Afueras de Asgard (On Rol)
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Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Ni siquiera sabe qué hacer con sus emociones, pero las mantiene bien interiorizadas y no lo muestra en su gesto más allá de un ceño fruncido. Los dioses primordiales se acercan... con los viajes alrededor del mundo (cuidadosamente intentando no acercarse a reinos principales de los dioses) había recolectado información a lo largo de los años; su interés se había enfocado en los dragones, pero como buena coleccionista de "tesoros", entre ellos libros y todo lo que pudiera sentir que era información importante, había recolectado relatos de sobrevivientes, acerca de por qué el mundo había estado en una devastación extraordinaria y que había estado en los últimos años habían luchado mucho en todos lados por su reconstrucción. Se preguntó si era debido a ellos.
Pero... no había hecho caso del todo, aunque era algo tan importante, porque se había enfocado egoístamente en sus asuntos. No se arrepentía, pero quizás si debió encauzar más en algo tan fundamental.
—Te agradezco la información y el aviso. Ciertamente no tienes qué preocuparte por el inframundo. Mi lord Hades ha despertado, al igual que otros dioses a su servicio y tenemos a nuestra regente que se ocupa diligente y efectiva de las huestes infernales. Sin embargo, no puedo hablar en su nombre acerca de tu ofrecimiento de ayuda, sólo llevar tu mensaje.
Rhiannon no estaba del todo de acuerdo en que la cantidad hacía la fuerza; podía ser que a veces si era una diferencia, pero había estado en esto el suficiente tiempo para saber que eso no lo era todo. A veces lo era el poder, otras lo era la habilidad; incluso el sentimentalismo hacía poderosa a la gente de maneras insospechadas... alguien con un objetivo, noble o no, podría aniquilar hasta a los dioses. Hubo veces en que la actuación de un solo guerrero podía decidirlo todo.
Las siguientes palabras le resultan un tanto dolorosas en su nostalgia.
—Yo... puede que haya escuchado de ellos. —Los conoció, amo con todo su corazón a algunos de ellos, pero eso no es algo que el dios tenga que saber, ¿quizá la corazonada de Rhiannon tiene sea cierta? —¿Los conociste?
Medita un poco qué tanto decirle.
—Supongo que tanto Asgard como el inframundo somos más reservados para hacer las cosas, no es que no estemos preparados o activos. El inframundo lo está y creo que es muy fuerte. Hemos estado enfrentando amenazas de las que aparentemente no están enterados en el Olimpo, dado que su enfoque está en los primordiales.
Su boca se aprieta un poco al escuchar lo de ella como juez, dando espacio para que el dios digiera la información.
—En esta era es diferente para Wyvern, mi señor decidió que yo no debía ser un juez. Mi misión por ahora es otra. —Descubrirla era el problema, pero bueno, es un detalle no trascendente para el señor de la guerra, que está actuando de una forma extrañamente ecuánime entre los reinos, pero todavía dentro de su rubro guerrero buscando ayudar por medio de la pugna.
Pero... no había hecho caso del todo, aunque era algo tan importante, porque se había enfocado egoístamente en sus asuntos. No se arrepentía, pero quizás si debió encauzar más en algo tan fundamental.
—Te agradezco la información y el aviso. Ciertamente no tienes qué preocuparte por el inframundo. Mi lord Hades ha despertado, al igual que otros dioses a su servicio y tenemos a nuestra regente que se ocupa diligente y efectiva de las huestes infernales. Sin embargo, no puedo hablar en su nombre acerca de tu ofrecimiento de ayuda, sólo llevar tu mensaje.
Rhiannon no estaba del todo de acuerdo en que la cantidad hacía la fuerza; podía ser que a veces si era una diferencia, pero había estado en esto el suficiente tiempo para saber que eso no lo era todo. A veces lo era el poder, otras lo era la habilidad; incluso el sentimentalismo hacía poderosa a la gente de maneras insospechadas... alguien con un objetivo, noble o no, podría aniquilar hasta a los dioses. Hubo veces en que la actuación de un solo guerrero podía decidirlo todo.
Las siguientes palabras le resultan un tanto dolorosas en su nostalgia.
—Yo... puede que haya escuchado de ellos. —Los conoció, amo con todo su corazón a algunos de ellos, pero eso no es algo que el dios tenga que saber, ¿quizá la corazonada de Rhiannon tiene sea cierta? —¿Los conociste?
Medita un poco qué tanto decirle.
—Supongo que tanto Asgard como el inframundo somos más reservados para hacer las cosas, no es que no estemos preparados o activos. El inframundo lo está y creo que es muy fuerte. Hemos estado enfrentando amenazas de las que aparentemente no están enterados en el Olimpo, dado que su enfoque está en los primordiales.
Su boca se aprieta un poco al escuchar lo de ella como juez, dando espacio para que el dios digiera la información.
—En esta era es diferente para Wyvern, mi señor decidió que yo no debía ser un juez. Mi misión por ahora es otra. —Descubrirla era el problema, pero bueno, es un detalle no trascendente para el señor de la guerra, que está actuando de una forma extrañamente ecuánime entre los reinos, pero todavía dentro de su rubro guerrero buscando ayudar por medio de la pugna.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
- Los tiempos cambian incluso el Olimpo evoluciona o involuciona según el purismo de los ojos con lo que sea juzgado, te agradezco la información, no soy el único Dios que ha despertado en el Olimpo, quizás los otros manejen la información que me falta, no obstante yo sigo mi camino. -Finalizaba la explicación mientras procesaba la información.
¿Los conociste? - Preguntaba la domadragones.
La cara del dios se flexibiliza un poco y la mira directamente con cierta calidez humana.
Por supuesto que si, pequeña domadragones, los conocí y una parte de mi murió en esa guerra, que sabes de esos tiempos y que es lo que buscas? fuerza?; Entiendo totalmente el concepto de la calidad, esos guerreros en esa generación la poseeían, no obstante a veces la calidad del alumno también depende mucho de la calidad del maestro y es importante que el maestro lo pueda dejar preparado en todos los ambitos de una guerra y así sume siempre calidad y no cantidad.
La conversación se había alargado, pero el temblor en el reino seguía, no había parado en ningún momento y la estructura de Odin empezaba a desmoronarce poco a poco.
¿Los conociste? - Preguntaba la domadragones.
La cara del dios se flexibiliza un poco y la mira directamente con cierta calidez humana.
Por supuesto que si, pequeña domadragones, los conocí y una parte de mi murió en esa guerra, que sabes de esos tiempos y que es lo que buscas? fuerza?; Entiendo totalmente el concepto de la calidad, esos guerreros en esa generación la poseeían, no obstante a veces la calidad del alumno también depende mucho de la calidad del maestro y es importante que el maestro lo pueda dejar preparado en todos los ambitos de una guerra y así sume siempre calidad y no cantidad.
La conversación se había alargado, pero el temblor en el reino seguía, no había parado en ningún momento y la estructura de Odin empezaba a desmoronarce poco a poco.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
No cabía duda de que los tiempos estaban cambiando en el mundo, y que nada de lo que hasta ahora había sucedió era casualidad o algo banal. Eso hacia que pesar cayera sobre sus hombros una vez mas, sobre todo porque la "normalidad" había regresado a su vida después de ver partir sobre Nidhogg a la espectro, todavía haciéndole gracia la manera en que todo con ella había acontecido.
Una alianza, así lo veía...más o menos. Tener a alguien que mantenga su palabra en el Inframundo no era algo que podían tomar a la ligera, mucho menos después de recordar las palabras del Dios que había osado con pisar tierra Asgardiana y cerrado el paso que conectaba las mismas con el Reino Marino.
Y es que si, había cosas que le dejaban intranquilo y eso no parecía poder disiparse de ahora en más.
Mientras salía del Salón Principal del Palacio después de dar su informe sobre como había resultado todo con Rihannon, fue que entonces lo sintió. Era imposible no ser alcanzado por ese despliegue de poder que, estaba seguro, abarcaba cada rincón de las tierras heladas que constituían el reino. Quería que lo notaran, y sin duda así lo era cuando todo comenzó a temblar, alertando al pueblo que como él, se preguntaba que podía ser aquello si no parecía ser más que una amenaza.
El pueblo de Asgard era uno tranquilo, contrario a lo que pudieran creer. Trabajador, hospitalario incluso cuando se los sabía llevar, más no gustaba de ser amenazado bajo ninguna circunstancia. Era la peor manera de presentarse, y nada bueno podía salir de eso aún si no tenían las de ganar. No por nada anhelaban cruzar las grandes puertas del Valhalla muriendo al pelar, porque solo así podrían servir al padre de todo en la gran batalla del fin del mundo.
Sabía que debía ir, e intento dar con Callia, Helge incluso, más no sintió sus cosmos alrededor, quizás porque esa entidad que no podía ser otra más que una Divina abarcaba todo con su energía. Bajo estas circunstancias, el pueblo reaccionó bajo directivas mayores, viendo como la gente se movilizaba dentro del palacio y a la cuál tampoco tardó en ayudar. Sabía que muchas familias habían sufrido demasiado esos años, llevando a cuestas la reconstrucción del Reino, así que entendía a la perfección que cualquier cosa que irrumpiera la paz que tanto resguardaban fuera ahora motivo de temor.
Cuando se aseguró de que las demás personas fueran ayudadas por soldados, se apresuró a buscar al causante de todo aquello mientras, medida que cruzaba la ciudad, podía sentir como ese poder se hacía más y más intenso. Para su sorpresa, sus pies derraparon en la tierra cuando al fin lo vio, o más bien, /los vió/. No cabía duda de que esa era Rihannon, más allá del Dragón a su lado que parecía pertenecerle desde siempre y no haber estado dormido quien sabe por cuántos años.
Al sujeto frente a ella no lo reconoció, pero sabía que era el causante de todo eso y que los cimientos de Asgard temblaran solo por la intensidad de su presencia allí. Estaban enfrascados en una conversación que no alcanzaba a escuchar, pero eso no le detuvo para acercarse lo suficiente para que su propio cosmos no sea aplastado por el del Dios.
— ¡Detén esto! — pidió. En su voz se notaba el fastidio, y pensó que Callia sería mucho más diplomática de encontrarse allí. — Ustedes los /dioses/ tiene la manía de presentarse dejando ruina a su paso...y esperan que sean recibidos con respeto y adoración. — masculló, sin tomar muy en cuenta lo de /dioses/ porque ni siquiera eran los suyos, ni tampoco les debía nada. — ¿Por qué vienes a Asgard de esa forma? ¿Eres tú a quien se refería ese maestro, Saga Slifer?
Todavía recordaba cada una de sus palabras, lo cuál le hacía nuevamente hervir la sangre por lo absurdas de estas cuando decían una cosa, y su actuar definitivamente demostraba otra.
Una alianza, así lo veía...más o menos. Tener a alguien que mantenga su palabra en el Inframundo no era algo que podían tomar a la ligera, mucho menos después de recordar las palabras del Dios que había osado con pisar tierra Asgardiana y cerrado el paso que conectaba las mismas con el Reino Marino.
Y es que si, había cosas que le dejaban intranquilo y eso no parecía poder disiparse de ahora en más.
Mientras salía del Salón Principal del Palacio después de dar su informe sobre como había resultado todo con Rihannon, fue que entonces lo sintió. Era imposible no ser alcanzado por ese despliegue de poder que, estaba seguro, abarcaba cada rincón de las tierras heladas que constituían el reino. Quería que lo notaran, y sin duda así lo era cuando todo comenzó a temblar, alertando al pueblo que como él, se preguntaba que podía ser aquello si no parecía ser más que una amenaza.
El pueblo de Asgard era uno tranquilo, contrario a lo que pudieran creer. Trabajador, hospitalario incluso cuando se los sabía llevar, más no gustaba de ser amenazado bajo ninguna circunstancia. Era la peor manera de presentarse, y nada bueno podía salir de eso aún si no tenían las de ganar. No por nada anhelaban cruzar las grandes puertas del Valhalla muriendo al pelar, porque solo así podrían servir al padre de todo en la gran batalla del fin del mundo.
Sabía que debía ir, e intento dar con Callia, Helge incluso, más no sintió sus cosmos alrededor, quizás porque esa entidad que no podía ser otra más que una Divina abarcaba todo con su energía. Bajo estas circunstancias, el pueblo reaccionó bajo directivas mayores, viendo como la gente se movilizaba dentro del palacio y a la cuál tampoco tardó en ayudar. Sabía que muchas familias habían sufrido demasiado esos años, llevando a cuestas la reconstrucción del Reino, así que entendía a la perfección que cualquier cosa que irrumpiera la paz que tanto resguardaban fuera ahora motivo de temor.
Cuando se aseguró de que las demás personas fueran ayudadas por soldados, se apresuró a buscar al causante de todo aquello mientras, medida que cruzaba la ciudad, podía sentir como ese poder se hacía más y más intenso. Para su sorpresa, sus pies derraparon en la tierra cuando al fin lo vio, o más bien, /los vió/. No cabía duda de que esa era Rihannon, más allá del Dragón a su lado que parecía pertenecerle desde siempre y no haber estado dormido quien sabe por cuántos años.
Al sujeto frente a ella no lo reconoció, pero sabía que era el causante de todo eso y que los cimientos de Asgard temblaran solo por la intensidad de su presencia allí. Estaban enfrascados en una conversación que no alcanzaba a escuchar, pero eso no le detuvo para acercarse lo suficiente para que su propio cosmos no sea aplastado por el del Dios.
— ¡Detén esto! — pidió. En su voz se notaba el fastidio, y pensó que Callia sería mucho más diplomática de encontrarse allí. — Ustedes los /dioses/ tiene la manía de presentarse dejando ruina a su paso...y esperan que sean recibidos con respeto y adoración. — masculló, sin tomar muy en cuenta lo de /dioses/ porque ni siquiera eran los suyos, ni tampoco les debía nada. — ¿Por qué vienes a Asgard de esa forma? ¿Eres tú a quien se refería ese maestro, Saga Slifer?
Todavía recordaba cada una de sus palabras, lo cuál le hacía nuevamente hervir la sangre por lo absurdas de estas cuando decían una cosa, y su actuar definitivamente demostraba otra.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Un poder sin presedentes se pudo sentir en todo Asgard, que ahora sabia, gracias a las brujas cual era el proposito de su llegada, un suspiro salio del joven pelinaranjo, solo que su armadura rojiza comenzo a vibrar de forma extraña, ya que estaba caminando por el bosque, sintio los sonidos del dragon de la peliplatinada, eso no era bueno.
Corriendo lo más rápido que le es permitido, llego a las afueras del reino, donde vio al chico de cabellos azules y Andras junto a su mujer
Vaya, estos dias a estado muy movido aqui, nuestra amiga ya cumplio su mision y ahora, llega este guerrero de cosmos poderoso - dice susurrando, mira al dragon, luego al escena ya que no mucho sabe aun como usar todo su poder, pero, como dijieron las brujas, tenia un don que ni su familiar fue capaz de tenerlo bien desarrollado- espero a que funciones por todo lo que creo en esta vida y en las anteriores - lo dice sin darse cuenta a que ya esta hablando en voz alta-
Corriendo lo más rápido que le es permitido, llego a las afueras del reino, donde vio al chico de cabellos azules y Andras junto a su mujer
Vaya, estos dias a estado muy movido aqui, nuestra amiga ya cumplio su mision y ahora, llega este guerrero de cosmos poderoso - dice susurrando, mira al dragon, luego al escena ya que no mucho sabe aun como usar todo su poder, pero, como dijieron las brujas, tenia un don que ni su familiar fue capaz de tenerlo bien desarrollado- espero a que funciones por todo lo que creo en esta vida y en las anteriores - lo dice sin darse cuenta a que ya esta hablando en voz alta-

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Kalya se encontraba caminando por las calles cuando aquel descomunal cosmos se dejó sentir, haciendo temblar los mismos cimientos de la tierra. Varias tejas de los edificios a su alrededor comenzaron a caer sobre los atemorizados transeúntes. La Valquiria invocó varios domos de luz para proteger a los más cercanos del escombro.
-¡Todos aléjense de los edificios! ¡Ustedes no se queden ahí parados! ¡Guíen a los ciudadanos a las zonas seguras! – Gritó a un grupo de guardias que parecían haberse quedado clavados al piso.
A pesar de haber dejado su armadura, su aire de autoridad y despliegue de habilidades fue suficiente para hacerse obedecer.
El temblor persistía, pero Kalya siguió corriendo por las calles, asegurándose de que la gente se ponía a salvo y lejos de los edificios, así como los guardias estuvieran haciendo su trabajo de resguardar y guiar a la población.
Finalmente pudo sentir los cosmos de sus compañeros dirigiéndose hacia las afueras, de donde provenía aquel cosmos. Andras se había dirigido a reportar los acontecimientos más recientes al palacio, Mime deseó unos momentos a solas para reflexionar sobre lo acontecido. Después de su aventura con Rhiannon, todos tenían mucho que pensar.
-Por una maldita vez podrían simplemente entrar por la puerta y preguntar. – Murmuró dejando salir su mal humor antes de invocar su armadura y dirigirse también hacia la persona, más probablemente un Dios, responsable.
Allí se encontró con sus dos compañeros y la Espectro de quien apenas se habían despedido después de su reciente aventura. Al parecer no le había dado tiempo de descansar y emprender el vuelo con su dragón cuando aquel quien quiera que fuera había aparecido.
Alcanzó a escuchar el reclamo de Andras hacia el desconocido. Ciertamente, no había nada que agregar al respecto por lo que Kalya se detuvo unos pasos atrás, dejando sentir su propio cosmos, esperando a ver qué tenía que decir el desconocido.
-¡Todos aléjense de los edificios! ¡Ustedes no se queden ahí parados! ¡Guíen a los ciudadanos a las zonas seguras! – Gritó a un grupo de guardias que parecían haberse quedado clavados al piso.
A pesar de haber dejado su armadura, su aire de autoridad y despliegue de habilidades fue suficiente para hacerse obedecer.
El temblor persistía, pero Kalya siguió corriendo por las calles, asegurándose de que la gente se ponía a salvo y lejos de los edificios, así como los guardias estuvieran haciendo su trabajo de resguardar y guiar a la población.
Finalmente pudo sentir los cosmos de sus compañeros dirigiéndose hacia las afueras, de donde provenía aquel cosmos. Andras se había dirigido a reportar los acontecimientos más recientes al palacio, Mime deseó unos momentos a solas para reflexionar sobre lo acontecido. Después de su aventura con Rhiannon, todos tenían mucho que pensar.
-Por una maldita vez podrían simplemente entrar por la puerta y preguntar. – Murmuró dejando salir su mal humor antes de invocar su armadura y dirigirse también hacia la persona, más probablemente un Dios, responsable.
Allí se encontró con sus dos compañeros y la Espectro de quien apenas se habían despedido después de su reciente aventura. Al parecer no le había dado tiempo de descansar y emprender el vuelo con su dragón cuando aquel quien quiera que fuera había aparecido.
Alcanzó a escuchar el reclamo de Andras hacia el desconocido. Ciertamente, no había nada que agregar al respecto por lo que Kalya se detuvo unos pasos atrás, dejando sentir su propio cosmos, esperando a ver qué tenía que decir el desconocido.
Re: Afueras de Asgard (On Rol)
¡Detén esto! - Grito un joven, los agardianos de la zona empiezan a aparecer uno trás otro, mientras el temblo comenzaba a ceder y detenerse...
Al fin salieron de su madriguera, no tenìa pensado destruir el reino, pero si hubiera sido otro dios si podrìa haberme llevado varias vidas conmigo, es importante que esten alerta a todo y puedan llegar a este lugar, antes siquiera empiece a producir algún tipo de temblor, la reacción fue lenta y se vienen tiempos de guerra, donde el tiempo será el bien más escaso.
El temblor se habìa detenido y la barrera del lugar se habìa bajado - Ya no es necesario esto, puedes irte si quieres con tu dragon, ahora transmitirè el mensaje a este reino. - mirando a los 3 asgardianos presente ahí, le llamo la atención la última llegada, aquella de colores celestes.
Me agrada, te mantienes alerta, no das un paso en falso; Soy Ares, dios de la guerra... Hace años la era del cosmos colapso y recién en estos tiempos han renacido los serés capaces de controlar su cosmos, la era mitologica se ha vuelto a forjar, fuí testigo de algunas guerras pasadas y lo que se avecina ya no tiene que ver con batallas tan vanales como de Santuario contra el resto de los reinos. Esta naciendo una nueva fuerza, dioses que estàn sobre los dioses...
Ya me presenté, no vengo a declararles la guerra ni nada, intenté entrar de forma pacifica, pero nadie me atendió, la reacción fue lenta, con quienes tengo el gusto? - dice mirando a los presentes, al chico griton, al pelirojo y a la chica celeste.
Al fin salieron de su madriguera, no tenìa pensado destruir el reino, pero si hubiera sido otro dios si podrìa haberme llevado varias vidas conmigo, es importante que esten alerta a todo y puedan llegar a este lugar, antes siquiera empiece a producir algún tipo de temblor, la reacción fue lenta y se vienen tiempos de guerra, donde el tiempo será el bien más escaso.
El temblor se habìa detenido y la barrera del lugar se habìa bajado - Ya no es necesario esto, puedes irte si quieres con tu dragon, ahora transmitirè el mensaje a este reino. - mirando a los 3 asgardianos presente ahí, le llamo la atención la última llegada, aquella de colores celestes.
Me agrada, te mantienes alerta, no das un paso en falso; Soy Ares, dios de la guerra... Hace años la era del cosmos colapso y recién en estos tiempos han renacido los serés capaces de controlar su cosmos, la era mitologica se ha vuelto a forjar, fuí testigo de algunas guerras pasadas y lo que se avecina ya no tiene que ver con batallas tan vanales como de Santuario contra el resto de los reinos. Esta naciendo una nueva fuerza, dioses que estàn sobre los dioses...
Ya me presenté, no vengo a declararles la guerra ni nada, intenté entrar de forma pacifica, pero nadie me atendió, la reacción fue lenta, con quienes tengo el gusto? - dice mirando a los presentes, al chico griton, al pelirojo y a la chica celeste.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
No quiso contradecirlo y no por empatía ni piedad hacia las emociones del dios, porque evidentemente le dolía haber perdido a aquellas personas.
—Aún estoy aquí —Pensó, pero apretó la boca para no decirlo. Estaba casi segura ahora de quién era este hombre, lo que significa... significó para ella.
Todavía fuerte y protector, preocupado pero con sus rarezas. No; el maestro no siempre tiene que ver. No lo culparía por sus fracasos.
—Demasiado generoso para un dios de guerra. —Era entre verdad e ironía; porque no lo estaba siendo ante el temblor que seguramente afectaría a la población de civiles inocentes. Poner en riesgo sus vidas sólo para un simulacro para los dioses guerreros, como al parecer era la intención no tenía tanto sentido.
Aunque se lo negó mil veces, sintió alivio al ver llegar primero a Andras y luego al resto de dioses guerreros para defender sus tierras. Estúpida empatía. . Aún así le hubiera gustado hablar más con Ares, pero sabía que su tiempo ahí estaba limitado. Tenía ahora un mensaje qué entregar y el deber hacia con el inframundo era primero. Tenía un presentimiento positivo de esto, y si el dios hubiese querido en realidad ser hostil estarían en este momento en una batalla, y no se hubiera tomado el tiempo de darle explicaciones a un guerrero sin rango mayor como lo era Rhiannon, así que lo juzgó sincero. Dejó que se desarrollara la conversación, hasta que Ares simplemente...
—Vaya manera de echarme... —Masculló—. Pero de acuerdo, me iré y dejaré que los de Asgard resuelvan sus problemas. Por cierto, de nada, por detenerlo mientras llegaban.
Extendió el brazo, a varios metros se abrió un portal dimensional lo suficientemente grande para que el dragón pasara. Seguramente se sintieron ligeramente jalados hacia el, pero Rhiannon no lo había creado para absorverlos, sino simplemente para acortar distancias. Las dimensiones eran algo delicado así que sólo estaba bien usarlos en batalla, si bien alguna vez en sus vidas pasadas abusó bastante de ellos la experiencia le había enseñado mejor. Aunque tardaba más prefería por ello montar sobre los dragones o recorrer distancias de forma convencional. ¿Pero esto?, el mensaje del dios no era poca cosa y lo consideraba una urgencia lo suficientemente grande para llegar con presteza al inframundo.
—Escucha, Lord Ares. —Suspiró, tenía muchísimas cosas que decirle, pero quizás se encontraría después. No iba a estorbar en su camino y cuyas intenciones eran importantes, por algo tan absurdo como sus sentimientos.
—Tengo una deuda con estos pelirrojos. —Lo que no era del todo cierto, si bien habían sido lo suficientemente gentiles (y astutos) para unirse en su cruzada de liberar al dragón, ellos también habían obtenido su beneficio al obtener de vuelta la espada de Sigfried. No se debían nada, pero le habían caído bien. Eso no pasaba a menudo. —Así que si por tu mano ellos llegan al Hades, te aseguro que te buscaré y saldaré cuentas. —Su voz se había hecho baja y peligrosa. Se dio vuelta y le palmeó al pasar el hombro a Andras, dejando su mano, la apretó un poco hasta que sus miradas se encontraran. —Buena suerte a todos.
Sonrió de medio lado y una chispa de cierta malicia brilló en sus ojos, lo suficientemente rápido para que fuese sorpresivo, apretó el agarre en el hombro de Andras y saltó sosteniéndolo. El dragón voló bajo para que ella aterrizara sobre su espalda donde también dejó caer a Andras.
—Te ayudaré a mejorar a este. —Le gritó Ares mientras entraba al portal, haciendo oídos sordos a las réplicas del pelirrojo; después atravesó el portal que se cerró tras pasar.
(Continúo en el castillo de Heinstein)
—Aún estoy aquí —Pensó, pero apretó la boca para no decirlo. Estaba casi segura ahora de quién era este hombre, lo que significa... significó para ella.
Todavía fuerte y protector, preocupado pero con sus rarezas. No; el maestro no siempre tiene que ver. No lo culparía por sus fracasos.
—Demasiado generoso para un dios de guerra. —Era entre verdad e ironía; porque no lo estaba siendo ante el temblor que seguramente afectaría a la población de civiles inocentes. Poner en riesgo sus vidas sólo para un simulacro para los dioses guerreros, como al parecer era la intención no tenía tanto sentido.
Aunque se lo negó mil veces, sintió alivio al ver llegar primero a Andras y luego al resto de dioses guerreros para defender sus tierras. Estúpida empatía. . Aún así le hubiera gustado hablar más con Ares, pero sabía que su tiempo ahí estaba limitado. Tenía ahora un mensaje qué entregar y el deber hacia con el inframundo era primero. Tenía un presentimiento positivo de esto, y si el dios hubiese querido en realidad ser hostil estarían en este momento en una batalla, y no se hubiera tomado el tiempo de darle explicaciones a un guerrero sin rango mayor como lo era Rhiannon, así que lo juzgó sincero. Dejó que se desarrollara la conversación, hasta que Ares simplemente...
—Vaya manera de echarme... —Masculló—. Pero de acuerdo, me iré y dejaré que los de Asgard resuelvan sus problemas. Por cierto, de nada, por detenerlo mientras llegaban.
Extendió el brazo, a varios metros se abrió un portal dimensional lo suficientemente grande para que el dragón pasara. Seguramente se sintieron ligeramente jalados hacia el, pero Rhiannon no lo había creado para absorverlos, sino simplemente para acortar distancias. Las dimensiones eran algo delicado así que sólo estaba bien usarlos en batalla, si bien alguna vez en sus vidas pasadas abusó bastante de ellos la experiencia le había enseñado mejor. Aunque tardaba más prefería por ello montar sobre los dragones o recorrer distancias de forma convencional. ¿Pero esto?, el mensaje del dios no era poca cosa y lo consideraba una urgencia lo suficientemente grande para llegar con presteza al inframundo.
—Escucha, Lord Ares. —Suspiró, tenía muchísimas cosas que decirle, pero quizás se encontraría después. No iba a estorbar en su camino y cuyas intenciones eran importantes, por algo tan absurdo como sus sentimientos.
—Tengo una deuda con estos pelirrojos. —Lo que no era del todo cierto, si bien habían sido lo suficientemente gentiles (y astutos) para unirse en su cruzada de liberar al dragón, ellos también habían obtenido su beneficio al obtener de vuelta la espada de Sigfried. No se debían nada, pero le habían caído bien. Eso no pasaba a menudo. —Así que si por tu mano ellos llegan al Hades, te aseguro que te buscaré y saldaré cuentas. —Su voz se había hecho baja y peligrosa. Se dio vuelta y le palmeó al pasar el hombro a Andras, dejando su mano, la apretó un poco hasta que sus miradas se encontraran. —Buena suerte a todos.
Sonrió de medio lado y una chispa de cierta malicia brilló en sus ojos, lo suficientemente rápido para que fuese sorpresivo, apretó el agarre en el hombro de Andras y saltó sosteniéndolo. El dragón voló bajo para que ella aterrizara sobre su espalda donde también dejó caer a Andras.
—Te ayudaré a mejorar a este. —Le gritó Ares mientras entraba al portal, haciendo oídos sordos a las réplicas del pelirrojo; después atravesó el portal que se cerró tras pasar.
(Continúo en el castillo de Heinstein)

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Queda atonito, un poco desconcertado, ya que tocaria su lira, justo pasa que Rhina, la platianda se lleva a su esposo-
Cuida al muchaho Andras y no se quiten sus anillos! - grita medio despistado, a pesar que tiene un Dios de los Griegos frente a ellos, despidiendo de los dos tortolos-
Ooh! Lo siento don Ares, soy Helge Eta, aca descubri que no es solo un apellido algo raro de Siberia o Rusia - Sonrie el joven, a pesar que esta que es más nervios que otra cosa-
Si esta preocupado por nuestra lenta reacción, pues, don Odin aun no se hace presente, ya que, esta dormido, eso es malo, Kalya es la chica de cabellos rojizos menos naranja, es nuestra Valkyria, puede que no sea buenl conversar tanto, esto es un acontecimiento - el joven aun siente que todo es medio sueño, apesar que casi fue tragado por un dragón al sacarle la espada-
Cuida al muchaho Andras y no se quiten sus anillos! - grita medio despistado, a pesar que tiene un Dios de los Griegos frente a ellos, despidiendo de los dos tortolos-
Ooh! Lo siento don Ares, soy Helge Eta, aca descubri que no es solo un apellido algo raro de Siberia o Rusia - Sonrie el joven, a pesar que esta que es más nervios que otra cosa-
Si esta preocupado por nuestra lenta reacción, pues, don Odin aun no se hace presente, ya que, esta dormido, eso es malo, Kalya es la chica de cabellos rojizos menos naranja, es nuestra Valkyria, puede que no sea buenl conversar tanto, esto es un acontecimiento - el joven aun siente que todo es medio sueño, apesar que casi fue tragado por un dragón al sacarle la espada-

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
La joven Valkiria hizo lo posible por respirar profundo y ahorrarse el comentario sobre los métodos de los dioses para llamar la atención. Ya entendía a estas alturas que dialogar con ellos era como intentar detener un desastre natural: hacían las cosas como querían sin molestarse por los daños colaterales.
Dicho dios se presentó como el mismísimo Ares, dios griego de la guerra. Después de presentarse, procedió a informarles que traía un mensaje de prevención para ellos. Cualquiera que fuera parecía que Rhiannon ya lo había escuchado pues no tardó en invocar un portal para retirarse con más prontitud, no sin antes amenazar al dios con su ira si cualquiera de los guerreros pelirrojos sufría algún daño. Por la forma en que trataba al dios, parecía creer que en verdad no venía con intenciones bélicas por lo que Kalya decidió dar el beneficio de la duda.
-Gracias por todo tu apoyo, Rhiannon. Suerte también, parece que la vamos a necesitar. – Respondió Kalya como despedida. Debió adivinar que la Espectro no era de las que simplemente se iban sin más. Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, tomó a Andras (otra vez) y lo depositó con ella sobre su montura (otra vez) antes de salir volando a través de su portal.
¿Al final había decidido tomarse en serio lo del matrimonio? Retirarse a caballo, o en la montura de su elección (por los que sólo sólo podían permitirse un burro), después del intercambio de anillos para consumar el matrimonio era la decisión definitiva para hacerlo válido.
– ¿… Mejorar a este? ¿Así se le dice en otros lados? – Murmuró viendo a la pareja partir al final entre las despedidas efusivas de Mime quién siguió hablando nerviosamente al dios visitante. Kalya tomó unos pasos al frente y mejor le tapó la boca para que no revelara alguna otra cosa. Quien estuviera activo o no en Asgard no era información para dar a la ligera a cualquiera que entrara.
-Mis disculpas por este recibimiento informal, Lord Ares. Ha sido un día extraño. – Explicó con una leve reverencia, arrastrando con ella a Mime. No tan profunda como sería a un superior suyo sino del tipo que daría a un invitado de alto rango. – Soy Kalya de Valquiria, mi compañero Mime de Benetnasch Eta, y nuestro otro compañero Andras de Megrez Delta que se acaba de retirar con su nueva esposa. Disculpe mi franqueza, pero es extraño escuchar del mismo Dios de la Guerra que viene en son de paz… ¿O intenta decirnos que se avecina algo tan grande que solo habiendo unión entre nosotros se le podrá hacer frente? Recibimos un mensaje similar hace poco, en palabras igual de crípticas.
Dicho dios se presentó como el mismísimo Ares, dios griego de la guerra. Después de presentarse, procedió a informarles que traía un mensaje de prevención para ellos. Cualquiera que fuera parecía que Rhiannon ya lo había escuchado pues no tardó en invocar un portal para retirarse con más prontitud, no sin antes amenazar al dios con su ira si cualquiera de los guerreros pelirrojos sufría algún daño. Por la forma en que trataba al dios, parecía creer que en verdad no venía con intenciones bélicas por lo que Kalya decidió dar el beneficio de la duda.
-Gracias por todo tu apoyo, Rhiannon. Suerte también, parece que la vamos a necesitar. – Respondió Kalya como despedida. Debió adivinar que la Espectro no era de las que simplemente se iban sin más. Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, tomó a Andras (otra vez) y lo depositó con ella sobre su montura (otra vez) antes de salir volando a través de su portal.
¿Al final había decidido tomarse en serio lo del matrimonio? Retirarse a caballo, o en la montura de su elección (por los que sólo sólo podían permitirse un burro), después del intercambio de anillos para consumar el matrimonio era la decisión definitiva para hacerlo válido.
– ¿… Mejorar a este? ¿Así se le dice en otros lados? – Murmuró viendo a la pareja partir al final entre las despedidas efusivas de Mime quién siguió hablando nerviosamente al dios visitante. Kalya tomó unos pasos al frente y mejor le tapó la boca para que no revelara alguna otra cosa. Quien estuviera activo o no en Asgard no era información para dar a la ligera a cualquiera que entrara.
-Mis disculpas por este recibimiento informal, Lord Ares. Ha sido un día extraño. – Explicó con una leve reverencia, arrastrando con ella a Mime. No tan profunda como sería a un superior suyo sino del tipo que daría a un invitado de alto rango. – Soy Kalya de Valquiria, mi compañero Mime de Benetnasch Eta, y nuestro otro compañero Andras de Megrez Delta que se acaba de retirar con su nueva esposa. Disculpe mi franqueza, pero es extraño escuchar del mismo Dios de la Guerra que viene en son de paz… ¿O intenta decirnos que se avecina algo tan grande que solo habiendo unión entre nosotros se le podrá hacer frente? Recibimos un mensaje similar hace poco, en palabras igual de crípticas.
Re: Afueras de Asgard (On Rol)
¿Mejorar a este?- La espectra se había ido junto con uno de los recién llegados.
- Pequeña espectro... al parecer lo entendió todo - Vuelve su mirada a los aún presentes en el lugar.
He estado recorriendo los diversos reinos, lamentableme por ahora Asgard es uno de los que va más lento en su reconstrucción, es cierto que se avecina una guerra contra dioses que ni los del Olimpo podremos combatir de forma sencilla, no obstante no creo que sea el primer lugar al que lleguen. Mi objetivo es la reconstrucción de todos los reinos junto con sus guerreros, en los mares ofrecí mi ayuda en la formación de nuevas escamas, en el santuario hace años entrené a unos jóvenes que hoy en día ya portan sus armaduras, el inframundo ya vieron a Rhiannon, al parecer no necesitan mucha ayuda. No obstante... - Desde sus manos una esfera cósmica se forma y empieza a mostrar algunas imagenes de reinos destruidos.
Si alguien decidiera invadir las frias tierras de Asgard o alguno de esos dioses decidiera partir aquí, lo podrán hacer sin mayor problemas, no vengo a advertir, vengo a tomar cartas en el asunto, es cierto que mi lado divino es el dios de la guerra, pero mi lado más terrenal es un maestro del cosmos, puedo ayudarles a perfeccionar sus habilidades para que el reino resurja y puedan entrenar con o sin mi ayuda a la nueva generación que esta por despertar.
- Se pone la mano en su mentón...
Así que Odín aun sigue en su sueño es por eso que no siento una presencia divina ni un cosmos adhoc a un regente - Dice mientras ve a ambos guerreros aquí presentes, bien partamos con uds dos. Que es lo que quieren? cuales son sus ambiciones, que harían si en este momentoo un ejercito invadiera este lugar ahora mismo? y finalmente en ausencia del Dios Odin, ofrezco mi ayuda para fortalecer el reino, hasta que su dios reviva. -Suspira - No me interesan los titulos, ni quitarle un espacio de divinidad a los dioses locales, solo me interesa que los reinos resurjan y creo que tu deberias ser el regente de este reino Kalya
- Pequeña espectro... al parecer lo entendió todo - Vuelve su mirada a los aún presentes en el lugar.
He estado recorriendo los diversos reinos, lamentableme por ahora Asgard es uno de los que va más lento en su reconstrucción, es cierto que se avecina una guerra contra dioses que ni los del Olimpo podremos combatir de forma sencilla, no obstante no creo que sea el primer lugar al que lleguen. Mi objetivo es la reconstrucción de todos los reinos junto con sus guerreros, en los mares ofrecí mi ayuda en la formación de nuevas escamas, en el santuario hace años entrené a unos jóvenes que hoy en día ya portan sus armaduras, el inframundo ya vieron a Rhiannon, al parecer no necesitan mucha ayuda. No obstante... - Desde sus manos una esfera cósmica se forma y empieza a mostrar algunas imagenes de reinos destruidos.
Si alguien decidiera invadir las frias tierras de Asgard o alguno de esos dioses decidiera partir aquí, lo podrán hacer sin mayor problemas, no vengo a advertir, vengo a tomar cartas en el asunto, es cierto que mi lado divino es el dios de la guerra, pero mi lado más terrenal es un maestro del cosmos, puedo ayudarles a perfeccionar sus habilidades para que el reino resurja y puedan entrenar con o sin mi ayuda a la nueva generación que esta por despertar.
- Se pone la mano en su mentón...
Así que Odín aun sigue en su sueño es por eso que no siento una presencia divina ni un cosmos adhoc a un regente - Dice mientras ve a ambos guerreros aquí presentes, bien partamos con uds dos. Que es lo que quieren? cuales son sus ambiciones, que harían si en este momentoo un ejercito invadiera este lugar ahora mismo? y finalmente en ausencia del Dios Odin, ofrezco mi ayuda para fortalecer el reino, hasta que su dios reviva. -Suspira - No me interesan los titulos, ni quitarle un espacio de divinidad a los dioses locales, solo me interesa que los reinos resurjan y creo que tu deberias ser el regente de este reino Kalya





