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Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Vie Nov 03, 2023 9:20 pm
por Hypnos
Hypnos se quedó al margen de las siguientes acciones de Phantanasos, entendió pronto que aquel ser tenía que ser un dios. Uno de aquellos dioses con los que Hades y su hermano habían trabajado para crear aquel lugar. Cada movimiento de Buluc-Chabtan irradiaba una gran cantidad de energía violenta, era como si la naturaleza misma de ese dios fuera la maldad, algo que Hypnos no estaba acostumbrado a presenciar, aún después de haber participado en tantas guerras. La violencia y el deseo de hacer sufrir no era algo que se había encontrado en sus enemigos o amigos; siempre había un hilo de honor, de luchar por un bien mayor, aunque con bandos encontrados. Se preguntaba qué tan buena idea había sido acceder al deseo de venganza de su oniro. Era cierto que había mostrado un gran nivel en la batalla hasta ese momento, pero para derrotar ese deseo de sangre haría falta algo más. Y no estaba seguro, pero Hypnos podía apostar que ese dios buscaba despertar lo más oscuro en Phantanasos, tal vez le beneficiaba de alguna manera.
Phantanasos tuvo que cambiar de forma. Hypnos comenzaba a entender que aquello era su forma de pelear. Poco ortodoxo también, no lo había visto nunca, pero funcionaba. Pronto tuvo que neutralizar al dios por tercera vez, no sin antes darle un susto cuando vio que caía de espaldas y era atravesado por un cuchillo de obsidiana.
Respiró aliviado cuando lo vio erguirse de nuevo. Había vuelto a su forma humana, y podía sentir el despliegue de energía que realizaba cada vez que usaba su habilidad. Aquello no podía prolongarse mucho tiempo. Él había concedido no intervenir, pero ahora estaba reconsiderándolo seriamente. Buluc seguía volviendo.
El sonido de un aleteo de gran tamaño llamó su atención, y sintió la energía de Rihannon. La buscó con la mirada hasta encontrarla. Había atraído a un dragón de buen tamaño, colocando a Astra en su lomo para luego dejarlo partir. El dragón se alejaba de ella volando más alto. No estaba muy seguro de lo que ocurría cuando irrumpían portales dimensionales en aquel lugar. Estaba diseñado para evitar que seres como los dioses cruzaran por allí. Tal vez la presencia del dios de la guerra anunciaba que las trampas colocadas habían cumplido su función, y por ende ya no importaba mucho el nivel de energía que se utilizara en aquellos senderos.
Arrugó la nariz. Ese olor. Era el olor que emana un cuerpo en descomposición cuando es expuesto al calor durante largo tiempo, pero había algo más en él. Algo familiar. Los recuerdos se agolparon en su mente. Pero no eran suyos, por lo menos no todos. Rihannon se acercó a la tierra, y Hypnos la siguió con la mirada. ¿Qué estaba haciendo? El dios no entendía que la intención de la portadora del Sapuri de Wyvern no era ayudar a Phantanasos; tenía otros planes, por eso verla alejarse de la batalla le extrañó.
Pronto se dio cuenta del origen de aquel olor. Lo reconoció de inmediato, aun camuflado en la maleza como estaba. El dios de la muerte, el señor del Xibalba. Lo recordaba, era difícil no hacerlo. Al sellar el acceso, habían tenido que unir fuerzas con los dioses del Xibalba, hubo rencillas y desplantes de poder, pero se sometieron al final al poder de Hades, reconociendo que era superior a ellos.
Se sometieron a Hades, no a mí... - Dijo en silencio Hypnos, entendiendo el nivel del problema en el que se encontraban en ese momento.
Pero un segundo después, otra ola de recuerdos lo agolpó, una batalla, sangre, odio, fuerza, mucha, mucha voluntad y... una pelota. Aquellos recuerdos no eran de él, ciertamente. Eran recuerdos de Hunahpu. Cuando cruzó la puerta del infierno, él y su hermano hubieron de luchar contra los dioses del Xibalba en un juego de pelota; los derrotaron y a cambio obtuvieron gran fuerza y poder. Hasta que Hades dictó sentencia, una sentencia que estaba por encima de los dioses americanos. ¿Phantanasos había visto lo mismo? Estaba seguro de que Rihannon no, pues no tenía la sustancia de Hunahpu en ella y no contaba con aquella conexión. Por lo tanto, coordinarse con ella sería un poco más difícil.
El creciente olor a muerte lo sacó de su ensimismamiento. Pronto el olor sería tan denso que sería un problema. Detrás de él estaba el fuego del bosque contenido por la barrera usada para detener a los dioses de la muerte. El gas se filtró a esa zona causando una violenta explosión y una radiación de calor mucho más intensa. Hypnos se imaginaba que el gas era inflamable, pero no que explotaba con aquella violencia. Aunque era realmente difícil que un gas ocupara un espacio tan grande como aquel bosque, Hypnos no debía confiarse, después de todo, lo emanaba un dios. Sumando a aquello la tormenta eléctrica que se comenzaba a formar sobre ellos, un rayo que tocara tierra y las cosas se pondrían feas.
Tenía por un lado a un dios que no moría, en el campo de batalla había aparecido el líder del dios de los muertos, el jefe de la corte de Xibalba. Hypnos creía poder con ellos en una batalla, pero no estaba seguro si aquello era la respuesta para seguir adelante. ¿Debía sellarlos en ánforas? Miró alrededor, no había ánforas; podía intentar sellarlos en algún otro contenedor sagrado. ¿Las estatuas que delimitaban este paso, tal vez?
La energía púrpura característica del cosmo del inframundo lo envolvió. No llamó su armadura, en su lugar, sonrió. Pudo imaginarse a su hermano reprochándole aquella idea. Pero él lo consideraba realmente poético. Minutos antes había analizado el área en donde se encontraban; aún no estaban fuera del inframundo, aquel páramo era una sección dentro del camino hacia el infierno, por lo que su poder podía funcionar aún en aquel lugar.
El suelo comenzó a temblar, y ambos dioses mayas se giraron hacia él; podían sentir de dónde provenía aquella energía. Después del temblor, el suelo comenzó a partirse; grandes bocanadas de aire caliente emergieron, disipando el gas. Aquello retardaría la acumulación del gas a niveles peligrosos y les daría un poco de tiempo. Pronto la tierra comenzó a moverse, los árboles caían y eran devorados por grandes grietas que se cerraban tan pronto se abrían.
El suelo parecía erosionarse, y ya predominaba la selva verde y virgen. El suelo se compactaba y formaba grandes bloques que se unían uno tras otro para formar un suelo firme y plano. Ambos dioses se lanzaron sobre Hypnos, pues le habían reconocido. Sabían que en él estaba la protestad del que los había vencido, humillado y sobajado. Hypnos asumía que aquello iba a ocurrir, antes de que ambas embestidas llegaran a él, el suelo bajo sus pies se elevó bruscamente. Ambos dioses impactaron contra la roca, creando sendos boquetes que fueron rápidamente llenados con nuevos bloques.
Pronto la selva había dado paso a una cancha de arena. Ambos dioses habían quedado dentro de la cancha, al igual que Phantanasos. Mientras que Hypnos quedaba en la parte superior este, y Rihannon en el oeste, del otro lado de la cancha. En la pared oeste, cerca de Rihannon, estaban colocados dos aros de piedra.
Frente a Hypnos, una estructura de piedra tomó forma, un Chac Moloc, similar al que encontrarían al ingreso de la cascada de sangre, pero de menor tamaño. Y sobre él, en su regazo, un pedernal excéntrico, un arma grande de forma irregular. Hypnos veía fijamente a ambos dioses al tiempo que proyectaba su cosmoenergía a Phantanasos, ella comenzó a brillar, era la esencia de Hunahpu. Ambos dioses la reconocieron enseguida.
Hypnos sonrió nuevamente y miró a Rihannon
. ¿Juegas? - le dijo, no había necesidad de gritar, la forma de la cancha de Pokolpok aumentaba la acústica.
- Hay que meter la pelota por ahí. - Señaló los aros. -
Solo la puedes tocar con la cadera... - Ambos dioses se volvieron hacia Phantanasos, listos para embestirla. -
Claro que a tus rivales debes dejarlos fuera del camino como puedas... -
Una pelota cayó en el centro de la cancha, entre Phantanasos y los dioses de la muerte. Hypnos cerró los ojos. Su energía comenzó a rodearle nuevamente. Ahora no intentaba modificar nada, estaba concentrando su energía en sí mismo a la vez que dispersaba las partículas de cosmoenergía contenidas en el gas. De esta forma, ante una chispa el gas podía encenderse, pero la llama sería mucho menos violenta que lo que había presenciado anteriormente.
En la cancha, ambos dioses desaparecieron, habían aceptado el reto, habían recordado la última vez que habían jugado ese juego y recordaban quién les había ganado. Hypnos no lo dijo, pero había un incentivo más poderoso que los incitaba a jugar. Él yacía frente a una piedra de sacrificio. Estaba apostando su sangre en el juego, ofreciéndose como sacrificio. Aquello no le apuraba, confiaba en Phantanasos; a Rihannon no la conocía, pero era portadora del Sapuri de Wyvern, Hades había confiado en ella, por fe en su dios, estaba convencido de la importancia de aquella mujer para el inframundo.
Hypnos no lo sabía, ni lo sospechaba. Pero Rihannon tenía un problema con las ataduras, con encontrar a alguien y ligarse a él. Lo había hecho de alguna manera con Astra, pero no se sentía cómoda trabajando en equipo. Ahora le imponía un reto que no era solamente el librar una batalla mientras intentaba meter una pelota en el aro. Era luchar por alguien más, cuidar a alguien más sin poder culpar a sus comandantes por ello. Si entraba a la cancha, estaría aceptando el peso de tener la existencia del Dios en juego, lo aceptaría por voluntad, no por imposición, pues Hypnos había preguntado, no había ordenado...
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Publicado: Mié Nov 08, 2023 7:59 pm
por Rhiannon
No había duda, el despliegue energético que venía con la emanación cada vez más palpable de la putrefacción, era el de un dios. No tenía la certeza, pero era la innegable sensación de... muerte, lo que le daba un indicio. Respiró menos profundo, más lento e intentando elevar un poco la altura. Aunque no quería quitó la vista del ¿dios? Silente, para voltear a ver en dónde estaba el dragón. El gas al parecer no le afectaba, pero le era molesto, lo suficiente para que exhalara una especie de estornudo... fuego emergió alrededor de su cabeza antes de desaparecer.
La hermosa bestia sólo agitó la cabeza ante lo insospechado y se alejó de su propia inesperada llamarada apenas a tiempo para evitarle daño a su pasajera; siendo inmune al fuego miró más bien desconcertado al no saber qué había ocurrido. En otras circunstancias se hubiera reído de él pero Rhiannon sintió un vuelco en el estómago porque se percató de que la cosa emanada si funcionaba como gas y era flamígero. La tormenta arriba no auguraba nada bueno.
Miró hacia donde los dioses (los que ahora conocía del inframundo) estaban, no le preocupó mucho la lucha porque parecía que la diosa la llevaba bien, al menos su “creador” no se había movido. Eso de alguna forma... la serenó. Bueno no tanto... porque observó cómo el gigante estaba volviendo a la vida.
Si los dioses estaban volviendo, si todavía estaba la posibilidad que no hubiera un caballero de Virgo que resguardara hasta la nueva guerra santa, el rosario que podía capturar las almas de los espectros por un tiempo...revivir tras ser asesinados sin importar la brutalidad de la muerte ¿no podrían hacer lo mismo los espectros? (Hizo la nota mental, para hacer de su tarea recuperar ese rosario y destruirlo en todo caso...)
Eso para servir en la guerra santa era alentador e incluso para una que otra aventurilla personal, donde si moría podría volver a levantarse y sacudirse las rodillas. Pero eso por mucho le estaría dando también un bofetón en la cara porque ¡¿cómo diablos se iba a morir por fin?!
Tuvo suerte porque el dios del tufo estaba también mirando la otra batalla. Agitó la cabeza como si intentara quitar con eso cualquier pensamiento ajeno. Probablemente el gas y la falta de oxígeno (porque no estaba respirando bien) le estaba empezando a afectar... el fin de todo eso... el dios abajo era el maldito punto. Había un murciélago volando hacia ella, no con mucha confianza dejó que el frasco cayera del animal en su mano, lo abrió y lo bebió. Casi se vomita, aunque su rostro no lo mostrara (porque vio de dónde venía), y entendió para qué era; le hizo sentir mejor de inmediato. No que no probara sin querer un poco de sangrita de vez en vez, pero aun así...
Ahora... tenía la teoría de que ambos seres pertenecían al mismo panteón y que probablemente el dios pedorro, era el que tenía el poder para levantar al otro, no era difícil pensar entonces en cuál era el objetivo real. Por otro lado, si no se podían morir, no estaba más allá de su conocimiento el sellarlos si las cosas se ponían difíciles; había bastante de eso en sus muy viejos recuerdos, además de que no se aprendía cómo liberar dragones de sellados y hechizos antiguos sin también aprender el cómo hacerlos para luego retroceder un proceso.
Era bastante ofensivo que si realmente fuese uno de tantos dioses de la muerte, estuviera haciendo una versión pirata de la técnica de su señor Hades para devolverle la vida a un súbdito y tenía que pagar; era por eso que Rhiannon se quedaría ahora, aunque al principio no había querido meterse en un conflicto que evidentemente no era suyo.
Sus planes mentales se detuvieron cuando de golpe se estremeció junto con la tierra. Hypnos en todo su esplendor de divinidad hacía gala de su poder exacerbado literalmente cambiando el panorama. Si bien no tenía mucho conocimiento al respecto sí el básico, para saber lo que sus ojos veían. Eso era un campo mesoamericano de juego de pelota.
¿Podría ser que esto, todo eso, fuera una fabricación del dios?, ¿se trataba de una prueba?, quizá nunca salió del laberinto... ¿Hypnos le había golpeado con su poder y ni cuenta se dio y la sumergió en esta especie de sueño raro?, tendría sentido que apareciera por segunda vez en otro sueño la misma cara...
Sintió el cambio en el viento a su lado, porque el dragón había decidido bajar, curioso también por lo que veía pero no atreviéndose a ir más allá de Rhiannon. La miró con sus ojos inocentes e inquietos y ella no pudo evitar darle unas palmaditas en la cabeza. A ella le hubieran gustado también.
—¿Juegas? —le dijo sin inquietarse el dios, como si todo eso fuera una cosa muy normal. Rhiannon sintió un tic en la ceja. ¿Cómo esto ahora era su vida? Asintió estupefacta y pidió un minuto con el dedo, girándose hacia Astra y notando su sueño plácido, tomó del murciélago que todavía no podía acercarse del todo al dragón (porque no lo dejaba) y le dio el antídoto procurando que no se ahogara. Le señaló a su noble bestia el punto donde debía esperar, al parecer sería su único espectador. Este dragón era joven todavía, esperaba que se controlara y se centrara en su misión en vez de intentar meterse en algo que no entendía (vamos, que ni siquiera Rhiannon lo hacía...)
Bajó hasta donde Hypnos estaba y plegó las alas de la armadura, escuchando las instrucciones de Hypnos. Se aclaró la garganta, porque aún estaba irritada por el gas.
—Creo que debe saber... —Le dijo a Hypnos casi susurrando, mirando la piedra en vez de a él. —Que soy muy mala jugando en equipo, pero soy peor perdedora... así que quiero suponer que ese altar está pensado para sacrificar a ese par en nombre de mi señor, debido a que han cometido la gran falta de simular su poder, en sus tierras. —Esta vez lo había mirado a los ojos mientras tomaba de nuevo su distancia. Ella estaba bastante segura que los dioses podían morir, así que...
—Se me ha ocurrido la idea de que el dios maloliente es el que le devuelve la vida al otro, como mi señor lo hace o hacía, con nosotros, sus espectros. —Sonrió de medio lado mirando hacia los dioses. Habían aparecido un tercer sujeto, aunque no parecía tan poderoso al menos en cuanto a sensación de su cosmos. Un esbirro que ajustaba los números. Dos dioses y dos siervos entonces en la cancha.
Miró cómo se apropiaban el balón que era aparentemente de caucho, observando todavía sin meterse para entender la dinámica, cómo es que no usaban sus manos pero si sus codos y rodillas, además de la cadera mientras se daban pases para avanzar. Rhiannon ya había empezado a correr hacia ellos y... golpeó con el costado de su cuerpo al dios enorme que iba a recibir el balón, quedando en su lugar para recibir la pelota con la rodilla e intentarla hacerla llegar a la cadera pero...
Sintió en la parte de atrás de su otra pierna un cuerpo y literalmente luego vio sus dos pies hacia el cielo, cuando su propia espalda golpeó contra el piso. Al menos había entendido bien la idea: golpes de cuerpo, pero sin cosmos. Ocupó la fuerza del movimiento para impulsarse y ponerse de pie, ambos (el esbirro que era el que la había tirado) y ella habían saltado. Rhiannon le dio un cabezazo en la cara al canalla y golpeó a la vez el balón con el codo dirigiéndolo a los dioses de su equipo para que respondiera cualquiera, no sin antes caer al suelo retorciéndose un poco porque le habían pateado el estómago.
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Publicado: Mié Nov 08, 2023 10:50 pm
por Raven
Hay que ser cauto con lo que se desea... porque a veces se cumple.
Al ver que el dios volvía nuevamente a la vida, fue lo primero que le vino a la mente. Quería matarlo y hacerle sufrir... pero daba igual lo que hiciese, nada parecía hacer efecto y ahora habría preferido que hubiese caído en ese primer pase de guadaña. Esta vez, su enemigo se quedó quieto, mirándola de pie a un par de metros. Impasible y sin mostrar ningún tipo de cansancio o pérdida de poder. Phantasos frunció el ceño.
- Si vuelves una y otra vez, entiendo que es por algo... venga, dímelo, ¿qué es lo que quieres?
Buluc levantó la mano con lentitud, para proceder a señalarla. Sintió un escalofrío con aquel gesto. Iba a preguntarle el por qué, pero por algún motivo, la respuesta apareció en su cabeza con claridad.
- Porque yo crucé la línea primero.
Contuvo el aliento y sujetó el arma con más fuerza que antes. Era lo que había querido, lo que había pedido... pero por algún motivo aquel detalle la inquietaba. El sonido de una explosión la distrajo. Con su adversario estático, podía permitirse intentar saber qué estaba pasando a su alrededor, pero era difícil hacerlo desde su posición. Intentó centrarse entonces en esas imágenes que acudían a su mente, cortesía de Huna. Antiguas y algo inconexas, pero cargadas de emociones diversas. Probablemente pudieran ser importantes, ¿por qué sino iban a aparecer en ese momento?
Bajó la mirada. El suelo había empezado a temblar. Suave al principio, pero de una forma violenta casi de inmediato. Podía sentir arder el cosmos de Hypnos, así que, contrariamente a lo que alguien con alas haría en esa situación, Phantasos se arrodilló y puso la palma de la mano sobre la tierra, como si quisiera absorber parte de esa energía, aunque simplemente disfrutaba del cálido cosmos de su señor. Se preguntó en qué estaba pensando con aquel despliegue de poder, pero debía tener algún motivo de peso, por lo que aguardó en el lugar, aún cuando Buluc-Chabtan salió despavorido en dirección contraria.
El suelo finalmente se calmó. Phantasos alzó entonces la vista y contempló el resultado final.
- Una... cancha...- murmuró con extrañeza. En el interior no solo estaba Buluc-Chabtan, sino que estaba acompañado de otro ser. Dudó un instante, pero los pensamientos de Xtabay eran demasiado recientes como para olvidarlos tan pronto. Ese ser... era el que la había condenado a una eternidad de sufrimiento.- Ah Puch... Thanatos.
El imaginario de los humanos era infinito, y más aún cuando se trataba de los dioses. Era de suponer, que cuando los humanos mayas descendieron al infierno, nunca vieron a Hades, pero sí a Thanatos, a Hypnos y a otros jueces. Al tener que explicar lo que habían visto a sus allegados, asumieron erróneamente que Thanatos era el dios supremo de la muerte y lo nombraron acorde a sus costumbres. Los seguidores fueron en aumento y finalmente, se consagró como dios maya además de griego, variando su aspecto según el seguidor...
… O tal vez simplemente un día se presentó aburrido ante algún humano y se autoproclamó dios supremo del infierno como parte de alguna broma loca que acabó saliéndose de control.
Tampoco es que importara la historia, el dios no se la iba a contar, así que no le dio más vueltas. La realidad es que podía reconocer al hermano gemelo de su señor, aún metido en un cuerpo tan poco favorecedor como el que llevaba... ¿pero por qué ese olor tan desagradable? Tal vez era un empeño en diferenciarse de Hypnos, con su exquisita fragancia.
Un enorme dragón descendió de los cielos. Llevaba a Astra sobre él, así que asumió que era la mascota de Wyvern. Seguía dormida, así que era de agradecer tener un guardaespaldas tan eficaz. También Sholot había decidido acercarse al terreno, buscando algún sitio de altura para ver mejor. Phantasos miró a su alrededor y finalmente dio con Rhiannon, que descendía de su vuelo hasta...
La diosa se puso completamente rígida al ver a Hypnos y la posición en la que se encontraba, frente a un monumento dedicado al sacrificio y un arma ceremonial. Mientras él se mostraba tranquilo y casi divertido con la situación, la oniro vivía todo lo contrario en su interior. Veía al dios en lo alto y no podía evitar verlo al borde del cráter de un volcán. El corazón se le aceleró irremediablemente. No intentó ocultar ningún pensamiento al dios del sueño... en realidad, más bien hizo lo contrario. Hypnos ya había visto la primera parte del sacrificio de aquel hombre del volcán, pero no había visto lo que había ocurrido posteriormente, y la oniro no dudó en mostrárselo:
Pudo contemplar a Phantasos en el mundo de las pesadillas... parecía llevar allí mucho tiempo. La mirada perdida y el rostro desencajado, incluso sus ropas estaban raídas por el tiempo y la dejadez. Rodeada de algunas de las pesadillas más poderosas del reino, creadas por ella misma en ese entonces. Sus hermanos intentando hacerla volver sin éxito.
Las imágenes se disiparon en la oscuridad e Hypnos pudo escuchar la voz de Phantasos claramente en su mente.
- Solo conocía a ese hombre y a ese niño de unas pocas semanas... ¿qué... creéis... que ocurriría si...?- No se atrevió a acabar la pregunta. Siempre había partido del hecho de que jugaban con la ventaja de tener a Hades de su parte, así que ninguna muerte era totalmente cierta, pero aquí estaban en otra jurisdicción, con reglas diferentes. Estaba enfadada o quizás dolida. ¿Acaso Hypnos no entendía la importancia de su existencia para los oniros y el reino de los sueños? Por no hablar del daño al mundo de los humanos si desapareciera de forma definitiva- Si perdemos, no voy a respetar ese pacto y lo sabéis.- dijo con dureza, siendo consciente de que implicaría ir en contra de los designios de su señor. Hypnos pudo ver en ese momento un pequeño esbozo de su plan- Y ni se os ocurra mencionar la palabra honor en este momento... ¡a la mierda con el honor! así me repudiéis eternamente, no- voy- a- permitirlo.
La cosmoenergía de Hypnos comenzó a envolverla. Sentía la confianza del dios en ella, pero eso no era suficiente. Necesitaba una explicación... una muy buena explicación que justificase tal locura. No era el momento, no era una charla que pudiera resolverse en un minuto, así que intentó centrarse en conseguir derrotar a aquellos dos dioses. Sentía que hervía su sangre... no, en realidad no solo era la suya, también la de Huna.
- Ambos queremos lo mismo... - se dijo, analizando todas las imágenes que Huna le iba transmitiendo. Jugadas básicas, tácticas, trucos... no iba a ser fácil, pero al menos Phantasos podía presumir de aprender rápido.
Frente a ella, había cuatro adversarios. Miró a su alrededor. Rhiannon había mandado a su dragón a la grada... tal vez era lo mejor con Astra inconsciente, no podían hacerlo partícipe. Pero el número era claramente una desventaja.
- Me temo que solo puedo recurrir a ti- dijo la oniro viendo a Xolot sobre una piedra. Ciertamente no tenía aspecto de poder ser de ayuda en el juego, pero había sobrevivido a ese corredor, así que debía tener algún poder oculto o simplemente atraer la suerte.- Nos sería de gran ayuda tu apoyo.
Respiró hondo y miró a los rivales. Ah Puch extendió los brazos, y la tormenta, los gases restantes y la pestilencia desaparecieron. Al menos, había que reconocerle el detalle.
La bola se puso en juego.
El primer golpe a ésta, la sorprendió. Era mucho más dura de lo que parecía, y cada pase hacía un daño considerable en el cuerpo de Raven. Era comprensible. Había tomado un cuerpo cualquiera, no el de una guerrera entrenada, y todas sus carencias, repercutían notablemente en su desempeño.
Finalmente, Rhiannon por fin se unió al juego. Agradeció la ayuda, en especial, porque seguramente ella sería capaz de soportar mucho mejor y más tiempo el golpe de esa pelota.
Le extrañó que los dioses solamente jugaran. No parecían querer usar su cosmos, así que durante unos minutos, todo parecía ser un juego normal. Contempló los movimientos de la peliblanca. Era bastante competente en aquel juego, lo cual tenía más mérito siendo que no portaba ninguna esencia antigua que la ayudara. Aquello la tranquilizó y sonrió, agradecida de tenerla como compañera.
Recibió la pelota después de un pequeño rifirrafe, viendo como caía al suelo. Se dio cuenta de que debía haberla advertido de algo.
- ¡No los toques! Su piel... mata, o algo parecido- controló un instante el orbe, y dado que su compañera seguía en el suelo, intentó meterlo hacia el aro... pero una fuerte corriente de viento desvió la pelota nuevamente hacia ella.- ¡¡Eso.... es...!!- Phantasos se enojó. Ah Puch había usado su cosmos en su beneficio, así que ciertamente no había reglas claras.
Enfadada, lanzó la pelota contra la cara del dios en un golpe de rodilla impulsado con algo de cosmos. Lástima no poder desperdiciarlo. La bola golpeó el rostro del dios de refilón, pues había intentado evitarla con un gesto no demasiado rápido. En realidad, no pareció inmutarse, pero el disparo fue lo suficientemente certero como para sacarle una sonrisa malvada a Phantasos.
- Tranquilo, no estropearé tu maquillaje... en realidad, con esa cara, solo puedes mejorar... - dijo con sorna por primera vez. Al fin y al cabo, ¿quién podía imaginarse que iba a tener que jugar un partido de pelota en aquel corredor y tener la oportunidad de darle un balonazo en la cara a Thanatos en el proceso?
Esperaba alguna reacción por parte del dios, pero no precisamente la que tuvo.
La energía comenzó a envolverlo mientras sus compañeros se pasaban la bola y entonces el cuerpo de Ah Puch cambió completamente para todos los presentes. Para Rhiannon, como muestra de su poder ilusorio, el dios ahora se mostraba como una mujer de pelo largo y castaño, portadora de una máscara de amazona, fácilmente identificable en la memoria de la diosa que tenía en su interior. Para el resto, el dios tomó el aspecto que Phantasos consideraba como el “verdadero” Thanatos. Un cuerpo y un rostro iguales a los de Hypnos, solo que con cabellos plateados.
Retrocedió un paso mientras Wyvern golpeaba con fuerza la pelota nuevamente metida en el partido. Era fácil burlarse y detestar a Thanatos, pero no cuando lucía exactamente como su señor, y menos aún cuando con ese aspecto le recordaba una época en la que realmente había llegado a apreciarle.
Rhiannon veía a Hotaru siendo atacada por los siervos de los dioses. Peleaba, como se esperaba de la castaña, pero por algún motivo se veía en clara desventaja.
Mientras, Thanatos aprovechó el momento de duda de Phantasos para quedar frente a ella, inclinándose para mirarla a los ojos con una sonrisa triunfal y atraparla en un abrazo mortal, todo en apenas dos segundos. La oniro no quería darle la satisfacción de oírla gritar, pero era imposible no hacerlo, pues la sensación era similar a la de estar siendo quemada en una hoguera... incluso se atrevería a decir que su piel se estaba convirtiendo en ceniza. Forcejeó con todas sus fuerzas, pero no conseguía sino hacer que sus heridas empeoraran al moverse. Pensó en simplemente transformarse en algo pequeño y huidizo, pero no podía arriesgarse a ser atrapada, así que cerró los ojos y suplicó que aquella transformación diese resultado.
Su cuerpo se descompuso, convirtiéndose en llamas. No en un fénix, ni en otra criatura mitológica. Simplemente había sido transformada en grandes lenguas de fuego. Aún así, el dios no se inmutó lo más mínimo. Parecía ser inmune al fuego, hasta que las llamas cambiaron a verdes y el dios lanzó un pequeño gruñido de dolor que le hizo retroceder hasta su cancha.
Phantasos consiguió volver a recomponer su cuerpo casi de inmediato, pero cayó a plomo al suelo. Su cuerpo estaba realmente dañado y el roce de la tierra se sentía insufrible, pero acertó a coger el penúltimo frasco de sangre que aún guardaba y beberlo, con bastante dificultad.
No tardó mucho en restaurar su salud, así que volvió a incorporarse. Rhiannon seguía jugando... ¿cómo habría podido hacerlo? No importaba, se acercó hasta ella para continuar apoyándola. Las heridas habían cicatrizado, pero su cosmos empezaba a estar en niveles peligrosos. Buscó a Thanatos. La mitad de su cara estaba quemada, así como parte de su cuerpo y sus ropas. La miraba con odio, pero casi al instante, simplemente se deshizo frente a ella, igual que había hecho anteriormente Buruc cada vez que moría.
Éste, se quedó retirado del juego un instante, hizo un gesto con sus manos y dijo algunas palabras... y entonces Ah Puch volvió a resurgir.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Mar Nov 21, 2023 10:40 pm
por Hypnos
El juego había comenzado. Hypnos no lo veía tan claro en ese momento, pero había pecado de confiado, al asumir que el plan que había formulado era tan claro como el lo visualizó. Los guerreros gemelos mayas habían ganado aquel juego de pelota cientos de años antes, ganando con eso el favor de los dioses y mas importante aún, habían vencido a la muerte. Es lo que esperaba de aquel partido. Aún y que el plan no fuera claro aquello le parecía divertido. En su soberbia no podía dejar de pensar que aquellos dioses eran inferiores a el, y el obligarlos a jugar alimentaba esa idea, sentía que el lo tenía todo bajo control, asumía ya la victoria de sus compañeras, las veía a ellas también superiores, en fuerza y energía, pero sobre todo, en voluntad.
Justo antes de comenzar el juego intercambio un par de palabras con Rihannon, quien se quejaba abiertamente de esta idea. Hypnos mantuvo su sonrisa.
- Cuento con que perder no este entre las cosas que hacer normalmente, en tus ojos se ve. - Hypnos podía ver esa rebeldía, veía a través de sus ojos a un alma inquieta, pero con un gran poder, el mundo parecía quedarle pequeño y buscaba siempre algo mas. Desde que la conoció adivinó el esfuerzo que hacía por seguir la línea que el marcaba.
- Son dioses, no morirán fácilmente. Y tampoco crea que sea buena idea desintegrarlos, pero creo que podemos sellarlos. Esas estatuas de ahí - Señaló el camino por donde habían llegado, aún se mantenían aquellas estatuas que dividían el campo, aunque ahora sumidas en humo y restos moribundos de llamas color naranja. - Tienen la capacidad de contenerlos. Podremos usarlos como recipientes. Por lo menos para el mas poderoso de los dos. El dios de la muerte. -
Cuando veía a Rihannon alejarse Phantanasos irrumpió en su mente. Pudo verla, pero mas que verla, pudo sentirla, ese vacío, ese dolor. ¿Como es que lo había desarrollado? Hypnos no creía tener esa capacidad de sufrir por alguien mas y por extensión los oniros no habían nacido con ella. ¿Phantanasos había desarrollado esa parte de su carácter?, no... lo podía sentir cada vez mejor... en ella había algo mas que en Hypnos no había. Aquello le congeló, ¿su oniro había desarrollado un alma distinta a la de el? Por decirlo de otra manera, ¿la sustancia en ella ya no era la misma que el concibió?. Cuando los oniros nacieron lo hicieron de la escencia de Hypnos de su alma, de su sustancia. Hoy para su sorpresa, y beneplácito, Phantanasos parecía edificarse frente a el como un ser ajeno a el.
Y al mismo tiempo le permitía sentir lo que era la verdadera tristeza, el verdadero vacío cuando se pierde lo que se ama con el corazón sincero. El aire en sus pulmones de repente le faltó. Escuchó el el desafío de su oniro, le advertía abiertamente que se rebelaría en caso de perder. Cada momento que pasaba le convencía mas que pronto su oniro sería mas su igual, que su subordinada, no supo que pensar al respecto.
Volvió a la cancha. Rihannon de espaldas, tackleada y la pelota en disputa. Pronto los dioses comenzaron a usar sus poderes. Eran rápidos y certeros. El dios de la muerte violenta, el señor del Xibalba uso su energía para distraer a sus rivales. En un abrir y cerrar de ojos una ilusión se materializó. Ya no estaba aquel ser grotesco lleno de defectos, era ni mas ni menos que su hermano gemelo. Hypnos ironizó el momento, seguramente había calado hondo aquella derrota frente a Hades y Thanatos que ahora replicaba de alguna manera al dios griego de la muerte pacifica. Aquella imitación le parecía bastante incómoda. Aún y que su hermano había sido el encargado de despojar de la vida a gran parte de la humanidad, nunca había despedido aquella energía iracundo, impredecible, de mal gusto...
Pero mas allá de aquella mala broma, algo le incomodó aún mas. Phantasos se quedaba sin energía. Sus movimientos eran poco a poco mas lentos, hubo de materializarse como fuego para huir de un ataque sorpresivo de aquel dios que deseaba con tantas fuerzas exterminar. Había conseuido derrotarlo, otra vez, y otra vez había vuelto a aparecer. No sin antes confirmar a todos el como lo hacía. El ahora Thanatos lo traía de vuelta con un hechizo, alguna imitación del poder de Hades. Aquello confirmaba lo que Rihannon acertadamente había conjeturado.
Sentía el dolor de Phantasos. La desesperación comenzaba a aparecer. Había prometido no interceder, pero no consideró justo que hubiera que matarlo 100 veces para poder ser derrotado.
Hypnos elevó su energía. Cada momento de aquella aventura conocía algo nuevo de su oniro, algo que lo intrigaba, confundía, pero a la vez le emocionaba. En lugar de bajar a la cancha decidió ayudar de otra manera.
Su cosmoenergía se elevó a tal punto que la tierra comenzó a triturarse par a luego elevarse formando delgados hilos que se perdían en el cielo, aquello sirvió para, nuevamente, elevar el gas que el dios de la muerte impostor emanaba.
Después de un segundo su cuerpo comenzó a desintegrarse en puntos luminosos que se elevaban para luego dirigirse rápidamente hacia Phantanasos y Rihannon. El cuerpo de hypnos había desaparecido. Quien fuera versado en temas de viajes dimensionales podía intuir que su cuerpo simplemente había cambiado de plano. Había hecho aquello para poder desprenderse de las ataduras materiales que contenían su cosmoenergía. Estaba realizando una técnica ajena a el, una técnica de un caballero que conoció hacía varias décadas. Con su energía cubrió a Rihannon, dándole la bendición del dios del sueño. Ahora podría ver a través de las ilusiones fisicas o mentales, su cuerpo se volvía mas resistente pues era estaba protegido por la energía del dios.
Phantanasos hubiera obtenido lo mismo, de no ser quien era. Al ser originalmente parte de Hypnos su escencia volvía a unirse a su fuente original. Ella sentía muy dentro de ella a su dios. Su energía la quemaba y confortaba. No podían hacer comunión total, como Hypnos lo había supuesto, debido a que ella había comenzado un proceso de nuevo nacimiento. Sin embargo estaba mas unida a su dios de lo que nunca pudo recordarlo. Ahora la energía no sería una limitante, ni la fuerza de aquel cuerpo.
Phantasos sabía que Hypnos consideraba que la mejor opción era sellar a los dioses usando aquellas estatutas destinadas para confinarlos en ese lugar. Pero aquel incremente de poder podía incluso seducirla.
¿Que haría con aquella técnica?
¿Lo mas eficiente? o ¿Intentaría utilizar todo ese poder para desintegrar a ese odiado enemigo?
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Sab Nov 25, 2023 12:32 am
por Rhiannon
Casi le da algo cuando vio que Raven le estaba pasando la pelota al “equipo” contrario pensando que quizá no había entendido el juego, cuando se dio cuenta que en realidad había intentado pegarle y provocó al dios hediondo.
Casi sonrió, pero de nuevo a Rhiannon la habían intentado quitarla del camino con el voluminoso cuerpo del gigante. Abrió sus alas esta vez sólo para poder maniobrar mejor en el aire y volvió a aterrizar más cerca de la pelota que seguía en juego; no parecía haber límite en el aspecto de usar lo que tenían así que se puso en marcha otra vez.
Su respiración claudicó cuando Hotaru apareció en la cancha, y aunque en parte su impulso la quiso hacer ir a apoyarla... lo pensó mejor.
—“¿En serio?” — pensó con molestia, porque después de todo ya era un recurso usado... no sabía si horas o días atrás, pero no funcionaría. Ella había tomado su elección que, de hecho, le había permitido salir de una batalla completa contra los dorados (contra su pasado) y seguir adelante. Además, era una visión absurda porque Hotaru no estaría perdiendo contra algo así (rezó internamente) así que intentó ignorarlo.
Y con todo y su razonamiento, se movió hacia la zona de la pelea, aunque algo rápido como un rayo impactó en el lugar y la arrojó hacia atrás. Había observado algo por el rabillo del ojo, pasó la esfera oscura y un rugido le hizo girar la cabeza al llamar su atención por completo. El calor de la flama casi la quemó, y vio que el dragón estaba usando toda la potencia de su fuego quemando algo debajo, en la cancha. En el ambiente estaba el olor de la carne humana quemada persistente, pero aún con una pestilencia de cadáver. El pobre diablo mesoamericano había pasado cerca del dragón y probablemente sólo quiso facilitarle a Rhiannon que tuviera la pelota, que quedó en el suelo una vez desaparecido el “rival” en cenizas literales. Rhiannon sonrió.
—No cuenta como punto, pero me imagino que los dioses están complacidos por el sacrificio purificado al fuego. —Dijo mientras corría al mismo tiempo que el gigante también hacia la pelota que había quedado algo más lejos del dragón.
Antes que cualquiera de los dos llegase a la pelota, un sujeto alto y de piel bronceada, con una armadura de aspecto particular y un espectacular penacho, se había apoderado de la pelota. Rhiannon se detuvo, consternada por la energía que venía de él, pero el gigante no. El hombre le pasó la pelota a Rhiannon, que apenas alcanzó a medio girar el cuerpo y poner el codo, antes de volver a mirar al sujeto que le devolvió la vista con cara de hartazgo. Una mueca muy particular que le recordó a...
—¿Sholot?
—¡Ex Xólotl! No pierdas el tiempo. —Dijo casi... gruñendo (XD) Extendió el brazo y lanzó una ráfaga de fuego a la espalda del gigante, dejándolo en el suelo con medio cuerpo casi carbonizado.
Rhiannon había tenido que protegerse con una de sus alas del calor avasallador, sintiendo el calor en el rostro que supo no era sólo por el fuego sino desde ella. Le había llamado bastantes cosas y aún persistía en su auxilio. La armadura era idéntica a la que había visto en los grabados del laberinto junto a la figura del dragón emplumado, sólo que aquel ser de los grabados, había tenido cuerpo de humano y cabeza de perro; imaginó que era una representación para la dualidad de forma de este caballero.
Se percató del hecho de que había perdido completamente de foco la visión de Hotaru, de hecho no había nada al respecto... ¿había sido Sholot quien la quitó del trance?, su cuerpo parecía esta vez más sabio que sus ideas, así que se puso a la tarea de hacer pases constantemente hacia Sholot quien se los daba de vuelta mientras avanzabb por la cancha; ya que al parecer eran los únicos que seguían con ello además de los secuaces del dios de la muerte que si bien Hotaru no fue real, esos si; junto con su nuevo compañero estuvieron evitando los embates y contrarrestando a su vez el del gigante, que también los había estado atacando bastante violentamente para ser un simple juego. Ellos por supuesto lo habían atacado e incluso se atrevía a decir que más de una vez si lo habían matado entre los dos pero el maldito seguía regenerándose, mientras el dragón harto de ser espectador, había emprendido vuelo y estaba quemando también a los otros partidarios.
Un rato atrás su corazón se había acelerado en el momento que Hypnos le había dicho que debían sellarlos, lo primero que pensó es “él sabe quién fui”, porque ciertamente no todos los caballeros sabían acerca de técnicas para sellar, ni siquiera todos los dioses o Atenea no hubiese tenido una ventaja al sellar sus almas o poderes en objetos a lo largo de los siglos. El caballero de virgo, ciertos monjes y otros podían, pero había un estudio y habilidades específicas que la persona pasaba para poder lograr algo como eso.
Pensándolo mejor, probablemente Hypnos simplemente sabía hacerlo y no se refería a que Rhiannon lo hiciera, sino a que ella hiciera lo posible por propiciar las cosas. Como sea no tenía tiempo de dudas; si podía lo haría; tenía bases de sellos. Era una caballera a quien le faltaría la fuerza suficiente para mantener el proceso de sellado de una energía tan grande, pero Hypnos podría.
Pudiera decirse que debido a que el equipo contrario estaba ocupado es que habían anotado. Sholot tenía un dominio... podía llamarse hermoso, prácticamente perfecto del juego, un arte por la forma en cómo se movía como si estuviera casi danzando con la maldita pelota burlando los ataques y los pases que daba literalmente sin que el plumaje que adornaba su cabeza se cayera, incluso encendiendo la maldita bola sin que se quemara pero fulminando a los rivales; Rhiannon pensó que había entendido el cómo hacer pases, hasta que por fin lo vio pero era difícil emularlo. Ajeno a todo el desastre tras ellos, que literalmente todo ardía en la cancha, Sholot había anotado un tanto bastante limpio para ellos.
—Necesito de nuevo tu ayuda, Ritter Sholot.
El caballero hizo una mueca, sin embargo se acercó a escuchar, sin perder de vista al resto.
Hypnos dijo que encerrar al dios de mayor poder, (un dios de la muerte, confirmó) era lo primordial lo cierto es que Rhiannon no veía tanta diferencia. El asunto principal era romper el ciclo que aparentemente había entre el par y ya que Phantasos se había acercado al dios de la muerte como principal contrincante ella junto a Sholot se habían concentrado en el gigante. El asunto estaba en que... Raven se había acercado a ella con lo que se aplastaba el plan dividir la atención. Como fuese, siguiendo la instrucción de Hypnos se había acercado lo suficiente a la estatua que indicó. Ya en su mente había trazado sus actos cuando...
El dios Hypnos cambió el terreno de nuevo. Rhiannon no los conocía, no estaba familiarizada con su forma de pelea o pensamiento, así que ¡este tipo de cosas la destanteaban tanto!, una parte de ella extrañaba la familiaridad de poder conocer los movimientos de “los tuyos” y actuar fácil en consecuencia. Sintió escalofríos cuando el dios la alcanzó con su poder, aunque él se encontraba en otro plano dimensional. No quería tal compenetración, pero tampoco tenía el tiempo de pelear contra eso, trató en lo posible de no desatar una respuesta violenta, pero seguramente el dios sentiría en su cosmos la leve lucha, su irritación como uñas arañando una pizarra.
Sintió Rhiannon también una especie de frío abismal... si hubiese podido alcanzar antes un poco de discreción, esto lo derrumbaba. Desde niña, Rhiannon había visto en sus sueños los fragmentos de su vida pasada. AL no haberlo hecho parte de sí, sólo la había atormentado. Había hecho de Dafne un ser ajeno a sí misma, la había erradicado a no estar en su consciente a menos que rascara en los recuerdos cuando quería su saber para ventaja; pero ¿Qué no eran los recuerdos más que imágenes mentales?, evocaciones de cosas vividas y que, en el mundo onírico, podían cobrar mayor facilidad de movimiento al rascarse el subconsciente y las capas que había creado para enterrar en lo posible el pasado y sentir que ella era alguien más.
No es como si hubiese marcha atrás porque requería con urgencia otro fragmento de sabiduría. La vio... (se vio) a sí misma con la cabellera azul, rasgos menos molestos, más suaves, pero no menos decididos haciendo el proceso.
“Extraída” la información, el cuerpo físico abrió las alas y fue hacia la estatua. No confiaba en Hypnos y Phantasos (no confiaba en nadie), pero esta especie de... comunión en sus mentes, (¿en sus almas?) le hizo creer que estaban involucrados a un nivel lo suficientemente fuerte para que la cubrieran al menos durante el proceso.
Evocó un pequeño portal de donde pudo extraer los pequeños papeles impregnados de cosmos.
—Señor... (¿cómo iba esa oración?... ¿por qué todos los dioses tenían tan diferentes?) ... Agradecida por tu presencia en la vida, honro tu don, envuélveme en tu manto de serenidad y calma, invoco tu bendición, permíteme ser instrumento y préstame tu poder... —Lo último lo modificó, no deseando descanso sino poder. Repitió el final tres veces, entre las que mordió la yema de su dedo, escribió el nombre de Hypnos y estrelló el papel sobre la estatua.
Alcanzó a percibir el cosmos de Sholot peleando contra el gigante, hiriéndolo de muerte, sin embargo, gracias a Hypnos había "entendido" la necesidad de dejar que hiciera su parte Raven. Hubo una especie de sensación de arrastre al vacío, del tipo que absorbe lo que hay a su alrededor, pero con el objetivo en específico del gigante. Rhiannon extendió los brazos, con las palmas hacia la estatua para seguir alimentando la fuerza del arrastre del gigante hacia ella; desprender su alma... o insertar por completo el alma si era un cuerpo encarnado, descomponiendo los átomos de la esencia para insertarlos en un recipiente no era cosa sencilla. Los órganos internos de Rhiannon se sentían como si se estuvieran volteando también de dentro hacia afuera, sabía que sólo era una sensación, junto con la de muerte inminente; así que es lo que se sentía hacer esto sin el poder divino acompañando el cuerpo... Probablemente se iba a morir, pero... bueno, ¿qué otra opción?
La especie de tempestad ante la lucha del gigante por no ser absorbido, aún con la ayuda del dios había hecho una tempestad de cosmos agresivo que había expulsado y arrasado con todo a su alrededor. Esperaba que el dragón y Sholot pudieran haberse alejado a tiempo... Rhiannon no se había enfocado en nada más de lo que pasaba, no hubiera podido, pero comunicó un "ahora" a Raven antes de que sus alas dejaron de sostenerla cuando el proceso terminó y ella cayó sin conocimiento de nada más (¿muerta?) a los pies de la estatua.
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Publicado: Dom Nov 26, 2023 3:21 pm
por Raven
El fuego se propagaba a su alrededor y le dificultaba la vista. Aún así, agradecía que el dragón tomase la iniciativa en el ataque más directo, causando no solo daños al enemigo, sino también una valiosa distracción. El olor a carne quemada se extendía rápidamente en el campo, aunque no procedía de ninguno de los dos dioses, por lo que tendría que volver al juego.
Al acercarse a Rhiannon, descubrió el motivo por el que el partido seguía en juego. Un hombre de tez morena estaba jugando con Wyvern, con una habilidad tan asombrosa, que simplemente invitaba a quedarse absorto mirando cada uno de sus movimientos. La pelota pasaba una y otra vez por el aro... ¿cuántas veces se suponía que debía hacerlo? Negó con la cabeza. No importaba, tenían que seguir jugando, aunque...
Phantasos miró sus piernas. Mostraban un ligero temblor, pero no era lo que más le preocupaba. En realidad, el problema es que se sentían entumecidas y estaba perdiendo la sensibilidad en ellas. No es que no se viese capaz de jugar... es que no se veía capaz de sostenerse en pie. Se apoyó en una de las paredes para no caer y meditó al respecto. Era ese cuerpo. La bendición de Hades le protegía de la putrefacción, pero seguía siendo un cuerpo normal, sin entrenamiento en el uso de cosmos. Daba igual cuantas veces se curara, esas células ya débiles de por sí, habían soportado mutaciones, descomposiciones totales y un nivel de exigencia... inhumano.
Sopesó sus posibilidades. Tal vez la solución era abandonar ese cuerpo y volver a ser quien era, con todas sus memorias intactas y sobretodo, acceso a todo su cosmos. Al fin y al cabo, la esencia de Huna, claramente estaba siendo eficaz contra las normas de aquel corredor...
Y sin embargo...
Se mordió el labio inferior. No quería...
No quería...
Era irónico, porque hacía unas horas (aunque parecía que hubiese pasado mucho más tiempo de aquello) había dejado claro su deseo de no ser humana de forma permanente, pero ahora...
Maldijo a Xtabay en su interior. Sus palabras habían conseguido atarla a ese sinsentido. Había perdido ante ella, y ahora, no solo no podía derrotar al dios que tanto odiaba, sino que ni tan siquiera era capaz de jugar a un maldito juego de pelota aún con el coste que podía suponer no hacerlo. Negó con la cabeza. La prioridad era el bienestar de su señor, todo lo demás era prescindible, incluyendo ese cuerpo. Comenzó a acumular cosmos, buscando cortar las conexiones que la ataban, cuando...
Abrió mucho los ojos y la respiración se detuvo en seco. Seguía viendo el juego de una manera casi automática, pero su mente estaba completamente obnubilada. Buscó a su alrededor, casi como queriendo confirmar lo que sentía. No había ningún tipo de duda, solo que era imposible creer que estuviese sucediendo.
Hypnos había desaparecido. Los otros dos dioses no ocultaban su enfado al respecto y quizás por eso, el juego parecía que se había detenido en seco. O tal vez es que habían sido derrotados y simplemente no aceptaban el trato, al igual que ella tampoco lo hubiese hecho... no estaba claro, pero le daba igual.
Se llevó la mano al pecho, intentado contener el cúmulo de sensaciones. Era muy extraño, porque había sido poseída por Xtabay antes, pero esto, era algo completamente diferente. No podía explicarlo. No es como si hubiesen poseído su cuerpo... sino más bien su alma. Aunque a diferencia de la experiencia con la morena, ésta era una sensación agradable y completamente reconfortante. No solo era el pico extremo de poder que de pronto sentía en su interior y que de alguna manera la embriagaba. Era más bien esa sensación de plenitud inexplicable... el sentirse... ¿completa?
- Eres un saco lleno de sorpresas- dijo mientras se separaba de la pared, comprobando así que todo su cuerpo parecía revitalizado por arte de magia. Era difícil contenerse. Con todo ese poder, estaba segura de que solo tenía que extender su mano hacia sus enemigos y podría hacerlos pedazos a ellos y a todo el campo de juego de paso... tal vez incluso a medio Inframundo. Y lo mejor de todo, ¡es que solo era una parte! Con semejante capacidad ¿cómo era posible que hubiesen llegado a ese punto? La respuesta parecía bastante clara y no esperó a recibirla.- Yo te lo pedí- Se sintió tremendamente horrible en ese momento. Si la ira no la hubiese cegado, no habrían tenido que llegar a esa situación.- Lo siento, yo... dios... lo siento...- siguió diciendo recordando que hasta incluso le había amenazado con rebelarse contra él.
Respiró hondo. Tenía que controlarse. Hypnos le brindaba su poder con un motivo, y no era el de andar lloriqueando o disculpándose. Habría tiempo después para agradecerle por toda su consideración.
- Está bien... sellarles en esas estatuas.- Se dijo recordando como el dios del sueño había hecho eso mismo anteriomente con Xtabay.- No creo que podamos hacerlo sin más como con ella. Seguro tendrán un modo de escaparse, pero si están lo suficientemente débi...
No le dio tiempo a acabar de pensar en el plan o de explicarlo. Rhiannon y Xolotl ya habían entrado en acción. La mujer hacía una especie de ritual de sangre, usando un papel y poniéndolo contra una de las estatuas. Nunca había visto ese tipo de sellado en su señor, pero sí en algunos rituales orientales. Había comenzado una oración, casi al mismo tiempo que Xolotl acababa con Buluc con lo que parecía un puñal envuelto en fuego.
Phantasos tenía una teoría después de haberse enfrentado a los dos dioses. Buluc moría con ataques físicos, mientras que Ah Puch solo con mágicos. Y si no querían que volvieran, ambos deberían morir al tiempo, así que...
Lanzó un ataque de cosmos hacia Ah Puch, aún con la apariencia de Thanatos. En realidad, un ataque mucho más exagerado de lo que había previsto, pero simplemente no podía fallar. El dragón, aún sobrevolando el campo, también lanzó una fuerte llamarada hacia el dios de la muerte, casi como si hubiesen pensado de forma similar, haciendo con ambos ataques una combinación exitosamente mortal.
- ¡¡AHORA!!
- Ayúdame...
El grito que dio Rhiannon se superpuso con la petición de ayuda de Phantasos a Hypnos. Juntó sus dos manos acumulando toda la cantidad de cosmos que podía manejar en ese instante, haciendo que la estrella de cinco puntas brillara en su frente para intentar estabilizar tal cantidad de poder. Al fin las separó, señalando respectivamente con cada una de ellas a los dos dioses que estaban en proceso de “derretirse” y dibujando en el aire los dos círculos concéntricos con una estrella de seis puntas en su interior y la inscripción en hebreo, tal y como su señor hacía. Dijo algunas palabras... se las había oído decir a Hypnos, pero no habría sido capaz de replicarlas en ese instante. En realidad, más bien era como si éste hablara a través de la oniro.
El suelo comenzó a vibrar cada vez más fuerte y la luz procedente de sus manos brillaba cada vez con más intensidad, obligándola a cerrar los ojos. Todo iba en más y más aumento, hasta que finalmente, el proceso finalizó generando con ello una onda expansiva tan potente, que los lanzó a todos por los aires en diferentes direcciones, alejándoles los unos de los otros.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Jue Dic 07, 2023 8:40 pm
por Hypnos
Hypnos se encontraba en otro plano de conciencia. No tenía ojos para ver, pero aún así contemplaba toda la escena, eran como pequeñas luces que se movían rápidamente sobre un fondo oscuro, dibujando las distintas escenas con su estela. Podía sentir entonces aún mas a su oniro, como lo imaginó ella era ya un ser distinto, un ente independiente. Sentía también a Rihannon, aquella recién conocida guerrera que había generado altas expectativas en el apenas hubo de intercambiar algunas palabras. Sentía su rechazo a aquella técnica. Si hubiera tenido ojos, los hubiera entrecerrado al sentir una punzada de dolor cuando Rihannon se resistió al principio.
Hypnos no había sido suficientemente claro, no esperaba que Rihannon realizara la técnica de sellado. No se imaginaba que podía hacerla, no era algo que estuviera en el manual básico de cualquier caballero, por tanto esperaba poder trabajar con Raven para realizar la técnica, aprovechando aquella conexión tan fuerte que en aquel momento se formaba. Sin embargo aquella guerrera lo sorprendió nuevamente. Por unos segundos su esencia parecía mutar, Hypnos veía su ser como un ente brillando de color púrpura, pero en esos momentos su energía cambió, destellos dorados emergieron del centro de su ser, parecían pequeñas explosiones que ocurrían en todo su cuerpo, o su entidad. Era un emerger violento de algo que no era propiamente ella, o tal vez sí... Meditar en aquello le hizo perder valiosos segundos. Agradeció que aquellas dos guerreras tuvieran tan alto nivel, tanta fuerza.
Ya no había mas energía dorada. Volvían ambas esencias a presentar su característico color púrpura. Hypnos se concentró, debía entender que pasaba. Pronto diose cuenta que Rihannon estaba realizando un ritual de cautiverio. Si hubiese habido un cuerpo, Hypnos se hubiera quedado helado... conocía ese ritual. Sabía de su poder, era el mismo que habían usado en el, en su hermano, y contra Hades hace mas de 100 años... ¿Qué significaba todo aquello?
Sintió un fuerte golpe en donde debería de estar su pecho. Aquel ritual consumía mucha energía.
-Ayuda!-
Escuchó. Era Phantanasos solicitando la ayuda del dios del sueño. Hypnos se concentró en su conexión mental. Transmitió el conocimiento necesario a su oniro para realizar el sellado. Ambas técnicas estaban ocurriendo a la vez. Los dioses era poderosos, mas poderosos de lo que Hypnos esperaba. Los había subestimado... O se había sobreestimado a el.
-Tsk... Esto paso a ser una pésima idea.-
Le dijo al vacío donde nadie podía escucharlo. Ambas técnicas demandaban de el tanta energía que sentía que iba a desaparecer. Literalmente. Sabía que no existía el dolor sin un cuerpo físico. Pero ah!, como dolía aquello. Sentía frío, mucho frío, ¿Era aquella la sensación de la presencia de su hermano en los mortales?, estaba sintiendo por primera vez la cercanía de la muerte?, pero era un dios, ciertamente no era la muerte lo que se acercaba a por el... tal vez, ¿El olvido?
Hizo acopio de fuerza, y aguantó, soportó lo que debía de soportar para que las técnicas concluyeran, aquellos bastardos habían luchado con gran poder. Eran dioses, sin duda alguna, dioses de los que ya no se hacen...
El se percató, pero con la conclusión de la técnica una explosión se dio lugar. La explosión fue tan grande que toda la vegetación fue consumida en un radio de mas de 2 kilómetros. El segundo rió de sangre se había agitado y ahora había sangre decorando todo el lugar. En el centro de aquel cráter estaban esas dos estatuas, parecían vibrar y evaporar la poca agua que había en el aire alrededor de ellas.
Rhiannon voló en dirección al río, en un acto reflejó cerró sus alas en torno a ella, al golpear el suelo hizo un surco profundo que se extendió algunos metros hasta que la inercia cesó. Sus alas se abrieron, dentro había mujer ensangrentada, su respiración lenta dejaba entrever que había aun vida. Sus alas, ahora resquebrajadas no servían para volar mas, necesitaban algo de amor antes de poder ser funcionales. Su peto, grebas y antebrazos se encontraban resquebrajadas también...
Su dragón consiguió alejarse un paco antes de que la onda expansiva le golpease. La sacudida le hizo girar sobre su eje, desorientado y aturdido no hubo de darse cuenta en donde estaba su preciada carga. Cuando hubo de volver a enfocar vio como Pandora, aquella mujer que con tanta determinación le había sido encomendada, caía estrepitosamente por segunda vez en aquella aventura. El dragón resopló disgustado, a la vez que echaba en picada tratando de alcanzarla. Hubo de hacerlo, pero ya no había sificiente espacio para desplegar sus alas y detener la caida. Se encorvó sobre si mismo y recibió el golpe contra el duro suelo, intentando amortiguar cuanto podía su tesoro. El golpe fue duro, seco, una polvareda se levantó alrededor de ellos. No era posible ver exactamente que había pasado con pandora...
Raven no habría de tener tanta suerte, sin súrplice que la protegiera, sin dragón que la abrazara, la explosión la tomo por sorpresa, como a todos. Avanzó a transformar su cuerpo en algo mas duro, ¿Un armadillo tal vez?, o alguna bestia mítica de ensueño, o pesadilla. Ella voló hacia el rio también, pero con un ángulo menos pronunciado, por lo que quedo alejada de Rhiannon. Al cesar su movimiento su cuerpo volvió a ser el de aquella humana. Sus ropas estaban desgarradas, manchadas de su propia sangre. Estaba viva, pero sentía un gran dolor en su hombro y cadera, producto tal vez del impacto contra el suelo. Ella, a diferencia de Rhiannon, estaba consiente y pudo ver como el dragón caía junto a pandora.
Para ese momento Hypnos había vuelto. Le sorprendió tal destrucción, se lamentó, aquello no era lo que había planeado. Se equivocó al subestimar a sus enemigos. Esa explosión fue producto de las fuerzas de choque entre los dioses americanos y la energía de los tres combatientes griegos. Miró a Rhiannon a lo lejos, se antojaba inconsciente. Intentó acercarse pero sus piernas no se movieron. Cayó pesadamente sobre una rodilla.
- No puedo...-
Su corazón latía rápidamente, estaba sufriendo un colapso sistémico. Había entregado tanta energía que su en algún momento no solo era energía, si no, su existencia misma. Su arrogancia le golpeaba de nuevo, creyóse lo suficientemente fuerte como para sobrepasar a dos dioses. ¿Por que no, si Athena había podido encerrarlos a Hades, su hermano y el? pero no, no estaba al nivel de un dios Mayor.
-Phantanasos...- Dijo con un hilo de voz, pues había encontrado con su mirada a su oniro. Ensangrentada y tosiendo, sus ropas roídas, aquello le pesaría mas que la sangre que brotaba de su boca.
Hizo acopio de fuerzas, creía que aún podía ayudarlas. ¿Donde estaba Astra? Hypnos no vió al dragón caer. No estaba seguro de su paradero.
Obligando a sus piernas a reaccionar, se levantó, pesadamente llegó hasta Phantasos, parecía estar inconciente. Ella era una diosa, el sabía de lo que era capaz, pero no dejó de sentirse culpable debido a que aquellas guerreras estaban en malas condiciones mientras se fue de vacaciones a otro plano. Sin mostrar ninguna emoción apartó de el cabello del rostro de Phantasos. La levantó como pudo pues sus fuerzas eran pocas.
Era la segunda vez que cargaba a su oniro de aquella forma. Pero esa vez estaba seguro que era ella (aunque la vez pasada tambien.
Llegó hasta Rhiannon. Colocó a Phantasos a su lado. La portadora de Wyvern era un caso singular, sin duda. ¿Quién era realmente? ¿Por que podía realizar aquella técnica?, ¿Qué significaban esos destellos dorados en su esencia?
Hubo de colocar sus manos sobre ellas. No era bueno sanando heridas, no era una habilidad que se preciara mucho en el inframundo. Pero esperaba aún tener energía suficiente para evitar que las hemorragias internas continúen dañándolas.
Levantó su vista un momento, a lo lejos observó las estatuas. Les maldijo una última vez. Giró su rostro hacía el río. Esto era apenas la mitad del camino. ¿Podrían llegar a su cometido final?. Sus visión se nublo, dejó de respirar por unos segundos. Debía resistir un poco mas.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Jue Dic 28, 2023 9:13 pm
por Raven
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OT: Para los que sufran de abstinencia (espero no ser la única XD), teniendo en cuenta que andaba Daf inconsciente, hacemos un salto sutil hasta que pueda responder.
La transformación había fallado. El león de Nemea siempre había sido una carta segura para sobrevivir a ataques como el que habían sufrido, pero tras finalizar la técnica de sellado, la conexión con su señor se había perdido y el poco cosmos que le había restado, no había sido suficiente para lograr la metamorfosis... de ahí su estado actual.
No podía escuchar nada, a excepción de un intenso pitido continuado e intenso que taladraba su cabeza. Estaba segura de que su hombro y su cadera estaban rotos por el dolor que provenían de esas zonas, pero más preocupante era la cantidad de sangre que acudía a su boca (de origen indefinido, aunque bien podría ser de sus pulmones), pues le obligaba a toser constantemente para no ahogarse en el proceso.
Tenía pocos minutos para tomar decisiones antes de que ese cuerpo falleciese y la arrastrara con él. En realidad, quizás eran segundos y ya llegaba tarde para salir de Raven, pero tenía que asegurarse de que todos los demás estaban bien... y nada la invitaba a pensar que aquello fuese así. El miedo la invadía, no podía negarlo. Antes de que la conexión con su señor se cortara, pudo sentir el descenso radical de cosmos que había ocasionado el generar aquellos sellos. Hypnos nunca habría detenido la unión por propia voluntad en ese instante, dejándolas desprotegidas, por tanto... No podía sentirlo, pero sí el agujero de soledad que había quedado tras desaparecer su “posesión”.
Intentó apoyarse en su brazo sano para incorporarse un poco y obtener algo más de información. La cabeza le daba vueltas, había perdido la visión en su ojo izquierdo y con el derecho le costaba encontrar una imagen nítida. Aún así, buscó a su alrededor. Todo había quedado arrasado. No lograba averiguar el paradero de Rhiannon, ni de Xoloth, lo cuál le preocupaba, pero no tanto como encontrar a...
-
¡Astra!- fue su último pensamiento. Había alzado la vista buscando el dragón... y lo había encontrado: En la lejanía, cayendo con rapidez al igual que la joven Pandora. Por un momento, tuvo un
“déjà vu”. El mismo miedo que sintió en el fondo de aquel agujero la aprisionaba de nuevo, pero esta vez no se quedaría simplemente mirando.
Extendió su mano, moviendo un poco el dedo índice en el aire, creando así una pequeña brecha dimensional... demasiado pequeña, no podría salvar al dragón. En realidad, ni siquiera sabía si podría salvar a Astra con ello. Apenas tenía cosmos, poco más que el suficiente para sobrevivir, así que solo podía abrir una salida en aquel lugar. En vez de hacer caer a Pandora de arriba a bajo, Phantasos hizo que su trayectoria pasara a ser a ras del suelo. Si nada se interpusiese en su camino, tal vez se salvara. Deseó que aquella destrucción hubiese eliminado cualquier roca u obstáculo que pudiera encontrar antes de parar... también que frenara antes de acabar en el río... lo deseó, antes de que todo se oscureciera por completo y su cuerpo colapsara contra el suelo.
…
...
…
No estaba segura de si estaba soñando o simplemente muriendo, aunque en realidad, sentía tanta calma y seguridad, que el destino le importaba poco. Era como si todos los problemas y preocupaciones hubiesen quedado en un segundo plano muy alejado en el tiempo y espacio, y solo hubiese cabida para la felicidad.
Podía sentir a su señor junto a ella. La llevaba en brazos con un paso lento y solemne. Se sentía tal y como había imaginado cuando Xtabay la había usurpado y había quedado como mera espectadora, solo que esta vez, todas las sensaciones eran reales... ¿cierto? Sí, tenían que serlo, porque aunque en su mente podría haber intuido el aroma o el latir del corazón de su señor, habría omitido detalles tan simples como el tacto de su cuerpo, el nivel de presión de sus dedos o el cosquilleo en su frente producido por la respiración del dios del sueño.
-
Y yo que creía saber crear un sueño... aún me queda mucho por aprender... o tal vez ya no...- se dijo a sí misma, esperando que la llegada a la laguna Estigia se retrasara lo máximo posible.
Sonrió. La sensación era demasiado agradable como para no aferrarse a ella, aunque no podía rivalizar con la sentida en ese momento de “posesión”.
-
Me pregunto si se consideraría inapropiado pedirle a Hypnos que volviese a hacerlo cuando volvamos a casa...
Si de algo podían presumir los oniros, era de tener una imaginación tan desbordante como veloz... al fin y al cabo, lo necesitaban para cumplir su cometido. Así pues, al mismo tiempo que se hacía la pregunta, un sinfín de escenarios y alternativas habían cruzado su mente. De aquella vorágine de ideas, había podido llegar a seleccionar el momento (al atardecer, cuando sus hermanos ya se hubiesen marchado y no pudieran burlarse o interrumpirla), el lugar (el balcón donde Hypnos solía relajarse y pasar horas muertas jugando al ajedrez) e incluso la ropa que portarían llegada la situación (eso había sido fácil, porque en el reino de los sueños las túnicas griegas solían ser la mejor opción)... el problema venía después. Cuando llegaba la hora de hacer su petición, todas las versiones tenían un problema, pues o bien las palabras simplemente se quedaban atragantadas en su garganta o, si salían, la cara de susto y pasmo que ponía su señor hacía que deseara nunca haberlas dicho.
No pudo reprimir una carcajada interna.
-
Creo que me olvidaré de esa opción y simplemente añadiré la experiencia a la lista de “cosas que solo Raven disfrutó”.
Respiró hondo con cierta resignación. Se sentía cansada... muy cansada...
…
…
…
El calor parecía volver a su cuerpo, al igual que la energía. La calidez había hecho que despertara a tiempo para ser consciente de que aún no había muerto. El pitido de sus oídos poco a poco se iba apagando y sentía que podía volver a respirar sin dificultad. Podía sentir claramente el cosmos de Hypnos, pero estaba debilitado... o era su percepción la que estaba alterada. En cualquier caso, no podía arriesgarse. No podía moverse aún, pues no tenía la fuerza suficiente para ello, pero pudo conseguir arrastrar ligeramente su dedo meñique hasta rozar la mano de Hypnos.
-
Suficiente.
Tal vez lo había dicho en voz alta o tal vez solo lo había pensado. Aún así esperaba que el mensaje hubiese sido lo suficientemente claro para hacer que su señor se detuviese. Era muy tranquilizador saber que al menos él estaba bien, pero ¿y los demás?
Intentó abrir los ojos, pero aún parecía ser demasiado pronto. Solo conseguía ver sangre en ese pequeño vistazo a través de sus pestañas... y la realidad es que solo podía oler ésta.
-
Debemos estar inmersos en el río de sangre...- se dijo. (OT: nop, está tumbada en el suelo, lo remarco por si las moscas XD) Tenía sentido. A los oniros no les gustaba repetir sueños, pero cuando lo hacían, siempre reproducían todo al detalle, excepto solo con algunos pequeños cambios.-
En vez de un río de agua, un río de sangre... bueno... pero eso explicaría el por qué sentí que me cargaban antes... un bonito paralelismo.
Respiró hondo a pesar del olor nauseabundo a sangre. Tenía que recuperarse cuanto antes, así que no podía seguir en aquel estado de estupor. Había recuperado algo de cosmos mientras dormía, pero necesitaba aumentar su energía de alguna manera.
-
El escenario tiene que jugar a nuestro favor- se dijo, recordando una de las primeras lecciones de Hypnos hacía milenios, coincidente con la primera vez que sintió el “cubo de Rubick” en sus propias carnes-
y si no es posible, tenemos que cambiar nosotros para que lo sea. Pero aquí solo hay sangre...
No tuvo que pensar mucho más. En realidad, la respuesta era tan obvia y absurda que se sorprendió de no haber llegado a ella mucho antes.
El corazón de Raven se detuvo. Su piel comenzó a palidecer y enfriarse con gran rapidez. No respiraba, pero ya no hacía falta hacerlo. Podía sentir sus colmillos rozando el interior de sus labios carmesí. El olor a sangre ya no le repugnaba, sino todo lo contrario. El resto de sus sentidos se agudizaron, especialmente el oído. Escuchaba claramente dos corazones latiendo junto a ella... peligrosamente cerca...
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Mié Ene 10, 2024 10:09 pm
por Hypnos
La energía fluyo desde Hypnos a las guerreras. Parecía conseguir su objetivo, evitar que las heridas continuaran haciendo mella en ellas. Raven sonreía, tal vez se encontraba en un estado de contusión y sea un reflejo involuntario. O tal vez la situación le causaba gracia de algún modo.
-Suficiente...-
Dijo ella, evidenciando que estaba lo suficientemente consiente como para pedirle al Dios que detuviera el proceso que estaba llevando acabo. Hypnos hubo de detenerse. Esperaba que ella se incorporara para después establecer los siguientes pasos. Empero, eso no ocuriió. Ella tembló, balbuceó algo ininteligible. Abrió los ojos, su mirada fija en el cielo evidenciaba su incapacidad para enfocar.
El dios arqueó una ceja. Su cuerpo estaba cambiando nuevamente, aun conservaba energía para otra metamorfosis. Su piel ya blanca, se tornó pálida, Hypnos no podía percibirlo pero el calor había abandonado su cuerpo. Aquella mirada confundida, había cambiado, su pupila parecía haberse elongado un poco, su mirada ahora fría y peligrosa. El dios entrecerró los ojos intentando entender. Demoró un segundo, o dos, hasta que ella abrió un poco su boca, entonces entendió.
¿Un vampiro? Nunca había pasado tanto tiempo en convivencia con Phantanasos. Su capacidad para adaptarse a todo le sorprendió. Se preguntaba si el, de tener esas habilidades de cambio, se le habrían ocurrido tantas formas de usarla.
La miró fijamente, ella comenzó a incorporarse. Se veía mas fuerte, la sangre había dejado de brotar. Hypnos se preguntaba que tanto la naturaleza de la oniro era pervertida por la naturaleza de la cosa en la que se convertía. Conocía poco de vampiros. Eran entidades de una cultura lejana a la griega. Nunca había visto realmente uno, sabía que entre las filas de Hades este tipo de criaturas militaban de vez en cuando. ¿Tendría que preocuparse?, pensó que aunque haya ganado nuevas fuerzas no se atrevería a atacarlo a el, pero de pronto le preocupó Rihannon.
- ¿Puedes continuar?-
Preguntó para analizar su respuesta.
Re: .:: La cascada de Sangre ::.
Publicado: Dom Ene 21, 2024 1:00 am
por Rhiannon
Un tercer pequeño corazón seguramente fue el que escuchó Raven, cuando Xólotl se acercó con sus pequeñas patas moviéndose a gran velocidad. Estaba también todo lleno de hollín y tierra, y había claudicado un poco porque una de sus patas sangraba levemente, pero eso no detuvo su velocidad; sin embargo, parecía el menos dañado. Un cuerpo pequeño puede al parecer resguardarse en lugares donde otros no.
Miró a Hypnos, dándole una de esa especie de sonrisa de perrito, con sus ojos inteligentes y, quizá con un brillo pícaro o burlón de alguien que sabe la respuesta a un chiste que otro no.
Se acercó hacia su misión, a la cabeza de Rhiannon y la olisqueó. Los guerreros comúnmente despertaban sobresaltados, tanto por trauma como por la expectativa de una pelea, más aún si apenas habían estado en una, pero el ardor incendiario del sobreesfuerzo dolía no sólo en los músculos, sino hasta los huesos, le hizo apretar los ojos. Todavía no los abrió, porque no sentía energía ni para eso. Xólotl no se quedó expectante, le lamió la mejilla varias veces rápido. Rhiannon arrugó el entrecejo y por mera inercia levantó la mano, aunque le dolió, para intentar alejarlo y abrió un ojo para verlo.
—Ah... ¿qué?... —Se medio sentó, semi girándose y recargándose en el codo al lado contrario para evitar a Xólotl, su cerebro hizo “click” de nuevo y recordó al hermoso joven de piel morena que los había ayudado. —Ya detente, Sholot tú...
Perro acosador. —A la mierda si era una especie de dios o semi dios (dado el poder que habían sentido). Sin vergüenza alguna, Xólotl se sentó mirándolos expectante.
Rhiannon se limpió la baba y sorprendentemente, se dio cuenta de que el corte que ardía en su mejilla y la frente ya no sangraba porque se habían cerrado.
—Si... gracias, pero no gracias. —Se sentó un poco mejor. En el aire todavía había restos de ceniza, humo y olor a sangre por todos lados. Miró a Hypnos y... ¿Raven?, quizá no había despertado del todo porque la veía extraña, aunque recordó que había mutado durante el partido anterior...
—Ah, sobrevivimos. —Dijo con cierta melancolía. Se había enfrentado a dos dioses, ayudó a derrotarlos y eso lo pensó como una muerte digna y lo suficientemente grandiosa, pero al parecer el Hado todavía tenía otros planes para su existir. Otra cosa que no había podido probar como experimento, era si tenían o no por ahora el hechizo de Hades de volver a la vida en cuanto muriesen porque bueno... quizá eso era mejor que estar tan golpeada, pero ni modo.
De refilón había mirado su armadura, que iba a requerir reparación y no sabía todavía a qué se enfrentaban así que...
Ah, luego pensaría en ventajas y desventajas. Sintió la alarma típica de cuando recuerdas algo importante, su espalda se irguió y buscó con la vista. El cuerpo del dragón fue lo primero que vio. Rhiannon ni siquiera se había dado cuenta cuando se puso en pie y corrió un poco, hasta que se tropezó un poco por la falta leve de fuerza o por apenas haberse despertado.
No se acercó del todo porque estaban mucho más lejos. El dragón estaba acostado sobre su propio vientre, con las patas un poco hacia adentro, como un gato relajado. Respiraba lento y con un poco de dificultad, probablemente por dolor. Había estado volando, probablemente había caído del cielo, pero al final del día se trataba de un dragón muy resistente y sus escamas si bien no eran lo mismo que una armadura, eran algo muy similar para su especie. No en balde en las propias historias vencían o amilanaban reinos enteros (aunque este no fuera tan grande). A su lado estaba algo muchísimo más delgado y pequeño; respiraba también con tranquilidad.
—Mi buen muchacho, gracias, Onyx. —Le hubiese gustado despedirlo, pero era el guardián del preciado tesoro del inframundo por ahora. Caminó de vuelta hacia Hypnos y Raven. —Señor Hypnos... tengo una sugerencia. O más bien una petición.
Sopesó la forma en que lo estaba haciendo, así que dejó caer con la mayor suavidad que podía una rodilla al suelo. No era mucha sutileza. Recargó su codo en la rodilla flexionada.
—Puedo enviar a Lady Pandora a resguardarse con mi dragón con... finalizando la invocación, por así decirlo; la llevará a donde esté segura y puedo traerla de vuelta cuando despierte. O al menos puedo cruzar el laberinto para llevarla de vuelta a Heinstein, para que repose y el dragón la siga protegiendo. Ya ha sido largo su sueño y me preocupa que, si algún desafío me distrae, ella pueda ser más lastimada.
No era sólo una desventaja táctica, porque ellos se habían distraído varias veces. Sobre todas las cosas era en sí el riesgo de lo que significaba que Pandora estuviese inconsciente y no estaba lista para tomar sus propias decisiones. Era demasiado preciada para el inframundo y no podían perderla antes de las grandes guerras; sintió que ellos estaban siendo negligentes.
Debido a lo que se estaban enfrentando, aunque ni siquiera le habían explicado en qué diablos se estaba metiendo (porque literalmente ella pasaba sólo por ahí con sus asuntos), no concebía el hacerse de lado de la batalla (por ahora), pero Pandora era punto y aparte.