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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 4:38 pm
por Hypnos
Hypnos arqueó una ceja. La respuesta no es precisamente la que esperaba. ¿No tenía mayor rango un juez del infierno?, las estrellas celestes, como todos los espectros, eran reencarnaciones, guerra tras guerra el alma antigua habitaba nuevos cuerpos para portar la misma armadura, y siempre habían sido los portadores de las estas estrellas los guerreros mas fuertes en el Hades, por tanto eran los de mayor rango, solo por debajo de Pandora y Hades. Pero ella ya habíase encontrado con Hades, de tal forma que lo que decía debía estar confirmado por el.

- Es curioso. - Dijo al tiempo que se giraba, quedando de frente a Rhiannon, que había levantado a Astra y comenzaba a caminar. Ahora el la miraba hacia abajo, su mirada fría y su rostro sin expresión era su manera de mostrar curiosidad. - Los jueces del infierno han sido los guerreros mas fuertes de Hades desde la primer guerra santa, antiguos reyes griegos benditos por la mano de Hades. Radamantis, el juez mas frío y cruel, Eacos el juez mas misericordioso, y Minos, el mayor de ellos, apto para liderar y luchar. Su alma debe estar en ti. ¿Cómo ese que no tienes rango?-

Por un segundo se olvido del camino, aquello le llamaba profundamente la atención, había algo distinto en todo lo que había ocurrido desde su despertar. Oníros fuera del reino de los sueños, Pandora sin sus jueces, y ahora un juez sin rango. Pensó en indagar sobre las instrucciones que había recibido de lord Hades, pero concluyó que realmente no era de su interés en ese momento. Si debía conocerlas se enteraría a su tiempo.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 5:35 pm
por Rhiannon
Se paró en seco, subiendo no la cabeza, sino sólo la mirada para ver al dios a los ojos, un poco malhumorada por pararse abruptamente.

El mal humor se evaporó porque poco divertida (e irreverente) en su interior, pensó que el dios del sueño había estado ocupado estando muy dormido como para enterarse de cosas importantes; su cara no varió por fortuna.

—Quizá es porque no soy tan fuerte como se requiere, por lo que no me eligió para ser juez. —Lo dijo como hecho, no con ironía. —Tampoco tengo el alma del Rey Radamanthys en mí. —Aunque si lo pensaba si tenía algunas características. — Pero si tengo un alma vieja. —¿O debió decirle antigua?... ¿reciclada?... algo así.

Había pasado por bastante como para sentirse intimidada, poco le importó si el gesto se tomaba como tal, dio un paso atrás de todas para verlo con comodidad, además podría disminuir la probabilidad de que el dios sintiera que lo retaba o algo viéndolo desde esa perspectiva. Con el casco estaba al tanto de que de por sí se veía el seño eternamente fruncido, supuso que sería peor visto desde arriba por un hombre alto. Regularmente eso era algo que le agradaba, pero no quería malas interpretaciones; no quería perder el empleo tan pronto (ja).

—Dese hace varias generaciones de humanos, el retorno de los espectros no ha sido como antaño. Se han erigido en algunos casos como “almas nuevas” o diferentes espectros aunque no estoy segura de a cuáles son, o a cuáles reconocerías; ¿probablemente en su benevolencia el señor Hades dejó descansar a aquellos que lo acompañaban en los tiempos mitológicos?, no sabría decir algo al motivo del cambio.

Miró a Astra meditando unos minutos, porque era algo que esperaba decirle a ella, pero no estaba mal comentárselo al dios; no era algo para ocultarse.

—“Existen cadenas que deben romperse, así como ciclos que deben ser renovados. Tal vez es el momento de que suceda con aquella que representa a la ferocidad, que el compromiso de ser una de los jueces del inframundo no te limite en esta era.” Eso es lo que me dijo mi señor, aún así me ha dado libertad y privilegio de moverme con libertad, habitar y custodiar el noveno círculo donde residirán sus jueces y Pandora.

Un lugar donde se castigaban a los traidores, pero también donde debían estar los más fieles y leales.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Oct 18, 2023 7:37 pm
por Hypnos
Ella explicaba como se había roto el ciclo, la cadena de encarnaciones. No recordaba ningún caso de alguna estrella terrestre o celeste que hubiera roto el ciclo. Tal vez no era posible hasta ahora, tal vez Hades había conseguido romper esas cadenas eternas y etéreas que unían las almas tras cada reencarnación. Aquello le emocionaba.

- Puede ser que el vínculo entre almas se rompa, pero difícilmente el súrplice se equivoca en su elección. Lo sepas o no, eres, seguramente, uno de los espectros mas fuertes de esta generación. - Hizo una pausa para meditar aquellas primeras palabras. - Eres consiente de ser una encarnación, pero no lo eres de Radamantis, el primer juez portador de Wyvern. - Volteó a ver a Phantanasos buscando complicidad. Ella entendía de idas y vueltas de las almas. Aunque tal vez era parte de las cosas que no recordaba.

Volvió a ver a Rhiannon, que se había alejado un poco para poder verlo de frente, sin necesidad de levantar la cara. Hypnos regaló una media sonrisa. No podía explicar por que pero aquellas palabras le agradaban. Hades estaba haciendo algo distinto, estaba dejando de lado la receta que tantas fracasos les había proporcionado. No estaba seguro si aquella decisión era acertada, tenía que entenderla, pensó que en cuanto pudiera debía buscar la oportunidad de escucharlo de boca de Hades.

Había perdido el interés en probar a Rhiannon, sin darse aquellas escasas palabras habían desencadenado una serie de pensamientos y conclusiones que se remolinaban en su cabeza, todo en apenas un segundo. Ciclos renovados, cadenas rotas. ¿Había Hades llegado a las mismas conclusiones que Hypnos en último largo sueño? ¿O el mensaje era solamente para aquella espectro que estaba frente a el?, o tal vez un poco de los dos.

- Creo que no solo eres mas fuerte de lo que piensas. Eres una pieza clave en el inframundo. -


Dijo al final de forma parca. Como quien piensa al mismo tiempo que habla.

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Publicado: Mié Oct 18, 2023 10:55 pm
por Rhiannon
Pausó su respiración un instante al escuchar las breves meditabundas palabras de Hypnos e inevitablemente sus vellos en los brazos se erizaron; las palabras del emperador Hades, resonaron de nuevo en su mente y se preguntó si su “guía espiritual” en cuatro patas, la había traído no sólo para encontrar a un dragón o a Pandora, sino a Hypnos y sus palabras.

“Esa será la primera de tus misiones Wyvern, pero no espero que sea un camino corto. El motivo por el cual eres la nueva Wyvern, y con ello cual será tu propio camino; será lo que te haga romper con cualquiera de las cadenas que pudieran haberte mantenido atada.”

Un eslabón roto sólo para tener una nueva cadena; no estaba mal en la que ahora estaba sujeta porque... había pensado en que estar en un nivel bajo en la escala de mando le quitaba el poder de las elecciones difíciles.

En su seguridad por ser quienes eran, los dioses solían ser deterministas; no debería por eso dudar de dónde venía la confianza para sus afirmaciones; pero como humana, Rhiannon no alcanzaba a entender tal confianza en un subalterno como ella que ni siquiera conocían (¿no lo tuvo ella alguna vez, en aquellos que le “servían”? algo curioso para revisar después), aunque si lo pensaba mejor estaban confiando en la elección de la surplice más que en ella como persona. Quizá porque no estaban enterados de cuánto había fracasado.

Este tipo de palabras, de otro dios (y no un soldado cualquiera) ... No pensaba que su existencia fuera relevante al grado que ellos suponían, porque Lord Hades también había dicho cosas aunque no iguales, que daban alusión a eso. No se consideraba precisamente débil, pero intuía que en el inframundo habría gente mucho mejor, más poderosa.

—Sus palabras me honran, —dijo haciendo una pequeña reverencia inclinándose por la cintura levemente para no molestar a su cargo, dándose cuenta de que se había quedado callada más tiempo del necesario. —Probablemente más de lo que merezco. — Musitó aún un poco inclinada antes de erguirse de nuevo con el rostro pétreo. —Espero que, como sierva de mi señor, pueda cumplir con esas expectativas. —Que ojalá no fueran vaticinios.

Un peón a veces podría acorralar alguna que otra pieza grande en un tablero para que otros llegaran al rey, si jugaban bien el juego, quiso imaginar que a eso se refería entonces, porque no habría una mejor explicación.
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Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Jue Oct 19, 2023 6:55 pm
por Raven
El tono utilizado por Rhiannon no daba lugar a mucha interpretación. Claramente estaba molesta y lo había dejado muy claro con sus palabras, lo que hizo sacar una pequeña carcajada en la mente de Phantasos, aunque no cambió ni un ápice las facciones de su rostro. Aquella mujer de cabellos claros era la representante de un dragón infernal... ¿cómo no esperar que escupiese fuego con sus palabras? Aunque tenía que reconocer, que en su experiencia con otros dragones, la caldera no ardía tan fácilmente, así que tal vez debía tener más tacto en el futuro.

Quizás por eso, simplemente se limitó a asentir y mantuvo el silencio. Por suerte, aquello no debió ser relevante, pues Hypnos y Wyvern habían comenzado a entablar una entretenida charla. Podía sentir las vibraciones procedentes de su señor de que lo que escuchaba le complacía, algo que agradecía, pues no podían permitirse nuevas asfixias ni enfrentamientos en ese lugar. Dadas las circunstancias, podía centrarse en el ser que estaba en sus brazos. No lanzaba verdaderos mordiscos, aunque tampoco es que le hubiese importado, pero parecía no estar cómodo atrapado, por lo que lo dejó en el suelo y se agachó frente a él mientras éste se sacudía.


- Así que te llamas Sholot- dijo en voz baja. No quería interrumpir la otra conversación, ni parecer maleducada, pero la realidad es que estaba mucho más interesada en el can que en los designios que Hades tenía para el Inframundo, pues ya le había conocido y ya había sacado sus propias conclusiones.- Tal vez me equivoque, pero entiendo que éste es tu hogar y vosotros dos no os conocéis desde hace mucho. Aún así, la has ayudado a llegar a Pandora y a nosotros... así que para empezar, quiero mostrar mi gratitud al respecto.


Seguía susurrando, mirando de vez en cuando a los otros dos y a Astra. Hypnos parecía estar buscándola con la mirada, pero en realidad no tenía ni idea de lo que estaban hablando, así que simplemente asintió con poca confianza, esperando que no fuese nada importante y siguió su conversación.


- En mi experiencia, los animales tienen mucho más sentido común que los humanos, así que estoy segura de que puedes presentir que nosotros no tenemos ninguna intención de dañar a las personas que están al otro lado del corredor. El problema, es que creo que alguien ha dejado la puerta abierta y que algo indebido ha cruzado por aquí hasta llegar a mi hogar e intentar destruirlo. ¿Sabes a lo que me refiero?- El perro hizo un pequeño gruñido, casi inaudible.- Queremos devolverlo a su sitio y cerrar la puerta. Después simplemente volveremos a nuestros asuntos. Tendrías nuestra gratitud si pudieras ayudarnos con eso.



El animal se quedó durante unos instantes quieto, tal vez meditando las palabras, y entonces comenzó a caminar hacia la maleza. Phantasos cogió su guadaña y se levantó para poder seguirlo, mientras Hypnos y Rhiannon seguían hablando. Tal vez tendría que haberles advertido de su movimiento, pero en realidad no trataba de pasar desapercibida, simplemente no quería interrumpirlos. Además, su señor había ordenado avanzar, así que simplemente lo hizo sin dudar.


Sholot se había quedado completamente quieto justo un par de metros más adelante del lugar donde anteriormente había estado Raven. El espacio se agrandaba conforme se adentraban en la espesura, hasta el punto de poder contemplar montañas a la lejanía. Pero era una de ellas la que más llamaba la atención, por ser mucho más cercana y porque el flujo de sangre transitando por sus rocas era realmente llamativo. El animal miraba fijamente hacia esa montaña, aunque era prácticamente imposible que pudiera ver algo desde su perspectiva. Phantasos agudizó la vista. Había una zona mucho más... sombría, más oscurecida, y por un instante, las sensaciones encontradas, eran las mismas que experimentó la primera vez que vio la planta en el reino de los sueños.

Aquello hizo que se sintiera algo mejor. Su teoría cobraba sentido, así que entrar en aquel lugar no había sido en vano. Ya había separado el pie del suelo para ir hacia la montaña, cuando el perro se interpuso en su camino. Era obvio que la estaba deteniendo, por lo que miró a su alrededor para entender el motivo. Tanto a la izquierda como a la derecha, escondidos entre las ramas a un par de metros, había dos esculturas, aunque no podía saber lo que representaban. Sin embargo, al unirlas ambas trazando una línea imaginaria, ésta quedaba solo a escasos 20 cm delante de Phantasos.

No podía ser una coincidencia. Hacía unas horas, había pensado en que ella habría puesto límites dentro del corredor, y justo ahora aparecía uno visible dentro de lo invisible.

Volvió a recorrer con la mirada esa línea, casi por inercia y entonces, no pudo evitar que el corazón se le parara durante unos instantes.



Un rostro. Justo frente a ella. Justo detrás de esa línea marcada por las esculturas. Tan cerca, que de haber dado ese paso, se habría golpeado con ese ser, perfectamente camuflado con el entorno.

Su mirada estaba fija y era particularmente penetrante. Fría como el hielo, pero la sostuvo sin parpadear.

Uno habría dudado de si aquel ser estaba vivo, pero podía sentir su respiración entrecortada, similar a la emitida por los moribundos, aunque con la notable diferencia de que aquel ser, emanaba un cosmos tan poderoso que distaba mucho de aquella fragilidad.


Phantasos no se movió un solo centímetro. Haber pasado años jugando con las pesadillas templaban el carácter ante ese tipo de situaciones, pero cualquier humano en su lugar, bien podría haber sufrido un infarto en ese mismo instante, no solo por el susto inicial, sino por la intensa gélida energía que emanaba de aquel ser.

Lo observó. Tenía una especie de arco negro en el ojo, llegando hasta su mejilla y algunas pinturas en su rostro que lo hacían ver mucho más sobrenatural. Seguía sin parpadear y sin retirar la mirada de la de Phantasos, pero ahora había decidido incorporarse y su cabeza poco a poco iba elevándose, hasta quedar a más de dos metros sobre el suelo, obligando a la diosa a inclinar bastante el cuello para no ceder en aquel pulso imaginario.

Podía atacarla... y deseaba hacerlo, estaba segura de sentir eso. Pero no lo hacía, y solo se le ocurría un motivo para ello.

- Si doy un paso más, entraré en tu territorio, ¿cierto? A pesar de tu poder, no puedes cruzar esas estatuas.


Aquel ser se inclinó un poco más hacia ella, casi como si quisiera aceptar el reto de probar su teoría, pero lo cierto es que no las traspasó... pero sí lo hizo un sonido. Unos cascabeles a lo lejos, que hicieron que un recuerdo galopara hasta su mente:
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Había llegado la hora. Aquel volcán que había servido de escenario para más de 21 sueños, finalmente se volvía parte de la realidad del protagonista de éstos. El hijo del jefe de aquella tribu, caminaba cabizbajo hacia el cráter, escoltado por al menos cuatro fuertes soldados. Era un honor morir como ofrenda a los dioses, decían, más aún para amortiguar la ira del volcán, pero era imposible que el miedo y la duda no se apoderaran de cualquier ser cuando éste presentía su final tan cerca.

Phantasos había ido al mundo de la vigilia para presenciar aquel momento. Toda la “familia real” iban a presenciar la ofrenda, así como algunos miembros señalados de la tribu, por lo que fue sencillo mezclarse con la multitud, y así quedar frente al joven.

No quiso escuchar la absurda palabrería de aquella especie de chamán. Ofrecían su muerte al dios de los sacrificios, es lo único que escuchó, aunque ningún dios más que ella misma estaba allí presente. No debía interferir si no era por mandato de su señor Hypnos o Hades, así que no podía evitar aquello, pero no había ninguna norma que la prohibiese acompañarlo o evitar su sufrimiento.

Sus miradas se cruzaron.

El hombre abrió los ojos con gran sorpresa, reconociéndola. Sonrió, al igual que la diosa. Casi podía estar segura de que las charlas que ambos habían mantenido en aquel cráter en sus sueños, pasaban una a una por la mente del muchacho en ese instante, siendo consciente de que todas habían sido reales.

...

Y finalmente, llegó el momento de ser arrojado al fuego.

La diosa rápidamente se mezcló con la lava, abrazándolo antes de que su cuerpo tocara el magma, sumergiéndolo en un profundo sueño.

No hubo agonía. Quizás únicamente para la propia diosa, que no podía evitar el llanto silencioso mientras sentía como el cadáver se iba deshaciendo entre sus brazos. Nunca volverían a encontrarse, estaba segura, pues era un alma demasiado noble como para ir al Inframundo. Reencarnaría en cualquier otro ser, con toda seguridad, lejos del alcance del poder de la diosa, así que aquella era una despedida eterna y la estaba asumiendo como tal cuando...

¡¡PCHHH!!

No debió mirar, pero ya era demasiado tarde. A su lado, un pequeño cuerpo se fundía en la lava junto a ella. Reconoció el colgante antes de que se abrasara.

El hijo del príncipe. Un niño especialmente brillante con el que había recorrido varios ríos en barco durante sus sueños, creador de criaturas marinas tan imaginativas que la propia diosa había decidido guardarlas para el reino de los sueños.



No pudo ni siquiera gritar. Los ojos se le habían desencajado totalmente y sus iris se habían tornado completamente negros.

...

Recordaba poco. No quería hacerlo. Solo que su cosmos había explotado con violencia y que los humanos habían pagado con la furia del volcán. Pero sí había una imagen que había conservado:

Ella misma, convertida en una especie de fantasma cadavérico con alas negras, sin una gota de sangre, pues no estaba dispuesta a mezclarse con aquella inmundicia humana. Flotando, quieta, pero viendo fijamente frente a ella a un nuevo ser en escena.

Era un dios. Con un arco negro en su ojo, llegando hasta su mejilla y con unos cascabeles colgando de su pelo.

La miraba fijamente y sonreía, complacido por el número de sacrificios de aquella tarde. Y tras hacerlo, simplemente desapareció.




Phantasos agarró con fuerza su guadaña. Tenía la garantía de que aquello no era una ilusión, ni seres fantasmales como el ejército que anteriormente había derrotado. Aquel ser era él mismo, aunque tal vez solo una parte de él atrapado en aquel corredor por decisión propia, si realmente había sido uno de los creadores como Xtabay había explicado.

Intentó atraer su armadura, pero ésta no respondió. No le importaba lo más mínimo. Sus ojos se tornaron negros, su pelo creció, se oscureció tanto como la propia umbra y comenzó a moverse de forma similar a las medusas en el agua. Su cosmos ardía sin medida. Solo tuvo un pequeño gesto sutil hacia Sholot, apartándolo suavemente con el mango de su guadaña, y ahora sí, dio un paso al frente cruzando la línea.

- Ya eres mío.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Oct 20, 2023 8:29 pm
por Hypnos
Hypnos habíase complacido ante la respuesta humilde de Rihannon. No podía estar seguro si solo le decía lo que el quería escuchar, pero era suficiente por el momento.

Antes de que pudiera responder nuevamente la conexión con Phantanasos y Astra emergió, aunque la primera vez era difícil diferenciar las sensaciones y sentimiento ajenos ahora lo había identificado mucho mas rápido. Inmediatamente se giró, buscando a Phantanasos, ella había desaparecido. La orden a Rihannon de avanzar se quedó atorada en su garganta. Ahora no solo sentía lo que sentía ella, si no que imágenes emergían en su mente. Un volcán, mucha gente con poca ropa, no podía seguir linealmente esa visión, eran destellos de imágenes y sensaciones que se mezclaban. Era una sensación muy fuerte, era similar al deseo de poder, emergía de lo mas profundo y buscaba abrirse paso a través de su pecho y estar en todos lados, en todo momento. Hypnos no conocía el amor de Eros, pero podía intuir de que se trataba.

La conexión se cortó cuando el odio apareció.

Sacudió la cabeza y busco ahora a Rihannon.

- Vuela, debes encontrar a Phanta...-

No alcanzó a terminar cuando fue sorprendido, la temperatura se elevó de golpe, de un momento a otro un fuego intenso les rodeo, toda la maleza estaba en llamas, entre el humo y el fuego no era posible ver a mas de un metro. Si bien la temperatura no era un riesgo para un aquellos guerreros, era bastante molesto el no poder ver ni respirar adecuadamente.

- Busca a Phantanasos!. - Le dijo a Rihannon, olvidándose que ella se había presentado como Raven. Acto seguido elevó su cosmoenergía concentrándola en una pequeña esfera de luz. La esfuera flotó desde su mano hasta el río. Al entrar en el río viajó hasta el fondo, y ahí explotó violentamente. Una gran columna de agua se elevó desde el río, para luego cubrir todo en un radio de veinte metros. Suficiente para otorgar un poco de tiempo para pensar. Rihannon ya no estaba con el, debía estar arriba con Pandora. Su túnica, chamuscada era inservible. De un movimiento se retiró el atuendo griego.

Su torso quedó desnudo, sus piernas las cubrían un pantalón corto, que su vez tenía una faldilla roja con acabados en oro y bronce, recordaba el atuendo de un hóplita espartano.

Pronto, rodeado en cosmoenergía comenzó a elevarse. Conforme subía había mas humo y calor, por lo que, estando a suficiente altura optó por extender su brazo y arrojar una onda de energía que diseminara el humo momentáneamente.

Y ahí, por un segundo le vio, a un par de cientos de metros de distancia se encontraba un ser de enorme tamaño y forma irregular, el fuego terminaba justo donde ese ser estaba de pie. Hypnos no le reconoció a el, pero justo frente a el una criatura mas pequeña se acercaba lentamente. Tardó un segundo en reconocerla...

- Phantanasos...-

¿Aquella bestia había despertado en ella todos los sentimientos que el había sentido? No veía a Rihannon. El dios podía flotar a cierta velocidad, no era considerado un vuelo, no podía hacerlo sin sus alas, pero sería suficiente, comenzó a avanzar hacia donde se encontraba su oníro, el fuego comenzó a cubrirlo nuevamente pero no importaba mas, sabía a donde habría de llegar.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 24, 2023 8:41 pm
por Raven
La obsidiana del maquahuitl rechinaba contra el metal del mango de la guadaña. Después de varios embistes, ahora simplemente mantenían un disputado pulso entre ambas armas para comprobar cuál tenía más resistencia... o simplemente, cuál de los dos dioses era físicamente más fuerte. A priori, todas las apuestas bien podrían haber estado a favor de Buluc Chabtan, pero Phantasos demostraba bastante fuerza física a pesar de su aspecto.

Aún así, la oniro era consciente de que de todas sus habilidades, la fuerza no era la más destacable, por lo que decidió terminar ese duelo con un pequeño vaivén de su arma que hizo desestabilizar a su enemigo por un segundo, para así, con un calculado giro, propinar con la parte posterior de su guadaña un fuerte golpe en la mandíbula inferior de su adversario. Phantasos sonrió, incluso aunque aquel monstruo tuviese la suficiente agilidad como para esquivar el corte del doble filo de su arma que inevitablemente habría recibido seguido del golpe.



Disfrutaba del espectáculo, cuando en su cabeza le pareció escuchar a su señor llamándola, aunque era como si su voz estuviese distorsionada y muy distante, lo que no tenía mucho sentido al estar ambos en el mismo lugar. Analizó la situación. No parecía ningún tipo de influjo mental, y su adversario parecía apreciar más los ataques físicos, así que tal vez era alguna circunstancia ajena la que estaba afectando su comunicación... ¿quizás su desbordado cosmos estaba quemando la esencia de Hunahpú o alterándola de alguna manera?


Sus ojos volvieron a la normalidad en un esfuerzo de autocontrol, aunque no pudo ocultar una mueca de fastidio. Odiaba a aquel tipo, pero no estaba peleando sola, así que no podía simplemente dejarse llevar tanto como le habría gustado. Su pensamiento se distrajo cuando escuchó una fuerte explosión a su espalda, aunque bastante alejada. Fue entonces cuando se dio cuenta de que habían estado rodeados por fuego y que ahora el humo se esparcía. ¿Estarían todos bien? Tener esa respuesta le resultaba vital, pero había estado buscando a ese ser durante siglos y ahora lo tenía delante... no podía y no quería dejar pasar la oportunidad de acabar con él. Debía confiar en las habilidades del resto.


- Phantanasos...


Al fin volvía a escuchar la voz de Hypnos con claridad. Decía su nombre, pero no tenía claro el motivo de su llamado. Dudó unos segundos en si debía retroceder, pero entonces sintió que el cosmos del dios poco a poco se iba acercando y, aunque por norma aquello le habría generado una mayor seguridad, la sola idea de que una orden suya la alejara de aquella batalla, le generó un sentimiento a medio camino entre el miedo y la rabia.

- ¡¡NO!! ¡¡ATRÁS!!- gritó en su cabeza al tiempo que se agachaba para esquivar el corte del cuchillo de pedernal y rodaba para que tampoco el maquahuit la golpeara. Nunca había contradicho a Hypnos y menos aún se le había ocurrido darle una orden en toda su existencia, así que, si bien no había sido su intención, ciertamente se dio cuenta de que sus palabras podrían acarrearle consecuencias futuras. Aún así, no tenía tiempo de pararse a recapacitar sobre eso o de poder rectificar, pues nuevamente las armas volvían a chocar, y esta vez, la diosa había quedado de rodillas y Buluc aprovechaba todo su peso y la ventaja de estar en una zona superior para hacerse con el terreno.

Phantasos lo miraba con odio mientras sentía como sus codos empezaban a flaquear y a doblarse. Veía como Buruc abría la boca y estaba convencida de que el dios iba a decir algo o jactarse de su ventajosa situación, pero en realidad, comenzó a acumular algún tipo de magia en la punta de su lengua generando una esfera que iba creciendo más y más, y... estando tan cerca...

¡Buuuuuummmmmm!


La explosión reventó el suelo con una fuerza sorpresiva. Phantasos había desaparecido justo a tiempo, antes de que aquella magia la golpeara y había aparecido nuevamente en la espalda del dios. Podría haber saltado de dimensión, pero en realidad simplemente se había transformado en un pequeño ratón y había corrido hasta la nueva posición. Cuando volvió a ser humana, aprovechando el punto ciego en el que se encontraba tal y como le habían ordenado, agarró su guadaña y en un preciso y poderoso golpe, partió por la mitad al dios a la altura del ombligo. Pero no paró ahí, pues eran demasiados años de vida a sus espaldas y no podía arriesgarse, así que, en un segundo movimiento, le arrancó la cabeza y la mandó a otra dimensión.




Por fin pudo cesar el baile de su guadaña, apoyándola contra el suelo. Aprovechó para recuperar el aliento, vigilando que la sangre de la hoja metálica no manchase su nuevo vestido de forma instintiva. Se lamentaba de que aquella muerte hubiese sido tan rápida. No es que su muerte fuese a cambiar la realidad, pero verlo agonizar lentamente habría aliviado un poco su pena.

Contempló su cadáver y de pronto se dio cuenta de algo extraño. Todas las hierbas y el resto de plantas que tocaban su cuerpo, comenzaban a marchitarse. Incluso aquellas que habían sido regadas con sangre, como las que estaban bajo su guadaña, morían inevitablemente. Levantó la vista y todas las zonas por donde habían estado peleando, estaban marchitas.

- Mi señor - Phantasos se apresuró a llamarlo en su mente para advertirle- aseguraros de no tocarlo. Su piel y su sangre, parece que tienen algún tipo de maldici...


Se quedó callada. El cadáver se disolvía sin motivo alguno delante de sus ojos. Y si un cadáver no se quedaba donde estaba, entonces...

- ¡Maldición!

El dios volvía a estar rebosante de vida. De hecho, no mostraba ninguna de las heridas o de los golpes que había recibido. Apenas había aparecido nuevamente en escena, había salido corriendo en otra dirección con una velocidad asombrosa. No parecía huir, sino...

- ¡¡Mi señor!!- advirtió al ver que el objetivo de Buluc Chabtan era ahora Hypnos.

Phantasos decidió atraer unas alas de murciélago y un látigo justo antes de lanzarse a la estela del dios maya, que se movía y saltaba con tanta fuerza, que parecía hacerlo volar.

No es que Hypnos no pudiera matarlo, pero no tenía clara la ubicación de todos los demás, así que, aunque le habría encantado matarlo allí mismo, no podía arriesgarse a crear una lluvia de sangre, por lo que lanzó el látigo para atraparlo y arrastrarlo hacia ella en pleno vuelo. - No te atrevas a tocarle- murmuró con desprecio, arrojando nuevamente su guadaña contra él y seccionándole completamente, esta vez desde la cabeza a los pies.




La inercia de su vuelo le llevó junto a Hypnos, mientras el cadáver caía a plomo contra el suelo previamente dañado. Era una suerte llevar siglos siendo una paranoica de las manchas, porque gracias a eso, la pelea era tan llevadera como cualquier otra. Solo lamentó que sus hermanos (origen de todas las burlas al respecto), no pudieran presenciar lo eficaz que estaba siendo su pulida habilidad de evasión.

Miró a los ojos a Hypnos y entonces recordó lo ocurrido anteriormente.

- Siento mucho lo de antes, yo... yo jamás osaría....- hablaba con prisa, suponiendo lo que podría ocurrir, vigilando desde el aire el cadáver.- Pero lo necesito... por favor... dejadme ser quien acabe con él.


No podía perder ni un minuto allí sin arriesgar la seguridad de los demás, pero aún así, se mantuvo frente a él, como guerrera disciplinada que era, aguardando su orden.

El cuerpo pronto volvería a derretirse..

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Vie Oct 27, 2023 6:41 pm
por Hypnos
Hypnos, levitando, se acercaba a Phantanasos estudiando la situación. Conforme sus ojos iban dejando atrás el humo hubo de darles detalles a aquellas siluetas que iban y venían en el aire. Ella, su oniro, ahora en una apariencia espectral, liberada un poco de las ataduras del cuerpo humano y dejando mas claro su estado de divinidad, el dios entendía que estaba tomándose en serio aquella reyerta.

Se detuvo unos segundos para analizar a su rival, era un ser de gran tamaño, de aspecto cadavérico, su energía era agresiva, activa, un poco caótica, pero aún con eso podía identificar cierta familiaridad en ella, la conocida esencia de la muerte. Pero no era una energía como la de su hermano, reconocido en la antigua Grecia por ser el maestro de la muerte tranquila, de la muerte sin violencia. Ese ser era un extraña combinación de violencia y muerte. Si energía perturbaba a Hypnos, pues era poderosa e impredecible.

Antes que Hypnos hubiera de llegar al lugar Phantanasos hizo gala de su maestría en la pelea, cosa que le complació de sobremanera a Hypnos, nunca la había visto luchar de esa manera. En alguna ocasión había presenciado escaramuzas con sus hermanos, y nunca obtenía resultados favorables. Sin embargo, en ese momento, nadie tendría problema en confundirla con una guerrera experimentada. Pronto aquella entidad cayó estrepitosamente al piso, un segundo después su cabeza ya no estaba sobre sus hombros. Escucho que su oniro le aconsejaba alejarse del contacto de aquel ser, pues todo lo que tocaba moría. El sonrió, recordó a su hermano.

Hypnos descendió hasta el pasto a unos metros de ellos. Pronto se vio sorprendido por la reaparición de aquel ser que se abalanzaba sobre el. El dios frunció el seño, tendría que pelear. O eso pensó por un segundo, al segundo siguiente Phantanasos tenía dominado aquel feo primo de su hermano. Con un nuevo tajo lo dejaba nuevamente fuera de combate.

Ella le pidió acabar con el, sus ojos eran una mezcla de suplica e ira, desesperación, sus musculos temblaban al contener su ira. Hypnos podía sentir esa ira dentro de el también. Ella tenía historia con ese ser, ella quería ese placer, ella quería, retribución.

Hypnos asintió solemnemente, no dijo mas. No había necesidad.

Apenas Phantanasos hubo de retomar su atención a la batalla el buscó por el aire a Rihannon, ¿Donde estaría? ¿Seguiría aquí? o ¿esta prueba les habría separado nuevamente? Podía sentir su presencia, también podía sentir a Astra, lo que le indicaban que seguían en algún lugar de aquella selva.

Su atención retornó a la batalla, si bien es cierto que sería Phantanasos quien la libraría no podía confiarse. Ella estaba demostrando ser una excelente guerrera, pero no sabían que mas había por ahí.

Elevó su cosmoenergía hasta que una intensa aura púrpura escondía su cuerpo dentro de ella. Del centro de su ser emergieron una gran cantidad de filos hilos que se dispararon en todas direcciones. La energía de Hypnos cubría el lugar. Estaba buscando alguna trampa ilusoria o dimensional. Deseaba encontrar el verdadero camino oculto en aquella emboscada, en aquella prueba.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mar Oct 31, 2023 7:16 pm
por Rhiannon
Había estado callado y de repente el dios sacudió la cabeza. ¿Le había disgustado?, sería bueno que se fuera desencantando.

De súbito, el calor se apoderó del sitio. Instintivamente sus alas metálicas se replegaron hacia enfrente y semi rodeándolos, para hacer una especie de protección de metal contra las llamas, una ayuda que quizá dio una pequeña ventana de tiempo para actuar al dios, al darle la orden y liberar la esfera de energía de su mano.

No dudó para cumplir con la palabra de Hypnos, agitó las alas hacia afuera y luego arriba, creando por unos segundos un espacio sin fuego al alejarlo. Intentó no batir las alas hasta que su salto la llevó lo suficientemente arriba para evitar que el viento que generase aumentara las llamas donde Hypnos estaba. Por más divinidad que fuese, algunos eran susceptibles también al elemento y de él no estaba segura. Ni siquiera sabía si tenía un cuerpo humano o no, hasta donde sabía comúnmente ellos se hallaban en los Elyseos y ahora paseaba en el infierno.

Recordó que Phantasos era uno de los Oniros... ¿le pedía buscar a uno de sus “bebés” en este momento?, probablemente para ayudar; quizá estaba cerca... buscó con la mirada y no encontró tampoco a Raven ni a...

—¿Sholot?...

Empezó a sobrevolar el área buscándolo desesperada con la vista o la especie de tirón que había sentido en su pecho cuando la guiaba y hacía que mirase a su alrededor; esperaba que el pobre animalito ya que era inteligente, no se hubiese hallado entre las llamas en ese momento o se pusiera tan escurridizo como era para escapar, y si lo pensaba mejor ¡Se lo habían robado mientras se estaba presentando con Hypnos!, incluso entre los espectros (algunos) había honor, ¡eso era deshonroso!

Phantasos. Enfocó su mente, y de repente se dio cuenta que Raven podía ser la misma persona, si es que la divinidad había reencarnado o algo similar. Sintió de nuevo el tirón su pecho y voló hacia aquel sitio. El fuego se había extinguido, pero el humo todavía molestaba en su garganta así que voló un poco más alto a donde fuera libre de ello. Continuó hasta que vio una pelea abajo. Un gigante atacaba en plena forma a Raven, que se defendía bastante bien mostrando ser una guerrera entrenada.

Hynos se acercaba, notó tanto su cosmos como la presencia indudable, a ser espectador también. El desarrollo estaba siendo... interesante. Los ojos de Rhiannon se abrieron cuando el gigante volvió a la vida. No podía escuchar que había dicho Raven, pero Hypnos aún estaba al margen. Había encontrado a su Phantasos, y Rhiannon también, así que eso consideraría su orden acatada. Él nunca había dicho para qué quería que la encontrara, así que realmente no tenía por qué meterse. (Aplastó la culpa que empezaba a sentir supliéndola por una sensación de agrado al saber que podía irse ahora; estúpidos sentimientos de “nobleza” ...)

Teniendo a Astra entre los brazos y el tirón en su pecho que le decía hacia donde ir, cortesía del perrito (¡Probablemente de camino hacia otra pista, y su asunto con la “serpiente emplumada” de América!), continuó su vuelo un poco más allá de donde se encontraban los dioses en sus propios asuntos. Una energía la hizo sentir un escalofrío tan fuerte que la hizo detenerse al estremecerse por completo.

En el inframundo había prisiones donde el olor era especialmente malo, pero “Esto” era un nivel siguiente. Dio un trago grande de saliva para intentar tragarse la sensación de náusea y prefirió respirar lento por la boca. Incluso desde la altura en la que estaba podía percibir el aroma de putrefacción que venía de aquel ser abajo. Había aparecido de la nada en el claro. Su aura poderosa sin duda era la de un dios, uno que además del hedor emanaba peligro y... muerte. Si algo sabía es que Hypnos y Thanatos eran dioses gemelos y definitivamente ese no se parecía al dios que dejó a cargo del fuego momentos atrás.

Dejó caer las piernas de Astra, extendió el brazo y concentrando su energía en un punto a su lado, permitió que se rompiera brevemente la barrera del espacio para permitir el paso a un dragón. Puso a Astra montando sobre su espalda.

—Cuídala ella es... mhhh... un tesoro, ¿entiendes?

Porque no había nada que los dragones pudiesen proteger con más cuidado y fervor que algo como eso, además de a los que consideraban como “los suyos”.

Fue cuidadosa al cerrar el portal. Una de las bondades que había conservado de su encarnación anterior, era el conocimiento sobre el uso de esa habilidad. [Alguna vez fue lo suficiente inconsciente para usarla de forma desmedida como si portales dimensionales fuesen una puerta o ventana sin cuidado, en vez del recurso de su cuerpo físico o los naturales; ahora era mucho más cuidadosa, intuyendo que probablemente eso era algo que debido al uso constate y absurdo podían haber acabado con alguna que otra realidad o alterado la suya... Les faltaba mucho por investigar a los usuarios a lo largo de los años, de los siglos, los poseedores como todo los habían utilizado sin conciencia alguna y a destajo, sólo porque podían.] Cuidaba a veces de no cometer los mismos errores ahora y sólo los usaba en necesidad. La invocación que había aprendido en los viejos libros costaría más energía y más tiempo, algo que probablemente no tenía, así que optó por el portal.

No se había curado “mágicamente” de la pelea múltiple que tuvo en el laberinto, todavía le dolía mucho el cuerpo y estaba un poco cansada, aunque por entrenamiento lo pasara por alto para seguir adelante, pero ese ente o lo que fuese, el cosmos de ese ser se estaba volviendo más agresivo y violento mientras la miraba con un odio extraño. Estaba bastante segura de no haberlo conocido.

—Soy Rhiannon, porto el sapuri de Wyvern, al servicio del señor Hades. ¿Quién eres?

A su alrededor, el olor, o más bien la especie de gases que habían emanado del tipo empezó a cambiar, espesándose para tornarse de un gas de color verdoso y púrpura. Hizo un ademán y el dragón voló un poco más alto. Rhiannon confió en él y todavía más en no quitar la vista de aquel que no le había contado todavía.

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Publicado: Mié Nov 01, 2023 9:32 pm
por Raven
No había dicho nada, pero en realidad no hacía falta. A excepción de los momentos en los que a Hypnos le gustaba dar rienda suelta a su sabiduría ancestral, el dios solía ser parco en palabras. Debido a eso, igual que la oniro había desarrollado una habilidad especial en esquivar gotas de sangre, había aprendido a dialogar con su señor con la mirada, motivo por el cual solía mantener un contacto ocular tan marcado con él. Podía adivinar que la decisión del dios no estaba completamente libre de dudas. Los oniros no eran como los caballeros dorados de Athena o los espectros de Hades. Hypnos no los concebía como guerreros encargados de su protección y por eso, no era de los que se quedaban en la retaguardia viéndoles morir antes de pelear. Phantasos era consciente de que su señor habría preferido cambiar los papeles y enfrentar a Buluc-Chabtan, o en su defecto, al menos poder apoyarla en la batalla... y aún así, le permitía ir sola, lo que resultaba aún más relevante para ella.

No podía evitar sentirse aliviada al ver la reacción de Hypnos. Con ese silencioso asentimiento, le había otorgado su confianza y además le daba plena libertad de movimientos. Le habría gustado darle las gracias en voz alta, decirle que no se preocupara y que ayudase a Rhiannon y Astra en su pelea... pero solo pudo hacerlo con una breve mirada acompañada de un lento parpadeo.



Con ayuda de sus alas, dejó a su espalda a Hypnos y se apresuró a llegar hasta el cadáver... o al menos lo que quedaba de él. Su mente trabajaba rápido valorando las alternativas. Ahora que ya no debía atacar desde un punto ciego, un mundo de posibilidades se abría ante ella.

- Matar a la muerte...- murmuraba en voz alta. Era inevitable no ver las semejanzas de aquel ser con el dios Thanatos, por lo que en ese instante, se lamentó por no haber pensado nunca seriamente en como matarlo llegado el caso.

El basilisco fue la primera opción que le vino a la cabeza. Una mirada y fin del problema. No obstante, no podía olvidar el hecho de que sus aliados no estaban claramente ubicados y que cualquier mínimo error podía ser fatal. Debía pensar en otra alternativa...




Mientras tanto, Hypnos había hecho uso de su poder para intentar encontrar alguna explicación o pista para la situación en la que se encontraban, pero no parecía haber nada fuera de lo común, ni ilusiones, ni dimensiones... nada. Aún así, seguía intentando encontrar un camino o pista que seguir, pero los hilos únicamente señalaban a una de las dos estatuas que marcaban la línea divisoria que Phantasos había cruzado anteriormente. Sobre ella, Xolot permanecía quieto, observando a su alrededor, sin recibir ningún tipo de daño.

Raven seguía barajando posibilidades cuando creyó escuchar a lo lejos los rugidos de un dragón, seguidos por unos cascabeles. Instantes después, un olor nauseabundo comenzó a extenderse por todo el lugar. Había convivido el tiempo suficiente con dragones como para saber que no podía venir de él, y Buluc había vuelto a aparecer, sin cambios aparentes. Es más, si hubiese tenido que apostar, el foco venía de alguna zona bastante alejada, así que solo había una opción: aquel dios no estaba solo.



Comenzó a toser con fuerza. Aquel aire no solo era pestilente, sino que venía mezclado con algún tipo de sustancia dañina para los pulmones humanos. Necesitaba un ataque poderoso y diferente, así como una buena defensa tanto interna como externa, por lo que su cuerpo comenzó a transformarse con rapidez, dejando que las serpientes se apoderaran de su pelo y su cuerpo de escamas. En cuanto el cambio se hubo completado, la tos cesó y se sintió con fuerzas renovadas.

El dios maya corría hacia ella. Sabía que Phantasos no iba a cesar en cazarlo hasta estar muerta, así que no perdió el tiempo y se abalanzó contra ella de un salto con el cuchillo en la mano. La oniro sonrió, pues ya estaba convertida en gorgona cuando cruzó su mirada con la de él. La piedra no tardó ni un segundo en apoderarse de todo el gigantesco cuerpo, pero tan rápido como se había convertido en piedra, ésta se deshizo como si fuera polvo.

Phantasos no tuvo tiempo para reaccionar.

El pesado cuerpo del dios había caído sobre ella, tirándola contra el suelo y haciendo que su cuchillo de obsidiana se clavara la mano derecha de la oniro y en el suelo. Raven no pudo evitar lanzar un grito de dolor. No era un cuchillo ni un corte normal. Sentía como si su mano se estuviese deshaciendo por dentro y lo que fuese que lo provocara, quisiera extenderse hacia el resto del brazo.

Su grito fue silenciado casi inmediatamente, pues el dios usó su otro brazo para agarrar el cuello de la oniro e intentar estrangularla. La diosa podría haberse echado a reír a carcajadas en ese momento. Era la segunda vez que intentaban matarla del mismo modo, pero ahora había una importante diferencia: podía contraatacar.

Las serpientes no tardaron en lanzarse a clavar sus colmillos en el brazo derecho del dios, que inevitablemente tuvo que aflojar su agarre por efecto del veneno neurotóxico. Tampoco parecía comprender por qué aquella mujer seguía con vida tras haber recibido su puñalada y estar en contacto con su piel, pero aún así no dejaba de girar el puñal de su mano izquierda, clavándolo con más fuerza y haciendo que Raven se estremeciese del dolor.

- Has... elegido... mal...

Murmuró Phantasos, clavando su mano izquierda en sus propios colmillos para hacer una pequeña herida en la piel. Después, levantó el brazo y lo extendió hasta la cara de su enemigo, bañando con su sangre la boca del dios. Éste se levantó con torpeza, llevándose las manos al cuello y echando espuma por la boca. La oniro aprovechó que éste la había liberado para sacarse el puñal y levantarse con rapidez.

Se alejó unos metros viendo el resultado de su ataque, sintiéndose aliviada de haber elegido ser una gorgona y no otro ser. No entendía por qué el dios no se había quedado convertido en piedra, pero al menos, las escamas le habían protegido y por suerte, había sido apuñalada en su lado derecho. El lado cuya sangre era capaz de curar y resucitar a los muertos. La sangre que había alzado y condenado a Asclepio y creado a Pegaso.

Sin embargo, la del lado izquierdo, era capaz de matar de manera inmediata. Juntando esta sangre a los mordiscos de las serpientes, la condena del dios estaba asegurada.

Phantasos abrió un portal dimensional y sacó unos frascos junto a unos pequeños murciélagos.

- Repartidlos- ordenó tras llenar los frascos con sangre de su mano derecha, antes de que ésta acabase de sanar. También ella se quedó con más pequeños antídotos.

Los murciélagos volaron en dirección de Hypnos, Astra y Rhiannon. No era mucho, pero al menos podía servirles de ayuda. La oniro cesó la transformación, recuperando su pelo negro. Ser una gorgona era muy eficaz, pero consumía demasiado cosmos... y Raven no tenía un contenedor infinito de éste.

Phantasos miró al cielo. A lo lejos, habían surgido unas grandes nubes negras y el sonido de relámpagos comenzaba a hacerse presente.

Buluc había fallecido envenenado... pero una vez más, volvía a derretirse para volver...