Re: Nevada, Estados Unidos.
Publicado: Mar Feb 27, 2024 6:09 am
En medio de aquella ilusión, a su gusto demasiado real y poderosa, Akira alcanzó a soltar un grito cuando su cosmos estalló con violencia descontrolada. El aura anaranjada que la rodeaba vibró, segundos antes de desatar el fuego bélico de una especie de ave de fuego. Dos alas enormes se formaron, tomando impulso con un solo aleteo mientras se dirigían hacia el firmamento.
Entre tanto el Coyote; que ahora tenía un aspecto humanoide; alcanzó a posar las patas sobre sus hombros, mirándolo fijamente a los ojos, mientras parecía sonreír con todos los colmillos afilados a la vista. El animal lejos de parecer intimidado por el fuego que rodeaba a la muchacha, lucía satisfecho por la descarga de energía ígnea. Indiferente a las llamas que lo rodeaban, de pronto la nariz redondeada aplastó la suya, antes de empezar a deslizarse por su mejilla hasta casi alcanzar su oreja. Entonces El Coyote volvió a hablar, al tiempo que un halo de luz clarísima los rodeó absorbiendo las llamas
Un parpadeo bastó para que Akira pudiera salir de la extraña ilusión. A pesar que su mirada continuaba perdida por el trance, sintió su cuerpo demasiado pesado, tanto así que no pudo sostenerse en pie por más tiempo, por lo que cayó de rodillas mientras murmuraba en el dialecto desconocido sin ser consciente de ello. Al terminar de recitar todo lo que El Coyote le dijo, se quedó en silencio, segundos antes de cerrar los ojos. Después de eso todo fue oscuridad.
Akira no supo cuánto tiempo pasó perdido en el sueño profundo donde quedó sumergida; sin embargo; continuaba sintiéndose agotada. Gruñendo bajito movió los dedos antes de llevar la diestra a su sien, para frotarla en círculos y mitigar así la migraña que cargaba. Sus largas pestañas temblaron anunciando su despertar, segundos antes que sus ojos se abrieran. Lo primero que observó fue el firmamento oscuro y estrellado, pero eso no despejó las dudas que de pronto le asaltaron. Despacio giró el rostro hacia donde había claridad, fue entonces que vio varias siluetas danzando alrededor de una fogata, las cuales parecían estar orquestadas con ruido que retumbaba en sus meninges. Akira se quejó cerrando los ojos con fuerza, intentando recordar dónde estaba o qué había sucedido, y en el mejor de los casos, comprender las razones de la danza legendaria. Nada.
Se sentía perdida, y estaba segura de que olvidaba algo importante, un detalle que debía recordar. Sin embargo, en la bruma de su mente sólo flotaba un poema que empezó a murmurar.
Awake…
Shake dreams from your hair, my pretty child, my sweet one…
Choose the day and choose the sign of your day.
The day's divinity. First thing you see…
Con torpeza se frotó los ojos con los nudillos para luego volver a enfocar a su alrededor, mientras se relamía los labios resecos. Su mirada curiosa y confundida, observó a detalle las marcas de pintura que decoraban la piel cobriza de los hombres. Aunque la danza parecía desquiciada, los pasos, saltos y giros estaban sincronizados con los cánticos que entonaban y el ritmo de los tambores, mientras un hombre anciano avivaba el fuego con la mirada puesta en su figura. Akira dejó de observar al hombre para prestar atención a las llamas, ya que por un momento, le dio la impresión que en ellas se dibujaba un cánido. Un coyote.
… The music and voices are all around us.
Choose they croon the ancient ones, the time has come again
Choose now, they croon beneath the moon, beside an ancient lake
Enter again the sweet forest, enter the hot dream
Come with us, everything is broken up and dances…
—¿Milo? —inquirió con voz pastosa, al recordar que el mencionado estaba a su lado antes de la ilusión. Tenía sed, y algunas dudas por resolver. Pasando saliva intentó sentarse con dificultad para buscar al mayor.
Entre tanto el Coyote; que ahora tenía un aspecto humanoide; alcanzó a posar las patas sobre sus hombros, mirándolo fijamente a los ojos, mientras parecía sonreír con todos los colmillos afilados a la vista. El animal lejos de parecer intimidado por el fuego que rodeaba a la muchacha, lucía satisfecho por la descarga de energía ígnea. Indiferente a las llamas que lo rodeaban, de pronto la nariz redondeada aplastó la suya, antes de empezar a deslizarse por su mejilla hasta casi alcanzar su oreja. Entonces El Coyote volvió a hablar, al tiempo que un halo de luz clarísima los rodeó absorbiendo las llamas
Un parpadeo bastó para que Akira pudiera salir de la extraña ilusión. A pesar que su mirada continuaba perdida por el trance, sintió su cuerpo demasiado pesado, tanto así que no pudo sostenerse en pie por más tiempo, por lo que cayó de rodillas mientras murmuraba en el dialecto desconocido sin ser consciente de ello. Al terminar de recitar todo lo que El Coyote le dijo, se quedó en silencio, segundos antes de cerrar los ojos. Después de eso todo fue oscuridad.
Akira no supo cuánto tiempo pasó perdido en el sueño profundo donde quedó sumergida; sin embargo; continuaba sintiéndose agotada. Gruñendo bajito movió los dedos antes de llevar la diestra a su sien, para frotarla en círculos y mitigar así la migraña que cargaba. Sus largas pestañas temblaron anunciando su despertar, segundos antes que sus ojos se abrieran. Lo primero que observó fue el firmamento oscuro y estrellado, pero eso no despejó las dudas que de pronto le asaltaron. Despacio giró el rostro hacia donde había claridad, fue entonces que vio varias siluetas danzando alrededor de una fogata, las cuales parecían estar orquestadas con ruido que retumbaba en sus meninges. Akira se quejó cerrando los ojos con fuerza, intentando recordar dónde estaba o qué había sucedido, y en el mejor de los casos, comprender las razones de la danza legendaria. Nada.
Se sentía perdida, y estaba segura de que olvidaba algo importante, un detalle que debía recordar. Sin embargo, en la bruma de su mente sólo flotaba un poema que empezó a murmurar.
Awake…
Shake dreams from your hair, my pretty child, my sweet one…
Choose the day and choose the sign of your day.
The day's divinity. First thing you see…
Con torpeza se frotó los ojos con los nudillos para luego volver a enfocar a su alrededor, mientras se relamía los labios resecos. Su mirada curiosa y confundida, observó a detalle las marcas de pintura que decoraban la piel cobriza de los hombres. Aunque la danza parecía desquiciada, los pasos, saltos y giros estaban sincronizados con los cánticos que entonaban y el ritmo de los tambores, mientras un hombre anciano avivaba el fuego con la mirada puesta en su figura. Akira dejó de observar al hombre para prestar atención a las llamas, ya que por un momento, le dio la impresión que en ellas se dibujaba un cánido. Un coyote.
… The music and voices are all around us.
Choose they croon the ancient ones, the time has come again
Choose now, they croon beneath the moon, beside an ancient lake
Enter again the sweet forest, enter the hot dream
Come with us, everything is broken up and dances…
—¿Milo? —inquirió con voz pastosa, al recordar que el mencionado estaba a su lado antes de la ilusión. Tenía sed, y algunas dudas por resolver. Pasando saliva intentó sentarse con dificultad para buscar al mayor.