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.:: Somnus ::.
Publicado: Sab Feb 10, 2024 3:00 pm
por Raven
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OT: usurpando terrenos de forma sutil... XDD Este tema es privado... mmm.... a lo máximo supongo que podrían intervenir oniros, hypnos y thanatos (este último metido a calzador también por lo improbable de la situación jajajaja pero básicamente porque son los seres que teóricamente tienen acceso ilimitado al reino de los sueños XDDD Tengo dudas con respecto a Hades...). En realidad en este tema quiero construir el pasado de Phantasos, que aunque es totalmente imposible hacerlo por completo por sus miles de años, sí para crear ese universo desconocido que son los oniros y el reino onírico. Así que es un tema privado para los ya mencionados, excepto que se aporte alguna idea interesante ;)
1ª REGLA ONÍRICA: ESTÁ PROHIBIDO CREAR UN SUEÑO O PESADILLA DE NUESTRO GRAN SEÑOR HYPNOS.
-
Es...- Phantasos miró aquella pequeña creación con gran interés. Particularmente extraño y particularmente hermoso para ser obra de un niño tan pequeño, es lo que habría querido decir, pero no era el análisis que una niña pequeña haría... y debía mantener las apariencias incluso dentro del sueño-
… único. ¿Me cuentas lo que es?
-
Es Alot.- Respondió el creador con la naturalidad e inocencia que solo un infante podía transmitir.
Phantasos sonrió. Aquel humano se había convertido en el foco de su atención durante muchas noches... quizás demasiadas. Su hermano Morfeo ya le había llamado la atención al respecto, pero admitía que no le había prestado mucha atención.
Tomó a Alot entre sus diminutas manos. Aquel camaleón con ojos de gato, que lucía orgulloso sus alas emplumadas en la parte superior y de mariposa en el inferior, no debía medir más de 15 cm, pero su cola triangular y picuda, le recordaba a la de un escorpión, por lo que la vigilaba con cierto recelo.
-
¿Puedo... quedármelo?- preguntó la oniro con un pequeño brillo en sus ojos.
-
¡Es el tercero que me pides!- respondió el pequeño refunfuñando a punto de llorar y haciendo que el ambiente del sueño tornase a uno mucho más oscuro.
-
Es que... si te lo quedas, nunca más podremos jugar con él... y seguro que tú no quieres eso. - Intentó explicar. No quería mentirle. Él había sido siempre muy sincero y cortés. Mentirle le parecía una grosería.
-
¿Por qué solo tú puedes jugar con él? No es justo, yo también quiero algo a cambio.
Phantasos lo miró con atención. Tenía toda la razón. Era el tercer sueño que ese niño creaba exitosamente y probablemente no sería el último con semejante portento. Ya había usado muchas artimañas anteriormente para salir ganadora, pero admitía estar cansada de aquello. No podía considerarse muy ético hablar sobre los oniros o sobre el reino de los sueños a un humano (es más, ya podía escuchar a Morfeo dándole una larga charla al respecto), pero considerando la edad que tenía, cualquier mención a su familia al respecto se tomaría como "cosas de niños".
-
Está bien, hagamos un trato. A cambio de Alot, te diré toda la verdad. Pero tienes que prometer que no te asustarás, ¿de acuerdo?
El niño asintió mientras recibía a Alot de manos de aquella niña con trenzas. Phantasos intentó hacer una transformación hermosa pero sutil. No quería causar ningún tipo de miedo o recelo que pudiera generarle un problema en el futuro, pero incluso no buscándolo, las mentes infantiles eran extremadamente frágiles y había que ir con mucho cuidado.
Usó unas luces brillantes pero no cegadoras, parecidas a las de las estrellas. Lo acompañó de una brisa de olores dulces, parecidos a los que adoraba el muchacho, y aprovechó el gusto del pequeño por la naturaleza para aparecer sobre una pequeña flor.
-
Mi verdadero nombre, es Phantasos.- Explicó la oniro. Mantuvo su pelo negro y sus ojos bicolores, pero el resto de su cuerpo parecía más bien el de un hada o un elfo. Orejas picudas, alas transparentes y un vestido turquesa creado por agua.-
Y mi trabajo es velar por los sueños de la gente.
-
¿Por eso sueño tantas veces contigo?
-
Eso es.
-
¿Y cuál es tu trabajo entonces?
-
Yo... creo sueños y pesadillas... a veces intento enseñar a la gente o advertirles mientras duermen.
-
¿Puedes crear sueños y pesadillas? ¿Cómo?
-
Exactamente igual que tú- Phantasos entonces creó un ser exactamente igual a Alot en la palma de su mano para gozo del muchacho-
Es solo que... cuando despiertas, los sueños desaparecen si no los llevo al reino de los sueños. Una vez allí, son inmortales y puedes atraerlos siempre que gustes.
-
Y si puedes crear cualquier cosa, ¿por qué elijes mis sueños?
Phantasos hizo un gesto algo exagerado, simulando pensar muy profundo al respecto.
-
Porque son muy especiales. Tienes una mente privilegiada para imaginar y moldear.
-
Pero seguro que otros ya pensaron en algo igual o parecido, estás mintiéndome.
-
No. - Le tomó de las manos gentilmente, aunque por su tamaño, más bien era tomarle del dedo.-
Te sorprendería la cantidad de gente que solo sueña con oscuridad. Eres talentoso, tanto si me quieres creer como si no.
La oniro se sentó junto a él, viendo como ambos camaleones peleaban entre ellos. Para su sorpresa, el verdadero Alot no escupía fuego azul por la boca como su creación, sino una especie de pompas de jabón heladas.
-
Me gustaría crear algo para ti.- murmuró el niño con timidez después de un largo rato de reflexión-
¿Hay algo que quisieras y que no puedes hacer o imaginar?
Phantasos se sorprendió mucho con la pregunta. Ese niño no solo era imaginativo, sino demasiado perspicaz.
-
Mmm... los oniros no podemos soñar, pero a cambio, podemos crear cualquier cosa que deseemos o imaginemos, excepto una.
-
¿Cuál? Dímela y la tendrás.- Se apresuró a decir.
La diosa se mantuvo en silencio.
“No nos está permitido crear un sueño o una pesadilla de mi señor.
Si un humano crea un “Hypnos”, no es problema, porque no tiene la capacidad de hacerlo lo suficientemente poderoso o peligroso para un oniro, especialmente por la ignorancia respecto a quién es Hypnos en realidad.
Si lo hace un oniro menor, probablemente nos obligaría a intervenir a nosotros cuatro.
Pero si lo hace un oniro mayor... uno de los cuatro elegidos... podría destruir el reino de los sueños y el de los mortales. Se volvería una pesadilla fuera de control, contra el que solo podría rivalizar el Hypnos verdadero.
Ése es el principal motivo por el que mi señor se mantiene alejado en la medida de lo posible de nosotros cuatro. Después de que nuestro poder floreciera, la distancia con él fue en aumento. Porque si descubrimos su carácter, sus manías, sus miedos, sus pensamientos, sus anhelos... en definitiva: "sus sueños", podríamos crear un Hypnos tan real y poderoso, que tal vez ni siquiera mi señor podría llegar a enfrentar.
Es la primera y la más importante regla de un oniro... por nuestra propia supervivencia.”
Phantasos respiró hondo. Le habría gustado poder contarle toda la verdad a aquel pequeño. Es más, era realmente tentador ver si podía lograrlo y quizás así llevar a una especie de realidad algunos de sus deseos más ocultos.
Muy tentador. Pero no lo suficiente.
-
Chocolate- respondió abriendo mucho los ojos.-
¿Puedes creerlo? No nos permiten crear dulces...
-
¡¡¡Entonces haré los mejores para ti!!!- respondió dando un brinco a la vez que el chocolate fundido comenzaba a crear un río frente a ellos.
Despertar
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Dom Feb 11, 2024 9:05 pm
por Raven
REGLA Nº 2: LOS ONIROS NO DEBEN INTERFERIR EN EL DESTINO DE LOS HUMANOS A MENOS QUE RECIBAN LA ORDEN DE UN SUPERIOR.
Phantasos se adentró en el sueño. Todo estaba oscuro. Era la primera vez que accedía a la mente del pequeño y la encontraba en semejante estado. Algo ocurría, eso estaba bastante claro. Aún así, decidió tomar una actitud pasiva y simplemente sentarse a su lado en silencio, aunque esta vez con el tamaño de una persona adulta.
-
Hoy no he creado nada ni voy a hacerlo, puedes marcharte.- Dijo con voz triste.
-
Eso no me importa- Contestó con suavidad.-
Pero me gustaría saber por qué estás así.
-
Algo pasa en mi pueblo- dijo tras unos segundos-
la gente murmura a mi alrededor, pero callan cuando intento escuchar. Están nerviosos. Los dioses no están siendo clementes con nosotros desde hace tiempo, y cuando eso ocurre, los adultos enloquecen.
La oniro escuchó con atención. No conocía los dioses de su tribu, pero sí sabía que a veces los dioses podían ser crueles... o simplemente las hambrunas, enfermedades y demás calamidades eran fruto de la casualidad. Pero los humanos nunca podían estar seguros... ni siquiera ella desde su posición podía saberlo.
No pensó mucho en eso. Prefería deleitarse con la capacidad de análisis y la forma de hablar de aquel pequeño. Sin duda auguraban un gran porvenir y podía imaginarlo claramente liderando a su pueblo en un futuro próximo.
-
¿Has hablado con tus padres? ¿Qué dicen al respecto?
-
Mi madre murió. La mujer que ocupa su lugar es amable, pero no... - se detuvo. Estaba claro que no tenía la suficiente confianza para con ella.-
Pero papá es muy bueno. Es el líder de mi pueblo, se preocupa mucho, pero siempre tiene tiempo para enseñarme cosas nuevas. Yo... tengo miedo, Phantasos, no quiero perder a mi papá. ¿Cuidarás de él, verdad?
La diosa no contestó inmediatamente. Llevaba demasiados años de vida conociendo los pensamientos de los humanos, como para que aquel comportamiento que narraba el niño no le hiciera saltar las alarmas. Respiró hondo. Los oniros no podían interferir en el destino de los humanos.
-
Puedo prometerte que no dejaré que nada malo te ocurra. Pase lo que pase, yo estaré a tu lado.
El niño pareció comprender. No era la respuesta que más deseaba, pero algo se calmó dentro de él. Finalmente asintió, algo más animado.
El clima había cambiado, así que Phantasos abrió una pequeña brecha y a través de ella atrajo a los ocho sueños que el niño había creado durante esos días. También añadió algo de luz, mucha vegetación y un pequeño lago. En cuanto el infante vio a Alot volar hacia él junto con el resto de sus creaciones, una gran sonrisa brotó de su rostro y pareció olvidarse de sus preocupaciones. La oniro lo observó con atención, asegurándose de que todo estaba bien antes de marcharse de allí.
Su noche no había terminado, debía conseguir más información.
Saltó a varias mentes próximas a las del niño. La misión que tenía encomendada por su señor Hypnos, era la de encargarse de los sueños de la realeza. El resto de los mortales eran el objetivo de otros oniros, por lo que no tenía permitido modificar sus sueños y simplemente sonsacarles la información que quería. Por suerte, nada le impedía entrar a ellas y dedicarse a observar, convertida en piedra o en algo inmaterial.
El pequeño tenía razón. Los miembros de la tribu estaban nerviosos. Sus sueños eran inquietos. El chamán parecía estar convencido en la idea de “sacrificio”... algo demasiado típico. Pero no era el único, y eso era preocupante.
Finalmente, la halló:
Una mujer soñaba con una reunión clandestina en mitad del bosque. Pudo identificar al chamán y a otros miembros del pueblo. Con tanta claridad, que dejaba claro que era un recuerdo, traído al sueño por el estado de inquietud de la mortal. Hablaban sobre las cosechas. El suelo temblaba. No parecía estar de acuerdo con lo que proponían, pero nuevamente la imagen del volcán rugiendo le hacía temblar y asentir. Se escuchó la palabra "sacrificio" una vez más. Ahora todos estaban en el cráter del volcán. Una mano empujaba al que parecía el jefe de la tribu. Lo veía caer desde lo alto cuando...
-
¿Qué estás haciendo aquí, Phantasos?
Alguien había tirado de ella con fuerza y la había sacado del sueño sin previo aviso, evitando que pudiera seguir viendo los planes que tenían pensado llevar a cabo.
-
¡¡Era importante!! Morfeo, no debiste sacarme así.
-
¿Ah, sí? ¿Qué es tan importante si puede saberse?
La oniro no contestó. Lo miró con odio, pero por suerte ya había descubierto el plan. El niño tenía razón en temer por la vida de su padre. Los aldeanos querían lanzarlo al volcán para calmar a los dioses. Pero... ¿cuándo?
-
No es de tu incumbencia. No tengo por qué responder ante ti y lo sabes.
-
¿Prefieres que sea Oneiros quien venga a cuestionarte? ¿O quizás nuestro señor?
-
¿Y qué les vas a decir, eh? ¿Que observaba a humanos normales para aprender su lengua o que vigilo a un príncipe capaz de igualar a muchos oniros para que no cree algo peligroso?
-
Sabes que no podemos interferir en el destino de los mortales.
-
Lo hacemos cada vez que entramos en sus mentes.
-
Sabes a qué me estoy refiriendo- sentenció Morfeo con enfado.-
No digas después que no te lo advertí.
Su hermano se marchó, simplemente desvaneciéndose en el aire. Phantasos miró a su alrededor. Estaba en el reino de los sueños, pero su mente estaba focalizada en aquel poblado. Sería tan sencillo vestir su armadura para llegar al reino humano y simplemente arrastrar a aquella familia a un lugar seguro...
Pero efectivamente, no podía interferir tan directamente.
-
Pero él es un rey... y yo puedo acceder a sus sueños...
REGLA Nº 3: DAR EL PODER DE PROFETIZAR A HUMANOS A TRAVÉS DE LOS SUEÑOS, QUEDA LIMITADO A SITUACIONES EN LAS QUE EL REINO DE LOS SUEÑOS PUEDA VERSE COMPROMETIDO.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mar Feb 20, 2024 10:22 pm
por Raven
REGLA 4: LA MENTE HUMANA ES CONSIDERADA DEMASIADO FRÁGIL, POR LO QUE LOS ONIROS DEBERÁN GENERAR SUEÑOS ABIERTOS A INTERPRETACIÓN.
No podía decir que fuese una idea generada por los oniros, probablemente era el propio subconsciente humano el culpable por los miles de años viviendo en cuevas y llevándose sorpresas desagradables... pero la realidad, es que una sombra en un sueño, era capaz de causar bastante impacto en la mente humana.
Aún así, su mensaje quería ser claro. El peligro se cernía sobre aquel hombre y debía saberlo. Le mostró las mismas personas que ella había visto en el sueño de la mujer. Le mostró lo que hablaron. Le llevó al propio volcán e hizo que una gran sombra se abalanzase hacia él.
El sueño terminó justo en ese instante por deseo del hombre.
Supuso que se habría despertado con el corazón acelerado y el miedo grabado en su rostro... o al menos así lo esperaba.
El problema es que un solo sueño no bastaba para dar un mensaje. La mayoría de los humanos lo achacaban a sus propios miedos y pasada la sorpresa inicial, poco a poco se olvidaban de él. Aún así, Phantasos tenía más trabajo del que encargarse, así que se conformó con aquello, al menos de momento.
Respiró hondo y después volvió al Reino de los Sueños.
Agradecía la sensación del viento golpeando su rostro y el resto del cuerpo mientras volaba. De todas las maneras que uno podía acceder al reino, sin duda la mejor era desde el aire. Cruzó las puertas y entró al mundo de las pesadillas, descendiendo con cuidado y precisión. Al tiempo que sus pies tocaron la tierra, las alas negras quedaron plegadas a su espalda en perfecta sincronía.
-
Os traigo un nuevo compañero- Se adelantó a decir Phantasos conforme los seres más lúgubres iban acercándose hacia ella. Acercó su mano al hombro y cogió un pequeño ser que se aferraba a su piel.-
Vamos... aquí estarás bien, ya lo verás.
Los tentáculos fueron aflojando su amarre y finalmente aquella especie de medusa abrió su boca y dejó de clavar los dientes en el hombro de la oniro. Se movía flotando, como si fuese una especie de fantasma, y quizás por eso se aferró a las pesadillas que tenían un aspecto similar a los espíritus.
-
Incluso ahora que solo es capaz de hacer pesadillas, éstas son adorables.- Se dijo viendo como poco a poco la nueva creación iba ganando confianza y sintiéndose segura. Una vez afianzado el nuevo grupo, volvió a desplegar sus alas y emprendió nuevamente el vuelo, esta vez hasta su castillo.
Era una gran fortaleza volante, rodeada de cascadas de más de 40 metros de altura. Muchas criaturas podían verse alrededor. Algunas hermosas y míticas, otras mucho más particulares y extrañas.
Cruzó la gran puerta y comenzó a caminar por las distintas salas. No era necesario hacerlo, lo sabía, pero disfrutaba haciéndolo. No existían lugares amueblados como tal... en realidad cada sala era un pequeño espacio completamente diferente al anterior. Había desiertos, bosques o grandes extensiones de hielo y nieve, pero también espacios paradójicos que parecían sacados de algún cuadro de Dalí o Picasso, que se mezclaban con paisajes estrellados.
Se detuvo inconscientemente cuando llegó a un mar de magma. Podía sentir el calor seco en su piel que hacía que el fino lino de la túnica griega se pegara con facilidad a su cuerpo. Era agradable, pero los pensamientos que invadían su cabeza estropeaban su particular sauna.
Decidió continuar, porque allí no encontraría la paz que buscaba.
Chasqueó los dedos en cuanto cruzó otra de las puertas. Su ropa estaba perfecta nuevamente y se movía ligera con su caminar. Buscó a su alrededor. Todo estaba oscuro, pero había una hermosa luna llena al fondo. El viento soplaba con suavidad y el silencio invadía el lugar... durante los primeros 20 segundos al menos, porque justo después, unas pisadas corriendo ligeras entre la hierba interrumpieron gratamente la calma.
-
Sí, sí, sí, yo también te he extrañado- dijo riendo mientras intentaba sostener la energía que producía el pequeño lobo negro que saltaba a su alrededor. Acariciaba su lomo peludo, y al hacerlo, los destellos azules de su pelaje iluminaban un poco más el lugar.
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Un tiempo después
Una especie de medusa de un tamaño colosal se acercó hasta los tres oniros situados junto a un puente casi destruido de piedra. Mostraba unos dientes afilados y una actitud claramente amenazante: No eran bienvenidos en aquel lugar.
Quería proteger algo y no había que buscar mucho para saber qué. Justo detrás, la figura de Phantasos abrazando sus piernas y con la cabeza escondida entre sus rodillas se vislumbraba claramente, casi tanto como el vestido rasgado y carcomido que traía.
-
Esto tiene que terminar.- Dijo Morfeo con voz seria, al tiempo que una ráfaga de viento producido por el gruñido de la medusa intentaba arrastrarlo con fuerza.
-
Es fácil de decir.- Murmuró Ikelos.
-
Las pesadillas se están volviendo cada vez más fuertes e incontrolables.
-
Podemos con ellas, solo necesita algo más de tiempo.
-
No podemos arriesgarnos.
-
Es suficiente- intervino Oneiros. Los otros dos callaron.- Nuestro señor Hypnos debe saber lo que está ocurriendo, iré a advertirle.
-
¿Estás loco?- Ikelos agarró a su hermano del brazo para detenerlo. Oneiros por su parte, miró con suficiencia aquella mano y lanzó una mirada de advertencia.-
No puedes decírselo.
-
DE-BE saberlo.
-
¿Y qué crees que ocurrirá cuando Hypnos descubra que Phantasos no puede continuar? ¿Qué crees que hará cuando descubra que su poder está fuera de control y las pesadillas están amenazando el reino de los sueños? Es nuestra hermana.
Oneiros no dijo nada. Estaba claro que sufría una disputa en su interior, en claro conflicto con el deber y el deseo. Miró a Morfeo, aunque no estaba claro qué se decían entre ellos. Cerró los ojos y continuó su camino.
-
Tienes un día más- Sentenció Oneiros.-
Si mañana Phantasos no está repuesta...
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Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Dom Feb 25, 2024 8:59 am
por Raven
REGLA 5: LOS ONIROS NO DEBEN COMPARTIR SU IDENTIDAD SI NO RESPONDE A INTERESES LEGÍTIMOS.
-
¿No eres... el jefe?
-
No, en realidad lo es mi padre. Ya ronda los 40 años de edad y empieza a no ser apto para ciertos requerimientos en la tribu, es por eso, que tomo el mando de vez en cuando, aunque supongo que a muchos eso no les hace gracia.
Phantasos lo miró con atención. 40 años no eran muchos, ni siquiera en humanos, pero las condiciones en las que vivían y los peligros a los que estaban expuestos ponían en duda poder llegar a muchos años más.
Así que no era el jefe... aquel niño le había mentido o simplemente no entendía muy bien la jerarquía en la tribu por su edad y pensaba que su padre era lo más de lo más. Sonrió. Tenían más en común de lo que creía.
-
Quiero hacerte una pregunta.
Phantasos alzó una ceja. Nunca había entendido muy bien esa frase... era obvio que iban a acabar formulando su duda.
-
Son 4 días seguidos los que llevo soñando contigo...- Phantasos sonrió. En realidad eran más, pero no dijo nada.-
Y eso es... raro. ¿Es por ti o es por mí?
-
¿Acaso importa?
-
No. En realidad no.- Miró al fondo del volcán-
Siento cierta libertad cuando estoy aquí contigo. Supongo que solo quiero que no termine.
-
Estoy segura de que a tu mujer le encantaría saber eso.
-
Podría tener docenas de mujeres a mi alrededor por mi posición y solo tengo una, eso habla bien de mí, no?- Phantasos volvió a levantar su ceja mientras intentaba esconder una sonrisa.-
Vale, lo diré de otra manera. Soy suyo, completamente, durante el día. Si no se me permite disfrutar de otra mujer en mis sueños, la vida sería peor que la casa de las navajas de Xibalbá.
La diosa se echó a reír. No sabía de qué casa estaba hablando, pero no sonaba nada bien. Un día de aquellos, tendría que investigar más al respecto. Hoy prefería sin embargo simplemente disfrutar un poco más de la compañía.
-
De acuerdo, de acuerdo, no diré nada.- Tenía demasiados años recorriendo el subconsciente humano como para dramatizar por un poco de inocente coqueteo.-
Pero tengo malas noticias, a menos que en el fondo del volcán haya otra mujer, vas a tener que conformarte solo con mi palabrería.
-
Entonces ya tengo lo mejor de ti.
-
Touché. Eres un tipo peligroso... más de lo que pensaba...
-
Cruza ese volcán y te lo demostraré.
Negó con la cabeza mientras intentaba evitar una carcajada. Claramente esa noche no conseguiría que entendiera el peligro que le acechaba, así que simplemente desapareció del sueño, no sin antes dejarle a su propia mujer cruzando el volcán.
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Tiempo después...
Oneiros caminaba con paso lento. No podría decirse que era tan seguro como le habría gustado. Era una tarea muy desagradable la que le estaba llevando hasta el palacio de Hypnos, pero era el líder de sus hermanos y esa carga le correspondía solo a él.
Había pasado por la mañana a revisar el estado de las pesadillas. Seguían como siempre. También su hermana Phantasos. En la tarde, había sentido el llamado de su señor Hypnos. No podía augurar nada bueno de esa reunión. Si su señor conocía la situación, debía dar una explicación satisfactoria por no haberle informado hasta ese momento. Si no la conocía, él cargaría eternamente con el destino de Phantasos.
Se quedó frente a la puerta que daba a una especie de sala de reuniones que Hypnos tenía en su palacio. Un espacio muy amplio, presidido por una especie de trono perfectamente esculpido.
Entró cuando las puertas se abrieron solas y se adelantó hasta quedar a unos 2 metros de su señor. La gran cristalera daba sus vistas hacia todo el reino de los sueños. Hypnos miraba con atención a través de ésta, dándole la espalda a Oneiros, el cual ya estaba arrodillado y aguardando su turno de intervenir.
Justo cuando ya había perfeccionado el discurso en su cabeza, Oneiros escuchó que la puerta volvía a abrirse tras de sí. Sus tres hermanos cruzaron la misma y se arrodillaron del mismo modo que había hecho él. Se sorprendió. Era imposible no hacerlo. Vigiló estrechamente a Phantasos. ¿Se había recuperado o le mentiría descaradamente a su señor? La sola idea le hizo hervir la sangre durante unos instantes... hasta que ambos oniros cruzaron las miradas.
Ira. Venganza.
Eso es lo que reflejaban sus ojos. ¿Esos sentimientos eran los que le habían hecho reaccionar y salir de su estado de trance? No estaba muy de acuerdo con ello, pero al menos facilitaba enormemente la situación actual. Todo estaba arreglado. Pero entonces... ¿por qué habían sido convocados por su señor?
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OT: sé que históricamente la palabra Touché no tendría sentido aquí, pero me da igual XDDD
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mié Feb 28, 2024 10:05 pm
por Raven
REGLA 6: LOS HUMANOS QUE CONSIGUEN LLEGAR HASTA EL REINO DE LOS SUEÑOS, DEBEN SER VIGILADOS POR UN ONIRO.
- ¿Quieres conocerlo?
El niño abrió mucho los ojos. No esperaba esa oferta y un ápice de duda se apoderó de él. Phantasos extendió su mano hacia él.
-
A veces hay que arriesgar para ganar...
Apretó los labios dudoso y finalmente estrechó la mano de la oniro. En cuanto lo hizo, la oscuridad se arremolinó y los llevó a otro mundo. Cuando el niño abrió los ojos, encontró unas grandes puertas doradas frente a él.
-
Justo detrás se encuentra mi hogar. Al principio puede dar un poco de miedo, pero merece la pena.
-
¿Tengo que preocuparme?- murmuró receloso.
-
Tú no.
Las puertas se abrieron ante la petición de la diosa y un hermoso león blanco apareció tras ellas. Phantasos hizo que el niño montase sobre él y comenzaron a caminar por el reino de los sueños ante los ojos maravillados del pequeño. Pronto se adentraron en el área de las pesadillas.
-
Tenemos que pasar por aquí en silencio. Cierra los ojos y no los abras hasta que yo te lo diga.
El niño obedeció sin rechistar, ocultando su cara contra el lomo de aquel curioso león. En cuanto pusieron un pie dentro, comenzó a formarse un gran río frente a ellos que les bloqueaba el paso. Pronto apareció la figura de su padre, el mismo hombre del volcán. Phantasos no se sorprendió al verlo degollado y ser lanzado al río. Endureció el gesto mientras veía como la sangre se mezclaba con el agua. Eran unas pesadillas algo inquietantes para un niño. Le oyó gemir. Era el efecto habitual en los humanos al pisar el mundo de las pesadillas.
Había llevado al pequeño a su mundo para intentar ayudarle, no perjudicarle más, así que hizo arder su cosmos y el río y el hombre desaparecieron, convirtiéndose en una cortina de humo. Phantasos se adelantó un par de pasos al niño e hizo un recorrido visual a su alrededor. Estaba lanzando una advertencia muy seria a todas las demás pesadillas que acechaban. Las estaba retando a enfrentarse a ella, pero todas se inclinaron y comenzaron a alejarse.
Continuaron su camino sin más interferencias y pronto llegaron a su destino.
-
Bienvenido al reino de los sueños.
Las horas siguientes, fueron un ir y venir de diferentes escenarios y seres. Algunos antiguos conocidos del pequeño, otros completamente nuevos, ante los que quedaba completamente maravillado, estudiándolos con atención desde todos los ángulos. Cuando el chico hubo satisfecho gran parte de su curiosidad, Phantasos le llevó hasta su palacio. Era la primera vez que un humano cruzaba las puertas de plata. La oniro era incapaz de recordar haber disfrutado tanto de su castillo hasta ese instante.
El pequeño iba proponiendo cambios y generándolos a su paso. Tocaba todo lo que deseaba y exploraba curioso aquello que no conocía. Llegaron a la sala del hielo. La diosa pensaba que tal vez no fuera muy agradable para él por el frío, pero por el contrario, brincó emocionado sobre la nieve y pronto descubrió las amplias posibilidades de experimentar con ésta. Rió como loco cuando Phantasos recibió una bola de nieve contra su cara y más aún cuando ésta se cayó al lago al quebrarse el hielo.
-
¿Y bien?- preguntó la diosa al final de su jornada, sentada sobre la arena de una hermosa playa y disfrutando de un bello amanecer en el cielo.
-
¿Qué te ha parecido?
-
Ha sido... genial...- asintió mientras jugaba con Alot entre sus manos.
-
Entonces admites que es mejor mi hogar que el tuyo...
-
No- dijo el pequeño de forma tajante.-
Es precioso, pero tienes que sentirte muy sola aquí.
Phantasos se sorprendió notablemente. No esperaba ni mucho menos esa respuesta y por ello no respondió inmediatamente.
-
No estoy sola en este lugar. Tengo mucha familia en realidad. -
“Más de los que quisiera” quiso agregar-
Todos están aquí... por aquí...
-
¿Y por qué no hemos visto ninguno?
-
Es que deben andar haciendo otras cosas...
-
Llámalos.
-
No puedo.
-
¿No puedes? ¿Tenéis mil mundos aquí pero no puedes contactar con ellos?
-
Puedo ir a buscarles, pero no nos reunimos si no es algo muy importante.
-
¿No os reunís para nada?
-
Eh...- Phantasos volvió a omitir su primer pensamiento:
“sí, para comandar los ejércitos de las pesadillas y muertos contra el mundo de los vivos cuando la guerra se desata en el Inframundo”-
En realidad, estamos muy ocupados. Cada uno tenemos una misión y eso no nos deja mucho tiempo libre... tenemos que obedecer.
-
¿Os pasáis la vida trabajando? ¡¡Qué aburrido!!
-
No es exactamente así, es que... fuimos creados para eso y... no es que podamos simplemente dejar de hacerlo sin ocasionar problemas...- conforme iba expresando las ideas en voz alta, se daba cuenta que ese niño, al igual que su padre, era muy peligroso.
-
Eso es muy triste.
Phantasos miró hacia el horizonte. Quería contradecir al pequeño, pero era imposible hacerlo. Nunca se había parado a pensar en el número de días que podían pasar sin ver o hablar con ninguno de sus hermanos. Incluso le costaba recordar la última vez que había visto a Hypnos.
-
Supongo que tienes razón. En realidad en mi familia... somos como extraños. Eso te convierte en un chico afortunado por lo que tienes.
-
Bueno, pero yo también tengo que obedecer órdenes.- Se apresuró a decir, tal vez a modo de disculpa.-
Hago todo lo que quiero, pero cuando está mi casco puesto, todo es diferente.
-
¿Tu casco?
-
Sí, la cabeza de un jaguar, te lo enseñaré mañana. Con mi casco soy un guerrero que tiene que obedecer, pero sin él soy libre de ir y venir donde quiera. Ésa es la norma que puso mi papá.
Phantasos lo miró sonriente. Supuso que había sido algún tipo de artimaña creada por aquel hombre para tener controlado a aquel niño tan curioso y extrovertido o quizás algún tipo de entrenamiento temprano en el arte de la guerra.
La brisa corría suave y mecía sus cabellos mientras veían el mar al fondo. Algunas sirenas saltaban por encima del agua tomando los primeros rayos de sol.
-
¿Sabes? Creo que hoy ha sido uno de los días más felices de mi vida. Tengo que darte las gracias.
-
Yo también lo he pasado muy bien. Si me dejas, quiero poder seguir viniendo aquí a estar contigo. Así nunca te volverás a sentir sola.
Phantasos lanzó un suspiro. Era difícil contradecir a aquel pequeño saco de ternura.
-
Siempre que quieras.- Asintió con sinceridad.-
¿Sabes? Yo también tengo un casco con unas alas muy bonitas.
-
¿Me lo enseñas mañana?
La diosa dudó un instante. Los aldeanos de su poblado cada vez estaban más inquietos y se temía que el día clave estaba más próximo de lo que le gustaría, aunque no podía saber la fecha exacta.
-
Mañana.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Jue Feb 29, 2024 8:52 pm
por Hypnos
Hypnos, absorto en el horizonte cavilaba en el futuro del reino de los sueños. «El reino de los sueños ha cambiado… » concluía. Y es que, desde los albores del tiempo aquella región era conocida por su lejanía con el mundo real. Al igual que la realidad, aquella zona parecía tener un sentido, un destino. Hypnos no podía recordar la creación de aquella zona, pero desde que el tiene conciencia está conectado a ella. Desde el inicio los sueños de los hombres parecían darle forma. Su conciencia se conectaba con aquella zona, que después terminó llamando, reino de los sueños, ahí residía temporalmente para luego despertar. Hypnos dedicó gran parte de su existencia a entender esa relación. Cuando aún los humanos no eran sus grandes enemigos… cuando Hades aún no había decidido que eran inadecuados para poblar la zona mas preciada de la creación.
Con el tiempo descubrió que no todos realmente entraban al reino de los sueños cuando dormían. Tenía que cumplir ciertos requisitos de espiritualidad y poder. Eso explicaba por que el reino mantenía cierta estructura y no se volvía un caos deforme al recibir aquellas conciencias humanas que se multiplicaban constantemente. Había otras propiedades que hubo de determinar después de algunas actividades de… investigación. Aquella dimensión, o reino, era capaz de atrapar el alma humana y evitar que volviera a su cuerpo, y un poco más. Podían evitar incluso que volviera nunca mas al reino terreno. Ante tal peligro Hades estableció reglas. Sería el quien decidiera que almas debían ser atrapadas, con el tiempo cedió aquella protestad a Hypnos también, debido a la conexión del dios de los sueños con aquella zona.
Pero mas de diez milenios habían transcurrido desde aquellos días. Cada vez mas humanos podían conectarse a aquella región. Habían descubierto el poder del cosmo, de tal suerte que la energía que visitaba el reino era cada vez mayor. Hypnos tenía protestad sobre los sueños de los hombres, pero poco a poco los hombres comenzaban a darle forma al reino de los sueños. No había riesgo que algún humano pudiera tener poder en el reino de los sueños, sin embargo, la suma de todos los seres que terminaban uniéndose al reino comenzaban a transformarlo, el resultado, como el inconsciente humano, no era predecible, era después de todo este tiempo, esperando, que el reino de los sueños revelaba de mejor manera su estructura.
La puerta detrás de el se abrió. Habían llegado, podía reconocer a sus oniros sin siquiera voltear a verlos. Sentía la energía de los otros tres acercándose. Poco tiempo después de que el estuviera en el mundo llegaron a su vida. Compartió con ellos su energía, los llevó hasta el 8vo sentido, aunque de eso pocos recuerdos quedan ya. De ahí que surgiera la confusión y hubiera quien les llamara hijos de Hypnos, y otros hermanos. No era algo que el meditara demasiado. No conocía profundamente el concepto de familia, pero de conocerlo, hubiera admitido que aquellos cuatro dioses eran su familia.
–Arriba Oneiros, Morpheo, Phantasos, Ikelos, Phobetor… – No se detuvo a mirarlos detenidamente. De hacerlo, tal vez se hubiese dado cuenta que algo anda mal con Phantasos. Pero tenía tiempo ya que poco convivía con ellos. Les había asignado tareas especificas y habían resultado realmente buenos en realizarlas. Se encargaban de cuidar los lindes del mundo de los sueños. De controlar aquellas conciencias que resultaban muy poderosas, y aquellas muy atrevidas. Lo hacían mediante ilusiones, sueños, métodos muy persuasivos, así habían podido controlar aquellas proyecciones que de otra manera habrían causado un gran caos en ese reino.
–Se que han percatado del cambio que ha tenido a lo largo del tiempo el reino de los sueños… Han hecho un buen trabajo controlando los sueños de los humanos que incursionan por acá, es hora de dar un paso más – Sonrió mientras decía aquello. En ese momento el suelo parecía evaporarse. Las líneas rectas de las lozas debajo de ellos comenzaron a ondular. Estaban por ser transportados a otro lugar. Estuvieron pronto flotando en el espacio, frente a ellos estaba el reino de Morphia.
–Este lugar quedará bajo tu recaudo Morpheo. Es la zona más antigua del reino. Y la mas peligrosa. Tendrás las llaves de la prisión eterna del Hades. Pronto necesitaremos atrapar ciertas almas en este lugar para evitar que reencarnen. Serás tu el administrador de esta tierra – Hasta aquel momento Hypnos fungía como administrador de todo. Las acciones de sus oniros estaban limitadas. El gran cambio de aquella reunión sería la libertad. Los oníros tendrían libertad de controlar aquellas dimensiones o reinos.
Pasaron entonces a Fatria. Aquel reino era lúgubre. Era otro tipo de prisión que se alimentaba de la energía de los humanos. Era un castigo distinto. Aquel lugar quedo a recaudo de Phobetor. Pasaron entonces a Phobia, el reino de las pesadillas. Había una diferencia importante en aquel reino. Los humanos podían dormir y tener pesadillas, eso ocurría en otro lugar, sin embargo, los Oniros tenían la capacidad de enviar el alma y conciencia de un humano a Phobia, ahí el sufrimiento sería real, no solo en su sueño. Su alma quedaría atrapada en un sueño terrible que tendría efectos permanentes en su ser. Aquel lugar no podía ser para otro que Ikelo, el mas violento y agresivo de los oniros.
Viajaron nuevamente. –Este lugar solo podría pertenecerte a ti Phantasos – Dijo con cierto toque amoroso que siempre molestaba a sus hermanos. – Es, de todas formas, el lugar que más frecuentas, ahora tendrás protestad para regir los sueños de los humanos mas destacados, decidirás como dirigirlos, te aseguraras que no sea necesario enviarlos a los demás reinos. Hoy hacemos permanente el trabajo que venían realizando todo este tiempo – Ese comentario final lo dirigió a todos. Volvieron entonces al salón donde habían partido. La mirada de Hypnos era una mezcla de orgullo y un poco de tristeza. Ahora que los reinos estaban definidos y entregados el vería cada vez menos aquellos rostros. Pero confiaba en que cumplirían su deber.
Observó le rostro contrariado de Oniros. Después de todo no había entregado ningún reino a su oniro mas leal y poderoso. – Creo que no será sorpresa que Oniros tendrá ingerencia en todos los reinos, como lo tuviera yo. El determinará eventualmente si el camino del reino de los sueños sigue una senda adecuada. Y de no ser así, me informará para corregirlo –. Su mirada descansó. Hypnos había hecho aquello a propósito, deseaba ver la reacción de sus oniros.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Vie Mar 01, 2024 4:47 pm
por Raven
Ya casi había pasado el tiempo que Oneiros había dado de plazo, pero nada había cambiado. Ikelos finalmente optó por enfrentarse a las pesadillas que honorablemente cortaban su paso y llegó hasta Phantasos, zarandeándola.
-
Tienes que reaccionar, ¡ya! Oneiros va a informar a nuestro señor de tu estado en apenas unos minutos. Y sabes lo que ocurrirá entonces.
-
Me da absolutamente igual.- Respondió. Sus palabras eran una mezcla de ira y dejadez, pero al menos por fin había dicho algo.
-
Tenemos una misión y debemos cumplirla, nos guste o no. Tu ausencia empieza a ser demasiado llamativa.
Phantasos levantó la cabeza, fulminando con los ojos a su hermano.
-
No me hables del deber... no lo entiendes, ¿verdad? ¡¡Ese niño está muerto por las estúpidas normas que tenemos los oniros!!
Ikelos retrocedió un par de pasos al escuchar el grito de la muchacha, al tiempo que se ponía de pie y se encaraba con él.
-
Sabía lo que iba a ocurrir, pero no pude escucharlo todo. Solo tenía que haber entrado a la mente de uno de ellos y haberle hecho escupir cada idea de ese plan para haberlo averiguado. Podría haberles dicho quién era, podría haberles advertido... podría haber intercedido en su destino... podría haber matado a todo ese estúpido pueblo... ¡¡y no hice nada!! ¿No lo entiendes? ¡¡Es como si yo misma les hubiese arrojado al fuego!!
Phantasos tomó aire mientras las lágrimas salían furiosas de sus ojos. Su hermano se mantuvo callado, expectante e intentando comprender. Acogió toda su ira, consciente de que eso era positivo para ella en aquel momento. Tras unos instantes, decidió hablar.
-
Las normas existen por un motivo, no son un capricho de nuestro señor. Y sabes tan bien como yo, que el principal objetivo de esas reglas, es el de cuidar de nosotros y nuestro reino.
La oniro se echó a reír con bastante ironía mientras le daba la espalda, pero no le respondió. Unos instantes después, ambos sintieron algo parecido a un tirón dentro de su pecho. Era una llamada del dios supremo de aquel reino. Ikelos chasqueó los dientes.
-
No puedes cambiar lo que ya ha ocurrido, Phantasos, pero sí lo que está por venir. Y la decisión es clara: ¿quieres abandonar a Hypnos o no?
Su hermana se giró con rapidez para mirarle con extrañeza.
-
Él no tiene nada que ver con esto.
-
Tiene todo que ver. Si no puedes ocupar tu cargo, lo hará otro, más débil y estúpido, con el consiguiente riesgo para todos. Pero para seguir a su lado, tienes que volver a cumplir las normas sin cuestionarlas.
-
¿En serio? ¿Así de fácil? ¿Así que, si un día tienes en tu conocimiento un daño potencial a nuestro señor, y tienes el poder y la capacidad de protegerlo, te quedarías de brazos cruzados, simplemente por seguir una estúpida norma que te exige esperar una orden suya?
-
¡Sí!
-
¡¡No!!
-
¡Yo moriría!
-
¡¡Pero él seguiría vivo!!- Sus ojos volvieron a quebrarse. Ikelos era consciente de que volvían al punto de partida. Aquellas palabras no solo se referían a su señor.-
¿Por qué es tan difícil hacer que entiendas que nuestras vidas son insignificantes? Solo valen lo que son capaces proteger.
-
Entonces usa eso para continuar. Coge tu ira y tu sed de venganza y aprende ellas, úsalas para proteger al reino y a nuestro señor. Adáptate a las circunstancias, es lo mejor que sabes hacer, y cuando llegue el momento, usa todo ese conocimiento para arrasar con el que te condujo a esto.
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SALÓN DE HYPNOS:
Oneiros la había mirado con mucha atención cuando entró en el salón. Estudiaba cada uno de sus movimientos, era consciente de ello, así que finalmente decidió mirarle a los ojos para que él mismo pudiese sacar conclusiones.
Se pusieron en pie cuando Hypnos les pidió hacerlo y escucharon con atención lo que decía. Pronto comenzaron a recorrer diferentes espacios del reino. Phantasos admiró el paisaje que su señor le mostraba y le ofrecía. No podía ocultar su cara de sorpresa y cariño. Escuchaba sus palabras con atención. Durante unos segundos todo parecía haber vuelto a la normalidad y sentía cierta paz en su interior. Era el efecto sanador que tenía la mera presencia de su señor. No dijo nada, aunque sin duda habría deseado hacerlo y agradecerle, pero no le correspondía a ella hablar.
Continuaron su recorrido hasta llegar nuevamente al salón del trono de Hypnos. Parecía que el dios del sueño había terminado de hablar, así que Oneiros tomó finalmente la palabra.
-
Mi señor... me honráis, como siempre. Estoy seguro que hablo por todos al agradeceros una vez más vuestra generosidad. Cumpliremos nuestro deber diligentemente.- Se detuvo ahí, y por un momento pareció no querer continuar hablando, hasta que...-
Si debo informaros sobre lo que pasa en vuestro reino, me veo en la obligación de advertiros de importantes nuevas en estas últimas semanas.
Tal vez fue su imaginación, pero el aire se tensó en ese instante. Todos parecían aguantar su respiración.
-
Phantasos... - Ikelos apretó tanto sus dientes que casi todos lo oyeron.-
no ha participado apenas en sus funciones contraídas con los humanos estas últimas semanas. A cambio, hoy gozáis de algunas nuevas y poderosas pesadillas para vuestros ejércitos creadas por ella. Sobra decir que ningún humano quedó descuidado en ese tiempo, pues Ikelos, Morfeo y yo mismo tomamos gustosos esa responsabilidad.
Phobetor se echó a reír irrespetuosamente mientras lanzaba una mirada desafiante a Oneiros. Estaban claras las desavenencias entre ellos. Pronto la conversación se centró en el hermano descarriado, como siempre solía suceder. Phantasos no dijo nada, aunque sabía que tendría que agradecer el gesto a su hermano en el futuro. Pero no ese día... todo había sido muy confuso.
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MOMENTO ACTUAL
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(Finalizado el corredor y la caza de la plantita... espero XDDDD si es que sobrevivimos XD)
La nieve caía lentamente sobre su rostro, fundiéndose lentamente sobre sus pálidas mejillas. Vestía una túnica griega blanca, completamente inadecuada para un entorno helado. Carecía de importancia al no poder sentir el frío, aunque era capaz de rememorarlo en su mente de cuando lo sintió en el cuerpo de Raven y traerlo hasta ese momento.
Su piel se mostraba pálida y sus cabellos de color azul celeste, lo que la hacía casi imperceptible desde la lejanía, excepto por el vaho producido por su respiración.
Al fin estaba en casa y aquello le traía una extraña mezcla de sensaciones.
Agradecía volver y tener tiempo de poder ordenar sus ideas. Disfrutar de la paz reconfortante de su hogar. Pero también admitía que tras todo ese tiempo rodeada de gente, su hogar parecía más solitario que de costumbre.
Respiró hondo, intentando sentir el frío en el interior de sus pulmones de forma infructuosa. La estatua de hielo de aquel niño la miraba con atención. Ella sonrió mientras se acomodaba en la roca que tenía a su espalda. Había mucho de lo que hablar.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mar Mar 05, 2024 7:55 pm
por Raven
S. XIV aproximadamente
- El mundo humano está sumido en el caos. La muerte y la desesperación están llegando a cada rincón, pero eso no nos concierne... todavía.- Explicó Hypnos mientras sus cinco oniros se mantenían arrodillados frente a él.- Os he hecho llamar, porque hay una tarea para vosotros en el mundo de los vivos. Phantasos... Phobétor... seréis los encargados de cumplirla.
-
Mi señor.- Oneiros prácticamente no dejó acabar a Hypnos, lo cuál era una actitud de lo más extraña en él.-
Sería un honor para mí poder tomar la responsabilidad de llevar a cabo la misión, si os place.
- Te necesito en otro lugar junto con Ikelos y Morpheo.- Se limitó a contestar el dios del sueño.
Oneiros bajó la cabeza. Apretó el puño con fuerza, pero no dijo ni una sola palabra más. Phantasos lo miró a su espalda. Podía notar la tensión que emanaba de su hermano en ese instante, al igual que la sonrisa descarada de triunfo que mostraba Phobétor a su izquierda.
Hypnos les explicó los detalles, aunque el pensamiento de todos los oniros estaba en otra parte. La reunión finalizó y todos salieron pensativos de aquel lugar. Íkelos y Morpheo se encaminaron hacia sus respectivos destinos, no sin antes lanzar una mirada de advertencia a la diosa. Oneiros no les siguió, en realidad, no tardó ni 5 segundos desde que se cerraran las puertas a la sala de Hypnos para acercarse a su hermana y tomarla del brazo con fuerza.
-
Phantasos... tienes que hablar con Hypnos ahora.- Hablaba en susurros, pero su tono era más serio de lo habitual y reflejaba auténtica preocupación.
-
No.- Respondió ella tajantemente.
-
Jamás permitiría que fueses a esta misión si supiera la verdad.
-
Me necesita allí. Somos los más aptos, así que voy a ir.
-
Es demasiado arriesgado. Phobétor no es de los que dejan las cosas a medias, ya lo sabes. No puedes completar la tarea y controlarle al mismo tiempo... deja que hable con Hypnos.
-
¡No!- Esta vez fue la oniro la que sujetó los brazos de su hermano.-
Soy un oniro igual que tú. Tengo que hacerlo... sola. Sabíamos que esto ocurriría antes o después. Puedo hacerlo. Tengo mis trucos.
-
Él te conoce demasiado bien, contará con ello.
-
Pero siempre podemos conocernos mejor ¿verdad, “hermanita”?
La voz gélida de Phobetor interrumpió la conversación. Oneiros tuvo que ser retenido por Phantasos y así evitar una pelea.
-
Oneiros... no es el lugar.
-
Eso, Oneiros... vas a hacer que lleguemos tarde...- el oniro le tendía la mano a la muchacha, pero ésta la ignoró por completo. La diosa abrió un portal y desapareció a través de él, no sin antes mandarle una mirada tranquilizadora a Oneiros.
Phobétor la siguió, mientras chasqueaba la lengua y decía adiós a su hermano con sorna.
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-
¿Piensas hacer algo para cumplir nuestra misión?- preguntó Phantasos visiblemente molesta.
-
Tú lo harás bien...
La oniro intentó contenerse. Solo quería acabar aquello cuanto antes. Phobétor se acercó, pero por suerte paró a una distancia segura.
-
Muy interesante la charla que has tenido con nuestro hermanito mayor. Siento como si hubiese vivido una mentira durante miles de años. Siempre había pensado que nuestro amado señor me había premiado por mi comportamiento... no sabes lo desilusionado que me siento al descubrir que en realidad él nunca supo nada.- Hablaba con tono teatral y realizando gestos exagerados.-
En realidad, ahora que lo pienso... tal vez Hypnos se sienta igual que yo cuando lo descubra... y eso no está bien- explicó mientras movía de un lado a otro su dedo frente a ella.
-
¿Quieres que lo descubramos?- Murmuró mientras observaba a los humanos que les habían traído hasta allí.
-
No quiero arriesgarme a ver como te rompe como una ramita...
Phantasos cerró los ojos y se acercó hasta él para encararse con seriedad.
-
¿Crees que puedes amenazarme con mi señor? Me subestimas si crees que esa manipulación de principiante puede condicionarme de algún modo. Acabemos-la-misión.- Se dio la vuelta para volver al punto en el que estaba vigilando.
-
Prefiero disfrutar un poco más de tu compañía, hacía mucho que no podíamos disfrutar de un tiempo a solas... ¿Cuánto hace? ¿Mil años? ¿Dos mil? Estoy seguro de que puedes recordar exactamente el día, la hora y el minuto... podemos continuar lo que dejamos pendiente...- murmuró alzando su mano para intentar tocar su hombro. La diosa lo esquivó a tiempo transformándose viento y se alejó varios metros de él. Lo miró con determinación desde la lejanía mientras Phobétor dejaba su teatralidad aparcada. Pronto se enderezó más y su sonrisa se desvaneció, generando un aura de peligro y violencia.-
Sabes que un día superaré a Oneiros... y sabes que ese día habré encontrado el modo de que no te escabullas entre mis dedos.
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MOMENTO ACTUAL:
-
Lo tuve... al alcance de mi mano, pude sentirlo.- Explicaba la oniro a la estatua de hielo.-
Sentí que por fin todo había terminado, que todo volvería a ser como antes. Pero se desvaneció frente a mis ojos. Los sueños desaparecían... y las pesadillas volvían.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Jue Mar 07, 2024 9:46 pm
por Raven
S. XVIII aproximadamente
La noche había terminado en el mundo de los humanos y el día se hacía paso en el reino de los sueños. Era el mejor momento para explorar el reino, hacer nuevas creaciones o simplemente descansar.
Ikelos se echó a reír, no podía evitarlo. Morpheo tampoco pudo evitar soltar una carcajada. Oneiros se acercó a ellos tras volver de sus funciones, extrañado por la actitud de ambos hermanos.
- ¿Qué os ocurre?- preguntó al escucharles murmurar.
- Esos dos idiotas de ahí, han considerado que podía ser un gran entretenimiento venir a burlarse de mí.- La voz de Phantasos se escuchó, algo más alejada. Se movía bajo un árbol de una forma bastante indefinida. Caminaba hacia delante y hacia atrás, haciendo algún giro brusco en ocasiones.
- ¿Estás...?- Se detuvo en su pregunta, esencialmente porque no estaba muy seguro de lo que su hermana hacía.
- ¡Estoy bailando!- Gritó molesta bajando los brazos.
- Reinventando el baile, querrás decir.- Intervino Morpheo sonriente. Phantasos optó por ignorar ese último comentario.
- La muchacha con la que trato últimamente vive completamente obsesionada con el baile, da igual todo lo que intente en sus sueños, siempre acaba derivando en una sala enorme con música. Así que... no me queda otra que intentar acceder a ella a través de la danza.- Explicó Phantasos- Y en vez de ayudar, estos dos niñitos andan burlándose.
- No, no, no, eso no es cierto, ni justo... lo sabes. Te he ayudado hasta que mi resistencia ha quedado doblegada bajo el poder de tus zapatos- Aclaró Morpheo.
- En mi caso... no, no estoy hecho para eso. Pero lo admito y ya.- Asintió Ikelos.
Oneiros respiró hondo. Quería descansar, sin duda, pero no era común encontrarse los cuatro de manera tan animada, así que decidió quedarse un poco más.
- ¿Qué practicas?
- Vals... estilo francés...
- Adelante.
Oneiros extendió su mano dispuesto a ayudarla. Prefirió omitir la parte en la que jamás habría averiguado que lo que hacía era practicar un vals. Phantasos sonrió ampliamente y tomó su mano encantada... aunque pronto el mayor de los hermanos comenzó a lamentar haberse ofrecido para la tarea. Ahora entendía que un dios guerrero como Morpheo se hubiese retirado de aquella contienda.
- Tienes que vigilar tus pies.
- Ya lo hago- dijo Phantasos bajando la cabeza para intentar no fallar esta vez.
- ¡Pero tienes que mirarme a los ojos!
- ¡Oh, disculpa!- Levantó la cabeza con tanta fuerza que golpeó sin querer la nariz de su hermano.- O_O ¡¡Perdón!! Bueno... no sangras, no ha podido ser muy grave...
- Si hubiésemos sabido esto antes, los doce trabajos de Hércules se podrían haber simplificado en uno: “bailar con Phantasos”... y ese saco de músculos jamás lo hubiese conseguido.- Susurró Ikelos a Morpheo sin poder contener la risa.
- ¡¡¡Callaros estúpidos!!!
- Esto empieza a recordarme a cuando entrenábamos juntos.- Se quejó el oniro mayor mientras se frotaba su tibia.
- ¿En serio, tú también?
- Solo...- Oneiros meditó un instante- tienes que concentrarte... y sé cómo puedo ayudarte con eso.
- ¿Intentas entrar en mi cabeza?
- Déjame ayudarte...
La oniro torció el gesto, pero finalmente aceptó el uso del control mental de Oneiros. En ese instante, su hermano había dejado de estar presente y ahora era Hypnos el que estaba frente a ella. Para sorpresa de todos, a partir de ese instante, no hubo ningún error llamativo. De hecho, ahora sí podía decirse que ambos bailaban con elegancia.
Morpheo e Ikelos se miraron con sonrisa cómplice, conocedores de que Oneiros debía estar disfrutando ese momento por más motivos que el simple éxito en sus enseñanzas.
- Vaya...- Phantasos sonrió animada tras unos minutos de práctica. Su hermano dejó de usar su influjo y nuevamente volvió a ser él.
- ¿Lo ves? Solo era cuestión de concentración.
- Bueno, es que la pareja no es comparable.
- ¡Auch!- Murmuraron Morpheo e Ikelos casi al unísono haciendo un gesto de dolor.
- Tengo que admitirlo, se te da mejor enseñar a bailar que a luchar.
Los dos hermanos se llevaron las manos a la cara. Oneiros por su parte frunció un poco el ceño. Estaba claro que estaba dándole vueltas a una respuesta diplomática en vez de la que resonaba con fuerza en su cabeza.
- Sigue practicando y no tendrás ningún problema con esa muchacha.
Comenzó a marcharse de allí, pero Phantasos le retuvo.
- Muchísimas gracias por tu ayuda- sonrió mientras tomaba su mano entre las suyas.- No sé qué habría hecho si no hubieses llegado.
Oneiros se sonrojó un poco, pero casi de inmediato recobró la compostura. Tomó una de las manos de Phantasos y besó su palma antes de marcharse.
- Madame...
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Lun Mar 11, 2024 3:28 pm
por Hypnos
En los campos Elíseos, frente al templo de los dioses gemelos se encontraba uno de ellos, Hypnos, sentado a un costado de las escalinatas observando el hermoso paisaje, sus ojos se esforzaban por apreciar el color de todas las flores, su forma, su movimiento, su mirada se forzaba para apreciar aquellos arreglos que estaban en el horizonte. Meditaba en su regreso, en las diferencias entre esta encarnación y las anteriores. Había algunas cosas que le inquietaban, una de ellas era el no haberse encontrado con Hades aún. Sabía por boca de Phantasos que había algunas deidades rondando el inframundo. ¿Estaría Hades con ellos? No podía sentir su cosmos. Tal vez estaban en otra dimensión. El no saber que ocurría con su dios no le permitía estar consigo mismo. Decidió tratar de ocuparse de otros temas que sí tenía a su alcance resolver.
Recordó lo ocurrido en su último viaje, la recordó a ella, su oniro. Phantasos. ¿Estaría bien?, pensaba en que, volviendo al reino de los sueños ella encontraría de nuevo su centro, junto a sus hermanos. Pero no estaba tan seguro. Recordaba aquella sensación cuando vio por primera vez a sus Oniros, estaba orgulloso de ellos y pasaba mucho tiempo trabajando con ellos en el reino de los sueños. Hasta que poco a poco comenzó a alejarse. No es que ya no sintiera aquel orgullo o amor por ellos. Pero las guerras y el cuidado de su dios lo alejaron poco a poco de ellos, hasta que la relación se jerarquizó, así era más sencillo y eficiente.
El convivir con Phantasos durante aquellos días había removido aquella sensación olvidada. Ahora, después de todo lo ocurrido continuaba preguntándose si Phantasos estaba bien, al concluir el viaje se veía entera, fuerte, pero su voz y sus ojos ya no arrojaban aquella chispa tan característica en ella. Pensó en llamarla a comparecer frente a él, era lo habitual. Hypnos no acostumbraba a andar por el reino de los sueños llamando a voces a sus oníros. Pero concluyó que, si quería averiguar si Phantasos estaba realmente bien debía ser allá, en su hogar.
Hypnos desapareció del Eliseo en un dorado destello, para aparecer a la entrada del reino de los sueños y fantasía, quería aprovechar y recorrer un poco el lugar. Ver que se había estado perdiendo. Apenas al llegar las pesadillas se congregaron, amagaron con atacar, pero luego solo desaparecieron. Hypnos no había evocado su poder, pero aquellas maquinaciones sabían que era inútil interponerse. Aquellas pesadillas parecían estar en el reino de Phantasos, cuando se dividió aquella dimensión los miedos y pesadillas capaces de lastimar el alma habían quedado a recaudo de Ikelos, en otra parte del reino… que hubiera tantas pesadillas en Phantasia evidenciaba los cambios que Hypnos constantemente sentía en el reino. Las fronteras se borraban de a poco.
Se concentró, busco a Phantasos, la ubicó en el castillo. Recorrió hermoso e intrincado camino hasta llegar al castillo de los sueños, el había morado ahí anteriormente, pero como todo, era distinto. Atravesó salones, estancias y bibliotecas, todas de distintas formas y colores, después llegó a un salón que parecía ser una región distinta. Al atravesar las puertas la nieve cubría todo cuanto la vista tocaba, nevaba copiosamente, Hypnos se extrañó, pensaba en que significaba aquel salón mientras jugaba con algunos copos de nieve en su mano.
Siguió su andar, extendió sus alas pues consideró que le tomaría mucho tiempo caminar en aquel frío páramo. Sentía a Phantasos cerca. Por fin la vio, la nieve que caía hacía difícil verla a detalle, pero ahí estaba, sentada, frente a una estatúa de hielo, conforme se acercaba pudo ver que era una imagen de un niño. Aquello le extrañó.
Hypnos por fin hubo de estar lo suficientemente cerca como para dejar de volar. Sus alas desaparecieron, sus pies recorrieron los últimos metros del camino.
—Phantasos — Dijo al estar casi a su lado. No estaba seguro de como comenzar aquella convseración, pensaba que si le ordenaba que le contara todo lo que le sucedía lo haría, pero no sentía que aquello fuera la mejor manera de ayudar a su Oniro, después de un par de segundos de duda, desvió la mirada. — ¿Quién es el? —
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Lun Mar 11, 2024 11:03 pm
por Raven
Había estado tan absorta hablando a la estatua de hielo, que no se percató de que alguien más estaba en aquel lugar y en consecuencia, no pudo ocultar un pequeño brinco producido por el susto inicial.
- ¡Mi señor!
En cuanto dijo esas palabras, una bola de nieve de origen completamente desconocido fue a golpear a la roca que estaba sobre su cabeza, haciendo que sus restos cayesen sobre ella. Phantasos comprendió por qué había pasado eso, aunque era bastante problemático justo en ese momento.
Tuvo un instante en el que consideró la posibilidad real de estar delirando o abducida en una extraña alucinación... pero había cosas que simplemente se sabían, sin tener claro el por qué. Ésta era una de ellas.
Hypnos nunca había estado en su castillo en sus más de dos mil años de vida... ciertamente, tal acontecimiento debía haber sido completamente diferente. Debía haber entrado con los honores que se merecía y haber sido recibido en presencia de todos los sueños que allí habitaban postrados ante él... pero claramente ya no había que preocuparse sobre eso.
Respiró hondo con cierta resignación y simplemente aceptó la situación. En cualquier otro momento se habría levantado y se habría arrodillado frente a Hypnos... pero no lo hizo. Simplemente miró como se acercaba desde su posición sentada en la nieve y apoyada en aquella roca que apenas se elevaba un poco más de medio metro desde su cabeza. Antes de que el dios siguiese avanzando, levantó ambas manos hacia su señor en señal de que se detuviese o que simplemente esperara a recibir una explicación.
- De todas las salas en las que nos podríamos haber encontrado, estamos en la más... complicada.- Le explicó con calma pero con una sonrisa sincera. Estaba feliz por verle allí, no podía negarlo. Las cosas no habían ido tan bien como le habrían gustado en su anterior aventura y sabía que Hypnos ya había gastado muchos cartuchos de paciencia para con ella. Pero su presencia allí ya era una muestra importante de buena voluntad y lo apreciaba.- Yo la creé... pero tiene sus propias reglas y hay que aceptarlas si queremos permanecer aquí indemnes.- Lo pensó un instante. Lo último que le faltaba, es que su señor saliera de allí con un bolazo de nieve recibido a traición y pensando que la culpa era de ella.
1. No se puede usar el cosmos, así que es básicamente como si fuésemos humanos... a excepción de las pequeñas transformaciones que no soy capaz de controlar.
2. Aquí solo somos TÚ y yo. No hay jerarquía.- Dijo remarcando mucho la palabra TÚ.
3. No se puede mentir en esta sala. En consecuencia, tampoco se pueden tomar represalias en el exterior.
¿Estás de acuerdo? Si no... siempre podemos salir e ir a un lugar más... digno.
La diosa no podía ocultar lo graciosa que le resultaba la situación. Escapaba totalmente a la previsión que habría tenido de una primera visita de Hypnos a su palacio.
*Flashback
- De acuerdo, no se vale usar la magia o tendrías mucha ventaja, tenemos que ser iguales en esta sala en todos los aspectos, así que eres humana.- Explicó el niño mientras jugaba con la nieve de sus pies.
- Eso es prácticamente imposible, hay cambios que ni yo puedo controlar a veces.
- Vale, pero solo los que no puedas controlar.
- Hecho- murmuró Phantasos, siendo consciente de que eso dejaba abiertas muchas posibilidades.
- ¡¡No se vale engañar!!- Le replicó el pequeño.
- Demasiado listo... vaaaale.
- Y no te puedes vengar cuando salgamos.
- No pensaba hacerlo... probablemente.- Admitió con algo de duda.- Pero vale, tienes mi palabra.
En ese instante, una bola de nieve fue a impactar directamente sobre la cara de Phantasos. Se quitó los restos que quedaban con su mano, tal y como había prometido, y de pronto todas esas normas cobraban sentido en su cabeza. De fondo podía escuchar las carcajadas del pequeño. Una risa demasiado contagiosa, por lo que Phantasos tuvo que contenerse para no carcajearse como loca. En vez de eso, abrió los ojos de forma desafiante hacia el pequeño, que podía sentir la aventura que iniciaba en ese momento.
- Corre...
Se mantuvo expectante a la respuesta de Hypnos, esperando que no la tomase por loca tras escuchar aquellas normas. Phantasos era consciente de que aquella sala y las reglas creadas por un niño no serían las que sometieran al dios del sueño. No era tan poderosa ni el dios tan sumiso, pero quiso pensar que, al igual que ella, Hypnos las aceptara aunque solo fuese por una cuestión de “honor” o de “palabra”.
Finalmente el dios asintió. Ahora venía lo más complicado, que era dejar atrás miles de años de trato cortés para, simplemente, tratarlo como a uno más de su particular familia. Phantasos dio un par de palmadas en el suelo junto a ella, haciendo que algo de nieve se aplastara.
- Lo siento, sé que no es el sitio más cómodo, pero os aseguro...- al decir aquellas palabras se oyó un crujido a la lejanía, procedente de unas montañas nevadas.-... pero te aseguro...- corrigió Phantasos- que es el sitio más seguro, lo sé por experiencia. Como te he dicho, yo creé la sala, pero fue él quien hizo ciertos ajustes para que fuera más entretenida.- Explicó mientras señalaba la estatua de hielo del niño.
Observaba cómo Hypnos se sentaba junto a ella y algo en su interior agradeció que él estuviese allí, de esa manera. A pesar de todo, podía sentir que había un muro invisible entre ambos. No podía señalar razones concretas, más allá de que había dejado de llamarla “Phantanasos” para dirigirse a ella como todos los demás, pero había una cierta tensión que había arrastrado desde el río de sangre hasta aquella sala.
- Me has preguntado quién es él- dijo de forma pensativa- Yo diría que “un tesoro robado”. Un niño particularmente talentoso y con un grandioso potencial para el reino de los sueños que me fue arrebatado en el cráter de un volcán.- No entró en detalles, sabía que Hypnos había visto lo ocurrido en aquel corredor.- Pero aún es mucho más que eso. Es mi confidente, quien aún hoy consigue sacarme una sonrisa... y también el recuerdo presente de que encariñarse con humanos puede traer terribles consecuencias a los inmortales.
Mientras hablaba, poco a poco su cabello iba cambiando de color y algunas facciones de su rostro cambiaron ligeramente. Aquella figura que se mostraba ante él, no le era desconocida, pero hacía milenios que no la había vuelto a ver:
Era la Phantasos real. La que él un día había creado. No era morena, ni con ojos con heterocromía. En realidad eran unos ojos tan claros que se fundían con el lila y el azul indistintamente.
Hypnos solo había visto esa apariencia en muy pocas ocasiones, todas próximas a su “nacimiento”. Después había cambiado a un estilo casi completamente opuesto para nunca más volver a su forma real.
La oniro respiró hondo. Su señor no había ido allí para hablar del niño o de las particularidades de la sala del hielo. Retrasar lo que parecía evidente, solo lo haría más difícil.
- Nunca quise subestimarte, ni dañar tu orgullo de dios.- Lo dijo con suavidad y con un claro tono de disculpa. Hablaba despacio, pendiente de las reacciones de su señor.- ¿Cómo podría? He sentido de primera mano el poder que albergas y he contemplado las proezas que puedes llegar a hacer desde hace miles de años.- Sonrió levemente.- Creí que Rhiannon se enfadaría al escuchar hablar “mal” sobre los dragones y que podría aprovecharme de que no me conocía lo suficiente para guiarla. Creí que tú nos intentarías detener y te enfadarías conmigo por mi actitud, un pequeño ataque y ya. Montábamos en dragones, cruzar el río no debería habernos llevado más de un minuto. Parecía algo sencillo y manejable.- Se detuvo un instante bajando la mirada hasta sus manos.- Me equivoqué y lo lamento. Estaba tan preocupada por lo que podría aparecer después del río, que no pude prever lo que pasaría... y el resultado no fue en absoluto lo que quería.- Levantó finalmente la mirada para fijarla en la de Hypnos.- El problema, es que yo también tengo mi propio orgullo de diosa- volvió a sonreírle. Quería una charla pacífica de la cuál aprender, pero era un tema delicado de abordar y si se descuidaba podría no ser visto así por el dios.- Hay un punto frustrante en el hecho de saber que no puedes proteger a quien quieres, porque básicamente eres mucho más débil que él. Cuando llegué a la sospecha de lo que el río de sangre hacía, quise protegerte a ti y a Rhiannon, quise que no tuvieras que enfrentar la idea o las consecuencias de tener que hacernos daño a ella o a mí. Sé que debía ser tu decisión, que es parte de lo que implica comandar, pero...
Dudó un instante. Aún podía sentir la furia y la decepción que había emanado del dios en aquel momento, aunque después había intentado contenerla. Era difícil hablar sobre ello sin que acabase derivando en un reproche.
- ¿Tan... malo es... que me preocupe por tu bienestar?
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mié Mar 13, 2024 4:44 pm
por Hypnos
Hypnos pensó que su presencia había sido ya detectada, empero hubo de darse cuenta de que no al escuchar la exclamación de sorpresa de su oníro, casi al tiempo un proyectil de nieve emergió de algún lugar en dirección a Phantasos, por instinto intentó detenerlo con su cosmoenergía, solo para darse cuenta de que no era capaz de evocarla. Esto le confundió. Antes de que pudiera concluir cualquier cosa Phantasos había comenzado a explicar las reglas de aquella sala. Había cierta sorpresa en el dios de los sueños, pues pocas condiciones en la realidad podían limitar la cosmoenergía. Athena podía limitar la teletransportación en las tierras cercanas a su residencia, lo mismo Hades en el inframundo, pero limitar el uso de energía, aquello era algo, especial.
No tenía problemas con evitar mentir, su fuerte no era el engaño, ese era mas bien la especialidad de su anfitriona. Y sobre la jerarquía… Consideraba que la jerarquía no era algo que se pudiera eliminar tan fácilmente, requería un esfuerzo consciente para tratar de ignorarla. Pero estaba de acuerdo en no darle órdenes y en tolerar algún desplante. Aquellas normas las consideraba innecesarias, y veía en ellas algún tipo de juego que Hypnos no creía disfrutar. Sin embargo, deseaba hablar con su oniro y seguirlas no era un coste demasiado elevado.
Phantasos respondió acerca de la pregunta del niño. “Un tesoro robado”, lo decía con una nostalgia palpable. Hypnos se esforzaba por entenderla, por encajar lo que ella decía con todo lo que había ocurrido. Podía constatar que lo que ocurrió en el viaje no había tenido secuelas muy graves, el esperaba ver una Phantasos ensombrecida, seria, triste tal vez, pero no, su ánimo era bastante bueno, Hypnos consideró que se debía al lugar, debía ser parte de la magia de aquel frío páramo. Hypnos poco sabía que su presencia ahí también contribuía a que Phantasos tuviera un talante distinto.
El dios la veía atentamente, por lo que pudo percibir cuando el cambio comenzó. Su rostro, su cabello, sus ojos. Aquella imagen estaba guardada muy profundo en la mente de Hypnos, justo enseguida de las cosas olvidadas. Le causo nostalgia el verla nuevamente así. Se preguntó, ¿Qué coste debe pagar la diosa de las apariencias?, que puede significar el ver su reflejo siempre distinto, siempre alguien más.
Pronto la conversación se tornó en el tema que lo había llevado hasta ahí. Ella explicó, pero realmente lo que hacía era mostrar su corazón. Hasta en el discurso jugaba con las apariencias. Era una diosa bien entrenada, Hypnos se enorgulleció.
–Mi orgullo de Dios… Es mas lo que lo alimentas que lo que puedes llegar a dañarlo… – le dijo en respuesta a los cumplidos que justo acababa de proferir hacía su poder. – Tu error es… normal… – dijo mientras volteaba a ver la estatua, hasta ese momento no había apartado su mirada de Phantasos. – Tus conjeturas eran buenas, pero intentaste actuar por todos. Eso haría un líder, sí, pero el liderazgo se gana, y tú, aún no te lo habías ganado. – Ahora levantó su mirada al cielo, no era posible ver ninguna estrella, todo estaba cubierto por nubes grises que se movían rápidamente en el firmamento.
Al escuchar el concepto de “Orgullo de diosa”, Hypnos pensó en algo que no había pensado antes. Sus Oniros eran fuertes, estaba seguro que si se unían podían derrotarlo a el mismo, había visto su evolución a lo largo del tiempo, estaban a un paso de los dioses olímpicos, nunca relaciono aquel aumento de poder con un creciente orgullo. Siempre los veía como subordinados, como niños tal vez. No tenía idea de que tan cerca podían estar de el mismo.
–Asumo que no lo pudiste proteger a él… – Dijo volviendo a ver a la estatua. –El proteger a alguien no tiene tanto que ver con el poder, si no con la voluntad, la intención. Y con entender cuándo la protección es necesaria– Su rostro se endureció mientras volvía su mirada a ella, a aquella mujer rubia de ojos grises, que de pronto era su pupila, en ratos una retadora, y a veces quería ser su protectora. –No somos caballeros de Athena, no estamos para proteger a nadie, mas bien, somos la amenaza del mundo… – Hizo una pausa, meditó sus siguientes palabras, relajo su ceño. –Tu reino, tu trabajo… has conocido los sueños de tantos humanos, a este lugar llegan los sueños solo de aquellos humanos que valen algo, algunos malvados, sí, pero en su mayoría humanos con un lugar guardado en el Elíseo por su valor, fuerza, determinación, voluntad, amor… no lo preví antes… pero al habitar en sus sueños conectas tu mente con la de ellos, y de a poco ha ido permeando en ti su naturaleza…-
Buscaba la profundidad de sus ojos, como intentando llegar a aquella Phantasos que había conocido hace tanos miles de años.
Decidió responder por fin a su última pregunta.
–Malo, no es malo que te preocupes por mí… es solo que lo haces de una manera que es… un sin sentido… – Hypnos consideraba normal que en un caso de peligro mortal sus oniros intentaran poner su vida antes que la suya. El lo haría con Hades. Pero Phantasos hablaba de bienestar, hablaba de una preocupación mas profunda, mas humana.
–Durante el viaje, ha ocurrido algo más… – Dijo cambiando un poco el tema de la conversación. –Tengo curiosidad, ¿Qué significó para ti el haber perdido el cuerpo de Raven?, era un cuerpo con el que tenías un par de días, pero… creo que te afectó el que te haya separado de el… -
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mié Mar 13, 2024 9:34 pm
por Raven
Escuchó las palabras de Hypnos con atención y meditó su razonamiento. Le habría gustado rebatirle, más aún sabiendo que de algún modo podía hacerlo en esa sala, pero la realidad, es que no podía.
- Tienes razón.- Contestó con calma. Ciertamente no era una líder, no se lo había ganado, en realidad ni siquiera quería serlo. Así que no podía hacer otra cosa que aceptar la realidad de los hechos e intentar mejorar en el futuro.
Seguía pensando al respecto cuando Hypnos hizo un nuevo giro en la conversación y volvió a referirse al niño.
- No, no pude protegerlo. Incluso cuando era algo que le había prometido a él y a mí misma. Era consciente entonces y ahora de que no es parte de nuestra misión... pero bueno, al final la vida no es solo cumplir nuestro deber ¿no? A veces intento autoengañarme y creer que la vida que le restaba iba a estar llena de obstáculos y dolor, que la muerte fue realmente una salvación... pero ni siquiera yo soy tan ingenua.
Respiró hondo mientras miraba la estatua con atención y escuchaba el discurso de su señor.
- “La amenaza del mundo”...- abrió mucho los ojos sonriendo. Aquella sentencia parecía bastante melodramática. Lo miró a los ojos con fijeza antes de hablar.- Tú no crees eso.- Hizo una pequeña pausa, recordando el pequeño instante en el que había entrado al sueño producido por Xtabay.- Como parte del ejército de Hades, nos corresponde castigar a los humanos y sí, ser una amenaza que les ayude a seguir el camino más adecuado. Pero el Reino de los sueños... somos diferentes. Podemos ser el tormento y la condena de los humanos, pero también somos su alivio y su esperanza. Pesadillas y sueños, ambos en equilibrio. Tu sueño... no pude ver mucho, en realidad solo fue un pequeño instante, pero lo que vi no parecía ser amenazante o maligno, en realidad, pude ver un mundo... justo. Y para mí está bien. Creo que tenemos una perspectiva privilegiada de la que carece el Santuario y el resto del Inframundo ¿por qué renunciar a ella o a lo que somos?
Tomó algo de aire antes de continuar. O simplemente le dejó un instante a Hypnos para que pudiera opinar al respecto.
- No he comprendido muy bien a qué te refieres con que “es un sin sentido” mi preocupación por ti. De acuerdo, no tiene sentido preocuparme por tu vida porque jugamos con cierta ventaja en ese aspecto, lo entiendo.- No quiso entrar a hablar sobre los motivos más que fundados de que en ese corredor tal vez no contaban con ella.- Pero eres algo más que simplemente un dios. No preocuparme por tu bienestar es como decir que eres una piedra. Tienes mente, tienes pensamientos, anhelos, dudas, miedos... bueno, no tengo muy claro esto último- dijo a la vez que soltaba una pequeña risa- y como dios inmortal, cargarás con ellos eternamente. No le veo un sinsentido intentar velar porque éstos sean lo menos dolorosos posibles.
Hubo una pequeña pausa en su conversación, en la que aprovechó para dejarse hipnotizar con el movimiento de las ramas de los árboles que se mecían por el viento con suavidad, dejando caer la nieve lentamente. Meditaba sobre si sería buen momento para hablar con Hypnos acerca de aquel sueño en el Santuario, cuando éste interrumpió su pensamiento con una nueva pregunta.
- Durante el viaje, ha ocurrido algo más… Tengo curiosidad, ¿Qué significó para ti el haber perdido el cuerpo de Raven?, era un cuerpo con el que tenías un par de días, pero… creo que te afectó el que te haya separado de él…
Phantasos no pudo evitar tensarse un poco. Incluso mantuvo la respiración durante unos instantes mientras su mente trabajaba rápido al respecto. No podía mentir... no quería mentir. Pero para poder responderle adecuadamente, iba a tener que mostrar algo que durante miles de años le había ocultado.
- Es algo más complicado de lo que parece... - Comenzó a explicar. Se mostraba dudosa, no podía esconderlo. Aún así, también lo veía como una oportunidad para soltar aquella carga con la que había acarreado durante tantos años.- Para que logres comprender mi reacción hay que volver atrás... muy atrás.- Podía dar el día, la hora y el minuto exactos, pero no lo hizo.- Ocurrió... unos pocos meses después de haber sido creada.- Lo dijo con prudencia.
Respiró hondo. Se dio cuenta en ese instante de que no era capaz de decirlo en voz alta usando palabras, así que decidió romper una de las normas de la sala y usar algo de su cosmos para mostrarle a Hypnos en su mente toda la historia. Con un poco de suerte, las consecuencias por el uso de “magia”, serían asumibles.
Estaban en el reino de los sueños, pero era difícil recordarlo así. Era en sus inicios, cuando apenas había criaturas que lo poblaran y las llanuras de hierba verde y flores se extendían más allá de la vista, confundiéndose con el horizonte. Era un paisaje hermoso que invitaba a la calma e Hypnos podía contagiarse de ésta incluso dentro de sus pensamientos.
Para su pesar, toda la paz de la que disfrutaba Phantasos entonces se vio perturbada de golpe. Lo primero que sintió fue una mano sobre su hombro izquierdo que la arrastró con fuerza hasta hacerle perder el equilibrio y caer contra el suelo. Alguien se tumbó sobre ella y la inmovilizó por las muñecas a pesar de la resistencia que intentaba poner. Hypnos pudo reconocer claramente al atacante: Phobetor.
Podía escuchar los gritos de la oniro, en clara desventaja física con su oponente. Intentaba elevar su cosmos para pedir ayuda, pero los pocos sueños que había recibían al tiempo la orden contraria del otro oniro, por lo que no intervinieron en ningún momento, incapaces de decidir la acción correcta.
Phobetor mostraba una actitud totalmente lasciva. Arrancó sin piedad un medallón que adornaba el tirante de la túnica, destrozando así aquel vestido por el hombro y comenzó a pasar su lengua por toda la piel descubierta de Phantasos hasta llegar al cuello. El dios del sueño podía sentir como suyas las reacciones de desesperación y repugnancia que le producían a la oniro aquella situación, así como la impotencia de no poder parar aquello.
El oniro no se detuvo. Phantasos consiguió llegar a morderle el labio cuando se atrevió a besarla, pero lejos de cesar en su intento, parecía haberlo alentado. Phobetor usaba su mano izquierda para sujetar sus manos y la derecha para presionar con fuerza sobre sus mejillas y que no pudiera moverse mientras intentaba desesperadamente traspasar con su lengua los labios de la diosa.
Por suerte para Phantasos, aquella escena llegó a su fin con la intervención de Oneiros. Había conseguido alejar a Phobetor propinándole una patada lo suficientemente fuerte como para lanzarle varios metros de donde estaban y liberar a la oniro.
Lejos de sentir algún dolor o vergüenza, lanzó una larga carcajada más propia de un psicópata que de un dios.
- ¡Esto no ha terminado!- gritó mirando a la oniro sin ocultar su brillo de deseo.
La proyección de aquella historia se detuvo. Phantasos abrió los ojos, viendo que habían sido rodeados por lo que parecía una pequeña avalancha de nieve. Por suerte, el lugar en el que estaban sentados seguía teniendo aquella protección especial.
- A partir de ese día, Oneiros se tomó la vigilancia de Phobetor como uno de sus principales objetivos en la vida, pero como no podía estar siempre presente, explicó la situación a Ikelos y Morpheo, convirtiéndose a partir de entonces en mis guardaespaldas.
Se atrevió a mirar a Hypnos. Había estado navegando por su mente el suficiente tiempo en aquel corredor como para saber que aquella historia no iba a dejar indiferente al dios. Se atrevió a poner sus manos sobre la suya, que reposaba sobre la nieve, en un intento de tranquilizar su reacción.
- Fue hace mucho tiempo.- Insistió Phantasos- Sé que es algo que debimos contarte inmediatamente, pero entonces tenías asuntos mucho más grandes y urgentes que tratar, que simplemente algo que “casi” pasó. Cuando volvimos a reunirnos contigo, había pasado demasiado tiempo y yo... solo quería olvidarlo. Creí que si lo ocultaba, tal vez un día llegaría a ser como si nunca hubiese pasado, así que les pedí que no te dijeran nada, y al final acabó mezclándose con el miedo a cómo reaccionarías al saber que te lo había ocultado durante tanto tiempo.- Calló un segundo- Me encantaría poder decir que aquello no tuvo ningún impacto en mí, pero no fue así. Hubo un tiempo en el que no podía tolerar que me tocaran, en el que no podía entrar en la zona de los sueños del deseo... y ni mucho menos plantearme la posibilidad de besar o tener una relación con alguien.
Se detuvo a pensar un instante e intentar calmar lo más posible su voz, aunque no podía esconder cierto nerviosismo.
- No estoy contándote esto para que tomes acciones contra Phobetor. Una vez adquirí mis poderes, dejó de ser una amenaza real y, a fin de cuentas, es un oniro poderoso, capaz de derrotar a muchos atenienses llegado el momento. Te lo cuento, porque me has preguntado qué significaba para mí perder a Raven. Sé que puede parecer absurdo, pero Xtabay usó a Raven para besarte en el río. Eso por sí mismo ya era un motivo más que suficiente para atesorar aquel cuerpo- dijo sonriendo- pero además, era agradable pensar que podría volver a tocar mis labios y recordarte a ti en vez de a Phobetor. Al perder a Raven, fui consciente que perdía aquel bálsamo y que la pesadilla volvía.
La oniro levantó sus manos con rapidez y las interpuso entre el dios y ella con las palmas al frente.
- No estoy pidiendo...- se quedó callada sin poder evitar el sonrojo en sus mejillas. Hablaba con relativa calma, pero era una situación bastante vergonzosa.- Soy consciente de lo desagradable que te resulta la sola idea, Xtabay hizo muy buen trabajo en detallarme el por qué aquel beso jamás iba a poder volver a ocurrir sin su presencia y... lo respeto.- Reflexionó un instante sobre aquella posesión y lo que había ocurrido.- Fue por eso que no podía llevarla en mi interior. A cambio de cumplir sus venganzas personales, habría usado todo su poder de seducción para arrastrarte a ella y... - lo pensó un instante, recordando las sensaciones que había percibido procedentes de su señor entonces- … no quiero subestimarte, pero con el tiempo, creo que sí habrías acabado en su red. Serías mío... algo realmente tentador, Xtabay lo sabía bien, pero... no me habría diferenciado en nada de Phobetor.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Jue Mar 21, 2024 5:38 pm
por Hypnos
–Haces un salto lógico considerable. No somos la amenaza del mundo por nuestra naturaleza infra mundana. A este lugar llegan todas las almas, aquellas que merecen un castigo eterno y aquellas que merecen gozar del Eliseo. El que tengas acceso a conocer a los humanos mientras aún viven no nos hace sus protectores – Hypnos calló. Durante el último viaje con Phantasos había aprendido que era bastante obstinada. – Ese sentimiento que has desarrollado por algunos humanos, y por mí… es la fuente de un gran poder, pero también puede ser tu perdición. Confío en que, llegado el momento tomaras las decisiones correctas– terminó diciendo, omitiendo intencionalmente el tema de su sueño.
Después de aquello Phantasos se dispuso a clarificar por que reaccionó de aquella forma al perder el cuerpo de Raven.
La ilusión comenzó. Hypnos arqueó una ceja, hacia apenas unos minutos le había recitado un listado de reglas que incluía el no usar cosmoenergía. Lo que sea que intentaba mostrar deseaba que Hypnos se sumergiera en la experiencia, en lugar de solo escuchar un relato.
La ilusión comenzó en el reino de los sueños, el mismo lugar donde estaban ahora, pero hacia mucho tiempo. Conservaba su hermosura mística, pero se antojaba mas espacioso. Hacia tiempo que aquel recuerdo había sido guardado en el fondo de la memoria del dios, por lo que fue agradable rememorar los primeros días de aquella dimensión, que con el tiempo terminó siendo su reino. A pesar de que había una belleza natural en ese lugar, Hypnos reconocía el trabajo que habían realizado sus oniros a lo largo del tiempo, transformándolo todo en algo aún mejor.
Ahí estaba ella, haciendo quien sabe que cosas, caminando solamente, explorando tal vez, cuando fue atacada. Hypnos reconoció al atacante, no había cambiado mucho a lo largo del tiempo, era Phobetor, uno de sus oniros. Debía ser uno de los primeros recuerdos de Phantasos por que no mostraba el despertar del cosmo aún. Ella a pesar de hoy ser una gran guerrera, tomó un poco más de entrenamiento que los demás dioses del sueño. Era poco mas que una humana normal enfrentando a un dios.
Phobetor estaba totalmente poseído por la lujuría, el deseo de dominancia, como un vil animal. La sangre de Hypnos hervía. Ver a Phantasos sometida, desesperada, pero aun manteniendo su espíritu de lucha. Ver Phobetor convertido en menos que un humano, agrediendo a su compañera de armas, su hermana.
A tiempo llegó Oneiro a restablecer el orden, a cuidar de Phantasos y establecer un límite con Phobetor. Un poco de orgullo albergó el corazón de Hypnos entre tantos sentmientos detestables que se revolvían en su interior, orgullo por Phantasos al luchar en total inferioridad, orgullo por Oneiro al estar atento de sus hermanos tal cuál era su función.
Phantasos continuó explicando el impacto de aquel evento en ella y como esto se relacionaba al cuerpo de Raven. Como el beso del río había cambiado la percepción del contacto físico en ella y lo mucho que apreciaba aquello.
–¿Desagradable? – Se extrañó con las últimas conclusiones de Phantasos al respecto del beso, Xtabay, y lo ocurrido en la misión. –Mentiría al decir que, de no luchar contra el deseo, terminaría entregándome totalmente no solo a la lujuria, también a la tentación de una conexión mas profunda. –Para Hypnos la belleza de Phantasos en todas sus presentaciones, desde que la vio por primera vez no pasaba desapercibida, sin embargo, había decidido siempre ignorar aquel aspecto en ella, concentrándose en su potencial para el inframundo. –El tener la capacidad de reprimir los deseos más terrenos es una capacidad divina, otorgada a los humanos sí aunque suelen no desarrollar demasiado esta virtud muchos lo hacen… Lo que convierte a Phobetor, en aquel momento, en algo menos que un humano, más parecido a un animal – Dijo con un dejo de ira en su voz. –Te considero, al igual que tus hermanos, parte de mí, es cierto, pero la razón por la que ese beso, aunque breve, no debe repetirse no es por repulsión, es por que nuestro destino es mas grande. –
Trató de dar a entender su visión de aquel evento ocurrido. En otros tiempos tal vez no le importaría demasiado los sentimientos de sus Oniros, pero últimamente había comprendido más de las motivaciones de Phantasos y por consecuencia un poco de sus hermanos.
Hypnos luchaba por estar presente en ese momento. Empero los pensamientos acerca de la ilusión de Phantasos no dejaban de ir y venir. Habían ocultadole algo importante a Hypnos desde el principio, ¿Qué tantas cosas mas guardaban? Hypnos que pensaba tenía el completo control de lo que ocurría en su reino de repente se conocía ajeno a él. Pensaba en como castigar a Phobetor, que hacer con Oneiro en su calidad de líder y responsable…
Volvió su mente a aquel frío páramo y miro fijamente a Phantasos, aquellos ojos claros le gustaban mucho mas que sus ojos bi-color. Pensaba que era perfecta como era, tal vez era el orgullo de haberla conocido así, y haberla elegido en esa forma hacia tanto tiempo.
–Recuerdas aquella prueba de las serpientes?– Le dijo de repente, como un comentario ajeno a aquel momento. –Lo que ha ocurrido con Phobetor es algo similar. Aquel beso, aquella sensación, a sido un escape. ¿Quieres volver a tener la libertad que el te robo?, tienes que quitársela– Le dijo, conectando aquella primera idea. Y sonriendo continúo. –Se que no me has pedido consejo, pero tómalo como un permiso, un permiso para devolver la balanza a su lugar. –
Era arriesgado, no era seguro que Phantasos pudiera derrotar a Phobetor o infringirle algún tipo de daño. Pero Hypnos estaba convencido de que para superar aquel recuerdo, debía enfrentar la oscuridad, como lo había hecho tantas veces durante su entrenamiento como oniro. Aún su mirada se perdía de vez en cuando pensando en las medidas a tomar, con los oniros, y con el mismo. Ciertamente los pecados del hijo eran las fallas del padre, y eso el lo tenía claro.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Vie Mar 22, 2024 9:39 pm
por Raven
*Flashback
Phantasos intentaba agarrarse a la nieve para salir del lago helado que, por designios del lugar, había decidido quebrarse bajo sus pies. Al fondo, podía escuchar con claridad la risa de aquel niño que la observaba sentado junto a una roca.
- Llegados a este punto, tengo que protestar. No estoy usando magia, estoy diciendo la verdad y no te estoy tratando con más ni menos respeto... ¡explícame por qué esta estúpida sala sigue atacándome mientras tú te mantienes impoluto!
- Eso es porque yo estoy “en casa”.
- ¿Qué?
- En todos los juegos existe. (OT: desde la prehistoria XD) Una zona en donde estás a salvo y nadie te puede atrapar. Para nosotros, es esta roca.
La oniro sentía que debía respirar profundamente para intentar no coger al niño por el pescuezo y salir de allí en ese mismo instante. Estaba a punto de chasquear sus dedos para secarse por completo, pero no lo hizo, intentando mantener su promesa (y cansada de recibir los castigos de la sala). Al final, simplemente se dejó caer junto a aquella roca, empapada y dándose por vencida.
- Eso no explica por qué me sigue atacando.
- Puede que sea por algo más obvio como... no sé. Tus ojos. ¿Estás segura que son así?
Phantasos había cogido aire para lanzar un grito de “¡¡por supuesto que son así!!”, pero tuvo que aguantarse y ahogarlo de nuevo en sus pulmones porque, efectivamente, llevaba tanto tiempo mostrándose con una apariencia que no era la suya real, que había olvidado por completo que estaba haciéndolo. En consecuencia: usando magia y mintiéndole a la vez.
Se dio con la palma de su mano en la frente, acusándose de idiota en su mente mientras cambiaba su aspecto. Se alejó un poco de aquella “roca salvadora”, y ahora sí, los ataques de la sala hacia ella cesaron.
- ¿Ése es tu aspecto real?- preguntó el niño con curiosidad y algo sorprendido. Phantasos asintió.- Esperaba algo diferente...
- ¿Una especie de esfera fantasmal flotante y oscura con un par de ojos bicolores brillantes?
- Sí... algo así.- Dijo con total calma, mientras la oniro se echaba a reír.- Pensaba que serías horrible y que por eso tenías que cambiar tu aspecto... pero no lo eres.
- Gracias por el cumplido- contestó reprimiendo algunos pensamientos- Mmm... bueno, supongo que lo hago porque cuando cambio, siento que llevo una especie de armadura. Con mi aspecto real, lo que pase... me pasa a mí. Pero si llevo otra apariencia, es como si todo lo malo que me ocurriese, le estuviera pasando a otro.
- Eso es absurdo.- Sentenció el pequeño.
- No tanto como quedarse pegado a una roca por miedo a mojarse.
El pequeño arrugó los labios y el ceño, justo antes de ponerse en pie y salir corriendo en dirección contraria a la oniro, que ya tenía preparada una gran bola de nieve entre las manos.
*Fin del flashback
Tal vez fuese conocida como la diosa de las apariencias, pero había momentos en los que Phantasos era capaz de mostrar lo que pasaba por su cabeza a su interlocutor con una claridad increíblemente aplastante, incluso aunque éste no conociera a la diosa.
No podía decirse que se hubiese sonrojado, eso era quedarse bastante corto. Más bien su rostro parecía un horno al rojo vivo a punto de estallar. Aquella reacción solo podía significar una cosa, y es que Phantasos nunca había llegado a plantearse que Hypnos pudiera tener esa opinión de ella.
Al menos, la sonrisa nerviosa que trataba de ocultar sin éxito, dejaba claro de que aquellas palabras no le habían disgustado en absoluto.
El dios hablaba ahora sobre reprimir sus propios deseos. Al hacerlo, pudo ver una nueva reacción en su oniro. Ladeó un poco la cabeza, miró hacia el lateral opuesto al dios y alzó levemente una ceja. Hypnos casi podía leer las palabras saliendo de la cabeza de Phantasos:
“¿Qué necesidad de hacer eso?” Quizás por eso mismo, el dios continuó explicando su razonamiento y sobre el hecho de que aquello era algo virtuoso propio de los dioses. La oniro entonces alzó sus ojos hacia el cielo y nuevamente reflejó sus pensamientos como un espejo recién pulido:
“Se me ocurren varios dioses olímpicos que deberían escucharte en este momento”.
A pesar de todo, la diosa se mantuvo callada conteniendo una sonrisa avergonzada. Lanzó una mirada rápida a los ojos de Hypnos mientras asentía, comprendiendo todo lo que el dios del sueño había explicado y aceptando su razonamiento. Casi con la misma rapidez, volvió a esquivar su mirada, intentando poner en orden su cabeza antes de poder proseguir.
El dios de los sueños era así. No podía negar que a veces Phantasos desearía que éste dejase a un lado su divinidad y su camino de rectitud. Poder contemplar su lado más impulsivo y despreocupado de la vida. Pero incluso hasta en su imaginación le costaba ver así al dios. Sería como imaginar un unicornio sin su cuerno... ¿podría seguir llamándose unicornio? Del mismo modo, si Hypnos era Hypnos, era por pensamientos y formas de actuar como ésos... y estaba bien. En realidad, eso era lo que apreciaba y le gustaba de él, así que no había necesidad de cambiarlo, solo aceptarlo como era y ya.
Se levantó un poco apresurada y comenzó a retirar algo de la nieve que casi les cubría a su alrededor. No había sido una gran avalancha, pero necesitaba una distracción y de paso conseguir que algo más de oxígeno llegase a su cerebro. Además, el tacto con la nieve siempre le había resultado extrañamente relajante.
Por suerte para ella, Hypnos siguió hablando y ahora le planteaba una nueva alternativa para resolver sus problemas. El semblante de Phantasos cambió radicalmente a uno serio y pensativo. Se giró y miró a los ojos a su señor, con suma atención.
Quitarle la libertad a Phobetor. Pero... ¿cómo?
Lo meditó un instante y al final llegó a una conclusión perturbadora: haciendo exactamente lo mismo que él había hecho. Generar una trampa, debilitarle y causarle una idea enfermiza en su cabeza para el resto de la eternidad.
-
Es una opción bastante arriesgada.- Admitió sin poder ocultar algunas dudas.
Recordaba su episodio con las serpientes a partir del cual, las cosas cambiaron considerablemente... pero estaban hablando de Phobetor, un oniro capaz de aterrorizar a humanos y dioses. No caería en una trampa fácilmente ni enloquecería sin más. Iba a necesitar de la magia de alguna criatura... no tenía muy claro en qué estaba pensando su señor, pero para ella solo había una opción viable que pudiese funcionar con aquel oniro: un súcubo. Una criatura que por obvias razones nunca había intentado aceptar.
-
Me llevó muchos años lograr dominar la transformación en la zorra Teumesia y todavía muchísimos más lograr descomponer todo mi cuerpo en algo inmaterial.- Explicó, mostrándole de ese modo algunos trucos que tenía pensados en caso de necesidad contra su “hermano”-
Dominar una transformación en sucubo no debería llevarme más que un par de meses, pero... - se mantenía pensativa.
El problema no era lograr crear un demonio lascivo capaz de drenar la vitalidad de su oponente y de
generarle una obsesión posterior con ella que lo condujese a la locura. El principal reto estaba en la mente de Phantasos, en si sería capaz de no dejarse llevar por el miedo y mantener la concentración que requeriría. Convertirse en demonios, vampiros y seres similares, implicaba abrir una especie de puerta oscura en el interior de uno mismo: lo suficientemente abierta para dejar salir la oscuridad, pero no tanto como para que te desbordara. No era fácil en situaciones “normales”, menos aún en la que se preveía. Cualquier error podía conducirle a cerrar o abrir la puerta de golpe... y en ambos casos el resultado sería el mismo.
Respiró hondo. Tener la venia de su señor, facilitaba las cosas y le daba cierta motivación, no lo negaba. Aunque por otro lado, no podía dejar de imaginar la cara que pondría Oneiros si averiguase sus intenciones.
-
… me temo que no voy a poder deshacerme aún de los tacones de aguja... aunque no negaré que tengo curiosidad por ver qué tal me queda la lencería y algunos trajes que nunca he sido capaz de llevar.
Se echó a reír tras eso. Tendría más tiempo en otro momento para analizar los detalles. Sin embargo, ahora prefería disfrutar de ese tiempo con su señor. Extendió su mano hacia él, invitándole a levantarse y a acompañarla en un paseo tranquilo (esperaba) por aquel hermoso entorno nevado.
Reflexionaba sobre todo lo que habían hablado mientras escuchaba el crujir de la nieve con cada paso que daban. A Phantasos no se le había escapado el detalle de que Hypnos no había querido hacer hincapié en su sueño. No podía negar el hecho de que había ciertas cosas en él que quería preguntarle y que le habría gustado aclarar, pero su propia ética, se lo impedía.
Los sueños pertenecían a sus dueños, no a los oniros. Eran suyos, y eran considerados una parte muy íntima y privada de cada ser vivo. Los oniros podían acceder a ellos, pero siempre con la premisa de ser respetados y cuidados... con algunas excepciones, por supuesto.
Phantasos había presenciado solo un instante de su sueño, nada claro en realidad. Y no podía obviar que Xtabay también había estado en medio. Por suerte, la diosa había sido consciente del poder mental de ambos de primera mano, y por eso podía garantizar que la mujer nunca habría sido capaz de someter a Hypnos en su terreno. Por tanto, podía asegurar que todo lo que había visto, tenía su origen en su señor.
La mente de los oniros era demasiado prolífica, para bien y para mal. Había visto esa escena desde muchos ángulos diferentes, intentando averiguar el antes y el después de ese instante. Su señor era leal al Inframundo, de eso no le cabía la menor duda, así que ¿por qué estaría allí? ¿Quizás en el fondo creía que Athena era mejor gobernante que Hades? ¿Querría haber estado en el bando de los atenienses en vez de “nacer” en el lado de los muertos, para poder servirla?
No.
Hypnos no era un dios prepotente como Zeus, pero tampoco se visualizaría a sí mismo en sus sueños como un lacayo servicial de la diosa.
Tal vez todo iba de tratar de lograr el poder sobre todos los reinos... o puede que una historia de amor platónico hacia Athena que por fin se volvía realidad.
Cerró los ojos un instante, intentando recobrar la compostura y detener su imaginación. En realidad daba igual el motivo del sueño. Cualquier versión era aceptable para Phantasos, excepto por un detalle que era el que más le perturbaba: la total ausencia de los oniros. La visión de aquel sueño era bastante clara en ese sentido. Fuera él o Athena el que gobernara, seguramente de forma inconsciente, había contemplado la idea de designar a alguien a su lado para su protección o la de la diosa, y ésa había sido la matriarca del Santuario.
Ni su hermano, ni los oniros.
Una ateniense.
-
Gracias por haber sido tan comprensivo.- Dijo finalmente mientras pasaban junto a un pequeño riachuelo.-
Te aseguro que el haberte mantenido aislado de esta historia me pesaba casi tanto como el hecho en sí. No fue fácil para ninguno de nosotros, te lo aseguro. Fue una situación completamente excepcional y única, jamás nos atreveríamos a ocultarte nada de lo que pase en el reino.- Paró un segundo de andar y lo miró fijamente, hablando con un tono sereno, pero más serio que el habitual-
Quiero recordártelo: los oniros te somos completamente fieles a ti.- Su modo de decirlo y de mirarle, mostraban lo que verdaderamente quería decir con ello:
“Fieles a ti, por encima de Hades”-
Tus deseos, son nuestras órdenes. Lleven a donde nos lleven.-
“Incluso aunque nos lleven lejos de ti” quiso agregar, pero no habría podido mantener su firmeza.
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OT: En la mitología griega, la zorra teumesia (en griego Αλωπεξ Τευμησιος, Alôpex Teumêsios) es una criatura fantástica relacionada con el ciclo tebano (aparece en un fragmento de los Epígonos).
Los autores antiguos no informan sobre sus orígenes, lo que hace dudosas las indicaciones de parentesco dadas ocasionalmente (con Tifón o Gea, como muchos otros monstruos).
Destinada a no poder ser cazada jamás, esta zorra fue enviada por los dioses (por Dioniso según Pausanias) para aterrorizar a los tebanos de la época del primer reinado de Creonte (el motivo de esta venganza no está claro). Su papel parece pues muy similar al de la Esfinge. Más aún, en un fragmento de Corina, Edipo libra a Tebas de dos monstruos. Sin embargo, según la versión más popular, Creonte exigió a Anfitrión que se encargase. Este recurrió entonces a Lélape, el perro divino destinado a cazar siempre a su presa. En el momento de la persecución resultante, Zeus transformó a los dos animales en piedra para resolver la contradicción (el perro infalible contra la zorra inalcanzable).
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Dom Mar 31, 2024 3:47 pm
por Hypnos
Las claras expresiones de Phantasos generaron una risa involuntaria en el dios de los sueños. Casi podía escuchar sus reclamos y objeciones, aunque su boca no se hubiese abierto. Hypnos sabía que sus Oniros le estimaban a el de una manera especial. Era de alguna manera su creador y es normal el amor que la criatura profesa a su creador, mas aún cuando ese creador es personal, conocido, pueden verle, sentirlo, hablar con el, aunque no era capaz de entender el sentimiento de Phantasos, aunque el creía que sí, es eso que ocurre cuando desconocemos algo y nos forzamos por tratar de entenderlo, el nunca había amado a nadie de esa manera, por tanto, solo podía imaginarse lo que Phantasos tenía en su corazón, y esa visión para bastante limitada.
Hypnos siguió pensando en que era una ventaja que tenían los oniros a la mayoría de los humanos (el poder estar en contacto con su creador), por tanto, no era extraño para Hypnos la devoción y obediencia que a el se le debía. Por lo menos con la mayoría, en aquel momento no podía estar seguro de lo que había ocurrido con Phobetor, bien podría ser que lo amara a él, pero despreciara su creación. Sus pensamientos volvieron a aquel helado páramo, a los ojos de Phantasos la cual casi los ponía en blanco cuando terminaba de su homilía acerca de una de las virtudes que, a su consideración, un dios debería presentar.
Hypnos se sorprendió, no se molestó en ocultarlo, sus ojos se abrieron un poco mas grandes. Aquello era una prueba de que no entendía del todo a Phantasos, tal vez por que era mujer, tal vez por que hacía tanto tiempo que no convivía con ella o con sus oniros. Hypnos había pensado en algo mas directo, plantarse frente a el, o no, hasta podía haber imaginado un ataque sorpresa, una batalla, un desahogo físico de todo cuanto ella tenía enterrado. Luego, a cambio de perdonarle la existencia, sumisión.
En la mente de Phantasos aquellas palabras habían ido por otro lugar, después de todo era la diosa de las apariencias, pensándolo un poco mejor tenía mas sentido engañarlo, engatusarlo y luego dejarlo sin respuestas. Para aquello un Súcubo era una buena idea.
¬—Él ya te desea, desea tu cuerpo, dominarte, poseerte… no estoy seguro de que tanto más te sirva una transformación a Súcubo para engañarlo. Tal vez con unos colmillos afilados en el momento justo podría ser suficiente. — fue su contribución, realmente ella tenía mucha más expertiz que él en conseguir sus objetivos por medio del disfraz.
Ella le ayudo a levantarse, después de haber limpiado algo de nieve que había caído a manera de avalancha desde la cima. Comenzaron a caminar, Hypnos absorto en aquello que Phantasos había creado. Le parecía hermoso. Después de unos minutos de caminar Phantasos rompió el silencio, disculpándose por haber ocultado aquel evento, dejando en claro que aquello había sido la primera y única vez. A Hypnos le costaba creerlo, en donde falta la justicia una vez no hay ninguna garantía. Solo la miró fijamente, no era algo que discutiría en ese momento. Ella no era quien debía de haberle informado, era Oniro.
No entendió del todo la segunda parte de su comentario. Lo enlazó aún al tema de Phobetor y el secreto que había guardado, como quien refuerza su argumento desde otra perspectiva. No imaginó que en la mente de Phantasos aquel sueño seguía vigente, pues el mismo se había forzado a olvidarlo.
—Es lo que pido, fidelidad y obediencia. Y es lo mismo que yo estoy obligado a con ustedes y mi señor Hades. — En aquel momento si que recordó su sueño. Zanjo su tren de ideas de inmediato, si bien era cierto que dentro de él, muy profundo habitaba un deseo de poder y arrogancia, por el momento solo era un deseo, un pensamiento ocasional, sabía que así como podía ignorar el deseo carnal podría ignorar el deseo de poder y la arrogancia que este llevaba consigo.
No sabía como mas continuar, entendió que era el final de una disculpa y la aceptó. Caminaron un poco más.
—Desde el primer momento, hasta hoy — comenzó un nuevo tema —Ustedes han crecido en fuerza, sabiduría, y hasta estatura — Le dijo mientras alborotaba el cabello de Phantasos, su versión original era notablemente mas alta que las que había generado después. —Después de la primera guerra santa creí adecuado dejarles esta dimensión, este reino, para que lo trabajaran a conveniencia, confiando en que teníamos claro nuestro objetivo y camino… — Pauso un momento para voltear hacia ella. — Cuando estábamos en el río, dijiste algo que me sorprendió, dijiste que ya no los conocía, por que me había alejado de ustedes… — Parafraseó un poco—¿Cuéntame Phantasos, que crees que deba saber ahora?—
Entendía que tal vez había sido una treta para conseguir el objetivo de aquel momento. Pero también entendía que aún en las mentiras hay verdad.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mar Abr 02, 2024 8:32 pm
por Raven
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Te equivocas- respondió de forma muy rotunda al escuchar la reflexión de Hypnos sobre Phobetor. Lo dijo de forma instintiva y sin pensarlo, porque si lo hacía, tal vez no podría estar tan convencida.-
Su deseo hacia mí, no es por mí. No es por mi belleza o por alguna fantasía romántica o lujuriosa... puede que fuese el motivo en su primer ataque, pero desde luego, no es lo que le mueve a día de hoy.
Phobetor es un ser arrogante que busca el poder y adoración. Todo lo que hace, es para lograr lo uno o lo otro. Quiere superar a Oneiros y liderarnos... pero me temo que sus aspiraciones van... más allá.- Fijó la mirada en Hypnos dándole a entender con claridad que se refería a querer usurpar la posición del dios del sueño. Suspiró antes de continuar.-
No tengo ninguna prueba sobre lo que acabo de decirte. Si la tuviera no hubiese dudado en acudir a ti. Una no puede ir acusando a sus iguales solo con presentimientos o intuiciones... en realidad no tengo claro por qué te lo estoy contando ahora.
Se acercó hasta el dios. Era una situación bastante complicada de explicar. El oniro era inteligente... no gozaba de la posición que tenía por nada. No cometía errores claros frente a varios ojos y menos ante Hypnos.
-
No es lo que dice o lo que hace, sino cómo se siente lo que dice o hace. Por ejemplo, en la misión en la que nos enviaste juntos, me dejaba actuar sola. A ojos ajenos, parecería dejadez... pero en realidad se sentía igual que cuando tú me pones a prueba. Esa sensación de poder y control.- Lo meditó un instante. Podía dar muchos ejemplos, pero todos eran igual de banales, así que se centró en el motivo de su explicación.-
Phobetor es como un niño que quiere el juguete que tiene otro niño más popular o mayor. No le interesa el juguete, solo lo que representa tenerlo. Quiere poseerme, pero solo porque sabe que no me entregaría a otro que no seas tú. Al hacerlo, no solo disfrutaría de mi sumisión, sino que te quitaría algo tuyo que jamás podrías recuperar. Un 2x1, por así decirlo.
Se llevó las manos a sus brazos para frotarlos. No tenía frío, pero la sola idea le daba cierto repelús que le ponía la piel de gallina.
-
En algún momento pensé en clavar colmillos, aunque no lo hice porque no me correspondía a mí castigarle. Pero aún así, no creo que eso equilibre la balanza. Con el sucubo puedo darle donde más le duele. Si tengo éxito, el demonio se lleva parte de su alma en forma de energía y lo asimila para sí mismo, así que disminuiría su poder a favor del mío de forma permanente. Y de paso, puedo hacerle entender lo que es vivir con una idea que no te deja vivir plenamente.
Si por el contrario no tengo éxito...- miró hacia las nubes pensativa-
no es que se acabe el mundo... y ciertamente dejaré de darle importancia a que me atrape.
En realidad, solo hay dos cosas que me preocupan. La primera es que...- se sonrojó un poco. ¿Por qué estaba explicando en voz alta a su señor todo su plan y los entresijos de éste? Ya era tarde para arrepentirse.-
… bueno... no mandas a un tipo que solo ha tomado una cerveza en su vida a retar a Dioniso en quién aguanta más alcohol, por mucho que te diga que ha estado en bares y puede imaginarse sus efectos. Vale que Phobetor no es Afrodita, pero me preocupa un poco el factor sorpresa. Y si hablamos de entrenar eso, em... tú no me sirves y tampoco es algo que pueda pedirle a Oneiros sin ser una crueldad. Con el resto sería repugnante... así que tal vez tenga que plantearme seriamente ir al Olimpo.
Se mantuvo pensativa un instante y de pronto se apresuró a agregar un último comentario al respecto.
-
Peeeero sí puedes ayudarme con el segundo problema. Hay un riesgo de que Phobetor se vuelva un psicópata obsesivo indomable y que sobrepase mi capacidad de contención.
Quedó en silencio. En realidad se dio cuenta de que había soltado un gran sermón a su señor y que probablemente había dicho más de lo que debía decir. Se recolocó el pelo, todavía alborotado y de paso aprovechó para quitarse algunos copos de nieve de encima.
Entonces recapacitó sobre la pregunta que le había hecho su señor sobre lo “hablado” en el río de sangre y que seguía sin contestar.
-
Tenía la esperanza de que hubieses olvidado eso- dijo llevándose las manos a la cara intentando ocultar la vergüenza-
No... no lo pienso, de verdad. Estaba bastante desesperada porque cruzaras el río y fue una jugada horrible que lamentaré por el resto de mi vida. Si lo piensas... que no nos conozcas, es... normal. Ni siquiera yo me conozco del todo. Como has dicho, hemos crecido de forma muy diferente y muy rápida también, por tanto, no es algo ni mucho menos reprochable o algo por lo que tengas que gastar ni un solo minuto de tu tiempo. ¿Que nos gustaría pasar más tiempo junto a ti? Por supuesto. Podrías estar junto a nosotros las 24 horas y seguiríamos queriendo más.
Esperaba que aquella explicación fuese suficiente para Hypnos, aunque la cara de Phantasos seguía siendo un poema. Se detuvo un momento a pensar antes de continuar, deteniendo su paso porque habían llegado hasta el límite del gran lago helado.
-
¿Sabes? Cuando me pongo a pensar en la aventura que hemos tenido, pienso que... fui un desastre. No fui capaz de pasar la primera prueba sin matar a nadie, no conseguí echar a Xtabay de mi cuerpo, no pude evitar que te “atacase”y tampoco fui capaz de ayudarla a salir de allí en paz consigo misma. No logré matar a Buluc-Chabtan por mí misma y ni siquiera hice un maldito partido de pelota decente.- Se detuvo ahí, porque claramente lo que seguía no era mejor-
Pero a pesar de todo, lo he disfrutado enormemente, va a ser una de esas cosas de las que presumiré y atesoraré por siempre y, en gran parte, se debe a tu presencia allí.
Tal vez también por eso, después de cruzar el río de sangre, sentí pánico. No solo por perder a Raven, hubo un instante en que creí que me alejarías en ese mismo instante o una vez terminara la misión. Que desaparecerías y te quedarías aliviado por haberte librado de una carga. Y desde luego... no esperaba que vinieras hasta aquí.
Lo pensó un instante. En realidad no sabía el motivo por el que Hypnos había ido hasta su castillo, pero incluso aunque su intención fuera la del castigo, no podía ocultar su entusiasmo.
-
Ha sido una grata sorpresa, lo admito, y te lo agradezco. De no haberlo hecho, creo que inconscientemente habría creado un gran muro entre nosotros difícil de derribar. Habría sentido que te había fallado y...- se encogió de hombros. No podía predecir cómo habría evolucionado todo, pero sabía que no de buena manera. Respiró hondo y sonrió-
En vez de eso, ahora mismo me siento... genial.
Es cierto que me da un poco de miedo volver a la rutina, porque me he acostumbrado a tu presencia y a nuestras conversaciones y se me hace difícil pensar que no voy a volver a escucharte en días, semanas o meses...- prefirió no decir la palabra “años”, aunque también podría ser el caso-
Pero sé que es por un bien mayor y que al final, siempre podemos contar contigo cuando lo necesitemos. Además... solo tengo que torturar un poco más de la cuenta a Oneiros, Ikelos y Morpheo con todo lo que he vivido a tu lado, para que las caras de envidia que pongan me ayuden a sobrellevar tus ausencias.
Lo miró con cariño y después decidió darse la vuelta para quedar frente al lago. Cerró los ojos y comenzó a deslizarse sobre el hielo como si patinase. Casi de forma inmediata, unas cuchillas aparecieron de la nada bajo sus pies y una música suave empezó a sonar haciendo un pequeño eco con las montañas.
-
En realidad, lo más triste de todo, no es que no nos conozcas, es que yo no te conozco.- Explicó mientras se movía de un lado a otro elegantemente, sin ningún tipo de acrobacia extravagante.-
Estás en un palacio de posibilidades infinitas diseñado para agasajar a sus huéspedes. Incluso en esta sala, solo hay que desear algo y aparece... sin usar cosmos.- Lo señaló para que quedara claro.-
Solo hay que dejar que la sala actúe por sí misma. Pero incluso con todo, no tengo ni idea de qué puedo ofrecerte para que disfrutes tu estancia. Yo suelo patinar durante horas, sintiendo en el rostro el viento, la nieve o la lluvia, según el día. Otras veces me dejo llevar por el viento y contemplo las auroras boreales desde el cielo para después tumbarme en la nieve a contemplar las estrellas. Y en otras ocasiones, me gusta romper las reglas de la sala y enfrentarme a los desafíos que me plantea, aunque siempre salga perdiendo. Pero... ¿qué es lo que quieres tú?
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mié Abr 03, 2024 8:36 pm
por Raven
FUTURO (Indeterminado)
La prisión de Phobetor era bastante lúgubre. Para llegar hasta la recámara principal, había que transcurrir por algunos corredores de piedra, estrechos y mal iluminados. Ni siquiera el fuego de las antorchas conseguían dar algo de calidez a la estancia.
El silencio era absoluto, únicamente interrumpido por el sonido de las gotas de agua que se filtraban por las rocas hasta caer contra el suelo y el ahora poderoso eco de los tacones de Phantasos al golpear la piedra. Su caminar era lento, pero seguro. Conforme avanzaba, los sueños atrapados por Phobetor y de los cuáles se nutría, iban quedando atrás.
El túnel llegó a hacerse tan oscuro y tan estrecho que casi resultaba claustrofóbico. De vez en cuando algún pequeño animal como ratas o tarántulas aparecían por el suelo o entre las paredes, pero era algo que le importaba poco, aunque sabía que a más de uno le haría recapacitar sobre si continuar avanzando.
Finalmente, llegó a la escalera de caracol. Tenía una barandilla que simulaba el tacto y el aspecto de una gran serpiente. Phantasos no la tocó, pero aquello no la impidió que subiese los peldaños uno a uno, hasta llegar a una gran puerta.
Estaba abierta.
Y Phobetor esperaba justo bajo el arco.
Sus ojos chisporroteaban cierta emoción malvada. Permanecía de pie, estático, observando cada uno de los movimientos de la oniro, bloqueándola el paso, aún cuando Phantasos se acercó lo suficiente para haberle hecho girar, aunque solo fuese por mera cortesía. En realidad no le extrañaba. La educación no era el fuerte de aquel hombre.
-
Admito que estoy completamente excitado por tu presencia aquí.- Lo dijo con su habitual tono burlesco, pero sabiendo exactamente las palabras que estaba usando y con qué fin.-
Estaba convencido de que mis sentidos estaban atrofiados hasta que te he visto llegar aquí...- La miró de arriba abajo. Su vestimenta no dejaba mucho a la imaginación.-
… así...
Hizo un movimiento muy brusco, obligando a la oniro a dar un paso atrás y chocar el muro de piedra, mientras Phobetor ponía sus brazos contra la pared a la altura de sus hombros, bloqueándole una vez más la escapatoria.
Acercó su rostro y mostró una sonrisa irónica a escasos 30 cm de ella.
-
No has huido...- le susurró, consciente de que la oniro podía hacerlo en cualquier momento.-
Me tienes intrigado. Me pregunto qué es lo que buscas y tus verdaderas intenciones tras ese bonito rostro.- Dijo cambiando su expresión a una más seria, mientras pasaba su dedo índice por la mejilla de la muchacha.
-
Quiero acabar con esto de una vez por todas.
Phobetor levantó una ceja mientras volvía a hacer una mueca parecida a una sonrisa. Se alejó de Phantasos y alzó su brazo para, esta vez sí, invitarla a pasar a la recámara principal.
La diosa avanzó al interior, hasta quedar frente a una chimenea que contenía un fuego de más de un metro de altura. Intentó ignorar el resto del lugar, aunque era difícil hacerlo. Había una gran cama roja con dosel situada en el centro de la sala, que bien podría haber adornado una estancia palaciega humana. Hasta ahí todo podría haber sido normal, excepto por el resto de artilugios que complementaban el lugar. Algunos comunes como fustas o grilletes, otros macabros como una dama de hierro o un toro de Falaris. Cerró los ojos un instante mientras respiraba profundo, pero los abrió inmediatamente cuando escuchó el golpe de la puerta al ser cerrada bruscamente a su espalda.
-
Te escucho.- Se limitó a decir Phobetor, mientras corría un hierro que conseguía cerrar el paso y se dejaba apoyar contra la madera de la puerta.
Phantasos lo miró con atención. Nuevamente, no sería un problema para ella traspasar aquellas barreras, pero era consciente de que Phobetor jugaba con el miedo que se instalaba en el subconsciente de sus adversarios y por ello, cada acción, cada palabra y cada adorno, iba enfocado a generar esa inestabilidad en su contrincante.
-
He venido a retarte. Tú contra mi forma de súcubo.- dijo mientras extendía ambos brazos a ambos lados, demostrando que no ocultaba nada.
-
¿En serio? Creía que al menos intentarías esconder tu condición y que buscarías “atraparme” por sorpresa.
-
¿Intentar camuflar un demonio del sueño ante un oniro? Es insultante que creas que yo haría eso.
-
Mea culpa- se limitó a decir, escuchando nuevamente.
-
Sabes lo que soy y sabes lo que puedo hacer.
-
Lo sé.- Asintió con total seguridad.-
Seres aterradores, uno tiene que estar muy loco para lanzarse a ellos sin más... aunque tienen sus propios límites. Cuanto más poderoso es el demonio, más energía puede absorber de su víctima... ¿pero no creerás en serio que puedes llegar a drenar todo mi poder antes de sucumbir ante mí, verdad?
-
¿Tienes miedo?
Phobetor se echó a reír, acercándose poco a poco hasta ella.
-
Sigo intentando averiguar qué planeas. Sé que no existe ningún ser en el reino de los sueños que pueda satisfacerte plenamente a excepción de mí, pero incluso así, no me trago que simplemente vengas hasta aquí y te me ofrezcas gustosa sin más.
Phantasos sonrió con picardía. Sabía lo que el oniro buscaba con aquellas palabras. Seguía jugando con las emociones de la diosa, pero no se dejó atrapar.
-
Ya te lo he dicho. Estoy cansada de vigilar mi espalda. Quiero enfrentar mis miedos de una vez por todas y olvidarme de esto.- Dijo mientras se acercaba a Phobetor y al tiempo iba retirando el pelo de uno de sus hombros, haciendo que éste cayese de forma sensual sobre un pronunciado escote enmarcado en un apretado corsé metálico.-
¿Tienes dudas? Te lo explicaré de otro modo. Si no logro drenarte a tiempo, conseguirás lo que siempre has querido. Y no me vengas con eso de que podrías hacerlo en cualquier momento por ti mismo. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Mil años? ¿Dos mil años?- Usaba las mismas palabras que una vez usó él con ella-
Sabes que el tiempo juega en tu contra y que conforme pasa, tus posibilidades de tomarme disminuyen... añadiendo el detalle de que cada día que pasa, me vuelvo menos... - acercó sus labios hasta su oído, susurrando-
... inocente.
Se alejó unos pasos de forma calculada, sintiendo un pequeño rastro de ira reprimida en el oniro al hacerlo.
-
Pero si gano, tu energía será mía... nunca podrás alcanzarme. La cacería habrá terminado, aunque ambos sabemos lo que debo sacrificar para lograrlo. En ambos casos, sales ganando.
-
Una oferta tentadora de la diosa de las apariencias. Pero tú nunca has buscado el poder y podrías conseguirlo de otros modos, así que me preocupa que omitas deliberadamente la capacidad de los sucubos de hacer que sus víctimas se obsesionen con ellos. ¿Es eso lo que buscas en realidad? ¿Que me vuelva loco por ti?
Phantasos se acercó hasta quedar junto a él y cambió el color de sus ojos a unos rojos brillantes, abriendo un primer broche de su escote.
-
¿Quieres hacerme creer, que aún no lo estás?

Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Vie Abr 12, 2024 8:26 pm
por Hypnos
Escuchó atentamente las palabras de Phantasos, como ella veía a Phobetor y su accionar. Hypnos no dudaba de su desarrollo de ideas y de sus conclusiones. Empero, eran solo la parte que ella vivía, como lo veía a través del prisma de sus sentidos. Sabía que no era toda la verdad. Aún y con lo anterior apreciaba poder escucharla. Mas allá de la información que suministraba podía aprender mas acerca de ella.
Ella se explayó, Hypnos podía ver como disfrutaba el hablar de sus planes, de sus ideas. El cayó y atentamente escuchó. Le causaba una alegría extraña el escucharla. Era el ver sus ojos grandes, brillando con cada sentencia. Como se iban hacia arriba cuando visualizaba las acciones, como su mirada se fijaba en el suelo cuando tenía que llegar a conclusiones. El dios disfrutaba aquel desplante de planeación y estrategia. Por lo menos lo hizo hasta que mencionó ir al Olimpo a practicar las artes eróticas. En ese momento arqueó una ceja.
–El olimpo esta fuera de tu alcance. – Le dijo secamente. La relación con los olímpicos era complicada. En ocasiones atacaban la tierra, en otras la defendían, pero lo que era un hecho es que ni aún cuando compartieran el objetivo podían considerarse aliados. Mas allá de eso algo mas que lo incitó a ser tajante en aquella sentencia; ¿Celos? Si Hypnos se hubiese detenido un momento a pensar a profundo lo que significaba para el lo que acababa de decir Phantasos se habría dado cuenta que por un segundo sintió un arrebato de celos. Aunque le sería difícil identificar si era por que Phantasos se alejara del inframundo, por que buscará ayuda por fuera de él, o simplemente por visualizarla en el lecho de algún dios olímpico.
No entendió realmente el segundo problema, así que se aventuró a preguntar.
–¿El segundo problema es que Phobetor pierda la cabeza? ¿Cómo puedo ayudarte con eso? El ya esta bastante trastornado–Dijo mientras se reía de forma sincera.
Por fin hubo de responder su pregunta. La respuesta caía dentro de lo que esperaba, aquello le complació. No tenía visualizado como repercutiría en él, el saber que la distancia con sus oniros estaba suponiendo un problema, principalmente por que a su manera de ver las cosas no se alejaba realmente de ellos.
Después habló un poco de la aventura, habían existido ciertamente problemas, Hypnos también pensaba que pudo haberlo hecho mejor, subestimó demasiado a sus enemigos, de no haberlo hecho todo aquello hubiese sido mas sencillo. Al recordarlo suspiró.
–Creo que la aventura nos sorprendió a todos. Pero debo decir que estoy sumamente complacido con tu desempeño y con el de Rhiannon, pude conocerlas mejor y confirmar el gran poder que albergan. Creo que lo pudimos haber hecho mejor, pero aún y con todo hemos aprendido y ganado bastante en esta aventura. –
Meditó un poco acerca de por que estaba ahí, decidió que trataría de ser lo más claro posible.
–Vine por que realmente no entendí que había ocurrido, no sabía que tan profundo había sido el daño que habías recibido y quería entender tu estado y ayudarte de ser posible. – Hizo una pequeña pausa – Creo que me siento responsable de todo lo que ocurrió, y quiero estar seguro que el inframundo no pague las consecuencias de mi actuar. –
No comentó nada acerca de alejarse del mundo de los sueños por tiempo indefinido, no podía asegurar que estuviera alrededor de ahora en adelante. No había una razón de peso para hacerlo. Sus Oniros habían crecido en poder y consideraba un retroceso el volver a aparecerse mas seguido en aquel lugar. Ellos ya no necesitaban supervisión.
Habían caminado hasta un lago, en el cual ella comenzó a patinar, Hypnos sonrió mientras la veía alejarse un poco. Sus movimientos eran gráciles, elegantes. Desde que comenzó aquella aventura hasta ese momento no dejaba de sorprenderse de la versatilidad de Phantasos. Su habilidad de transformación tan poderosa, pudiendo copiar no solo formas si no, también, esencias, como usaba esa habilidad para todo, y en cada cosa era experta.
¿Qué era lo que quería el? Que pregunta tan simple, pero tan compleja. ¿Cuándo fue la última que lo pensó a profundidad? Por supuesto que sus deseos siempre iban orientados a la gloria del Inframundo, de su señor hades, pero en aquel contexto la pregunta era mas egoísta. ¿Realmente, en aquel momento, que era lo que mas podía disfrutar?
Bajó su mirada. No podía responder, no tenía idea.
–El ver que estas bien es suficiente. No hay nada en especial que esta sala pueda proporcionarme. –Cuando tenía tiempo libre solía jugar ajedrez contra su hermano, o tocar la lira. –O bueno, tal vez pueda acompañarte. – Había pensado en proyectar unos patines y tratar de patinar a la par de Phantasos, pero aquello no le llamaba mucho la atención, no tenía un gusto especial por la nieve, el cocyto era algo que evitaba siempre que podía. Pero podía acompañarla de otra manera.
Pensó en una lira, tuvo que hacer algo de esfuerzo para no materializarla con cosmoenergía. En su mano apareció su libra dorada. Era hora de irse, pero antes de aquello acompañaría a su oniro en aquella expresión de arte. Tomó aire, identificó la melodía y los tonos de aquella canción que sonaba y comenzó a acompañarla con su mira. Cerró sus ojos, pero aun con sus ojos cerrados podía ver a Phantasos, patinar, girar y brincar. Su lira marcaba ahora el tempo de la canción, que incrementaba conforme Phantasos imprimía mas energía a sus movimientos.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Dom Abr 14, 2024 3:11 pm
por Raven
FUTURO (PARTE 2)
“Déjame salir...”
Mantenía sus ojos cerrados en la medida de lo posible. Intentaba concentrarse en mantener la transformación activa y estable, intentando ignorar por completo todo lo que estaba pasando en realidad.
El trato que estaba recibiendo era bastante desagradable. Demasiado brusco y agresivo. Incluso apresurado. Pero al menos podía sentir que por cada roce o beso en su piel, su poder se incrementaba a costa del de Phobetor. Aquella sensación le recordaba ligeramente a la sentida en el corredor, cuando Hypnos había compartido su poder con Rhiannon y con ella, así que prefirió centrarse en aquel recuerdo para hacer más llevadera la situación.
“No tiene ni idea de cómo funciona esto... déjame salir... si quiere un trato egoísta, yo le enseñaré... suéltame...”
Las palabras se mezclaban con el sonido de una cadena que se arrastraba sobre la piedra, en un extraño eco que no podía identificarse a qué era debido.
- ¡Auch!- Se quejó la oniro, obligada a dejar su concentración y a abrir los ojos para ser traída a la cruda realidad.
Ambos se encontraban recostados en la cama de aquella macabra habitación. Phobetor observaba con atención a la oniro y tras unos segundos aflojó el agarre de su muñeca, incorporándose un poco para darle algo de espacio.
Phantasos fruncía el ceño a la vez que intentaba aliviar con su otra mano el dolor de la articulación que había sido dañada. Tan solo quería terminar aquello cuanto antes, aunque sabía de sobra que no había hecho más que empezar. No quería mirarle, no quería guardar ningún tipo de recuerdo de aquel momento, pero Phobetor se había detenido por completo y eso era bastante inquietante.
Intentó calmar su respiración y finalmente decidió mirar al oniro. Desconocía el momento en el que había quedado con el torso desnudo, pero prefería no ser consciente de ese tipo de detalles. Por su parte, agradecía mantener toda su ropa. Phobetor mostraba un semblante serio y pensativo. Demasiado callado para alguien como él. Estaba a punto de decir algo, cuando de pronto él rompió el silencio.
- Lo siento.
Phantasos se sorprendió. Era imposible no hacerlo. No era un tipo que emitiera disculpas y menos con un tono de voz que parecía auténtico. Tras la confusión inicial, volvió a mostrar un semblante bastante molesto. Aquellas palabras eran bastante irritantes en varios sentidos y Phobetor pareció darse cuenta.
- No solo por esto.- Agregó- Supongo que debí decirlo mucho antes. Aquel día me equivoqué actuando así. Quise disculparme muchas veces, pero no tuve posibilidad de hacerlo.
- La tuviste.- Quiso zanjar la oniro.
- Solo hubo una ocasión en la que eso era factible, pero entonces no quise distraerte. Quería verte brillar. Si hubieses fallado en tu misión designada por Hypnos, jamás me lo habrías perdonado.
- No te creo y en realidad, poco importa ya.
- Importa.- Lo dijo con voz más firme y cortante mientras volvía a tumbarse sobre ella.
Phantasos le retiró la mirada nuevamente. No sabía qué pensar al respecto, aunque si repasaba su pasado y en concreto aquella misión, no solo no se disculpó, sino que reafirmó sus intenciones. Estaba convencida de que sus palabras no eran más que una artimaña para tomar ventaja de aquella situación, pero al mismo tiempo era incapaz de sacarlas de su cabeza. ¿Por qué ahora? Había esperado muchas cosas de Phobetor en ese momento, pero una disculpa que realmente parecía sincera, no era una de ellas.
“Kakakakaka es un buen mentiroso... en realidad sí sabe cómo se juega esto... ya déjame salir a jugar un poco con él... déjame...” El sonido de la cadena pasó de estar arrastrándose a comenzar a tensarse.
Phantasos se estremeció al sentir nuevos besos en su cuello, justo debajo de su oreja. Esta vez eran pausados y más profundos. Se encogió de hombros y ladeó la cabeza casi de forma inconsciente. Había detestado el trato anterior, pero poder llegar a disfrutar aquella experiencia le aterraba mucho más que la agresividad previa. Phobetor había pasado de ser un amante pésimo a saber exactamente dónde debía acariciar o besar y exactamente la presión que ejercer en cada parte de su cuerpo.
El sucubo tenía razón, era un buen mentiroso.
Intentaba concentrarse de nuevo, pero era mucho más difícil hacerlo cuando todo su cuerpo exigía su atención. En ese instante comenzó a dudar de si había sido una buena idea no acudir a pedir ayuda a la diosa Afrodita, incluso cuando Hypnos se había mostrado tajante al respecto. Aguantaba la respiración mientras sentía como poco a poco el corsé iba aflojándose. Tal vez era por las dudas o tal vez porque las sensaciones que ahora recibía eran más agradables, pero lo cierto es que los instintos propios del sucubo querían desatarse y la lucha empezaba a complicarse.
“Me estoy cansando de esto... desátame o me encargaré de ti primero...” El desprecio que emanaba del sucubo era evidente. Agarró la cadena y comenzó a tirar de ella con fuerza. Solo Phantasos evitaba que consiguiera soltar su amarre.
Phobetor dibujó una de sus sonrisas de suficiencia en su rostro sin ningún tipo de pudor. La oniro estaba bastante rígida, se revolvía constantemente bajo él y estaba claro que mantenía una lucha interna en ese instante. Sabía que ése era el momento oportuno si no quería ser descubierto, por lo que elevó su cosmos en su mano y, como si una esfera de energía se tratara, uno de los sueños de Phantasos fue extraído de su cuerpo, quedando en poder del oniro.
Una vez más, éste decidió detenerse. La pérdida continua de energía entumecía su cuerpo, pero apenas era un leve hormigueo, nada de lo que preocuparse.
- Aunque no seas capaz de creerme, cuando antes te he dicho que no existe ningún ser que pueda satisfacerte plenamente a excepción de mí, no estaba mintiendo ni fanfarroneando.
En un fragmento de segundo, todo cambió de forma radical. La habitación pasó de lúgubre a luminosa. El fuego desapareció y en su lugar surgió una ventana por la cual entraba una suave brisa refrescante. Pero no era lo único diferente.
- Mírame... Phantanasos.
La oniro abrió los ojos bruscamente y tuvo que ahogar un grito en su garganta. Se incorporó hasta quedar sentada mientras se cubría torpemente con la sábana e intentaba alejarse hacia el cabecero de la cama de forma inútil, dado que dios no le permitía alejarse.
Phobetor ya no estaba allí, sino Hypnos.
En su interior, se escuchó como una cadena se rompía y una bestia se apresuraba a llegar hasta la puerta, por lo que Phantasos tuvo que cerrar los ojos con fuerza y hacer desvanecer la transformación de sucubo. Al igual que su acompañante y la habitación, la oniro también cambió de aspecto... o no, dado que en realidad, mostraba su rostro y su cuerpo verdadero.
Intentó calmar su respiración justo antes de abrir los ojos de nuevo y atreverse a mirar al dios.
No era solo la apariencia o el tono de voz. Había detalles que ella consideraba prácticamente imposibles de replicar. Solo después de muchos años viendo los ojos de Hypnos, se podía descubrir que había una pequeña zona en el iris de su ojo izquierdo que dependiendo de la luz que recibía del exterior se mostraba de un color u otro. Ella lo sabía, pero era imposible que alguien como Phobetor, descuidado en los detalles, pudiera conocer.
Lo mismo pasaba con el torso desnudo del supuesto Hypnos. El dios no era de los que anduviese por el reino sin ropa, de hecho había sido un detalle bastante desconcertante en su pelea contra los dioses mesoamericanos. En ese instante había apreciado una pequeña marca, apenas un pliegue... ¿cómo era posible que Phobetor conociese eso?
Revisó el lugar en el que se encontraban. Jamás había estado en el dormitorio real de Hypnos... es más, ¿existía un dormitorio en el palacio de Hypnos? No podía saberlo, pero si le hubiesen preguntado a la oniro, seguramente lo habría descrito así.
- Esto no es real.- Lo dijo en voz alta, intentando convencerse, aunque implicaba ir contra todos sus sentidos. Conocía perfectamente al dios del sueño y aquella era una réplica tan extraordinariamente convincente que tenía que hacer todo el uso de su ser para no caer en la trampa.
- ¿Y por qué no dejar que lo sea?
Escuchó sus palabras dichas en un susurro en su oído. Era la voz de su señor, la misma entonación, incluso su aroma era exactamente igual al que conocía. No respondió, tanto su respiración como el latir de su corazón estaban demasiado acelerados para hacerlo.
- Nuestro señor es demasiado...- Phobetor buscó la palabra adecuada durante unos segundos mientras acercaba su rostro al de ella cada vez más- … espiritual, para tus anhelos. Sabes que es de principios férreos y que nunca dará su brazo a torcer en ese aspecto. Y respecto a nuestro hermano Oneiros... nunca podrías pedirle lo que realmente deseas, porque le partirías el corazón y tú no quieres eso.- Sonrió. Ni sarcástica, ni teatralmente como solía hacer Phobetor, sino con la calidez de Hypnos- Pero no tienes que fingir conmigo. Puedes hacer lo que quieras, sentir lo que prefieras y en definitiva, usarme como lo desees... porque a fin de cuentas, el que me sienta o no herido, es algo que lo mismo te da.
El rostro de Phantasos mostraba que miles de dudas recorrían su mente en ese momento. Le habría gustado tener la capacidad de contención del dios del sueño, pero como él bien sabía, el espíritu de la oniro se aproximaba peligrosamente más al de los mortales que al de los dioses.
Bajó la mirada, intentando lograr coherencia, pero no conseguía hacerlo.
Phobetor sonrió. La oniro era inexperta, pero no él. En algún momento se había jactado del número de vírgenes con las que había yacido, humanas y fantásticas, así que conocía perfectamente las dudas que las jóvenes sentían en esos momentos y la mayoría de las ideas que cruzaban por sus cabezas. Solían mostrar un leve sonrojo en sus mejillas y una mirada avergonzada. Era la expresión que había buscado desde el principio en Phantasos... y por fin se la mostraba.
El oniro transformado en el dios del sueño retiró el pelo dorado del rostro de Phantasos con delicadeza. Exactamente igual que Hypnos lo había hecho con Raven antes de cruzar el río de agua. Acarició su mejilla y se aproximó con delicadeza para posar sus labios en los suyos. La oniro podía reconocerlo también, incluso cuando no había sido ella entonces quien lo había dado. Era el mismo beso que Xtabay le había otorgado a Hypnos.
El dios del sueño acarició la espalda de Phantasos, llegando con su mano hasta la cintura de ésta. La sujetó con firmeza y la atrajo hacia él, dejándola tumbada y quedando éste sobre ella.
- Quiero escucharte decirlo.- Dijo el dios mirándola a sus ojos grises. Pudo ver la duda en su mirada y finalmente la que daba paso a la rendición. Phobetor no pudo ocultar su sonrisa malévola.
- Mi... señor...
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mar Abr 16, 2024 2:42 pm
por Raven
FUTURO PARTE 3
El oniro se mostraba triunfante y confiado. Su poder volvía a conseguir someter a aquellos que le desafiaban. ¿Cómo Phantasos había podido llegar a creer que podía vencerlo a él, en su juego y en su prisión, donde era más fuerte? Sentía algo de decepción, no podía ocultarlo. Había esperado algún tipo de truco final demoníaco que le exigiese ponerse realmente serio, pero en vez de eso, tenía a una joven doncella dócil entre sus brazos.
No es que se quejase.
Había algo en aquella situación que le hacía sentir extasiado. Se sentía más poderoso, aún cuando había perdido parte de su poder para poder llegar a ese punto. Y, aunque finalmente estaba empezando a disfrutar enormemente de aquellos preliminares con una Phantasos más relajada y entregada, concluyó que ya era hora de tomar lo que le pertenecía. Iba a retirar el brazo del cuerpo de la diosa para despojarla de toda su ropa, cuando...
- ¿Qué... qué me ocurre...?
No formuló la pregunta en voz alta. No podía hacerlo. Todo su cuerpo había quedado rígido e inmóvil. En apenas un segundo, había sentido como una gran parte de su poder se había esfumado sin previo aviso, debilitándole en gran medida.
Phantasos se retiró de él y éste pudo entender el motivo. Los ojos de la mujer volvían a brillar en un rojo intenso. El sucubo había vuelto aunque mantenía el aspecto angelical de la oniro. ¿Cómo había podido drenarle tan rápido? Le daba vueltas a eso, pero solo encontraba una explicación: que Phantasos había drenado lentamente su energía para hacerle confiarse para después demostrar su verdadera capacidad. Aún así, no tenía sentido. La oniro no era tan poderosa, estaba seguro de ello.
- Supongo que en tu cabeza debe haber muchas preguntas ahora mismo, que estoy dispuesta a resolver, pero antes... - Se sentó sobre él y agarró su cuello con una de sus manos y la apretó con fuerza- … deja de mancillar a mi señor.
- ¿O qué?- Consiguió articular con dificultad.
Phantasos frunció el ceño. La idea de estrangular a Hypnos, incluso cuando era consciente de que no era él, le resultaba bastante incómoda, así que optó por soltarle y en vez de eso besarle de nuevo. Al hacerlo, la energía de Phobetor volvió a descender radicalmente. Le escuchaba gruñir, pero nada cambiaba, así que la oniro se mantuvo en la misma posición hasta que finalmente Phobetor volvió a ser él y reaparecieron en su lúgubre prisión.
La oniro agradeció para sí misma poder separarse de una vez de él. Se levantó de aquella cama y disolvió la transformación de sucubo. Se miró a sí misma. Estaba deseando frotar todo su cuerpo con algún tipo de lija y quemar aquella ropa provocativa que nuevamente la cubría, pero tendría que esperar un poco más. Al menos podía consolarse con que nadie más la vería con esa extraña combinación que generaba su angelical rostro y esa ropa tan radical.
- Existe una gran diferencia entre nuestros poderes- comenzó a decir la oniro- Debe resultar sencillo coger algo que no te pertenece y usarlo a tu favor. Es rápido, efectivo... no requiere de ningún esfuerzo, solo de una gran falta de escrúpulos. Pero una vez descubres lo que está pasando, es fácil escapar. Sin embargo, las transformaciones...
Se quedó callada junto a la chimenea, calentando sus manos, pensando en si quizás sería mejor quemar toda su piel en vez de lavarla. Tras unos segundos, se dio la vuelta y observó desde allí al petrificado Phobetor. Podía comenzar a moverse, pero seguía sin ser un problema.
- Cuando la gente ve una de mis transformaciones... en un fénix, por ejemplo, solo ven su belleza, lo maravilloso que debe ser poder volar, su fuerza, poder curar o renacer de tus cenizas. Sienten envidia, es comprensible.
Pero pocos se paran a pensar en que tu conciencia sigue ahí. Que ser un fénix te obliga a aprender a prescindir de tus manos y a valerte solo con tus pies y tu boca. Debes ser capaz de asomarte a un acantilado y confiar en que puedas saber cómo volar antes de estrellarte contra el suelo. Y más aún, debes ser capaz de soportar el calor de las llamas en tu cuerpo y hasta llegar a una incineración.- Lo dijo mientras metía su mano en el fuego durante solo un segundo, incapaz de soportarlo en esa forma.- Cada transformación que he logrado a lo largo de toda mi vida, ha exigido de trabajo mental y físico. Requiere de mucha confianza en ti mismo y de capacidad de improvisación.
Y claro está, todo eso no se sostendría sin un alto grado de locura e imprudencia, porque aunque puedes suponer que el fénix debe tener algún tipo de inmunidad al fuego... nadie sabe en realidad cómo se logra. Solo lo descubres una vez eres uno de ellos.
Se acercó hasta el borde de la cama y lo miró con una sonrisa de suficiencia.
- No te contaré sobre los fénix, pero te contaré un pequeño secretito de los sucubos y sobre cómo lo descubrí.
Dado que sin experiencia y sin maestro, este encuentro podía ser peligroso, decidí pasar estos últimos meses en la zona de los sueños del deseo. Los humanos son muy prolíficos para eso, así que simplemente me dediqué a estudiar sus acciones y sus reacciones. Cada sonrojo, cada mirada, las tonalidades de sus cuerpos y... en fin, cosas realmente aburridas si solo eres un mero espectador.- Lo explicó con calma, haciéndole entrever que todo su encuentro había sido una actuación cuidadosamente estudiada.- Aprender a contener al sucubo, sin embargo, fue mucho más difícil, especialmente en ese ambiente.
Creía que ya lo había dominado por completo, cuando por puro azar, apareció nuestro querido hermano Oneiros en escena- dijo usando un tono de voz teatral.- No sabía nada de mi plan, pero ya sabes que tiene un sentido extra en eso de saber cuando hay algo extraño pasando en el reino. Verme allí debió fundirle algunos los cables, y aunque no dijo nada, se disponía a salir muy contrariado, así que fui a detenerle para explicarle y... ¡¡SORPRESA!! Le hice caer de rodillas solo con tocar su piel. Pero... ¿cómo? Normalmente tardaba varios minutos en drenar a la gente sin ningún poder. Era contradictorio... ¿Qué era diferente con Oneiros?
Y así descubrí, que el poder de succionar más o menos energía, no depende únicamente del poder del demonio, sino que es directamente proporcional al deseo que tenga el súcubo por su víctima y de su víctima por el súcubo.
Phobetor no pudo ocultar una expresión contrariada, demostrando que era una información que desconocía totalmente. Phantasos sonrió y se dedicó a pasear por la habitación revisando la decoración. La época de caza de brujas e inquisidores debía ser la favorita de Phobetor. Podía imaginarlo perfectamente inspirando a más de uno... o tal vez había sido a la inversa.
- Tenía la corazonada de que deseabas usurpar el puesto de Hypnos, pero lo de hoy...- negó con la cabeza. Era la primera y única norma estrictamente obligada para un oniro: no crear un sueño de Hypnos. Cogió una daga que colgaba de la pared y la puso en la garganta de Phobetor- Tú nunca serás él y nunca te rendiremos pleitesía. Debiste aceptarlo hace mucho tiempo. En cambio, has cometido traición. Me encantaría castigarte yo misma por eso, te lo aseguro. Pero será mi señor quien se encargue de ti.
- Eso no ocurrirá.- Prácticamente escupió sus palabras- Nadie va a venir a buscarte y no te voy a permitir salir de esta prisión durante los próximos milenios. ¿Crees que eres la única que tiene un as bajo la manga? Vas a tener que pagar por todo lo que ha pasado hoy. Vas a desear jamás haber entrado aquí.
Phobetor hablaba cada vez con más claridad. Phantasos lo miró con atención. Tenía más capacidad de movimiento y su odio se había incrementado notablemente, y añadido a éste, podía empezar a entreverse la obsesión en unos ojos marcados por una creciente locura. Se mostró cauta. Confiaba en poder escapar de allí sin problema, pero agradecía contar con el comodín de haber advertido a Hypnos de sus intenciones. Había enviado una mariposa negra y morada justo antes de ir allí con un mensaje conciso: “Llegó el momento”. No podía arriesgarse a dar más información, pues sus hermanos desconocían sus intenciones.
En ese instante, el suelo comenzó a temblar. La habitación seguía exactamente igual, pero Phantasos podía saber que por fuera, la prisión estaba cambiando de forma. Sin saber por qué, se sentía más claustrofóbica que antes y probablemente así fuese en realidad.
- Se acabaron los juegos, Phobetor. ¿O acaso deseas la muerte?
- No puedes hacerlo y lo sabes. Solo puedes intentar debilitarme, pero ¿me crees tan ignorante? Te conozco lo suficiente. Sé que tu poder solo te deja llevar a cabo un número concreto de transformaciones y que tienen un tiempo limitado.- Consiguió incorporarse en la cama.- Sé que los súcubos no pueden absorber energía de forma indefinida y probablemente, hayas llegado a ese extremo.
El oniro comenzó a acumular cosmos y una energía negra le envolvió. Su apariencia tomaba más el aspecto de un auténtico demonio. Phantasos se sorprendió de la cantidad de poder que podía llegar a acumular a pesar de haber sido drenado. La situación empezaba a ponerse peligrosa, así que optó por crear un portal dimensional y salir de allí... pero no pudo hacerlo. Phobetor sonrió.
- Te recuerdo que no estás en tu hermoso palacio cambiante. Estás en una prisión, creada para albergar en su interior a las más oscuras criaturas y ser capaz de contenerlas. Fue creada por Hypnos y goza de todo su poder. Da igual todo el que me arrebates, seguirá siendo imposible para ti escapar de aquí mientras yo domine la prisión.
Por alguna razón, Phantasos empezó a temer que lo que decía es cierto. Intentó desmaterializarse y traspasar el muro, pero una extraña barrera mágica lo impedía. Su siguiente intento fue transformarse en dragón. Lanzó una potente bocanada de fuego contra el trancón que había cerrado Phobetor al entrar en la habitación, creyendo que tal vez ahí estaría la clave para salir, pero a pesar de ser derretido, todo se mantuvo de la misma manera.
- Es completamente inútil. Todo podía haber sido muy diferente hoy. En vez de eso, vas a poder contemplar con tus propios ojos lo cruel que puedo llegar a ser con los que intentan manipularme.
La oniro volvió a su estado original. Se le estaban acabando las ideas y tal y como Phobetor había dicho, no podría seguir usando su cosmos indefinidamente.
- Hypnos sabe que he venido aquí.
La gran carcajada retumbó por toda la habitación. Helaba la sangre solo con oírla.
- Debes estar muy desesperada para jugar esa carta.- Phobetor entonces materializó en su mano una especie de esfera oscura. En su interior, una mariposa revoloteaba intentando escapar.- Me temo que no.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mié Abr 24, 2024 10:17 pm
por Hypnos
¿Cuánto tiempo habrá pasado?, ¿Un par de horas?, ¿algunos días?, ¿años? En esa prisión el tiempo realmente no pasaba. Todo, poco a poco, perdía su sentido. Lo primero en irse fue el miedo, ya no importaba el dolor, la idea de vivir eternamente encerrada. Después se fue la esperanza, su mejor oportunidad había sido en el momento en que la transformación de súcubo estaba en su punto mas álgido, pero ya no podía controlarla más. La energía absorbida fue utilizada en los primeros instantes defensivos, pero ahora, la energía robada y la energía propia se habían consumido. Sus ojos otrora claros, ahora denotaban un gris muerto, su cuerpo, otrora hermoso, piel tersa y clara, pellos firmes y exuberantes, sonrisa hermosa, mirada alegre, de aquello ni siquiera una sombra quedaba. Su piel llena de moretones, sus curvas no se distinguían por la gran cantidad de sangre que la rodeaba. No había podido invocar su armadura, era un gran punto en contra, tal vez con su armadura hubiese dado mas batalla, Phobetor ciertamente la invocó cuando ella demostró su tenacidad.
En un principio el intentó consumar el acto, utilizar su fuerza, su posición para deshojar aquella flor. Pero pronto se dio cuenta que aquello difícilmente sería posible. Phantasos se defendió, recurrió a diversas transformaciones, pero ninguna de ellas lo suficientemente poderosa como para hacer frente a Phobetor en su propia prisión, conforme el tiempo pasaba Phantasos se debilitaba y Phobetor ganaba en poder. Aquella prisión era efectiva, así había sido diseñada. Aún y cuando había muerto la esperanza de poder salir de ahí por sus propios medios aún estaba esa pequeña esperanza de que el viniera. De que aquel hombre por el cual su corazón vivía, por el cual su ser, era, viniera a poner orden. Después de todo, el le había dado aquella idea, el le había permitido realizar su venganza.
En algún momento de la batalla lloró, lloró por que el no llegaba, lloró de rabia por no haber sido suficientemente fuerte como para concluir su venganza, se escaparon esas lagrimas que no deben escaparse. Esas lagrimas que vienen del corazón.
Ahí estaba, tirada en un rincón de una dimensión desconocida para ella, en un rincón oscuro de aquella prisión en donde la tortura y el dolor era lo habitual. De vez en vez, cuando la sangre se secaba, cuando las heridas parecían sanar Phobetor volvía, intentaba besarla, lamer la sangre de su mejilla, introducir su mano bajo sus ropas, y aún en el mas débil estado, había un fuego interno en ella que la hacía levantarse y seguir luchando. Su cosmo ardía con fuerza, con tanta fuerza que su cuerpo lo resentía, y así, lo evitaba. Phobetor entendía que debía alejarse, y lo hacía. Dejaba que la prisión hiciera lo propio, que la misma prisión terminara absorbiendo aquellos desplantes de fuerza, de poder, de tenacidad.
–Aún no es tiempo… –Decía mientras sonreía de forma retorcida. El sabía que pronto el cuerpo de Phantasos se debilitaría a tal grado que dejaría de funcionar, a pesar de que su voluntad fuera irrompible poco a poco su fuerza se iría, y entonces, antes de que ella dejara de existir, el podría humillarla de forma definitiva, tomar lo que había querido, concluir con su retorcido deseo de poder sobre ella, sobre Hypnos.
Pero como pasa con aquellos quienes la soberbia reina y establece su proceder el no podía ver mas allá de sus planes, mas allá de su propia autosuficiencia. El sabía que nadie podía entrar a esa prisión si el no lo permitía. Y sabía que no había manera que Hypnos pudiera saber donde estaba Phantasos, después de todo no era poco habitual que los oniros pasaran años o décadas fuera de la vista de Hypnos. Para cuando el se diera cuenta, sería muy tarde, nadie podría culparlo. Ni siquiera Oneiro, su odioso hermano, nadie podría probar que el acabo con la consentida del mundo de los sueños.
Al tener su visión limitada en si mismo no contaba con un detalle que podría parecer minúsuculo. Hypnos había tomado parte de la creación de los Oniros como tales. Aunque sus orígenes pudieran ser variados Hypnos los entrenó, compartió parte de su energía, parte de si mismo en ellos había una conexión profunda, casi imperceptible con cada uno de ellos. En el momento que el alma inmortal de Phantasos comenzó a desfallecer Hypnos lo sintió.
Sintió la inquietud en su pecho, su corazón por un momento se aceleró. Sintió como estaba a punto de perder algo preciado. Pronto ató cabos, si el reino de los sueños estuviera enfrentando una amenaza mortal el ya se hubiera enterado. Pronto asoció la última conversación sostenida con Phantasos con aquel sentimiento de vacío en su pecho.
En la prisión de Phobetor un portal se abrió, una poderosa luz púrpura parecía entrar primero por el portal, una vez esa luz hubo de amainar la silueta de Hypnos apareció. No encontró a sus oníros en aquella primera intervención. Utilizó su poder para hurgar en esa dimensión, las paredes comenzaron a moverse, transformarse, ir y venir, la dimensión se colapsaba y expandía a gran velocidad, hasta que, por fin, frente a él, la vio.
La reconoció solo por su comos. El corazón de Hypnos se apretujó. Se acercó a ella, ella parecía haberle reconocido, sus ojos apenas se abrieron, sus labios intentaron moverse, pero solo temblaron. Hasta ese momento había estado sentada, lo mas erguida que podía estarlo, pero al reconocerlo se desplomó, sabía que ya no tenía que seguir luchando. Ella pensabase morir, por lo menos lo haría con la imagen de su Dios como su última imagen.
Hypnos, que ya se había agachado, la tomó entre sus brazos para que no se desplomara totalmente. La levantó. Presionó su mandíbula. Con su energía había llamado a Phobetor desde que había llegado a aquella dimensión. En aquel momento, el apareció. Se arrodilló.
–Mi señor, Phantasos se volvió loca, intentó absorber parte de mi energía. Se aprovechó de mi amor hacia ella para hacerme caer en una trampa. –Hizo una pausa buscando la forma correcta de seguir. –No quise preocuparlo, o molestarlo, así que decidí que lo mejor sería que ella aprendiera una lección, aquí, en esta prisión especial para aquellos que necesitan aprender. –
Hypnos le miraba, no con ira, u odio, si no con un dejo de tristeza. Después de todo, a el también le amaba, como a su hermano, o hijo. Se reprochaba así mismo varias cosas. El haberle permitido a Phantasos intentar vengarce. El no haber visto en Phobetor la traición que se fraguaba. El que su autoridad había sido transgredida por Phantasos, Oneiro y Phobetor en el primer altercado, que ahora Phobetor creía que podía salirse con la suya.
Hypnos no le dirigió palabra. Le dolía ver sus errores reflejados en Phobetor, tanto como le dolía ver a Phantasos tan lastimada. Phobetor continuaba hincado, Hypnos comenzó a usar su cosmoenergía para sanar un poco a Phantasos, evitar que cruzara el umbral eterno de la muerte.
Detrás de Phobetor 2 siluetas aparecieron, Oneiro y Morpheo, quienes habían sido llamados justo en ese momento. La sorpresa en sus rostros no fue disimulada. El dolor de Oneiro era evidente, así como el proceso en que ese dolor se convirtió en ira.
–Morpheo, dejo a Phobetor en tus manos, asegúrate que el castigo sea equivalente a la afrenta. – Morfeo no podía articular palabra en principio, pero después de unos segundos asintió. Oneiro dio un paso al frente.
–Señor, permítame a mi retribuir lo que Phobetor se merece. –
Hypnos negó con la cabeza, si dejaba a Phobetor en manos de Oneiro, aquella escena se repetiría, y probablemente Phobetor no tendría tanta suerte como Phantasos.
–Tu misión es otra. – Dijo Hypnos–Cuida a Phantasos, llévala a su reino y asegúrate de que se recupere al 100%, la dejo en tus manos, confió en ti.
Era lo mejor, Hypnos podía cuidarla sin duda, pero aquello crearía un vínculo más fuerte entre ellos. Mas envidia, mas problemas.
Se acercó a Oneiro, dejó a Phantasos en sus brazos. Acarició su cabeza de forma amistosa, agitando sus mechones ensangrentados.
–Lo hiciste bien. Te dije que el vampiro era mejor idea… –
Phobetor había intentado huir, nadie lo había notado, pero su cuerpo estaba atado al piso desde que apareció, no podía mover un músculo por efecto de la energía de Hypnos.
–Has demostrado desdén hacia Hades, hacia tu reino, hacia tus hermanos, hacia mí. Mereces el olvido…– No estaba seguro del final de Phobetor, pero estaba seguro de que Morpheo se aseguraría de que el castigo fuera acorde a la transgresión.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Sab Abr 27, 2024 1:34 pm
por Raven
Oneiros no tuvo más remedio que seguir las órdenes del dios del sueño. Eran muchos los sentimientos encontrados en ese instante y sin duda alguna, podría desquitarse de todos ellos contra aquel monstruo que decía llamarse hermano.
Pero Hypnos tenía otros planes. Sería Morpheo quien gozaría de la venganza que todos deseaban tomar. No le cabía duda de que éste haría un buen trabajo, aunque su mano templada seguramente sería demasiado piadosa para su gusto. Por suerte su señor no había dicho nada sobre Ikelos y estaba seguro que su hermano no dudaría en darle el aviso para ayudarle con el castigo.
Recibió a Phantasos de los brazos de Hypnos. Agradecía tener sus manos ocupadas en ese instante con algo tan importante, porque de no ser así, aquella visión le habría hecho enloquecer y arremeter contra Phobetor sin importarle las consecuencias.
A pesar de ello, simplemente bajó la cabeza en gesto de sumisión y alzó su vuelo hasta el reino de Fantasía, dejando a todos los demás atrás.
El vuelo fue rápido, tanto como pudo. No tenía sentido hacerlo, pues a diferencia de la prisión de Phobetor, Phantasos no se nutría de la energía de Fantasía, sino más bien al contrario. Aún así, simplemente quería alejar a la joven de aquel monstruoso lugar y llevarla a uno más seguro.
Oneiros frunció el ceño al encontrarse frente al castillo de Phantasos. Nunca dejaba de asombrarle la capacidad del propio emplazamiento para cambiar de forma al igual que su dueña, dependiendo del estado de ésta. Había requerido de muchos siglos de observación para llegar a concluir que el número de cascadas variaba dependiendo de la inquietud de la diosa, que el castillo se volvía más recóndito e impenetrable cuando Phantasos urdía algún plan o simplemente que los sueños alados revoloteaban alrededor cuando ésta se sentía feliz. Podría seguir enumerando millones de alternativas, pero no era necesario ser ningún sabio para entender lo que reflejaba el lugar en ese instante.
La escalinata de piedra que llevaba a la puerta principal estaba resquebrajada. Los árboles que solían adornar la entrada se mostraban secos y desnudos. No parecía haber ningún resquicio de vida, excepto el del musgo abriéndose paso entre las paredes negras del castillo.
Oneiros se quedó unos segundos quieto frente a la puerta. Sabía que el castillo usualmente no se mostraba como la típica casa humana, pero también sabía que podía serlo de ser preciso.
Las puertas se abrieron solas y permitieron la entrada al oniro. Solo tuvo que avanzar unos metros y cruzar otra puerta para llegar a la habitación de Phantasos, donde al fin pudo dejarla descansando sobre la cama.
No podía evitar recordar las docenas de veces que había hecho aquel mismo gesto a lo largo de su vida, especialmente cuando ambos entrenaban juntos. Daba igual cuantas veces le gritara a la mujer que no llegara hasta esos extremos, siempre acababa desmayada o extenuada por el sobreesfuerzo de querer superar sus límites. Sin embargo era la primera vez que la encontraba en tan mal estado. Contuvo la respiración para concentrarse en la idea de permanecer allí y no volver sobre sus pasos a cobrar venganza.
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Phantasos abrió los ojos y se quedó mirando el movimiento del fuego de las velas próximas a ella. Reconocía perfectamente el lugar, pero era difícil saber si era real o no... pronto lo sabría. Enfocó su vista más a la lejanía y entonces contempló la figura de su hermano Oneiros acercándose a ella.
Intentó arrastrarse sobre las sábanas para alejarse de él, pero todo su cuerpo seguía brutalmente dañado. Sentía que había recuperado algo de cosmos, así que transformó las uñas de sus manos a unas tan afiladas que parecían aguijones.
-
No es necesario que hagas eso, ya estás a salvo.- El oniro se detuvo, observando la reacción e intentando averiguar qué pasaba por la mente de la mujer.
-
Si yo digo (…)
-
Yo respondo (…)
La oniro hizo retroceder su transformación, sintiendo una extraña calma a la vez. No podía dejar de estar alerta, a pesar de que aquella contraseña inventada con su hermano milenios atrás resultaba casi imposible de haber sido robada por Phobetor.
Oneiros se acercó lentamente, consciente de la desconfianza que todavía percibía de Phantasos. Al llegar al borde de la cama, se agachó para quedar de rodillas y así quedar a su altura.
-
¿Qué... día es?
-
Sábado 27. Has dormido dos días enteros.
Phantasos reflexionó un instante, contando los días que, según lo que decía su hermano, había permanecido en la prisión. Sentía que su pensamiento estaba enlentecido, aunque no era de extrañar.
-
¿Ocho... días?
Se llevó la mano a la frente. Le dolía muchísimo la cabeza, incluso la luz tenue de las velas le ofendía. Oneiros frunció el ceño. La sola idea de imaginar a Phantasos atrapada durante tanto tiempo a merced de Phobetor hizo que un escalofrío le recorriera la espalda. No obstante...
-
No pueden ser ocho días... te vi hace tres. Estoy seguro. Sobrevolabas el río.
Lo dijo con serenidad, pero tampoco pudo ocultar un tono de duda. No solo porque iba en contra de lo que él mismo había visto, sino porque la mujer no estaba lúcida y porque realmente le costaba creer que la oniro hubiese podido aguantar tanto tiempo contra un adversario como Phobetor en su prisión. Phantasos se dio cuenta de lo que debía estar pensando Oneiros, pero aún así, mantuvo silencio.
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-
Da igual cuánto te empeñes, es inútil. No hay necesidad de alargar la agonía.- Las palabras de Phobetor en su mente retumbaban, se mezclaban en una bruma oscura, parecían lejanas y a la vez demasiado próximas.- Te dejaré reflexionar al respecto durante un tiempo. No queremos que nuestros queridos hermanos se preocupen, ¿verdad? Tienes suerte de tenerme a mí para cumplir tus deberes de oniro y hacer que nadie note tu ausencia.
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Sintió como sus propias uñas se clavaban en su cabeza, aunque era algo inútil. Intentaba borrar los recuerdos de su mente, pero en vez de eso, éstos iban aflorando cada vez con más claridad.
-
¿Cómo me habéis encontrado?
-
No fuimos nosotros, fue nuestro señor el que sintió que tu vida se apagaba.
Phantasos se sorprendió. Hacía varios meses que no veía al dios del sueño. Podía recordar claramente la última vez que lo había visto, saliendo de su palacio. Phantasos se había armado de valor para acercarse hasta él, como nunca había hecho hasta entonces, dejando su nariz a la altura de los labios del dios. Es más, podía recordar incluso haber rozado su piel con las pestañas, para después despedirse de él con un cálido “
todo está bien”.
Aquel recuerdo le trajo una extraña paz que rápidamente se vio interrumpida por otras imágenes procedentes de la prisión, hasta que la voz de Oneiros la trajo de nuevo de vuelta a la realidad.
-
Cuando Morpheo y yo llegamos a la prisión, él ya te estaba curando y había conseguido bloquear la huida de Phobetor. No puedo decirte más.
Pensaba que aquellas palabras tranquilizarían a su hermana, pero por el contrario, su rostro se congeló por un instante y sus ojos se abrieron notablemente, reflejando un pánico auténtico.
-
El Hypnos real... ¿ha estado allí?- Oneiros asintió, mientras valoraba lo que quería decir con “real” y veía como la cara de Phantasos se desencajaba aún más si era posible-
Yo... él... ¿está bien?
-
¿Qué estás insinuando? Tu soberbia es bastante irritante si realmente crees que tú o Phobetor tenéis la capacidad de poder llegar a dañar a nuestro señor.- intervino con tono molesto.
-
Tienes razón... tienes razón...- su corazón parecía tranquilizarse. Cerró los ojos y los tapó con sus manos. Si lo pensaba más detenidamente, lo último que recordaba antes de colapsar, era un brillo familiar.
-
Fue él quien te trajo hasta mis brazos. Me ordenó que cuidara de ti hasta que estuvieses recuperada al 100%- Le habría dicho que parecía bastante afectado, pero no lo hizo, pues sabía la reacción que habría tenido la oniro sería la de levantarse e ir a buscarlo.-
Creo que habría querido venir hasta aquí.-
“Pero no sé por qué no lo ha hecho” le hubiese gustado agregar.
Phantasos lo miró con atención mientras hablaba. Estaba claro que Oneiros estaba cuidando su discurso, algo que hacía cuando quería ocultar algo a su interlocutor. En cualquier otro momento, aquello habría sido un buen motivo para dar vueltas a su cabeza durante varios días sobre por qué el dios del sueño no la había acompañado, pero ahora era diferente.
-
Así es como debe ser- dijo con calma. Su mirada quedó perdida nuevamente en el fuego de la vela y después agregó algo que conmocionó a su hermano-
No quiero ver a Hypnos.
Un silencio aplastante inundó el dormitorio.
Si alguna vez Oneiros hubiese tenido que apostar sobre la frase que jamás escucharía saliendo de Phantasos, ésa habría sido la primera que habría acudido a su cabeza. Incluso la forma de referirse a su señor, de una forma tan poco respetuosa, le chirriaba viniendo de ella. Necesitaba información, urgentemente. Toda aquella historia estaba empezando a sobrepasar su paciencia.
-
¿Vas a contarme lo que ha pasado en esa prisión?
-
No.- respondió tajante.
-
¿Tampoco el por qué fuiste allí?
-
Tampoco.
Respiró hondo intentando calmarse. Recordaba perfectamente el día que encontró a Phantasos en la zona de los sueños del deseo y la conversación que habían tenido. No había dado ninguna pista sobre lo que pretendía hacer, pero estaba seguro de que ya entonces se estaba preparando para ese momento.
-
¿Lo habías planeado todo, verdad? Aquel día me mentiste.
-
No lo hice. Solo no te conté todo lo que había pensado. Te habrías opuesto.
-
¡Por supuesto! Era un suicidio anunciado.
-
Ha sido un éxito. Solo cometí un pequeño error al creer que la prisión seguía igual que cuando la conocí.
-
¿Ha sido...? ... ¿pequeño...?- Oneiros enfureció y se puso de pie con rapidez. Agarró las sábanas con fuerza, tiró de ellas hasta el pie de la cama y la dejó completamente al descubierto.-
¡Mírate! ¿A esto lo llamas un “éxito”?
La joven aún tenía los restos secos de sangre en todo su cuerpo amoratado y numerosas cicatrices todavía eran visibles en su delicada piel. Phantasos se mostró incómoda. No por sus heridas, sino porque su hermano la viera vestida de ese modo.
-
No es la primera vez que me caigo del acantilado- murmuró más para sí misma. Sabía desde el primer momento que su hermano no iba a comprender nada de lo ocurrido.-
Las heridas sanarán en cuanto me encargue de eso. Para el resto... solo necesito tiempo.
-
Tiempo... la última vez que te oí decir eso, acabaste rodeada de pesadillas y a punto de ser degradada ¿recuerdas?
-
Solo quería sacar a Phobetor de mi vida... de nuestras vidas. ¿Por qué te cuesta tanto entenderlo? Hypnos lo comprendió al instante ¿por qué tú no?
-
¡PORQUE YO NO SOY HYPNOS!
Ambos se quedaron en silencio tras aquel grito, observándose sin atreverse a hablar. Oneiros mantuvo la respiración mientras giraba sobre sus pies y se alejaba hasta el balcón. Apretó sus manos contra la piedra de la barandilla, quebrando ésta poco a poco. De haber podido, habría salido de allí, pero todavía debía cumplir su cometido.
-
¿A eso se refería con lo de “te dije que el vampiro era mejor idea”? ¿Lo planeasteis juntos?
-
No exactamente. Solo le expuse mi plan, me aconsejó y dejó que yo decidiese por mí misma.- “
Porque él confía en mi capacidad, a diferencia de ti” se dijo.
-
Debió detenerte, nada de esto habría pasado. Habéis sido unos irresponsables.
Phantasos respiró hondo, conteniendo su lengua. Podía dar todas las explicaciones posibles sobre su naturaleza o sus anhelos y éste jamás las entendería. Podría haber salido de allí con un mero rasguño en el dedo y también lo habría considerado un fracaso. Efectivamente, su hermano no era Hypnos. La mujer finalmente se levantó de la cama y salió de la habitación, dejando atrás al oniro.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Dom Abr 28, 2024 2:48 pm
por Raven
Cerró la puerta tras de sí, intentando mantener la compostura. No quería enfrentarse a Oneiros. No en ese momento. Entendía que su enfado procedía de la preocupación por su estado, pero tenía esa extraña manía caballeresca que a veces la sacaba de quicio. Estaba segura que de darle la opción, su hermano sería feliz teniéndola encerrada en una jaula dorada donde nada ni nadie pudiera hacerle daño.
Respiró hondo mientras se adentraba en lo que era el balneario personal de Phantasos. Había una pequeña piscina que comunicaba con otra mayor, en un entorno que mezclaba la naturaleza con la arquitectura griega. El sonido de las pequeñas cascadas y las luces tenues de los faroles, proporcionaban al lugar un clima que invitaba a la relajación y al descanso.
No caminó muchos pasos. En cuanto el enojo se fue, el dolor que sentía al moverse le hizo recordar que todo su cuerpo seguía dañado y que aún no había hecho nada para solucionarlo. Por suerte ya estaba en su palacio y allí tenía alternativas de sobra para no tener que seguir soportando aquello. Abrió un pequeño portal y sacó una botella de allí. Bebió su contenido y las heridas curaron de inmediato. Tan fácil... casi parecía una burla.
De pronto su mirada se topó con su propia imagen que reflejaba uno de los espejos del lugar. Seguía llevando aquella extravagante ropa, ahora bastante rasgada y todo su cuerpo estaba bañado en sangre. Un aspecto bastante grotesco a pesar de que haber sanado.
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- ¡Un vampiro! Ingenioso, no quería que murieras tan rápido.
Phobetor parecía estar pasándolo en grande con los intentos de Phantasos de resistirse. Para cada transformación que tenía, el oniro parecía encontrar la alternativa que le beneficiara y lo había tomado como su diversión particular.
No había pasado más de un minuto transformada, cuando las paredes de la prisión se abrieron e inundaron de luz solar todo el lugar, causándole graves quemaduras a Phantasos hasta que volvieron a cerrarse.
- Imprudente... es una transformación que conozco bien, de hecho, puede que mejor que tú. Si quieres, ambos podemos jugar.- En ese instante, el cosmos rodeó a Phobetor y cuando se dispersó, éste mostraba unos colmillos afilados.- Tengo entendido que beber sangre entre vampiros es comparable al sexo entre humanos, probémoslo. Adelante. Te estoy ofreciendo la oportunidad única de hacerme daño y ganar energía al mismo tiempo. Solo tienes que beber y todo tu dolor desaparecerá. Podrás seguir luchando...
Phantasos seguía en el suelo, arrinconada, intentando recuperarse de las quemaduras. La energía se estaba acabando, pero la transformación en vampiro evitaba que muriera. Su instinto le pedía obedecer para sobrevivir, pero la sola idea de albergar sangre de Phobetor en su interior por el resto de la eternidad, le repugnaba.
El oniro cambió nuevamente su humor y la agarró por los brazos con fuerza zarandeándola.
- Vamos... ¡¡bebe!!- le gritó.
- No.
- ¡¡Hazlo!! Vas a hacerlo, de un modo u otro.- Phobetor se transformó nuevamente en Hypnos, aunque con un aspecto más demoníaco, con unos ojos inyectados en sangre y unos colmillos aún más pronunciados.- ¡Es una orden!
- ¡¡No!!- Phantasos intentaba soltarse.
- ¿Necesitas un incentivo?
Phobetor tomó una de las armas que colgaban de la pared, una especie de vara de hierro y se la clavó en el cuello con fuerza ante el grito de espanto de Phantasos. La sangre de Hypnos/Phobetor la bañaba por completo, mezclándose con las lágrimas que no podía evitar que brotaran de sus ojos. El dios del sueño reía a carcajadas, justo antes de clavar sus colmillos en el cuello de la joven. Sintió como ésta se estremecía entre sus brazos durante apenas un instante, pues en cuanto pudo ser capaz de reaccionar, la mujer se desvaneció.
- Sublime...- murmuró Phobetor sin dejar de mostrar una sonrisa descarada de triunfo- No hay razón para huir. Cuanto antes aceptes que te ha gustado, antes podremos continuar disfrutando juntos. Venga... ¿qué es esta vez? ¿Una cucaracha? ¿Una hormiguita? Vamos... sal de donde estés... no tienes donde esconderte...
Las palabras dejaron de escucharse. La prisión comenzaba a mover todos los muros nuevamente para así quedar reducida al menor tamaño posible y exponer su escondite.
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-
Phantasos... ¿va todo bien?
La voz de su hermano al otro lado de la puerta volvió a sacarla de sus pensamientos. No estaba del todo consciente de cuánto tiempo llevaba allí metida. Toda la ropa que llevaba ya casi se había convertido en cenizas en lo que había sido una especie de fogata improvisada.
Miró sus brazos y el resto de su cuerpo desnudo. Toda su piel estaba roja a causa de un uso compulsivo de la esponja sobre ésta. Incluso en algunas zonas, podía intuir el comienzo de algunas heridas.
-
Sí...- Respondió de forma automática, dejando sus manos libres y entrando en el agua con su respiración aún un tanto agitada.
-
Siento lo de antes.
-
Yo también.- Lo dijo con sinceridad al tiempo que su cuerpo comenzaba a transformarse en el de una sirena. En cuanto sintió el agua en la gran aleta, las energías comenzaron a renovarse y algo de calma la invadió.-
No tienes por qué estar aquí.
-
Tengo órdenes de cuidarte hasta que te recuperes al 100% ¿recuerdas?
“Eso no va a pasar” Fue el pensamiento que cruzó su mente. Oneiros era un gran líder y un gran protector, pero no estaba capacitado para cuidar de ella, menos en ese momento.
-
He tomado lágrimas de fénix. Estoy bien... fuerte como un minotauro.
-
¿Puedo entrar y comprobarlo por mí mismo?
-
Puedes hacerlo, pero estoy desnuda.
Al otro lado de la puerta se hizo el silencio durante un instante. Phantasos sonrió imaginando la cara que debía haber puesto Oneiros en ese instante.
-
Iré a informar a nuestro señor sobre tu estado y de paso averiguar qué ha sido de ese malnacido. ¿Hay algo que quieras que le diga?
Su mirada se perdía en el movimiento del agua.
Tal vez debía responderle a lo que parecían haber sido sus últimas palabras hacia ella. “
El vampiro no funcionó”. Pero dado que sería Oneiros el que llevaría el mensaje, probablemente no le haría ninguna gracia tener que decir algo así.
-
Dile que gracias. Dile que...- su respiración se detuvo y sus ojos se humedecieron. Aún así, intentó mantener la voz firme. No podía mentirle, pero debía mantenerlo alejado.-
… todo estará bien.
Al otro lado de la puerta, escuchó el batir de las alas de Oneiros saliendo del reino de Fantasía. La mujer al fin había quedado sola... o no.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Frente a ella, el niño del volcán la observaba fijamente. Serio, con la mitad de su cara derretida por la lava.
-
Todavía no hemos acabado de jugar.
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OT: A menos que cambie de opinión (porque sí, porque si tengo un tema "atemporal" es para saltarme las reglas del tiempo jjajajajajjaa), esta parte continúa aquí:
viewtopic.php?t=4255
Insisto, tal vez en mi cabeza me apetezca torturar un poco más a Phantasos y escriba, pero voy a pensar que no....
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Lun May 20, 2024 5:28 pm
por Raven
ENTRENAMIENTO EN SUCUBO
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OT: Para aquellos que ya se han perdido entre tanto salto temporal, estaría después de la visita de Hypnos al castillo de Phantasos y antes de que ésta vaya a la prisión de Phobetor.... creo que es obvio, pero bueno XDDD
Creía que con el paso de los días, su estancia en aquel lugar se haría más fácil, pero seguía siendo casi tan incómodo como el primero. Al menos se había acostumbrado a caminar entre gente desnuda sin motivo aparente. Echando la vista atrás, consideraba que aquel entrenamiento era bastante peor que cualquier otro que hubiese sufrido, incluyendo las serpientes. Cuando creía que ya había dominado una de las zonas, intentaba avanzar a la siguiente y algo le obligaba a retroceder muerta de la vergüenza. En más de una ocasión valoró la posibilidad de abandonar esa idea y tomar otro camino contra Phobetor, pero sabía que éste no se dejaría tentar por nada más que por un súcubo, así que solo le quedaba continuar.
Respiró hondo intentando calmarse, aunque era difícil concentrarse con tanto ruido indecente. Miró a su alrededor... sí, ése era el lugar. La arquitectura árabe y la decoración con telas de tonos cálidos en toda una gama de rojos y magenta era inconfundible. Se sentó en un pequeño rincón, disimulado por una larga cortina y esperó. Cuando se adentró por primera vez en la zona de los sueños del deseo contaba con encontrar bastantes cosas que harían que su cerebro diese vueltas como una peonza, pero reconoció que no había esperado encontrarse con lo que había encontrado una semana atrás: a ella misma, en su versión morena y con ojos con heterocromía.
Se había abalanzado hasta ella sin ningún reparo y tuvo que obligar a aquel clon suyo a permanecer frente a ella para creerlo totalmente. Rápidamente se percató de que no era un súcubo, sino un sueño materializado. Alguien poderoso había tenido que crearlo, pues ningún humano la conocería tan bien como para lograr aquella réplica... ¿pero quién? El sueño no rebeló el nombre de su creador aún cuando Phantasos se identificó como una oniro, y eso solo quería decir una cosa: el creador tenía su mismo rango o uno superior. La diosa finalmente la dejó ir, aunque le resultaba perturbador verse a ella misma huyendo con cara de pánico. Desde entonces, había decidido acudir allí con otra apariencia y vigilar día tras día. Si Phobetor usaba ese sueño para... no quería pensarlo, al menos podría obtener información y llegar a usarla en su contra llegado el momento. Tal vez incluso pudiese usar ese sueño para intercambiarse con él y llevar a cabo su venganza.
-
Déjame salir a divertirme, deja que te enseñe.
Desde aquel lugar podía vigilar y entrenar al mismo tiempo. El súcubo seguía siendo igual de exigente, pero había aprendido a mantenerlo a raya. Era fácil cuando todo lo que había alrededor le repugnaba de alguna manera. Sabía que no debía pensar así, que tenía que dejarse llevar para aprender a controlarlo en su total hostilidad, pero habría tiempo para eso.
Estaba a punto de escuchar una nueva queja desde su interior, cuando el sonido de su propia risa irrumpió por el salón próximo a ella. Phantasos dejó a un lado su entrenamiento y puso mayor atención. Junto a aquella risa de su clon, podía reconocer otra masculina. Al fin había llegado el momento de descubrir al autor de aquel ser. La oniro se puso de pie como un resorte y se deslizó junto a la pared hasta llegar al borde, donde apenas se asomó, solo lo suficiente para identificarlo.
Sintió cómo el corazón se le paraba durante unos segundos mientras volvía a esconderse tras la pared y la pareja entraba en el cuarto que compartía el muro. Debió detenerse ahí, pero algo en su interior quería negarse a creer lo que había visto o simplemente buscar algún tipo de razonamiento lógico que se le hubiese escapado. Contuvo el aliento y comenzó a caminar con firmeza hasta llegar a descorrer sigilosamente la cortina que separaba aquel cuarto del exterior... sí, debió haberse detenido antes.
Phantasos dio un par de pasos hacia atrás. Sus piernas temblaban y tuvo que dejarse caer al suelo mientras aún tenía algo de fuerza. Era difícil expresar lo que sentía en ese instante y por qué lo hacía. ¿Decepción? ¿Ira? ¿Repulsión? ¿Miedo? ¿Soledad?
--- * ---
Las horas habían pasado. Tiempo suficiente para poner en orden sus ideas y valorar sus próximas acciones. Podría haberse marchado, pero ¿cómo pensaba vencer a Phobetor si no era capaz de soportar escucharse o verse a sí misma de ese modo con alguien mucho más querido?
Escuchó el sonido de las cortinas al descorrerse. Phantasos se puso de pie y contempló la espalda de aquel hombre saliendo tranquilamente del lugar. En ese instante dudó de nuevo, quizás lo mejor era dejarle ir y nunca hablar sobre el tema... pero ¿acaso intentar ocultar algo así no le había traído a esa situación? Tomó aire, lo contuvo unos instantes y finalmente lo llamó en voz alta.
-
Oneiros.
Éste se detuvo en seco y, aunque aún no podía verle, la mujer podía intuir el miedo que irradiaba todo su ser. Finalmente se giró y sus ojos se encontraron. No hacía falta que éste hablase, podía ver el pánico grabado en sus pupilas.
-
¿Cuánto hace que...?- se atrevió a decir el oniro con la voz entrecortada.
-
El suficiente.
Oneiros tragó saliva y comenzó a salir del lugar con paso más apresurado. Phantasos lo alcanzó sin dificultad, pues siempre había sido más rápida que él. Lo tomó por el brazo y entonces hizo que éste se desplomase de rodillas. La oniro sintió como un golpe de energía hacía vibrar al súcubo interior y se percató entonces de que aún mantenía la transformación.
-
Lo siento... no sabía que aún estaba en mi forma de súcubo, no quería...- tragó saliva mientras miraba a su hermano con algo de tristeza.
-
¿Un súcubo? ¿Por eso estás aquí?- preguntó Oneiros mientras abría y cerraba su mano intentando que despertase. Phantasos asintió.-
¿Por qué quieres controlar un demonio así?
-
Algún día tenía que ser.- Se limitó a responder mientras se encogía de hombros. No podía contarle sus verdaderas intenciones sin que eso derivara en una gran discusión... y no era el momento.
El hombre no respondió. No creía que la oniro estaba capacitada para dominarlo. Aún no. No con su inocencia. Pero a pesar de eso no dijo nada. Simplemente se incorporó dispuesto a seguir su camino hacia la salida, pero Phantasos lo detuvo de nuevo, esta vez habiendo cambiado a su condición de oniro.
-
Si sales de aquí sin que hablemos de esto... - hizo una sonrisa un tanto irónica-
…no creo que pueda volver a mirarte a los ojos.
Oneiros se quedó parado, sopesando las posibilidades, los pros y los contras de quedarse o irse. Se llevó las manos a la cara intentando mantener la calma. La diosa nunca lo había visto tan nervioso como en ese instante. Le escuchó resoplar y finalmente bajó los brazos como dándose por vencido.
-
Está bien, hablemos.- dijo con seriedad, retomando el porte orgulloso que solía tener.
-
No estoy enfadada, si eso es lo que te preocupa. No esperaba ver lo que he visto, pero... entiendo el por qué has tenido que llegar a esto. En realidad hay una parte de mí que se siente halagada, pero también hay otra que...
-
¿Que qué?
-
Que hace que me odie a mí misma.
Oneiros puso un gesto contrariado. Muchas veces no era capaz de seguir la línea de pensamiento de Phantasos y éste era uno de esos momentos.
-
No sé a qué te refieres.
-
Yo nunca he buscado que te sintieses así por mí, pero eso no cambia el que sea mi culpa que tengas que recurrir a esto. Es como si estuviese...- se detuvo un instante y recordó a Xtabay.
-
¿Estuvieses qué?
-
Maldita- dijo con seriedad.
-
¿Qué?- Oneiros soltó una risa irónica. Su hermana debía haber enloquecido, era la única conclusión razonable.-
Adelante, explícame cómo has llegado hasta esa locura.
-
No te burles.
-
Es tan absurdo que no sé si quiero escucharte.
-
No lo es. Da igual lo que haga o el aspecto que tenga. Soy una especie de tentación andante que genera problemas a su alrededor. Los humanos son débiles, pero ¿qué me dices de ti? ¿o de Phobetor? Incluso nuestro señor llegó a reconocerlo.
-
¿Reconocer qué?- preguntó, no sin dudas sobre lo que podía llegar a escuchar.-
¿Qué te dijo?
-
Me... - Phantasos dudó un instante en si debía hablar sobre eso, pero era tarde para dar marcha atrás.-
me dijo que él luchaba contra el deseo de... - No pudo evitar sonrojarse al recordar aquellas palabras y le daba aún más vergüenza aún repetirlas frente a Oneiros, además de considerarlo cruel. Respiró hondo un momento y puso las manos frente a ella.-
No voy a decir que no me gustó escucharle decir eso. Pero mi ego me nubló la cruda realidad que acompaña a esas palabras. Nadie quiere tener un pastel frente a él que no puede comerse y que le hace sentir mal por dentro tanto si lo hace como si no. No quiero causar eso.
-
¿Qué...?
-
No te haces una idea de cuántas veces he querido poder llegar a corresponderte. Todo sería tan fácil. Tú serías feliz, dejaría de ser un problema para nuestro señor y Phobetor pasaría a ser solo un mal recuerdo. Pero... no puedo. Aún no puedo.
Oneiros dio un paso hacia ella al ver que sus ojos se humedecían, pero ésta respondió casi automáticamente con un paso atrás. En cuanto se dio cuenta, lanzó un doloroso suspiro.
-
La decisión de esperarte es solo mía. Es mi responsabilidad, con todo lo que arrastra con ella, bueno y malo.- Aseguró con calma.-
Y sé que lo entiendes, porque tú misma te encuentras en la misma situación. No tienes que sufrir por mí, como ves... tengo algo de ayuda para lidiar con esto. Deberías preocuparte por ti, que no tienes esa opción.
-
No la necesito.
-
Aún.- Sentenció Oneiros mirándola con seriedad.
-
¿Qué quieres decir?
-
Todavía eres demasiado inocente Phantasos. Como bien has dicho, es fácil no sentir el deseo de comer una deliciosa tarta si nunca has probado su sabor. Puedes vivir sin ella eternamente y ser feliz.
La oniro se mantuvo en silencio, recordando todo lo acontecido en los últimos meses.
-
¿Y si ya la he probado?
-
Entonces ya has iniciado una cuenta atrás sin quererlo. Lo que antes era una espera en un campo tranquilo a la sombra de un árbol, se ha convertido en continuar sujeta a la roca de una montaña con la única ayuda de tus dedos para no caer. Solo tú sabes cuánto tiempo puedes seguir ahí. Solo puedo asegurarte... que siempre querrás más.
Phantasos tragó saliva. Oneiros se acercó a ella nuevamente sin ceder en su paso a pesar de que ésta retrocedía al mismo tiempo. La oniro finalmente chocó su espalda contra la pared y el dios comenzó a hablarle al oído.
-
Cuando ese momento llegue... recuerda que puedes tomar mi mano. Yo...- El oniro se detuvo a pensar en lo que Phantasos había visto en aquella habitación.-
… nunca te haría eso. No a ti.
Dicho eso, se alejó y finalmente salió de aquel lugar.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Lun Jun 24, 2024 8:50 pm
por Raven
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OT: CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA DE PHOBETOR, PREVIO A LAS CALQUEAS.
Morpheo caminaba con tranquilidad por las vastas extensiones de naturaleza que formaban parte de Fantasía. A diferencia de sus hermanos, a los que era habitual encontrar surcando los cielos, él prefería impregnarse de la belleza más terrenal y aprovechaba cada instante que podía para disfrutar de ésta. Su paso era lento y reflexivo. Sabía por qué estaba en el reino de su hermana menor, tenía muy claro su objetivo: saber qué había pasado exactamente en la prisión y sobretodo, el efecto real de ese tiempo en su hermana junto con las posibles implicaciones para el reino.
En resumen para el oniro: una meta prácticamente imposible si su hermana seguía siendo tan hermética como siempre.
Aún así, no le quedaba más remedio que intentarlo. Su prisionero había soltado su lengua más de lo habitual en las últimas semanas, fruto de la locura que se iba acrecentando en él. Había dado información preocupante y no podía simplemente dejarlo pasar. Debía despejar sus dudas.
Contuvo el aliento cuando a lo lejos encontró finalmente a Phantasos, sentada en la hierba, con sus piernas metidas en un río. No estaba muy seguro en qué estaba convertida esta vez. ¿Un hada? ¿Una ninfa? Las alas casi transparentes desprendían un brillo muy tenue y se movían suavemente, generando un efecto hipnótico para el que se quedaba mirando. Cerró los ojos para intentar salir de ese trance. Debía hacer una última reflexión sobre como abordar el tema. Debía cuidar cada palabra y cada acción si quería tener éxito.
Soltó el aire lentamente y avanzó con paso firme.
-
Los humanos que sueñan contigo son realmente afortunados. Ni el escritor de fantasía más locuaz podría hacerte justicia en este instante. Una visión... celestial.
Phantasos le sonrió con suavidad. Morpheo siempre había tenido un alma de poeta, lo cual hacía complicado ofenderse o bromear cuando sacaba a relucir su lado más sensible. Por ese motivo, solo le quedaba asentir y agradecer el detalle.
-
Hacía mucho tiempo que no te veía en Fantasía.
-
Hacía mucho que no nos veíamos en realidad.
La oniro desvió la mirada hacia el agua y continuó moviendo las piernas, haciendo solo un gesto de asentimiento con su cabeza en respuesta a su hermano.
-
He estado esperándote todo este tiempo. Pensaba que tarde o temprano serías tú quien vendría a verme para averiguar más sobre el destino de Phobetor.- Dijo sin intentar esquivar el tema.
-
Si te soy sincera, prefiero no saberlo.- Contestó con voz suave pero segura.
-
Vaya... eso no le hará ninguna gracia... aunque no es que me importe que algo le moleste.
Su hermano caminó unos pasos más hasta quedar junto a ella y se sentó a su lado, disfrutando del tacto de la hierba.
-
Aunque no quieras saber los detalles, he creído oportuno venir para advertirte de que sería mejor que no te acercases allí. Su obsesión hacia ti roza una locura a la que no estoy acostumbrado y su poder, aunque menguado, sigue siendo considerable.- Ladeó la cabeza y se frotó la barbilla.-
Tanto que he llegado a plantearme acudir incluso a nuestro señor para valorar las alternativas, aunque... no sé... tal vez...
-
Hazlo, no temas. Es algo que ya había sopesado y comentado con él. Te ayudará.
-
Comentado...
-
Cuando elegí el súcubo, lo hice precisamente con la intención de que no pudiera pasar un solo día sin un pensamiento molesto y obsesivo en su cabeza. Ojo por ojo...
-
Si era tu intención, puedo decir que lo conseguiste.
-
No me importaba tanto la venganza como el hecho de saber que todos somos libres por fin. Perder el miedo. No tener que seguir preocupándonos por él y sus tramas. Es... reconfortante.
-
Habla por ti, yo aún le tengo en mi día a día... aunque no me quejo en absoluto.- Agregó con rapidez-
soy consciente de que me he quedado con la parte más divertida de la historia.
Ambos se miraron y se echaron a reír. Tras unos instantes de un silencio relajado, Morpheo volvió a hablar.
-
Entiendo por qué lo hiciste. Una locura, eso es cierto, pero tuviste agallas para ir hasta allí y soportar lo que soportaste.
Phantasos lo miró con una pizca de duda, algo que no le pasó desapercibido al oniro. Al parecer Morpheo estaba al corriente de más de lo que a ella le gustaría que supiese. ¿Hasta dónde sabía él? No podía ocultar su pensamiento, pero no llegó a expresarlo en voz alta.
-
Sé que no todo lo que suelta por su boca es cierto, pero algunas partes parecen bastante claras y veraces. Lo suficiente para saber que si no hubieras intervenido, en un periodo breve tal vez nos habríamos encontrado con un problema muy gordo. Aunque solo sea por eso, tu incursión ya mereció la pena.- Hizo una pequeña pausa, quizás dudando de si dar esa información.-
Tenía la intención de acabar con nosotros, uno por uno, antes de llegar hasta Hypnos.- Resopló mientras negaba con la cabeza.-
Pero dejando eso a un lado, dado que ya está resuelto, me preocupa más lo que parece insinuar sobre ti y no me quedaré tranquilo sin conocer la verdad.
-
Vas a tener que ser mucho más concreto si quieres que te ayude.
- Se
vanagloria de haber conseguido “reeducar tu mente”. De que no salieras de allí sin un daño permanente. Incluso de haber conseguido arrebatarte a Hypnos.- Decidió omitir la parte en la que, furioso, había gritado
“es mía y únicamente mía” durante horas hasta quedar afónico.-
¿Qué hay de verdad en todo eso?
La mujer miró al agua fijamente sopesando sus alternativas. Apreciaba a su hermano, pero no podía hablar de eso con él. No se veía capaz.
-
Phobetor es poderoso, pero no tanto como para arrebatarme a su alteza. Aún así, no puedo negar que...- Phantasos agarró un collar de mariposa que traía al cuello.-
… algo ha cambiado.
-
Sé que no deseas hablar de esto conmigo, pero es necesario. Te aseguro que me repugna escuchar todo lo que cuenta. Cada cosa que te hizo o pensaba hacer. No quería escucharlo, es la verdad, pero llegué a oír una por una, todas las veces que atacaste a “Hypnos” y cómo lo hiciste. No negaré que esa parte me inquieta.
-
Tuve que defenderme.- Phantasos no pudo evitar tensar sus músculos al recordar todos los encuentros de los que hablaba. Phobetor sabía que su señor era su punto débil y por eso lo había usado una y otra vez contra ella para atacarla. Al mismo tiempo, sabía que el subconsciente de la oniro no le permitiría dañar al dios del sueño, así que era una carta segura. La había atacado y se había automutilado en incontables ocasiones para hacerla doblegarse... pero no llegó a hacerlo. De hecho, se había sorprendido de sentir en sus propias carnes el que Phantasos cruzara aquella peligrosa línea y lo agrediera... una y otra vez, hasta que la idea de cortar en pedazos a Hypnos le parecía tan normal como la de untar mantequilla en el pan.
Solo eran ilusiones.
“No, eran sueños. Uno tras otro, destrozados sin piedad.” Quiso responder, pero no lo hizo.
-
Tal vez sería buena idea que me acompañaras y hablases de todo esto con nuestro señor. Seguramente podrá ayudarte.
-
Lo he pensado... varias veces... - Phantasos bajó la cabeza.
Los oniros solo iban al palacio del dios del sueño cuando eran convocados o en caso de necesidad extrema. Solo Oneiros gozaba del privilegio de acudir allí cuando fuera preciso. La mujer sacó las piernas del agua y se abrazó a ellas sin poder contener algunas lágrimas. No obstante, ése no era el principal problema.
-
No puedo...
Morpheo se sorprendió. Era la primera vez en milenios que contemplaba a Phantasos llorar de ese modo. Le recordó a su época de bloqueo en el mundo de las pesadillas y aquello hizo que una alarma se encendiese en su cabeza. Debía informar de lo que estaba pasando a Oneiros... tal vez incluso al mismo Hypnos. Si lo que había oído en la prisión era cierta... y vistas las reacciones de Phantasos...
-
Quiero que seas clara... ¿crees que ahora puedes ser un peligro real para nuestro señor?
Un silencio extremadamente incómodo se hizo presente. Morpheo podía escuchar el latido de su propio palpitar que deseaba escapar.
-
No estoy segura.- Respondió finalmente Phantasos mientras se limpiaba las lágrimas.
-
Con esa respuesta, yo sí.- Se puso en pie y la miró desde allí muy rígido.-
Por mucho que me duela decir esto, tienes prohibido ver a nuestro señor a partir de ahora, bajo pena de muerte. Informaré a los demás, así que no hagas ninguna locura.
-
No tienes la autoridad para hacer eso y lo sabes.- Lo dijo de forma automática pero desafiante.
Morpheo la miró con seriedad. Había una pelea en sus miradas, de eso no cabía la menor duda, pero de pronto Phantasos tuvo que admitir la obviedad. Finalmente ésta asintió, no sin un gran pesar. Era una cuestión de sentido común.
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¿Hasta cuándo?
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Hasta que tengas un claro “no” como respuesta a mi pregunta.
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¿Y si no consigo llegar a tener esa garantía nunca?
Ninguno contestó. No era necesario hacerlo.
Ambos llegaron a la misma conclusión: tal vez Phobetor decía la verdad.
Re: .:: Somnus ::.
Publicado: Mar Sep 17, 2024 8:36 pm
por Raven
Futuro (última parte)
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se habían visto?
Demasiado.
Tal vez por eso, la primera reacción de Phantasos al ver a Hypnos fue la de pasar de largo, creyendo que aquel ser no era sino otra macabra ilusión... nada fuera de lo habitual. Pero conforme sus pasos se alejaban, algo en su interior se enfriaba lentamente... y eso solo le ocurría con una persona en este mundo.
Detuvo su caminar y permaneció quieta dándole la espalda, conteniendo sus miedos. Se descubrió a sí misma suplicando en su interior a cualquier deidad que pudiese ayudarla en ese momento... ¿pero acaso no la tenía justo a su espalda? Los segundos pasaban y Phantasos parecía congelada en el tiempo.
Finalmente, cerró los ojos y contuvo el aliento. Comenzó a girar sobre sí misma tan lentamente, que su movimiento podría haber pasado desapercibido. Su corazón se aceleró. Solo podía escuchar ese latir desenfrenado en sus oídos.
Abrió los ojos.
No tenía más remedio que hacerlo tarde o temprano.
El dios del sueño pudo identificar con claridad que algo se había roto en el interior de su oniro al cruzar la mirada con ella. Tal vez por eso permitió que ésta se acercara con su mano temblorosa en alto sin mover ningún músculo. Hypnos no sabía qué estaba pasando, pero en cuanto la mano de Phantasos hizo contacto con el pecho del dios, ésta se derrumbó sobre sus rodillas y rompió a llorar.
*Flashback
- ¡Me has clavado un puñal en el corazón! Ajajajaja ¡Aún no puedo creerlo!- Reía Phobetor convertido en Hypnos- ¡Has atacado a tu señor! Jamás creí que tendrías las agallas.- Lo dijo sin perder su sonrisa macabra mientras se sacaba el puñal del pecho y Phantasos veía como la sangre brotaba incontrolada, aunque sin ningún tipo de efecto real en el oniro.- Pero eso está bien, así nuestros juegos podrán ser más divertidos. Veamos qué más podemos usar...
Phobetor recorrió las paredes de su habitación con cara divertida, hasta que dio con algo que pareció darle una idea.
- Objetos sencillos... son los más eficaces, no me cabe ninguna duda.- Dijo arrodillándose ante una Phantasos debilitada que lo miraba dubitativa al mostrarle la cuchara que traía en la mano.- No hay que ser muy observador para saber que adoras los ojos de Hypnos. Cada vez que los miras, algo en tu interior se desconecta, como los humanos contemplando la Vía Láctea. ¿Nunca te has preguntado... a qué sabrán?
- ¿Q-Qué?
La mujer intentaba comprender el significado oculto de aquellas palabras cuando horrorizada se dio cuenta de que no existía ninguno, sino simplemente lo que éste parecía haber insinuado. Usó la cuchara para sacarse sus propios ojos y dejar las cuencas vacías, haciendo que la oniro diese un grito de pánico al contemplar aquel acto. Se tapó los ojos con sus manos, como si aquello pudiera hacerla olvidar lo que estaba presenciando. En mitad de la oscuridad, solo escuchó una nueva orden.
- Abre la boca...
*Fin del flashback.
Las lágrimas seguían corriendo amargas.
Sentía rabia e impotencia. También injusticia y resignación a lo que era inevitable.
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No quería que supieras la verdad. No quería encontrarte hasta resolver esto, pero... esas imágenes... siempre van a estar aquí, verdad?- murmuró entre sollozos llevándose su mano a la cabeza.-
Es mi culpa... sé por qué está pasando y, aún así no puedo...
Esta vez su habla era más seria y clara, aunque lo hacía sin levantar la mirada del suelo.
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Aquel día te traicioné... a ti... a mí... no porque llamase “mi señor” a Phobetor, aquello solo era una artimaña pero... después... yo te... te... odié.
La voz quebrada de Phantasos no daba lugar a dudas de lo arrepentida que se sentía, pero no dejaba de ser consciente de la dureza de sus palabras. Agachó aún más la cabeza y apretó los puños. Le dolía haber pensado aquello y más aún confesar en voz alta algo tan horrible.
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Quise entender tus motivos y respetar tu decisión... juro que traté de hacerlo. Pero no soy capaz de comprender el destino del que me hablaste en la sala de hielo, no soy capaz de ver tan lejos como tú. En cambio, no pude evitar creer que todo esto podría haberse evitado si tan solo... - dudó un instante, pero ¿acaso no había ya perdido todo?-
Nosotros... ya nos habíamos besado una vez... es cierto que no era yo, pero para ti sí lo era y, a pesar de todo, nada cambió entre nosotros. Repetir eso no implicaba ningún riesgo para ti y... en vez de eso, preferiste verme en los brazos de un monstruo.
Querría poder ser capaz de levantar la vista, pero no tenía el valor si quería seguir hablando. Tampoco podría haber identificado los pensamientos de Hypnos sin ver sus ojos, aunque era consciente de que sus palabras eran dañinas.
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No te reprocho el que me dejaras ir. Sé que lo hiciste porque confiabas en mí y porque valoras mi libertad.- Lo dijo en un murmullo y se mantuvo en silencio un par de minutos antes de continuar.-
Solo quiero hacerte entender el por qué en ese momento yo solo me dejé llevar. Quería... castigarte. Olvidé mi motivo real para estar allí y cuando quise darme cuenta, me sorprendí a mí misma pensando en que...- contuvo el aliento. Sabía que no debía decirlo, pero tenía que hacerlo.-
… prefería a ese Hypnos antes que a ti.
Esta vez levantó la vista, completamente rota por la realidad. Tal y como había supuesto, no era capaz de saber qué pasaba por la mente de Hypnos en ese instante, pero tal vez él sí pudiese llegar a entender el por qué Phantasos estaba mentalmente resquebrajada.
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Pude salir de mi propia fantasía porque recordé tus palabras. Dijiste que ese sentimiento que había desarrollado por algunos humanos y por ti, era una fuente de gran poder, pero que también podía ser mi perdición. Dijiste que confiabas en que llegado el momento tomaría las decisiones correctas.- Bajó nuevamente la mirada.-
Lo intenté, pero ahora sé, que las tomé demasiado tarde. Mi mente sigue viajando una y otra vez a ese día cada vez que pienso en ti o te tengo frente a mí. Soy completamente incapaz de renunciar por mí misma al recuerdo de tus besos o tus caricias... dios ¿cómo podría? aún sabiendo que son mentira... pero mantener esos pensamientos, también implica que...
Phantasos proyectó sus visiones hacia Hypnos. Éste pudo contemplarse a sí mismo, mutilado. Sin ojos, con agujeros en su cuello y su garganta degollada. Apuñalado, sin un brazo y lo que parecía un sin fin de otras tantas lesiones. También estaban sus otros oniros y un niño con aspecto similar.
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Lo siento... todo. Incluso tener que rendirme... pero... no puedo más, Phobetor ganó.- Se inclinó posando sus manos sobre el suelo, en una especie de reverencia.-
Me someto a mi destino divino, sea el que sea. No hay ningún pensamiento que valore tanto como tu ser, no tiene sentido continuar habiéndote perdido en el proceso. Solo tienes que sellar esa parte de mí que te ama del modo que no debe hacer y... volveré a ser la oniro que un día deseasteis que fuera a vuestro servicio. Por favor... - su tono era de súplica absoluta.-
Mi lealtad seguirá intacta y vos siempre recordaréis que os amaré por encima de todas las cosas, solo... dejará de ser un obstáculo. Por favor...
Sus palabras, comenzaron a escucharse lejanas, como un eco olvidado. La sombra los envolvió y todo ese mundo, desapareció.
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Momento actual
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¿Mi señor? ¿Mi señor? ¿Estáis bien? ¿Habéis... vuelto?- La voz de Phantasos sonaba cautelosa mientras contemplaba como los ojos de Hypnos volvían finalmente a su tonalidad habitual y la sala los castigaba de nuevo con una lluvia torrencial por haber hecho distinción de clases. Ambos se encontraban en el agua y la oniro lo abrazaba para evitar que éste acabase hundido en las profundidades.
El dios parecía algo desorientado, pues tuvo que girar varias veces a su alrededor para reconocer el lugar en el que se encontraban: la sala del hielo, el palacio de Phantasos. Pero tal vez la pregunta no debía ser “¿dónde se encontraba?”, sino “¿cuándo?”.
La muchacha convertida en una sirena plateada intentó mantener la calma aunque la situación requería de cierta premura. La confusión de su señor no la pillaba por sorpresa, pues aquel entorno tranquilo y relajante del que ambos estaban disfrutando al sonido de la lira de Hypnos, ahora se mostraba algo más caótico. La lluvia caía con fuerza sobre aquel lago helado, ahora resquebrajado y con numerosos troncos flotando sobre el agua.
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Salgamos de aquí antes de que te plantees no volver a pisar mi palacio.- gritó la oniro para hacerse oír entre el sonido de la lluvia cayendo a bocajarro sobre ellos y el de los truenos de fondo.
La mujer sonrió divertida mientras creaba un portal dimensional. Finalmente, ambos lo cruzaron antes de que un relámpago impactase contra el agua.
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El paisaje cambió por completo. El atardecer podía vislumbrarse en la línea del horizonte de un bello mar en calma. El clima era cálido y el silencio tan solo era roto por el sonido de algunas gaviotas y de las olas rompiendo en la orilla próxima.
Phantasos podía intuir que su señor aún estaba asimilando algún tipo de información que ella desconocía, así que no dijo nada y simplemente mantuvo el agarre de su mano para arrastrarle nadando hacia la pequeña cala de arena fina.
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Ya te... os advertí- corrigió a tiempo-
que era una sala algo complicada. Aquí estaremos mucho más tranquilos y sin sobresaltos, lo prometo.- Explicó pasados unos minutos sentados en la orilla. Ella misma se había quedado hipnotizada por los destellos de los brillos que hacían el sol y el agua en su aleta.-
No entendía el por qué la sala se había tornado violenta hasta que me di cuenta de que la música había dejado de sonar. Los árboles comenzaron a desplomarse uno tras otro sobre nosotros, partiendo el hielo del lago y todo lo que encontraban a su paso. Fue entonces que os vi, rígido como una estatua y con esos ojos negros capaces de asustar a cualquiera.
Phantasos solo había visto esos ojos una vez, en la sala del trono hacía muchos años. Todos los oniros mostraron la misma reacción de extrañeza al verlo, y más aún, porque cuando Hypnos volvió en sí, todos sus planes parecían opuestos a lo que previamente les había ordenado. Sin duda era un don desconocido para ellos. De hecho, incluso Phantasos se preguntaba si no era acaso un poder que escapaba al control del propio dios.
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Con el destrozo caísteis al agua... y tuve que manteneros a flote. No quería arriesgarme a transportar su cuerpo a otro lugar y dejar su mente perdida en otra dimensión, aunque...- Se inclinó un poco hacia él, dado que seguía con la mirada perdida.-
… me pregunto si no haya sido así. En cuanto a su lira, la recuperaré mañana, en cuanto la sala se calme. No exagero al decir que de entrar hoy podría no salir con vida. Cuanto más cosmos se usa allí, más violenta se vuelve... mmm...- recapacitó un instante-
... no sería una mala opción encerrar allí a Phobetor, sin duda sería un recurso más rápido que aprender el súcubo.
Phantasos se echó a reír, pero Hypnos seguía callado. Tal vez ella no lo habría hecho de ser consciente de la realidad: El don de la clarividencia, traía consigo una gran responsabilidad y una carga difícil de imaginar para cualquier ser que no lo poseyera.
Predecir el futuro mediante los sueños... un poder aplastante. Poder cambiar el destino o poder asumirlo con gran antelación. Un poder que el dios había preferido guardar en silencio, al menos hasta ese instante. Un poder que le había hecho merecedor de ser el consejero principal de su señor Hades. Un poder, que solía resurgir por sí solo como si de una alarma de seguridad se tratase, cuando alguna acción podía derivar en un riesgo vital para el Reino de los Sueños.
El dios por fin había conseguido aclarar sus ideas. Ya no le quedaba ningún resquicio de duda sobre lo que había sido real y lo que no. Había contemplado el futuro, todo lo que ocurriría cuando éste dejase atrás el palacio de su oniro. Había observado el entrenamiento de Phantasos como súcubo, su llegada a la prisión de Phobetor y toda su posterior tortura. Su propio rescate y todos los meses de agonía de su oniro. Cómo estos hechos la habían llevado a acercarse a Lucifer y los dioses olímpicos, a perder el control de su poder... y todo lo posterior hasta su rendición final ante él mismo.
Hypnos respiró hondo mientras veía como la cola de sirena chapoteaba con gracia contra las olas en un entretenimiento inocente e hipnotizante. Tenía en su mano cambiar todo el destino de sus oniros o mantenerlo. Podría llamársele un don o una maldición, pues todo acto, traería consigo otros destinos quizás no tan alentadores. Hiciese lo que hiciese, la sombra llegaría al reino de los sueños, de un modo u otro.