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Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 23, 2025 3:48 pm
por Drake
Este es un bar que se alza a pocos metros del Mediterráneo, en una ensenada turística griega donde el mar golpea suave contra el muelle de madera. Es de noche, pero no oscura: faroles antiguos iluminan la costa con una luz ámbar que se refleja en las olas tranquilas. El aire huele a sal, ron y madera húmeda.
El local parece más la bodega de un viejo barco que una cantina común. Las paredes están revestidas con tablones curvados, como el casco de una nave. Redes de pesca cuelgan del techo, entrelazadas con boyas, brújulas oxidadas y faroles de latón. Detrás de la barra hay un timón auténtico, gastado por los años, clavado como símbolo de mando.
La clientela es variada, pero el ambiente es sereno:
marineros retirados que juegan a las cartas en una esquina,
turistas discretos que beben vino blanco mirando el mar,
algún viajero solitario que observa más de lo que habla.
No hay gritos, no hay caos. Solo conversaciones bajas y el sonido constante del oleaje filtrándose por las ventanas abiertas.
El cantinero es un hombre grande, de barba gris y brazos como cabos de ancla. Tiene cicatrices viejas en las manos y una mirada dura… hasta que sonríe. Conoce a todos. No necesita preguntar demasiado: observa cómo alguien entra, cómo se sienta, cómo respira… y ya sabe qué servir.
Las botellas detrás de él no están ordenadas por marca, sino por historia: bebidas traídas de puertos lejanos, licores artesanales, rones oscuros, vinos que no aparecen en menús turísticos.
Cuando alguien cruza la puerta por primera vez, suele decir sin levantar demasiado la voz:
-Aquí no servimos prisa… solo lo que el cuerpo necesita-
Era de las razones por la que Drake, el general Dragón Marino, suele venir para refugiarse cuando los exigentes protocolos militares le dan una oportunidad para reconectarse con el mundo. Si bien es cierto que su rango le otorgaba el beneficio de partir cuando quería, el respeto por su señor Poseidón era lo que hacía que sus salidas fuesen más escasas. O eso pensaba, pues luego del renacer de su señor bajo el nombre de Isios, algo había cambiado en él, incluso en pensamientos trataba elegir las palabras adecuadas para referirse a su señor.
Sentado en la esquina de la barra, casi aislado del resto personas, el peli azul meditaba cabizbajo mientras algunos de sus mechones cubrían parte de su rostro, al parecer tenía pocos días en la superficie, lo cual se evidenciaba el crecimiento de su barba, este estuvo todo el día trabajando en el puerto cercano llevando mercancía, todo para alimentar su fachada de trabajador informal, con su típico t-shirt negro sin mangas que deja ver su estado atlético y su pantalón azul oscuro desgastado, su aspecto cansado no fue por la jornada de hoy, sino de su mente luchando con la contradicción de lo que Isios representa para él, un señor de las sombras más que un benevolente gobernante de los mares, evitando constante y tajantemente rayar en la herejía.
Por ello, para evitar una muestra de insolencia a su señor, irrespeto a sus camaradas, sobre todo a su mejor amigos Nestor, General de Hipocampo, Drake se tomó la libertad para irse a caminar el mundo, como si estuviese buscando reconectar su deber como defensor de los mares, tal vez el guerrero estaba pidiéndole peras al Olmo, tal vez solo debería dejar que el alcohol arrastre esos pensamientos entre trago y trago, aunque dificil para alguien con un sentido del deber tan agudo.
El hombre se queda absorto mirando el mar hasta donde las luces del local le permiten ver, sintiendo la brisa marina y el roce de las olas en la madera del muelle, ciertamente relajante para él.
El mar sigue allí. Paciente.
Como si le escuchara.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 23, 2025 8:05 pm
por Hotaru Himura
Abrió los ojos y ya era de noche. Estaba de pie en medio de una callejuela vacía, miró a los alrededores tratando de ubicarse pero no reconoció el sitio. Un gato corriendo detrás de una rata la hizo mirar hacia abajo a la izquierda. El suelo estaba empedrado, ligeramente bañado en rocío, probablemente porque era de noche y el mar estaba cerca, reconoció el aroma a sal y el ambiente bochornoso.
¿Qué diablos pasa?... - Musitó. Comenzó a caminar sin rumbo fijo, trataba de reconocer el sitio en vista de que su cerebro no comprendió como había llegado hasta ahí. Lo último que recordaba era estar frente a Rodust, luego algo la jaló, eso provocó que se revisara palpándose físicamente para descartar que estuviese herida.-
Al menos estoy "bien". – Expresó con resignación reanudando su paso.-
Se detuvo frente a un muelle a observar la luna, estaba totalmente llena y el sonido de las olas golpeando la playa suavemente le hizo tranquilizarse. Observó con atención, había faroles antiguos iluminando la costa, siguiendo la vista, sus pasos le llevaron a un lugar que parecía un barco viejo en donde se alcanzaban a escuchar el sonido de cristales y voces.
¿?
Intentó abrir la puerta pero era pesada, la madera crujió cuando ejerció presión sobre ella pero apenas si se movió unos escasos centímetros. Alcanzó a ver que había luz en el interior, el decorado era típico de las actividades de pesca pero no supo porqué le vino una sensación extraña que la hizo retroceder medio paso haciéndola dudar.
En el instante que retrocedió, pasó un hombre corpulento casi atropellándola, abrió la puerta de par en par mientras anunciaba su entrada animosamente.
¡HEY, PHILLIPE!, ¡¡¡YA REGRESÉ!!! – El hombre se unió a un grupo de personas en una de las mesas, riendo estrepitosamente y chocando los vasos con bebidas.-
...
La inercia la hizo entrar, cayó en cuenta cuando la puerta se atrancó detrás de ella volviéndose a cerrar. Ahí quedó desconcertada, observando el entorno por algunos instantes, buscando instintivamente evaluar si aquello era una amenaza o no.
-Aquí no servimos prisa… solo lo que el cuerpo necesita-
La frase la hizo mirar en dirección a la barra en donde un cantinero se afanaba limpiando un tarro y mirándolo a contraluz para asegurarse que no le quedaran marcas de jabón.
¿Perdón?... – No supo si le habló a ella ya que el cantinero estaba totalmente enfocado en limpiar el tarro y no parecía estar muy interesado en ella.-
Ante la falta audible de respuesta, caminó hacia la barra. Miró a los alrededores, identificando que había varios tipos de personas ahí, desde un grupo de viejitos jugando cartas hasta una pareja bebiendo vino en un rincón o la mesa del grupo ruidoso.
...
El barista la observó mientras se acercaba sin dejar de limpiar el tarro. Le miró de pies a cabeza como si analizara qué clase de persona era ella. Levantó una ceja mientras la veía, tennis negros con la suela húmeda, le indicó que había caminado hasta ahí. Vestía un pantalón gris y una blusa negra de manga corta cruzada al frente, ropa cómoda aunque peculiar a esas horas de la noche en que recibe más que nada pescadores, turistas buscando tener citas o prostitutas buscando turistas.
La mujer por cierto no tenía pinta de prostituta, aunque andaba vestida muy informal había algo en su caminar que denotaba que tenía clase. No llevaba anillo de casada ni accesorios, excepto por un collar discreto que terminaba en una piedra, que sí que llamó su atención. No solo porque adornaba el sutil y hermoso escote de la dama, sino también porque estaba amarrada con un humilde lazo de cuero alrededor de su cuello. Pero mientras pasaba por una de las ventanas el brillo platinado de la luna refractado en la piedra con tintes entre verde y azul, no le dejó dudas.
Era de un material precioso.
Alguna vez su abuelo le contó que alguien le había pagado una noche de excesos con una pepita de algo parecido. Podía decir que de mucho menor calidad a juzgar por el brillo del metal y el acabado, aún así les había sido suficiente para renovar el bar y comprar un barco.
“Oricalco”… - Recordó en silencio volviendo su atención hacia ella, intrigado.-
No parecía estar ahí para ver a alguien, tenía buen cuerpo, piel clara y labios sensuales, la media sonrisa que esbozó sin querer se congeló para cuando llegó hasta el rostro de la mujer. Ella ya se había dado cuenta que la miraba y el brillo penetrante de sus ojos celestes mirándolo de vuelta, haciéndole saber sin palabras que no era de su agrado que la escudriñara tan descaradamente lo tomó desprevenido.
¡EJEM!... - El hombre carraspeó disimulando, mirando por n-ésima vez que el tarro no tuviera marcas de jabón. Ante la mueca de fastidio de la castaña.-
Finalmente el barista dejó el tarro junto a los demás detrás de él y un tanto brusco antes de que ella pudiera decir algo, le puso enfrente una copa de vino.
Hace mucho que no venían por aquí y hoy hay dos. Supongo que es mi noche de suerte. – Completó ofreciéndole una gran sonrisa para casi llenar la copa con un vino tinto.- Va por cuenta de la casa. Tómelo como una sincera disculpa, de éste humilde servidor.
Espere yo no… - No alcanzó a completar la frase porque el barista dejó la botella al lado de la copa y se retiró a calmar a los que estaban en la mesa haciendo escándalo y riéndose a carcajadas.- ¿Hay dos qué?...
Ante la retirada de aquél hombre se reacomodó en el asiento. Apoyó el codo de su brazo derecho en la barra apoyando la barbilla en su mano, sujetó el delgado cristal de la copa de vino frente a ella con sus dedos. Resopló incómoda sin saber como reaccionar. Todo era demasiado extraño y le costaba hilar sus pensamientos para encontrar explicaciones convincentes. Quizá la opción en ese momento era simplemente aceptar la copa y dejar de pensar tan arduamente si esque eso era posible para ella.
Demonios -__-U... - Espetó con un suspiro.-
Hasta ese momento fue que vio a un hombre barbón en la esquina de la barra, quizá a unos 3 asientos de donde estaba ella. Fue difícil verlo porque estaba casi en penumbras, al inicio pensó que quizá estaba ebrio, tenía la mirada perdida hacia una de las ventanas pero luego de unos instantes, por alguna razón se identificó con la expresión en su rostro.
Una era difícil. - Dijo con un suspiro profundo para luego darle un gran trago al vino, esto la hizo atragantarse porque nunca tomó antes, así que no sabía que el vino es algo que se disfruta con calma.- ¡>o<U!
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 23, 2025 9:29 pm
por Drake
El bullicioso ambiente resultó ser muy relajante para Drake, formaba un excelente ruido blanco que le permitía hundirse en el interior de sus pensamientos.
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En ese momento Drake se encontraba frente a su pilar, se podía ver a si mismo arrodillado frente a la figura de Isios, el nuevo soberano de los mares. Drake estaba incomodo pensando que su señor debía ser un dios luz, sabiduría y vida, contrario a lo que sus ojos tenían de frente, un hombre siniestro, tanto como los abismos marinos, de voz siniestra, el rechazo fue peor al enterarse tiempo después que las bestias marinas que azotaron el Reino Marino eran de su autoría le provocaron mayor rechazo ante ese contenedor que podría haber sido un mejor Hades y esa afirmación le resultaba menos repugnante.
Pero sobre todo, lo que más indigna al guerrero es atreverse a pensar en esas cosas, más cuando se jactaba de ser uno de sus soldados más leales, el que daría vida por el reino.
Las preguntas que afloran desde su mente: Vale la pena seguir a Isios? Vale la pena seguir siendo su general? Quien es Drake para pensar en alzarse contra su señor? Acaso Poseidón se equivocó?
Drake se encuentra sumergido en un mar de tinieblas, mientras esas preguntas comenzaban a ensordecerlo, tanto que el trance en que estaba sometido por la calma del lugar comienza a resonar.
Hasta que algo hizo que levantara mirada de golpe, sus ojos se abrieron grandes, tuvieron una leve chispa de cosmos, sumamente fugaz, había dejado de observar el mar, dejó su jarra de cerveza, estrujó sus manos en su cara como tratando de convencerse de que estaba despierto, echó para atrás su pelo con ambas manos buscando despejar su visión, luego miró hacía el techo de la taberna unos momentos, como si dejase de cargar con el peso de un transatlántico sobre sus hombros y tomara un descanso, dejando escapar un leve rebuzne de obstinación, mezclado con resignación. En ese momento algo le hizo mirar al otro lado de la barra donde sus ojos se encontraron una mujer, Drake no pudo establecer cuanto tiempo llevaba ahí, no pudo evitar sentir algo de bochorno, pues hace unos instantes entendió que estaba solo y por ello podía liberar algo de su frustración.
Los problemas internos de Drake no eran obstáculo para mostrarse respetoso ante la dama, tomó su jarra y la levantó un poco dando a entender un saludo y un gesto de brindis, acto seguido cortó contacto visual para un sorbo grande a su trago, este cerró los ojos para apreciar en silencio las facciones delicadas de la joven, así como su atuendo y posiblemente interpretar su situación, pues su postura aunque serena daba a entender que este no era su lugar, Drake no le dio tanta importancia pues cuando vino la primera vez el tampoco pensó que este sería su lugar, tiempo al tiempo pensaba en sus adentros.
Pero el alivio que le dio no pensar en si, sino pensar en la situación de esa mujer terminó desapareciendo cuando por nueva vez se enfrentaba a su problema interno, rápidamente dio un sorbo largo de su jarra, mientras presionaba su otra mano en el mostrador, mientras más alcohol tomaba, más lentamente iba aflojando su otra mano, para un guerrero de su clase, el alcohol perdía efecto rápido, pero en esos escasos momentos podía dejarse vivir.
Tras terminar todo el trago, coloca suavemente la jarra en el mostrador, este busca con la mirada al cantinero el cuál en un momento hace contacto visual, entiende que Drake quería otra ronda más. Y así lo hizo, retiró la jarra de Drake, dejando una nueva, además siguiendo su instinto con las personas no dudó en decirle a joven con su característico humor:
Veo que te fue muy bien en la jornada, podrías beberte el mar si pudieras jajaja!-Y más que tomarlo como una burla, Drake lo tomó como un cumplido, que le hace sonreír queriendo mantener el momento ameno.
Si, pero no hay jarra tan grande para que quepa un mar, tal vez una ánfora podría funcionar.-Ripostó con una voz calmada y amena, el cantinero golpea el hombro de Drake en aprobación, en eso decide acercarse más al joven guerrero.
Oye, notaste a la joven del otro lado?-Al escuchar la pregunta Drake asintió mientras observa su jarra.
Vi por un momento que te echó el ojo, no deberías ser tan arisco con la gente, muchacho.-Este comentario le causó mucha gracia a Drake quien sonrió levemente mientras daba su sorbo al trago.
En estos días, lo que más busco es tener un dolor de cabeza, no ser el dolor de cabeza de alguien más, lo digo porque nadie que quiera problemas toma vino.-Comentó en confianza con el cantinero, a lo que el hombre se ríe pensando que lo que dice es producto del alcohol y no de la tormenta interna que maneja el peli azul.
El hombre se aleja de Drake para atender a un nuevo visitante que llegó reciente, mientras se desplaza con la jarra que era de Drake, pasa donde estaba la joven despampanante para dejarle la botella completa de vino.
Todos lidian con algo a su manera, ja ja!-Le dice de manera amable y agrega mientras se retira:
De parte del míster simpatías del fondo, jaja!
Fue lo ultimo que le dijo a la mujer antes de recibir a la nueva clientela, Drake por otro lado arquea una ceja al ver que su comentario fue malinterpretado o quizás manipulado, nunca se sabe como operan los costeños, decide darse otro trago largo.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 23, 2025 11:35 pm
por Hotaru Himura
¡PAC!
De parte del míster simpatías del fondo, jaja!
¿?... ¡Oiga! – Se giró en el banco siguiendo la trayectoria del cantinero que se desplazó sin detenerse para recibir a más gente. Era inútil… Regresó a la misma posición girando despacio el banquillo. Se topó con la nueva botella de vino, apenas le había dado un trago a la copa que le sirvió originalmente y no le había sido del todo agradable.
...
Miró al fondo de la barra, siguiendo la dirección desde donde el barista había regresado para dejarle la botella. El hombre en penumbras ya se había echado el cabello hacia atrás y aún así no alcanzaba a distinguirlo entre tantas sombras. Solo percibía abiertamente el brillo de la jarra de vidrio grueso que sostenía, centelleando de forma intermitente cuando seguramente la levantaba para darle un trago.
¡Pfff!... - Resopló molesta consigo misma. No pudo evitar sentirse mal. Toda su existencia había convivido con la obscuridad y jamás antes tuvo problemas para ver o percibir nada, en éste momento ni siquiera con la escaza luz del alumbrado de la cantina podía distinguir al que identificó como el “simpatías del fondo”.-
Probablemente, de todos modos no habría servido de mucho, eso de distinguir entre las sombras.
Las habilidades sociales nunca habían sido su fuerte así que el simple hecho de entablar conversación con un extraño cuando no tenía un propósito fijo como una misión o … una misión, resultaba terreno totalmente desconocido y por demás incómodo. Aunque claro, era socialmente funcional de ser necesario no por nada Akonel la había elegido para ser la matriarca…
O al menos eso prefería pensar.
¡Señor… Simpatías! – Dijo, llamando brevemente la atención del hombre del fondo. Levantó la copa hacia el extraño diciendo con los labios “Salud”. Le dio un trago al vino para completar el ritual, supuso que eso sería suficiente para agradecer por la botella y cubrir el protocolo “social”.-
La palabra era clara y breve a menos que no hablaran el mismo idioma, lo cual podría ser un inconveniente… Si, ahí estaba de nuevo sobre-pensando las cosas…
“¿Qué más da si no habla mi idioma?...” – Pensó mirando el líquido rojo intenso dentro de su copa antes de darle otro sorbo, esta vez apenas tocó el líquido con los labios, el sabor amargoso ya no fue tan intenso y pudo percibir el aroma a uva fermentada.-
¿Mmm?… - Expresó con un dejo de aprobación mirando el líquido dentro de la copa.-
Y ahí entonces, no pudo evitar evocar el color de la sangre aunque ésta era más vibrante. Por instinto se llevó los dedos de la mano izquierda a los labios debido a que sintió un poco del sabor metálico, ese que tantas veces saboreó en incontables peleas y misiones.
Se llevó luego la mano a la frente y cerró los ojos mientras se masajeaba la sien tratando de clarificar sus caóticos pensamientos. Quizá con algo de suerte recordar lo que sucedió en los últimos 10 años.
…
Absorta en su propio mundo, repasando mentalmente todo lo acontecido desde que había despertado en el piso del templo de cáncer. Volvió a recargar el mentón en la palma de su mano, su mirada se tornó melancólica y ausente mientras recapitulaba en que casi el 90% de los sucesos recientes no habían dependido para nada de ella.
Eso era una situación angustiante para una persona con tanto control. El calor tenue del alcohol ingresando a su cuerpo la hizo bajar un poco la guardia, después de todo aunque había mucha gente alrededor, realmente solo estaba ella ahí. Se sintió como cuando paseaba en el Yomotsu, aunque estaba el sitio atiborrado de espíritus y muertos, realmente no había otro ser vivo además de ella en el plano espiritual que custodiaba. Quizá si lo pensaba… Sentirse cómoda en esas circunstancias era un poco triste.
Jm… - Negó con la cabeza mientras sonreía sutilmente. –
Ya ni siquiera tenía eso… Sin su cosmos, toda su existencia estaba en duda. Si no podía luchar, si no podía aplastar las estrellas con la fuerza de sus puños, si no podía invocar espíritus y leer las energías ocultas entre las sombras… ¿Qué era?.
…
Apretó el puño sin querer y el mango frágil de la copa de cristal se quebró obligándola a salir de su estupor. Malabareó en su asiento brevemente para sostener la parte superior de la copa evitando que se desparramara todo el líquido sobre la barra.
Ajjj!...¡Qué torpe!... – Se dijo presa de la frustación. No tenía juez más cruento que ella misma. Aunque se arrepintió de ser tan dura casi en el momento en que la última letra abandonó sus labios. Quizá porque la herida auto-inflinjida en la palma de su mano le recordó que al final seguía siendo lo que nació siendo…
Solo un ser humano.
Levantó la mirada buscando al cantinero o algo al alcance para limpiar el pequeño desastre.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mié Dic 24, 2025 1:03 am
por Drake
Tras terminarse trago Drake entendió que debía pasar, el alcohol no le funcionaba lo suficiente, los efectos le pasaban bastante rápido, algo que le fastidió un poco.
¡Señor… Simpatías!-Que se escuchó del otro lado de la barra hizo que hiciese contacto visual con aquella mujer, al parecer el gesto del vino, fue de su agrado, o eso le dio a entender al guerrero, el cual contesto el gesto de salud, aunque su jarra estaba vacía, no importaba tanto, la luz tenue del lugar no dejaba ver las cosas con claridad, a lo mejor ella solo notó una silueta entre tanta oscuridad.
A medida que el alcohol se metabolizaba en su sistema este recuperaba algo de lucidez, podía ver que aquella dama también navegaba en sus propias penumbras, un mal día, un desamor? Se lo que sea terminó llamando la atención de Drake al verle tensa, que tanto que se lastimó la quebrar la copa que sostenía en sus manos.
Esto hizo que se levantase hasta donde ella, para el hombre era incomodo que notara que sus pasos eran un poco torpes, el alcohol se iba rápido pero no tanto como esperaba, cuantas habrán sido? 10, 15 cervezas? No importaba.
Tanto el peli azul y cantinero se acercaron a socorrer a la castaña.
Estas copas ya no son como antes, es la 3ra del mes, comienzo a pensar que son de mala calidad.-Vociferaba el cantinero con visiblemente molesto; con delicadeza y respeto le retira la copa de las manos a la joven.
Son cosas que pasan...-Agrega Drake, mientras saca un pañuelo blanco de su bolsillo y cubre la herida de mujer, así mismo con sus manos desnudas retira los cristales evitando cortarse también, el cantinero hace un gesto y Drake le pasa los trozos.
El cantinero regresa con otra copa y le pasa un trapo para limpiar el desastre, le devuelve amplia sonrisa vuelve a servirle vino a la joven agregando: Ahí está! Disfrute señorita!
Contrario a su actitud distante, este decide sentarse cerca, a un banco de distancia de la castaña.
Por eso siempre vengo aquí, no importa quien seas, hay un espacio para ti. Te encuentras bien?-Le dijo Drake con una voz tranquila, no está bebiendo más, para el no fue la solución que esperaba, honestamente tampoco esperaba que lo fuera.
Drake la mira de reojo mientras pasa su mano sobre su rostro, se da cuenta que tiene la barba algo descuidada, se levanta e intenta observarse en un espejo que estaba del otro lado del mostrador, hace una leve mueca de disgusto, el tiempo como Marinas le obligaba a tener la cara limpia como el mármol blanco, no tiene problemas con el pelo largo por su casco, pero la barba? Podrá sentirse un hereje pero no un cavernícola.
Con resignación toma asiento para acto seguido posar su mirada a la joven, da un breve vistazo, como si sus sentidos volvieran a aclararse, nota en detalle su atuendo, facciones de la cara, la forma en que está arreglada, no tiene una opinión sobre ella, al parecer ella está centrada en sus asuntos como lo está Drake, no cree preguntarle le ayude a tener una solución, ni el mismo tiene las respuesta a los suyos.
Lo lamento, he sido algo indiscreto...-Aparta la mirada buscando no ser tan invasivo con la mujer, aunque reconoce que le causa intriga su presencia en este lugar.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Dic 26, 2025 3:10 am
por Hotaru Himura
No se habían terminado de mezclar las gotas de sangre con el vino cuando de súbito el señor simpatías salió de las penumbras con decisión, quizá por eso se tropezó un poco con las sillas a su paso. Por el flanco opuesto y casi a la par el barista se acercó también velozmente.
Por instinto, la mujer se irguió y levantò las manos casi a la altura de su rostro. Para cualquiera habría sido simplemente un intento por ocultar la vergüenza sino fuera porque se levantó bruscamente del banco y adoptó una postura con un pie frente al otro como quien reacciona para esquivar un ataque.
Estas copas ya no son como antes, es la 3ra del mes, comienzo a pensar que son de mala calidad. -Vociferó el barista.-
La castaña dió un medio giro cuando él pasó de largo sujetando la copa de su mano.
Son cosas que pasan. -Externó el extraño al momento en que extendía un pañuelo.-
Pasaron algunos segundos antes de que soltara el resto de la copa y relajara la mano para que el hombre de la barba colocara un pañuelo sobre su herida.
Miró a uno y a otro solo con el movimiento de sus ojos, frunciò el seño ligeramente al momento en que el de la barba retiraba los restos de vidrio de la palma de su mano, hasta ese momento le llegó una señal peculiar a su cerebro.
"No es un ataque."- Se dijo a si misma.-
Siguió los movimientos del extraño detenidamente ya que era el más próximo pero de soslayo estaba alerta con respecto a la posición del barista.
Probablemente el extraño habría sentido la tensión y quizá por ello retrocedió dejando un asiento vacío de distancia.
Ahí está! Disfrute señorita!.
La copa nueva rebozada fué colocada frente a ella, hasta entonces se atrevió a parpadear exhalando el aire que contuvo instintivamente poniendo duro su cuerpo.
Por eso siempre vengo aquí, no importa quien seas, hay un espacio para ti. Te encuentras bien?
De modo muy lento, como un caballo acercándose al borde de un río lleno de cocodrilos para beber agua, tomó con la otra mano el trapo y terminó de limpiar el líquido. El barista había desaparecido entre la gente y solo quedó el hombre del pañuelo.
S...si. E...estoy bien. - Dijo recuperando la compostura, reacomodó la silla y se sentó para luego hacer presión con el pañuelo sobre la herida.-
¿Quién lleva un pañuelo consigo?... - Interrogó algo arisca en un intento de salir de ese estado de hipervigilancia. -
Quizá fué por los tragos de vino que llevaba encima, pero sintió que su rostro se puso muy caliente en respuesta al momento tan vergonzozo que estaba viviendo. La cuarta siempre había ostentado una seguridad impecable, aunque sus acciones tendían a verse abruptas sus movimientos y la expresión en su rostro eran seguros, decisivos. Sin embargo ahi estaba, casi al borde de un ataque de ansiedad, solo porque ante el caos no había podido acudir a su energía vital. Bajó el rostro y sus ojos se nublaron ligeramente.
Gracias.
Completó sintiéndose vulnerable y derrotada de cierta manera. Quizá era hora de aceptar, no que ese era su lugar ya que aun no le había agarrado gusto al vino. Sino mas bien que el santuario no lo era. Eso le provocó un sinsabor muy desagradable.
Tomó un sorbo de vino y alcanzó a ver que el hombre se incomodó brevemente cuando se miró el espejo que estaba detrás de la barra en la vitrina que exhibe los mejores licores del bar. Después de eso, tomó asiento mirándola pero la castaña estaba ocupada observándolo. Ya fuera de las penumbras pudo ver sus facciones, el color azul de su cabello, era joven, no mas de 20 años quizá, aunque lucía algo descuidado por la barba. También notó que era alto, atlético e incluso identificó un ligero enrojecimiento en algunas áreas de su piel quizá por exposición al sol.
Lo lamento, he sido algo indiscreto.
Cuando lo dijo sus ojos celestes se abrieron sorprendidos, seguramente lo djo porque se le quedó viendo, aunque el contacto visual fué breve ya que él desvió la mirada.
Disculpa. - Externò esbozando una leve sonrisa aunque sintió que se le derretiría la cara de la verguenza.-
La realidad es, que las muestras de amabilidad pura y llana... - Hizo una pausa breve.- No son algo común... En estos tiempos.
Habría podido dar más detalles, decir que en su vida había conocido pocas personas realmente amables aunque casi siempre esa amabilidad estaba supeditada al estatus, su estatus particularmente.
Si lo pensaba un poco, solamente recordaría a dos que genuinamente la habrán tratado bien sin ser dioses y desde ellos ya habían pasado eones. Después de eso, solamente la encarnación de Athena y desafortunadamente la había perdido poniendo en riesgo la existencia de la humanidad.
Si... quizá era muy dura verse como la responsable absoluta de que Athena no estuviese ahi pero ¿Cómo no pensarlo? Eso sucedió inmediatamente después de su nombramiento como la comandante del ejército de la luz...
¿Un espacio eh?. Supongo que es lo que buscamos... Ser parte de algo.
La expresiòn en su rostro denotó angustia y culpa. Levantó la copa y tocó sus labios con el vino buscando hallarle sabor a la bebida en vista de que tenía una botella y media solo para ella.
El instinto de la cuarta se relajó un poco.
Lo... siento. No suelo hablar con gente viva. - Balbuceó un poco meciendo la copa, el peculiar comentario podría decir que tenía un sentido del humor muy obscuro o que quizá trabajaba en una funeraria. -
La mujer observaba como el líquido giraba dentro de la copa, evitó el contacto visual porque se sentía extraña de que hubiera un receptor de su voz, aun así, dada la muestra de atención con el pañuelo, su lógica de una interacción social le dictaba que ameritaba compartir algo y su voz era el medio.
Creo que me hubiera sentido mejor si mi fuerza hubiera roto el vidrio, eso me hubiera dado la sensación de que soy fuerte físicamente. No es nada alentador sentir que un ebrio malhumorado podría degollarme con algo tan chafa.
¡Ah!, pero no me refiero a ti >_< - Expresó con sobresalto cayendo en cuenta que probablemente se pudiera ver aludido, por el lugar y el ambiente.- Lo digo porque no sé ni en donde estamos, ni qué clase de gente hay aquí... - Justo en eso la música cesó y una pareja que estaba en una mesa contigüa la volteó a ver con algo de molestia por el comentario.- ¡No pero, no porque haya gente naca o mala aquí!... - La pareja se puso de pie y se cambiaron de mesa a una más retirada. En ese momento la música continuó y la castaña entendió que estaba empeorando las cosas al tratar de dar explicaciones, optó por encogerse de hombros, recorrerse a la silla al lado del hombre de la barba para bajar la voz la próxima vez que hablara.-
Definitivamente hablar con muertos es más fácil. - Dijo casi inaudiblemente.-
J... Mis amigos me llamaban J. - Le dijo con un dejo de tristeza en sus ojos.-
Volteó su rostro hacia el frente, ahora podía hablarle sin tener que voltear a verlo para leer sus labios en medio del ruido de la cantina y creyó que el protocolo requería que supiera como dirigirse a ella sobretodo si se sentaba justo a su lado. La castaña notó que había saltado de un tema a otro y que además, usando palabras de más; por ello no dudó en liberar al extraño.
No te sientas comprometido, si te incomodo puedes simplemente irte. - Agregó secamente, volviendo a su característica personalidad.-
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Dic 26, 2025 6:34 am
por Drake
El hombre había decidido cerrar los ojos, mantener tanto contacto visual haría que se sintiera con la necesidad de escudriñar más de lo permitido, Drake vino a la superficie para dejar atrás su rol como general marino, no buscaba crear un ambiente de interrogación o suspicacia con la mujer que tenía cerca, aunque los instintos de un guerrero no son fáciles de aplacar a pese la enorme cantidad de alcohol que ingirió, evitaba fuertemente volver a ser Dragón Marino.
Al escuchar la confirmación de que la mujer estaba bien decidió tomar una postura más desenfadada, puso el codo sobre la barra para terminar colocando su mejilla contra su puño, con los ojos todavía cerrados, demuestra tranquilidad con una sonrisa escueta.
Ante la interrogante sobre el pañuelo Drake no supo que responder, solo se limitó a levantar los hombros en señal de irrelevancia ante el origen del pañuelo, decirle a la mujer que era para el sudor o las alergias podría prestarse para una situación desagradable, lo cierto es que el pañuelo era en realidad su capa de General Dragón Marino solo que reducida a dimensiones de un pañuelo, ya que de ser necesario podría devolverla a la normalidad y usarla como señal de autoridad frente a las Marinas sin recurrir a sus Escamas. A veces no dar explicaciones es mejor.
Y por más que intenta no ser suspicaz, pudo sentir en ese ''Gracias'' algo de apertura, el comentario sobre la amabilidad hizo que el peli azul abriese ligeramente los ojos, ese mensaje le había dado a entender que esa mujer se manejaba en un mundo distinto, como si estuviese acostumbrada a estar rodeada de gente falsa o subalternos, desempeñaba algún cargo de gerente? Sus ojos se posaron en ella pero tratando de mantener una expresión serena.
Ante el comentario del lugar al que uno busca pertenecer este le responde: Ah sí, se siente bien, pero que pasa cuando algo te abruma que ya no puedes ser tú sin eso...? Da para pensar un poco...
En cierto sentido la pregunta se la había hecho a si mismo, en el poco tiempo que tiene como General Marino ha tenido que hacer tanto por su reino que le resulta dificil saber cuando es Drake y cuando es Dragón Marino, pero eso tampoco le quitaba el sueño en este momento.
Lo... siento. No suelo hablar con gente viva.-Este comentario hizo que Drake dejara de prestar atención a sus pensamientos, aunque se mantenía con el rostro sereno fiel a su estoicismo, una gota se deslizó desde su sien ante la ocurrencia de la mujer, para evitar que la atmosfera se rompa dice en voz baja: Quizá porque los muertos son más de escuchar... creo.
Analizando su propio comentario, recuerda que le tiene una animadversión a los espíritus... mejor dicho, los Espectros de Hades, el marino sabe de lo que ese reino sombrío es capaz de hacer, el hombre tenía planeado al respecto sin embargo la llegada de Isios al Reino de los Mares supuso un giro brusco de los acontecimientos, el ceño del guerrero se frunce ante cierta frustración, sentía ese pensamiento en bucle, esa...
Creo que me hubiera sentido mejor si mi fuerza hubiera roto el vidrio, eso me hubiera dado la sensación de que soy fuerte físicamente. No es nada alentador sentir que un ebrio malhumorado podría degollarme con algo tan chafa.- El comentario quebró el rostro estoico de Drake, este abrió grande los ojos ante tal comentario, el hombre miraba a todos lados con algo de apuro, pues no sabría que decir, solo optó por devolverle la mirada.
¡Ah!, pero no me refiero a ti >_< - Expresó con sobresalto cayendo en cuenta que probablemente se pudiera verse aludido, sin embargo, Drake solo asintió con la cabeza, percibe que la mujer todavía no baja la guardia.- Lo digo porque no sé ni en donde estamos, ni qué clase de gente hay aquí...
Ante ese comentario, el hombre nota algo de tensión en el ambiente, la música paró abruptamente, hubo ruido de sillas lo que le obligó cortar contacto visual con ella y al fijarse bien ve la cara de disgusto de la pareja que estaba cerca, otra gota cae de su sien por la situación, este solo devuelve una sonrisa al par mientras los ve marcharse.
¡No pero, no porque haya gente naca o mala aquí!...-Esto hizo que el hombre colocara su otra mano sobre el rostro para poder esbozar el blofeo de risa que se le escapó, pero rápidamente se contiene y vuelve a prestarle toda su atención, nota su postura corporal, murmuró algo que no comprendió bien, algo sobre que ''Era más fácil traficar con tuertos'', lo que hizo pensar que era una especie de dicho foráneo, no era el más indicado para señalar extranjeros, el tampoco pertenece a este lugar.
J...-Escuchar esto hace que el hombre preste mayor atención, ambos se miraban fijamente.
Mis amigos me llamaban J.-Parece la mujer se había abierto, al menos con un apodo, Drake por su parte se sentía en un aprieto, tendría que dar su nombre, pues no tiene apodos, tampoco es que sea tan transcendental mantener su nombre en secreto.
Aprovechando que ella cortó contacto visual, el hombre continuó viéndole, notó sus ojos, vio sus labios, continuó bajando por su cuello, casi parecía estar dibujando un mapa sobre su piel, sus ojos se posaron sobre collar, y su mirada se heló, no había notado ese detalle... Oricalco.
Los sentidos de Drake se estaban despertando, se sintió torpe al no ver tan detenidamente a la mujer, el alcohol lo había despistado demasiado, acaso es una Sirena? No, lo hubiese reconocido de inmediato, aunque tiene un buen cuerpo atlético, es una de las razones por lo que descarta la posibilidad de que lo sea, las Sirenas son delicadas con el fin de apelar a instinto machista y protector de los hombres, sobre todo, una Sirena que no sabe donde está ubicada? Es ridículo, estos detalles hacen que la mirada de Drake se vaya cerrando en torno a esa prenda y sobre la identidad de J... Quien es esa mujer realmente?
No te sientas comprometido, si te incomodo puedes simplemente irte.-Dijo sacándole de su estado suspicaz, Drake respiró profundo, exhaló suavemente y se sentó más erguido, su mirada continuaba serena pero algo cambió en él.
Descuida J, no pasa nada, está bien.-Responde con voz amena, el peli azul sopesa que debería calmarse, muchas veces, las respuestas simples pueden ser las más correctas, una simple coincidencia.-Bueno, primero que nada me llamo Drake y para que tengas una idea, estamos en Nauplia, una ciudad en Grecia, a orillas del Golfo de Nauplia, en un bar turístico.
Así que ya sabes que tipo de personas vienen aquí jaja!-No pudo evitar soltar el comentario, mientras le hace un gesto al cantinero para que se acerque, una vez el hombre llega Drake cambia la expresión, mira muy fijamente al hombre, este mantiene la mirada expectante.
Quiero me traiga la bebida más dificil de servir en este lugar...-Dice con voz autoritaria, desafiante, el cantinero muestra una expresión de desagrado ante la petición, pero asiente con la cabeza, ambos hombres mantienen sus miradas fijas, el cantinero procede a sacar un vaso grande vacío de cristal con una mano, con la otra parece estar abriendo un refrigerador y saca rápidamente una gran jarra con agua fresca, cristalina con mucho hielo.
-Aquí tienes!-Luego de un momento Drake le sonríe, el hombre le devuelve el gesto, pues en efecto, la bebida más dificil de servir en un bar es un vaso de agua, Drake procede a servirse una buena cantidad para darse un trago largo.
El gesto tenía una segunda intención, beber agua podría agilizar su proceso de recuperación, el alcohol había sido la razón por la que el hombre dejó ir varios detalles de la mujer, quizá también su apariencia física tuvo algo que ver, el general siempre ha sido muy metódico y autoexigente antes los fallos, entrenar miles de Marinas lo habían forjado de esta forma.
El hombre coloca el vaso en la barra, luego se pasa la mano sobre el cabello, nunca ha sido bueno en la diplomacia o el cortejo, quizá podría ser la mejor oportunidad para entender todas las inquietudes que le causa esta mujer.
Bueno... ya que diste a entender que este sitio te resultaba incomodo, que piensas sobre ir a caminar por el muelle?-Le mira con calma, tal vez salir de este lugar le permita aclarar su mente y hablar más sobre ella.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Dic 26, 2025 9:03 pm
por Hotaru Himura
Descuida J, no pasa nada, está bien.
Le escuchó decir. Se le hizo nostálgico, aunque así se presentó, hacía mucho que nadie se dirigía a ella de esa manera. Siempre estaba un título presente a veces solo el título sin su nombre.
"!Hotaru Sama!..."Escuchó en su mente, la voz suave de Milka. Cualquiera podría haber pensado que la llamaba así porque era una niña y los niños suelen ver a sus mayores con respeto; pero en cambio Hotaru pensaba que la llamaba así porque como diosa, tenía un entendimiento vasto de la natutaleza humana y seguramente sabía que tenía que evidenciar y apoyar su jerarquía entre la élite, ya que no era fácil que una mujer fuese respetada sin ser la diosa Atheniense sin importar su capacidad y experiencia.-
Se llevó una mano a la frente, las palabras de Drake no habían pasado desapercibidas, esas sobre estar abrumado y no poder ser tu mismo. Hicieron eco en su cabeza pero las dejó de lado, quizá porque sin querer había dado en un punto flaco para ella en ese preciso momento.
Bueno, primero que nada me llamo Drake y para que tengas una idea, estamos en Nauplia, una ciudad en Grecia, a orillas del Golfo de Nauplia, en un bar turístico.
Así que ya sabes que tipo de personas vienen aquí jaja!
La risa de la sacó de sus pensamientos, sonrió e hizo una seña en la que unió el dedo índice y el pulgar llevándolos de un extremo de sus labios al otro en señal de que mejor no agregaría nada. No fuera a ser la causa de que los sacaran a golpes, a ella por imprudente y a él por estar hablando con ella.
Después de darle la ubicación, pidió agua ante la mirada retadora del cantinero.
...
Hotaru les miró interactuar entretenida, parecía que tenían una buena relación, quizá tenían mucho tiempo de conocerse. Le pareció refrescante, muy lejos de la rígida diplomacia que la había mantenido tensa y estresada los últimos días. No se había dado cuenta lo cansado que era siempre pensar detenidamente antes de actuar, decir o incluso gesticular cuando hasta el más mínimo detalle podría deteriorar la motivación de sus semejantes para luchar guerras a veces ya perdidas en el papel.
Tenía el borde de la copa en los labios cuando le vino con aquella pregunta.
¿Que piensas sobre ir a caminar por el muelle?
¡Glup! - Pasó el trago con dificultad ya que la tomó por sorpresa.
Antes de responder se le quedó viendo fijamente como si intentase leer sus intenciones, evaluando mentalmente la situaciòn.
Veloz para el pensamiento, inquisitiva y desconfiada. Estaban a poco mas de 130km de Atenas, regresar al santuario sin su cosmos le tomaría un buen de tiempo y quizá todo lo acontecido era una señal para indicarle que debía alejarse, por mucho que le pesara, la cadena es tan fuerte como lo es el eslabón más débil y en su condición probablemente no sería para nada de ayuda.
Suspiró al momento que cerraba los ojos rascándose la cabeza como queriendo sacudirse los pensamientos... enfocándose en la presente invitación ya había recorrido una parte del muelle, calles iluminadas con faroles antiguos, el mar muy cerca, la luz de la luna que ayudaba a la iluminación de las calles empedradas...
Cualquiera hubiera visto que el lugar ofrecía un ambiente romántico; pero ella, lo que veía eran sitios solitarios en donde Drake podría en el mejor de los casos asesinarla o raptarla para encerrarla en un sótano.
Entrecerrò los ojos sin dejar de mirarlo, era evidente que estaba sobrepensando la invitación.
Justo terminaba de amarrarse el pañuelo en la mano, hasta entonces notó que la tela era muy suave, ligera, lamentó haberla manchado de sangre ya que son manchas muy difíciles de sacar. Lo miró de nuevo estudiándolo, lucía descuidado pero se manejaba como una persona decente parecía trabajador y su expresión le daba un aire de tribulación a lo mejor porque ella tardó en responder como sea su conclusión fue que seguramente había trabajado todo el día y buscaba un momento de esparcimiento mas que a alguien a quien matar. Si acaso ella había interrumpido su rutina al aparecer ahí y armar un escándalo con lo de la copa.
Mmmmmm...
De súbito su expresión cambió, esbozó una hermosa sonrisa mirándolo al momento en que se enderezó de su asiento.
¿Por qué no?... Pero me llevaré la botella. - Agregó echándose en la boca lo que quedaba del vino en la copa, la dejó sobre la barra y con la palma de la mano derecha golpeó la madera llamando la atención del barista al momento en que sujetó la botella a medio terminar, poniéndose de pie.-
El barista al otro lado de la barra limpiaba otro tarro meticulosamente pero miró en su dirección cuando escuchó el sonido sobre la madera, le sonrió cuando la miró con la boca inflada por el líquido que aun no se tragaba y respondió con un movimiento de cabeza ante la señal de amor y paz que la castaña hizo con los dedos de la mano del vendaje improvisado antes de alejarse.
La mujer dió un medio giro para zafarse del taburete, hechó sus largos cabellos castaños hacia su espalda, lo que descubrió lo suficiente su hombro izquierdo en donde se alcanzaba a ver una cicatriz aun a medio sanar.
Probablemente por ello el movimiento de su brazo se cortó a la mitad del camino aunque siendo la mano en la que llevaba amarrado el pañuelo podría también atribuirse a que le molestó la herida.
>_<! - Hizo una mueca pero no se quejó.-
Bajó el brazo mas lentamente dejándolo a la altura de su pecho con la mano hacia arriba para ayudar a que la sangre no manchara aún más la fina tela. No eran cosas que pensara, era puro instinto, desarrollado a lo largo de interminables entrenamientos y peleas en las que siempre arriresgaba su vida. Cada acto de auto-preservación, por insignificante que pareciera, en batalla podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Fué un breve momento que pasó de largo cuando comenzó a caminar dirigiéndose hacia la salida. Como si nada le aquejara se desplazó con pasos seguros, el porte erguido y la mirada decidida hacia el frente.
Aunque emocionalmente su confianza estaba mermada tenía la suficiente capacidad para creer en que podía defenderse en caso de ser necesario. Finalmente su formación bélica no solo trataba del uso del cosmos sino de técnicas de combate cuerpo a cuerpo y siempre se destacó por ser buena en ello. Aunque claro, trataba de tener mas de un plan. Se llevaría la botella para contar con un arma por si Drake resultaba ser un simpático asesino en serie. Algo que usualmente podría ver a través de las capas del espíritu, pero a falta de ello solo le quedaba confiar en si misma y su instinto.
...
Un hombre que estaba cerca de la puerta la abrió al ver que se dirigía hacia afuera, por algún motivo el porte y la seguridad de la dama lo hizo despavilarse unos segundos para hacerlo apresurado. Hotaru con un gesto, agradeció la caballerosidad ya que no podía hablar.
Salió de la cantina. Una vez afuera finalmente se tragó el líquido que llevaba en la boca pero tal vez fué un error porque no había dado ni 10 pasos cuando el aire fresco de la noche le pegó en el rostro y dada su baja tolerancia al alcohol y que su cuerpo aun estaba en proceso de recuperación, de inmediato sintió un mareo que la hizo cerrar los ojos y detenerse para recuperar el equilibrio.
>_<u
Sintió que le dolió todo el cuerpo, sujetó fuerte la botella, empuñando la mano siniestra por el ardor en todos sus dedos, fué un cruel recordatorio de su humanidad y las heridas que la mantuvieron 13 noches inconsciente en el piso del templo de la muerte... Apenas habían pasado 4 días desde eso.
...
Por supuesto que no cayó pero abrió un poco más el compás y separó los brazos de su cuerpo para sostenerse, lo que permitió que Drake le alcanzara y probablemente pensara que ya estaba ebria.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Sab Dic 27, 2025 2:03 am
por Drake
Para la suerte de Drake la castaña aceptó irse del local a caminar, lo que provoca que una sonrisa, pero no duró mucho al ver como la mujer se adelantó a salir, este no escatima tiempo y le deja el dinero de las cervezas, así como la de la misma botella, el cantinero levanta el pulgar como gesto de aprobación.
Sin embargo, notar las marcas en la piel de aquella mujer le preocupó, eran heridas recientes, alguna operación? no, se veía irregular, por otra parte, ningún médico permitiría que sus pacientes de posoperatorio anduviese de turistas perdidos, Drake vuelve a sopesar de las circunstancias la mujer, obviamente no está tratando con alguien común, el general aprovecha que esta estaba de espaldas para intentar sentir más allá, el peli azul enciende muy ligeramente su cosmos, esperando que su universo interior hiciese resonancia con el de la mujer... Acaso ella era usuario de cosmos también? Sin embargo, no pudo ver nada en ella, su universo no era sobresaliente muy similar a los clientes del bar, peculiar pero irrelevante en cuanto fuerza, Drake pudo haber hecho eso en primer lugar, pero su capricho de querer aparentar ser un hombre normal evitó usar el recurso, pero también existía la posibilidad que al hacerlo la mujer podría descubrir su fachada, ya sin tantas sospechas decide apagar su cosmos.
Drake respiró algo resignado para luego seguirle hasta la salida del bar, donde al cruzar las puertas encuentra a J tambaleante, a lo mejor ya el vino le había hecho efecto, este no disimula algo de preocupación pero la mujer se las arregla para mantenerse equilibrada, la determinación de la castaña sorprende al general de los mares el cual se rasca la barba ante la situación.
-Jeje eres fuerte, oye, no quiero ser indiscreto, pero que te pasó? Esas heridas parecen serias.-El hombre se acerca hasta ponerse en su campo visual a una distancia respetuosa mientras acaricia su barba dando un análisis empírico.- Ya sé!-Exclamó con seguridad mientras deja caer su puño sobre su otra palma.-Eres una atleta y tuviste un accidente reciente, qué disciplina practicas?
El marino estaba considerando cambiar el destino a un centro médico, no piensa que la mujer es indefensa pero sus heridas son a tomar en consideración, aunque no quería ser un aguafiestas tampoco, se tomó un momento para plantearle una nueva situación.
-Verás... soy un turista algo peculiar, me gusta moverme por Grecia trabajando transportando mercancías de los barcos a los almacenes, a veces me voy a otros puertos y descanso en las demás ciudades... Si, un poco raro, pero pagan bien si eres cuidadoso.
Jeje, no tengo residencia en Nauplia, pero al terminar la caminata por el muelle podría decirte donde hospedarte sin problemas.-Concluye cruzándose de brazos observando a J, luego sonríe para agregar.-Qué te parece la idea J?
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Sab Dic 27, 2025 7:00 pm
por Hotaru Himura
Jeje eres fuerte, oye, no quiero ser indiscreto, pero que te pasó? Esas heridas parecen serias.
¿Heridas?...-Regresó los brazos a su posición natural solo mantuvo la mano vendada hacia arriba, intentó mirar la cosa en su hombro, la blusa de mangas cortas se había movido cuando retiró el cabello, pero no alcanzaba a ver bien aunque sentía la piel tensa y la molestia se extendía desde ahi hasta la mitad de su espalda.
Ya sé!. Eres una atleta y tuviste un accidente reciente, qué disciplina practicas?
Pffff!, ¡Jajajajajajajajajajaja! - Soltó una carcajada ante la ocurrencia pero fué porque esa explicación resultaba bastante simple con respecto a la cruda realidad. Y bueno, tambien habría tenido que ver el alcohol ingerido. Usualmente la mujer no era alguien que mostrara abiertamente sus emociones, si no lo hacía en confianza cuanto menos con extraños.-
Probablemente Drake no entendió porqué se reía, ya que el comentario no era tan gracioso pero optó por dejar la pregunta al aire y habló un poco de su trabajo y sus actividades, luego concluyó con algo que Hotaru no había considerado.
-Jeje, no tengo residencia en Nauplia, pero al terminar la caminata por el muelle podría decirte donde hospedarte sin problemas.-
¡Carajo!, no había pensado en eso. - Dijo con tono serio.- Cuidame esto, tantito. - Le dijo dándole la botella.-
Esculcó en las bolsas de su pantalón, traia una cartera desgastada la sacó y la abrió pero solo tenía 6 euros y un par de tarjetas departamentales. Volvió a guardarla, palpó su cuerpo por encima de la blusa llevaba una especie de faja que no era mas que un soporte para la espalda que le ayudaba a mantenerse erguida y no ceder ante la incomodidad de sus heridas pero, lo que buscaba estaba en un bolsillo discreto del chaleco lumbar.
Suspiró aliviada cuando lo palpó, saber que ahi estaba era suficiente. En el bolsillo oculto traía un pasaporte y una tarjeta parecida a las de crédito. Si bien, dentro del santuario no les hacía falta comida o casa, el uso del cosmos facilita el desempeño de trabajos en caso de ser necesario pero sin eso, a la castaña solo le quedaba la beca que cada aspirante recibía al ingresar y dado que ella estuvo en el santuario desde muy joven, no era millonaria pero al menos podría subsistir en lo que decidía que hacer.
Tal vez necesite encontrar otro trabajo -_-u...- Se lamentó en voz baja.-
Si algo fallaba, su último recurso era ver si podía acceder al fideicomiso destinado a los de la élite, ese que podían utilizar cuando anduvieran en misiones.
Se giró hacia Drake y le quitó la botella de las manos sonriente.
Ya veremos qué dice Nicté. - Agregó para luego iniciar la caminata por el muelle.- Ps mira, si te cuento a detalle probablemente no me creas o en su defecto pienses que estoy loca, pero ahora que lo dices si soy... Bueno... Era una atleta. Pasé mi infancia y mi adolescencia entrenándome. Mi sueño siempre fué ser LA mejor. - Sonrió aunque su mirada se nubló un poco.-
Eso era casi imposible, verás; en mi disciplina la mayoría son hombres. Siendo objetivos un hombre de forma natural tiene ciertas características físicas que una mujer no. - Lo dijo con total franqueza aunque probablemente una feminista se hubiese ofendido por el comentario.-
Pero eso es lo significativo, porque siempre creí que esforzándome lograría compensar mis desventajas de otras maneras... - Hizo una pausa.-
En fin, creo que es justo decir que si lo logré. Mi objetivo, al menos en mi entorno... Eso pensé...
Se detuvo bajo un farol mirando hacia el mar. La luz de la luna hacía brillar la espuma de las olas y la brisa jugaba delicadamente con sus cabellos. Se recargó en el poste un momento para descansar, aun no podía recorrer muchos metros sin que su cuerpo le pidiera detenerse.
Peeero, ese es el primer error que cometemos las personas, creer que al alcanzar nuestras metas la vida nos va a dar un espacio para disfrutar el logro... Entonces, poniéndolo en contexto, es como si justo cuando mas segura estaba de ello un tren bala me golpeó y pasó sobre mi. - Volteó a verlo encogiéndose de hombros.-
Sonaba a una metáfora, aunque era más como poner en palabras lo que la había hecho perder 10 años del mundo.
Recargó la espalda en el poste y bajó ligeramente el rostro inmersa en sus pensamientos aunque parecía que miraba sus tennis con la suela humedecida por el rocío nocturno.
"Cuando desperté ya no me quedaba nada... Mis compañeros, mi misión, mi cosmos por el que tanto sacrifiqué y trabajé. Y sin el, ya tampoco tengo la dignidad para portar el manto sagrado u ostentar el título que el anterior patriarca me heredó. ¿Quién va a creer que yo... yo sea la sucesora del comandante del ejército de Athena?. Sin duda como beato de élite yo no lo creería"... - Pensó.-
¿Es irónico sabes?... Pero siendo realista ni siquiera yo aceptaría a alguien... Como yooo... - Le dijo mientras con las manos se apuntaba a si misma, burlándose de su situación. Era evidente que tenía heridas mas profundas que aquellas que se veían sobre su piel.- Dentro del "equipo". Así que quizá esto es la caprichosa voluntad de los caprichosos dioses. - Concluyó empinándose la botella y dándole un trago al vino.-
Después de eso volvió a caminar bajo los faroles. Ahi en esa calle solitaria, la neblina había bajado haciendo la visión un poco menos clara quizá creando un ambiente algo sombrío, debido a esa peculiaridad fué mas evidente.
Lo que Drake intento ver en el bar, fué en ese instante más claro, no había ni un atizbo de cosmos... Nada.
Sabía que estaba ahí porque la veía, escuchaba su voz o porque había tocado su mano cuando retiró los vidrios que se incrustaron en su piel pero fuera de eso no se percibía su presencia, ni como una piedra.
Quizá un nigromante la confundiera con un fantasma pero aun los fantasmas tienen una reminiscencia de la llama de prometeo en su fuego fatuo, Hotaru no tenía ni eso, quizá estaba completamente consciente de su situación, tal vez por ello aunque caminaba segura, se veía perdida.
¿Que pasa?... ¿Ya te aburrí o ya te cansaste?.. - Le interrogó desde la mitad de la calle, con la mano vendada a la altura de su pecho y la mano que sostenía la botella sobre su cintura.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Dom Dic 28, 2025 5:13 pm
por Drake
Drake se mantuvo atento mientras J se inspeccionaba buscando las heridas y se burlaba del comentario, tal vez porque Drake acertó con respecto a la naturaleza de sus lesiones, tal vez por el alcohol, en todo caso debía mantenerse expectante.
Sin embargo tras mencionar lo de el hospedaje la castaña brincó alterada, lo que hizo que Drake entrase en alerta, este no entendía que pasó, tanto que cuando ella le pasó la botella este aun perplejo asintió mientras la sujeta con cuidado para que no se le cayese, el peli azul miraba como la mujer se revisaba aunque no había nada explicito este lo encontró el método... bastante peculiar. Finalmente la mujer terminó su escrutinio respirando aliviada, la mujer le quitó la botella de las manos se dispuso a caminar, Drake sonríe aunque ignoraba la mención de Nicté, no conoce esa palabra, aún así coloca sus manos en sendos bolsillos y le sigue.
El hombre se mantuvo en silencio, escuchando meticulosamente la historia de la mujer, era parte de su naturaleza ser minucioso con las cosas que percibe en el mundo, esto abre puerta muchas veces a que pueda identificarse o posicionarse del otro lado de ser necesario, escuchando la historia de J pudo ver que no era el único que estuvo preso del destino de los Dioses, aunque el mismo reconoce que estuvo en la deriva los primeros años de su vida, ahora como guerrero siente que tiene mayor control de su por venir.
La casualidad... aquel concepto que tiende a cambiar las circunstancias de nuestra vida, para bien o para mal. Para Drake, las palabras de su acompañante eran como prologo improvisado bañado en metáforas fáciles de asimilar, en parte se entiende, hace unos momentos no sabían de la existencia del otro, a veces hablar de más buscando acercar termina haciendo el efecto contrario, nos aleja porque a veces el ser humano rechaza los defectos, maquillan los propios y rechazan los ajenos. Algo que no ocurrió con esta mujer, era obvio que cargaba con una gran autoexigencia no había que ser un genio para darse cuenta.
Al terminar su historia, la mujer detuvo, el hombre hizo lo mismo... este la observaba fijamente.
¿Que pasa?... ¿Ya te aburrí o ya te cansaste?.. - J le interrogó desde la mitad de la calle, con la mano vendada a la altura de su pecho y la mano que sostenía la botella sobre su cintura.
Drake se mantuvo sereno, aun con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, al escucharle este se había desconectado del espacio que le rodeaba, por un momento había dejado de escuchar el mar, sentir la brisa en su piel y sobre todo dejar de pensar sobre su dilema.
No no, para nada, pero tengo una duda J...-Dijo rompiendo el silencio casi sepulcral.-Comprendo que la vida de los deportistas es un poco más breve que la demás gente, ya sabes, con estudios medios, que solo se dedica a trabajar y dormir.-Hace una pausa breve, luego abre los ojos al darse cuenta que se estaba excluyendo de su metáfora.-Como yo, si...
Este camina cerca de uno de esos postes pequeños que se alzan del muelle a la altura de los muslos y se sienta observando a la mujer para señalarla.
-No sé mucho de estas cosas, pero si una vez pudiste demostrar que eres digna, supongo que sigues siendo digna de ser parte del equipo... no? Insisto, no sé como funciona, pero si ya demostraste tu valor, supongo que eres capaz de volver a demostrarlo, pero de otra forma...-Concluyó mientras le observaba.
En ese momento como si fuese parte de una charla motivacional, detrás de Drake las olas comenzaron a rugir acompañado por una fuerte brisa que revoloteaba sus cabellos, este sin embargo no se inmutaba al respecto, el tiempo como general marino le enseño a que por nada del mundo debía distraerse cuando hablaba o daba ordenes con cosas tan superfluas como el ambiente, más si era un entorno controlado, ayudaba a trasmitir el seriedad de lo que decía. A lo mejor en su cabeza sonaba más profundo, en los oídos menos cultos simplemente sobaría como: ''Vamos, échale más ganas de nuevo, no andes llorando tanto.''
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Lun Dic 29, 2025 9:45 am
por Hotaru Himura
-... tengo una duda J...-
Le escuchó decir... Su gesto denotó intriga y lo siguió con la mirada en espera de que manifestara una interrogante.
-Comprendo que la vida de los deportistas es un poco más breve que la demás gente, ya sabes, con estudios medios, que solo se dedica a trabajar y dormir. Como yo, si...-
Mientras elaboraba la pregunta... La castaña dió unos pasos en dirección a él por lo que cuando la señaló, ya se encontraba a escasos pasos de distancia de modo que podía verlo y escucharlo claramente.
-No sé mucho de estas cosas, pero si una vez pudiste demostrar que eres digna, supongo que sigues siendo digna de ser parte del equipo... no? Insisto, no sé como funciona, pero si ya demostraste tu valor, supongo que eres capaz de volver a demostrarlo, pero de otra forma...
Al escucharlo se decepcionó un poco, quizá esperaba que le saliera con algo que no hubiese pensado alguna de las miles de veces en que mentalmente había analizado y sobre-requetepensado su situación.
No era que quisiera ser grosera pero frunció el ceño ligeramente, la misma brisa que jugaba con los cabellos del hombre, despejó el rostro de ella, soltó un suspiro y evadió la mirada de él volteando el rostro un poco hacia la derecha de modo que sus cabellos le cubrieron de nuevo ese lado.
...
Apretó ligetamente los labios haciendo una mueca difícil de interpretar pero que era producto de los pensamientos álgidos y veloces que pasaron por su mente.
Esque casi que podía traducir sus palabras como "Héchale ganas, no seas llorona"... y quizá si no hubiera ingerido alcohol le habría respondido de un modo sarcástico o poco amigable.
...
Agarró aire profundamente, su expresión se suavizó... lo miró de nuevo por entre los hilos castaños que se interponían en el campo visual, también inmutable, con gesto neutro. Sus labios cerrados, le pesaron como si no pudiera abrirlos para decir algo y en sus ojos celestes había un brillo desesperanzador. Después de todo ¿Cómo podría entenderla?, él pensaba que el problema era por algo sobre deportes y era culpa de ella claro, pero usualmente hablarle a un civil sobre guerras en contra de dioses todo-poderosos, humanos que se mueven a la velocidad de la luz o armaduras sagradas que tienen vida era como hablarle a un anciano acerca del futuro.
La cuestión es, mi estimado Drake. No puedes mostrar un "valor" que nadie puede "ver".
Quizá de haber sabido que era un guerrero habría podido explicar su situación abiertamente aunque probablemente de saberlo jamás habría hablado con él de modo tan informal en primera instancia.
Como sea que fuere, para bien o para mal, la castaña no había ni siquiera intentado percibir o conectar con el cosmos de Drake. Al no tenerlo, simplemente no se le había ocurrido que pudiera percibirlo por lo tanto él era un hombre normal... Turista que viajaba consiguiendo trabajos aquí y allá.
Solo lo miró a los ojos un instante más, quizá tenía razón y estaba sintiendo lástima de si misma, lo cual si que era patético para ella.
Se sintió infinitamente sola por lo que se encogió de hombros y retrocedió sentándose en un poste parecido al que usó Drake de asiento pero acomodándose fente a él al otro lado del muelle justo bajo uno de los faroles.
En fin, suficiente de mi...
Recargó la espalda en el poste del farol y subió el pie derecho sobre el poste que estaba a un lado, de modo que Drake ya no veía su rostro completo, solo su perfil con el brazo derecho sosteniendo la botella apoyando el codo en su rodilla del mismo lado. Su otro pie estaba apoyado sobre el suelo permitiéndole sentarse de modo estable.
Sus largos cabellos castaños bajaban enmarcando su perfil hasta que con un movimiento delicado los pasó por detrás de su oreja para luego dejarlos caer sobre su hombro izquierdo dejando finalmente su brazo con la mano vendada dscansando sobre su estómago.
Podía verse el brillo de la farola en sus ojos, se quedó viendo hacia el final del muelle en donde la obscuridad parecía haber anidado ante la neblina que opacó la luz de la luna.
¿?...
Tuvo un presentimiento, algo que le generó inquietud al mirar hacia el fondo pero el sonido de una polilla golpeando en el farol que estaba sobre su cabeza la distrajo. Miró hacia arriba sin saber exactamente como continuar la conversación, asi que dijo lo primero que se le vino a la mente.
Mejor háblame de ti. ¿Qué es eso que te abruma y... Sin lo cual no puedes ser tú mismo?
Interrogó volviendolo a mirar, probablemente la pregunta fue muy directa por eso le dió mas contexto pensando que quizá lo hubiera olvidado.
Lo mencionaste en el bar y también hiciste alusión a que siempre vas ahí porque - Puso la mano sobre su barbilla mirando hacia arriba buscando citar las palabras exactas dichas por Drake.-
-"No importa quien seas, hay un espacio para ti."-
Intentó emular la voz del peliazul mas que nada para liberarse de la tensión propia, pero sin querer ese mecanismo de defensa tal vez disimuló un poco el hecho de que era raro que Hotaru dejara pasar ciertos detalles.
Entonces... ¿Qué pasa con tu vida?
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 30, 2025 12:51 am
por Lucius
La brisa cambió.
No fue brusca ni violenta; fue un ajuste sutil, como cuando el mar decide respirar distinto sin avisar a nadie. La neblina, que hasta entonces había sido un telón pasivo, comenzó a densificarse en capas irregulares, avanzando desde el fondo del muelle como si alguien la hubiese convocado con paciencia.
Lucius ya estaba allí.
No llegó. Nunca llega.
Simplemente dejó de no estar.
A varios metros detrás de ellos, apoyado contra uno de los faroles más antiguos —uno cuya luz titilaba con una cadencia irregular, casi cansada—, observaba. Vestía de forma sencilla: abrigo oscuro, guantes de cuero fino, botas gastadas por caminos largos. Nada en él pedía atención, y sin embargo el espacio parecía reorganizarse a su alrededor, como si la realidad hiciera pequeños ajustes para no rozarlo demasiado.
Sus ojos, de un ámbar profundo y viejo, no parpadeaban.
Primero se detuvieron en ella.
No en su cuerpo, no en sus heridas visibles, sino en el vacío.
Ese hueco imposible donde debería arder una llama y no había nada. Ni rescoldo, ni eco, ni ceniza. Lucius inclinó apenas la cabeza, con algo parecido a interés genuino.
—Curioso… —pensó, sin voz—. No rota, no sellada… ausente.
Luego miró a Drake.
Ahí sí hubo una reacción distinta: una presión casi imperceptible en el aire, como cuando una tormenta lejana recuerda que existe. Lucius no sonrió, pero algo en su mirada se afiló. Reconocía ese tipo de quietud. Disciplina. Contención. Poder dormido por decisión, no por incapacidad.
—Y tú —pensó— sigues fingiendo que el mar no ruge cuando respiras.
El farol contra el que estaba apoyado volvió a parpadear. Una polilla chocó contra el vidrio y cayó, aturdida, al suelo. La neblina avanzó un poco más, envolviendo parcialmente los extremos del muelle, haciendo que el sonido del agua llegara amortiguado, distorsionado, como si viajara a través de un recuerdo.
Lucius se incorporó apenas, lo suficiente para cambiar su peso de una pierna a otra.
No iba a intervenir.
Aún no.
Ese tipo de encuentros… los importantes… se estropean si se tocan demasiado pronto.
Observó cómo ella desviaba la mirada hacia la oscuridad del muelle, cómo algo en su instinto —no en su poder— se tensaba. Observó cómo Drake permanecía atento, aunque sin saber exactamente a qué.
—Bien —pensó Lucius, mientras la niebla seguía cerrándose como un telón lento—. Que hablen. Que se equivoquen. Que se acerquen lo justo.
La luz del farol sobre su cabeza se apagó por completo.
Cuando volvió a encenderse, un segundo después, Lucius ya no estaba apoyado allí…
aunque la sensación de ser observados no se fue.
Desde algún punto impreciso entre la bruma, la noche y el mar, algo seguía escuchando.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 30, 2025 4:44 am
por Drake
La cuestión es, mi estimado Drake. No puedes mostrar un "valor" que nadie puede "ver".
Respondió J con cierto tono de incomodidad, lo cual era entendible dada sus circunstancias, sin embargo para Drake que era totalmente ajeno a la realidad daba a entender que era una respuesta producto de la autocontemplación, frente a él estaba una mujer aparentemente sana, con ambas manos y piernas, con intelecto agudo, ese ''No puedes mostrar un valor que nadie puede ver'' le caló tanto que casi lo saca de su fachada aunque su mirada se mantuvo serena, una vena se hinchó en su sien del enojo, por un momento casi le responde: Problema de los otros, no tuyo.
En fin, suficiente de mi...
En eso Drake se acordó de como ponía a las marinas a darle 100 vueltas al gran soporte por respuestas como esas, tenía tanto tiempo viéndola fijo que al darse cuenta abrió los ojos y se sonrojó, no porque fuese atractiva, que lo es, sino porque en ese momento era Dragón Marino, regente del Mar Atlántico Norte, razón por la que se respiró hondo, ese no era el que estaba frente a J, sino solo Drake, el hombre desarreglado que no se niega a unos tragos y una buena conversación, este pasó sus manos para echar para atrás sus cabellos azules, volvió a ver a la mujer esta vez con un semblante más acorde a la situación.
Entiendo...-Alcanzó a decir escuetamente en un tono más desenfadado, es más que claro que podrían causarle incredulidad a J, pero Drake entendía que si esa situación le atormentaba era por algo.
La brisa tuvo un breve cambio, esto hizo que el hombre se sintiese extraño, pues sus años como guerrero de los mares le dotó de una cierta certeza ante los cambios de la brisa y la marea, aunque sutiles las sintió apresuradas, tal vez no, quizá al verse descolocado por las respuestas de su acompañante se le hizo extraño al volver a prestar atención a su entorno. Algo le hizo continuar la uniformidad del muelle hasta ver la neblina al fondo, muy común en esas zonas de Grecia, pero por un momento pasó por su mente una frase que leyó una vez: ''Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti".
Mejor háblame de ti. ¿Qué es eso que te abruma y... Sin lo cual no puedes ser tú mismo?-Esto hace que el hombre mueva los ojos en dirección de la castaña, sus miradas se vuelven a encontrar una leve sonrisa adorna el momento restando importancia a lo que sintió antes.
Lo mencionaste en el bar y también hiciste alusión a que siempre vas ahí porque -Dijo la mujer mientras coloca su mano sobre su barbilla mirando hacia arriba, esto hace que el hombre arqueé una ceja con expectativa.
-"No importa quien seas, hay un espacio para ti."--Agrega tratando de imitar la voz del hombre lo que hace que este ría entre dientes.
Entonces... ¿Qué pasa con tu vida?
Drake se mantuvo en silencio un momento, las olas del mar golpeaban suavemente, la brisa marina continuaba su caricia a todos los rincones del muelle, el hombre cierra los ojos para sentirla, como si estuviese usando la brisa para evocar sus recuerdos, así mismo intentar explicar su historia, este se levanta de su asiento para contemplar el mar.
Qué me abruma... eh?-Este al pensar en ello, involuntariamente adopta una postura erguida, ambas piernas juntas y con su brazos entrecruzado a su espalda, al cerrar los ojos Drake se observa a si mismo a la distancia, como porta sus brillantes escamas de Dragón Marino mientras el pilar del Atlántico Norte se alza tras del general, a lo lejos su ejercito de marinas le saludan con euforia y respeto, pasaban celajes de su entramiento, de batallas contra asesinos, de criminales que atentaban contra sus aguas, de las operaciones militares en conjunto de su amigo Nestor, algunos de sus recuerdos eran solamente limitarse a dar ordenes detrás de un escritorio, otras memorias de servir como embajador ante la presencia de otros dioses que llegaban al reino mientras sus camaradas esperaban la llegada de su señor... y el día que finalmente Poseidón regresó, no fue de la manera más gloriosa... Todavía recuerda la batalla que tuvo contra aquella creatura de las sombras, darse cuenta que eso venía de su señor y no solo eso que debía abrazar esa oscuridad lo encontró absurdo, cuando por fin había encontrado un propósito al cual aferrarse...
Drake abrió sus ojos, al regresar a la realidad ya no tenía sus escamas, otra vez volvía a verse como ese hombre común y desalineado mirando las olas chocar con los soportes del muelle, ahora se dirige a J, su mirada seguía igual, pero sus ojos mostraban algo más.
-Trabajo como encargado de un almacén más allá del muelle.-Dijo apuntando al mar.- Es pequeño por lo que mi trabajo es asegurarme que las mercancías estén seguras de ojos maliciosos, aunque tengo algunos empleados bajo mi mando...-Este camina de un lado a otro sin despegarle la mirada a la mujer.-Mi jefe, el dueño del almacén, es un hombre ocupado, viene cada cierto tiempo a supervisar los trabajos, a veces me toca ayudar a cargar las mercancías con los empleados, otras veces solo me aseguro que lo hagan bien...
La mirada del hombre comienza a cerrarse, este parece estar algo tenso.
En esta última visita de mi jefe, ha traído consigo unos ''elementos'' que no cumplen una función como la mía, sino que claramente ponen en riesgo la seguridad del almacén, pero mi trabajo no es aconsejar ni opinar al respecto, sin embargo, tengo la obligación de velar por la mercancía, pero sin alterarme con la presencia de esos elementos que te mencioné... Es ridículo.
Este se para y respira hondo.
-Obviamente la mercancía del almacén está desapareciendo, y claro que todos saben lo que está pasando, pero jugamos a no ver al elefante en la habitación... o en el almacén en este caso.-Hace una pausa mientras la imagen de Isios aparece vagando por su mente, para luego regresar en si y agregar.-Y dirás: Por que no te vas, duh? Sencillo, por el respeto que siento a mi jefe, quien en su momento, sin tener una idea de mi me dio la oportunidad de estar ahí... Sabes lo mucho que esta sociedad estima a los huérfanos, eso sería escupirle en la cara a quien me dio un propósito, pero por otro lado... También es humillante sentarte a ver como tu casa arde hasta reducirse a cenizas y tu ahí con los brazos cruzados...
El hombre hace algunos estiramientos leves.
-Por eso, suelo irme por ahí, aprovecho que debo transportar algunas mercancías del almacén y me quedo en otros puertos jugando al turista que busca hospedaje en lugares y se gana un extra ayudando a desembarcar otras cosas que lleguen... -Este ríe un poco al pensar en esa realidad.-Mi mejor amigo también trabaja para mi jefe, pero en otro almacén cercano, siempre se enoja conmigo por eso, sin embargo sabe que hago muy bien mi trabajo, el suele hacerse cargo cuando mis empleados andan como pollos sin cabeza... Por eso me ves tan tranquilo J, bueno, es eso lo que me abruma un poco... Quién soy para atreverme a decirle a mi jefe que lo que hace es una locura? Si, es cierto que estoy aquí, pero mi mente está allá...-Drake hace una pausa, volviendo a mirar al mar hasta donde sus ojos le permiten ver, como si las olas le saludaran a lo lejos.-En el almacén.
Drake al terminar su monologo se acerca a la farola donde está J, opta por recostar su hombro del lado libre de la farola siendo sostenido por su inercia, cruza una de sus piernas formando un 4 con ellas, este dura unos segundos mirando al suelo, luego sube la mirada para observar a la castaña de perfil.
Si, es un problema absurdo...
Y pensar que fue capaz de reducir su labor a una metáfora banal, este solo puede reír secamente.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 30, 2025 9:30 pm
por Hotaru Himura
Había encontrado una postura medio cómoda, lo cual le vino bien porque Drake fue generoso con sus palabras. No quiso interrumpirlo para no cortarle la inspiración, se limitó a escuchar con los ojos bien abiertos para que no se le escapara algún detalle importante. En algún punto se tomó el último sorbo de vino que quedaba en la botella dejándola silenciosamente en el piso junto al poste.
Por momentos le notó en semblante serio, cuando apuntaba al mar ella seguía con la mirada sus movimientos como si estuviera viendo algo ahí a la distancia por encima del agua. La castaña se imaginó cada cosa que le describió: El almacén. Un jefe sin tiempo para hacerse cargo. Quizá un señor ricachón que estaba cediendo a sus hijos el negocio o un jefe joven hijo de algún fulano influyente que llevó algunos amigos igual de pubertos. Ya fueran hijos o amigos, tal vez estaban aprovechándose de la situación o arruinando las operaciones.
Y dirás: Por que no te vas, duh? Sencillo, por el respeto que siento a mi jefe, quien en su momento, sin tener una idea de mi me dio la oportunidad de estar ahí... Sabes lo mucho que esta sociedad estima a los huérfanos, eso sería escupirle en la cara a quien me dio un propósito, pero por otro lado... También es humillante sentarte a ver como tu casa arde hasta reducirse a cenizas y tu ahí con los brazos cruzados...
Entonces le pareció que ahí estaban los detalles importantes. El respeto a su jefe, el agradecimiento por haberle dado una oportunidad... Que era huérfano y el hecho de sentirse humillado por la situación... En esas oraciones entremedio de todas, le pareció ver el meollo de su contrariedad. Justo un instante antes de que empezar a hacer estiramientos, como si necesitase hacerlos para liberar la tensión que le provocaba hablar o pensar en su problemática.
…
La castaña siguió sin decir nada. Si acaso su postura varió un poco al dejar la botella en el piso, apoyó ambos pies en el suelo del muelle, estaba aún sentada pero ahora recargada con el hombro izquierdo en el poste del farol. Abrazaba su propia cintura usando ese brazo como soporte para el codo izquierdo que se encontraba apoyado sobre él, mientras la mano izquierda cerrada estaba sosteniendo su mentón.
El peliazul finalmente se recargó sobre la farola mirando al suelo, solo hasta entonces la miró y agregó.
Si, es un problema absurdo...
¡Jm!… - Ella tenía una expresión pensativa, entrecerró un poco los ojos mientras lo miraba procesando la información compartida. Después de unos segundos finalmente rompió el silencio, con voz serena, no en un tono que diera a entender que quería aconsejarlo.-
Bueno… Si realmente fuera absurdo, no creo que te generaría esta energía que te genera… - Hizo un movimiento girando las manos con las palmas abiertas frente a ella, refiriéndose a que percibió como si él se revolviera como la arena dentro de una ola.-
Además, todo el tiempo trabajar para otros implica que probablemente no con todos te lleves bien. Supongo que si la relación laboral es necesaria debe haber una búsqueda para equilibrar la convivencia con las personas nuevas. Ya sea que estén a la par, por debajo o encima que nosotros. - Hablaba relajada como si estuviese compartiendo sus impresiones desde su propia experiencia, no intentaba aleccionarlo.- Y ps si... a veces está de flojera lidiar con los demás.
¡Pero!, si tienes un amigo en tu trabajo. Quiere decir que tienen puntos en común o que han encontrado como relacionarse, lo cual de entrada te descarta como esas personas que no saben establecer vínculos con los demás. A menos claro que sea imaginario - El comentario fué porque ella usualmente interactuaba más con entidades que con personas.-
Lo cierto es, que los nuevos elementos la mayoría de las veces no tienen ni la más remota idea de cómo se mueven las cosas y por eso son inútiles o estúpidos. Aunque también existe la posibilidad de que simplemente sean mal intencionados.
Hablaba segura, se notaba que no pensaba mucho sus palabras como si por momentos se proyectara. Miraba hacia el mar y seguía instintivamente el movimiento de la neblina, no por una fijación en especial, sino simplemente porque estaba ahí.
Uno esperaría que un "jefe" sepa elegir a las personas de las que se rodea, pero no siempre sucede así. Como sea, si irte no es una opción para ti entonces probablemente tienes la capacidad para lidiar con esos nuevos elementos. Entonces la pregunta sería cómo hacerlo sin trasgredir los límites de tus funciones. A lo mejor podrías mostrarles tu forma de trabajar para que adopten tus valores o ya de plano si eso no funcionó o no funciona... Podrias joderles la existencia hasta que se vayan solos. – Levantó las cejas esbozando una sonrisa maliciosa.- No estarías aconsejando ni opinando, solo estarías cumpliendo con tu obligación de cuidar la mercancía.
Se cruzó de brazos aun sonriente como si esa última opción de hacer que se fueran, para ella sería la mejor opción. Que de hecho lo era, la única razón por la que en algún momento aceptó ser maestra de nuevos aspirantes a caballeros, fue porque después de muchos años se convenció de que los malos elementos son producto de entrenamientos blandengues en donde no se les obliga a sacar el carácter ni su verdadera personalidad.
A cierto nivel de jerarquía prefería mil veces un aspirante desertor que un guerrero traidor.
¡Pero bueno!. Me imagino que si llegaste a este punto es porque nada más ha funcionado hasta ahora. - Igual no sabía si Drake podría hacer algo como lo que acababa de plantear. Quizá sus funciones dentro de la organización en la que trabajaba no le permitían presionar a los allegados de su jefe y por eso la situación era agobiante y frustrante.-
Hotaru recargó la cabeza en el poste cruzándose de brazos.
Claro que siempre existe la opción de que… - Intentó ser cuidadosa con su siguiente comentario, ya que no deseaba herir susceptibilidades.- hables directamente con tu jefe y le expongas tus inquietudes, es decir, no vas a llegar a decirle “Oye jefe estás bien menso”... Seguramente hay mejores formas de abordar la situación. Si te dio una oportunidad antes debió ser por algo y si a mí me lo preguntas, yo prefiero que me digan que algo está mal para poder decidir si quiero o no arreglarlo, en lugar de perder algo bueno sin saberlo.
Hizo un gesto como haciéndose la importante, aunque se sintió un poquito hipócrita al sugerirle que hablara con diplomacia ya que era algo que a ella se le dificultaba pero, Drake no tenía porqué saberlo en ese momento.
...
La castaña empezó a sentir un ligero sopor, probablemente por el alcohol ingerido. Sacudió la cabeza un par de veces buscando despabilarse y en respuesta se puso de pie mostrando nuevos bríos.
¡Es más!, ¿Sabes qué?... – Dijo de súbito, golpeando con su puño izquierdo sobre la palma de su mano derecha.- Tú nadamás dilo y ¡Nos lanzamos a darles un buen escarmiento a esos tipejos!.
Espetó con determinación. Por un momento olvidó todo ese problema del cosmos, el séptimo sentido y los mantos áureos, al menos hasta que apuntó con el dedo índice de la mano izquierda al frente porque el movimiento de estirar el brazo izquierdo le generó un punzante dolor que se extendió desde el hombro y le recorrió la espalda hasta la cintura.
>o<U…
En un rictus de dolor apretó los dientes y cerró los ojos ahogando un quejido. Después de eso lentamente dobló el brazo y lo llevó de nuevo hacia su pecho sujetándose el hombro con la mano derecha, ahí donde la herida aún en proceso de cicatrización yacía por debajo de su blusa.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Dic 30, 2025 10:01 pm
por Lucius
El viento volvió a cambiar.
No fue brusco, ni frío, ni violento.
Fue… preciso.
Como si alguien hubiese decidido moverlo solo lo necesario para hacerse notar.
La neblina, que hasta entonces avanzaba perezosa sobre el agua, se arremolinó un instante alrededor del muelle antes de seguir su curso. Nada sobrenatural. Nada evidente. Solo lo suficiente para que el mar dejara de sonar igual por un segundo.
Desde la distancia, más allá de donde la luz del farol ya no alcanzaba, algo observaba.
No con ojos.
No con juicio.
Con interés.
Drake hablaba de lealtad.
Hotaru hablaba de límites.
Ambos ignoraban que el verdadero conflicto no estaba en el almacén, ni en el jefe, ni en los “elementos”.
Estaba en la decisión que ninguno había tomado todavía.
Cuando Hotaru se incorporó con determinación, el aire pareció tensarse, casi expectante… y cuando el dolor la obligó a detenerse, esa tensión se disipó con una suavidad cruel.
El mar siguió golpeando el muelle.
Las luces del puerto parpadearon a lo lejos.
La noche no reaccionó.
Pero escuchó.
Y en algún punto entre la brisa y la neblina, una certeza empezó a asentarse, silenciosa e incómoda:
No todos los problemas existen para ser resueltos.
Algunos existen para revelar quién eres cuando decides no hacerlo.
Lucifer no se acercó.
No habló.
No sonrió.
Aún no.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mié Dic 31, 2025 5:51 pm
por Drake
El guerrero peliazulo se mantuvo recostado en la farola escuchando los puntos plateados por la mujer, cuando ella agregó con malicia que debía ponerles las cosas difíciles a los intrusos este no pudo evitar lanzar una carcajada muda, porque en efecto eso hizo cuando se le presentó la oportunidad, su lealdad es solo y para Poseidón, no para sus creaturas monstruosas.
Con respecto a increpar a Isios sobre sus métodos, no era algo que se atreviese, a pesar de su inconformidad el reino de los mares se mantiene pacífico, de hacerlo podría atentar contra la soberanía, lo que sería una sentencia de muerte para el Drake, sin embargo comprende que todo esto se rige en un contexto hipotético basado en la metáfora que usó para explicarle a J.
Ante la propuesta de un golpe de estado Drake tuvo que usar su puño para aguantarse la risa, casi dispuesto a preguntarle que talla era para conseguirle alguna escama de sirena, aunque si esta mujer no tenía cosmos poco o nada podría hacer, las escamas al igual que otros mantos potencian las habilidades del portador, pero como será en el caso de ella? Sería como llevar un disfraz pesado.
Pero rápidamente este sorprende al ver que su acompañante se lastima al realizar un movimiento brusco, este se acerca pero sin tocarle.
-Creo que primero debes sanarte antes enfrentarte a los elementos del almacén... jeje.-Agrega torpemente mientras se rasca la cabeza.
En eso nota que la brisa volvió a cambiar, eso le hizo mirar a los alrededores, la neblina estaba ahí engullendo poco a poco la parte más lejana del muelle y parte del mar, más que alertarle entendió que puede ser la respuesta del cambio de temperatura, al no llevar reloj eso le hizo intuir que ya eran altas horas de la noche.
Bueno, supongo que ya debería acompañarte al hotel que te mencioné.-Dice el hombre con un tono más sobrio, como si ya acabase el recreo y pronto debería regresar a sus labores.-Bien, allá donde está la neblina termina el muelle, lo correcto es devolvernos, el hotel es modesto pero cómodo, a 4 cuadras del bar donde nos conocimos, tiene una pequeña farmacia, aunque no creo que los analgésicos te sirvan mucho luego de tomar... Te recomiendo que tomes mucha agua. Si nos tardamos será dificil moverse con tanta niebla jeje.
Este se adelanta unos cuantos pasos dándole la espalda a la mujer, recuerda el detalle de la botella, Drake se detiene.
-Ah si, no olvides de la botella...-Luego se voltea sonriente.-Es que el encargado del bar es el único que vende ese vino en toda la zona y sí la policía turística la encuentra le pondrán un multa al hombre jeje, además, nadie sabe que loco ande suelto por ahí, no?
Concluye de manera burlona esperando que la mujer se ponga en marcha y le acompañe.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mié Dic 31, 2025 8:43 pm
por Hotaru Himura
-Creo que primero debes sanarte antes enfrentarte a los elementos del almacén... jeje.
La castaña hace un puchero ante el comentario del peliazul como diciéndole "Bah!, aburrido ¬¬", pero termina encogiéndose de hombros porque es evidente que ni aún queriendo hacer algo su cuerpo se lo permitiría.
-Ah si, no olvides de la botella... Es que el encargado del bar es el único que vende ese vino en toda la zona y sí la policía turística la encuentra le pondrán un multa al hombre jeje, además, nadie sabe que loco ande suelto por ahí, no?-
Al hacerle la observación la castaña que ya había dado un medio paso para seguirlo, se detuvo en seco para girarse y recogerla mientras respondía al comentario burlón en el mismo tono.
!Si claro!.– Aún se sostenía el hombro cuando se agachó para recoger la botella.-Este mundo está lleno………
En otros tiempos, en momentos similares habría algo que la alertaría abiertamente. Susurros guturales provenientes del plano de los inmateriales, siempre prestos a evidenciar las amenazas imperceptibles para los humanos en el plano de los hombres. Pero en éste tiempo la desconexión cósmica le impide escucharlos como si toda su evolución espiritual se hubiese colapsado al punto de ser solo lo que nació siendo.
…
Pese a todo, al ponerse en cuclillas sobre el muelle dándole la espalda a Drake, hay algo en las memorias de su cuerpo que increpa esa inquietud. Lo vislumbró de forma más nítida cuando se agachó y, sus palabras en conjunto con la botella obscura, le hizo notar el vaho que brotó de sus labios al hablar, indicio inequívoco de un peculiar cambio en la temperatura.
… de locos... – Tocó con la yema de los dedos el suelo antes de sujetar el recipiente vacío. No supo porqué lo hizo pero identificó que la madera del muelle estaba seca, contrastaba con la humedad y el clima bochornoso que le recibió cuando apareció en medio de la callejuela empedrada. Se levantó lentamente con la botella sujetada por su mano derecha. La acercó a su rostro para luego realizar una pausada exhalación sobre el cristal.-
Haaaaaa…. – La superficie se empañó por el calor emanado de su respiración, chocando con el frío ambiental como si quisiera decirle algo.-
…
Su gesto denotó extrañeza, el instinto reptiliano de la cuarta reconoció la manifestación del plano de los inmateriales aunque en ese momento no pudo darle nombre a esa sensación.
Sostenía la botella por la parte más ancha en posición horizontal, levantaba la mano ligeramente como si estuviera pesando el vidrio pero para ese momento sus ojos miraron hacia la neblina que lucía más cerrada al fondo del muelle. Así como cuando las orejas de una gacela se mueven solas en respuesta a sutiles variaciones del entorno, así ella se queda quieta sin saber por qué.
¿?….
Es que algo sucede especialmente bajo el manto de la noche… Generalmente más cercano a la madrugada.
La separación de los planos físico y espiritual se estrecha. No es que ella lo provocara o lo controlara, eso existía desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, seguramente porque caminó incontables veces por el mundo sin primaveras, ella en particular encontraba familiaridad en esa variación de temperatura que anuncia la hora de las ánimas.
No era que percibiera a aquél que expectante les escucha, sino más bien era un movimiento que se manifestaba en respuesta al peligro latente cercano a la antigua custodia del mundo gris.
“Domma… Signora…” - Chillaban las ánimas en el plano de los inmateriales, pobres infelices desesperados porque nadie podía verlos, ni escucharlos. Pero ellos, si la “veían”, como una luz en medio de su obscuridad. Ahí estaba el camino que los guiaba aunque no podían llegar a ella… Al menos no como antes.-
A su favor tenían aún así, los fenómenos propios de la existencia misma que a veces crea grietas o huecos. Esos que permiten que las almas deambulen en el mismo plano que las personas aunque no se perciban entre sí.
…
Ajena al frenesí de lo inmaterial, físicamente sintió el impulso de lanzar la botella hacia el fondo del muelle, pero la imposibilidad de tener una razón para ello contrastando contra el hecho de que podría meter en un problema al cantinero la detuvo. Después de todo, el fue atento con ella, lo mejor que podía hacer era devolver el favor.
Y ese lugar que dices… - Dijo con el gesto neutro, sujetando la botella aún por la parte más ancha. Giró hacia Drake para seguir sus pasos.- ¿Tendrá calefacción?... Como que está empezando a hacer frío. – Externó, frotando su antebrazo derecho con la mano izquierda, la tela del vendaje improvisado al rozar su piel en 3 ocasiones, incrementó superfluamente la temperatura pero su piel se mantenía erizada.-
Sin saberlo, al verbalizar la peculiaridad del cambio en el ambiente buscaba conseguir una segunda opinión por parte del peliazul. Dado que él había dejado de beber hacía buen rato, probablemente tuviese sus sentidos más agudos. Aunque... no era lógico que el ambiente bochornoso junto al aroma a mar hubiese cambiado tanto pero quien sabe... Quizá el alcohol estaba cobrándole factura.
Como sea que fuere, si lo que ella estaba percibiendo físicamente era algo normal en ese sitio, conocer la percepción o punto de vista de Drake podría ayudarla a identificar y separar lo que era provocado por su estado de vulnerabilidad e hipervigilancia, de aquello que podría ser una amenaza real.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mié Dic 31, 2025 9:09 pm
por Lucius
La noche no reaccionó.
Ese fue el detalle más inquietante.
La niebla seguía ahí, sí, pero ya no respondía al mar ni al viento. No avanzaba, no retrocedía. Esperaba. Como si hubiese aprendido una conducta nueva y aún no supiera cuándo ejecutarla.
En el punto exacto donde el muelle dejaba de ser humano —donde la madera ya no tenía marcas, donde ningún paso había decidido detenerse— el espacio cedió apenas lo suficiente.
No fue una apertura.
No fue un portal.
Fue una concesión.
Lucius no descendió al plano físico. Aún no. Su presencia se acomodó entre capas, como una mano apoyada contra un vidrio fino desde el otro lado. El cosmos maldito no se derramó; se contuvo, comprimido con una precisión quirúrgica. Si tocaba el mundo ahora, lo corrompería… y no había venido a destruir. Todavía.
Observó.
El mar le habló primero, aunque no con palabras. Las mareas siempre reconocen a quienes no pertenecen a ningún cielo. A quienes no responden a dioses ni a ciclos naturales. La superficie del agua, allá donde la luz fallaba, comenzó a mostrar reflejos que no correspondían a ningún cuerpo presente: fragmentos de alas, líneas imposibles, sombras que no seguían la lógica del oleaje.
Lucius ignoró el mar.
Su atención se fijó en ellos.
El portador del agua —antiguo, disciplinado, con un cosmos que fluía como un juramento sostenido a lo largo del tiempo— era estable. No interesante. No aún. Su lealtad era clara, y eso lo volvía predecible… incluso peligroso, pero no impredecible.
La otra presencia era distinta.
Vacía por fuera.
Pero marcada hasta el núcleo.
El sello que la contenía no era perfecto. Ningún sello lo es cuando se impone sobre algo que ya caminó entre planos. Lucius percibió las cicatrices espirituales, las huellas de invocaciones pasadas, de puertas abiertas demasiadas veces hacia lugares donde la muerte no es un final sino un tránsito burocrático. Incluso sin cosmos activo, su existencia deformaba levemente el entorno.
Eso… eso sí era interesante.
Las ánimas cercanas lo sintieron también. Las más débiles se disolvieron en silencio, retirándose hacia grietas menores del plano. Las más obstinadas intentaron arrastrarse hacia esa luz sellada, pero al percibir otra cosa en el umbral, comprendieron el error.
Lucius dejó escapar una mínima pulsación.
No una ilusión completa.
Solo una sugerencia.
El espacio se estiró. Apenas. Lo suficiente para que el final del muelle pareciera un poco más lejano de lo que la memoria dictaba. Para que el sonido del mar llegara con un eco incorrecto, como si hubiese una bóveda invisible sobre el agua. Para que la farola más cercana titilara una sola vez… y durante ese parpadeo proyectara una sombra adicional, alargada, con bordes que no correspondían a ningún cuerpo humano.
Nada tangible ocurrió.
No hubo ataque.
No hubo manifestación directa.
Pero el plano físico registró la anomalía. Como una astilla enterrada en la percepción del mundo.
Lucius inclinó la cabeza, evaluando. Midió reacciones potenciales sin provocarlas. Sabía que aún no era el momento de cruzar. La cacería no siempre comienza con sangre; a veces comienza con la certeza incómoda de que algo ha cambiado y ya no puede des-cambiarse.
Desde el umbral, con paciencia de abismo antiguo, decidió:
Un paso más tarde.
Una grieta más profunda.
Y entonces, sin irse del todo, se quedó.
Vigilando.
Aprendiendo el ritmo de sus respiraciones.
Esperando a que alguno de ellos —por instinto, error o valentía— mirara justo donde no debía.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Ene 02, 2026 1:54 am
por Drake
Lentamente el entorno comenzaba a tornarse denso, y Drake que ha estado jugando peligrosamente a que todo estaba bien lo notaba cada vez más, aunque no está viendo a J, por el sonido de sus pisadas sobre los tablones del muelle delataban su posición. Pero algo ocurrió en su momento, el guerrero notó algo leve en el ambiente, un frío extraño, quizá tardó más en sentirlo por el hecho de que el hombre tiende a generar mayor calor corporal, tal vez al estar más lejos del otro lado del muelle aquel fenómeno tardó más llegar, sea como sea su instinto le hizo voltear a donde la castaña...
Y al mirar donde estaba J, nota que la mujer contemplaba el final del muelle donde la neblina campaba a sus anchas, su postura, la manera en la que sujetaba la botella, el hombre decide acercarse a la mujer, pero al primer paso notó como la temperatura descendió abruptamente en comparación a unos centímetros más atrás, en eso J toma la palabra:
Y ese lugar que dices… -Sujetando la botella aún por la parte más ancha. Se volteó y sus miradas se volvieron a encontrar.-¿Tendrá calefacción?... Como que está empezando a hacer frío. –Expresó mientras frotaba su antebrazo derecho con la mano izquierda un par de ocasiones.
El hombre se mantuvo sereno, asiente con la cabeza mientras comenzaba a frotar sus palmas de manera continua, arriesgándose a reprendido decide acariciar con sus manos los brazos de la mujer con bastante delicadeza buscando trasmitir algo de calor por medio del tacto.
-Si, a muy buen precio la verdad..Dice con una voz suave mientras, mientras que su mirada estaba en otro lugar... el hombre observaba por encima de la cabeza de J, se había percatado de que el final del muelle estaba demasiado lejos, para alguien que no frecuenta la ciudad podría pasar desapercibido, pero para Drake que pasaba mucho tiempo por la zona lo notó al instante, el sabía perfectamente la distancia natural del muelle, pues por ello fue capaz de decirle a su acompañante cuantas cuadras debía recorrer para llegar al hotel... Claramente no tenía sentido.
El hombre deja de frotar sus palmas tibias en los brazos de la mujer, cuidando de nunca lastimar la mano de la mujer en el proceso. Avanzó unos cuantos pasos en dirección a la neblina, Drake no podía decir que algo pasaba, sabía que la mujer no tiene cosmos por lo que no podría entender de lo que se tratare, o al menos eso pensaba.
El silencio del lugar solo era opacado por el sonido de las olas chocando contra la madera y de vez en cuando la brisa marina que acariciaba los cabellos de Drake, pensó rápidamente en alguna estrategia, acarició su barba por un momento esperando ver que pasaba con la neblina, pero curiosamente no avanzaba, honestamente estaba dispuesto a ir a encarar lo que fuese que se tratase, pero no podía dejar a J sola, el guerrero entendía que si acompañaba a J al hotel podría volver para investigar, mientras más rápido mejor... Esa palabra ''rápido'' hizo que la mirada del hombre se iluminara.
-J... Sabes, tengo poco tiempo conociéndote... Tienes buen sentido del humor.-Expresa mientras comienza a flexionar los brazos.-Me dijiste que eres atleta, significa que eres competitiva al igual que yo.-Prosigue mientras comienza a estirar las piernas.-Apostemos algo... Hmmm, hagamos una carrera hasta el hotel, como dije antes, son 4 cuadras a partir del bar donde nos conocimos, si ganas te pagaré la habitación, no importa el precio! Pero si gano compartimos habitación jajaja!
Pero también Drake sabe que la mujer no deja que se le escapen los detalles, tomando en cuenta que no tiene cosmos, posiblemente no entienda lo que esté pasando realmente y eso la pone en peligro, por lo que la única forma de que ella se mueva rápido o se aleje del peligro sea apelando a una ocurrencia muy absurda.
-Será divertido, además te daré ventaja, estoy más atrás, dejaré que salgas primero, además tengo unos zapatos negros mientras tu llevas calzado deportivo, el hotel se llama Príapo, te atreves?-Manifestó con un tono jocoso, aun sin voltear a ver castaña, no quería que viese su rostro, pues Drake estaba incómodo por la situación pero debía hacer algo y solo habían 2 situaciones en su cabeza: J acepta la carrera y mientras corre Drake avanzaría más lento para escoltarla al hotel o J le rechaza, se ofende, se alejarse molesta por la propuesta y se va al hotel.
Mientras el hombre esperaba la respuesta de la mujer, la brisa marina continuaba acariciando sus cabellos, como si el deber le estuviese llamando una vez más.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Ene 02, 2026 6:54 pm
por Hotaru Himura
Tuvo una ligera sensación de vértigo que respondió ante la variación del plano inmaterial pero no tuvo oportunidad de racionalizarlo.
¡Oye!, ¿Qué…!
Para cuando quiso reaccionar, el peliazul ya estaba dentro de su espacio. Eso de inicio le generó rechazo pero su instinto le hizo callar.
Se quedó inmovil con una expresión de sorpresa e incomodidad que pronto migró a una de desconcierto. Y no fue por las palmas de Drake que aparentemente buscaron aliviarle el frío, no fue eso… El dato curioso y por el cual no le dio un botellazo fue, que cuando buscó el rostro del hombre para tratar de entender lo que pasaba notó que ni siquiera la miraba a ella.
¿?...
Hasta ese momento Drake había sido muy respetuoso de su espacio personal, incluso cuando se acercó para quitar los vidrios de su mano en la taberna, apenas lo hizo se retiró dejando un asiento de distancia. Acababa de hacer algo parecido al frotar sus brazos brevemente, cauto, casi como un trámite para el desplazamiento físico que realizó cuando la soltó, dando unos pasos en dirección contraria a donde le dijo que debían ir.
¿Qué estaba pasando?, acaso era un movimiento para... ¿Protegerla?.
¿?...
Ladeó el rostro queriendo leer las acciones. A punto estuvo de preguntarle directamente pero, el comentario absurdo de correr una carrera y el hecho de que tuviera su atención en otro lado ya no le dejó lugar a dudas.
-Será divertido, además te daré ventaja, estoy más atrás, dejaré que salgas primero, además tengo unos zapatos negros mientras tu llevas calzado deportivo, el hotel se llama Príapo, te atreves?
Chaskeó los dientes sin poder evitarlo.
¿Qué, tienes 8 años?...- Expresó con cierto dejo de molestia, pero en general era porque creyó entender lo que él trataba de hacer, aunque no tenía claras las razones. Dio un medio giro para mirarlo de espaldas y sus ojos se fueron hacia el final del muelle en donde él mantenía su atención.-
La verdad es que no veía nada más que la neblina, cerrada, ¿inmóvil?… Tuvo nuevamente esa leve sensación de vértigo, y la verdad es que ya empezaba a ser muy molesto.
Si lo que quieres es deshacerte de mí, basta con que lo digas.- Le dijo al peliazul pero mirando hacia la distancia.-
No pienso salir corriendo. – Dijo manteniendo sus ojos en la neblina. Estaba alerta, pero no sentía miedo, su orgullo por otro lado… Eso de no poder actuar como solía hacerlo le hacía sentir bastante humillada. Aun así se escuchó determinada, quizá probablemente Lucius podría creer que se lo dijo a ¿él?...-
La castaña dio un medio paso hacia atrás para finalmente caminar en dirección opuesta al final del muelle. Bajó ligeramente el mentón, sus cabellos cubrieron sus ojos empezó a desplazarse con sus pasos firmes pero su mano izquierda estaba empuñada con fuerza, debido a que le costaba mucho no seguir sus impulsos belicosos. Cerró sus ojos, probablemente como un reflejo para intentar “ver” lo que no podía ver.
…
Es que casi podía palpar ese “algo” que acechaba pero, actuar sin pensarlo podría poner en peligro a Drake o inclusive al pueblo entero. Aunque quizá estaba dándole demasiada importancia. Después de todo, en su experiencia cuando es un enemigo que quiere hacer daño, por lo general son impacientes y se manifiestan a la menor oportunidad. Aunque dicho sea de paso eso hacía más inquietante el silencio y la aparente falta de acción peeeeero por otro lado, cuando son enemigos de más alto rango, en general no se preocupan por individuos como ellos.
…
Y vaya que le calaba identificarse en esa categoría, esa de los que no suponen una amenaza ni para un caballero de acero.
Como sea y por último, en caso de ser un enemigo de rango alto, de nada iba a servir el salir corriendo. Por lo tanto, no tenía muchas opciones. Desde su perspectiva era más inteligente seguirle la corriente a Drake, hacer como si nada pasara y poner distancia de por medio.
Tampoco pienso compartir la habitación contigo… ¿Por quién me tomas?. –Espetó mientras se alejaba tranquilamente.-
Estaba alerta por si la situación cambiaba.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Ene 02, 2026 8:45 pm
por Lucius
La neblina no avanzó.
Ese fue el detalle más honesto de todos.
No se arremolinó, no engulló el muelle con violencia ni se deslizó como lo haría una manifestación burda. Simplemente permaneció, densa, expectante, como un telón que ya había sido corrido y aguardaba a que alguien tuviera el descaro de cruzarlo.
En su interior, algo sonrió.
No con labios —eso sería vulgar—, sino con una vibración imperceptible, una distorsión mínima del plano que hacía que el frío no fuera exactamente frío, sino ausencia.
Ausencia de calor.
Ausencia de ruido.
Ausencia de intención humana.
Lucius no estaba en el muelle.
No aún.
Pero el muelle estaba dentro de su campo.
Las ondas de su cosmos maldito se expandían como un eco sin origen, rozando la madera, filtrándose entre las grietas, probando. No corrompía. No desintegraba. Eso sería desperdicio. Se limitaba a tocar la percepción, a desplazarla un par de grados, lo justo para que la realidad dejara de sentirse fiable.
El Dragón Marino lo notó.
Por supuesto que sí.
Lucius percibió ese instante con claridad quirúrgica: el momento exacto en que el instinto antiguo de Drake se activó, cuando el guerrero dejó de mirar con los ojos del hombre y comenzó a medir distancias que no cuadraban.
—Interesante… —pensó, sin voz, sin sonido—. Sigues siendo un guardián incluso disfrazado de civil.
El gesto de acercarse a la mujer, de transmitir calor, fue casi… entrañable.
No por el acto en sí, sino por lo que revelaba: prioridad.
Lucius inclinó levemente la balanza del plano. Nada visible. Nada que pudiera señalarse. Solo una presión sutil que hacía que el aire se sintiera un poco más pesado alrededor de ella. No para dañarla. No todavía.
Para confirmar.
Y entonces, ella habló.
''No pienso salir corriendo.''
Ahí estuvo.
No en las palabras, sino en la resonancia que dejaron tras de sí. El orgullo herido, la dignidad intacta, la negativa a comportarse como presa. Lucius no necesitó verla para saber que había dado ese medio paso en dirección contraria a la neblina. El plano espiritual se tensó a su alrededor como una cuerda que reconoce a alguien que alguna vez supo tocarla.
—Ah… —la distorsión volvió a vibrar—. Así que incluso sellada… sigues siendo un umbral.
Lucius permitió que una ilusión mínima se filtrara. No una imagen, no una forma. Solo la sensación de que el silencio estaba siendo escuchado. Que la noche, de algún modo, tenía atención.
Las ánimas que vagaban sin rumbo se agitaron, no porque él las llamara, sino porque lo reconocían. El cosmos maldito las mantenía a raya, impidiéndoles cruzar del todo, como un depredador que no caza… pero tampoco se retira.
El Dragón propuso huir con humor.
La Custodia se negó con dignidad.
Lucius encontró eso deliciosamente equilibrado.
—No aún —decidió—. No es el momento de descorrer el velo.
La neblina no avanzó.
Tampoco retrocedió.
Solo se replegó hacia dentro, como si el final del muelle hubiese decidido alargarse un poco más en otra dirección que no era espacial, sino conceptual.
La noche siguió siendo noche.
El frío siguió siendo frío.
Y, sin embargo, algo había cambiado.
No había ataque.
No había aparición.
Solo la certeza incómoda de que alguien había tomado nota.
Lucius aguardó.
Paciente.
Porque los encuentros verdaderamente importantes no empiezan con un golpe…
sino con la duda persistente de si uno fue observado incluso cuando creyó irse ileso.
Publicado: Sab Ene 03, 2026 12:29 am
por Drake
Drake, el general escamas de Dragón Marino, custodio del pilar Atlántico Norte, el cual es conocido entre sus iguales y subalternos como uno de los marinas más osados cuando se trataba de defender su territorio, de pocas palabras, pero con mucha destreza a la hora de actuar incluso siendo osado en las situaciones, hasta para quedar como un patán no deja casi nada al azar, ante la respuesta con desagrado de la castaña, era de esperarse la incomodidad de J, en el bar no tenía tanta apertura social, entre otros detalles que le deba a entender que no era una mujer común y corriente, aunque sin cosmos, que era lo que no le cuadraba.
El viento marino soplaba nuevamente con calma, ahí Drake continuaba observando la neblina que no se inmutaba, este escuchó los pasos de J que lentamente se alejaba, este aprovechó que no era visto por la mujer un momento e hizo arder su cosmos, un breve chispazo, como buscando alguna reacción de aquello que lo incomodaba, quizá una especie de provocación. Pero su instinto protector no iba a permitir que la mujer llegase sola al hotel, ya su plan estaba puesto en marcha y debía continuarlo.
Este rápidamente retrocedió sin darle la espalda a la neblina hasta colocarse un poco más adelante de la mujer con una sonrisa burlesca mientras caminaba de espaldas, tenía la suerte de que como mencionaba, el muelle era muy limpio y bien construido lo que le permitía manejarse con confianza.
-Vamos, no enojes, fue una broma.-Explicaba mientras miraba de reojo la cara de J.Pensaba que tu disciplina atlética era correr, supongo que debí preguntarte. Y bueno, Príapo da buenas ofertas de habitaciones si uno finge ser pareja, vi tu mano y me percaté que no estabas casada, iba a dormir en el sofá de todas formas jajaja!
El viento marino soplaba jugando con el cabello de ambos, a pesar de su tono jocoso no dejaba de estar alerta todo el tiempo, por su lenguaje corporal daba a entender que estaba acostumbrado a esa sensación, no era fanfarrón, pues cuando despertó su señor, el pilar de Drake fue atacado por una criatura oscura, sabe que los seres de las sombras detestan que no se les tema, que se disminuya su factor amenazante, este medía el terreno acorde a sus conocimientos tácticos, es un guerrero cuya fuerza reside en la defensa más que dar el primer golpe, y en caso de que deba atacar es bastante demoledor.
-Sabes, nunca había hablado tanto con alguien, hasta para socializar me tomo un descanso.-Narraba dejando ver un semblante más melancólico, también aprovechando para evitar el contacto con J lo más que pueda, no esperaba que la mujer se relajase, tal vez apresuraría el paso para no tener al hombre cerca.-Lamento la ofensa, si quieres cenamos en el restaurante del hotel y ya te dejo en paz.
Concluyó sereno, tenía otras preguntas más relevantes, pero al estar en 2 frentes al mismo tiempo le obligaba a tener una sola fachada, había tanto que quería cuestionarle a la mujer, sobre todo por ese collar tan peculiar, pues aunque el hombre mantenía una fachada la realidad era que si se le dificultaba socializar genuinamente, nunca permitió que alguna mujer se acercase a su vida debido a su deber, era complicado para él desaparecer así como si nada y no poder dar explicaciones, es una mala costumbre adquirida.
A este paso estarán frente a la entrada del bar donde se conocieron y a partir de ese punto quedan cuatro cuadras para llegar al hotel.
Re:
Publicado: Dom Ene 04, 2026 6:17 pm
por Hotaru Himura
-
Vamos, no te enojes, fue una broma.-
Caminaba, con los ojos cerrados pero sus sentidos "abiertos", ahi fué que notó que los sonidos de la noche habían callado quien sabe desde cuando o desde donde.
El crujido leve de sus pasos cargando el peso sobre la madera del muelle era rítmico pero de vez en vez tardío o adelantado, la anomalía no seguía un patrón y tampoco era claramente apreciable, como si alguien estuviera jugando a sonorizar la escena, teniendo pequeñas "imprecisiones", un poco aquí, un poquitito allá...
Pensaba que tu disciplina atlética era correr, supongo que debí preguntarte. Y bueno, Príapo da buenas ofertas de habitaciones si uno finge ser pareja, vi tu mano y me percaté que no estabas casada, iba a dormir en el sofá de todas formas jajaja!
Volteó a verlo con el gesto adusto, arqueó una ceja mirándolo caminar hacia atrás. El poder hacerlo sin tropezarse le indicó algo pero no lo analizó en ese momento.
...
Tenía otras preocupaciones, como por ejemplo que sintió que se bofeó muy pronto, no iba corriendo y sin embargo, el aire se le había acabado muy rápido o de pronto ya no era tan ligero porque no fluia hacia sus pulmones.
-Sabes, nunca había hablado tanto con alguien, hasta para socializar me tomo un descanso.Lamento la ofensa, si quieres cenamos en el restaurante del hotel y ya te dejo en paz.-
Sonrió ante la confidencia, entonces atribuyó que quizá las sandeces que acababa de decirle atendían más a una "torpeza social". Hotaru conocía mucho de eso, asi que se identificó.
¡Bah!... Olvídalo. He convivido con personas que te ofenden sin palabras y a veces hasta sin hacer gestos... No creo ofenderme tan fácil.
Lo que sucede fue que no me hizo sentido... El cambio repentino ... en tu lenguaje corporal.
- Le dijo con intención. Lo miró levantando brevemente ambas cejas.-
En mi "disciplina"... me toca "leer las intenciones", asi que ... es posible que esté cizcada. - Hablaba pausado porque su cerebro buscaba optimizar el oxígeno.-
Habían llegado al bar, la castaña aprovechó para detenerse. Hizo un ademán con la mano para que Drake le concediera un momento. Se medio agachó colocando las manos en sus rodillas mientras jalaba aire, eso era algo muy extraño pero no podía saber si era a causa de sus heridas. Sabía tan poco de ello que no podía descartar nada.
...
Asi como estaba, dió unos pasos y colocó la botella a un lado de la puerta del bar, había unos barriles ahi, llenos de botellas, seguramente el cantinero se llevaba bien con mucha gente y devolverlas era algo común en ese sitio.
La castaña sonrió ante ese detalle. Ya mas recompuesta se dirigió a Drake.
Te acepto la cena porque la realidad es que me estoy muriendo de hambre. En los últimos días solo me he comido un sandwich y tomado agua... Bueno... Y vino.
Apuntó con el dedo de la mano derecha para comprobar la dirección en la que debían ir y se encaminó retomando la conversación incómoda en tono de burla.
¡Aparte!... ¿En que cabeza cabe que me sentiría más segura si duermes en el sofá?. Hace 24 horas ni siquiera sabía que existías y estando en los mismos metros cuadrados, ¿Qué te detendría si quisieras estrangularme mientras duermo?... - Le interrogó mas por hacer plática, había olvidado que deambular por el plano de los vivos tiene un precio muy valioso... Tiempo.-
Moverse a la velocidad de la luz se había convertido en algo tan normal que las únicas caminatas que recordaba eran dentro del Yomotsu. Se sonrió como si hubiera descubierto algo interesante e inquietante al mismo tiempo.
Ahora recuerdo lo que se siente... - Lo había dicho en voz alta sin querer. Al darse cuenta de inmediato se encogió de hombros y sonrió.- Caminar... en las noches... por las calles... es decir, dar paseos... en la noche... - Fue agregando palabras, como cuando intentó componer lo que dijo en el bar y que provocó que una pareja se cambiara de lugar.-
¿Bueno queeee?... También soy torpe socializando con la gente. - Quizá la especificación estuvo de mas aunque no para ella.-
Todo parecía muy "normal"... hasta que la castaña miró hacia el frente, a media cuadra frente a ellos... La calle empedrada, las farolas iluminando con luz tenue amarillenta, ahí bajo una de las farolas vio algo que le hizo ladear sutilmente la cabeza, como si su visión intentase ajustarse ante aquella imagen.
...
Era un niño que jugaba canicas, llevaba ropa gruesa, estaba en cuclillas. Hotaru miró a Drake para saber si el veía lo mismo que ella, no preguntó de forma directa porque en su interior sabía... Sabía que algo no estaba del todo bien.
Sujetó a Drake del brazo en un reflejo por "anclarse" al plano, aunque casi de inmediato le soltó.
¡Perdón!, ¡Me andaba cayendo!.
Dijo para justificarse y para cuando miró de nuevo, el niño ya no estaba ahi.
¡!...
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Dom Ene 04, 2026 7:25 pm
por Lucius
La escena era imperfecta.
Y no por ellos.
Lucius observaba desde el pliegue, allí donde la perspectiva se quiebra y el tiempo se permite pequeñas licencias. El muelle, el bar, la calle empedrada… todo estaba en su lugar, pero mal sincronizado, como una obra ensayada por actores que no sabían que el telón ya se había levantado.
El chispazo de cosmos de Drake no pasó desapercibido.
Fue breve. Torpe. Prudente.
—Defensivo… —pensó Lucius con una mueca apenas perceptible—. Siempre defensivo.
No respondió al estímulo. No todavía.
A los guardianes del equilibrio no se les enfrenta de frente cuando están acompañados.
La mujer, en cambio…
Lucius inclinó levemente la cabeza cuando ella se detuvo frente al bar. El gesto de apoyarse en las rodillas, la respiración forzada, el cierre momentáneo de los ojos.
—Ahí estás… —murmuró, más para sí que para el mundo.
Ella no tenía cosmos.
Y aun así, sentía.
El niño fue un error calculado. No una manifestación completa, solo una sombra de intención, una imagen mal anclada al plano material. Suficiente para probar algo.
Y la prueba fue exitosa.
El contacto.
Breve. Instintivo. Necesario.
Lucius sonrió.
—Recuerdas más de lo que crees… aunque todavía no sepas qué —susurró, mientras la imagen se disolvía y la farola volvía a iluminar solo piedra y vacío.
No avanzó.
No atacó.
No habló.
El verdadero terror no estaba en la aparición, sino en la espera.
Dejó que caminaran.
Que hablaran.
Que intentaran convencerse de que la noche seguía siendo una noche cualquiera.
El plano respiraba mal.
El tiempo estaba tenso.
Y la calle hacia el hotel ya no era exactamente la misma que había sido minutos atrás.
Lucius extendió lentamente sus alas en el espacio que no existía, sin que nadie pudiera verlas.
—Caminen… —pensó—. A cada paso, el margen se reduce.
Aún no era el momento de revelarse.
Pero ya estaban dentro de su juego.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Dom Ene 04, 2026 11:19 pm
por Drake
Al parecer la explicación de Drake, aunque siendo torpe, tenía sentido para la castaña, la cual parecía tener cierta dificultad para mantener el paso, Drake tenía que reducir su velocidad de retroceso para no dejarla tan atrás mientras que alternaba su vista entre la mujer y la neblina.
¡Bah!... Olvídalo. He convivido con personas que te ofenden sin palabras y a veces hasta sin hacer gestos... No creo ofenderme tan fácil.-Escuchar esto hizo que sonriese a la mujer
Lo que sucede fue que no me hizo sentido... El cambio repentino ... en tu lenguaje corporal.
En esa parte el hombre no replicó, tenía razón, pero en su mente comenzaba a fraguarse una idea extraña, tenía que tantear lo más que pudiese para entender la naturaleza de aquello merodeaba, pues a diferencia de las criaturas a las que se enfrentó, esta no dependía de un cosmos, era el cosmos mismo, que sabía jugar a sus reglas.
En mi "disciplina"... me toca "leer las intenciones", asi que ... es posible que esté cizcada.- Este comentario fue extraño para el guerrero, se sintió tentado a preguntar que condenado deporte era ese? Ajedrez, podría ser, el mismo ha estado moviendo bastantes fichas desde que comenzó a notar tensión ambiental.
Como se mantenía avanzando en revesar fue el ademán de la mujer que le hizo frenar, al seguirle con la mirada nota que estaba nuevamente en el bar donde se conocieron, ahí pudo notar que eran las 3:00 AM en reloj que estaba en una de las paredes, lo cual en un principio daba sentido a lo que pensó de la neblina, pero ahora la situación era otra.
Te acepto la cena porque la realidad es que me estoy muriendo de hambre. En los últimos días solo me he comido un sandwich y tomado agua... Bueno... Y vino.-Respondió la mujer ante la propuesta, quizá era la forma correcta de emendar ese incidente de haberla tocado.
¡Aparte!... ¿En que cabeza cabe que me sentiría más segura si duermes en el sofá?. Hace 24 horas ni siquiera sabía que existías y estando en los mismos metros cuadrados, ¿Qué te detendría si quisieras estrangularme mientras duermo?... -Este comentario le hizo sentirse tonto, si bien, era cierto, aunque Drake no tenía intenciones románticas si sonaba disparatado en cabeza cuerda.
-Bueno, tenías la botella en la mano, si no me atacaste es porque algo en ti confió en mi jajaja!-Ripostó rápidamente, no tenía que ver una cosa con la otra en realidad, no era una luz verde para trasgredir el espacio personal de J, pero servía para pasar la pelota de la conversación, en eso nota algo en el rostro de la mujer, la vio encogerse de hombros y sonreír.
Ahora recuerdo lo que se siente... Caminar... en las noches... por las calles... es decir, dar paseos... en la noche...-El hombre observaba a su al rededor, luego se acerca a la mujer.
-Ohhh de nada!-Dijo en tono más desenfadado.-Eh Miss Simpatías!
¿Bueno queeee?... También soy torpe socializando con la gente.-Intervino la mujer abruptamente ahogando el sobrenombre que le puso Drake, en un momento la mujer hizo un paso en falso y se sujetó del brazo del guerrero pero lo soltó de inmediato, este se mantuvo alerta por si le volvía a pasar.
¡Perdón!, ¡Me andaba cayendo!.-Dijo rápidamente, el hombre no dudó en acercarse, J parecía tensa como si hubiese visto algo que la sacó de onda, Drake intentó mirar hacia adelante buscando ver también, pero lo que vio no era para nada tranquilizador, el hombre ya no reconocía donde estaba, tenía el bar a su lado, era Nauplia, pero ese tramo de la calle era distinto, si combinaba con la uniformidad del ambiente, pero parecía ser deliberadamente distinto para que solo él se diese cuenta.
Ahí entendió que esa fue la respuesta al estallido del cosmos que realizó allá atrás, no era un enemigo convencional, hablaba su idioma, pero tenía la potestad de cambiar las reglas del juego a su manera.
En su momento quiso no ser paranoico al respecto, una mala jugada de las circunstancias, el clima, el alcohol, pero lentamente iba descartando las posibilidades, inútilmente apostando a perder con tal de no tener razón. El hombre miró a su acompañante, la contempló por unos momentos, entendía que ella no estaba del todo bien, la herida, las circunstancias de su aparición, tal vez aquello la estaba persiguiendo por algo, el solo veía a una mujer normal. Drake pensaba que era una teoría loca, pero lo cierto es que tiene varios días frecuentando el entorno, si hubiese sido de interés para ''eso'' no esperaría... así que el detonante es J, no es seguro, pero con alta certeza.
La mirada del hombre volvió a cambiar, a una seria pero neutral, se acerco más a la mujer y suavemente tomó su mano, para que aquello que los veía se percatase.
No eres alguien tan común... verdad?-Dijo con una voz tranquila, su mirada lo decía todo, estaba bajo el foco de algo poco común, no era correcto hablar tanto, Drake pretendía darle largas al asunto lo más que pudiese pero poco a poco se le dificultaba.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Ene 06, 2026 12:37 am
por Hotaru Himura
Ante el agarre que hizo de su mano, ella lo volteó a ver arqueando una ceja.
No eres alguien tan común... verdad?
"¿Que demonios le pasa?"... -Pensó.-
Lentamente su cuerpo empezó a ladearse a la par que su brazo derecho se apartaba ligeramente de su persona en un movimiento de agarrar vuelo para darle un tremendo puñetazo y obligarlo a soltarla. Pero entonces, la pregunta de Drake fué registrada por su cerebro y le cayó el 20. ¿Acaso esa era la respuesta a la pregunta que no le hizo?. ¿Será posible que Drake hubiera visto al niño y la tomara de la mano porque se asustó cuando desapareció?.
"No creo... Hubiera mencionado algo o se habría sobresaltado." - Detuvo en seco el movimiento de su mano derecha, mientras lo miraba con extrañeza, reflexionando.-
Su expresión cambió. Se puso seria, entrecerró los ojos con cierta desconfianza y luego le respondió la pregunta.
¿Qué sería para tí... - Le devolvió la interrogante mirándolo a los ojos.- alguien común?...
Estaban cerca asi que pudo analizar físicamente su rostro, su piel estaba bien hidratada, el vello de su barba se veía sano, no tenía ojeras, lo que le decía que al menos recientemente había descansado bien, quizá era uno de esos hombres que se cuidan mucho la piel.
Se acercó a él medio paso. Quería ver algo en su mirada... Buscaba algo... Un rasgo que deja el universo en quienes lo han visto arder. Aunque casi al instante tuvo que olvidarse de esa idea porque sin querer, Drake le había tomado de la mano en donde tenía la herida que se hizo en el bar.
¡AAAAAAhhhhhhhhhyyyy!... ¡¡¡¡Me lastimassss >o<!!!!! - Se quejó sacudiendo el agarre para que la soltara pero la tenía tan bien agarrada que eso solo empeoró las cosas porque cuando le tomó de la mano ella la tenía en descanso y flácida, lo que hizo que la mano de Drake hiciera contacto total con su herida.-
Al no poder soltarse, le apretó la mano para formar un hueco entre sus palmas y aminorar la molestia inicial. Ambos pudieron sentir la humedad de la tela que la recubría, indicio de que le había salido un poco de sangre. En realidad todo fué muy rápido. La castaña con el ceño fruncido, levantó la mano agarrando la de él nuevamente, pero esta vez a la altura de su rostro con una expresión de entre reclamo y duda.
Le estaba dando la oportunidad de justificar su acción. Si estaba muerto de miedo o un enemigo invisible los acechaba, sería una razón aceptable. De lo contrario solo un golpe, una patada, un zape ó quizá unas palmadas en el hombro... Esos eran contactos físicos adecuados, ya hasta había obviado cuando le frotó los brazos con el pretexto de aminorarle el frío; pero tomarla de la mano, sin una buena razón... Para ella, implicaba demasiada intimidad.
¿Te preocupa que ande demasiado alcoholizada y no pueda mantener el equilibrio? o te preocupa que los brazos de la obscuridad engullan mi presencia?... - En general lo dijo con sorna, pero para la última pregunta fue agravando ligeramente el tono de su voz hasta que terminó en un susurro que le dijo al oído.- En la hora de los diabolos...
Lo último que dijo hacia referencia a la hora que Drake había visto en el reloj del bar. Las 3 de la mañana es coloquialmente un momento que se atribuye a lo sobrenatural. Hotaru lo dijo de forma aleatoria para observar la reacción de Drake o quizá no... Pero lo realmente cierto es que no se dió cuenta que su voz vibró en el plano gris. Solo que en esta ocasión las ánimas que identificaron esa vibración no se alebrestaron. Fué como si se detuvierana escuchar permaneciendo cautas.
...
Si bien Lucius era una "raya"... Las almas son entidades complejas. Hay tantos tipos como seres vivos en el mundo, no actúan bajo raciocinio como las personas, pero tampoco por instinto como los animales. Es cierto que también reaccionan de cierta forma a la jerarquía, pero por lo general son aquellas que aun conservan residuos de lo que fueron en vida o las que pertenecen a una categoría específica como por ejemplo, los demonios. El resto responde a conexión y vibración.
Como quiera que sea, ajena al peligro real que les acechaba y habiendo visto incontables manifestaciones de energía moviéndose entre los planos. Hotaru sabía, que la aparición del niño no era algo al azar. En su conocimiento solo podía catalogarlo como una energía de las que doptan formas y apariencias que buscan conectar con las personas vivas para adherirse a ellas. No son activos al inicio, de hecho se presentan sutiles en formas de apariencia inocentes pero, nunca lo son.
...- La castaña sin soltar a Drake se apartó un poco de él para poder verlo cuando respondiera. No tenía una intención en particular, simplemente quería ver cómo reaccionaba y que era para él una persona común. La mujer elevó las cejas como si quisiera asustarlo incluso parecía que estaba jugando.-
Necesitaba normalizar la situación, en dado caso de que estuvieran siendo asediados por un espíritu demoníaco de alguna manera creía que sosteniéndole la mano podría protegerlo, ilusamente quizá pero era lo más que pensaba que podía hacer.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Ene 06, 2026 2:41 pm
por Lucius
La vibración ocurrió.
No fue un estallido.
No fue un grito.
Fue un eco mal colocado, como una nota tocada fuera del tiempo correcto.
Lucius se detuvo.
No físicamente —su cuerpo siguió avanzando entre las sombras del callejón—, sino en algo más profundo.
El plano gris se onduló apenas, lo suficiente para que quienes sabían escuchar sintieran el cambio… y quienes no, solo experimentaran una incomodidad vaga, una presión en el pecho que no sabrían explicar.
El niño no estaba ahí.
Eso fue lo primero que confirmó.
No había presencia infantil.
No había inocencia.
Solo un residuo malformado, una intención usando un molde que ya había funcionado miles de veces antes.
—Qué pereza… —murmuró Lucius para sí mismo, con un tono casi aburrido.
Observó.
La mujer —Hotaru— no veía el plano completo, pero lo sentía. No como miedo, sino como responsabilidad. Eso era raro. Molesto incluso. La mayoría huía, gritaba o se paralizaba. Ella no. Ella ajustaba.
El hombre —Drake— era distinto. No vibraba como humano común.
No olía a caos, ni a fragilidad.
Olfateaba a profundidad. A algo antiguo, contenido, peligroso si se le empujaba demasiado.
Lucius sonrió apenas.
—Interesante combinación… —pensó.
El residuo intentó moverse.
No atacó.
No retrocedió.
Esperaba permiso.
Ese fue el error.
Lucius dio un paso fuera de la sombra.
No impuso presencia.
No desplegó poder.
Solo existió, y eso bastó para que el plano gris se tensara como una cuerda a punto de romperse.
Las ánimas que antes escuchaban…
ahora callaron.
El residuo infantil se deshizo sin ruido, como humo tragado por el viento. No hubo combate, ni luz, ni dramatismo. Simplemente dejó de ser relevante.
Lucius no miró ni a Drake ni a Hotaru todavía.
—No esta noche —dijo al aire, con voz baja, casi amable—. Hoy no.
Solo entonces levantó la mirada, evaluando sin juicio, sin urgencia.
No había prisa.
Las piezas ya estaban en movimiento.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Ene 06, 2026 9:15 pm
por Drake
La cara del hombre se tornó algo sorprendida, pensaba que había sujetado con delicadeza la mano de la mujer, tal vez la velocidad y tensión del momento hizo que ambos tuviesen un apretón brusco, logrando lastimar a la castaña, aunque esta pudo lograr el ajuste para evitar empeorar la herida, ambos se miraban fijamente, como un si fuese un duelo de pistolas del viejo Oeste. Aunque sería tonto volcarse el uno contra el otro teniendo un espectador en algún lugar.
¿Qué sería para tí... Alguien común?...-Drake arqueó la ceja para retomar la pregunta que le hizo, es más que claro que J sabe la naturaleza de la pregunta, no es dificil empatizar con su postura, el también maneja una fachada y dejarla caer no es conveniente ante un verdugo que está presente entre las sombras, el guerrero solo asiente con la cabeza, en un momento vuelve a observar el camino donde se suponía llevaría al hotel, en efecto, no era el que recordaba, las olas volvieron a golpear los maderos muelle, pero su sonido deformado perturbaba a hombre, era como si viese un vídeo en donde su sonido está desfazado de la imagen, a continuación decide mirar al cielo nocturno, las estrellas estaban en su sitio.
Sus ojos se abrieron al ver como todo encaja, este dejó escapar una sonrisa, el problema no es que las reglas del terreno cambiaron, sino una alteración de como se percibe el terreno, tanto J como él estaban siendo victimas de un ataque ilusorio, Drake desde su manejo del cosmos posee una gran comprensión de la realidad, no estaba seguro de la naturaleza de este poder, debe reconocer que su creador posee un manejo excepcional de este, pues en varios momentos supo robarle la calma al guerrero, pero si este pudo descubrir algo tan bien hecho con algo tan sutil puede implicar que su creador solo está jugando con sus presas, esto hace a Drake mantener cautela.
¿Te preocupa que ande demasiado alcoholizada y no pueda mantener el equilibrio? o te preocupa que los brazos de la obscuridad engullan mi presencia?... -Al escuchar la pregunta Drake ladeó un poco el rostro sin quitarle la vista a la mujer, este comenzó a notar que su voz fue tornándose más lenta y suave, lo que hace que mire los labios de la mujer que seguía acercándose hasta que sutilmente se acerca a su oído.
-En la hora de los diabolos...
El hombre alejó delicadamente su rostro para sostener una vez más un contacto visual con la mujer, se alejó un poco más para que la escena no se confundiese más de lo que ya era, en parte sentía que le estaban dando entretenimiento a alguien que funge de público. Drake adopta de nueva vez una postura más desenfada con J, este no tenía más opción de brindarle respeto a la mujer.
-Si, tal vez jaja!-Contestó para romper ese silencio incomodo.-Pero visto como eres, te estoy sujetando para que no atrapes TÚ a la oscuridad jaja!-Drake comienza nuevamente a inspeccionar el entorno, para no tener que sentirse tan expuesto con lo que va decirle a su acompañante.-Pude notar en 2 ocasiones que eres una deportista de contacto, si no hubiese sido por el hecho de que no te desagrado me hubieses golpeado el rostro.-Señaló con respecto a las ocasiones en que la tocó sin permiso.-Quien sabe, algunas chicas dicen que tengo ese don de ''evitar'' palizas jaja!-Agregó en tono burlón.-Siento que tu y yo cargamos con una ''armadura'' que nos sirve para lidiar con el mundo, con ellas descubrimos que somos más poderosos, y nos acostumbramos tanto a ellas que cuando no las llevamos encima nos sentimos incomodos.
Vuelve y la mira, su expresión calmada y su tono de voz parecen ser un poco más genuinos que otras ocasiones.
-Me dijiste que tus amigos te llaman J, no? Lo que significa: O que no tienes amigos reales que te llamen así... o que ya somos amigos-Recuerda a manera de Flashback ese momento en que pudo sentir una apertura en ella.-A lo mejor el alcohol me ha hecho ser un poco cursi, la realidad es que tiendo a ser muy distante con todos, no lo sé... quizás estamos llevando las cosas como ''la velocidad de la luz'', pero la vida es una, es una explosión jeje... Creo que ambos tenemos una oportunidad aquí para tomar otro rumbo en nuestras vidas-Hizo una pausa, algo torpe, para luego mirar al mar contemplando hasta donde su visión le deja ver.-Lamento si entiendes que pretendo ser alguien muy ''profundo'' para la situación del momento, la verdad es que necesito un poco de tu ayuda para encontrar el hotel.-Vuelve a verla pero con cierra sus ojos con algo de vergüenza.-Es que no puedo ''caminar'' tan bien estoy algo mareado y las cosas no están en su lugar por el momento jaja!
Finaliza torpemente mientras rasca detrás de su cabeza con algo de pena, sus palabras daban tantos mensajes, tenía miedo que la mujer se asustase y pensase en que Drake estaba en un plano más romántico con ella, una situación que es mucho más incomoda que ser tocada sin su consentimiento y por mucho.
En ese momento el hombre sintió algo en todo el entorno, la sensación de ser observado ya no era en todas las direcciones, como si todos los ojos que le seguían estaban en un solo lugar, Drake aparta la mirada de J y como si supiese donde mirar, hasta encontrar a lo lejos algo, una silueta humana que emergió de las sombras, el guerrero intuye que es una persona pero no puede distinguir rasgos humanos por la distancia en que estaba, el general marino intenta medir la distancia real de aquella figura, pero las oscilaciones del entorno dificultaban dar una pista precisa solo sabía que estaba ahí y luego de verlo, ya Drake no quiso perderle de vista.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Jue Ene 15, 2026 5:29 am
por Hotaru Himura
Le dió risa lo que él le dijo sobre la obscuridad.
"En otro tiempo... Tal vez." -Pensó, sin decir nada.-
Todo iba "normal", estaba entretenida con la elocuencia de Drake sobre su suerte con las mujeres hasta que hizo un comentario extraño sobre armaduras.
La castaña arqueó una ceja y volteó a verlo con cara de circunstancia. Le pareció que su comentario fue más orientado a una lectura psicológica, quizá porque no le había pasado por la cabeza que se refiriera literalmente a eso. Después de todo, ya habían establecido que no era bueno socializando al igual que ella.
No podía desmentirlo al respecto a lo de la "máscara". Básicamente toda su vida llevó una o “varias”, dependiendo de la situación o de las personas. Quizá, curiosamente ese momento era de las pocas veces que no la llevaba encima.
Me dijiste que tus amigos te llaman J, no? Lo que significa: O que no tienes amigos reales que te llamen así... o que ya somos amigos.
Meeee… ambas cosas son debatibles - Lo dijo en voz baja más que nada para no interrumpir a Drake.-
A lo mejor el alcohol me ha hecho ser un poco cursi, la realidad es que tiendo a ser muy distante con todos, no lo sé... quizás estamos llevando las cosas como ''la velocidad de la luz'', pero la vida es una, es una explosión jeje...
¿Velocidad de la luz?... ¿Explosión? – El uso de dichos términos tan familiares la hizo parar oreja y prestar aún más atención. Se preguntaba si acaso estaba viendo moros con tranchetes o si Drake efectivamente estaba tirándole alguna indirecta.
Creo que ambos tenemos una oportunidad aquí para tomar otro rumbo en nuestras vidas.
o.ó?...
Lamento si entiendes que pretendo ser alguien muy ''profundo'' para la situación del momento, la verdad es que necesito un poco de tu ayuda para encontrar el hotel. Es que no puedo ''caminar'' tan bien estoy algo mareado y las cosas no están en su lugar por el momento jaja!
Había preparado mentalmente sus respuestas pero todo pasó a segundo plano ante la confesión de que no sabía en donde estaba el hotel y que se sentía mareado. Lo sujetó del brazo para fungir de apoyo, a la par que respondió.
¿Cómo que no sabes?... - Le preguntó con mucha tranquilidad.
Lo dijiste claramente. Del bar 4 cuadras hacia adelante... - Ella miró hacia atrás para hacer referencia al bar, pero cuando volteó solo se veía la niebla.-
Tiene una pequeña farmacia... - Su rostro denotó consternación, miró de reojo hacia los lados.
Se puso muy seria, al parecer ambos habian enlentecido un poco su caminar. La castaña mirando a los alrededores discretamente, repasaba mentalmente el escenario que había visto hacia el frente cuando apareció el “niño”, teniendo en cuenta pequeños detalles como los faroles y el ritmo de su caminata, habrían recorrido un par de cuadras a lo mucho.
Mmmmm… En teoría estamos solo a un par de cuadras de distancia. – Le dijo a Drake luego de respirar profundamente, regulando de esa forma la respuesta de su cuerpo ante la incertidumbre. Sentía una incomodidad inexplicable, no era a causa de Drake, ni siquiera de la visión de la entidad, era algo más, pero aunque no podía darle nombre o forma, no podía seguir negando que estaba ahí. -
Con el cambio en su respiración, su pulso bajó el ritmo.
A ojos inertes podría dar la impresión de que incluso sus pasos se hicieron más ligeros como si su caminar cadencioso o incluso su sola presencia se tornara silente y cauta. Como cuando un felino, atento a una presa, modifica sus pasos para no mover la hierba, para no ser visto. No había otra forma de explicarlo.
En contraste retomó la conversación, aunque manteniemto un tono más calmado.
Hotaru…- Externó.- Hotaru Himura. Es mi nombre. Mis amigos me llamaban J, es cierto… Ya no están en éste mundo.- Completó bajando ligeramente el mentón, una sonrisa enmarcó su rostro y después de eso hubo un breve momento de silencio.-
La verdad fue que las palabras que acababa de decir, abarcaban la parte más importante de toda su vida, ojalá se hubiera dado cuenta antes de decirlo en voz alta. Un peso invisible e inexorable le golpeó como una losa. Si alguna vez creyó que podría “encontrarlos” de nuevo…
Ahora…
... - La sonrisa se tornó triste para luego morir en sus labios. -
Ya no soltó a Drake del brazo, era mejor mantenerse cerca para no perderse en esa extraña neblina. Aprovechó para cerrar los ojos buscando agudizar sus demás sentidos y con ello evadir el inminente vacío que se manifestó justo en su Anahata.
¡Perdón!- Dijo de repente, encogiéndose de hombros. -Creo que la que se intenseó fui yo n.nU – Completó en tono de burla.-
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Jue Ene 15, 2026 5:54 am
por Lucius
Lucius no apareció como forma.
No caminó.
No habló en voz alta.
El cambio ocurrió primero en el silencio.
La neblina dejó de desplazarse al azar.
Comenzó a ordenarse, como si alguien hubiera decidido desde qué ángulo debía ser vista.
No hubo viento nuevo, pero el aire pesó distinto, no más denso… más atento.
La silueta que Drake había detectado antes no avanzó.
No retrocedió.
Simplemente aceptó haber sido vista.
Y en ese instante, algo quedó claro para ambos —aunque ninguno lo formularía aún—:
no estaban perdidos.
El lugar sabía exactamente dónde estaban.
Lucius no necesitaba palabras.
No todavía.
Su presencia se manifestó como lo hacen las verdades incómodas:
no empujando,
no atacando,
sino dejando de permitir la negación.
Las farolas no se apagaron.
Pero su luz ya no marcaba camino, sino perímetro.
Y por primera vez desde que todo comenzó,
el plano no preguntaba quiénes eran.
Estaba evaluando si merecían seguir moviéndose.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Jue Ene 15, 2026 6:55 am
por Drake
Era más que claro que el guerrero tenía cierta pericia para ganar tiempo ante situaciones complejas y poco claras, pero también otra parte, la humana, estaba más que complacida de poder sentir esa apertura por parte de J, al parecer ciertos comentarios los había tomado literales, quizá una señal para Drake de que la mujer no pertenecía al rubro del uso del cosmos, quizá solo era alguien que tenía ciertas habilidades de Medium, aun así ya había metido la pata con lo de decir que estaba mareado, pero esto de alguna forma estrechó un poco la cercanía con la mujer.
Este con una calma casi budista, deja de mirar a la silueta para fijarse en la mujer y asentir con la cabeza ante las preguntas que le hacía, dando a entender eso había dicho con referente al hotel, la farmacia y las cuadras restantes, el peli azul comprendió que ella estaba en todos su cabales, por lo que también podría darse cuenta de los estragos que estaban pasando a su alrededor/
Pero su rostro cambió nuevamente al escuchar la revelación de su nombre completo, así mismo el peso de referirse al pasado de sus amigos, parece ser que Drake había atinado de manera desafortunada a una fibra sensible en la mujer, el también entendía lo que era perder a personas importantes, por un momento volvió a olvidar que aquella mujer casi le ataca 2 veces y acaricia sus cabellos suavemente, pero sus ojos se abrieron con al recordar que la mujer era capaz de atacar si se sentía amenazada, en las anteriores podría haber esquivado pero sería muy dificil con la distancia actual, además de que esta lo tiene sujeto, lo que rápidamente retiró la mano.
-Hotaru... Ahora lo entiendo J-ru... J, ahhhh.-Exclamó algo perplejo, aunque tampoco era posible que adivinase un nombre así.-No te sientas culpable eso, de mi parte lamento mucho que no tenga mucho que contar, como sabes no tengo familia, por lo que no tengo linaje claro... Es interesante saber cosas de otra persona...
Drake optó por hacer una pausa, donde vuelve a observar hasta la figura misteriosa, esperaba que fuese un transeúnte más, sin embargo podía sentir incomodidad, no distinguía ojos, pero era como si todo el entorno fuese su campo de visión, el general se mantenía calmado pues ya sabía que estaba bajo la influencia de un cosmos ilusorio, sentir el tacto de Hotaru le orientaba de que ella era real, al parecer ambos sabían que eran un ancla para el otro. El entorno ya había cambiado una vez más, Drake podía sentir que esta siendo apartado del resto de Nauplia, tenía la sensación de que estaba sobre una maqueta de aquel muelle, las luces de las farolas brillaban pero no alumbraban, era curioso, pero siguiendo su naturaleza desafiante ante los peligros inminentes este proseguía la conversación, como si una parte suya muy en el fondo se estuviese hartando de la pantomima que se armaba a su alrededor.
Drake toma la palabra con algo más de picardía, deja de prestarle atención a ese ser, a sabiendas de que era peligroso lleva su mano al delicado mentón de la mujer con el fin de hacer que ambas miradas se encuentren, con una voz suave va diciendo:
-Disculpa, pero quisiera saber...-Voltea fugazmente a ver a la silueta y luego a la mujer.-Como tienes tan buenos reflejos a pesar de estar herida, en 2 ocasiones casi me golpeas... Bueno, no sé que harás ahora así que podría ser la tercera... Pero te contenías, no eres alguien de asustar... Además tienes buena forma física, pareces artista marcial.
Drake suavemente quita la mano del mentón de Hotaru, le lanza una mirada de cuerpo completo y prosigue:
-No llevas anillo en la mano izquierda, así que descarto que aquella persona de allá sea algún esposo/prometido/novio... Tiene un tiempo mirándonos sin decir una palabra... No sé si cree que pasará algo interesante entre nosotros, y si pasase... no soy fan del voyerismo, no lo culpo tiene buen gusto, a lo mejor siente algo de envidia de que yo tenga suerte de hablarte jaja
Ríe de forma tonta, sabe muy bien que esto es incómodo para la mujer, pero ella a dado a entender que sabe leer el lenguaje corporal, incluso aunque Drake haya fallado en descubrir si la mujer tiene o no algún nexo con los poderes cósmicos puede servirse de ese sentido agudo que posee Hotaru para leer cosas que no están tan claras, Dragón de los mares mantiene su mirada constante a esa figura, esperando que su acompañante también observe.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Lun Ene 19, 2026 6:24 am
por Hotaru Himura
Se reprochó internamente haber bajado la guardia al evocar en voz alta el pasado. Y no era que literalmente se hubiera expuesto, sino mas bien que conectó con esa fibra íntima de su ser que movía cada átomo de su alma, si esque ella aún tenía una.
Al menos el reproche duró muy poco, porque esa emoción agobiante en su pecho, se unió a la generada por la densidad del ambiente. Provocando que su cuerpo actuara de forma protectora.
...
Reconoció el lenguaje de su cuerpo, pasos pausados pero firmes, respiración controlada y ojos cerrados para percibir la más mínima amenaza. Era la manera en que abordaba el peligro cuando estaba en medio de una misión. Había vivido tanto tiempo así que eventualmente se convirtió en parte de ella misma, casi como respirar, por eso había olvidado lo que se sentía.
Hoy, estaba oxidada. Y aunque su cuerpo recordaba, tuvo que racionalizar lo que estaba pasándole. Comprendió que en éste punto la situación ya había escalado.
Lo que inició como percepción de incomodidad, ahora físicamente estaba preparándola aunque no sabía para qué.
Esto no está bien... - Murmuró con desconfianza.-
Las farolas estaban encendidas pero la luz no se movía, no había sombras tampoco. Era como si estuviesen bajo la lupa de un niño malcriado que busca dirigir la luz del sol para quemar un par de hormigas. La sensación le resultaba familiar.
...
Miró hacia el cielo, quizá por la sensación de ser observados. Al menos las estrellas seguían ahí pero parecían un poco más lejanas que hacía un minuto atrás. Absorta en el reconocimiento del plano, no se percató de que Drake intentó acercarse arrepintiéndose de inmediato.
No te sientas culpable eso, de mi parte lamento mucho que no tenga mucho que contar, como sabes no tengo familia, por lo que no tengo linaje claro... Es interesante saber cosas de otra persona...
Mmmmm... depende a quién le preguntes.
Y de súbito, ¡Ahi estaba!, ¡Ese cambio de comportamiento otra vez!.
La sujetó de la barbilla, hizo un sutil movimiento con la cabeza como si intentase señalarle algo, luego la miró de cuerpo completo.
¡!...
Está de más decir que la sangre empezó a hervir dentro de la castaña, furia pura y llana se agolpó en sus mejillas apoderándose de las suaves facciones de su rostro. Sus ojos emitieron un brillo fúrico, que le hubiera atravezado el cerebro a Drake obviando toda seña si no hubiese sido porque él delató abiertamente a una tercera persona.
Tiene un tiempo mirándonos sin decir una palabra...
Esos acercamientos repentinos que rayaban en lo inapropiado, al parecer era una forma de querer que ella reaccionase de determinada manera. Sin duda se sintió más molesta por el hecho de creer que intentaba manipularla pero, instintivamente se contuvo para esperar a que él terminase de hablar.
No sé si cree que pasará algo interesante entre nosotros, y si pasase... no soy fan del voyerismo, no lo culpo tiene buen gusto, a lo mejor siente algo de envidia de que yo tenga suerte de hablarte jaja
¡Jmp!, ¡Jmp!. - Carraspeó sonoramente, para aclarar su garganta y de paso estimular su corteza prefrontal bajando los niveles de adrenalina y cortisol.-
Su gesto era adusto cuando volvió a hacer contacto visual con Drake. Pero la revelación ameritaba que eso se tratase en otro momento, o al menos hasta aclarar la situación en la que estaban.
...
Retomó el control de si misma, como tantas veces hizo antes. La expresión en su rostro dió un giro de 360 grados, sus labios esbozaron una sonrisa coqueta pero peligrosa. Quizá porque el furor en sus ojos no aminoró ni un poco.
Llevaba a Drake tomado del brazo derecho. Dió una vuelta justo por enfrente de él invirtiendo la posición de ambos, pero su mirada se dirigió en la dirección que Drake le había dado aprovechando la diferencia de estaturas y que justo podía mirar por encima del hombro de él. El movimiento terminó cuando ella rodeó la cintura del hombre con su brazo derecho y no le dejó mas opción que abrazarla por detrás de sus hombros.
Ella se detuvo provocando con la inercia que él también lo hiciera. Quedaron de frente, muy cerca, pero ella pudo ver la silueta de la que él le hablaba, no tenía una forma definida, le parecía una mancha entre la niebla o mejor dicho, un espacio negro y entonces la niebla, parecía o salir de él o evadirlo deliberadamente.
...
Ya no había duda, era un enemigo, debía serlo porque no reconocía esa forma en ninguna entidad. Era algo nuevo y al parecer curioso, porque se había cuidado de no llamar la atención sino hasta ese momento. Eso indicaba una de dos cosas, o pensaba atacar o esperaba a ver si caían en una trampa. Considerando que ya no estaba claro hacia donde debían dirigirse en su opinión lo mejor era tomarse un momento.
...
Habiendo comprobado las palabras de Drake, la castaña con calma regresó su atención al peliazul. En ese momento, de haber tenido cosmos abría abierto una puerta hacia el Yomotsu para que los tragara a ambos. Tiempo atrás se caracterizó por ser muy diestra para mover alma y materia entre los planos pero, dadas las circunstancias para ella era difícil decidir qué hacer, lo cual le generaba demasiada frustración.
¿Qué propones?... - Preguntó en voz baja, no estaba claro si la pregunta era para Drake o para ella misma.-
"Sahasrara." - Murmulló el viento, colándose entre la neblina, chiflando entre las uniones de la madera y el metal de las farolas. Fué un eco que resonó en sus átomos, en un lenguaje que solo ella podía entender.-
Se sintió extraña, recargó la cabeza en el hombro de Drake. De repente sintió mucho sueño, quizá el alcohol finalmente se había asentado dentro de su cuerpo o quizá estaba sucumbiendo a algún ataque.
...
La falta de movimiento los sacó del radar de Lucius momentáneamente, dado que él no estaba tal cual en ese plano y la neblina se había detenido. Requería de movimiento para ubicarlos, más ahora que el vacío cósmico de la castaña había literalmente abrazado al Shogún. Aunque no era la intención de la cuarta, al final su existencia era una alteración en algún plan divino, por lo que no se podía esperar una situación predecible. Tal vez por eso Lucius estaba intrigado en primera instancia, pero en éste punto ya le tocaba definir abiertamente sus intenciones con la dupla.
Lo cierto era, que una grieta se había abierto en respuesta silente ante el inminente peligro y la pregunta no era, ¿En donde estaba?... sino... ¿Quién era?.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Lun Ene 19, 2026 7:18 am
por Lucius
La grieta no se abrió con estruendo.
No hubo luz.
No hubo sonido.
El espacio simplemente aceptó una contradicción.
Allí donde la neblina no podía existir, existía.
Allí donde no había plano, hubo profundidad.
Y entonces, la mancha pensó.
No con palabras, sino con ecuaciones cósmicas.
Dos presencias.
Una estable.
Una imposible.
La mujer no pertenece a este vector temporal.
La conclusión se formó sin emoción, como una ley física.
La cuarta alteraba la simetría del destino.
No por poder, sino por existencia.
Lucius no observaba cuerpos.
Observaba probabilidades.
Y ambos estaban mal colocados en el tablero del cosmos.
Un paso.
No hacia adelante.
Hacia dentro del plano.
La silueta ganó definición: no forma humana, sino arquitectura astral, como si un dios hubiese sido diseñado por un matemático sin alma.
Las farolas vibraron.
No por energía.
Por miedo estructural de la materia.
— Interesante…
La voz no viajó por el aire.
Apareció directamente en los huesos.
— Una guardiana sin templo.
— Un guerrero sin constelación registrada.
Pausa.
— Y un universo que no recuerda haberlos autorizado.
La neblina se abrió en espiral.
Por primera vez, Lucius dejó de observar.
Y comenzó a interactuar.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Mar Ene 20, 2026 4:25 am
por Drake
Puede decirse que es un mal hábito que el guerrero ha adquirido con los años, siempre reactivo, escurridizo, colándose en las fisuras que nota en cada entorno, a veces para proteger o alborotar si ha de ser necesarios, sabía que Hotaru no dejaría pasar esos patrones erráticos del comportamiento, no tenía claro de donde pero Drake comprendió que su compañera entendería que algo no estaba bien, pero le causaba dudas que no pudiese percibirlo de la misma forma que él.
Podía sentir ese temperamento en sus ojos, como si estuviese con un igual, pero con la peculiaridad de que carecía de poder cósmico o era tan grande que no podía percibirlo? Drake negaba en sus pensamientos, pues ese cosmos lo hubiese aplastado con esa enorme intensidad.
Sintió como el temple de la mujer surgió una vez más, Drake bajo la sonrisa parece que ambos habían logrado una sincronía con pocas palabras, era lo que el hombre necesitaba, confirmación estratégica, aunque de la sonrisa coqueta hizo que el hombre arquease una ceja, pero antes de poder pronunciarse Hotaru hizo una maniobre que le hizo perder de vista al intruso, esto alertó un poco al hombre pues de ser necesario tendría que utilizar su cosmoenergía sin embargo, la inercia del momento pudo como si se tratarse de una danza posicionarlo nuevamente en un punto donde pudiese observar al intruso, en cierta forma, la postura en la que ambos quedaron sacó un poco de onda a Drake, podría ser una especie de venganza por el toqueteo indebido? Tal vez, aunque tiene el presentimiento de que deberá explicar más cosas sobre su trabajo en el ''almacén''.
Todo este escenario parecía irónico para el general, nuevamente siendo un custodio, ya sea un pilar o una mujer, enfrentarse a un cosmos desbordado o una amenaza más inteligente... Drake observó a Hotaru con una mirada seria, cerró sus ojos y suspiró.
¿Qué propones?... -Hizo que el guerrero volviese en si.
Esto hizo regresar a la realidad a Drake, que como un axioma abrazó a la mujer un poco más, no por aprovecharse del momento, sino como una especie de catarsis, reconociendo en sus adentros que ha sido egoísta al no informar la situación desde antes, no obstante su entrenamiento le ha hecho mantenerse tranquilo aunque el peligro sea inminente, se acercó delicadamente al oído de la mujer y con tono suave musita:
-Hotaru, este individuo posee habilidades avanzadas del manejo de la percepción... No altera las leyes de la realidad, sino más bien como son percibidas, me ha costado conocer el mecanismo, no es tonto... se da cuenta de los detalles, por eso mi comportamiento...-Hace una pausa, el semblante del hombre vuelve a cambiar, su postura estaba cambiando.-Tengo semanas en Nauplia, si el estuviese interesado en mi, se hubiese manifestado, tengo la sospecha que el está detrás de t...
Paró abruptamente al ver que Hotaru recostó su cabeza en su hombro, algo del entorno le está afectando, cosa que quizá Drake no percibe porque su resistencia es algo mayor ante las perturbaciones, mejor decidió no cargar con más información a la mujer.
— Interesante…-Escuchó, o más bien sintió como aquella voz le sacudió, la mirada de Drake supo donde ubicarse, era aquel hombre que los observaba desde la distancia, sus ojos estaban despiertos, atentos, se podía observar la esclera de sus ojos azules, era la mirada del sanpakugan.
— Una guardiana sin templo.-Escuchó nuevamente, Drake arqueó una ceja, fue un cometario bastante curioso, acaso Hotaru era algo más que una especie de medium espiritual? No era el momento para cuestionarle, esto solo aumentaba la certeza de que era una figura clave en este momento.
— Un guerrero sin constelación registrada.— Y un universo que no recuerda haberlos autorizado.-Este comentario fue más exquisito, al parecer este dedujo que pertenecía a otro reino, el tema de las constelaciones hace pensar que se refiere a los Santos de Athena, sea como fuera, ya Drake no quería conversar, sus ojos se entrecerraron demostrando estar en alerta máxima, aunque no portaba sus escamas ya su semblante daba a entender que ya no quería continuar su fachada de alguien sociable, ahora es el General Dragón Marino el que está a la espera de algún movimiento extraño por parte del recién llegado, que finalmente se muestra ante Hotaru y el peliazul.
No hay nada que le cause sorpresa, solo mantiene su postura a la espera de algo más que pueda surgir.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Ene 23, 2026 5:42 am
por Hotaru Himura
Se había recargado en el hombro de Drake.
Entonces... Él entró al plano y habló a los huesos, pero aunque la voz llegó al viento no así al centro de la cuarta. El fenómeno se presentó inexplicable como si la entrada de aquella "función matemática" hubiese activado la fórmula para "apagarla".
...
Al dejar de observar, dejó de verla y el universo que no recordaba, olvidó.
...
Obviamente para Drake sería evidente que la mujer había dejado de escucharle. Ambos brazos de la cuarta perdieron fuerza cayendo hacia sus costados siguiendo la trayectoria del resto de su humanidad. Se hubiera caído hasta el suelo si no hubiera sido porque el Shogún la abrazó sosteniéndola sin querer.
Aunque probablemente su peso no era gran cosa para él, irremediablemente la masa de su humanidad podía en un momento dado implicar un estorbo.
"Akasha"... - Sentenció una resonancia benévola en su humanidad frágil.-
Si la castaña hubiera podido decidir, obviamente no habría decidido eso. Abstraerse en medio de una situación incierta, ni siquiera podía decirse que se había desmayado, simplemente su presencia salió del plano, de todos ellos.
En lo físico sus pulsaciones bajaron de forma abrupta, tanto que ni siquiera Drake podría sentir sus latidos o percibir el movimiento respiratorio en su pecho, aunque era probable que no lo notara porque él estaba enfocado en la amenaza manifiesta.
Tengo semanas en Nauplia, si el estuviese interesado en mi, se hubiese manifestado, tengo la sospecha que el está detrás de t...
Para buena o mala suerte, la castaña no escuchó la explicación sobre el análisis de la situación y para mala suerte de Drake que no quería cargarla con más información; ahora tendría que cargarla, literalmente.
Si Hotaru pudiera haber visto la situación desde fuera, se habría muerto de la indignación consigo misma. Que le pasara eso en un momento clave quedando a expensas de otros eran de las cosas que jamás se hubiera permitido.
Aunque a estas alturas no debería sorprenderle. Desde que despertó en el templo de la muerte, todo se movió sin que ella pudiera hacer nada y de hecho nada podía hacer, como ahora aunque de otro modo.
Quizá no era tanto que el mundo quisiera expulsarla.
...
Quizá simplemente reaccionaba como un cuerpo ante una anomalía.
O tal vez todo era más simple, más inquietante… y ella no estaba ahí en absoluto.
Tal vez era apenas un eco de otra vida, como un vacío en un área negra, una fisura que no duele… hasta que alguien intenta mirarla demasiado de cerca.
Así de extraña era esa grieta.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Vie Ene 23, 2026 10:48 pm
por Lucius
La neblina volvió a moverse.
No de golpe, no como una cortina que se abre, sino como si alguien hubiera recordado tarde que debía respirar. El aire se deslizó entre los faroles inmóviles, deformando la distancia, reordenando el muelle sin cambiarlo del todo. Nada volvió a la normalidad; simplemente dejó de estar suspendido.
Lucius dio un paso al frente.
No hubo sonido de botas ni eco alguno. Su presencia no reclamó espacio: lo ocupó como si siempre hubiese estado allí. A esa distancia ya era evidente que no se trataba de un transeúnte. No por su figura —humana, sobria, casi discreta— sino porque el entorno reaccionaba a él con una obediencia silenciosa.
Su mirada pasó primero por el hombre de cabello azul.
No había desprecio en ella, ni desafío. Tampoco interés inmediato. Fue la mirada de alguien que evalúa un fenómeno estable, como quien observa una corriente marina desde la orilla y decide no entrar aún.
—Curioso —dijo al fin, con una voz baja, perfectamente audible, que no necesitó alzar el tono—. Resistes bien la distorsión… incluso cuando no deberías.
Sus ojos se deslizaron luego hacia la mujer sostenida entre los brazos del guerrero.
Y entonces, algo cambió.
No en Lucius.
En el espacio.
La neblina se contrajo apenas, como si evitara acercarse demasiado. No por miedo, sino por imposibilidad. Donde ella estaba, el plano no terminaba de cerrarse.
Lucius ladeó la cabeza con una lentitud casi respetuosa.
—Así que no era camuflaje —murmuró—. Era ausencia.
Dio otro paso, deteniéndose a una distancia prudente. No intentó tocarla. No intentó verla más de lo necesario. Había aprendido, hacía mucho, que forzar la observación sobre ciertos vacíos solo acelera su colapso.
—No estás dormida —continuó, como si hablara a alguien que podía o no escucharlo—. Tampoco inconsciente. Simplemente… no estás aquí ahora.
Sus dedos se movieron apenas, trazando en el aire una figura incompleta, que no llegó a cerrarse. El gesto quedó suspendido, abortado a propósito.
—Interesante elección —añadió—. Retirarte del plano justo cuando empiezan las preguntas importantes.
Lucius levantó la vista hacia el hombre que la sostenía. Esta vez, su atención fue total.
—Y tú —dijo—. No perteneces a este escenario, pero lo recorres como si lo conocieras desde dentro. Ajustas tu comportamiento, tu presencia… incluso tu tono, según la presión del entorno.
Una leve sonrisa, apenas una insinuación.
—Eso no es intuición. Es entrenamiento… o memoria.
El viento volvió a colarse entre las tablas del muelle. Las farolas siguieron sin proyectar sombras.
Lucius juntó las manos detrás de la espalda, adoptando una postura relajada, casi cortesana.
—No he venido a atacarlos —aclaró, con una franqueza que no pedía confianza—. Tampoco a salvarlos. Este lugar ya estaba alterado antes de que ustedes llegaran… ustedes solo hicieron visible la grieta.
Sus ojos regresaron, con cautela, a la mujer.
—Ella es la grieta —dijo, sin dramatismo—. O algo que el mundo aún no decide cómo nombrar.
Hizo una pausa breve. No por duda, sino por consideración.
—Y ahora mismo —concluyó— la pregunta no es qué son ustedes… sino cuánto tiempo más este plano tolerará su coexistencia.
La neblina volvió a detenerse.
Lucius permaneció inmóvil, expectante, esperando una respuesta que no necesitaba ser verbal.
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Jue Feb 05, 2026 2:02 am
por Drake
Finalmente aquella figura tomó forma, habló, el general le entendió pero optó por no responder, si bien aquella persona aclaró no querer atacar, tampoco bajaba la guardia, sus palabras creaban ruido, Drake no entendía a lo que se refería con salvarlos si claramente esta situación era producto de aquel hombre, este lo miró fijo a los ojos, sin pestañear, esperando la más mínima reacción.
Si bien el guerrero intentaba hablar, su entrenamiento le obligaba a a estar en silencio, esperando alguna acción, consideraba que lo adecuado era que esa figura se presentase, aclarara sus intenciones, pues de lo contrario Drake se vería obligado a utilizar su abanico de maniobras para salir de la situación en que se encontraba, Lucius podía notar que este no estaba atemorizado, su mirada no era amenazante, no invitaba al conflicto pero tampoco renunciaba a su posibilidad, este se aferraba a Hotaru, la mirada periférica le permitió vigilar el entorno sin problemas.
El general Dragón Marino estaba expectante...
Re: Nauplia-Peloponeso Oriental
Publicado: Lun Feb 09, 2026 5:25 am
por Hotaru Himura
Mientras Drake finalmente apreciaba con todos sus sentidos al vigilante, la castaña no mostraba signo alguno de conciencia.
La neblina dejó un breve espacio alrededor del que ocupaban ambos mortales, como una distancia prudente ante un agujero negro, tal era la tensión persistente ahora, que el gobernante del Makai se había dejado ver.
...
No estás dormida. Tampoco inconsciente. Simplemente… no estás aquí ahora. Interesante elección. Retirarte del plano justo cuando empiezan las preguntas importantes.
...
Sus palabras resonaron crípticas, si la castaña hubiere escuchado le habría sido difícil saber hacia quién las dirigía. Tal vez solo las moiras apreciarían la ambigüedad con solapado interés.
Después de todo, ¿Qué cosa podría interesar a un inmortal?, que aunque se identificó inocuo, era evidente que al menos Drake necesitaba más que palabras para creer en ello. Sobretodo después de aquel oráculo casi poético.
...
Y ahora mismo la pregunta no es qué son ustedes… sino cuánto tiempo más este plano tolerará su coexistencia.
Quizá Lucius en su infinita sapiencia notaba lo que el plano sabía, que cuando la muerte se ausenta la vida no continúa...
Se atasca.
Y si hay algo que ningún plano tolera indefinidamente, es lo inconcluso.
...
No era casualidad.
Durante años, su existencia no había tocado ningún plano que pudiera sostenerla sin colapsar. No caminó el mundo, no lo habitó, no lo alteró. Existió solo dentro de marcos que podían contenerla.
Lugares donde la voluntad divina aún imponía orden, como el santuario o el yomotsu.
Pero ahora…
Ahora no estaba sola.
La presencia del Dragón Marino no la exponía: la anclaba. Su cosmos no la reveló por afinidad, sino por contraste. Un fenómeno estable sosteniendo una anomalía silenciosa.
No fue ella quien llamó la atención del plano.
Fue la ecuación que formaron juntos. Y eso fue suficiente para que algo o alguien mirara.
...
Ajena a todo, la cuarta iba cayendo en picada libre, cruzando el umbral de la sombra.
Esa ausencia la reclamaba, dócil casi maternalmente. En un arítmico palpitar que no la impulsaba sino que la soltaba cada vez más adentro de esa vacuedad, no había emociones ni sensaciones solo obscuridad.
Pero no era esa negrura insoluble que la había acompañado toda su vida. Era diferente. Un espacio que recibe lo que ya no pertenece, pero que aún no ha sido cerrado.
...
No era un lugar que pudiera ser visto desde dentro. Tampoco uno al que se pudiera acceder por voluntad.
Algún día, una conciencia lo suficientemente amplia miraría a través de la grieta.
Y entonces vería el Kyōmukai.