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Re: Cabo Circeo
Publicado: Mié Oct 04, 2023 8:41 pm
por Milo
Sus músculos se fueron tensando, ahí por donde la mujer deslizaba sus dedos, como si se tratase de un objeto de exhibición. Escuchó los pasos de Aioria y después sintió una mano diferente deslizarse desde su pecho hasta su rostro, para luego retirarle la venda.
Sus ojos estaban nublados producto, con toda seguridad, de lo que –ahora sabía– la hermana de Aileen le había hecho.
“a las personas a quienes has… hemos hecho tanto daño”
Milo arrugó un poco la frente. Cuando escuchó a la otra chica clamar por sus guerreros en nombre de la antigua diosa hechicera, terminó de atar cabos en su mente. Cuando Aioria le había dicho a donde se dirigían, así como la apariencia de su compañero, había tenido una idea de contra quien se enfrentaban.
Sin embargo, hasta donde sabía, esa era una zona que ya tenía un guardián, un ente benévolo de agua que había hecho prosperar el lugar e incluso había permitido que un pequeño camino se abriera entre las aguas para permitir un acceso más sencillo a la península. El cuál no habían podido utilizar a su llegada ahí, pues había sido cubierto por olas furiosas, como si algo tratase de impedir que la gente se acercara a la isla.
—Abre la boca —le pidió la chica y quizá Milo la miró con desconfianza porque continuó—, estarás bien, lo prometo.
Un líquido amargo se deslizó por su garganta y casi lo hace vomitar. Las manos de Aileen se colocaron sobre su pecho y Milo pudo sentir la cálida energía que emanaba de la chica, al tiempo que sus sentidos se recobraban y sentía su cosmos crecer. Entonces una fuerte explosión y la risa odiosa de la mujer resonó; Milo pudo observar como el cuerpo de Aioria era lanzado por encima de ellos e iba a estrellarse con una de las columnas. Soltó una risilla burlona, ningún momento era demasiado "peligroso" para buscarle pulla.
Elevó su cosmos para repeler un ataque, usando esa misma energía para liberar sus manos. Aileen se había agachado para usar la estructura de piedra como un escudo, pese a que no había sido necesario.
Milo se bajó de la mesa y le gritó a Aioria que ya estaba de pie, para que supiera que estaba listo para la batalla. Con seguridad las enormes bestias lo habían impresionado (tal y como lo habían hecho con él al momento de verlas) y lo golpearon en un brevísimo descuido.
—Yo me encargo de ellos —señaló a las bestias e incendió su cosmos para llamar la atención de las criaturas. Sonrió, mientras sentía como la enorme mano del centauro rodeaba su cuello y lo alzaba hasta que sus pies se separaron del piso. Levantó su propia mano izquierda y lo sujetó del brazo apretándolo con la fuerza suficiente para rompérselo—. Ve por la chica.
Cuando el centauro lo soltó, lanzó 3 golpes de sus agujas de una sola vez que hicieron que las patas de caballo de la criatura se flexionaran y quedara como arrodillado en el piso. Casi a la altura de Milo, la expresión sádica que portaba, no abandonó su rostro.
Re: Cabo Circeo
Publicado: Mié Oct 11, 2023 6:54 am
por Aioria
Apenas apareciendo el Minotauro, dobló sus rodillas y agachó la cabeza. Sus cuernos refulgieron en una luz azul resplandeciente, clamando a su vez en idioma antiguo el nombre de su técnica. Ni siquiera se movió de su sitio; de ellos salió una ráfaga poderosa que envistió a Aioria. El "usuario de cosmos", apenas alcanzó plegarse un poco, para colocar sus brazos en equis protegiendo su cabeza y pecho. Lo expulsó al aire.
Sus costillas volvieron a resentir el daño anterior con el golpe en el pilar, que lo dejó sin respirar por un momento. Cayendo en sus pies, se irguió al mismo tiempo acumulando su energía. Escuchó a Milo quien se veía por un momento con su dorado cosmos elevado, como si un sol pequeño hubiera venido a desterrar la obscuridad. Milo estaba haciendo frente al Centauro.
Alcanzó a observar que las patas de caballo cedieron al aguijón del escorpión y cómo el Centauro lo aferró hacia abajo con él.
Y aunque el otro opuso afanada resistencia, el hombre mitad caballo ocupó su masa y aparente fuerza física superior, para presionarlo contra el suelo aún sostenido del cuello. Fue irónico pensar… que el centauro le estaba haciendo un poco de justicia a Aioria; ya que el desgraciado de Milo se había reído de él cuando lo mandaron a volar y ahora comía polvo. Sin embargo se veía claramente que estaba sufriendo el daño por el veneno.
Aioria sonrió socarrón mientras corría hacia la corrupta. Era muy mala idea intentar acorralar a un beato de Atenea; más aún si se trataba de uno de orgullo ponzoñoso. Podía confiar en que esa injuria era el pase directo del centauro al otro mundo.
—¡A un lado! —Ordenó al Minotauro que se interpuso en su camino; los cuernos resplandeciendo otra vez. Aioria saltó, mientras su puño era levantado a la altura de su hombro, cargado de energía extendió el brazo. —¡Ligthning Bolt!
La potente acumulación de cosmos en un punto, chocó en contra de la técnica del Minotauro, devolviendo el impacto que se sumaba al del aspirante a caballero dorado. Inútilmente la bestia intentó detenerla con sus brazos. La armadura en ellos se rompió y lo tiró al piso. Con el mismo impulso, Aioria dio un giro en el aire y cayó en pie, más adelante que el pesado cuerpo del Minotauro. No necesitaba seguir peleando con él; su compañero dijo que se haría cargo.
—¡Espera! —Ordenó a la joven, que al ver en problemas a sus guardianes, estaba corriendo hacia la puerta. —Por favor, te lo pido. —Eso la detuvo, quizá ante la sorpresa de la petición. —No quiero lastimarte…tu hermana me dijo que tu nombre es Cora, ¿verdad? —siguió caminando mientras hablaba. —Esto no es tu culpa, sólo por favor, ¡lucha! Si nos permites ayudarte entonces…
La carcajada odiosa resonó con escalofriante eco; una risa maníaca y malévola que erizó la piel del caballero, aunque quisiera disimularlo.
Re: Cabo Circeo
Publicado: Mié Oct 11, 2023 8:43 pm
por Milo
El aire escapó de sus pulmones de un solo golpe. No por la fuerza, sino por el peso de aquella masa cayendo sobre él. Extendió su mano sobre el pecho del centauro y dejó escapar una ráfaga de energía que lo mandó a volar, deshaciendo el peto de su armadura al instante. Se levantó e hizo a un lado su cabeza, haciendo que su cuello tronara.
Alcanzó a ver el resplandor de la técnica de Aioria chocando contra el minotauro y regresó su atención al mitad caballo.
Caminó hasta él sin apresurarse, agachó un poco la cabeza para mirarlo y comprobó lo que su cosmos le había hecho entender hacía unos instantes. La fuerza de su cosmoenergía había sido tal que le había roto el cuello al animal, por lo que no sería necesario ni un solo golpe más.
Hizo una ligera mueca de disgusto, le habría gustado por lo menos incrustarle un par más de sus agujas, pero tampoco podía esperar resistencia de aquellas extrañas criaturas, que a pesar de poder utilizar la fuerza del cosmos no parecían llegar si quiera al nivel de un caballero de plata. Si habían logrado golpearlo a él y Aioria era simplemente porque aún tenían rastros del hechizo de Cirse, producto quizá de su influjo sobre la isla.
Entonces, entrecerró un poco los ojos cuando el cuerpo del centauro comenzó a transformase en una masa disforme frente a él, los huesos crujieron y los músculos adquirieron una forma sanguinolenta que a otros pudo haberles provocado nauseas. Pero no pudo ser testigo de todo el cambio porque el minotauro se arrojó de cabeza contra él, golpeándolo en el costado.
Giró su cuerpo para sujetar los cuernos de la criatura e hizo tanta fuerza hacia abajo, llevando la cabeza de la criatura al suelo que al final rompió la cornamenta y se quedó con los cachos en las manos.
—Patético —masculló. Lazó la más fuerte de sus agujas contra su oponente y cayó muerto al suelo. Milo solía tomarse un poco más de tiempo con sus enemigos, sin embargo tenía curiosidad sobre lo que sucedía con esas criaturas una vez muertas y el proceso que había observado a medias con el centauro se repitió con el hombre mitad toro.
No fue agradable y se preguntó si estando con vida aquellos pobres habrían sufrido cada cambio de su cuerpo. Al final, sólo quedaron un par de hombres desnudos.
Regresó hasta el altar y encontró a Aileen agazapada a un lado.
—Escóndete fuera —le ordenó, mirándola mientras ella levantaba el rostro y lo observaba con grandes ojos. Normales ahora—. O mejor aún, regresa a tu casa.
Milo no esperó a que la chica asintiera, tenía que ir con Aioria.
Re: Cabo Circeo
Publicado: Mar Oct 17, 2023 3:23 pm
por Aioria
Dejó de reír. Cora lo miró como si estimase lo que decía; parecía que en verdad podría sopesar con seriedad el que Aioria la creyera inocente y utilizada.
—Vaya par que haces con mi hermana…¡dices tales cosas estúpidas e ingenuas!
Extendió la mano donde tenía la copa vacía; de la nada ésta se llenó de un líquido espeso. Por arte de "magia", salió de la copa un torrente de líquido y luz rojizo hacia Aioria. Su sexto sentido le dijo que lo mejor era evitarla en vez de detenerla; esquivó apenas, quedando en el lugar un boquete profundo saliendo humo. ¿Veneno o ácido quizá?
—No peleo con mujeres que no puedan defenderse como guerreras. —El cabello del guerrero se elevaba ingrávido, con la fuerza de su cosmos ascendente. Cerró los ojos con el ceño fruncido. —Pero no me dejas opción… ¡Lightning bolt!- Tiró en dirección a la copa.
Para su sorpresa, justo antes de golpear a la antigua sacerdotisa, ella se cubrió de un aura roja que repelió el ataque. Aioria esta vez no pudo evitar su propio poder, golpeándolo de lleno en el estómago. Soltó un alarido cayendo escaleras abajo, sumergido en una hendidura formada por su cuerpo.
—Hhn… no… no lo puedo creer…mi técnica… —Se retorció un poco, ladeándose para ponerse en pie de nuevo.
—No podrás dañarme. La diosa ya reside en mí y todo ataque te será devuelto. Ríndete ya y abrevia tu sufrimiento. —Bebió de nuevo de la copa. Sus cabellos parecían tornarse en dos colores diferentes de forma rápida y constante. —Ahora que tendré que matarlos, habrá que hacer otros tantos sacrificios ya que ustedes fueron poco cooperadores; miren que poco heroicos, —rio burlona. —Muy pronto Circe vendrá a mí y entonces el mundo entero…
—¡No! Detén tu diatriba absurda.- Masculló dolorido levantándose, elevó su cosmos volviendo a lanzar su golpe. Esta vez al regresarse interceptó su poder entre las manos y evitó el daño. Repitió el ataque.
La sacerdotisa quitó la sonrisa, comenzando a verlo entre sorprendida y temerosa. Pese a empezaba a notarlo cansado, dado que aún su cuerpo estaba desgastado por la transformación de bestia a hombre, el cosmos del caballero se hacía más fuerte y ella veía los golpes más cercanos.
—¿Por qué?... Es inútil, no puedes tocar a un dios. Tu cuerpo sólo se destrozará y no podrás vencerme. Ya has perdido ¿Por qué no te rindes y evitas la agonía?
—¡Ja!... ¿tú una diosa? ¿Quién dice estupideces ahora? —Volvió a elevar su cosmos. —Aún si parece que no hay esperanza seguiré elevando mi cosmos para vencerte, si al menos consigo quitarte la copa, la vida de aquellos inocentes que mataste no será vano… mi vida habrá valido la pena sólo por este día.
Apretó los puños lanzando un grito de batalla. Su vista hacia el cielo. Detrás de Aioria se dibujó en cosmos la figura de un León. Lo arriesgaría todo… —¡Lightning Plasma!
Más de cien mil ráfagas por segundo, de rayos de plasma cortante a velocidad de la luz, formarían entrecruzados algo parecido a una red de al menos cinco metros. Rodearían a la joven hasta conseguir golpearla. Hubo algunos que se regresaron al caballero, pero ya esperándolos pudo esquivarlos. Cora, en cambio, se vio en la necesidad de usar cada vez más poder que ya no poseía, pues su seguidores que le daban fuerza con la creencia en Circe, habían muerto.
—¡No! —La presión de los rayos de plasma sobre su campo fue demasiada; aunque la protegió del impacto principal su defensa colapsó. Ella se estrelló en el piso soltando al fin la copa. El sonido metálico de esta rebotando en las escaleras fue lo único que se escuchó por un instante. Vencida, la joven convulsionó. Probablemente creyendo que era el final en el cuerpo mortal, un fino hilo espiritual comenzó a viajar de la joven a la copa; Circe estaba abandonándola. Su cabello volvió a la normalidad.
—No… ¡No! No sabes por todo lo que he pasado… —lágrimas de frustración rodaban por sus mejillas; ella empezó a levantarse, aferrándose al residuo del poder de Cire en ella, —no me puedes quitar algo por lo que luche tanto.
—No use todo mi poder; vivirás. Ya que nos ayudó, le debo esa bondad a tu hermana. En adelante arrepiéntete y lucha por algo que valga la pena para variar. —Aioria levantó la copa, ocultando al poner la espalda erguida que estaba sumamente cansado y se dio media vuelta.
Re: Cabo Circeo
Publicado: Vie Oct 20, 2023 2:26 am
por Milo
“Mátala.” Pensó el escorpión.
Aioria miraba a la mujer en el suelo. Y hablaba sobre la bondad que le debía a su hermana. Milo había observado, había aguardado paciente y desde su punto de vista, esa mujer no merecía la vida. Ni siquiera como una concesión a un alma que incluso se sabía culpable.
“—a las personas a las que hemos hecho tanto daño—.”
Para Milo esa había sido confesión suficiente. "Culpable". Sabían sus pecados y estos no debían ser perdonados con facilidad.
—Aioria —lo llamó, mientras el caballero caminaba hacia él, Milo dio un par de pasos para acercarse y comprobar que en efecto, estuviera bien.
—¡Aioria! ¡Cora! —el grito de Aileen hizo que Milo girara a mirarla.
¡Estúpida mocosa!
¿Qué tenía en su cabeza? Le había pedido específicamente que se marchara de ahí, si bien el poder de un dios menor sin seguidores no era un gran obstáculo para ellos como aspirantes a caballeros dorados, no podían saber si cualquier detalle, por pequeño que pareciera, podría cambiar la balanza en su contra.
Aioria también levantó el rostro para mirar a la chica y la mano de Milo se congeló en el aire cuando intentaba sujetar a la imprudente mujer que ya se había colocado delante del cuerpo de Aioria, quien giraba un poco sobre sus talones, el tiempo necesario para sostener el cuerpo de Aileen, que caía sobre sus brazos.
Cora había lanzado una extraña técnica, un líquido rojizo que se estrelló en Aileen.
Las rodillas de Aioria no alcanzaron a tocar el suelo cuando un poderoso halo de cosmoenergía roja salía del dedo de Milo y se impactaba de lleno sobre el pecho de Cora, quien caía impulsada por la fuerza de la técnica de Milo dentro del foso.
El veneno la habría consumido en cuestión de segundos, pero el rugido de varias bestias arrojándose sobre lo que creían su alimento ni siquiera permitió que un solo grito más brotara de la garganta de aquella ambiciosa mujer.
Y ahí terminaba por todo lo que Cora había luchado.
Milo siempre escuchaba, cada palabra de sus oponentes, aun cuando parecieran banales. Eso le ayudaba a entender y la chica había mostrado sus ambiciones, pese a que Aioria las atribuía a la influencia de Cirse sobre ella.
Era un soñador y Milo lo detestó un poco por eso.
No podía vivir con la esperanza de que todos tenían algo bueno dentro de sí, y él mejor que nadie debería de saberlo, pues su hermano era una clara muestra de la falsedad de las personas.
Parpadeó un poco aturdido, no sabiendo de donde había venido esa idea. Milo sabía que los sueños no siempre eran algo bueno o que podía materializarse, más por experiencia propia que por presenciar algún hecho importante, como en ese momento su tren de pensamientos lo había llevado a pensar en algo que ahora no entendía.
Miró la escena que se desarrollaba frente a sus ojos como un espectador ajeno y decidió, que era mejor marcharse. Después de todo, aquella no había sido su misión... y aún se sentía confundido.
Re: Cabo Circeo
Publicado: Mar Oct 31, 2023 6:47 pm
por Aioria
Él que podía moverse tan rápido no lo habia hecho, se había confiado. El terrible grito de dolor de Aileen, sofocó el sonido de las bestias devorando a Cora. Dejó caer la copa aferrando el cuerpo de la joven. Por inercia, había arrancado la parte de la espalda el vestido, intentando eliminar el líquido que cayó en ella. La suerte de Aileen consistió en que su hermana sólo tenía vestigios últimos del poder de Circe; el líquido no era tan corrosivo como el que había agujerado el piso.
—Aileen… ¿por qué lo hiciste? Mi cosmos me hubiera protegido… ¡tu espalda!…
Sin embargo, para la delicada piel humana sin protección, el líquido fue agresivo. En varias zonas se había quemado al grado de observarse las capas profundas del músculo de su espalda; donde conservaba la piel se formaron ámpulas. El cuerpo de la joven estaba afiebrado y tembloroso. A futuro, la piel cicatrizada que estaría endurecida limitaría ciertos movimientos. Nunca mejor dicho que en su castigo llevaría la penitencia. Elevó su cosmos rodeándolos de una esfera difuminada de energía, concentrándola principalmente en sus manos sobre la espalda de la muchacha, para detener la hemorragia, mitigar el dolor y estimular a las células para ayudar a sanar.
—Cora… Cora… —musitó Aileen, llorando en el pecho de Aioria.
El caballero se sorprendió por un instante. Esta muchacha no lloraba tanto de dolor propio como de su pérdida. Había sufrido de la crueldad de la ambición de su hermana, quien había tomado su ingenuidad por estupidez y su bondad la había convertido en un arma de manipulación. Ella lloraba su muerte, pese a que hasta antes de morir la había marcado en más de un sentido para toda la vida.
Aioria la abrazó suave y más estrecho evitando sus heridas, recargando su barbilla en su cabeza. Odiaba cuando las misiones se ponían personales.
—Shh… acabó. Ya se acabó… no está sufriendo mas por sus deseos… ni nadie más lo hará por sus manos…
Pese a todo, esta muchacha seguía amando a su hermana traidora. Aunque tenía ira contra sí mismo por sentirse identificado, se dedicó a hacer lo que pensó correcto. El servicio a Atenea no sólo se trataba de impartir justicia, sino de extender una misión de cuidado, piedad y amor al necesitado...
(¡¿Por qué se sintió identificado?!)
Con Circe desaparecida, muchos de los aldeanos volverían a la normalidad; otros se quedarían como animales, debido al largo tiempo que pasaron transformados y con ello perderían su humanidad. Entregaría a Aileen al cuidado de los aldeanos; sabía que estaba arrepentida y estaría en ella confesar o no sus pecados a la gente. Quizá no era un futuro muy prometedor, pero ella era el último vínculo que les quedaba para pedir el favor de Anfítrite. Auxiliada por el poder del santo de Leo, la joven se quedó dormida ya casi sin dolor. Deseo haber traído una capa consigo para cubrirla con ella... levantándola después en brazos, No olvidó la copa. En pasos largos alcanzó a Milo, que ya estaba saliendo del templete.
—¡Milo! —cuando su amigo se detuvo interrumpió también su propio andar. —Estoy en deuda contigo. Si algún día necesitas ayuda, por favor no dudes en llamarme. Muchas gracias por todo y… discúlpame por haberte metido en esto. Créeme que si hubiera tenido otra opción no te hubiera molestado en una misión que se supone debía cumplir yo solo...
Sin duda, su orgullo estaba lejos de estar intacto y por su honor aunque Milo no quisiera, algún día pagaría el favor. Inclinó un poco la cabeza en señal de agradecimiento y respeto. Reacomodó a Aileen y la copa, siguiendo el camino hacia la puerta juntos.
Esta se abrió antes de que él lo hiciera. Temerosos, algunos hombres asomaban la cabeza. Al ver atenienses y la sacerdotisa, con confianza la abrieron de par en par sonriendo y agradeciendo en ovaciones. Ellos debieron ser aquellos que los observaban en el bosque.
Aioria agradeció modesto, dirigiéndose al hombre que lucía más fuerte para darle a Aileen. Sintiendo el cambio, por instinto Aileen despertó aferrandose al abrazar el cuello de Aioria.
—Todo está bien. Tu gente, se encargará de ti. —Miró hacia el hombre. —Deben saber que ella fue pieza clave para vencer a Circe. La pesadilla acabó y no se repetirá. Aferró la copa.
—Aioria...¿es esta la despedida? —el nacido bajo Leo asintió, la joven se abrazó mas fuerte, ocultando el rostro bajo la barbilla del caballero. —Gracias por todo... me has salvado en mas de un sentido. —Lo miró a los ojos, anhelante, temerosa. —¿volverás...a visitarnos?
Entendía lo que quería tras esa pregunta de voz temblorosa; porque le hubiera gustado decir que si.
—No. Mi misión aquí se acabó, pero no con Atenea. Adiós Aileen.
Sin mayor preámbulo la entregó. No miró de nuevo hacia atrás.