Something to protect.
Publicado: Jue Jul 27, 2023 7:50 pm
El silencio reinaba en aquel lugar al cual pocos tenían permitido ingresar. El templo de Hades, dentro del majestuoso e inalcanzable Elysion. Ahí, con los ojos cerrados, pensante, en busca de analizar los posibles futuros movimientos estaba yo; el yorishiro del emperador del reino de las almas, el regente del Inframundo y aquel hombre que debía cargar con las promesas que había realizado en el pasado.
La primera de estas era culminar con la reconstrucción del Inframundo, esa que mi maestro había iniciado. Aun quedaba mucho camino por delante, pues no era solo volver al reino a lo que era, sino tener la fuerza y el temple necesario para defenderlo de cualquier enemigo que se avecine, sin importar si se trata de alguno de los dioses con los que ya había luchado incontables guerras… o de algo mucho peor.
La segunda aunque podría verse como algo más sencillo, no dejaba de ser igual de complicada. Proteger como si fuese parte de mi propia familia a alguien a quien no había llegado a conocer, de quien hasta ahora no sabía nada más que su nombre y de quien incluso desconocía su paradero. Una situación un tanto complicada considerando que dicha promesa fue realizada con la intención de darle algo de tranquilidad a un alma que parecía tener muchas cosas con las cuales cargar.
Ahora era el nuevo Hades, yo, quien estaba cargando con todas esas cosas.
La realidad es que no me arrepentía, incluso desde años antes de saber que podría convertirme en el recipiente del alma del Dios del Inframundo, ya sentía un cariño especial hacia su reino. Aquellos diarios escritos y relatados por las anteriores Pandoras me habían ayudado a conocer muchas cosas que pocos podrían llegar siquiera a imaginar; el papel de un Dios e incluso las verdades ocultas detrás de los mismos… la manera en la que muchas veces se tenían que adaptar a la nueva época en la cual vivían, o incluso lo cambiantes que eran acorde a los resultados de eventos anteriores.
Posiblemente ese fue el motivo por el cual fui elegido en esta ocasión. Podía sentirlo, Hades se encontraba en su punto más sereno e incluso centrado de algún modo; tenía un objetivo claro, y no era el de “recuperar lo que le fue arrebatado” ni “castigar a otros dioses” como en muchas ocasiones previas. Existían nuevas cosas que eran importantes, y la presencia de aquellos enemigos que parecían inalcanzables ayudaba a valorar incluso aquello que anteriormente no era contemplado.
Esta vez yo, quería ser el vehículo que le ayudase a transitar aquel camino.
También estaban aquellos guerreros que habían despertado: Astra como la nueva Pandora, Raven quien busca recuperar su alma como Phantasos, Rihannon quien encarnaba la ferocidad del Wyvern… y los indicios del regreso de los dioses gemelos. Cada uno de estos, seres destinados a convertirse en protagonistas de esta nueva era.
Eran tantas cosas las que pasaban por mi mente en ese momento, sin embargo el silencio finalmente se vio interrumpido por una presencia… una que causó una poderosa impresión en el alma del rey.
—Bienvenida
La primera de estas era culminar con la reconstrucción del Inframundo, esa que mi maestro había iniciado. Aun quedaba mucho camino por delante, pues no era solo volver al reino a lo que era, sino tener la fuerza y el temple necesario para defenderlo de cualquier enemigo que se avecine, sin importar si se trata de alguno de los dioses con los que ya había luchado incontables guerras… o de algo mucho peor.
La segunda aunque podría verse como algo más sencillo, no dejaba de ser igual de complicada. Proteger como si fuese parte de mi propia familia a alguien a quien no había llegado a conocer, de quien hasta ahora no sabía nada más que su nombre y de quien incluso desconocía su paradero. Una situación un tanto complicada considerando que dicha promesa fue realizada con la intención de darle algo de tranquilidad a un alma que parecía tener muchas cosas con las cuales cargar.
Ahora era el nuevo Hades, yo, quien estaba cargando con todas esas cosas.
La realidad es que no me arrepentía, incluso desde años antes de saber que podría convertirme en el recipiente del alma del Dios del Inframundo, ya sentía un cariño especial hacia su reino. Aquellos diarios escritos y relatados por las anteriores Pandoras me habían ayudado a conocer muchas cosas que pocos podrían llegar siquiera a imaginar; el papel de un Dios e incluso las verdades ocultas detrás de los mismos… la manera en la que muchas veces se tenían que adaptar a la nueva época en la cual vivían, o incluso lo cambiantes que eran acorde a los resultados de eventos anteriores.
Posiblemente ese fue el motivo por el cual fui elegido en esta ocasión. Podía sentirlo, Hades se encontraba en su punto más sereno e incluso centrado de algún modo; tenía un objetivo claro, y no era el de “recuperar lo que le fue arrebatado” ni “castigar a otros dioses” como en muchas ocasiones previas. Existían nuevas cosas que eran importantes, y la presencia de aquellos enemigos que parecían inalcanzables ayudaba a valorar incluso aquello que anteriormente no era contemplado.
Esta vez yo, quería ser el vehículo que le ayudase a transitar aquel camino.
También estaban aquellos guerreros que habían despertado: Astra como la nueva Pandora, Raven quien busca recuperar su alma como Phantasos, Rihannon quien encarnaba la ferocidad del Wyvern… y los indicios del regreso de los dioses gemelos. Cada uno de estos, seres destinados a convertirse en protagonistas de esta nueva era.
Eran tantas cosas las que pasaban por mi mente en ese momento, sin embargo el silencio finalmente se vio interrumpido por una presencia… una que causó una poderosa impresión en el alma del rey.
—Bienvenida