Re: Atenas (Grecia) -- Las Calqueas
Publicado: Dom Jun 02, 2024 8:53 pm
- Woooow tienes ganado todo mi respeto si eres capaz de identificar una a una todas las ramas generadas del árbol de Zeus- dijo echándose a reír, aunque sin dejar de levantar ambas manos en alto de forma torpe, pero en señal de paz hacia ambos dioses presentes.- En mi defensa... puedo alegar que ni siquiera soy capaz de saber el nombre de todos mis hermanos... menos aún ahora.
La mujer le había cuestionado sobre su verdadera identidad, pero antes de dar la respuesta, contempló como el ambiente a su alrededor se iba relajando... ¿o tal vez era todo producto de su imaginación? Se encogió de hombros, pues en cualquiera de los casos, la mejora era considerable.
- Vaya... tú sí que sabes como montar una fiesta. Está claro quien es el hermano divertido del Olimpo... ¡¡no me mires así!!- resaltó hacia Ethan con un dedo levantado.- tienes que admitirlo, la bacanal supera cualquier viaje en Ford Fiesta- dijo intentando aguantar una carcajada.
No estaba segura si era por el vino o por el ambiente que poco a poco se sentía más caldeado, pero comenzó a agitar su mano frente a su cara en un intento de recibir algo de ventilación. Lanzó un resoplido y directamente chasqueó los dedos para de pronto mostrarse como una persona completamente diferente a la que habían tenido delante. Tenía la piel pálida y el pelo oscuro, largo y liso. Podría decirse que el traje griego con un estilo muchísimo más provocador que el anterior era lo que más llamaría la atención a los presentes, pero pocas cosas podían competir con la heterocromía de sus ojos: uno azul y uno morado.
- Oh... vaya...- murmuró mirándose el pelo.- Solo quería cambiarme de ropa, hacía mucho calor... pero bueno, supongo que es adecuado ¿no? Así puedo presentarme como es debido. Me llamo Phantasos y... sii eres capaz de recordar cada hijo de Zeus, ya sabrás quién soy y no tendré más que añadir ¿cierto?
Miró a su alrededor. De pronto la sed parecía aumentar de forma extraña, pero de algún modo, sentía que ninguna de las bebidas que vendían o que pudiese traer del reino de los sueños calmarían esa necesidad. Casi en ese mismo instante, Zagrá comenzó a rellenar la copa que tenía en su mano, como si hubiese leído el pensamiento de la oniro, pero antes de que pudiese darle un sorbo, ésta se la retiró con tanta delicadeza que ni siquiera se quejó al respecto. Intentó cobrar algo de cordura en ese momento, pero le resultó completamente imposible lograrlo cuando la diosa sugirió la terapia. Ambas estallaron a carcajadas sin ningún tipo de pudor.
- ¡¡Podría usar toda la fortuna del reino de los sueños y no tendría ni para pagar la primera sesión del loquero!! jajajajajajajajajajaja
Intentó recomponerse tras un par de minutos riendo como loca.
- En serio... Oneiros... el hermano del que te hablaba antes, no es el verdadero problema... bueno, admito que encontrar que tiene un sueño putón con...- se señaló entera- esta apariencia, fue... raro, pero ey, es tolerable. En realidad el problema mayor viene de...
Su rostro se ensombreció y la risa se desvaneció por completo. Podría explicar a Zagrá y Ethan que hacía solo unos meses había sido torturada durante días por otro de sus hermanos, aunque parte de la culpa recaía en ella misma. Podía explicarles el origen de esas visiones sin necesidad de ningún terapeuta humano o divino... quizás eso podría ayudarla, quién sabe. Pero simplemente la idea de decirlo en voz alta, traía a su mente recuerdos oscuros.
- Lo siento. Es tan horrible que...- la imagen de ella misma usando una guadaña que no era suya para cortar por la mitad a Hypnos hizo que se detuviese un instante.- ... ni todo el alcohol de la Tierra y el Olimpo podrían soltarme la lengua.
Respiró hondo intentando alejar aquellos pensamientos. Por suerte, Zagrá había narrado toda una hermosa lección de vida minutos antes y no habían llegado a hablar al respecto aún. A Phantasos no le costó empatizar con los sentimientos que la diosa había mostrado al hablar de Ariadna y su esperanza de que volviese. Habría soltado con gusto algún improperio hacia Eros, pero consideraba que ya había tentado la suerte demasiado por el momento, así que decidió callar al respecto.
- Seguro volverá. La muerte nunca es el final... algo sé de eso.- Dijo finalmente sonriendo y con algo más de cordura en el cerebro.- ¿Crees...?- Se detuvo un instante.- Lo siento, no está bien que pregunte cosas tan personales a alguien que acabo de conocer, pero no suelo poder hablar con muchos dioses y mis hermanos tampoco son una buena alternativa... de hecho, creía que todos en el Olimpo se movían sin ningún tipo de ética en estos temas, así que es una grata sorpresa encontrar a alguien con ideas similares... me genera mucha curiosidad tu respuesta. ¿Crees que el amor carnal nos hace menos divinos o por el contrario nos acerca aún más a nuestra esencia?
Dicha la pregunta , vio como esta vez sí, Zagrá le extendía nuevamente su copa y se enorgullecía sobre el origen de aquella divina esencia.
Phantasos sonrió y miró el contenido con atención, viéndose reflejada en el mismo. Sabía que no debía continuar bebiendo. Era lo correcto, lo esperable. Pero no conseguía silenciar aquella voz en su interior que le insistía sobre de qué le había servido aquella rigidez o a quién quería seguir impresionando y por qué.
Cogió aire y volvió a tomar un sorbo, esta vez sí, disfrutando mucho más del sabor que le ofrecía.
La mujer le había cuestionado sobre su verdadera identidad, pero antes de dar la respuesta, contempló como el ambiente a su alrededor se iba relajando... ¿o tal vez era todo producto de su imaginación? Se encogió de hombros, pues en cualquiera de los casos, la mejora era considerable.
- Vaya... tú sí que sabes como montar una fiesta. Está claro quien es el hermano divertido del Olimpo... ¡¡no me mires así!!- resaltó hacia Ethan con un dedo levantado.- tienes que admitirlo, la bacanal supera cualquier viaje en Ford Fiesta- dijo intentando aguantar una carcajada.
No estaba segura si era por el vino o por el ambiente que poco a poco se sentía más caldeado, pero comenzó a agitar su mano frente a su cara en un intento de recibir algo de ventilación. Lanzó un resoplido y directamente chasqueó los dedos para de pronto mostrarse como una persona completamente diferente a la que habían tenido delante. Tenía la piel pálida y el pelo oscuro, largo y liso. Podría decirse que el traje griego con un estilo muchísimo más provocador que el anterior era lo que más llamaría la atención a los presentes, pero pocas cosas podían competir con la heterocromía de sus ojos: uno azul y uno morado.
- Oh... vaya...- murmuró mirándose el pelo.- Solo quería cambiarme de ropa, hacía mucho calor... pero bueno, supongo que es adecuado ¿no? Así puedo presentarme como es debido. Me llamo Phantasos y... sii eres capaz de recordar cada hijo de Zeus, ya sabrás quién soy y no tendré más que añadir ¿cierto?
Miró a su alrededor. De pronto la sed parecía aumentar de forma extraña, pero de algún modo, sentía que ninguna de las bebidas que vendían o que pudiese traer del reino de los sueños calmarían esa necesidad. Casi en ese mismo instante, Zagrá comenzó a rellenar la copa que tenía en su mano, como si hubiese leído el pensamiento de la oniro, pero antes de que pudiese darle un sorbo, ésta se la retiró con tanta delicadeza que ni siquiera se quejó al respecto. Intentó cobrar algo de cordura en ese momento, pero le resultó completamente imposible lograrlo cuando la diosa sugirió la terapia. Ambas estallaron a carcajadas sin ningún tipo de pudor.
- ¡¡Podría usar toda la fortuna del reino de los sueños y no tendría ni para pagar la primera sesión del loquero!! jajajajajajajajajajaja
Intentó recomponerse tras un par de minutos riendo como loca.
- En serio... Oneiros... el hermano del que te hablaba antes, no es el verdadero problema... bueno, admito que encontrar que tiene un sueño putón con...- se señaló entera- esta apariencia, fue... raro, pero ey, es tolerable. En realidad el problema mayor viene de...
Su rostro se ensombreció y la risa se desvaneció por completo. Podría explicar a Zagrá y Ethan que hacía solo unos meses había sido torturada durante días por otro de sus hermanos, aunque parte de la culpa recaía en ella misma. Podía explicarles el origen de esas visiones sin necesidad de ningún terapeuta humano o divino... quizás eso podría ayudarla, quién sabe. Pero simplemente la idea de decirlo en voz alta, traía a su mente recuerdos oscuros.
- Lo siento. Es tan horrible que...- la imagen de ella misma usando una guadaña que no era suya para cortar por la mitad a Hypnos hizo que se detuviese un instante.- ... ni todo el alcohol de la Tierra y el Olimpo podrían soltarme la lengua.
Respiró hondo intentando alejar aquellos pensamientos. Por suerte, Zagrá había narrado toda una hermosa lección de vida minutos antes y no habían llegado a hablar al respecto aún. A Phantasos no le costó empatizar con los sentimientos que la diosa había mostrado al hablar de Ariadna y su esperanza de que volviese. Habría soltado con gusto algún improperio hacia Eros, pero consideraba que ya había tentado la suerte demasiado por el momento, así que decidió callar al respecto.
- Seguro volverá. La muerte nunca es el final... algo sé de eso.- Dijo finalmente sonriendo y con algo más de cordura en el cerebro.- ¿Crees...?- Se detuvo un instante.- Lo siento, no está bien que pregunte cosas tan personales a alguien que acabo de conocer, pero no suelo poder hablar con muchos dioses y mis hermanos tampoco son una buena alternativa... de hecho, creía que todos en el Olimpo se movían sin ningún tipo de ética en estos temas, así que es una grata sorpresa encontrar a alguien con ideas similares... me genera mucha curiosidad tu respuesta. ¿Crees que el amor carnal nos hace menos divinos o por el contrario nos acerca aún más a nuestra esencia?
Dicha la pregunta , vio como esta vez sí, Zagrá le extendía nuevamente su copa y se enorgullecía sobre el origen de aquella divina esencia.
Phantasos sonrió y miró el contenido con atención, viéndose reflejada en el mismo. Sabía que no debía continuar bebiendo. Era lo correcto, lo esperable. Pero no conseguía silenciar aquella voz en su interior que le insistía sobre de qué le había servido aquella rigidez o a quién quería seguir impresionando y por qué.
Cogió aire y volvió a tomar un sorbo, esta vez sí, disfrutando mucho más del sabor que le ofrecía.