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Silvana de Eris

Publicado: Mié Ago 02, 2023 2:43 am
por Silvana
Nombre: Silvana Donatti
Edad: 22
Género: Femenino
Reino: Discordia
Puesto: Yorishiro de Eris
PB: Felicia Hardy
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Personalidad:
Caótica, entrometida y coqueta. Le encanta meterse en asuntos ajenos y enterarse de todo.

Le gusta ser admirada, pero también es inteligente y realista, sabe que la verdadera admiración proviene de lo real. No le gusta quienes inventan cosas de sí mismos para ser admirados, pero no tienen ninguna habilidad ni talento real que presumir.

No tiene ningún problema en usar a personas para sus propios fines. Quienes sean conscientes de que sólo serán una herramienta para ella y cumplan con su cometido son los que verdaderamente triunfarán a su lado.

Odia el orden establecido. Lo considera una máscara detrás de la cual los hipócritas esconden sus intenciones y sólo es cuando algo o alguien amenaza ese orden que las personas muestran su verdadera cara.

Sólo es capaz de respetar a aquellos que le muestran sinceridad sin ridículas demostraciones de poder o idealismo romántico que para ella no son más que máscaras en las que se esconden para no lidiar con la realidad de que no poseen ningún verdadero talento por el que ser admirados.

Historia:
Silvana solía ser la más joven heredera de una reconocida familia de Milán hasta su caída en desgracia junto con toda su fortuna y conexiones, de la que ella se libró debido a que había roto todo contacto con ellos años antes. Lo que nadie sabía es que ella misma había orquestado desde las sombras todos los infortunios y escándalos de los que sus familiares y no pocos de sus asociados habían sido acusados.

Siendo la hija más joven de cinco y considerada inútil para su familia mientras fuera solo una niña, Silvana tuvo la libertad de hacer lo que quisiera una vez se dio cuenta de que nada de lo que hiciera le otorgaría la atención de sus padres. Guiada por una voz misteriosa que la consolaba en las noches y le susurraba consejos, aprendió a mantener o deshacerse de personas que le sirvieran para pulir sus talentos naturales.

-¿Eres un ángel? - Le preguntó una noche recordando las historias que había leído sobre seres de luz que cuidaban de los niños.

“Soy lo más lejos que puede haber de un ser así.” Contestó la voz con hilaridad. “Yo fui hija de un gran rey, pero nadie en mi familia apreció mis talentos. Yo podía ver la verdad, sus mentiras y su hipocresía, y eso no les gustó. Cuando les demostré que yo tenía razón y ellos no eran tan puros y justos como se creían, me despreciaron y enviaron lejos.”

-Oh, ¿eres un fantasma? ¿Estás muerta? – Siguió preguntando no sin cierta sensación entre morbo y emoción. Las historias de fantasmas eran más divertidas que las de ángeles.

“Casi podría estarlo. Me han exiliado y olvidado. Mis servidores me han fallado una y otra vez en darme lo que más deseaba. Los humanos se destruyen unos a otros sin que yo necesite intervenir. Ya no sirvo para nada más y eventualmente dejaré de existir…”

-Noooo, yo te quiero conmigo. No quiero que desaparezcas. – Contestó la pequeña Silvana entre lágrimas. - ¡Te encontraré y estaremos juntas siempre!

Al crecer fue enviada lejos a un internado donde dejó de escuchar esa voz que había sido su única amiga en su infancia, pero recordando sus enseñanzas convirtió su escuela en su práctica de juegos donde encontraba la forma de hacer a otros cumplir sus caprichos o ver cómo se enemistaban unos con otros. Aquellos que demostraban tener el cerebro para no caer en sus juegos los incluía y mantenía cerca, no por amistad sino por conveniencia.

Convencida de que su voz amiga se encontraba en algún lugar de su hogar, el primer día que volvió se dedicó a buscarla en vano. Ese mismo día se enteró que un objeto de gran valor había sido robado de la mansión familiar. Al entrar por primera vez en la sala de la colección privada de sus padres y ver ese espacio vacío, Silvana tuvo la certeza de que aquella voz que la había guiado y cuidado había provenido de aquel objeto y se prometió recuperarlo algún día.

La decisión de destruir a su familia comenzó cuando, al cumplir 18 años y habiendo obtenido la primera parte de su herencia, sus padres decidieron por fin que Silvana les sería útil arreglándola en un compromiso que les convendría mucho, a lo que ella se negó rotundamente pues ese año tendría la oportunidad de ser incluida en el equipo de gimnasia que acudiría a las siguientes Olimpiadas, siendo este deporte una de sus pocas satisfacciones en la vida desde que hubiera perdido a su voz amiga. Su familia se las arregló para sabotear su audición de la que salió gravemente herida, perdiendo su oportunidad y llenándola de odio contra ellos cuando su madre, en medio de un berrinche al ver que no podría presentarla con la familia de su prometido en aquel estado, dejó salir que su accidente sólo debía de haberle costado algunos puntos para no ser incluida en el equipo.

Silvana hizo circular la noticia en los tabloides sobre las trampas de sus padres para evitar que ella acudiera a las Olimpiadas y casarla contra su voluntad, lo que le ganó la simpatía de la población, le permitió tomar su herencia y romper toda conexión con ellos manteniendo una reputación positiva ante la sociedad de su ciudad.

Pero aquello era sólo el principio de su vendetta personal.

Los años siguientes dedicó sus estudios a la historia y el arte como fachada mientras pulía sus habilidades atléticas y estudiaba sobre alta seguridad. Aprendió a infiltrar sistemas y falsificar pruebas hasta que estuvo lista para comenzar su plan.

Dejó correr el rumor en el mercado negro sobre el golpe que pensaba dar y no tardó en ser contactada por un grupo interesado en formar parte. Se trataba de verdaderos ladrones profesionales y Silvana supo que aquello no sólo le daría su venganza, sino que la acercaría en la recuperación del objeto que contenía a su voz perdida.

Valiéndose de sus contactos, obtuvieron falsificaciones de obras de arte y objetos. Y comenzó su plan.

Silvana y su nuevo grupo se dedicaron a robar a los asociados de su familia todas las obras de arte y joyas que alguna vez habían recibido como obsequio en sus intercambios comerciales, dejando en su lugar las réplicas. A ella no le importaban dichos bienes por lo que se limitó a dejar que su grupo hiciera lo que quisiera con ellas y recibir su parte de las ganancias. Después de ello, comenzó la siguiente parte de su plan.

La joven heredera fingió estar interesada en contactar con su familia. Su cuidada vida social y académica no daban indicios de que sufriera problemas de dinero por lo que pudo perfectamente vender la historia entre sus allegados de que estaba dispuesta a perdonar y reconectar con sus seres queridos después de 3 años de rencores. Se acercó a los amigos de su familia en diferentes fiestas preguntando si habían tenido contacto con ellos recientemente y cómo estaban, ganando su confianza y, gracias a sus estudios de arte, siendo invitada a admirar las obras y objetos de valor que habían recibido como obsequios a lo largo de los años.

En un calculado movimiento, Silvana les hizo notar que había algo raro en aquellas obras, ¿estaban seguros de que eran originales desde un inicio?

El escándalo de que varias colecciones de arte y joyas estaban resultando ser falsificaciones se corrió como reguero de pólvora. Se sospechó de ladrones profesionales que cubrían su rastro dejando falsificaciones tras sus robos, pero el hecho de que todas estaban relacionadas con los mismos asociados puso a los padres de Silvana bajo sospecha y fueron sujetos de investigación.

Silvana dio su apoyo a las familias afectadas organizado que les visitaran curadores de arte que confirmaran la veracidad de sus colecciones. Pero las pruebas que su grupo había plantado sobre diversas transacciones de empresas falsas relacionadas con los negocios de sus padres en cuentas extranjeras fueron suficiente para las autoridades y destruyó sus reputaciones para siempre.

Fingiendo gran consternación por otra traición de su tramposa familia, Silvana salió airosa de cualquier sospecha hacia ella.

Aquel grupo no tardó en volver a contactarla, impresionados por su habilidad e invitándola a formar parte en futuros “proyectos” suyos a lo que Silvana aceptó. El siguiente año, se dedicó a utilizar las habilidades que fueran necesarias para conseguir información de sus futuros blancos, desde manipulación y seducción hasta irrumpir en sus mansiones en mitad de la noche y romper sus sistemas.

No le importaba el dinero o el poder, el ver caer de sus pedestales de perfección a magnates y políticos en medio del escándalo era la mayor de las satisfacciones, pero fue durante la infiltración a una Villa de la mafia en el sur de Italia que finalmente logró encontrar lo que más deseaba recuperar.

Su equipo se encargaría de entrar en los sistemas y descubrir sus transacciones mientras Silvana se dedicaría a sustraer ciertos objetos de valor y plantar pruebas que incriminaran del robo a una familia rival, pero fue justo al acceder a su bóveda privada que finalmente la escuchó.

“Me has encontrado…” Susurró aquella voz familiar. “Ven a mí…”

Silvana caminó hacia el fondo de la bóveda donde un brillo dorado sobrenatural envolvía a un objeto posado sobre un pedestal. Se trataba de una reproducción en oro de una manzana que le hizo pensar en el juicio de París. Irónico, a ella le gustaba pensar en Helena como el verdadero caballo de Troya pues había sido su encanto y belleza los que habían conquistado a Paris y le habían abierto las puertas de la ciudad llevándola a su perdición. Era el nombre clave que había tomado ella en sus actividades ilícitas por la forma similar en la que accedía a las vidas de sus blancos para sonsacarles lo que necesitaran.

Alargó su mano hacia la manzana y la luz la envolvió también. Se encontró en un espacio onírico rodeado de oscuridad y frente a ella una mujer de largo cabello azulado y piel grisácea envuelta en un bello vestido rojo intenso como la sangre.

-Mira cómo has crecido, sabía que me encontrarías de nuevo, mi pequeña.

-Eres tú, sabía que eras real. Por favor, dime quién eres.

-Me han llamado de muchas formas, he sido la Discordia, la Diosa Maligna, la Creadora de Conflictos. Soy Eris y tú eres mi elegida para volver a nacer en este mundo, la nacida bajo mis estrellas para llevar mi cosmos. Durante mucho tiempo me regocijé en que el mundo supiera quién les llevaba el caos y reinaría sobre la humanidad. Ahora me doy cuenta de mi error, la mejor forma de hacer caer a otros es desde las sombras, como has hecho tú, mi niña. Qué orgullosa estoy, tu venganza te ha dado la fuerza para volver a mí. Contigo llevando mi poder podré vengarme al fin de todos aquellos tontos que se atrevieron a dejarme en el olvido. – Explicó la diosa extendiendo su mano hacia la joven.

Silvana escuchó cautivada el relato de su voz encontrada que resultaba ser una diosa, la misma Eris, creadora de conflictos. Ahora entendía el propósito de sus talentos, ella estaba destinada a ser una diosa que extendiera el caos por el mundo. Sus experiencias eran meras escaramuzas comparado con su verdadero destino.

-Si, mi señora, tú me guiaste y enseñaste cuando más lo necesitaba, todo lo que soy te lo debo a ti. Dime qué hacer por ti.- Respondió extendiendo su propia mano hacia Eris dispuesta a aceptar llevar su manto.

-Si, sé que lo harás. Los mortales que tienen el don del Cosmos, la energía del universo, sirven a los dioses quienes les otorgan armaduras para pelear en su nombre. En mis dominios tú reinarás sobre los mortales que vengan, aquellos que fueron olvidados y traicionados y buscan venganza como nosotras. Otros dioses y reinos están despertando también, busca a quienes te sean útiles y destruye a los otros o has que se destruyan entre ellos. Siempre lo han hecho y me culpaban a mí, ¡está vez me aseguraré de que sea cierto!

El inmenso cosmos de la diosa rodeó a Silvana y se introdujo en su interior en una explosión de luz dorada. Al abrir los ojos, se encontró en un lugar diferente. Se trataba de un enorme templo antiguo excavado en un costado de una montaña en cuyo exterior se apreciaba un cielo oscuro y tormentoso.

Silvana se paró a la entrada del templo rodeado de columnas con antorchas y cruces decorativas. Alguien anterior a ella debía haber sido muy fan de los cementerios. No le molestaba, era una estética interesante y oscura. A sus pies se extendían una serie de cinco recintos que guardaban el acceso al templo.

Este era su nuevo reino y desde aquí orquestaría la caída de los dioses que se habían atrevido a despreciar a su señora Eris.

Habilidades:
Oscuridad
1. Generación de oscuridad.
2. Manipulación de la oscuridad.
3. Transportarse a través de la oscuridad.

Ilusiones
1. Crear ilusiones sobre en sí misma para cambiar su aspecto.
2. Crear la ilusión de invisibilidad.
3. Crear ilusiones sobre su entorno y otros objetos.

Datos extras:
Lugar de origen: Milán, Italia
Fecha de nacimiento: 28 de febrero
Estatura: 1.60
Piel: Blanca
Ojos: Verdes
Cabello: Rubio platinado, lacio y largo

Re: Silvana de Eris

Publicado: Jue Ago 10, 2023 6:37 pm
por Slifer23
 ! Mensaje de: Slifer23
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