Thalassia, los guardianes del reino de los mares

El atlante que custodia el pilar de los hielos con la poderosa armadura del Kraken, representado en esta era por el poder de los muertos que yacen en la mar, se trata de:

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Isios
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Thalassia, los guardianes del reino de los mares

Mensaje por Isios »

En las profundidades dela Atlantida, donde Ny'h'lat vulgtm abraza el mundo y la oscuridad prevalece, un desafío resuena en el aire misterioso. "N'ralai fhtagn ph'losggoth shaggonth!" las palabras resonaron en un tono gutural y oscuro, como si fueran susurradas por las mismas sombras.

Desde el medio del pilar del Océano Ártico, emergió un ser aterrador, el temido Kraken. Pero este no era el Kraken de las leyendas marinas, era el verdadero Kraken, una criatura primigenia de la antigüedad que desafía toda comprensión. Con tentáculos retorcidos y escamosos como una pesadilla, su inmenso cuerpo llenaba el horizonte, y sus ojos sin pupila brillaban con un brillo siniestro. Las aguas se oscurecieron a su alrededor, mientras el Kraken se elevaba desde las profundidades abisales, trayendo consigo un aura de caos y malevolencia. Su presencia emanaba un sentimiento de insignificancia y terror, como si desafiarlo fuera cuestionar la propia existencia.

Las aguas rugían y se revolvían mientras la figura oscura del Kraken se cernía sobre el Pilar del Océano Ártico...

El grito del Kraken resonó con una intensidad sobrenatural, desencadenando una onda de choque que atravesó el océano y retumbó en los cimientos del Pilar. La energía liberada era inmensa, y las aguas se alzaron en una furiosa tormenta mientras el entorno temblaba ante la magnitud de la entidad de cosmos que ahora se manifestaba. El caballero, sosteniendo con firmeza su armadura, pudo percibir el cosmos abrumador del Kraken, una fuerza oscura y primordial que se conectaba con los abismos del universo. Aunque temeroso, su determinación no flaqueó; sabía que debía enfrentar esta entidad ancestral para proteger la paz de la Atlántida y el mundo.

El mar se agitaba salvajemente, y la figura del Kraken se alzaba con imponente majestuosidad. Sus tentáculos serpentinos se enroscaban en el aire, buscando a su presa con avidez y sed de destrucción. Parecía ser una encarnación del caos,eEl caballero avanzó con paso seguro, sabiendo que debía enfrentar la magnitud cósmica del Kraken. Elevó su cosmos en respuesta, invocando la fuerza interior que lo convertía en un guardián de la Atlántida. Su armadura comenzó a brillar con un resplandor celeste, emitiendo una luz tenue pero esperanzadora frente a la desoladora oscuridad que emanaba la entidad ancestral.

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Ante la inminente batalla entre el caballero y el Kraken ancestral, un grupo de guerreros llegó sorprendentemente, con sus cosmos ardiendo y sus armaduras resplandecientes. Se asemejaban a caballeros, pero una extraña aura los envolvía, mostrando que eran más que simples combatientes. En el centro del grupo estaba su líder, un hombre de presencia imponente y voz firme.

"Mi nombre es Artheon, portavoz de los Guardianes de Thalassia", anunció el líder con una solemnidad inquebrantable. "Venimos desde las profundidades de la Atlántida para apoyar esta lucha contra el antiguo terror que acecha el Pilar del Océano Ártico".

El general marino del Pilar del Océano Ártico, aunque sorprendido por la llegada inesperada de estos misteriosos guerreros, comprendió que no era momento para cuestionamientos. El enemigo ancestral debía ser detenido, y toda ayuda era bienvenida.

Los Guardianes de Thalassia se colocaron alrededor del caballero, formando un círculo de luz y protección. Sus cosmos se entrelazaron, creando una conexión poderosa y unificada. Juntos, formaban una fuerza que enfrentaría al Kraken con coraje y determinación. El tiempo se detuvo por un momento, mientras todos se preparaban para el choque final. Los dioses antiguos observaban desde el reino etéreo, mientras las almas de los atlantes que habían caído en batallas pasadas susurraban palabras de ánimo y fuerza a los valientes guerreros.

"Esto es el culpa del mas grande enemigo de la atlantida, Poseidon, quien fue sellado para proteger los mares y de alguna manera ha despertado para finalizar lo que alguna vez empezó." Le dijo Artheon al caballero.

La batalla comenzó con un estallido de energía. El Kraken ancestral elevó uno de sus enormes tentáculos por encima del océano, desatando una impresionante esfera de energía cósmica que brillaba con un fulgor malévolo y su resplandor oscuro iluminó la noche como un sol negro. Los corazones de los presentes se llenaron de temor, conscientes de que aquella esfera contenía un poder destructivo inimaginable. La esfera flotó en el aire, emitiendo un zumbido siniestro y resonante. Cada centella de energía parecía danzar en su interior, formando patrones incomprensibles que se retorcían y se entrelazaban. El Kraken la sostenía con un aura de control absoluto, como si fuera la personificación misma del caos y la oscuridad.

El caballero y los Guardianes de Thalassia se prepararon para lo peor.

Sabían que no podían permitir que esa esfera llegara a su objetivo, pues la devastación que causaría sería catastrófica.

Unidos en su determinación, elevaron sus cosmos para enfrentar el ataque cósmico del Kraken.
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Firth Duncan
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Re: Thalassia, los guardianes del reino de los mares

Mensaje por Firth Duncan »

El mar, un lugar donde la libertad está en nuestras manos.

Aquella frase era la más mencionada por mi durante cada uno de mis viajes, después de todo era algo en lo que creía fervientemente, aun a pesar de que muchos podían pensar que había sido victima del clásico “el mar da, el mar quita” por el incidente de mis padres. De igual manera, lo conseguido una vez comencé a explorar los mares, lo vivido en cada uno de los distintos puertos visitados era algo que no cambiaría, experiencias que me ayudaban a apreciar la vida misma.

Por tal motivo no había dudado en convertirme en el guardián de uno de los 7 Pilares de la Atlantida, aquel que estaba relacionado al Océano Ártico, lugar donde se encontraba aquella isla en la cual había aprendido sobre el cosmos, y que había convertido en mi nuevo hogar fuera de los mares.

La situación hasta el momento continuaba siendo pacifica, como una calma que servía de preludio a la tormenta. El hecho de que el rey de los mares aun no hubiera dado indicios de despertar hasta el momento, parecía un suceso extraño, algo de lo que posiblemente cualquier general debía preocuparse… aunque ese no era mi caso, simplemente me dejaba llevar por las olas del mar.

Aun así estaba dispuesto a proteger aquello que tanto valor tenía para mí. Por tal motivo, en ese instante en el que aquel estruendo comenzó a resonar a lo lejos, me preparé para lo que fuera a suceder. No había preocupaciones, al menos no de momento.

El tiempo transcurría, pero todo se sentía como si el flujo del mismo fuese aun más lento de lo normal. Sí, era una sensación habitual para todo aquel ser que había alcanzado la velocidad de la luz, pero esta vez, se percibía de manera diferente; en esta ocasión ni siquiera mi cosmos se encontraba ardiendo.

La enorme silueta de una criatura tan tenebrosa como poderosa comenzó a hacerse notar a la distancia, continuando un rumbo hacia el lugar que parecía desear destruir, el pilar al cual yo debía proteger. Prefería evitar situaciones problemáticas, más si no conseguiría beneficio alguno de las mismas; ese pensamiento rondaba por mi cabeza, aun así, debía cumplir con mi deber.

El agua fluye dentro y fuera de ti, como la vida misma, como el cosmos mismo. Así podían describir todos aquellos que veían esa aura azulada rodear el cuerpo de un ser que se mantenía sereno ante las adversidades, ese hombre cuya tranquilidad parecía a la que se podía contemplar sobre todo en los mares cerrados, no era otro más que yo.

Ante mí se encontraba un adversario monstruoso, cuya apariencia parecía una versión sacada de cuentos de terror haciendo referencias siniestras al kraken, una manera curiosa de visualizar a un ser dedicado a proteger los océanos de aquellos que creen tener poder sobre él.

Pero antes de que pudiera comenzar la acción, un grupo desconocido se presentó justo ante mí. Se hacían llamar los Guardianes de Thalassia, y en mi interior surgía la pregunta sobre el motivo por el cual tomaron como referencia el nombre de una especie de pasto marino. Pero bueno, no podía criticar el gusto de los demás, menos cuando mi debilidad eran las mujeres.

Podía detenerme a cuestionar sus acciones, sus palabras o tal vez sus intenciones; pero la verdad era que no me generaban el suficiente interés para hacerlo, ahora mismo en lo único que pensaba era en detener al supuesto kraken.

Todo saldrá bien. —Musité confiado mientras elevaba cada vez más mi cosmos.

La oscura y poderosa energía del ataque realizado por un ser que se podría incluso asociar más con el mal que con el mar, se acercaba, y ante ello, diversos cosmos comenzaban a concentrarse para hacerle frente.

Simplemente enfoquense en defender.

Tras aquella indicación, ondas de vibración de alta intensidad fueron emitidas hacia un punto en el cual consideraba que serviría para efectuar un escudo o barrera protectora. Los guardianes del pasto marino solo debían seguir el rumbo indicado y concentrar su energía de manera que pudieran repeler el ataque, después de todo, eso era a lo que parecían haber venido… aparte de a intentar hablar de Poseidón poniéndolo como el “enemigo de la atlantida”.
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Isios
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Re: Thalassia, los guardianes del reino de los mares

Mensaje por Isios »

Artheon, el portavoz de los Guardianes de Thalassia y algunos otros guerreros de relleno manipularon el flujo del agua a su alrededor, creando un escudo acuático que protegería tanto a él como a Duncan de los ataques implacables del kraken, los tentáculos del monstruo marino se estrellaban contra la barrera de agua con furia, pero el cosmos de Duncan la mantenía firmemente en su lugar.

Mientras la batalla se intensificaba, Artheon decidió cambiar su estrategia. Reuniendo su energía, convocó una serie de torbellinos que se alzaron desde el fondo del océano. Los torbellinos giraban y se contorcían, creando una barrera adicional contra los ataques del kraken. Artheon aprovechó esta oportunidad para lanzar rápidos proyectiles de agua hacia los tentáculos del kraken pero al chocar con ellos era como si le lanzaras un chorro de agua a una pared.

-En las profundidades ocultas, el monstruo del mar y el mar mismo entrelazan sus almas en un baile eterno de misterio y poder.-

En medio de la lucha y la conmoción, el kraken dio un rugido ensordecedor que resonó a través de las profundidades marinas. Un destello oscuro y misterioso se manifestó en los ojos del kraken, y sus tentáculos comenzaron a agitarse con una intensidad aún mayor. De repente, con una velocidad sorprendente, el kraken lanzó un nuevo ataque, esta vez combinando sus tentáculos en una esfera giratoria de energía oscura.

Pero algo más pasó.

Duncan escucho algo en su interior. "Eh'nglu ph'nglui." y aunque eran unas palabras que nunca habia escuchado, al parecer, podia comprender su lenguaje.

Artheon se dio cuenta de que esta no era una embestida común del kraken. Instintivamente, reforzó su barrera acuática y concentró sus poderes en contener la esfera de energía oscura. La lucha entre la energía de Artheon y la del kraken creó una impresionante exhibición de poder, con ondas de choque que se extendían por el agua circundante.

La tensión en el templo submarino era palpable mientras Artheon luchaba por mantener a raya el ataque del kraken. A pesar de su resistencia, la esfera de energía oscura comenzó a desgastar la barrera de agua de Artheon, y la situación se volvía cada vez más crítica. Miró a Duncan con urgencia, esperando que su aliado encontrara una manera de contrarrestar este misterioso ataque antes de que fuera demasiado tarde.
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Firth Duncan
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Re: Thalassia, los guardianes del reino de los mares

Mensaje por Firth Duncan »

Como si el mismo Chronos jugara con nosotros, el tiempo parecía alterado, aunque más bien era una percepción propia debido al peligro que enfrentábamos. Los segundos parecían minutos, y si te detenías a analizarlo incluso horas; eso era lo que significaba hacer frente a una fuerza que no serías capaz de contener. Aun así, tal situación se presentaba favorable a la hora de intentar pensar, comprender y analizar. Estaba claro, la realidad era que la adrenalina estaba haciendo su efecto, ¿pero que nos hacía realmente pensar que era solo eso y no un juego de aquellos entes superiores que regían el universo?.

Aquel ser gigante cuya figura parecía la de un Kraken, más uno completamente diferente a la que mostraban tantas historias, y uno que, sería imposible de replicar en forma de escama. Una criatura con la cual debería guardar una poderosa relación ahora intentaba destruir mi pilar, cosa que parecía tan atípica e ilógica cuando separabas tus pensamientos del sentido del peligro.

Solo un par de segundos habían transcurrido.

Aun así, la diferencia se hacía más notable, la intensidad y el poder del “monstruo” era abrumadora para aquellos que vinieron a apoyar, así como también para alguien que si bien ya portaba su escama; aun no podía definirse como un general marino debido a su falta de experiencia.

Unas palabras resonaron en mi cabeza, el idioma era imposible de comprender y el mensaje difícil de descifrar, sin embargo había una pista que ayudaba a ver mejor la verdad. ¿Por qué parecía ser solo yo quien escuchaba y comprendía el mensaje de algún modo? Probablemente estaba relacionado con el hecho de que el mismo Kraken me había elegido, con que no era un guardián de cierto lugar del océano, sino del océano en sí, y eso, incluía a aquel a quien nos enfrentábamos.

Calmé mi cosmos, dejando la defensa en manos de ellos. El tiempo seguía transcurriendo, aunque todo parecía suceder en cámara lenta. Nuevamente, solo un instante fue necesario para todo ese proceso mental debido a la adrenalina… o tal vez, al juego de los dioses.

Les dejaré la situación a ustedes por un momento.

Con aquellas palabras me dispuse a avanzar, rompiendo con aquella formación que habíamos establecido. Mi cosmos fue utilizado como ondas de vibración que me impulsaron con dirección a aquel ser, eludiendo aquella masa de energía oscura que estaba preparando.

Si quisieras destruir el océano, lo habrías hecho incluso antes de que sus nuevos guardianes llegaran. —Expresé para aquella criatura esperando que entendiera mis palabras, o en su defecto, el flujo y la intención de mi cosmos. —Sin embargo te has mantenido en las sombras, esperando la llegada de nosotros, probando nuestra voluntad para convertirnos en los protectores de los mares. Eres parte de este, como cada una de sus criaturas, por eso no considero necesario luchar en tu contra; más si cargaré con las molestias que tengas por proteger aquello que me fue encargado.

¿Se necesita una razón para ayudar a alguien?
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