Re: [ONROL] El arribo de Hayate
Publicado: Sab Sep 23, 2023 4:32 am
No entendió muy bien el objetivo de ser usado de taburete cuando estaba en el suelo, en verdad, pero lo tomó con estoicismo al ser aliado. Lo vio como una bendición disfrazada porque eso evitó que se desmayara, como una patada metafórica para despertar. Al menos la niña no se le cayó, pero el movimiento abrupto (que había estado evitando en lo posible) la despertó.
El esfuerzo de su cuerpo se hace evidente ante el sudor que le corre por la frente. Le pica en los ojos y parpadea rápido para retirarlo, mientras se pone en pie para ver lo que sea que haya resultado todo tras quitar un breve instante su atención al casi desvanecerse (de qué vergüenza, se ha salvado, piensa brevemente).
Más que ver, sintió el cosmos de la hermosa pelirroja que había apoyado en la técnica que imagina hizo desaparecer la Black Exclamation como se había planeado. No toma tanto en consideración (aunque le irrita muchísimo que no hayan muerto también) la huida de los caballeros negros restantes, y aunque le preocupa más que la pelirroja al parecer ha sido secuestrada, toda su atención es robada por la niña pequeña que se retuerce en sus brazos para bajarse, no puede retenerla sin lastimarla así que lo permite mientras la sigue. No confía en que el entorno sea seguro.
Decir que está sorprendido es poco, al ver cómo la niña que al inicio parecía haber sido acosada por la joven (junto a los otros), ahora llora por ella. Lo que más le asombra probablemente es descubrir que... estaba equivocado. No es su error en sí, sino el pensar que en estas personas que habían elegido un camino errado, no tenían ya en su corazón algo bueno, como las generosas palabras que le está dedicando en consuelo a la pequeña, la forma esperanzada en que su voz suena.
No se siente culpable porque ha cumplido con su deber, porque de no haber actuado como lo hizo, Black Andrómeda hubiese destruido Rodorio junto a los otros, pero no puede evitar sentir pena ante la forma en que sufren la una por la otra, e incluso lástima.
—¿Por qué no te fuiste, muchacha?, —lamenta el caballero, poniendo su mano sin tocarla, sobre el torso de la joven. Extiende su cosmos dejando que entre fácilmente en la joven que agotada no opone resistencia. Puede “sentir” a través de su energía todo el daño interno en los órganos. La pequeña niña, aunque no deja de llorar, por un momento lo ve esperanzada. Aioria no está curando a Karyn, a estas alturas lo más compasivo no es extender su vida, sino aliviar cuanto puede el dolor, y da calor a las zonas que de a poco se enfrían mortecinas, mientras la joven se desvanece de a poco con sus últimas palabras.
—Te juro que la cuidare.
Su diosa es su estandarte y su misión; es su vida, Aioria no jura en vano.
Su cosmos deja de emanar con el último latido, y el último suspiro de la joven, su mano pasa a estar en la espalda de la niña que abraza el cadáver y llora desgarradoramente, sin decir nada y permitiéndole llorar en esta pérdida, todas las demás. Ni siquiera ha podido llorar a su propia madre todavía, piensa con tristeza, los cuerpos alrededor... ni siquiera sabe qué ha pasado con ellos, probablemente fueron también absorbidos por el portal. Hace la nota mental de ordenar a al menos una lápida. La niña si va a vivir en el santuario, probablemente necesitará ese consuelo.
Mira su mano sobre la espalda que es tan pequeña que casi la ocupa toda; y sólo ahora se da cuenta de que probablemente se ha comprometido en un desafío demasiado grande. ¿Qué va a hacer él, con una niña pequeña?
Sus ojos se abren muy grandes cuando ella lo voltea a ver, retira con cuidado el cabello de la cara de la niña para observarla por primera vez con atención desde que la recogió. Los dos puntos en su frente y su color de ojos poco peculiar... ¡ella es una lemuriana! Por supuesto que iba a ser... codiciada, por esa basura. Piensa en las palabras de Karyn, en cuál sería su promesa, en.. deja de pensar en cosas que ya no le podrá preguntar. Se pone en pie, la niña de nuevo en sus brazos. Ella definitivamente tiene que estar en el santuario y cuanto antes la saque de la zona de peligro será mejor.
Se había acercado al cuerpo en el suelo con confianza, ya que sus dos compañeros habían quedado a su espalda y confiaba en ellos para cubrirlo. Carraspea, pensando en cómo seguir con esto adelante. Tiene que hablarles sobre Hotaru, pero este no es definitivamente el mejor lugar. Tiene qué hablarle a ella sobre lo que ha pasado, y sobre todo acerca del posible traidor en las filas de sus funcionarios...
—Amigos, si está bien para ustedes, creo que debemos regresar al santuario. —Ahora gira hacia ellos, pero es justo cuando siente presencias en Aries y su mirada se vuelve urgente en ellos. —Espera... ¿conozco este cosmos?… ¿podrá ser...?
El esfuerzo de su cuerpo se hace evidente ante el sudor que le corre por la frente. Le pica en los ojos y parpadea rápido para retirarlo, mientras se pone en pie para ver lo que sea que haya resultado todo tras quitar un breve instante su atención al casi desvanecerse (de qué vergüenza, se ha salvado, piensa brevemente).
Más que ver, sintió el cosmos de la hermosa pelirroja que había apoyado en la técnica que imagina hizo desaparecer la Black Exclamation como se había planeado. No toma tanto en consideración (aunque le irrita muchísimo que no hayan muerto también) la huida de los caballeros negros restantes, y aunque le preocupa más que la pelirroja al parecer ha sido secuestrada, toda su atención es robada por la niña pequeña que se retuerce en sus brazos para bajarse, no puede retenerla sin lastimarla así que lo permite mientras la sigue. No confía en que el entorno sea seguro.
Decir que está sorprendido es poco, al ver cómo la niña que al inicio parecía haber sido acosada por la joven (junto a los otros), ahora llora por ella. Lo que más le asombra probablemente es descubrir que... estaba equivocado. No es su error en sí, sino el pensar que en estas personas que habían elegido un camino errado, no tenían ya en su corazón algo bueno, como las generosas palabras que le está dedicando en consuelo a la pequeña, la forma esperanzada en que su voz suena.
No se siente culpable porque ha cumplido con su deber, porque de no haber actuado como lo hizo, Black Andrómeda hubiese destruido Rodorio junto a los otros, pero no puede evitar sentir pena ante la forma en que sufren la una por la otra, e incluso lástima.
—¿Por qué no te fuiste, muchacha?, —lamenta el caballero, poniendo su mano sin tocarla, sobre el torso de la joven. Extiende su cosmos dejando que entre fácilmente en la joven que agotada no opone resistencia. Puede “sentir” a través de su energía todo el daño interno en los órganos. La pequeña niña, aunque no deja de llorar, por un momento lo ve esperanzada. Aioria no está curando a Karyn, a estas alturas lo más compasivo no es extender su vida, sino aliviar cuanto puede el dolor, y da calor a las zonas que de a poco se enfrían mortecinas, mientras la joven se desvanece de a poco con sus últimas palabras.
—Te juro que la cuidare.
Su diosa es su estandarte y su misión; es su vida, Aioria no jura en vano.
Su cosmos deja de emanar con el último latido, y el último suspiro de la joven, su mano pasa a estar en la espalda de la niña que abraza el cadáver y llora desgarradoramente, sin decir nada y permitiéndole llorar en esta pérdida, todas las demás. Ni siquiera ha podido llorar a su propia madre todavía, piensa con tristeza, los cuerpos alrededor... ni siquiera sabe qué ha pasado con ellos, probablemente fueron también absorbidos por el portal. Hace la nota mental de ordenar a al menos una lápida. La niña si va a vivir en el santuario, probablemente necesitará ese consuelo.
Mira su mano sobre la espalda que es tan pequeña que casi la ocupa toda; y sólo ahora se da cuenta de que probablemente se ha comprometido en un desafío demasiado grande. ¿Qué va a hacer él, con una niña pequeña?
Sus ojos se abren muy grandes cuando ella lo voltea a ver, retira con cuidado el cabello de la cara de la niña para observarla por primera vez con atención desde que la recogió. Los dos puntos en su frente y su color de ojos poco peculiar... ¡ella es una lemuriana! Por supuesto que iba a ser... codiciada, por esa basura. Piensa en las palabras de Karyn, en cuál sería su promesa, en.. deja de pensar en cosas que ya no le podrá preguntar. Se pone en pie, la niña de nuevo en sus brazos. Ella definitivamente tiene que estar en el santuario y cuanto antes la saque de la zona de peligro será mejor.
Se había acercado al cuerpo en el suelo con confianza, ya que sus dos compañeros habían quedado a su espalda y confiaba en ellos para cubrirlo. Carraspea, pensando en cómo seguir con esto adelante. Tiene que hablarles sobre Hotaru, pero este no es definitivamente el mejor lugar. Tiene qué hablarle a ella sobre lo que ha pasado, y sobre todo acerca del posible traidor en las filas de sus funcionarios...
—Amigos, si está bien para ustedes, creo que debemos regresar al santuario. —Ahora gira hacia ellos, pero es justo cuando siente presencias en Aries y su mirada se vuelve urgente en ellos. —Espera... ¿conozco este cosmos?… ¿podrá ser...?