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Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Mié Ene 31, 2024 5:14 am
por Aioria
Tras la senda de los ancestros.


<On Rol, privado. Milo&Aioria>
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Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Sab Feb 10, 2024 4:48 pm
por Milo
Ubicada: Nevada, Estados Unidos.

Personajes: [Aioria | Milo | Ocs]

Sinopsis: En un principio, existieron el Lobo y el Coyote. Ambos dioses que acompañaron a los hombres en su camino a establecerse en el mundo que hoy habitamos. El Lobo era sabio y generoso. El coyote astuto, pero en ocasiones deseaba tanto divertirse que sus acciones terminaban causando males. Cuenta una leyenda, que en el paso a través de los mundos, cuando El Lobo preguntó su opinión al Coyote sobre que una vez que un muerto cayera en el suelo, si se disparaba una flecha en el lugar que ocupaba el cuerpo, este recobraría la vida, El Coyote respondió que esto sería un desacierto, porque antes de que llegara el final de un mundo, este estaría tan poblado que los condenaría a la extinción. El Lobo lo felicitó por sus sabias palabras y se decidió que una vez muerto un individuo, así se quedaría… hasta que el hijo del Coyote murió. El Coyote respetó el trato, en apariencia, pues siempre ha estado buscando formas de traer a su hijo a la vida.
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Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Sab Feb 10, 2024 4:53 pm
por Milo
Había decidido que era buen momento para escapar por su cuenta. Llevaba mucho tiempo pululando sin saber que rumbo darle a su vida, sentía que la indecisión guiaba su acciones más de lo que acostumbraba. Ciertamente necesitaba desplegar sus alas y alzar el vuelo para imponer distancia tan sólo para romper con sus propias costumbres.

El vagabundeo en teoría improvisado, le hizo llegar a Nevada, ese desierto extenso donde podía encontrar la soledad que necesitaba en su existencia. El sitio era perfecto, pues además de obtener una extensión tranquila para vagar a gusto, contaba con una de las ciudades donde el juego era primordial y la diversión estaba a la orden del día, bien podría diseñar alguna idea que le permitiera ganarse dinero honesto de forma sencilla.

Cargando con la enorme mochila donde le cabía la vida y un poco más, sin pensarlo mucho, Akira optó por coger el camino más largo a través del desierto, tomándose su tiempo en la caminata.

Cuando el firmamento tiñó con arreboles las nubes que rodeaban al sol al momento de su puesta. Frunciendo el entrecejo alzó la vista al cielo, para calcular la hora a pesar de llevar reloj ya que el mismo tenía la hora de sólo los dioses sabían qué país. Se frotó la mejilla con los nudillos calculando que aún le quedaban al menos tres horas de luz natural. Tranquilamente siguió avanzando, mientras tarareaba una canción clásica.

Luego de un trecho alzó ambas cejas al sentir una escalofrío, una premonición que le hizo caminar hacia un punto específico. En un principio creyó que era producto de su imaginación; otras veces había sentido aquel cosquilleo que le hacía actuar de cierta manera, sin embargo, a medida que avanzó supo que sus camino en solitario no lo era del todo. Moviéndose por la curiosidad siguió sorteando algunas rocas y salientes del camino escarpado que escogió, acercándose con la misma parsimonia que al principio.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Lun Feb 12, 2024 3:24 pm
por Milo
El hombre con el que se había topado no hubiera podido ser más enigmático así lo hubiese querido, las indicaciones que le dio pudieron haberlo mantenido perdido entre las enormes rocas rojizas y de no ser porque al final se valió de sus poderes como santo dorado para recorrer el lugar a una velocidad impresionante, seguiría rondando por el lugar equivocado.

Llegó hasta lo que parecía una superficie plana rodeada por grandes rocas, que adquirían un tono casi naranja por la caída del sol.

Supuso que se trataba de ese lugar, sólo debía esperar a que los nativos llegaran para iniciar con el ritual, así, como un espectador ajeno a los intrincados pasos para la realización del mismo, quizá descubriría que era lo que mantenía a aquellos hombres tan inquietos que se vieron en la necesidad de acudir a un caballero de Atenea.

Aioria le había confiado la carta del hombre que había acudido en su ayuda, así que debía apresurarse.

La muerte de uno de los chamanes no parecía accidental y según lo que le fue contado no había existido un registro (una historia) que hablara de ese tipo de fallos.

Era un ritual que permitía que el gran dios Lobo se mantuviera presente en la vida de los seres humanos, para ayudarlos en la transición al nuevo mundo.

Milo era firme creyente de los dioses griegos, sin embargo, prestó atención a todo lo que el hombre le contó sobre los dioses, la forma en que el hombre se fue desarrollando a través de lo que él llamaba la transición de mundos y su evolución, con la ayuda de diferentes dioses que permitieron llegar al punto en el que se encontraban en ese momento.

Miró hacia todos lados. Algunas paredes conservaban restos de pintura blanca que parecía contraerse en diminutos montones de polvo. Se acercó a uno de ellos para delinearlo con el dedo cuando lo sintió.

Giró su rostro para encarar a la persona que había llegado hasta donde él se encontraba. Frunció el ceño, aunque leve, podía sentir un ligero rastro de cosmoenergía de su cuerpo... no creía que se tratara de una simple casualidad el que se encontraran ahí.

—La voluntad de nuestra señora actúa de formas misteriosas —comenzó a manera de saludo. Aunque no creía en realidad que hubiera sido el deseo de Atenea el que se encontraran ahí... o tal vez si.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Vie Feb 16, 2024 5:36 am
por Aioria
Akira avanzó un poco más, ajustando bien las correas de la backpack ancladas en sus hombros, aprovechando el tramo para apreciar el paisaje desértico que se extendía hasta donde la vista alcanzaba a apreciar. Cuando llegó al punto donde la energía del arconte se percibía con mayor claridad, alzó una ceja mirando al mayor con un deje de incredulidad, la cual se acentuó al escuchar el saludo.

No se tomaba en serio las casualidades, ya que para ella no tenían sentido. No creía en la suerte, aunque solía jugar con la misma cuando tenía oportunidad. Tampoco decía creer en el destino, a pesar que hacía todo lo posible por burlarse del mismo. Sin embargo, en ocasiones, sentía que ya fuera la suerte o el destino, tenían una forma retorcida de jugarle malas bromas

«¿Cuántas posibilidades existían de encontrar a un arconte dorado en ese desierto?»
«De todas las rutas, el inmenso lugar… ¿por qué tenía que tomar justamente esa?»
El colmo era saber que se encontraba en un país enorme que contaba con cuarenta y ocho estados (sin añadir Alaska y Hawai), pero ambos aterrizaron en ese punto.

—Las voluntades y las formas misteriosas son una mierda por igual —masculló malhumorada—. Esto debe ser una broma de mal gusto.

Sonaba a burla lo dicho por Milo. O en realidad, la burla era del destino y su suerte, pues lo único que Akira quería era algo de soledad.

Akira bufó rodando ambos ojos, antes de desviar la mirada a un costado en dirección al horizonte, mientras intentaba adivinar en los motivos que llevaron a Milo a aquel lugar.

—¿Quién te pidió que vinieras? —Algo que de hecho le parecía extraño.

Despacio giró a mirar a Milo, para escudriñarlo con la mirada sin ningún tipo de discreción, tras retirar las gafas de sol. A tientas cogió la botella de agua que colgaba de la backpack, y dio varios sorbos.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Sab Feb 17, 2024 2:17 am
por Milo
Bueno, era una pregunta válida, pero bastante graciosa a la vez.

Hacía casi dos meses que no regresaba al Santuario y estaba seguro que era un hecho conocido por los que ahí habitaban. Aunque tampoco lo habían mandado llamar, suponía que su presencia no era necesaria en ese lugar (llegó por mera casualidad).

Además, en caso de algún contratiempo, Aioria había ido hacia Atenas, por lo que, si fuera requerido, se lo haría saber. Por supuesto, no era como si fuera a informar eso a una desconocida... incluso aunque sintiera una ligera cosmoenergía brotar de ella.

—Nadie lo hizo —se encogió de hombros. No sabía si podía comentarle algo a la joven, porque, aunque no sentía malicia en ella (o eso quería suponer), no era como si fuera compañeros y desde que se trataba de una misión propiamente oficial, muchas de sus asignaciones eran clasificadas según el rango, por lo que la presencia de la mujer era bastante sospechosa—. Es país libre ¿no?

Varias cosas habían cambiado, en el Santuario y para él, en su forma de pensar y actuar… pero había otras que estaban completamente arraigadas, una de ellas era el respetar órdenes y rangos. El primero claro, ahora con más estrictos cuestionamientos previos, el segundo, no podía dilucidarlo por el momento.

—¿El tuyo es un viaje de placer? —inquirió luego de escudriñarla con la mirada—. Supongo que es así, ya que no crees en el destino.

Le sonrió.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Mar Feb 20, 2024 3:51 am
por Aioria
—Ya —respondió lacónica apenas echando la cabeza hacia atrás.

Por un momento le dio la impresión que Milo estaba ocultando algún dato de interés, aunque tampoco podía asegurar algo así, ya que no lo conocía de primera mano para saber interpretar su lenguaje corporal.

—Entonces asumiré que estás de vacaciones en el lugar más paradisíaco del planeta —comentó imprimiendo la dosis justa de ironía en su tono.

Akira sesgó los labios en una mueca divertida, la cual se borró cuando dió un par de sorbos más a la botella. Relamiéndose los labios la miró por unos segundos hasta que optó por ponerle la tapa, aplastandola con flojera contra su abdomen en medio de un click.

—No viajo por placer, de hecho estoy en una misión especial: busco un vellocino de oro para los reinos del mundo —respondió con seriedad, esta vez solapando bien la ironía y burla en su voz, aunque el brillo en su mirada lo delataba.

Distraída llevó la boquilla a sus labios para empezar a mordisquear la misma, al tiempo que reía desde la garganta, apenas agitando los hombros.

—¿Y puedo saber qué buscas aquí? —inquirió mirándolo con curiosidad, ya que en realidad no creía que Milo estuviera de vacaciones—. Básicamente no hay nada en este lugar.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Mar Feb 20, 2024 6:12 pm
por Milo
Milo habría reído por las ocurrentes respuestas de la joven, sin embargo no pasó desapercibido para él, el tono burlón ni la actitud chulesca que derrochaba, por lo que omitió hacerlo.

Quizá si se conocieran mejor, o en otras circunstancias, habría aplaudido su altanería, pero eso no sería en ese preciso momento.

—Un vellocino —devolvió en respuesta—. Que un buen amigo perdió.

Volvió a sonreírle casi mostrándole los dientes.

Para su desfortuna, el sol había comenzado a descender hacía poco, por lo que no dudaba que los chamanes comenzarían a llegar en cualquier momento para iniciar los preparativos del rito de esa noche.

—Supongo que los reinos del mundo se quedarán sin su parte.

Y cuando estaba a punto de mandarla a volar, los hombres aparecieron por un sendero entre las rocas. Sintió su ceño fruncirse y aunque el líder de ellos pareció extrañarse por un momento, después abrió los brazos, mientras mascullaba en lo que con seguridad era su idioma natal hacia sus acompañantes. Que la joven estuviera ahí, debía obedecer a algún otro tipo de coincidencia.

El chamán miró después alternadamente entre la joven y él, estiró los brazos mientras en su rostro se dibujaba una enorme sonrisa.

—Los grandes espíritus trabajan de formas misteriosas.

Y estrechó entre sus brazos a Milo y se dirigió después hacia ella.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Mié Feb 21, 2024 7:17 am
por Aioria
Akira sonrió divertida por la forma en que Milo devolvió su comentario, mencionando al arconte de Aries. La referencia era acertada, un mérito que le reconoció al mayor.

—Pobres reinos… se perderán de mucho —remató arrugando la nariz. Al fin y al cabo la broma del vellocino no le había funcionado del todo.

Distraída observó parte del cielo y el horizonte. Akira supo que debía continuar con su camino, pues además que deseaba avanzar otro tramo, aún debía buscar un lugar donde acampar para pasar esa noche. Con la vista puesta en el paisaje desértico, hizo algunos cálculos veloces para saber qué ruta seguir a partir de allí, ya que en su fuero interno deseaba alargar aquel paseo. Entre tanto esperó por la respuesta de Milo y sus dientes continuaron mordisqueando la boquilla de la botella.

De pronto notó al puñado de nativos asomarse por un sendero, dirigiéndose hacia donde se encontraban ellos, Akira alzó una ceja, un tanto sorprendida por la aparición inesperada. Pero la sorpresa no quedó allí, el que parecía ser el líder del peculiar grupo, tras unos segundos de extrañeza, les dedicó una sonrisa franca antes de abrazar a Milo con tanta naturalidad, que por un momento Akira creyó que esos eran amigos.

Al notar que el repartidor de abrazos decidió incluirlo en su lista, Akira frunció el entrecejo y huraña como era se alejó dando tres pasos hacia atrás y uno hacia el costado. Estaba acostumbrado a mantener distancia de los demás, sin contar con el hecho que básicamente nadie tenía el derecho divino de abrazarla.

Su espacio personal era sagrado.

—Stay away —siseó afilando la mirada, advirtiéndole al hombre con la misma que era mejor que no se le acercara.

De soslayo miró a Milo, hablándole en un griego bastante golpeado.

—Dile a tus amiguitos que no se les ocurra acercarse. —Más que nada por seguridad de los propios nativos, ya que Akira no tenía problemas de sacudírselos de la peor forma. Segundos después añadió con tono suspicaz—. Supongo que esto no es producto de la coincidencia, ¿verdad?

Igual era algo que en realidad no le incumbía en lo absoluto. Akira no solía inmiscuirse en asuntos ajenos, a menos que alguien la llamara. Y allí nadie la había invocado. Con esa premisa se dispuso a retirarse, por los que acomodó la botella de agua donde estaba antes. Sin embargo, en ese pequeño lapso, en el que Akira le quitó la vista al líder de los chamanes, el hombre risueño aprovechó para estrecharla en un abrazo, arreglándoselas a pesar de que cargaba la enorme mochila.

Akira se tensó crispando los hombros y molesta apretó los molares, pero antes de hacer nada para alejarse del hombre, sintió como si todos los interruptores de su sistema bajaran de golpe. Su mirada, de pronto perdida, estaba puesta en un punto lejano del horizonte mientras su mente parecía desplazarse a otro plano.

Un parpadeo excesivamente lento bastó para transportarla a una escena lejana donde dos seres místicos hablaban. Interesado en la charla, Akira se acercó a los seres, descubriendo que ellos no podían percibirlo de ninguna manera. Entonces supo que estaba vagando en una especie de recuerdo.

Un enorme Lobo habló de un método para regresar a los muertos al mundo de los vivos, preguntándole a su acompañante, un coyote de mirada astuta, su opinión al respecto. El Coyote tras pensar bien en su respuesta, dio una negativa desestimando la ocurrencia del Lobo al apelar a la lógica, dándole un lugar necesario a la muerte. Akira apretó los labios, y terminó por asentir conforme con la resolución. Instantes después una corriente violenta de aire despeinó su flequillo haciéndole estremecer, al tiempo que veía a los canes desintegrarse de a poco como si fueran esculturas de arena, a pesar de que aún podía escuchar sus voces. Akira sacudió el cabeza justo antes de ver pasar frente a él un sin fin de escenas pintorescas, hasta que el remolino de imágenes se detuvo en una: en la muerte del hijo del Coyote.

En completo silencio Akira vio la nueva escena, sintiendo un dejo de pena, al apreciar el sufrimiento amargo del Coyote al tener el cadáver de su hijo en brazos. Lo vio darle sepultura con suma resignación, aceptando el destino de su vástago. Al menos en apariencia, pues cuando el Lobo se alejó tras darle sus condolencias, el Coyote giró el rostro en su dirección hablándole en un dialecto desconocido. Akira alzó ambas cejas, desconcertada al fijarse en la mirada taimada del Coyote, quien empezó a acercarse acortando distancia a velocidad vertiginosa mientras seguía hablando. Akira intentó alejarse de allí, pero no pudo mover ni un solo músculo de su cuerpo, desesperada intentó hacer uso de su cosmos para defenderse con el aura de fuego en caso de ser necesario.

Re: Nevada, Estados Unidos.

Publicado: Vie Feb 23, 2024 3:00 am
por Milo
Cuando el hombre envolvió a la mujer en un aparente abrazo inocente, Milo fue testigo de cómo un extraño halo de luz los envolvió momentáneamente y ante sus ojos, se dibujaron las siluetas de un gran lobo y un coyote.

Parecían rodearlos mientras hablaban.

No escuchó nada, pero como si estuviese viendo una película, una rápida sucesión de imágenes se desarrolló alrededor de ellos.

¡Y de pronto… nada!

La cosmoenergía de la joven comenzó a emerger naranja y cálida, como si estuviera preparándose para un ataque… después adquirió las distintas tonalidades del fuego incandescente, mientras se elevaba hacia el cielo y comenzaba a formar las poderosas alas de un ave para desaparecer en cuestión de segundos.

El coyote pareció girar su rostro para mirarlo y le mostró sus dientes, como si estuviese sonriendo burlón. Milo se sintió ligeramente turbado y después, las imágenes se desvanecieron cuando ella cayó de rodillas y murmuraba palabras que no entendía.

Y de repente se calló.

Otro par de hombres se acercaron a ella y la recostaron en un lugar en el que las piedras hacían sombra y se quedaron a su lado mientras murmuraban algo y un tercero comenzaba los preparativos para realizar una fogata.

El primer hombre, aquel que era el contacto de Aioria se acercó de nuevo a Milo y comenzó a explicarle lo que había dicho la mujer, que era la conversación que habían mantenido el lobo y el coyote en la serie de imágenes que aparentemente sólo él vio.

—La muerte siempre ha sido un acto natural de la vida, así fue decidido antes de que el hombre fuera lo que es hoy. Tu amiga parece haber sido elegido para la realización del rito en honor al lobo. Los espíritus la han elegido para facilitar la transición.

Milo asintió... aunque no sabía ni siquiera ele nombre de la joven. No había sido consiguiente y ella parecía tener un potencial escondido y no explotado. Quizá los problemas que había enfrentado el Santuario habían hecho que los talentos escondidos en el mundo no hubieran sido aún descubiertos y por eso ahora se enfrentaban a situaciones como esta.

Aunque la imagen del coyote mirándolo fijamente le mantenía inquieto, sospechaba, a diferencia del chamán, que no había sido el espíritu del lobo el que había elegido a la mujer.

Y si tenía razón, debía descubrir por qué.