~* Iniciando *~
Publicado: Mar Jul 25, 2023 4:45 am
Medio año atrás…
No sé cuanto tiempo permanecí en aquel lugar, mis extremidades permanecían entumidas pero aun así soporté, cual penitencia, quería experimentar aunque sea un poco de ese dolor que seguramente no se comparaba en absoluto con el de mi madre, aun así lo intente…
Mi corazón se estrujaba cada que la miraba pero al mismo tiempo se maravillaba con aquel asombroso poder que brotaba de su alma, aun más alucinante lo que el cosmos estaba logrando en aquel lugar, parecía magia... ver como de a poco era reconstruido ese reino del que hasta ahora solo conocía anécdotas, verlo florecer una vez más solo avivaba los recuerdos que mi madre una vez me trasmitió con palabras.
No sé si el tiempo avanzaba o retrocedía, perdí la noción del mismo, mientras la mujer que me dio la vida se sumía cada vez mas en ese profundo letargo que parecía sería eterno… No tenía más opción que respetar su decisión y cumplir con la misión que me encomendó.
Su sacrifico no sería en vano, era el único pensamiento claro que tenía.
El invierno llegaba a su fin, los primeros rayos de sol comenzaban a tocar la superficie, dando vida una vez mas; los templos se alzaban impotentes, era cuestión de tiempo para que la magnificencia de los Dioses se dejara vislumbrar, muy posiblemente los primeros despertarían pronto para buscar nuevos receptores; pronto la inmensidad de aquellos cosmos que ardieron por meses comenzaron a perder su potencia, imaginé lo peor, por fortuna estaba equivocada. Ese cuerpo humano había dado todo lo que podía dar, fue entonces cuando noté que otras energía comenzaban a querer despertar, sabia que era tiempo de retirarnos, el cometido de la que una vez albergó a la Diosa Demeter había culminado.
Los cosmos terminaron de apagarse, un pequeño haz de luz brotó y salio disparado en alguna dirección del mismo Olimpo, fue entonces cuando me acerque para tomar entre mis brazos el cuerpo de mi progenitora, al mismo tiempo que la tocaba un segundo haz salio disparado hacia mi cuerpo, fue como un pequeño golpe el que sentí, en realidad no le tome demasiada importancia.
- Debí haberme cruzado en su camino – Pensé
Mi urgencia por salir del lugar aumentó al sentir la presencia de más de un cosmos, un tanto agresivos; me pareció lógico, después de todo ninguna de las dos era una deidad como para permanecer en aquel lugar. Así como llegamos nos retiramos, aunque en esta ocasión, con la satisfacción de que el reino estaba en mejor estado de como lo encontramos; a partir de ahora, los Dioses residentes se encargarían del resto.
No sé cuanto tiempo permanecí en aquel lugar, mis extremidades permanecían entumidas pero aun así soporté, cual penitencia, quería experimentar aunque sea un poco de ese dolor que seguramente no se comparaba en absoluto con el de mi madre, aun así lo intente…
Mi corazón se estrujaba cada que la miraba pero al mismo tiempo se maravillaba con aquel asombroso poder que brotaba de su alma, aun más alucinante lo que el cosmos estaba logrando en aquel lugar, parecía magia... ver como de a poco era reconstruido ese reino del que hasta ahora solo conocía anécdotas, verlo florecer una vez más solo avivaba los recuerdos que mi madre una vez me trasmitió con palabras.
No sé si el tiempo avanzaba o retrocedía, perdí la noción del mismo, mientras la mujer que me dio la vida se sumía cada vez mas en ese profundo letargo que parecía sería eterno… No tenía más opción que respetar su decisión y cumplir con la misión que me encomendó.
Su sacrifico no sería en vano, era el único pensamiento claro que tenía.
El invierno llegaba a su fin, los primeros rayos de sol comenzaban a tocar la superficie, dando vida una vez mas; los templos se alzaban impotentes, era cuestión de tiempo para que la magnificencia de los Dioses se dejara vislumbrar, muy posiblemente los primeros despertarían pronto para buscar nuevos receptores; pronto la inmensidad de aquellos cosmos que ardieron por meses comenzaron a perder su potencia, imaginé lo peor, por fortuna estaba equivocada. Ese cuerpo humano había dado todo lo que podía dar, fue entonces cuando noté que otras energía comenzaban a querer despertar, sabia que era tiempo de retirarnos, el cometido de la que una vez albergó a la Diosa Demeter había culminado.
Los cosmos terminaron de apagarse, un pequeño haz de luz brotó y salio disparado en alguna dirección del mismo Olimpo, fue entonces cuando me acerque para tomar entre mis brazos el cuerpo de mi progenitora, al mismo tiempo que la tocaba un segundo haz salio disparado hacia mi cuerpo, fue como un pequeño golpe el que sentí, en realidad no le tome demasiada importancia.
- Debí haberme cruzado en su camino – Pensé
Mi urgencia por salir del lugar aumentó al sentir la presencia de más de un cosmos, un tanto agresivos; me pareció lógico, después de todo ninguna de las dos era una deidad como para permanecer en aquel lugar. Así como llegamos nos retiramos, aunque en esta ocasión, con la satisfacción de que el reino estaba en mejor estado de como lo encontramos; a partir de ahora, los Dioses residentes se encargarían del resto.