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Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Dom Dic 28, 2025 5:13 pm
por Drake
Drake se mantuvo atento mientras J se inspeccionaba buscando las heridas y se burlaba del comentario, tal vez porque Drake acertó con respecto a la naturaleza de sus lesiones, tal vez por el alcohol, en todo caso debía mantenerse expectante.

Sin embargo tras mencionar lo de el hospedaje la castaña brincó alterada, lo que hizo que Drake entrase en alerta, este no entendía que pasó, tanto que cuando ella le pasó la botella este aun perplejo asintió mientras la sujeta con cuidado para que no se le cayese, el peli azul miraba como la mujer se revisaba aunque no había nada explicito este lo encontró el método... bastante peculiar. Finalmente la mujer terminó su escrutinio respirando aliviada, la mujer le quitó la botella de las manos se dispuso a caminar, Drake sonríe aunque ignoraba la mención de Nicté, no conoce esa palabra, aún así coloca sus manos en sendos bolsillos y le sigue.

El hombre se mantuvo en silencio, escuchando meticulosamente la historia de la mujer, era parte de su naturaleza ser minucioso con las cosas que percibe en el mundo, esto abre puerta muchas veces a que pueda identificarse o posicionarse del otro lado de ser necesario, escuchando la historia de J pudo ver que no era el único que estuvo preso del destino de los Dioses, aunque el mismo reconoce que estuvo en la deriva los primeros años de su vida, ahora como guerrero siente que tiene mayor control de su por venir.

La casualidad... aquel concepto que tiende a cambiar las circunstancias de nuestra vida, para bien o para mal. Para Drake, las palabras de su acompañante eran como prologo improvisado bañado en metáforas fáciles de asimilar, en parte se entiende, hace unos momentos no sabían de la existencia del otro, a veces hablar de más buscando acercar termina haciendo el efecto contrario, nos aleja porque a veces el ser humano rechaza los defectos, maquillan los propios y rechazan los ajenos. Algo que no ocurrió con esta mujer, era obvio que cargaba con una gran autoexigencia no había que ser un genio para darse cuenta.

Al terminar su historia, la mujer detuvo, el hombre hizo lo mismo... este la observaba fijamente.

¿Que pasa?... ¿Ya te aburrí o ya te cansaste?.. - J le interrogó desde la mitad de la calle, con la mano vendada a la altura de su pecho y la mano que sostenía la botella sobre su cintura.

Drake se mantuvo sereno, aun con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, al escucharle este se había desconectado del espacio que le rodeaba, por un momento había dejado de escuchar el mar, sentir la brisa en su piel y sobre todo dejar de pensar sobre su dilema.

No no, para nada, pero tengo una duda J...-Dijo rompiendo el silencio casi sepulcral.-Comprendo que la vida de los deportistas es un poco más breve que la demás gente, ya sabes, con estudios medios, que solo se dedica a trabajar y dormir.-Hace una pausa breve, luego abre los ojos al darse cuenta que se estaba excluyendo de su metáfora.-Como yo, si...

Este camina cerca de uno de esos postes pequeños que se alzan del muelle a la altura de los muslos y se sienta observando a la mujer para señalarla.

-No sé mucho de estas cosas, pero si una vez pudiste demostrar que eres digna, supongo que sigues siendo digna de ser parte del equipo... no? Insisto, no sé como funciona, pero si ya demostraste tu valor, supongo que eres capaz de volver a demostrarlo, pero de otra forma...-Concluyó mientras le observaba.

En ese momento como si fuese parte de una charla motivacional, detrás de Drake las olas comenzaron a rugir acompañado por una fuerte brisa que revoloteaba sus cabellos, este sin embargo no se inmutaba al respecto, el tiempo como general marino le enseño a que por nada del mundo debía distraerse cuando hablaba o daba ordenes con cosas tan superfluas como el ambiente, más si era un entorno controlado, ayudaba a trasmitir el seriedad de lo que decía. A lo mejor en su cabeza sonaba más profundo, en los oídos menos cultos simplemente sobaría como: ''Vamos, échale más ganas de nuevo, no andes llorando tanto.''

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Lun Dic 29, 2025 9:45 am
por Hotaru Himura
-... tengo una duda J...-

Le escuchó decir... Su gesto denotó intriga y lo siguió con la mirada en espera de que manifestara una interrogante.

-Comprendo que la vida de los deportistas es un poco más breve que la demás gente, ya sabes, con estudios medios, que solo se dedica a trabajar y dormir. Como yo, si...-

Mientras elaboraba la pregunta... La castaña dió unos pasos en dirección a él por lo que cuando la señaló, ya se encontraba a escasos pasos de distancia de modo que podía verlo y escucharlo claramente.

-No sé mucho de estas cosas, pero si una vez pudiste demostrar que eres digna, supongo que sigues siendo digna de ser parte del equipo... no? Insisto, no sé como funciona, pero si ya demostraste tu valor, supongo que eres capaz de volver a demostrarlo, pero de otra forma...

Al escucharlo se decepcionó un poco, quizá esperaba que le saliera con algo que no hubiese pensado alguna de las miles de veces en que mentalmente había analizado y sobre-requetepensado su situación.

No era que quisiera ser grosera pero frunció el ceño ligeramente, la misma brisa que jugaba con los cabellos del hombre, despejó el rostro de ella, soltó un suspiro y evadió la mirada de él volteando el rostro un poco hacia la derecha de modo que sus cabellos le cubrieron de nuevo ese lado.

...

Apretó ligetamente los labios haciendo una mueca difícil de interpretar pero que era producto de los pensamientos álgidos y veloces que pasaron por su mente.

Esque casi que podía traducir sus palabras como "Héchale ganas, no seas llorona"... y quizá si no hubiera ingerido alcohol le habría respondido de un modo sarcástico o poco amigable.

...

Agarró aire profundamente, su expresión se suavizó... lo miró de nuevo por entre los hilos castaños que se interponían en el campo visual, también inmutable, con gesto neutro. Sus labios cerrados, le pesaron como si no pudiera abrirlos para decir algo y en sus ojos celestes había un brillo desesperanzador. Después de todo ¿Cómo podría entenderla?, él pensaba que el problema era por algo sobre deportes y era culpa de ella claro, pero usualmente hablarle a un civil sobre guerras en contra de dioses todo-poderosos, humanos que se mueven a la velocidad de la luz o armaduras sagradas que tienen vida era como hablarle a un anciano acerca del futuro.

La cuestión es, mi estimado Drake. No puedes mostrar un "valor" que nadie puede "ver".

Quizá de haber sabido que era un guerrero habría podido explicar su situación abiertamente aunque probablemente de saberlo jamás habría hablado con él de modo tan informal en primera instancia.

Como sea que fuere, para bien o para mal, la castaña no había ni siquiera intentado percibir o conectar con el cosmos de Drake. Al no tenerlo, simplemente no se le había ocurrido que pudiera percibirlo por lo tanto él era un hombre normal... Turista que viajaba consiguiendo trabajos aquí y allá.

Solo lo miró a los ojos un instante más, quizá tenía razón y estaba sintiendo lástima de si misma, lo cual si que era patético para ella.


Se sintió infinitamente sola por lo que se encogió de hombros y retrocedió sentándose en un poste parecido al que usó Drake de asiento pero acomodándose fente a él al otro lado del muelle justo bajo uno de los faroles.

En fin, suficiente de mi...

Recargó la espalda en el poste del farol y subió el pie derecho sobre el poste que estaba a un lado, de modo que Drake ya no veía su rostro completo, solo su perfil con el brazo derecho sosteniendo la botella apoyando el codo en su rodilla del mismo lado. Su otro pie estaba apoyado sobre el suelo permitiéndole sentarse de modo estable.

Sus largos cabellos castaños bajaban enmarcando su perfil hasta que con un movimiento delicado los pasó por detrás de su oreja para luego dejarlos caer sobre su hombro izquierdo dejando finalmente su brazo con la mano vendada dscansando sobre su estómago.

Podía verse el brillo de la farola en sus ojos, se quedó viendo hacia el final del muelle en donde la obscuridad parecía haber anidado ante la neblina que opacó la luz de la luna.

¿?...

Tuvo un presentimiento, algo que le generó inquietud al mirar hacia el fondo pero el sonido de una polilla golpeando en el farol que estaba sobre su cabeza la distrajo. Miró hacia arriba sin saber exactamente como continuar la conversación, asi que dijo lo primero que se le vino a la mente.

Mejor háblame de ti. ¿Qué es eso que te abruma y... Sin lo cual no puedes ser tú mismo?

Interrogó volviendolo a mirar, probablemente la pregunta fue muy directa por eso le dió mas contexto pensando que quizá lo hubiera olvidado.

Lo mencionaste en el bar y también hiciste alusión a que siempre vas ahí porque - Puso la mano sobre su barbilla mirando hacia arriba buscando citar las palabras exactas dichas por Drake.-

-"No importa quien seas, hay un espacio para ti."-

Intentó emular la voz del peliazul mas que nada para liberarse de la tensión propia, pero sin querer ese mecanismo de defensa tal vez disimuló un poco el hecho de que era raro que Hotaru dejara pasar ciertos detalles.

Entonces... ¿Qué pasa con tu vida?

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mar Dic 30, 2025 12:51 am
por Lucius
La brisa cambió.

No fue brusca ni violenta; fue un ajuste sutil, como cuando el mar decide respirar distinto sin avisar a nadie. La neblina, que hasta entonces había sido un telón pasivo, comenzó a densificarse en capas irregulares, avanzando desde el fondo del muelle como si alguien la hubiese convocado con paciencia.

Lucius ya estaba allí.

No llegó. Nunca llega.
Simplemente dejó de no estar.

A varios metros detrás de ellos, apoyado contra uno de los faroles más antiguos —uno cuya luz titilaba con una cadencia irregular, casi cansada—, observaba. Vestía de forma sencilla: abrigo oscuro, guantes de cuero fino, botas gastadas por caminos largos. Nada en él pedía atención, y sin embargo el espacio parecía reorganizarse a su alrededor, como si la realidad hiciera pequeños ajustes para no rozarlo demasiado.

Sus ojos, de un ámbar profundo y viejo, no parpadeaban.

Primero se detuvieron en ella.

No en su cuerpo, no en sus heridas visibles, sino en el vacío.
Ese hueco imposible donde debería arder una llama y no había nada. Ni rescoldo, ni eco, ni ceniza. Lucius inclinó apenas la cabeza, con algo parecido a interés genuino.

Curioso… —pensó, sin voz—. No rota, no sellada… ausente.

Luego miró a Drake.

Ahí sí hubo una reacción distinta: una presión casi imperceptible en el aire, como cuando una tormenta lejana recuerda que existe. Lucius no sonrió, pero algo en su mirada se afiló. Reconocía ese tipo de quietud. Disciplina. Contención. Poder dormido por decisión, no por incapacidad.

Y tú —pensó— sigues fingiendo que el mar no ruge cuando respiras.

El farol contra el que estaba apoyado volvió a parpadear. Una polilla chocó contra el vidrio y cayó, aturdida, al suelo. La neblina avanzó un poco más, envolviendo parcialmente los extremos del muelle, haciendo que el sonido del agua llegara amortiguado, distorsionado, como si viajara a través de un recuerdo.

Lucius se incorporó apenas, lo suficiente para cambiar su peso de una pierna a otra.

No iba a intervenir.
Aún no.

Ese tipo de encuentros… los importantes… se estropean si se tocan demasiado pronto.

Observó cómo ella desviaba la mirada hacia la oscuridad del muelle, cómo algo en su instinto —no en su poder— se tensaba. Observó cómo Drake permanecía atento, aunque sin saber exactamente a qué.

Bien —pensó Lucius, mientras la niebla seguía cerrándose como un telón lento—. Que hablen. Que se equivoquen. Que se acerquen lo justo.

La luz del farol sobre su cabeza se apagó por completo.

Cuando volvió a encenderse, un segundo después, Lucius ya no estaba apoyado allí…
aunque la sensación de ser observados no se fue.

Desde algún punto impreciso entre la bruma, la noche y el mar, algo seguía escuchando.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mar Dic 30, 2025 4:44 am
por Drake
La cuestión es, mi estimado Drake. No puedes mostrar un "valor" que nadie puede "ver".

Respondió J con cierto tono de incomodidad, lo cual era entendible dada sus circunstancias, sin embargo para Drake que era totalmente ajeno a la realidad daba a entender que era una respuesta producto de la autocontemplación, frente a él estaba una mujer aparentemente sana, con ambas manos y piernas, con intelecto agudo, ese ''No puedes mostrar un valor que nadie puede ver'' le caló tanto que casi lo saca de su fachada aunque su mirada se mantuvo serena, una vena se hinchó en su sien del enojo, por un momento casi le responde: Problema de los otros, no tuyo.

En fin, suficiente de mi...

En eso Drake se acordó de como ponía a las marinas a darle 100 vueltas al gran soporte por respuestas como esas, tenía tanto tiempo viéndola fijo que al darse cuenta abrió los ojos y se sonrojó, no porque fuese atractiva, que lo es, sino porque en ese momento era Dragón Marino, regente del Mar Atlántico Norte, razón por la que se respiró hondo, ese no era el que estaba frente a J, sino solo Drake, el hombre desarreglado que no se niega a unos tragos y una buena conversación, este pasó sus manos para echar para atrás sus cabellos azules, volvió a ver a la mujer esta vez con un semblante más acorde a la situación.

Entiendo...-Alcanzó a decir escuetamente en un tono más desenfadado, es más que claro que podrían causarle incredulidad a J, pero Drake entendía que si esa situación le atormentaba era por algo.

La brisa tuvo un breve cambio, esto hizo que el hombre se sintiese extraño, pues sus años como guerrero de los mares le dotó de una cierta certeza ante los cambios de la brisa y la marea, aunque sutiles las sintió apresuradas, tal vez no, quizá al verse descolocado por las respuestas de su acompañante se le hizo extraño al volver a prestar atención a su entorno. Algo le hizo continuar la uniformidad del muelle hasta ver la neblina al fondo, muy común en esas zonas de Grecia, pero por un momento pasó por su mente una frase que leyó una vez: ''Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti".

Mejor háblame de ti. ¿Qué es eso que te abruma y... Sin lo cual no puedes ser tú mismo?-Esto hace que el hombre mueva los ojos en dirección de la castaña, sus miradas se vuelven a encontrar una leve sonrisa adorna el momento restando importancia a lo que sintió antes.

Lo mencionaste en el bar y también hiciste alusión a que siempre vas ahí porque -Dijo la mujer mientras coloca su mano sobre su barbilla mirando hacia arriba, esto hace que el hombre arqueé una ceja con expectativa.

-"No importa quien seas, hay un espacio para ti."--Agrega tratando de imitar la voz del hombre lo que hace que este ría entre dientes.

Entonces... ¿Qué pasa con tu vida?

Drake se mantuvo en silencio un momento, las olas del mar golpeaban suavemente, la brisa marina continuaba su caricia a todos los rincones del muelle, el hombre cierra los ojos para sentirla, como si estuviese usando la brisa para evocar sus recuerdos, así mismo intentar explicar su historia, este se levanta de su asiento para contemplar el mar.

Qué me abruma... eh?-Este al pensar en ello, involuntariamente adopta una postura erguida, ambas piernas juntas y con su brazos entrecruzado a su espalda, al cerrar los ojos Drake se observa a si mismo a la distancia, como porta sus brillantes escamas de Dragón Marino mientras el pilar del Atlántico Norte se alza tras del general, a lo lejos su ejercito de marinas le saludan con euforia y respeto, pasaban celajes de su entramiento, de batallas contra asesinos, de criminales que atentaban contra sus aguas, de las operaciones militares en conjunto de su amigo Nestor, algunos de sus recuerdos eran solamente limitarse a dar ordenes detrás de un escritorio, otras memorias de servir como embajador ante la presencia de otros dioses que llegaban al reino mientras sus camaradas esperaban la llegada de su señor... y el día que finalmente Poseidón regresó, no fue de la manera más gloriosa... Todavía recuerda la batalla que tuvo contra aquella creatura de las sombras, darse cuenta que eso venía de su señor y no solo eso que debía abrazar esa oscuridad lo encontró absurdo, cuando por fin había encontrado un propósito al cual aferrarse...

Drake abrió sus ojos, al regresar a la realidad ya no tenía sus escamas, otra vez volvía a verse como ese hombre común y desalineado mirando las olas chocar con los soportes del muelle, ahora se dirige a J, su mirada seguía igual, pero sus ojos mostraban algo más.

-Trabajo como encargado de un almacén más allá del muelle.-Dijo apuntando al mar.- Es pequeño por lo que mi trabajo es asegurarme que las mercancías estén seguras de ojos maliciosos, aunque tengo algunos empleados bajo mi mando...-Este camina de un lado a otro sin despegarle la mirada a la mujer.-Mi jefe, el dueño del almacén, es un hombre ocupado, viene cada cierto tiempo a supervisar los trabajos, a veces me toca ayudar a cargar las mercancías con los empleados, otras veces solo me aseguro que lo hagan bien...

La mirada del hombre comienza a cerrarse, este parece estar algo tenso.

En esta última visita de mi jefe, ha traído consigo unos ''elementos'' que no cumplen una función como la mía, sino que claramente ponen en riesgo la seguridad del almacén, pero mi trabajo no es aconsejar ni opinar al respecto, sin embargo, tengo la obligación de velar por la mercancía, pero sin alterarme con la presencia de esos elementos que te mencioné... Es ridículo.

Este se para y respira hondo.

-Obviamente la mercancía del almacén está desapareciendo, y claro que todos saben lo que está pasando, pero jugamos a no ver al elefante en la habitación... o en el almacén en este caso.-Hace una pausa mientras la imagen de Isios aparece vagando por su mente, para luego regresar en si y agregar.-Y dirás: Por que no te vas, duh? Sencillo, por el respeto que siento a mi jefe, quien en su momento, sin tener una idea de mi me dio la oportunidad de estar ahí... Sabes lo mucho que esta sociedad estima a los huérfanos, eso sería escupirle en la cara a quien me dio un propósito, pero por otro lado... También es humillante sentarte a ver como tu casa arde hasta reducirse a cenizas y tu ahí con los brazos cruzados...

El hombre hace algunos estiramientos leves.

-Por eso, suelo irme por ahí, aprovecho que debo transportar algunas mercancías del almacén y me quedo en otros puertos jugando al turista que busca hospedaje en lugares y se gana un extra ayudando a desembarcar otras cosas que lleguen... -Este ríe un poco al pensar en esa realidad.-Mi mejor amigo también trabaja para mi jefe, pero en otro almacén cercano, siempre se enoja conmigo por eso, sin embargo sabe que hago muy bien mi trabajo, el suele hacerse cargo cuando mis empleados andan como pollos sin cabeza... Por eso me ves tan tranquilo J, bueno, es eso lo que me abruma un poco... Quién soy para atreverme a decirle a mi jefe que lo que hace es una locura? Si, es cierto que estoy aquí, pero mi mente está allá...-Drake hace una pausa, volviendo a mirar al mar hasta donde sus ojos le permiten ver, como si las olas le saludaran a lo lejos.-En el almacén.

Drake al terminar su monologo se acerca a la farola donde está J, opta por recostar su hombro del lado libre de la farola siendo sostenido por su inercia, cruza una de sus piernas formando un 4 con ellas, este dura unos segundos mirando al suelo, luego sube la mirada para observar a la castaña de perfil.

Si, es un problema absurdo...

Y pensar que fue capaz de reducir su labor a una metáfora banal, este solo puede reír secamente.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mar Dic 30, 2025 9:30 pm
por Hotaru Himura

Había encontrado una postura medio cómoda, lo cual le vino bien porque Drake fue generoso con sus palabras. No quiso interrumpirlo para no cortarle la inspiración, se limitó a escuchar con los ojos bien abiertos para que no se le escapara algún detalle importante. En algún punto se tomó el último sorbo de vino que quedaba en la botella dejándola silenciosamente en el piso junto al poste.

Por momentos le notó en semblante serio, cuando apuntaba al mar ella seguía con la mirada sus movimientos como si estuviera viendo algo ahí a la distancia por encima del agua. La castaña se imaginó cada cosa que le describió: El almacén. Un jefe sin tiempo para hacerse cargo. Quizá un señor ricachón que estaba cediendo a sus hijos el negocio o un jefe joven hijo de algún fulano influyente que llevó algunos amigos igual de pubertos. Ya fueran hijos o amigos, tal vez estaban aprovechándose de la situación o arruinando las operaciones.

Y dirás: Por que no te vas, duh? Sencillo, por el respeto que siento a mi jefe, quien en su momento, sin tener una idea de mi me dio la oportunidad de estar ahí... Sabes lo mucho que esta sociedad estima a los huérfanos, eso sería escupirle en la cara a quien me dio un propósito, pero por otro lado... También es humillante sentarte a ver como tu casa arde hasta reducirse a cenizas y tu ahí con los brazos cruzados...

Entonces le pareció que ahí estaban los detalles importantes. El respeto a su jefe, el agradecimiento por haberle dado una oportunidad... Que era huérfano y el hecho de sentirse humillado por la situación... En esas oraciones entremedio de todas, le pareció ver el meollo de su contrariedad. Justo un instante antes de que empezar a hacer estiramientos, como si necesitase hacerlos para liberar la tensión que le provocaba hablar o pensar en su problemática.



La castaña siguió sin decir nada. Si acaso su postura varió un poco al dejar la botella en el piso, apoyó ambos pies en el suelo del muelle, estaba aún sentada pero ahora recargada con el hombro izquierdo en el poste del farol. Abrazaba su propia cintura usando ese brazo como soporte para el codo izquierdo que se encontraba apoyado sobre él, mientras la mano izquierda cerrada estaba sosteniendo su mentón.

El peliazul finalmente se recargó sobre la farola mirando al suelo, solo hasta entonces la miró y agregó.

Si, es un problema absurdo...



¡Jm!… - Ella tenía una expresión pensativa, entrecerró un poco los ojos mientras lo miraba procesando la información compartida. Después de unos segundos finalmente rompió el silencio, con voz serena, no en un tono que diera a entender que quería aconsejarlo.-


Bueno… Si realmente fuera absurdo, no creo que te generaría esta energía que te genera… - Hizo un movimiento girando las manos con las palmas abiertas frente a ella, refiriéndose a que percibió como si él se revolviera como la arena dentro de una ola.-

Además, todo el tiempo trabajar para otros implica que probablemente no con todos te lleves bien. Supongo que si la relación laboral es necesaria debe haber una búsqueda para equilibrar la convivencia con las personas nuevas. Ya sea que estén a la par, por debajo o encima que nosotros. - Hablaba relajada como si estuviese compartiendo sus impresiones desde su propia experiencia, no intentaba aleccionarlo.- Y ps si... a veces está de flojera lidiar con los demás.


¡Pero!, si tienes un amigo en tu trabajo. Quiere decir que tienen puntos en común o que han encontrado como relacionarse, lo cual de entrada te descarta como esas personas que no saben establecer vínculos con los demás. A menos claro que sea imaginario - El comentario fué porque ella usualmente interactuaba más con entidades que con personas.-


Lo cierto es, que los nuevos elementos la mayoría de las veces no tienen ni la más remota idea de cómo se mueven las cosas y por eso son inútiles o estúpidos. Aunque también existe la posibilidad de que simplemente sean mal intencionados.

Hablaba segura, se notaba que no pensaba mucho sus palabras como si por momentos se proyectara. Miraba hacia el mar y seguía instintivamente el movimiento de la neblina, no por una fijación en especial, sino simplemente porque estaba ahí.


Uno esperaría que un "jefe" sepa elegir a las personas de las que se rodea, pero no siempre sucede así. Como sea, si irte no es una opción para ti entonces probablemente tienes la capacidad para lidiar con esos nuevos elementos. Entonces la pregunta sería cómo hacerlo sin trasgredir los límites de tus funciones. A lo mejor podrías mostrarles tu forma de trabajar para que adopten tus valores o ya de plano si eso no funcionó o no funciona... Podrias joderles la existencia hasta que se vayan solos. – Levantó las cejas esbozando una sonrisa maliciosa.- No estarías aconsejando ni opinando, solo estarías cumpliendo con tu obligación de cuidar la mercancía.

Se cruzó de brazos aun sonriente como si esa última opción de hacer que se fueran, para ella sería la mejor opción. Que de hecho lo era, la única razón por la que en algún momento aceptó ser maestra de nuevos aspirantes a caballeros, fue porque después de muchos años se convenció de que los malos elementos son producto de entrenamientos blandengues en donde no se les obliga a sacar el carácter ni su verdadera personalidad.

A cierto nivel de jerarquía prefería mil veces un aspirante desertor que un guerrero traidor.

¡Pero bueno!. Me imagino que si llegaste a este punto es porque nada más ha funcionado hasta ahora. - Igual no sabía si Drake podría hacer algo como lo que acababa de plantear. Quizá sus funciones dentro de la organización en la que trabajaba no le permitían presionar a los allegados de su jefe y por eso la situación era agobiante y frustrante.-

Hotaru recargó la cabeza en el poste cruzándose de brazos.


Claro que siempre existe la opción de que… - Intentó ser cuidadosa con su siguiente comentario, ya que no deseaba herir susceptibilidades.- hables directamente con tu jefe y le expongas tus inquietudes, es decir, no vas a llegar a decirle “Oye jefe estás bien menso”... Seguramente hay mejores formas de abordar la situación. Si te dio una oportunidad antes debió ser por algo y si a mí me lo preguntas, yo prefiero que me digan que algo está mal para poder decidir si quiero o no arreglarlo, en lugar de perder algo bueno sin saberlo.

Hizo un gesto como haciéndose la importante, aunque se sintió un poquito hipócrita al sugerirle que hablara con diplomacia ya que era algo que a ella se le dificultaba pero, Drake no tenía porqué saberlo en ese momento.

...

La castaña empezó a sentir un ligero sopor, probablemente por el alcohol ingerido. Sacudió la cabeza un par de veces buscando despabilarse y en respuesta se puso de pie mostrando nuevos bríos.

¡Es más!, ¿Sabes qué?... – Dijo de súbito, golpeando con su puño izquierdo sobre la palma de su mano derecha.- Tú nadamás dilo y ¡Nos lanzamos a darles un buen escarmiento a esos tipejos!.

Espetó con determinación. Por un momento olvidó todo ese problema del cosmos, el séptimo sentido y los mantos áureos, al menos hasta que apuntó con el dedo índice de la mano izquierda al frente porque el movimiento de estirar el brazo izquierdo le generó un punzante dolor que se extendió desde el hombro y le recorrió la espalda hasta la cintura.

>o<U…

En un rictus de dolor apretó los dientes y cerró los ojos ahogando un quejido. Después de eso lentamente dobló el brazo y lo llevó de nuevo hacia su pecho sujetándose el hombro con la mano derecha, ahí donde la herida aún en proceso de cicatrización yacía por debajo de su blusa.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mar Dic 30, 2025 10:01 pm
por Lucius
El viento volvió a cambiar.

No fue brusco, ni frío, ni violento.
Fue… preciso.
Como si alguien hubiese decidido moverlo solo lo necesario para hacerse notar.

La neblina, que hasta entonces avanzaba perezosa sobre el agua, se arremolinó un instante alrededor del muelle antes de seguir su curso. Nada sobrenatural. Nada evidente. Solo lo suficiente para que el mar dejara de sonar igual por un segundo.

Desde la distancia, más allá de donde la luz del farol ya no alcanzaba, algo observaba.

No con ojos.
No con juicio.
Con interés.

Drake hablaba de lealtad.
Hotaru hablaba de límites.
Ambos ignoraban que el verdadero conflicto no estaba en el almacén, ni en el jefe, ni en los “elementos”.

Estaba en la decisión que ninguno había tomado todavía.

Cuando Hotaru se incorporó con determinación, el aire pareció tensarse, casi expectante… y cuando el dolor la obligó a detenerse, esa tensión se disipó con una suavidad cruel.

El mar siguió golpeando el muelle.
Las luces del puerto parpadearon a lo lejos.
La noche no reaccionó.

Pero escuchó.

Y en algún punto entre la brisa y la neblina, una certeza empezó a asentarse, silenciosa e incómoda:

No todos los problemas existen para ser resueltos.
Algunos existen para revelar quién eres cuando decides no hacerlo.


Lucifer no se acercó.
No habló.
No sonrió.

Aún no.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mié Dic 31, 2025 5:51 pm
por Drake
El guerrero peliazulo se mantuvo recostado en la farola escuchando los puntos plateados por la mujer, cuando ella agregó con malicia que debía ponerles las cosas difíciles a los intrusos este no pudo evitar lanzar una carcajada muda, porque en efecto eso hizo cuando se le presentó la oportunidad, su lealdad es solo y para Poseidón, no para sus creaturas monstruosas.

Con respecto a increpar a Isios sobre sus métodos, no era algo que se atreviese, a pesar de su inconformidad el reino de los mares se mantiene pacífico, de hacerlo podría atentar contra la soberanía, lo que sería una sentencia de muerte para el Drake, sin embargo comprende que todo esto se rige en un contexto hipotético basado en la metáfora que usó para explicarle a J.

Ante la propuesta de un golpe de estado Drake tuvo que usar su puño para aguantarse la risa, casi dispuesto a preguntarle que talla era para conseguirle alguna escama de sirena, aunque si esta mujer no tenía cosmos poco o nada podría hacer, las escamas al igual que otros mantos potencian las habilidades del portador, pero como será en el caso de ella? Sería como llevar un disfraz pesado.

Pero rápidamente este sorprende al ver que su acompañante se lastima al realizar un movimiento brusco, este se acerca pero sin tocarle.

-Creo que primero debes sanarte antes enfrentarte a los elementos del almacén... jeje.-Agrega torpemente mientras se rasca la cabeza.

En eso nota que la brisa volvió a cambiar, eso le hizo mirar a los alrededores, la neblina estaba ahí engullendo poco a poco la parte más lejana del muelle y parte del mar, más que alertarle entendió que puede ser la respuesta del cambio de temperatura, al no llevar reloj eso le hizo intuir que ya eran altas horas de la noche.

Bueno, supongo que ya debería acompañarte al hotel que te mencioné.-Dice el hombre con un tono más sobrio, como si ya acabase el recreo y pronto debería regresar a sus labores.-Bien, allá donde está la neblina termina el muelle, lo correcto es devolvernos, el hotel es modesto pero cómodo, a 4 cuadras del bar donde nos conocimos, tiene una pequeña farmacia, aunque no creo que los analgésicos te sirvan mucho luego de tomar... Te recomiendo que tomes mucha agua. Si nos tardamos será dificil moverse con tanta niebla jeje.

Este se adelanta unos cuantos pasos dándole la espalda a la mujer, recuerda el detalle de la botella, Drake se detiene.

-Ah si, no olvides de la botella...-Luego se voltea sonriente.-Es que el encargado del bar es el único que vende ese vino en toda la zona y sí la policía turística la encuentra le pondrán un multa al hombre jeje, además, nadie sabe que loco ande suelto por ahí, no?

Concluye de manera burlona esperando que la mujer se ponga en marcha y le acompañe.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mié Dic 31, 2025 8:43 pm
por Hotaru Himura
-Creo que primero debes sanarte antes enfrentarte a los elementos del almacén... jeje.

La castaña hace un puchero ante el comentario del peliazul como diciéndole "Bah!, aburrido ¬¬", pero termina encogiéndose de hombros porque es evidente que ni aún queriendo hacer algo su cuerpo se lo permitiría.

-Ah si, no olvides de la botella... Es que el encargado del bar es el único que vende ese vino en toda la zona y sí la policía turística la encuentra le pondrán un multa al hombre jeje, además, nadie sabe que loco ande suelto por ahí, no?-

Al hacerle la observación la castaña que ya había dado un medio paso para seguirlo, se detuvo en seco para girarse y recogerla mientras respondía al comentario burlón en el mismo tono.


!Si claro!.– Aún se sostenía el hombro cuando se agachó para recoger la botella.-Este mundo está lleno………

En otros tiempos, en momentos similares habría algo que la alertaría abiertamente. Susurros guturales provenientes del plano de los inmateriales, siempre prestos a evidenciar las amenazas imperceptibles para los humanos en el plano de los hombres. Pero en éste tiempo la desconexión cósmica le impide escucharlos como si toda su evolución espiritual se hubiese colapsado al punto de ser solo lo que nació siendo.




Pese a todo, al ponerse en cuclillas sobre el muelle dándole la espalda a Drake, hay algo en las memorias de su cuerpo que increpa esa inquietud. Lo vislumbró de forma más nítida cuando se agachó y, sus palabras en conjunto con la botella obscura, le hizo notar el vaho que brotó de sus labios al hablar, indicio inequívoco de un peculiar cambio en la temperatura.

de locos... – Tocó con la yema de los dedos el suelo antes de sujetar el recipiente vacío. No supo porqué lo hizo pero identificó que la madera del muelle estaba seca, contrastaba con la humedad y el clima bochornoso que le recibió cuando apareció en medio de la callejuela empedrada. Se levantó lentamente con la botella sujetada por su mano derecha. La acercó a su rostro para luego realizar una pausada exhalación sobre el cristal.-

Haaaaaa…. – La superficie se empañó por el calor emanado de su respiración, chocando con el frío ambiental como si quisiera decirle algo.-



Su gesto denotó extrañeza, el instinto reptiliano de la cuarta reconoció la manifestación del plano de los inmateriales aunque en ese momento no pudo darle nombre a esa sensación.

Sostenía la botella por la parte más ancha en posición horizontal, levantaba la mano ligeramente como si estuviera pesando el vidrio pero para ese momento sus ojos miraron hacia la neblina que lucía más cerrada al fondo del muelle. Así como cuando las orejas de una gacela se mueven solas en respuesta a sutiles variaciones del entorno, así ella se queda quieta sin saber por qué.

¿?….


Es que algo sucede especialmente bajo el manto de la noche… Generalmente más cercano a la madrugada.

La separación de los planos físico y espiritual se estrecha. No es que ella lo provocara o lo controlara, eso existía desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, seguramente porque caminó incontables veces por el mundo sin primaveras, ella en particular encontraba familiaridad en esa variación de temperatura que anuncia la hora de las ánimas.

No era que percibiera a aquél que expectante les escucha, sino más bien era un movimiento que se manifestaba en respuesta al peligro latente cercano a la antigua custodia del mundo gris.

“Domma… Signora…” - Chillaban las ánimas en el plano de los inmateriales, pobres infelices desesperados porque nadie podía verlos, ni escucharlos. Pero ellos, si la “veían”, como una luz en medio de su obscuridad. Ahí estaba el camino que los guiaba aunque no podían llegar a ella… Al menos no como antes.-

A su favor tenían aún así, los fenómenos propios de la existencia misma que a veces crea grietas o huecos. Esos que permiten que las almas deambulen en el mismo plano que las personas aunque no se perciban entre sí.



Ajena al frenesí de lo inmaterial, físicamente sintió el impulso de lanzar la botella hacia el fondo del muelle, pero la imposibilidad de tener una razón para ello contrastando contra el hecho de que podría meter en un problema al cantinero la detuvo. Después de todo, el fue atento con ella, lo mejor que podía hacer era devolver el favor.

Y ese lugar que dices… - Dijo con el gesto neutro, sujetando la botella aún por la parte más ancha. Giró hacia Drake para seguir sus pasos.- ¿Tendrá calefacción?... Como que está empezando a hacer frío. – Externó, frotando su antebrazo derecho con la mano izquierda, la tela del vendaje improvisado al rozar su piel en 3 ocasiones, incrementó superfluamente la temperatura pero su piel se mantenía erizada.-

Sin saberlo, al verbalizar la peculiaridad del cambio en el ambiente buscaba conseguir una segunda opinión por parte del peliazul. Dado que él había dejado de beber hacía buen rato, probablemente tuviese sus sentidos más agudos. Aunque... no era lógico que el ambiente bochornoso junto al aroma a mar hubiese cambiado tanto pero quien sabe... Quizá el alcohol estaba cobrándole factura.

Como sea que fuere, si lo que ella estaba percibiendo físicamente era algo normal en ese sitio, conocer la percepción o punto de vista de Drake podría ayudarla a identificar y separar lo que era provocado por su estado de vulnerabilidad e hipervigilancia, de aquello que podría ser una amenaza real.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Mié Dic 31, 2025 9:09 pm
por Lucius
La noche no reaccionó.

Ese fue el detalle más inquietante.

La niebla seguía ahí, sí, pero ya no respondía al mar ni al viento. No avanzaba, no retrocedía. Esperaba. Como si hubiese aprendido una conducta nueva y aún no supiera cuándo ejecutarla.

En el punto exacto donde el muelle dejaba de ser humano —donde la madera ya no tenía marcas, donde ningún paso había decidido detenerse— el espacio cedió apenas lo suficiente.

No fue una apertura.
No fue un portal.

Fue una concesión.

Lucius no descendió al plano físico. Aún no. Su presencia se acomodó entre capas, como una mano apoyada contra un vidrio fino desde el otro lado. El cosmos maldito no se derramó; se contuvo, comprimido con una precisión quirúrgica. Si tocaba el mundo ahora, lo corrompería… y no había venido a destruir. Todavía.

Observó.

El mar le habló primero, aunque no con palabras. Las mareas siempre reconocen a quienes no pertenecen a ningún cielo. A quienes no responden a dioses ni a ciclos naturales. La superficie del agua, allá donde la luz fallaba, comenzó a mostrar reflejos que no correspondían a ningún cuerpo presente: fragmentos de alas, líneas imposibles, sombras que no seguían la lógica del oleaje.

Lucius ignoró el mar.

Su atención se fijó en ellos.

El portador del agua —antiguo, disciplinado, con un cosmos que fluía como un juramento sostenido a lo largo del tiempo— era estable. No interesante. No aún. Su lealtad era clara, y eso lo volvía predecible… incluso peligroso, pero no impredecible.

La otra presencia era distinta.

Vacía por fuera.
Pero marcada hasta el núcleo.

El sello que la contenía no era perfecto. Ningún sello lo es cuando se impone sobre algo que ya caminó entre planos. Lucius percibió las cicatrices espirituales, las huellas de invocaciones pasadas, de puertas abiertas demasiadas veces hacia lugares donde la muerte no es un final sino un tránsito burocrático. Incluso sin cosmos activo, su existencia deformaba levemente el entorno.

Eso… eso sí era interesante.

Las ánimas cercanas lo sintieron también. Las más débiles se disolvieron en silencio, retirándose hacia grietas menores del plano. Las más obstinadas intentaron arrastrarse hacia esa luz sellada, pero al percibir otra cosa en el umbral, comprendieron el error.

Lucius dejó escapar una mínima pulsación.

No una ilusión completa.
Solo una sugerencia.

El espacio se estiró. Apenas. Lo suficiente para que el final del muelle pareciera un poco más lejano de lo que la memoria dictaba. Para que el sonido del mar llegara con un eco incorrecto, como si hubiese una bóveda invisible sobre el agua. Para que la farola más cercana titilara una sola vez… y durante ese parpadeo proyectara una sombra adicional, alargada, con bordes que no correspondían a ningún cuerpo humano.

Nada tangible ocurrió.

No hubo ataque.
No hubo manifestación directa.

Pero el plano físico registró la anomalía. Como una astilla enterrada en la percepción del mundo.

Lucius inclinó la cabeza, evaluando. Midió reacciones potenciales sin provocarlas. Sabía que aún no era el momento de cruzar. La cacería no siempre comienza con sangre; a veces comienza con la certeza incómoda de que algo ha cambiado y ya no puede des-cambiarse.

Desde el umbral, con paciencia de abismo antiguo, decidió:

Un paso más tarde.
Una grieta más profunda.

Y entonces, sin irse del todo, se quedó.

Vigilando.
Aprendiendo el ritmo de sus respiraciones.
Esperando a que alguno de ellos —por instinto, error o valentía— mirara justo donde no debía.

Re: Nauplia-Peloponeso Oriental

Publicado: Vie Ene 02, 2026 1:54 am
por Drake
Lentamente el entorno comenzaba a tornarse denso, y Drake que ha estado jugando peligrosamente a que todo estaba bien lo notaba cada vez más, aunque no está viendo a J, por el sonido de sus pisadas sobre los tablones del muelle delataban su posición. Pero algo ocurrió en su momento, el guerrero notó algo leve en el ambiente, un frío extraño, quizá tardó más en sentirlo por el hecho de que el hombre tiende a generar mayor calor corporal, tal vez al estar más lejos del otro lado del muelle aquel fenómeno tardó más llegar, sea como sea su instinto le hizo voltear a donde la castaña...

Y al mirar donde estaba J, nota que la mujer contemplaba el final del muelle donde la neblina campaba a sus anchas, su postura, la manera en la que sujetaba la botella, el hombre decide acercarse a la mujer, pero al primer paso notó como la temperatura descendió abruptamente en comparación a unos centímetros más atrás, en eso J toma la palabra:

Y ese lugar que dices… -Sujetando la botella aún por la parte más ancha. Se volteó y sus miradas se volvieron a encontrar.-¿Tendrá calefacción?... Como que está empezando a hacer frío. –Expresó mientras frotaba su antebrazo derecho con la mano izquierda un par de ocasiones.

El hombre se mantuvo sereno, asiente con la cabeza mientras comenzaba a frotar sus palmas de manera continua, arriesgándose a reprendido decide acariciar con sus manos los brazos de la mujer con bastante delicadeza buscando trasmitir algo de calor por medio del tacto.

-Si, a muy buen precio la verdad..Dice con una voz suave mientras, mientras que su mirada estaba en otro lugar... el hombre observaba por encima de la cabeza de J, se había percatado de que el final del muelle estaba demasiado lejos, para alguien que no frecuenta la ciudad podría pasar desapercibido, pero para Drake que pasaba mucho tiempo por la zona lo notó al instante, el sabía perfectamente la distancia natural del muelle, pues por ello fue capaz de decirle a su acompañante cuantas cuadras debía recorrer para llegar al hotel... Claramente no tenía sentido.

El hombre deja de frotar sus palmas tibias en los brazos de la mujer, cuidando de nunca lastimar la mano de la mujer en el proceso. Avanzó unos cuantos pasos en dirección a la neblina, Drake no podía decir que algo pasaba, sabía que la mujer no tiene cosmos por lo que no podría entender de lo que se tratare, o al menos eso pensaba.

El silencio del lugar solo era opacado por el sonido de las olas chocando contra la madera y de vez en cuando la brisa marina que acariciaba los cabellos de Drake, pensó rápidamente en alguna estrategia, acarició su barba por un momento esperando ver que pasaba con la neblina, pero curiosamente no avanzaba, honestamente estaba dispuesto a ir a encarar lo que fuese que se tratase, pero no podía dejar a J sola, el guerrero entendía que si acompañaba a J al hotel podría volver para investigar, mientras más rápido mejor... Esa palabra ''rápido'' hizo que la mirada del hombre se iluminara.

-J... Sabes, tengo poco tiempo conociéndote... Tienes buen sentido del humor.-Expresa mientras comienza a flexionar los brazos.-Me dijiste que eres atleta, significa que eres competitiva al igual que yo.-Prosigue mientras comienza a estirar las piernas.-Apostemos algo... Hmmm, hagamos una carrera hasta el hotel, como dije antes, son 4 cuadras a partir del bar donde nos conocimos, si ganas te pagaré la habitación, no importa el precio! Pero si gano compartimos habitación jajaja!

Pero también Drake sabe que la mujer no deja que se le escapen los detalles, tomando en cuenta que no tiene cosmos, posiblemente no entienda lo que esté pasando realmente y eso la pone en peligro, por lo que la única forma de que ella se mueva rápido o se aleje del peligro sea apelando a una ocurrencia muy absurda.

-Será divertido, además te daré ventaja, estoy más atrás, dejaré que salgas primero, además tengo unos zapatos negros mientras tu llevas calzado deportivo, el hotel se llama Príapo, te atreves?-Manifestó con un tono jocoso, aun sin voltear a ver castaña, no quería que viese su rostro, pues Drake estaba incómodo por la situación pero debía hacer algo y solo habían 2 situaciones en su cabeza: J acepta la carrera y mientras corre Drake avanzaría más lento para escoltarla al hotel o J le rechaza, se ofende, se alejarse molesta por la propuesta y se va al hotel.

Mientras el hombre esperaba la respuesta de la mujer, la brisa marina continuaba acariciando sus cabellos, como si el deber le estuviese llamando una vez más.