~* Un primer acercamiento *~
Publicado: Mar Jul 25, 2023 5:30 am
Extraño. Algo ocurría conmigo, no sabía como describirlo, no sé si era algo bueno o malo, era desconocido y muy extraño…
En un punto medio entre el Olimpo y el Inframundo me encontré con mi padre, ahí le entregue el cuerpo de mi querida madre, el ultimo favor que me pidió antes de que ella durmiera, desconocía si alguna vez podría despertar para ver lo que había logrado… ¡Tenía que hacerlo! Yo misma me esforzaría por continuar con la tarea que ellos y otros más iniciaron en diferentes reinos, ese mundo que parecía de fantasía tenía que regresar.
Por algún motivo desconocido mi padre me había encomendado otra tarea, la cual distaba mucho de la original donde me veía regresando con mi familia, pero apenas el antiguo Hades me miró, cambio de parecer, lo que mas me inquietó fueron sus palabras: “Tu destino ya no esta con nosotros, busca en el reino de los muertos”.
¿Qué significado tenía eso? Quería ir con ellos pero fue más mi curiosidad por saber que había en ese lugar, en realidad sentía que algo o alguien me llamaba a él, no solo la mera curiosidad, había algo más.
Me despedí de ambos y antes de partir hacia el encomendado lugar, vague por el mundo un tiempo, quería ver con mis propios ojos el inicio de la nueva era, fueron meses los que estuve fuera, de un lugar a otro, aprendiendo todo lo que podía, aun faltaba mucho como para que decir que todo estaba bien, pero al menos el caos ya no reinaba más, todo comenzaba a tomar forma.
Algo en mí me decía que una vez entrara al Inframundo, pasaría tiempo para que pudiese siquiera salir, era como si mi instinto dijera que permanecía más que un largo rato en el mismo. La incertidumbre hizo acto de presencia una vez más, una mezcla de emociones aparecieron, una parte de mi quería ir y otra mas le huía, quizá por eso retrase mi visita por tanto tiempo.
- Dame una pizca de su valentía madre – Pensaba mientras apretaba los ojos y mis manos daban una pequeña palmada a mis mejillas, las cuales habían enrojecido levemente por el impacto.
Así fue como llegue hasta lo que parecía ser la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos, una enorme colina de colores apagados al igual que su clima se vislumbraba frente a mi, miles de penosas almas transitaban cuesta arriba.
Siempre imaginé ese lugar como algo inapropiado para alguien que aun seguía con vida y sin embargo ahí estaba yo, sin una pizca de incomodidad … un fuerte palpitar resonó desde lo más profundo de mi alma, algo parecido a los latidos de mi corazón pero de mayor intensidad, definitivamente ese no era mi corazón. Mi diestra mano fue directo al mismo, donde se posó, como intentando tranquilizarlo, sin resultado alguno en realidad. No era algo que me incomodara del todo pero si algo que me desconcertaba, era como si mi propio ser reaccionara con el Yomotsu.
Recordar las palabras de mi padre solo me hacían estremecer más y avivar la curiosidad por seguir adelante. La incertidumbre disminuía con lentitud, alentándome a proseguir, mi cuerpo se acostumbró al sitio, a tal punto que por mi mente paso la palabra “acogedor”; pensé en hacer el recorrido de aquellas infelices almas, como quizá cualquier otro lo habría echo para avanzar, aunque al parecer la palabra “cualquiera” no aplicaba en mí ¿acaso era una excepción conmigo?
Justo cuando quise avanzar un portal pareció abrirse, la invitación a pasar era mas que clara.
- Es inapropiado que la reina del Inframundo transite el mismo camino que esas desdichadas almas -
- ¿Quien dijo eso? - Musité por instinto, no sin antes haber provocado un sobresalto en mi cuerpo. Mire por doquier en búsqueda del emisor de aquellas palabras sin éxito alguno.
Sin alargar más la espera, decidí dar un paso hacia el portal. Solo quedaron los lamentos de las pobres almas.
En un punto medio entre el Olimpo y el Inframundo me encontré con mi padre, ahí le entregue el cuerpo de mi querida madre, el ultimo favor que me pidió antes de que ella durmiera, desconocía si alguna vez podría despertar para ver lo que había logrado… ¡Tenía que hacerlo! Yo misma me esforzaría por continuar con la tarea que ellos y otros más iniciaron en diferentes reinos, ese mundo que parecía de fantasía tenía que regresar.
Por algún motivo desconocido mi padre me había encomendado otra tarea, la cual distaba mucho de la original donde me veía regresando con mi familia, pero apenas el antiguo Hades me miró, cambio de parecer, lo que mas me inquietó fueron sus palabras: “Tu destino ya no esta con nosotros, busca en el reino de los muertos”.
¿Qué significado tenía eso? Quería ir con ellos pero fue más mi curiosidad por saber que había en ese lugar, en realidad sentía que algo o alguien me llamaba a él, no solo la mera curiosidad, había algo más.
Me despedí de ambos y antes de partir hacia el encomendado lugar, vague por el mundo un tiempo, quería ver con mis propios ojos el inicio de la nueva era, fueron meses los que estuve fuera, de un lugar a otro, aprendiendo todo lo que podía, aun faltaba mucho como para que decir que todo estaba bien, pero al menos el caos ya no reinaba más, todo comenzaba a tomar forma.
Algo en mí me decía que una vez entrara al Inframundo, pasaría tiempo para que pudiese siquiera salir, era como si mi instinto dijera que permanecía más que un largo rato en el mismo. La incertidumbre hizo acto de presencia una vez más, una mezcla de emociones aparecieron, una parte de mi quería ir y otra mas le huía, quizá por eso retrase mi visita por tanto tiempo.
- Dame una pizca de su valentía madre – Pensaba mientras apretaba los ojos y mis manos daban una pequeña palmada a mis mejillas, las cuales habían enrojecido levemente por el impacto.
Así fue como llegue hasta lo que parecía ser la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos, una enorme colina de colores apagados al igual que su clima se vislumbraba frente a mi, miles de penosas almas transitaban cuesta arriba.
Siempre imaginé ese lugar como algo inapropiado para alguien que aun seguía con vida y sin embargo ahí estaba yo, sin una pizca de incomodidad … un fuerte palpitar resonó desde lo más profundo de mi alma, algo parecido a los latidos de mi corazón pero de mayor intensidad, definitivamente ese no era mi corazón. Mi diestra mano fue directo al mismo, donde se posó, como intentando tranquilizarlo, sin resultado alguno en realidad. No era algo que me incomodara del todo pero si algo que me desconcertaba, era como si mi propio ser reaccionara con el Yomotsu.
Recordar las palabras de mi padre solo me hacían estremecer más y avivar la curiosidad por seguir adelante. La incertidumbre disminuía con lentitud, alentándome a proseguir, mi cuerpo se acostumbró al sitio, a tal punto que por mi mente paso la palabra “acogedor”; pensé en hacer el recorrido de aquellas infelices almas, como quizá cualquier otro lo habría echo para avanzar, aunque al parecer la palabra “cualquiera” no aplicaba en mí ¿acaso era una excepción conmigo?
Justo cuando quise avanzar un portal pareció abrirse, la invitación a pasar era mas que clara.
- Es inapropiado que la reina del Inframundo transite el mismo camino que esas desdichadas almas -
- ¿Quien dijo eso? - Musité por instinto, no sin antes haber provocado un sobresalto en mi cuerpo. Mire por doquier en búsqueda del emisor de aquellas palabras sin éxito alguno.
Sin alargar más la espera, decidí dar un paso hacia el portal. Solo quedaron los lamentos de las pobres almas.