cejas, sorprendida por su propia reflexión, como si un nuevo recuerdo hubiese aparecido al fin en su mente.- Sangre... y agua... eso es, por eso pude tomar el control del cuerpo a Xtabay. Estábamos inmersos en dos elementos y las ataduras con el alma de mi señor, eran más fuertes que las de ella...
Ciertamente, no era el momento más oportuno para pensar en aquello, pero la pregunta había estado resonando en su cabeza hasta ese momento, y ahora la respuesta le parecía tan absurda, que se sentía con ganas de darse contra una pared por no haber caído en ella antes. Todo cobraba sentido ahora... con razón Xtabay había salido corriendo del agua. No podía demostrar su teoría, pero algo en su interior sabía que aquella era la respuesta correcta.
Dejó de divagar. Atrajo su muñeca hasta su pecho mientras la sujetaba con su otra mano y sentía que la herida cicatrizaba con inmediatez. Hizo una mueca de fastidio. Incluso el olor de su propia sangre volvía a hacerla sentir hambrienta.
- ¿Cómo es posible? Debí beber como 10 litros en el río...
Mantuvo la respiración.
Todo estaba bien. La sangre de Rhiannon y Xolotl olía similar a la del río, y su señor era lo suficientemente fuerte para neutralizarla si perdía el control y lo atacaba. Solo tenía que mantener la transformación un poco más de tiempo para acabar de sanar completamente.
Todo estaba bien...
Todo estaba bien...
…
El dragón hizo aparición junto a Rhiannon, dejando suavemente en el suelo a Astra y embriagando todo el ambiente con un extraño elixir dulzón.
Los ojos de Phantasos cambiaron. Ya no se mostraban como siempre, sino de un intenso rojo brillante. Algo había cambiado y la tensión en el ambiente se hacía cada vez más palpable. La oniro entonces, se puso de pie con tal velocidad que sobresaltó al propio dios del sueño. Los reflejos e instintos de éste estaban intactos, por lo que Hypnos acertó a poder sujetar a su oniro por el brazo. Sin embargo, aquel pulso duró apenas un par de segundos. Phantasos jamás habría tenido oportunidad contra su señor en una prueba de fuerza, pero éste se encontraba con un nivel de cosmos tan disminuido que no pudo (o no quiso) rivalizar contra un oniro-vampiro en frenesí.
…
Escapó.
…
...
Y el tiempo parecía haberse ralentizado.
…
Todo ocurría en fracciones de segundos. Todos viendo la escena. Todos incapaces de reaccionar a tiempo para evitar lo que claramente iba a suceder. Las respiraciones dejaron de escucharse, probablemente también algunos latidos...
… y Astra cayó presa en los brazos de Phantasos.
*Flashback
- ¿Transformándome en un ser sin alma y arrancándole la vida yo misma?
Oneiros se mantuvo en silencio, imaginando como buen oniro, mil escenarios diferentes provocados por aquella pregunta. Al final, se limitó a sonreír antes de dar su veredicto.
- No existe ser mortal, fantástico, sueño o pesadilla capaz de opacar tu alma bondadosa, hermana. Tu temor a perder a alguien importante, no te hará caer en la oscuridad. Te hará más fuerte... y por eso solo tú puedes portar este nuevo don.
*Fin del flashback.
La transformación a vampira había desaparecido en el último instante. El pelo de Phantasos, que volvía a ser negro con unos ligeros reflejos de color azul celeste, tapaban los ojos de ésta.
La oniro abrazaba con fuerza a la regente del Inframundo, aunque sin llegar a lastimarla. Quería darle la bienvenida, decirle lo preocupada que la tenía y lo aliviada que se sentía ahora de ver que estaba a salvo y con su mente intacta. Contarle cómo su señor la había salvado en la caída al pozo y cómo Rhiannon la había recuperado intacta del laberinto. Quería hablarle sobre el enfrentamiento contra aquellos dos dioses apestosos, su proceso de sellado y sobre la explosión posterior que los había dejado en aquel estado. Explicarle cómo el dragón la había protegido con su vida y por qué Phantasos se había tenido que conformar con percibir desde la lejanía su bienestar. Quería disculparse por no haber estado junto a ella cuando al fin despertó...
Pero no podía hacerlo.
Su cuerpo temblaba y sus ojos luchaban por no dejar escapar ninguna lágrima. En ese instante le daba completamente igual el protocolo, el paradero de Xolotl, aquella inmunda planta escurridiza e incluso las hermosas palabras que le había dedicado su señor.
Astra estaba bien. Solo eso importaba.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Dom Feb 11, 2024 2:38 pm
por Astra
El desconcierto que mantiene mientras sobrevuela aquel lugar a manos del dragón de Rihannon es más que evidente, sin entender como paisaje había cambiado tan drásticamente si para ella no había sido nada más que un par de segundos lo que había estado inconsciente. Puede ver los ríos, pero parecía que algo había estallado ahí, imaginando que habían tenido que luchar con algo en aquel sitio. Eso sin duda, les hizo buscarlos de inmediato, preguntándose que tan enteros se encontraban.
Así y desde donde estaba, pudo ver que todos seguían ahí, lo cual alivió en su pecho la sensación que se lo oprimía sutilmente, denotando preocupación. Rihannon, Hypnos y...Phantasos, siendo esta última quien le hizo fruncir ceño en confusión, notando por el rastro tras de sí que parecía haber salido de aquel río de sangre, algo extraño porque recordaba el descontento sobre este, sin querer que ni una sola gota de sangre toque su vestido cuando llegaron ahí. ¿Ahora resultaba que se había metido en este? ¿Qué demonios había pasado ahí?
Pensamiento quedó latente en su mente, aunque prestó más atención a la idea de recomponer su equilibrio cuando pies tocaron tierra, dedicándole una ligera caricia al dragón porque de hecho y si no mal recuerda, él también había ido en su búsqueda esa vez que Rihannon había ido a por ella. Eran viejos amigos, o algo así, no importaba que tan desastroso hubiera sido.
A su lado, sin duda estaba la espectro. Se sujetó de sus brazos y escuchó la bienvenida, corroborando realmente que parecía haber estado inconsciente por más tiempo del que podía recordar. — Gracias, supongo... — respondió, aún desconcertada pero respondiendo al apretón de sus manos con uno propio antes de dejarle ir. Siguió con su mirada al pequeño...¿Perro? Pero como no entendía que sucedía esperó a que Rihannon hablase, pidiéndole indicaciones al Dios del Sueño que estaba próximo a ellas.
— No recuerdo haberte visto llegar, o sentirte...¿Que haces aquí? — cuestionó, mirando nuevamente a su alrededor para después encontrarse con Hypnos, como si pidiera una explicación. A su lado estaba Phantasos, o bueno, lo que parecía ser ella porque no podía negar que llevaba un aura extraña y no solo por verse de esa forma. — Se ven bastante arruina-..., es decir, mal. ¿Que sucedió? Crucé esa puerta y... — de golpe, explicación la detiene y palabras quedan olvidadas en su boca.
Diría que reacción misma de su cuerpo es solo alejarse, esquivar a Raven o incluso, ponerse a la defensiva por lo repentino de su acción; más no lo hace, no puede, no cuando de un momento a otro siente como cabe entre sus brazos, esos que por instinto ha abierto para recibirle cuando ha reaccionado a su cercanía. Le abrazó, solo porque se trataba de Raven, de quién no le había solo llevado hasta ahí, sino que había cuidado de ella en toda oportunidad, haciéndole partícipe de un reino que desconocía con toda la paciencia del mundo. Y si bien podrían decir que para Phantasos lo que tenía que hacer, la verdad es que en ningún momento había sentido como si fuera una cuestión de deber como cualquier otro espectro o subordinado, así que al abrazarla, ella estaba abrazando a una amiga.
No cabía duda de que su corazón se alegraba por saber que estaba bien, aunque la verdad es que sí le causó conflicto que estuviera cubierta de sangre. Retuvo la respiración un instante, esperando que dijera algo pero solo le sintió temblar, lo cuál le extraño e hizo que estrechara sus brazos un poquito más, llevando una mano a su cabello el cual acarició ligeramente, tratando de que sea lo que sea que estaba pensando, se disipe y le haga tener paz.
— No tengo idea de qué ha sucedido, pero me alegra que estés bien, que todos los estén. — hablo, más para Raven porque tono fue casi en un murmuro. — Pero...¿Realmente lo estás...? ¿Que haces /así/? — claramente preguntando por su estado.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Dom Feb 11, 2024 6:12 pm
por Hypnos
Rhiannon se mostró contrariada ante las palabras de Hypnos. Había muchas tribulaciones en su alma que impedían que esas palabras de admiración calaran como deberían. Muchos fantasmas, probablemente de otras vidas, entorpecían la intención del dios. Él no podía saberlo, no hay manera de que conociera el corazón de una persona. Aunque tuviera poderes psíquicos, hay rincones en el alma a los que solo se puede acceder con invitación.
Intentaron dialogar con el poderoso perro, pero este solo atinó a correr lejos de ellos. Quería que lo siguieran, o eso entendió el equipo. No era una decisión difícil de tomar; después de todo, había probado su lealtad, valía y utilidad y... corrió hacia el único camino que el grupo podía tomar.
Un relámpago en los ojos de Phantanasos obligó a Hypnos a reaccionar a la velocidad de un dios. Sentía en su oniro un deseo vil, sucio, que se disparó en el momento en que vio de nuevo a Astra, la regente que ahora se acercaba a ellos. Tomó a Phantanasos del brazo, no calculó entonces que en ese estado vampírico ella tenía mayor fuerza que antaño; la oniro se soltó casi de forma instantánea. Hypnos estuvo a punto de escalar la reacción contra su oniro, pero en lugar de eso se detuvo. Sus ojos pasaron, en un instante, de un estado activo, entrecerrados, como los de un cazador, a estar abiertos y sus pupilas dilatadas. Phantanasos cambiaba bruscamente, no solo de forma física. Estaba experimentando cambios también dentro de ella.
Hypnos se relajó cuando por fin vio cómo ambas se fundían en un abrazo. Él no lo entendía del todo. No podían tener una relación muy antigua; por lo que habían dialogado, tal vez llevaban un par de días juntas. Pero ese vínculo era fuerte. Profundo.
Veía como Phantanasos, aquel ser que había creado con gran esfuerzo hacía siglos, ahora era alguien totalmente distinto a lo que alguna vez pensó se convertiría. No les visitaba muy seguido. Creía que no tenía que hacerlo, al ser extensiones de él mismo no podrían desarrollar naturalezas distintas a las de él mismo. Pero no era su naturaleza lo que había cambiado, eran las condiciones de su alma, su personalidad. Ya no lo atribuía al cuerpo que había tomado prestado. No sabía bien cómo sentirse al respecto. Él, un dios que caminó en la tierra por milenios, que creía no tenía más que aprender, era sorprendido por su oniro.
Su ensimismamiento no duró mucho. Enfocó nuevamente su atención en Astra. Rhiannon y Phantanasos estaban atentas; podía observarse el cambio en su postura al tenerla cerca. Rhiannon la había cuidado todo este tiempo, arriesgando su vida al dividir su atención en las pruebas que había llevado a cabo. Si bien su reacción no era como la de Phantanasos, Hypnos podía adivinar que deseaba el bienestar de la representante de Hades en un nivel igual. En unos días, Astra, Pandora, guardiana y líder del reino del inframundo, era capaz de generar tal nivel de lealtad. Eso era algo nuevo. Hypnos volvió a entrecerrar los ojos. Esta nueva encarnación de guerreros del inframundo parecía ser diferente.
Decidió esperar a que aquella reunión diera sus frutos. Necesitaban poner al corriente a Astra y calmar sus corazones inquietos. Hypnos miro cuan lejos pudo, para asegurarse que no hubiera amenazas inminentes. Diose cuenta entonces que seguía con el torso desnudo. Pequeñas partículas color plata y oro le cubrieron. Pronto había recuperado aquella sobreveste balnca con adornos dorados característica en el.
Decidió esperar a que aquella reunión diera sus frutos. Necesitaban poner al corriente a Astra y calmar sus corazones inquietos. Hypnos miró cuán lejos pudo, para asegurarse de que no hubiera amenazas inminentes. Se dio cuenta entonces de que seguía con el torso desnudo. Pequeñas partículas de color plata y oro le cubrieron. Pronto había recuperado aquella sobreviste blanca con adornos dorados, característica en él.
Volvió su vista a las guerreras reunidas.
-Esta travesía ha sido mas dura de lo que esperaba. Dime Rhiannon, ahora que has encontrado a pandora, ¿nos acompañaras hasta el final de la travesía? Estando en el reino de los sueños hemos sido testigos de lo que creemos es una amenaza que se cierne sobre el inframundo. Nos vendría bien tu poder en el equipo... tal vez haya algo en el camino que te ayude a discernir la misión que te ha dado el señor Hades...-
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Mié Feb 14, 2024 7:45 pm
por Rhiannon
—Estaba buscandote, Lady Pandora.
Iba a explicar por que se veian "arruinados" pero mas tardo en pensar como resumir lo que pasaron, que en lo que su cuerpo se tenso, haciendo todo lo posible para no atacar apreto los puños, una vez que observó que Hypnos había sostenido el brazo de Raven.
Se exaltó cuando Raven se zafo del agarre, había acumulado poder en el puño pero en vez de atacar a Pandora, la había abrazado. Soltó el aire que había retenido sin darse cuenta, aliviada.
Se regaño mentalmente porque durante ese momento de duda, si no hubiera sido un abrazo, Pandora pudo haber sido atacada. Por otro lado tampoco le gustó el panorama que hubiera significado atacar a Raven con su dios creador presente y pudiendo tomar... medidas al respecto, pero incluso si le estaba agradando y se habían acoplado bien para la pelea anterior, todavía su lealtad por su labor como espectro estaba primero con Pandora.
Rhiannon tuvo suerte de que Hypnos pareció ensimismado por el mismo momento en que ella casi ataca a su creación. Apretó la boca en una especie de sonrisa abortada por la cara de Pandora al ser abrazada.
Su atención al igual que la de la princesa del inframundo volvió al dios. Por cierto, no pudo evitar pensar en lo útil que era esa habilidad de vestirse de esa manera...
—De hecho, mi motivo de buscar a la señorita Pandora era para recibir órdenes o una directriz, si para ella esta bien, por supuesto que me uniré a su travesía. Parece mucho más importante por ahora que buscar un dragón, que era lo que estaba haciendo mientras era llamada a servicio.
Miro a Onix, que se había despereza las alas de habían hecho un crujido, el pobre había caído duro y había protegido bien su "tesoro".
—Presiento que de todas formas mi objetivo con el dragón y el suyo con esta amenaza podrían estar relacionados, o sería mucha coincidencia que Sholot me guiará hasta ustedes.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Dom Feb 18, 2024 8:47 pm
por Raven
Era bastante curioso, no podía negarlo. Las palabras de Astra surtían cierto efecto en la mente de la oniro, que la conducían a la calma y apaciguaban su espíritu. Si tuviera que hacer un simil, sería algo parecido a lo que los bebés humanos debían sentir cuando escuchaban la voz de su madre en mitad de una fría noche.
Ciertamente, no veía a Astra como una madre, sino más bien como una especie de sirena infernal, que embrujaba con su sola presencia. Quizás era el alma de Pandora... ¿acaso importaba? Fuese lo que fuese, hacía tiempo que ya había caído en su trampa y francamente, ni le desagradaba ni sentía la necesidad de resistirse al encanto.
- Estoy bien- se apresuró a contestar mientras se alejaba un poco de la mujer.- Había dos tipos muy feos que nos han hecho trabajar más de la cuenta. Tuve que transformarme en vampiro si quería sobrevivir, por eso...- Se señaló de arriba abajo y después soltó una sonrisa cargada de ironía.- No te haces una idea de las ganas que tengo de volver a casa...
Respiró hondo. Iba a decir algo, cuando escuchó a su señor cuestionar a Rhiannon sobre su continuidad en la misión. Se dio cuenta entonces de que, efectivamente, no habían podido hablar con la guerrera calmadamente sobre sus objetivos y sobre la amenaza que los había llevado allí. En realidad, casi no había hablado con ella, a excepción de una presentación un tanto turbia. Phantasos sonrió. En su primera impresión, había creído que aquella mujer “ardía” con facilidad, pero se sintió impresionada por la autodisciplina que había mostrado al no atacarla cuando se abalanzó a Astra.
Wyvern respondió diligentemente a Hypnos, proporcionando algo más de información sobre su presencia... y aunque Xolotl había optado por omitir sus preguntas, lo que la guerrera decía conseguía poner un poco más de claridad en toda aquella historia.
- Dices que te guió hacia nosotros. Cuando estuve hablando con él, también me orientó hacia lo que andamos buscando... o al menos es lo que me pareció. También me detuvo antes de cruzar... y antes dijiste que te sacó del laberinto y que aparecía en un muro junto a un dragón emplumado...
Se giró hacia su señor para ver si pensaba lo mismo que ella, pero se dio cuenta de que no era capaz de percibir nada, aún cuando cualquier otro ya habría protestado por la insistencia. Volvió su vista a Astra. Notaba cierta confusión emanando de ella, pero tampoco conseguía escuchar ningún pensamiento. ¿Se había roto la conexión mental? Quiso probarlo. Imaginó algo realmente perturbador. Hypnos no se inmutó, pero eso no le decía mucho, pues tampoco es que hubiese mostrado grandes sorpresas anteriormente. Pero Astra tampoco lo hizo, y aquello era más difícil de creer.
- Parece que Hunahpú también quiere volver a casa... o tenéis unas mentes muy retorcidas.- Dijo Phantasos sin pensarlo mucho. Sentía cierto alivio por poder volver a disponer de su mente con plena libertad, pero también acrecentaba esa sensación de alejamiento y soledad. Suspiró resignada. Sabía que era mejor así, sobretodo por los peligros que podía traer al reino de los sueños su conexión. Y bien visto... al menos era una cosa menos que explicar a Rhiannon.- Buscamos una planta espinosa que últimamente estaba haciendo estragos en el reino onírico. Estaba cubierta de sombras, creemos, procedentes de la umbra. Si nuestra información no es incorrecta, al final de este corredor encontraremos a los di Metherlow... o lo que quede de ellos. Una de las seis familias nigromantes, encargados de custodiar la puerta de la umbra. Tal vez allí podamos encontrar respuestas sobre lo que está pasando.
Quería explicar más cosas, pero también intentaba poder aprovechar esos valiosos minutos para reflexionar, más ahora que podía hacerlo sin ningún filtro.
Por un lado evaluó su propio cuerpo, nuevamente convertido en Raven. Su estado no se había recuperado del todo. Le dolían algunas articulaciones y otras partes de su cuerpo se sentían algo adormecidas, pero habiendo rozado la muerte, no era algo de lo que poder quejarse.
- Debí haberle pedido una gota de su sangre... - Se dijo, aunque inmediatamente hizo un gesto de negación con su cabeza desechando la idea. La habría curado completamente, pero no se creía capaz de haber hecho semejante petición... o de simplemente haberse conformado con una gota.
Tras dejar ese pensamiento a un lado, se detuvo a analizar un poco más cuidadosamente el pasadizo que estaban transitando.
- El corredor fue creado para evitar que entrasen humanos o saliera cualquier ser del Inframundo. Asumo que Rhiannon debió llegar aquí por la cuarta puerta, es la única explicación posible... así que a partir de ahí, analicemos:
Si un esqueleto, zombie o similar, hubiese cruzado, habría caído por el pozo y acabado destrozado. El ejército lo habría despedazado y tampoco habría sido rival para Xtabay. Si hubiese llegado al laberinto... es casi imposible que llegara a salir alguna vez.
Ahora supongamos que fuese algún ser incorpóreo, como un alma. Habría sido detenida por Xtabay y... ¿tal vez por Sholot? Pero habría pasado tranquilamente por el pozo y el ejército, lo que justifica la presencia de otra barrera: el río.
Phantasos se detuvo un instante. Habían cruzado sin ningún tipo de problema, en realidad parecía ser un río de agua común. Se puso a pensarlo más. Si hubiese que haber detenido algún alma oscura o demonio, tendría que ser...
- ¿Alguna especie de agua bendita purificadora?
Habían entrado de forma muy solemne, cargando a un compañero “herido”... incluso se habían sumergido como en la mayoría de rituales sagrados... un paso muy ceremonial. Pero también era cierto que Xtabay había perdido el control del cuerpo en el agua y que Phantasos había jugado con ventaja en ese punto por los enlaces con su señor. Es más, si lo pensaba más a fondo, había sentido algo diferente cuando entró al agua como vampira. Una especie de quemazón al que apenas le había dado importancia, dada la rapidez con la que se curaba y el estado maltrecho del que partía.
Cuanto más lo pensaba, más sentido tenía.
- Una barrera contra demonios... Pero aún así, un alma bondadosa podría haber cruzado... no. No hay almas bondadosas en el infierno, precisamente por eso están aquí.- Se detuvo un instante.- A menos que no estés en el infierno como castigo.
Los espectros, los jueces, los dioses, Pandora... todos escapaban a esa definición.
- Eso nos lleva a la siguiente barrera. Un espectro no habría podido vencer al dios de la muerte y al dios del sacrificio al mismo tiempo... tampoco los jueces... ni siquiera yo. Así que los únicos que habrían podido cruzar esta barrera, son los dioses gemelos o Hades. Quizás varios espectros, varios jueces, varios dioses hubiesen tenido una oportunidad...
Pero entonces, eso nos lleva a una única conclusión posible: En este punto, lo que viene debería ser capaz de rivalizar contra Hades, los dioses gemelos o un ejército de nosotros.
Miró el río de sangre con recelo. Ahora le parecía una auténtica locura haberse sumergido sin pensarlo antes. Pero no le había ocurrido nada, al parecer...
- Si el río de agua purifica a los “malos”... ¿entonces el de sangre a los “buenos”?
No podía asegurarlo, pero ciertamente, había entrado convertida en un ser maligno por naturaleza, deseando degollar las gargantas de sus compañeros... había entrado convertida en muerte.
Al menos, su temeraria expedición le garantizaba un paso seguro. Podría volver a transformarse y cruzar sin aparentes problemas, pero pensó en los demás. Rhiannon daba el prototipo de alguien potencialmente malvado. Hypnos... bueno, el 80% del dios era noble y gentil, pero el 20% restante arrastraba tal oscuridad que convertía en absurda e irrelevante esa proporción. Pero... ¿Astra?
Bajó su mirada y miró sus manos. Mostraban un ligero temblor, que quería ocultar a toda costa del resto. No podían simplemente dar marcha atrás, pero todo en su cabeza le invitaba a hacerlo. No tenían por qué arriesgarse, tal vez solo tenían que hablar con Hades al respecto o buscar otro modo de encontrar a los di Metherlow... no tenían por qué arriesgar la vida de su señor o la de Pandora.
¿Debía pedirle a Hypnos que se marchase con Astra?
No...
No podía hacerlo.
Por muchas razones.
Meditó un poco más y finalmente se decidió a hablar.
- Astra, he estado pensando en algo desde que caíste inconsciente, pero no quiero que al decirlo me malinterpretes.- Se detuvo un segundo. Debía cuidar mucho sus palabras.- Antes de que todo esto ocurriese, nuestro señor Hades nos dio una orden... una misión. Nos encomendó encontrar a Hypnos... y así lo hicimos. Incluso ahora, desconocemos el motivo de su petición o de la urgencia de la misma...pero con todo lo que ha ocurrido, hemos postergado el informarle al respecto y no creo que sea lo más adecuado, especialmente en tu posición.
Phantasos se quedó en silencio. No podía darle una orden a la regente del Inframundo, menos aún a su señor. De ser así, los habría mandado a todos en una cajita rumbo al mundo onírico y habría enfrentado las siguientes pruebas sola, pero con la garantía de que ellos estarían bien.
No quería que Astra se sintiese un estorbo... en realidad su presencia seguramente les fortalecía a los tres, aunque tan solo fuese por demostrar su capacidad ante la regente. Muy en el fondo tampoco quería que se marchara, al fin había despertado y podía volver a disfrutar de su dulce embrujo. Pero la prioridad era su seguridad, y sabía que solo habría un motivo por el cual saldría de allí. El honor y la obediencia a su dios.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Mar Feb 20, 2024 3:19 pm
por Hypnos
Tenía... ¿Miedo?
Durante unos minutos, Phantanasos quedó ensimismada. Hypnos podía adivinar que estaba discutiendo consigo misma, ideando, pensando. Pero en algún momento su cuerpo empezó a temblar. Mientras Rhiannon confirmaba su estadía en el equipo, Hypnos notó un sutil temblor en las manos de su Oníro. Ella tenía miedo... ¿Pero miedo de qué? Era un ser eterno, tan eterno como el tiempo podía serlo; el miedo a la muerte no estaba codificado en ella, aún cuando fuera una emoción prestada por aquel cuerpo que había tomado.
Finalmente, habló. Entonces Hypnos se hizo una idea del miedo que la albergaba. Buscaba persuadir a la regente del inframundo de regresar, volver sobre sus pasos hasta encontrar a Hades. No era una mala idea; Hades debía estar enterado de aquella amenaza, incluso si ya había un equipo trabajando en ello.
Hypnos levantó la cabeza de nuevo, buscando a Xolotl, que se había perdido de vista en dirección al río de sangre. ¿Qué había visto Phantanasos que le hizo temer por Astra? Tal vez era el nivel de las pruebas que se habían presentado hasta el momento. Los retos iban escalando considerablemente, y la encarnación de Pandora hasta el momento había tenido mala suerte. ¿Le preocupaba que muriera Astra en esa misión? Tal vez sentiría culpa por ser ella la iniciadora de las acciones.
Al final, no pudo entenderlo. No estaba en el psique del dios la preocupación por una sola persona que no fuera Hades. No podía entender los lazos creados a partir de la convivencia y el sacrificio. Amaba a sus creaciones, a sus Oniros, pero solo podía explicar ese amor a partir del ser compartido. No podía entender que esa misma división de la esencia pudiera obtenerse por medios externos. Dejó de pensar en eso.
-Mi señor Hades debe estar enterado. Aunque me gustaría mucho verle después de tanto tiempo y estoy tentado a informarle personalmente, creo que Rhiannon tiene razón, Astra. Su regente debe informarle de lo que acontece. -
Miró hacia Rhiannon; de pronto, sus palabras calaron en su cabeza, como si hubieran estado siendo procesadas en segundo plano.
-¿Buscando un dragón? - Dijo sorprendido. No había analizado realmente que, en la batalla, el dragón que cuidaba a Astra era compañero de Rhiannon. - ¿Por qué buscas dragones? ¿Buscas su poder? -
Esperó a que le respondiera. Acordaron que Astra regresaría a buscar a Hades, y para hacerlo, se llevaría aquel dragón en el que tanto empeño había puesto en cuidarla.
-¿Avanzamos? -
Les dijo una vez que los asuntos fueron ordenados.