Vaya... aunque les había dicho su nombre, como todo caballero investido deberían haber devuelto la cortesía. En su defecto serían Pelirrojo, Naranjo (porque así se refirió, aunque Rhiannon no podía distinguirlo bien ante la luz particular de ese bosque) y Pelirroja, ya que no se presentaron.
Pelirrojo había preguntado qué hacía, pero continuó diciendo que no era el dragón lo que le preocupaba; eso no era una cosa muy perspicaz porque en sí mismo el dragón era un desafío... pero podía perdonárselo porque era muy bonito. Además, efectivamente no era una turista así que asintió con la cabeza a ello.
Naranjo de repente había descrito la gama de colores... quizá en sus tiempos libres se dedicaba a la decoración además de a la cultura pop de hace un tiempo, la verdad era que Rhiannon se enfocaba en color y no en tono... además podían decir lo que quisieran, eso no quitaba la cosa del pueblo chico de Asgard y las costumbres de casarse entre familias, así que se alzó de hombros y de todas maneras asintió en acuerdo a todo lo que le había dicho, aunque de una forma un poco solemne.
Finalmente esperó hasta que Pelirroja hablara, que expresó su acuerdo con Pelirrojo bonito. No tenía caso continuar con una sonrisa que no llegaba a sus ojos y obviamente acabó con la pretensión.
Maldita Dafne, no le había ayudado el (intentar) proyectarla, por eso merecía seguir enterrada en lo profundo de su ser.
Era una lástima que no pudieran ser amigos, Naranjo había hecho muchas referencias que reconocía y ella, amante de literatura entre otras cosas no podía siempre expresarlo con la gente. Por un momento casi le pregunta si había luz en Asgard por algunas de sus referencias, pero quizá era una cosa muy grosera por decir. Ser Wyvern no lo había ocultado, se presentó después de todo como hermana del dragón; que no supieran todavía cuál Wyvern era ella, sería todavía lo mejor.
Se tocó el pecho, se sorprendió demasiado, porque al parecer una parte de ella esperaba que fuese una interacción donde podía encontrar amistad. ¿Para qué? No era práctico, al igual que los asquerosos sentimientos cálidos que se había educado para aplastar. Era bueno que estos jóvenes fueran tan directos y parecieran tan hartados con menos de cinco minutos de su presencia, estaría infinitamente agradecida con ellos si mataban toda posibilidad de deseo de bondad o amistad que todavía abrigaba su alma vieja.
—Bueno, verán yo ... —No solía titubear, pero no pudo evitarlo, su ceja se levantó viendo a Pelirroja. ¿Qué rayos estaba haciendo? No sentía cosmos agresivo todavía, pero tampoco estaba precisamente atacando... ah... qué grosería, debería dejar que el dragón le respondiera.
Sintió reverberar las escamas y escuchó el diminuto enronquecimiento del pecho de la noble bestia audible por la distancia de Rhiannon, cuando empezaba a reunir fuego en su garganta.
—¡No! —El sonido cesó, el dragón la miró. —No están atacando... todavía. —Acarició las escamas, caminando hacia ellos y dejando atrás a su dragón; en Asgard ellos eran unos ventajosos asesinos de estas hermosas especies. No le gustaba ser muy mandona con Nidhogg, así que lo dejaría en libertad por si es que quería irse hasta que lo llamaran. Él solía alejarse de las poblaciones a menos que tuviera hambre y buscaba animales para comer, pero teniendo a los del bosque si es que eso pasaba, no les daría problemas a los humanos. A menos que los humanos los buscaran con él.
La pretensión de sonrisa se había acabado y en su lugar estaba su cara seria de siempre.
—“Estoy segura de que sería bastante interesante que intentaran “escoltarme””, pensó en decir, aunque se lo guardó, en su lugar dijo: —No sé por qué no entran “porque si”, personalmente me parece un lugar muy agradable.
Rhiannon ahora había visto y vivía en el infierno así que...
—Incluso para hacer simple turismo, aunque efectivamente no vine para eso, pero si es posible definitivamente lo haré también. Tenía mucho que no vengo a Asgard.
Aunque no se notaba por la espesura del bosque, miró hacia la dirección del Valhalla. Odiaba este sentimiento de nostalgia que no era suyo, sino de su alma...senil.
—Y bueno, no es como si hubiera un buzón donde una pueda poner una carta para avisar del arribo o pedir permiso, ni nada. —Movió su mano una vez como si espantase algo o restara importancia. —El punto es que si les pregunté si eran guerreros, es porque algo grande se acerca.
Y si no lo podían ver, no es que los tomara ella por tontos. Rhiannon era la primera según Hades, pero el despertar de los espectros se debería haber ya desencadenado a partir de ese momento. Sintiendo su cosmos y comprobando que Pelirroja era usuaria del mismo, no dudaba que también en los otros reinos se estuviesen preparando para las guerras santas de este siglo. O lustro o lo que sea...
—Así que he tenido estos sueños... que me han dado directriz sobre qué debo hacer y mi historia necesariamente está ligada a Asgard. Y ya que Naranjo ha ofrecido tan amablemente su ayuda, la aceptaré. Terminaré mi asunto pronto y me iré.