Abrió los ojos y miró a su alrededor. El lugar estaba completamente vacío, así que no tenía dónde o con qué protegerse. Su rostro se tornó serio, pues no podía saber qué haría el dios del sueño con ella ahora que claramente había averiguado la verdad.
- Je... así que por fin me has descubierto- mostró una sonrisa y unos movimientos completamente diferentes a los que había hecho hasta el momento, intentando mostrar una seguridad que poco a poco iba perdiendo.- Supongo que no eres el dios del sueño por nada.
----- * -----
*Flashback
-
Tengo que poder llegar a él y asegurarme... solo un último intento...
Phantasos había conseguido llegar hasta aquella extraña ilusión. Su señor estaba feliz en el Santuario, incluso parecía que lo estaba gobernando. No había ningún oniro allí, tampoco Thanatos... ¿cómo podía ser feliz así? ¿cómo era posible? Nunca habría pensado que él pudiera desear algo parecido, y en cierta manera aquello le produjo un vacío en su pecho... pero no podía pararse a pensar en eso, pues alguien había decidido hacerla una visita inesperada.
-
¿Quién eres tú y por qué estás en mi cuerpo?- preguntó la diosa dirigiéndose al ser que intentaba poseerla.
La mujer morena sonrió levemente e hizo una pequeña inclinación con su cabeza en señal de respeto y saludo. Todo ocurría en su mente, pero la sensación era similar a la que sentía cuando estaba en los sueños de otros, por lo que no era realmente incómodo.
-
Mi nombre es Xtabay. Tú me has llamado y tú has venido hasta mi reino, así que no sé por qué te sorprendes de mi presencia.
Tenía razón, Phantasos no había podido ocultar un leve movimiento de cejas por la sorpresa, pero había sido tan leve que solo alguien muy observador lo habría percibido. Así que ella era la famosa Xtabay que había decidido invadir sus pensamientos. La miró de arriba abajo. Era una mujer muy atractiva, con una presencia que imponía cierto poder y seguridad. También sus movimientos y su voz, eran capaces de irradiar un extraño encanto. “Una sirena de tierra” son las palabras que le vinieron a su cabeza.
-
Tienes razón, pero siento decirte que no era mi intención invocarte... solo han sido una serie de coincidencias.
-
Eso crees, pero no existen las coincidencias. (OT: “Tan solo lo inevitable” ©CCS XD)
-
Ya...
-
No tienes que engañarme, no soy tu enemiga. Sé que buscabas al dios Hypnos y que deseas liberarlo de mi embrujo. Y por suerte para ti, tú también tienes algo que yo anhelo. Así que desde mi punto de vista, podemos llegar a un acuerdo.
Phantasos escuchó lo que Xtabay proponía con atención. En realidad, no dudaba de que tarde o temprano Hypnos podría salir de aquel supuesto hechizo sin ningún tipo de ayuda... es más, tal vez incluso ya se había liberado en ese instante y por eso aquel espíritu estaba ahora junto a ella. Pero algo le decía que debía escuchar. Aquel era un espíritu atrapado en aquella puerta con un motivo y debía saber por qué.
*Fin del flashback
------ * ------
-
Tu... - Xtabay miraba a su alrededor, pero no podía encontrar a Hypnos, aunque no tenía ningún tipo de duda de que estaba allí escuchando a su prisionera-
… no tengo claro qué tipo de relación tenéis ambos, así que diré “tu amiga”, fue muy comprensiva con mi situación. Yo te tenía a ti y ella, una guadaña y a los que me convirtieron en esto frente a ella.- Explicó con un tono asqueado y cargado de odio.-
Solo clamé la venganza de la que durante tantos siglos se me ha privado.
En algún lugar, el dios de los sueños escuchaba con atención. Sabía que no estaba mintiéndole. Era difícil imaginar que Phantasos hubiese llevado a cabo una carnicería así (dado que no era una diosa creada para la guerra) sin un motivo... pero sabía que tenía debilidad por los espíritus atormentados y solitarios, y que apreciaba el castigo que el Inframundo otorgaba a los pecadores. Así que todo empezaba a cobrar mucho más sentido.
-
Me cedió su cuerpo sin ningún tipo de resistencia. Es más, incluso colaboró conmigo en los movimientos más complejos, hasta que simplemente pareció colapsar. Supongo que nunca había visto tanta sangre y vísceras juntas.
► Mostrar Spoiler
Realidad de Phantasos en ese momento:

!!!!!!!!!!!!! MI VESTIDO!!!!!!!!
Xtabay respiró hondo y se acomodó el pelo con un atractivo gesto.
-
Cuando entré en ella, pensé que tendría que seducirla o matarla. Una pelea fea, sin duda, para quedarme con este cuerpo. Pero me llevé una grata sorpresa al comprender que en realidad, éste no le pertenece.- Se echó a reír de una manera maliciosa, pero que incluso así, sonaba musical.-
Llevo muchos años entrando y saliendo de cuerpos. Sé todo lo que hay que saber sobre la posesión, porque no me ha quedado más remedio que aprenderlo de la manera más cruel, pero os daré una pequeña lección en consideración a la ayuda que me habéis prestado en aquel túnel, dado que para cuando hicimos el pacto- explicó dirigiéndose esta vez a Phantasos-
ya Hypnos se había desecho de mí.
Al nacer, alma y cuerpo están unidos por una larga cadena. Eso hace que cualquiera bien entrenado, pueda entrar o salir de su cuerpo sin morir, siempre y cuando esa cadena no sea quebrada. Pero tras el fallecimiento, no queda absolutamente nada en un cadáver. Un alma puede entrar, pero jamás se restaurará ese vínculo.
Es casi imposible tomar un cuerpo vivo con su alma. Solo espíritus realmente poderosos tienen la capacidad de romper la cadena, porque ya desgastan mucha energía para poder poseer al humano. Pero en el caso que nos ocupa, un cuerpo sin cadena... solo depende de la voluntad del alma ocupante. Es decir, que cuando tu amiga me prestó este cuerpo, perdió toda posibilidad de poder recuperarlo, con la única excepción de que yo renuncie a él... y... lo siento, pero es una oportunidad única que he venido esperando demasiado tiempo. No lo haré, podéis ahorraros las molestias.
Hypnos comprendía que la situación era más compleja de lo que había pensado en un inicio. Su historia explicaba muchas de las acciones pasadas, pero no todo acababa de cuadrar. Aún así no olvidaba que partía de un hecho tranquilizador, y es que Phantasos podía salir de ese cuerpo y continuar viviendo como siempre en cualquier momento. Si se había aferrado a él, debería existir un motivo, aunque solo fuera el de cruzar esas puertas.
---- * ----
*Nuevo flashback al interior del cuerpo de Raven*
-
Lo siento, pero no puedo devolverte tu cuerpo.- Sentenció Xtabay.
-
Ya has cumplido tu venganza.- dijo Phantasos con voz tranquila, tras ayudarla a guardar la guadaña en la dimensión.-
Normalmente, los espíritus atrapados como los tuyos, suelen tener asuntos pendientes. Creí que querías el cuerpo para llevarlo a cabo y liberarte...
-
Solo la ira no es capaz de retener a un espíritu. Quiero más, mucho más. Esto es solo el principio. Tienen que pagar. Bañaré el continente con la sangre de los descendientes de aquellas personas.
Phantasos resopló con cierto aburrimiento. Por supuesto que la ira podía retener un espíritu, había todo un círculo en el infierno dedicado a ellos, pero no quiso entrar en detalles con esa mujer. Seguía molesta con el resultado de aquella batalla en su cuerpo y su vestido... una auténtica chapuza de principiante.
Por fin habían salido. Xtabay parecía buscar algo fuera del túnel. Quizás el camino de regreso a su hogar. Pero en vez de eso, se topó con un río y con la figura de su señor.
-
No sé a qué viene ese suspiro de alivio- replicó rápidamente Xtabay a Phantasos al oírla expulsar todo el aire de sus pulmones-
¿No confiabas en mi palabra o no confiabas en su capacidad?
-
En realidad, temía encontrarle vestido con alguna armadura dorada.
Xtabay no contestó. No comprendía del todo aquella referencia, por lo que no podía usarla a su favor.
-
Siento decirlo, pero no podrás engañar a Hypnos haciéndote pasar por mí (OT: mentira!! shame!!! shame!!!!! XDDDDDD)- advirtió calmadamente-
Llevamos juntos milenios, podría distinguir hasta su manera de respirar dentro de una gran multitud. Cuando te descubra, te sacará de aquí a la fuerza y perderás posibles aliados. Podemos llegar a un trato mejor para tu situación que el quedarte en mi cuerpo a la fuerza.
-
Nada de tratos. Has perdido. Acéptalo y márchate. Tú quizás conozcas a Hypnos, pero yo conozco a los hombres. Observa y aprende.
Phantasos negó con su cabeza. No la consideraba su enemiga, quería ayudarla, pero los mayas parecían ser todos demasiado orgullosos y cabezotas. Tenía una alternativa para sacar a esa impostora de su cuerpo, aunque no sabía si funcionaría y no quería tener que llegar a eso si no era preciso, así que se resignó a ser una mera espectadora de su cuerpo. Esperaba que Xtabay no hiciese ninguna locura.
Miró con atención. Era extraño ver como Raven se dejaba caer de rodillas al suelo tras mirar sus manos y se ponía a llorar de forma desconsolada. Arrugó un poco la frente. ¿Por qué habría de hacerlo? Ya había matado antes, así que esperó que Hypnos tuviera claro desde ese momento de que algo no marchaba bien. Pero no fue así, o al menos no podía saberlo. De hecho, vio como la abrazaba y la trataba de manera delicada, con un semblante realmente preocupado. No pudo evitar sonrojarse un poco al verlo, igual que no podía evitar una punzada de envidia por no poder ser ella quien sintiese todo eso.
-
Oh... es muy lindo, ¿cierto?- las palabras de Xtabay arrastraban un toque de maldad que alertó a Phantasos.
La hechicera la miraba fijamente, estudiando sus reacciones, queriendo sacar información de la oniro. Pero Phantasos ya se había percatado de este hecho, por lo que intentaba no mostrar nada que pudiera ayudarla. Una misión complicada, sobretodo cuando ahora veía en primera fila como el dios del sueño había cargado en sus brazos a Raven de una manera tan delicada y cálida.
Xtabay sonrió. Quería información y la obtendría a como diese lugar. Hizo recostar la cabeza de Raven en el hombro de Hypnos y muy sutilmente, rozaba con su nariz el cuello del dios.
-
Vaya... qué piel más suave... ¿y qué me dices de su fragancia? Es exquisita, ¿cierto?
Phantasos cerró los ojos sin poder esconder el sonrojo de sus mejillas, lo cual hizo reír aún más a la morena. En realidad no podía oler nada en ese momento, pero por supuesto que sabía lo bien que olía su señor, y traer ese recuerdo allí, en ese instante, no la ayudaba en absoluto.
-
Está bien, dejaré a tu novio en paz. Ya he jugado suficiente con él. Aunque es una lástima deshacerse de alguien tan apetecible...
La diosa abrió los ojos bruscamente. Por algún motivo, su alma se sentía más fuerte en ese instante. Tal vez por la idea de que su señor pudiera sufrir algún daño a manos de aquella mujer. Se abalanzó contra Xtabay y durante un instante, sintió que tenía el control del cuerpo de Raven. No sabía dónde radicaba la diferencia, pero daba igual, tenía que actuar rápido.
Actuó casi por instinto, por lo que agarró con fuerza a Hypnos del pecho y lo miró a los ojos fijamente.
- ¡¡Mi señor!! ¡¡Es...!!
Pero no pudo acabar, pues una fuerte energía procedente de la hechicera la empujó con fuerza contra la nada, haciéndola perder el control del cuerpo. Xtabay parecía contrariada y furiosa. Claramente ella tampoco había entendido por qué siendo el alma dominante, había perdido el control, pero ahora había algo más importante de lo que tenía que encargarse. No podía permitir que Hypnos descubriera su engaño, así que tenía que ocupar sus pensamientos en una mejor distracción, por lo que acarició su rostro y lo besó tiernamente en los labios, sin ningún tipo de pudor.
-
¿¿¿¡¡PERO QUÉ HACES!!??? 
- Phantasos todavía intentaba reponerse del golpe cuando vio aquella escena. Su rostro estaba completamente enrojecido, fruto de una mezcla de vergüenza e ira. Agarró por la espalda a Xtabayen un fuerte abrazo, intentando arrancarla de algún tipo de asiento conductor invisible, como si aquello pudiera servir de algo. Pero era inútil. La hechicera tenía el control y el poder.
-
Solo es un beso, tranquilízate.- murmuró Xtabay contrariada por la reacción de la muchacha.-
Me queda claro que no es tu novio, ni tu amante, pero tampoco un simple amigo por tu actitud... - Meditaba sobre eso-
Pero antes has dicho que lleváis “milenios juntos”... no me creo que en tantos años vosotros nunca hayáis...
-
¡¡NUNCA SE ME OCURRIRÍA BESAR A MI SEÑOR POR INICIATIVA PROPIA!!- gritó Phantasos fuera de sí, sin poder creer que aquello hubiera podido pasar frente a sus ojos-
¡¡NO FUI CREADA PARA ESO!!
Xtabay sintió algo de lástima por la diosa. De hecho, estuvo a punto de iniciar una conversación profunda con Phantasos para explicarle algunas cosas, pero simplemente no lo hizo. La muchacha por fin le había dado un dato importante. Una creación... hizo un chasquido en su boca. Eso podía ser difícil de abordar, ya que era algo incomprensible para ella. Pero nada le impedía cambiar el status quo.
-
Hay que salir del agua- dijo Xtabay, exprimiendo su pelo y su ropa como antaño hizo tantas veces en su tierra natal. Phantasos la observó con atención intentando todavía reponerse del susto. Ella llevaba toda su vida secándose con un chasquido de sus dedos, jamás habría tenido esa habilidad y estaba segura de que a su señor aquel gesto le sorprendería... aunque nuevamente no dijo nada.
-
Estoy seguro que pronto podrás cambiarte esa ropa.- Es lo único que dijo.
-
No importa, es solo un poco de sangre y agua, ya se secará. Ahora... solo salgamos de este lugar cuanto antes.
-
JA!!!! PERDISTE!! - Le señaló Phantasos con el dedo a Xtabay con una sonrisa triunfante-
Mi señor jamás creería que estropear mi vestido sacaría de mí un “no importa, solo es un poco de sangre y agua”
Pero nuevamente, Hypnos no mostró ningún signo de que aquello llamara su atención. Phantasos empezó a molestarse. O era un gran actor, o había sobreestimado su conocimiento sobre la oniro. Entonces preguntó por Astra y habló de su conexión. La diosa miró a Xtabay. Podía ver el miedo reflejado en sus ojos. No sabía que había una tercera persona intentando cruzar la puerta. No sabía de qué conexión de sangre hablaba. Lo que dijese, podía condenarla.
Se hizo la loca...
Pero tal vez fruto de ese miedo, cometió un gran error. Dio una información que Phantasos desconocía totalmente. Una información que por supuesto habría dado a Astra y a Hypnos de haberla sabido, antes de entrar allí. Y entonces Phantasos pudo contemplar el brillo dorado en los ojos de su señor y sonrió.
Jaque mate.