.:: La cascada de Sangre ::.

El Desierto Eterno, donde los que fueron violentos contra otros hombres, o contra Dios, vagarán por siempre sobre sus ardientes arenas y bajo una constante lluvia de fuego que abrasará sus almas...

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Hypnos
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Hypnos detuvo su ensimismamiento. No es que le sorprendiera que todos los custodios de esa puerta estuviesen muertos. O que le recordara que existían otros dioses que podían ponerlo en aprietos. Era que de repente, ya no le importaba Astra. Tenía unas horas de conocerla, según sabía, pero la forma en la que ella la había defendido, la forma en que se hablaban y miraban... Hypnos había asumido que el vínculo, aunque breve, estaba ahí.

De pronto el beso cobraba sentido, como una acción sin sentido. Algo que no encajaba, pero decidió ignorar, ahora la obviedad parecía saltarle en la cara. Miró su vestido, ya mas un harapo que una prenda. La observó mientas buscaba en el piso con inocencia, la observó y la observó, y ella nunca sostuvo la mirada.

Ahora había que discernir el siguiente paso. Algo estaba pasando. ¿Pero que? ¿Otra prueba mas? Ahora era el dios el que ignoraba a Phantanasos. Volvía mentalmente sobre sus pasos, como quien relee una historia buscando alguna pista.

Comenzó a concentrarse, a enfocar la unión con Phantanasos y Astra. No había tal. No podía sentirlas, aún teniendo a Phantanasos frente a el. El dios arqueo una ceja. Hasta hacía unos minutos la conexión era tan fuerte que sentía su tristeza como propia, su desesperación le contraía el corazón, después de que se sumergieran completamente en el agua todo fue silencio. Concluyó que hasta ese momento había tratado este camino con una confianza excesiva, asumiendo que estaba subestimando a los dioses mesoamericanos que habían sido subyugados en el pasado.

-Phantanasos...- Dijo al fin. - Recuerdas cuando tuvimos que buscar a Morfeo en las profundidades de los sueños de Nerón, en aquella última noche?-

Y sin esperar respuesta los ojos de Hypnos se tornaron dorados y brillantes. Elevó su energía, en un segundo, Phantanasos se tambaleó, cayó con una rodilla al suelo para después desplomarse en el. Sus ojos cerrados y el ir y venir de su pecho anunciaban que se encontraba inconsciente. Pero era algo mas que eso... Estaba en un sueño profundo...
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Raven
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Abrió los ojos y miró a su alrededor. El lugar estaba completamente vacío, así que no tenía dónde o con qué protegerse. Su rostro se tornó serio, pues no podía saber qué haría el dios del sueño con ella ahora que claramente había averiguado la verdad.

- Je... así que por fin me has descubierto- mostró una sonrisa y unos movimientos completamente diferentes a los que había hecho hasta el momento, intentando mostrar una seguridad que poco a poco iba perdiendo.- Supongo que no eres el dios del sueño por nada.

----- * -----
*Flashback

- Tengo que poder llegar a él y asegurarme... solo un último intento...

Phantasos había conseguido llegar hasta aquella extraña ilusión. Su señor estaba feliz en el Santuario, incluso parecía que lo estaba gobernando. No había ningún oniro allí, tampoco Thanatos... ¿cómo podía ser feliz así? ¿cómo era posible? Nunca habría pensado que él pudiera desear algo parecido, y en cierta manera aquello le produjo un vacío en su pecho... pero no podía pararse a pensar en eso, pues alguien había decidido hacerla una visita inesperada.

- ¿Quién eres tú y por qué estás en mi cuerpo?- preguntó la diosa dirigiéndose al ser que intentaba poseerla.

La mujer morena sonrió levemente e hizo una pequeña inclinación con su cabeza en señal de respeto y saludo. Todo ocurría en su mente, pero la sensación era similar a la que sentía cuando estaba en los sueños de otros, por lo que no era realmente incómodo.

- Mi nombre es Xtabay. Tú me has llamado y tú has venido hasta mi reino, así que no sé por qué te sorprendes de mi presencia.

Tenía razón, Phantasos no había podido ocultar un leve movimiento de cejas por la sorpresa, pero había sido tan leve que solo alguien muy observador lo habría percibido. Así que ella era la famosa Xtabay que había decidido invadir sus pensamientos. La miró de arriba abajo. Era una mujer muy atractiva, con una presencia que imponía cierto poder y seguridad. También sus movimientos y su voz, eran capaces de irradiar un extraño encanto. “Una sirena de tierra” son las palabras que le vinieron a su cabeza.

- Tienes razón, pero siento decirte que no era mi intención invocarte... solo han sido una serie de coincidencias.
- Eso crees, pero no existen las coincidencias. (OT: “Tan solo lo inevitable” ©CCS XD)
- Ya...
- No tienes que engañarme, no soy tu enemiga. Sé que buscabas al dios Hypnos y que deseas liberarlo de mi embrujo. Y por suerte para ti, tú también tienes algo que yo anhelo. Así que desde mi punto de vista, podemos llegar a un acuerdo.

Phantasos escuchó lo que Xtabay proponía con atención. En realidad, no dudaba de que tarde o temprano Hypnos podría salir de aquel supuesto hechizo sin ningún tipo de ayuda... es más, tal vez incluso ya se había liberado en ese instante y por eso aquel espíritu estaba ahora junto a ella. Pero algo le decía que debía escuchar. Aquel era un espíritu atrapado en aquella puerta con un motivo y debía saber por qué.

*Fin del flashback
------ * ------

- Tu... - Xtabay miraba a su alrededor, pero no podía encontrar a Hypnos, aunque no tenía ningún tipo de duda de que estaba allí escuchando a su prisionera- … no tengo claro qué tipo de relación tenéis ambos, así que diré “tu amiga”, fue muy comprensiva con mi situación. Yo te tenía a ti y ella, una guadaña y a los que me convirtieron en esto frente a ella.- Explicó con un tono asqueado y cargado de odio.- Solo clamé la venganza de la que durante tantos siglos se me ha privado.


En algún lugar, el dios de los sueños escuchaba con atención. Sabía que no estaba mintiéndole. Era difícil imaginar que Phantasos hubiese llevado a cabo una carnicería así (dado que no era una diosa creada para la guerra) sin un motivo... pero sabía que tenía debilidad por los espíritus atormentados y solitarios, y que apreciaba el castigo que el Inframundo otorgaba a los pecadores. Así que todo empezaba a cobrar mucho más sentido.

- Me cedió su cuerpo sin ningún tipo de resistencia. Es más, incluso colaboró conmigo en los movimientos más complejos, hasta que simplemente pareció colapsar. Supongo que nunca había visto tanta sangre y vísceras juntas.


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Xtabay respiró hondo y se acomodó el pelo con un atractivo gesto.

- Cuando entré en ella, pensé que tendría que seducirla o matarla. Una pelea fea, sin duda, para quedarme con este cuerpo. Pero me llevé una grata sorpresa al comprender que en realidad, éste no le pertenece.- Se echó a reír de una manera maliciosa, pero que incluso así, sonaba musical.- Llevo muchos años entrando y saliendo de cuerpos. Sé todo lo que hay que saber sobre la posesión, porque no me ha quedado más remedio que aprenderlo de la manera más cruel, pero os daré una pequeña lección en consideración a la ayuda que me habéis prestado en aquel túnel, dado que para cuando hicimos el pacto- explicó dirigiéndose esta vez a Phantasos- ya Hypnos se había desecho de mí.

Al nacer, alma y cuerpo están unidos por una larga cadena. Eso hace que cualquiera bien entrenado, pueda entrar o salir de su cuerpo sin morir, siempre y cuando esa cadena no sea quebrada. Pero tras el fallecimiento, no queda absolutamente nada en un cadáver. Un alma puede entrar, pero jamás se restaurará ese vínculo.

Es casi imposible tomar un cuerpo vivo con su alma. Solo espíritus realmente poderosos tienen la capacidad de romper la cadena, porque ya desgastan mucha energía para poder poseer al humano. Pero en el caso que nos ocupa, un cuerpo sin cadena... solo depende de la voluntad del alma ocupante. Es decir, que cuando tu amiga me prestó este cuerpo, perdió toda posibilidad de poder recuperarlo, con la única excepción de que yo renuncie a él... y... lo siento, pero es una oportunidad única que he venido esperando demasiado tiempo. No lo haré, podéis ahorraros las molestias.


Hypnos comprendía que la situación era más compleja de lo que había pensado en un inicio. Su historia explicaba muchas de las acciones pasadas, pero no todo acababa de cuadrar. Aún así no olvidaba que partía de un hecho tranquilizador, y es que Phantasos podía salir de ese cuerpo y continuar viviendo como siempre en cualquier momento. Si se había aferrado a él, debería existir un motivo, aunque solo fuera el de cruzar esas puertas.
---- * ----

*Nuevo flashback al interior del cuerpo de Raven*

- Lo siento, pero no puedo devolverte tu cuerpo.- Sentenció Xtabay.

- Ya has cumplido tu venganza.- dijo Phantasos con voz tranquila, tras ayudarla a guardar la guadaña en la dimensión.- Normalmente, los espíritus atrapados como los tuyos, suelen tener asuntos pendientes. Creí que querías el cuerpo para llevarlo a cabo y liberarte...

- Solo la ira no es capaz de retener a un espíritu. Quiero más, mucho más. Esto es solo el principio. Tienen que pagar. Bañaré el continente con la sangre de los descendientes de aquellas personas.


Phantasos resopló con cierto aburrimiento. Por supuesto que la ira podía retener un espíritu, había todo un círculo en el infierno dedicado a ellos, pero no quiso entrar en detalles con esa mujer. Seguía molesta con el resultado de aquella batalla en su cuerpo y su vestido... una auténtica chapuza de principiante.

Por fin habían salido. Xtabay parecía buscar algo fuera del túnel. Quizás el camino de regreso a su hogar. Pero en vez de eso, se topó con un río y con la figura de su señor.

- No sé a qué viene ese suspiro de alivio- replicó rápidamente Xtabay a Phantasos al oírla expulsar todo el aire de sus pulmones- ¿No confiabas en mi palabra o no confiabas en su capacidad?

- En realidad, temía encontrarle vestido con alguna armadura dorada.

Xtabay no contestó. No comprendía del todo aquella referencia, por lo que no podía usarla a su favor.

- Siento decirlo, pero no podrás engañar a Hypnos haciéndote pasar por mí (OT: mentira!! shame!!! shame!!!!! XDDDDDD)- advirtió calmadamente- Llevamos juntos milenios, podría distinguir hasta su manera de respirar dentro de una gran multitud. Cuando te descubra, te sacará de aquí a la fuerza y perderás posibles aliados. Podemos llegar a un trato mejor para tu situación que el quedarte en mi cuerpo a la fuerza.

- Nada de tratos. Has perdido. Acéptalo y márchate. Tú quizás conozcas a Hypnos, pero yo conozco a los hombres. Observa y aprende.


Phantasos negó con su cabeza. No la consideraba su enemiga, quería ayudarla, pero los mayas parecían ser todos demasiado orgullosos y cabezotas. Tenía una alternativa para sacar a esa impostora de su cuerpo, aunque no sabía si funcionaría y no quería tener que llegar a eso si no era preciso, así que se resignó a ser una mera espectadora de su cuerpo. Esperaba que Xtabay no hiciese ninguna locura.

Miró con atención. Era extraño ver como Raven se dejaba caer de rodillas al suelo tras mirar sus manos y se ponía a llorar de forma desconsolada. Arrugó un poco la frente. ¿Por qué habría de hacerlo? Ya había matado antes, así que esperó que Hypnos tuviera claro desde ese momento de que algo no marchaba bien. Pero no fue así, o al menos no podía saberlo. De hecho, vio como la abrazaba y la trataba de manera delicada, con un semblante realmente preocupado. No pudo evitar sonrojarse un poco al verlo, igual que no podía evitar una punzada de envidia por no poder ser ella quien sintiese todo eso.

- Oh... es muy lindo, ¿cierto?- las palabras de Xtabay arrastraban un toque de maldad que alertó a Phantasos.


La hechicera la miraba fijamente, estudiando sus reacciones, queriendo sacar información de la oniro. Pero Phantasos ya se había percatado de este hecho, por lo que intentaba no mostrar nada que pudiera ayudarla. Una misión complicada, sobretodo cuando ahora veía en primera fila como el dios del sueño había cargado en sus brazos a Raven de una manera tan delicada y cálida.

Xtabay sonrió. Quería información y la obtendría a como diese lugar. Hizo recostar la cabeza de Raven en el hombro de Hypnos y muy sutilmente, rozaba con su nariz el cuello del dios.

- Vaya... qué piel más suave... ¿y qué me dices de su fragancia? Es exquisita, ¿cierto?

Phantasos cerró los ojos sin poder esconder el sonrojo de sus mejillas, lo cual hizo reír aún más a la morena. En realidad no podía oler nada en ese momento, pero por supuesto que sabía lo bien que olía su señor, y traer ese recuerdo allí, en ese instante, no la ayudaba en absoluto.

- Está bien, dejaré a tu novio en paz. Ya he jugado suficiente con él. Aunque es una lástima deshacerse de alguien tan apetecible...

La diosa abrió los ojos bruscamente. Por algún motivo, su alma se sentía más fuerte en ese instante. Tal vez por la idea de que su señor pudiera sufrir algún daño a manos de aquella mujer. Se abalanzó contra Xtabay y durante un instante, sintió que tenía el control del cuerpo de Raven. No sabía dónde radicaba la diferencia, pero daba igual, tenía que actuar rápido.

Actuó casi por instinto, por lo que agarró con fuerza a Hypnos del pecho y lo miró a los ojos fijamente.

- ¡¡Mi señor!! ¡¡Es...!!

Pero no pudo acabar, pues una fuerte energía procedente de la hechicera la empujó con fuerza contra la nada, haciéndola perder el control del cuerpo. Xtabay parecía contrariada y furiosa. Claramente ella tampoco había entendido por qué siendo el alma dominante, había perdido el control, pero ahora había algo más importante de lo que tenía que encargarse. No podía permitir que Hypnos descubriera su engaño, así que tenía que ocupar sus pensamientos en una mejor distracción, por lo que acarició su rostro y lo besó tiernamente en los labios, sin ningún tipo de pudor.


- @onion13@ ¿¿¿¡¡PERO QUÉ HACES!!??? @onion13@ - Phantasos todavía intentaba reponerse del golpe cuando vio aquella escena. Su rostro estaba completamente enrojecido, fruto de una mezcla de vergüenza e ira. Agarró por la espalda a Xtabayen un fuerte abrazo, intentando arrancarla de algún tipo de asiento conductor invisible, como si aquello pudiera servir de algo. Pero era inútil. La hechicera tenía el control y el poder.

- Solo es un beso, tranquilízate.- murmuró Xtabay contrariada por la reacción de la muchacha.- Me queda claro que no es tu novio, ni tu amante, pero tampoco un simple amigo por tu actitud... - Meditaba sobre eso- Pero antes has dicho que lleváis “milenios juntos”... no me creo que en tantos años vosotros nunca hayáis...


- ¡¡NUNCA SE ME OCURRIRÍA BESAR A MI SEÑOR POR INICIATIVA PROPIA!!- gritó Phantasos fuera de sí, sin poder creer que aquello hubiera podido pasar frente a sus ojos- ¡¡NO FUI CREADA PARA ESO!!


Xtabay sintió algo de lástima por la diosa. De hecho, estuvo a punto de iniciar una conversación profunda con Phantasos para explicarle algunas cosas, pero simplemente no lo hizo. La muchacha por fin le había dado un dato importante. Una creación... hizo un chasquido en su boca. Eso podía ser difícil de abordar, ya que era algo incomprensible para ella. Pero nada le impedía cambiar el status quo.

- Hay que salir del agua- dijo Xtabay, exprimiendo su pelo y su ropa como antaño hizo tantas veces en su tierra natal. Phantasos la observó con atención intentando todavía reponerse del susto. Ella llevaba toda su vida secándose con un chasquido de sus dedos, jamás habría tenido esa habilidad y estaba segura de que a su señor aquel gesto le sorprendería... aunque nuevamente no dijo nada.

- Estoy seguro que pronto podrás cambiarte esa ropa.- Es lo único que dijo.
- No importa, es solo un poco de sangre y agua, ya se secará. Ahora... solo salgamos de este lugar cuanto antes.


- JA!!!! PERDISTE!! - Le señaló Phantasos con el dedo a Xtabay con una sonrisa triunfante- Mi señor jamás creería que estropear mi vestido sacaría de mí un “no importa, solo es un poco de sangre y agua”



Pero nuevamente, Hypnos no mostró ningún signo de que aquello llamara su atención. Phantasos empezó a molestarse. O era un gran actor, o había sobreestimado su conocimiento sobre la oniro. Entonces preguntó por Astra y habló de su conexión. La diosa miró a Xtabay. Podía ver el miedo reflejado en sus ojos. No sabía que había una tercera persona intentando cruzar la puerta. No sabía de qué conexión de sangre hablaba. Lo que dijese, podía condenarla.

Se hizo la loca...

Pero tal vez fruto de ese miedo, cometió un gran error. Dio una información que Phantasos desconocía totalmente. Una información que por supuesto habría dado a Astra y a Hypnos de haberla sabido, antes de entrar allí. Y entonces Phantasos pudo contemplar el brillo dorado en los ojos de su señor y sonrió.

Jaque mate.
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Mensaje por Hypnos »

La oscuridad los cubrió, ya no estaban en la orilla de aquel río, estaban en lo profundo de la mente de Raven. Ahí la vio, era Xtabay, la misma que había dejado atrás se las había ingeniado para controlar a Phantanasos. Aquella hermosa mujer pronto explicó parte de la historia que la había llevado ahí. Hypnos entendió que ahora ambas entidades luchaban por el control de un cuerpo ajeno. Aquello le causó cierta incomodidad, desagrado, el acto de posesión, el consideraba, era un acto bajo, vil, sucio. Lo dejaba para entidades y demonios de bajo rango que buscaban la maldad por la maldad.

La voz de Hypnos se apoderó del lugar, venía de todas direcciones, incluso de dentro de Xtabay misma.

- Engaño, mentira, sensualidad, deseo. Esos son los dones que te fueron concedidos. Y haces buen uso de ellos. -

Hypnos se lamentó por un momento que su hermano hubiera desertado de aquella búsqueda. El sabría cómo lidiar con ella. Era una vieja conocida, aunque Hypnos era la primera vez que la veía ya desde hace tiempo escuchaba sus historias.

--- Flashback ---

- No deberías darles tantas libertades. - Le decía un Hypnos pensativo a su hermano en los jardines Eliseos.
- Ellos deben de creer que hay esperanza, un ser con esperanza es más fácil de dominar. - Respondió su hermano sin ocultar que se complacía con la situación.
- Le concediste poderes de orden superior a una mortal. Ni siquiera es un guerrero entrenado. - Seguía dudando.
- Ella es más que eso, su voluntad, aunque sea movida por envidia y egoísmo es mucha. Será de utilidad para controlar la zona de los Merthelow. Como tú tienes tus Oníros yo tengo mis métodos. Jaque.-

Aquello regresó la atención de Hypnos al tablero. No podía seguir desarrollando aquella objeción, a el le habían concedido la bendición de crear vida de la nada, una bendición muy peculiar. No debía limitar a su hermano.

----- Fin ----

- Por qué no te desnudas ante mi Xtabay… amante de los impíos. - Le dijo después de una pausa. - Muéstrame tus verdaderos deseos. -


Los ojos de Hypnos brillaron nuevamente en la oscuridad. El cuerpo de Xtabay se irguió, tenso. Sus ojos se tornaron totalmente blancos. Su proyección corpórea fue inmovilizada. Ella buscaba sacudirse. Salir de aquel trance.

- El hilo de plata no es solo explotable por personas entrenadas. El ser humano tiene un regalo antiguo en su existencia, un regalo al que acude de forma inconsciente constantemente. El sueño. - Relataba Hypnos solemne. - Cuando duermen los seres humanos pueden salir de sus ataduras carnales, aunque sea por unos segundos, son segundos que parecen días. Es cuando más vulnerables son, y también cuando alcanzan la cúspide de sus sentidos. Es en este estado cuando el camino al alma se desvela…- Un línea difuminada se dibujo del centro del pecho de la morena, y subía hasta desaparecer en la oscuridad, el resplandor plateado mostraba el sendero.

Ahora estaban en un segundo nivel de conciencia. Ahí Phantanasos no podía seguirlos pues estaban en la mente de Xtabay.

- Sueña Xtabay, Sueña y seré juez de tus intenciones -

Estas palabras se diluían en la mente de Xtabay, Hypnos ahora usaba su poder para controlarla, estaba dispuesto a averiguar sus motivos e historia. ¿Qué escondíaaquella mujer de tentación?.
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Mensaje por Raven »

No era la primera vez que Phantasos e Hypnos compartían el sueño de un mortal, aunque ciertamente la situación en la que se encontraban en ese momento parecía tan complicada de explicar como salir de un laberinto. Hypnos la había advertido antes de hacer brillar sus ojos sobre lo que ocurriría. Le había recordado a a Nerón... una historia divertida para la diosa, en realidad. Pero en esencia, Hypnos le estaba pidiendo quedarse al margen de momento. Se encargaría de la sirena a solas, por lo que simplemente aguardó, atenta a cualquier llamado.
--------------------- * ---------------------

Xtabay yacía inmóvil mientras el dios de los sueños intentaba sonsacarle información. Sin embargo su forma de expresarse, no hacían sino enojar a la mujer.

- Osada elección de palabras- dijo con odio la morena.- Os lo diré claramente: No para vos. Seguís derrochando soberbia por todo vuestro ser, al creer que podéis ser mi juez.

Hypnos no podía dudar de que era una mujer mentalmente muy fuerte. Cualquier otro humano ya habría sucumbido a su poder y habría mostrado su vida entera como un libro abierto... es más, hasta lo habría leído en voz alta para deleite del dios. Pero Xtabay se resistía con fuerza a ser sometida, por lo que Hypnos debería conformarse con solo unas breves imágenes.

“Pudo verla feliz, siendo el objetivo de todas las miradas, tanto de hombres como de mujeres.”

“Un forcejeo con un hombre poderoso en mitad de la noche.”

“El enojo del que pudiera ser su padre, obligándola a callar y obedecer.”

“El mismo hombre poderoso, rompiéndole las vestiduras y lanzándola hacia una multitud de guerreros”

“Una soga y un árbol”

“Miradas lascivas de los hombres contemplando su cadáver y comentarios dichosos de varias mujeres por librarse de ella”

“Una súplica a un ser cadavérico, negándole éste la muerte para servir de ejemplo.”



Hypnos detuvo su habilidad al reconocer al último ser y alivió unos instantes la mente de Xtabay para permitir que hablase.

- No tengo nada que perder, mi señor.- Al decirlo, se echó a reír mostrando una dulce locura interna.- Tiene gracia... mucha gracia... que actúes como si hubieses vencido, cuando tienes la soga atada al cuello y a la rama...- y volvió a carcajearse.
“Phantasos y Xtabay hablando. La mirada de la primera, demostraba confusión.”

- Permíteme hablar y pongamos las cartas sobre la mesa.- Seguía sonriendo abiertamente, aún tendida inmóvil en lo que pudiera ser un suelo. Había dejado de tratarle de usted, porque claramente, sentía estar por encima de Hypnos en ese instante a pesar de su aparente inferioridad.- No puedes matarme. Ojalá. Es lo que vengo deseando desde hace muchos siglos, pero ni tus dioses ni los míos te lo permitirán... no tenéis poder aquí sobre ese asunto.

Puedes torturarme eternamente. Lo soportaré. No puedes hacerme más daño del que ya me han hecho y del que continuaré teniendo si abandono este cuerpo.

Pero por supuesto, puedes ser clemente y tan solo ponerme a dormir eternamente en el interior de esta muchacha. Tu amiga no podrá usar el cuerpo, porque me pertenece... y aunque por algún infortunio lograse hacerlo, yo saldría de aquí con ella. Y te aseguro una cosa... un día despertaré.

Hizo una breve pausa. Quería dejar reflexionar al dios.

- No me gusta esta posición...- se quejó en voz alta Xtabay a modo de burla- aunque no me gustaría estar en la tuya ahora mismo. Es una lástima, ¿verdad? Que tu amiga vaya a aferrarse a este cuerpo con uñas y dientes.- Su lengua era viperina. Sabía qué decir y cómo decirlo para asentar la duda en su oyente.- Ya sabíais el riesgo que corríais al entrar aquí. Solo los humanos están autorizados a pasar este camino, porque el dolor infringido aquí, morirá cuando lo haga el mortal, pero los dioses, deberán cargar con él eternamente... hasta que los consuma.


La mujer inspiró hondo. Aún siendo parte de una irrealidad, en la que ni sus pulmones ni el aire mismo existían, se sentía bien hacerlo.

- Así que solo nos queda una alternativa. Me quedo con el cuerpo y me ayudáis a salir de aquí. El espíritu de tu amiga no me interesa, estoy dispuesta a dejarlo marchar gustosamente... si puede hacerlo.
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Mensaje por Hypnos »

Hypnos observó la visión. No conocía exactamente la historia, su hermano había sido bastante parco con el al comentarle que había estado involucrado con la puerta de la umbra. Al ver aquel recuerdo entendió por que su hermano reía cada que se acordaba. Esa ilusión de parca calaca, tilica y flaca, era bastante diferente. Debía hacer un esfuerzo para imaginar a su hermano en aquellas situación.

El espíritu de la morena hizo gala de un gran control. Logró resistirse a la habilidad de Hypnos y colocar una mesa de dialogo. Imaginaria, por su puesto.

Ella le explico su intención, salir de su maldición con un cuerpo nuevo. Era un espíritu bastante molesto, de pronto esa capacidad para encajarse en las costillas de Hypnos consiguió que cualquier rasgo de sensualidad que el percibiera en ella desapareciera. Después de escucharla le devolvió su movilidad.

Meditó un momento, Phantanasos no estaba dispuesta a dejar ese cuerpo sin prestar batalla. Se preguntó por un segundo en donde estaba Astra, tal vez ya había avanzado, y ellos aún atrapados con aquel espiritu.

- Sabes, escuché de ti cuando te convertiste... en lo que eres. Nunca imagine tener que lidiar contigo de alguna forma. Caprichos de los dioses. - Dijo al final de forma sarcástica.

Se poso frente a ella, Hypnos tenía la capacidad de controlar las voluntades mediante la hipnosis al contacto visual. No estaba seguro que ella lo supiera, pero si lo sabía no le importaba, le miraba fijamente. Desafiante.

- Estas en una posición ganadora, ¿Cierto? Tu carta mas fuerte es que mi oniro quiere este cuerpo y no lo dejará ir sin luchar. ¿realmente crees que podrás vencerla? -

Y de pronto estaban de nuevo en un el plano subconciente anterior, en la mente de Raven. Hypnos observó que Phantanasos seguía ahí, esperando. No podía ser de otra manera. Hypnos sonrió.

- Así que tu propuesta es quedarte con este cuerpo y escapar... tienes habilidades remarcables, sin duda. El problema es que existes en una burbuja. - Sentenció Hypnos mucho mas serio. - Conoces de hechizos, brujería, artes perdidas de la región, eso aprendiste en tu castigo y eso es todo lo que crees que hay. Estas son artes menores, su cosmovisión tienen solo una parte de la verdad eterna, le han dado sentido y han creado su propia realidad, pero no deja de vivir dentro de una verdad mas grande. Y esta es, que perdieron la guerra, hace mucho tiempo. -

Hypnos dibujó en el aire un símbolo, dos círculos concéntricos, y en el centro de la figura una estrella de seis puntas.

- Tu alma puede quedar sellada para siempre, en un lugar sin luz ni sonido, en un eterno vacío en donde no sabrás si ha pasado un segundo o un año. Debes estar acostumbrada. - Decía mientras la energía que liberaba aquel símbolo atraía a Xtabay, ella se mantenía estoica, resistiendo en su lugar con una sonrisa descarada.

Despues de un par de segundos el sello desapareció. - O puedes morir. - Dijo finalmente. - Puedo conseguir tu liberación, abogar por tu alma y permitirte ir al siguiente camino. Mi hermano me debe un favor o dos... Pero tendrás que salir de aquí confiando en mi. - Se dirigió a su oniro -Salvo que Phantanasos quiera salir de aquí contigo y tener compañía constante dentro de su cabeza... -
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Mensaje por Raven »

Flashback

- ¿No me dirás qué buscamos, verdad?- preguntó Xtabay junto al río, mirando a su alrededor.
- No. Pero quiero ayudarte, aunque no me lo estés poniendo fácil con tus actos... y se te está acabando el tiempo.
- ¿Y cómo vas a ayudarme? ¿Quién se supone que eres tú?
- Me llamo Phantasos- respondió con calma. Quería intentar establecer un lazo de confianza con ella y que así pudiese confiar.- Un oniro al servicio de Hypnos.
- ¿Qué es un oniro?
- Un dios del sueño. Somos un montón, aunque solo cuatro somos capaces de portar una armadura.
- Entonces Hypnos es algo así como tu padre...
- Creador, aunque para los humanos, supongo que ese concepto es más complicado de entender. Nosotros simplemente aparecimos un día en el mundo con una conciencia adulta y con un objetivo, y a partir de ahí, cada uno hemos evolucionado de forma diferente. Todos compartimos la fidelidad, la confianza ciega y el afecto hacia nuestro señor, pero en mi experiencia, considero que un padre es algo distinto. Hypnos no nos ha dado de comer, no nos ha tenido que enseñar a escribir, ni nos ha leído un cuento antes de dormir o cualquier otra cosa que hagan los padres humanos... así que no, no podemos verle como tal.
- Entiendo. Ahora tiene todo mucho más sentido... y definitivamente, siento lástima por ti.
- Explícate.

Fin del flashback
--------- * ---------
- Estás en una posición ganadora, ¿Cierto? Tu carta más fuerte es que mi oniro quiere este cuerpo y no lo dejará ir sin luchar. ¿realmente crees que podrás vencerla? - dijo Hypnos.
- Ya lo he hecho. O he ganado... o me he vengado...- Respondió Xtabay sonriendo.



De pronto se encontraron nuevamente en el plano subconciente anterior, en la mente de Raven. Hypnos observó que Phantasos seguía ahí, esperando. Después del incidente con Xtabay, se mostraba mucho más alerta a los detalles y se sorprendió cuando vio que en la mente de Raven, Phantasos tenía el aspecto... de Raven. No era el ser que siempre había conocido en el mundo de los sueños, pero aún así, era evidente que era ella. No había ninguna manera de poder engañar a Hypnos dentro de un sueño.

Phantasos se encontraba pensativa, seguramente intentando sentir a Astra, por lo que le tomó un poco de sorpresa que su señor volviese tan rápido del plano superior, sin percatarse que también había arrastrado a Xtabay con él. Al mirarlo, vio como éste le sonrió, por lo que no pudo sino corresponderle con una gran sonrisa...

Y entonces Phantasos se quedó completamente pálida y congelada. Sus pensamientos de pronto se habían desatado, como si alguien hubiera descorrido el telón de una obra de teatro sin previo aviso. Había olvidado el vínculo de sangre que todavía portaban... y no cabía duda de que Hypnos habría visto todo lo que había pasado por su mente en ese momento.

- Lo... lo siento, mi señor.

No sabía ni cómo podía atreverse a hablar después de aquello. De hecho su tono mostraba una clara mezcla de vergüenza, dolor y arrepentimiento. Todavía sentía las palabras de Xtabay en su interior. Quería levantarse, acercarse a él como siempre y demostrarle que a pesar de lo que había pensado todo seguiría igual, pero incluso solo con pensar aquello, algo se rompía por dentro.

Xtabay entonces soltó una carcajada, haciendo que Phantasos fuera consciente de su presencia allí. Hypnos no le dijo nada, al menos en ese momento, pero se centró en hablar directamente con Xtabay.

- Así que tu propuesta es quedarte con este cuerpo y escapar... tienes habilidades remarcables, sin duda (...)- Seguía hablando mientras Phantasos se pasaba una mano por su frente y finalmente se ponía en pie para acercarse a su señor lentamente. Éste, dibujó en el aire un símbolo, dos círculos concéntricos, y en el centro de la figura una estrella de seis puntas. - (...)Tu alma puede quedar sellada para siempre, en un lugar sin luz ni sonido, en un eterno vacío en donde no sabrás si ha pasado un segundo o un año. Debes estar acostumbrada. O puedes morir. Puedo conseguir tu liberación, abogar por tu alma y permitirte ir al siguiente camino. Mi hermano me debe un favor o dos... Pero tendrás que salir de aquí confiando en mi. Salvo que Phantanasos quiera salir de aquí contigo y tener compañía constante dentro de su cabeza...


La diosa escuchó sus últimas palabras y se dio cuenta que al final, le estaba dando la misma alternativa que Xtabay le había dado a ella. Cerró los ojos. Había deseado ayudarla, nadie podía negar eso. Sin saber su historia, estaba convencida de que su principal pecado había sido el de ser demasiado hermosa. Aún podía recordar las miradas lascivas y agresivas de aquel grupo de guerreros al decir su nombre en voz alta, y solo con eso podía hacerse una idea de cómo habría sido la vida mortal de Xtabay. Los dioses no habían sido justos al castigarla de ese modo, de eso estaba segura.

Pero era un alma llena de rencor. Si llegaba a poseer un cuerpo, masacraría a miles. Si reencarnaba, su sed de venganza la acompañaría, convirtiéndola tarde o temprano en una asesina. Y llevarla con ella...


- No... no puedo...- dijo Phantasos con la voz quebrada. En menos de una hora, esa mujer había tirado muros que había tardado siglos en crear y no pensaba detenerse. No había sido capaz de contenerla, y no creía ser capaz de poder hacerlo en el futuro.

Miró fijamente a Hypnos. Éste no necesitó escuchar las palabras en su mente a través del vínculo. La mirada de Phantasos hablaba por sí sola, suplicándole que sellara a aquel espíritu. Cerró los ojos. No quería ver lo que ocurriría después.

...

Cuando todo hubo pasado, volvió a hablar, casi en susurros.

- Os aseguro, que jamás volverá a ocurrir, mi señor.

Y dicho eso, sintió como en su interior, ella misma cerraba una cortina.
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Hypnos se vio sorprendido por toda la información que estaba recibiendo. Aquella conexión estaba resultando ser una complicación extra. Se preguntó si todo aquello valía la pena para no llamar la atención de los dioses guardianes de aquella entrada.

Miraba fijamente a Phantanasos, mientras ella sonrojada titubeaba y su voz perdía fuerza. Aquello significaba lo mismo en el plano terreno como en el subconsciente. Estaban flaqueando sus fuerzas. Hypnos tardó un momento en reaccionar después de que ella concluyera que no deseaba cargar con ese espíritu en el mismo cuerpo prestado.

El símbolo volvió a aparecer. Con el una inscripción en Hebreo. El dios murmuraba mientras su energía cubría a Xtabay.

- Esto tendré que explicárselo a mi hermano... - Dijo para sí a la vez que el símbolo brillaba con mayor intensidad y la esencia de aquella mujer comenzaba a desmoronarse, a convertirse en polvo, su semblante cambió, no era ciertamente la superioridad que reflejaba anteriormente, pero tampoco era rabia o ira, era mas bien, tristeza. Pronto fue absorbida por aquella invocación.

- Os aseguro, que jamás volverá a ocurrir, mi señor.

Hypnos asintió y ambos volvieron a la realidad. Todo seguía igual, en el exterior no había transcurrido mas de un minuto. Todo era igual excepto por una formación rocosa nueva a un lado del río enseguida de una Ceiba, había una cama de rocas blancas y sobre ella un petate oscuro. En el estaba escrito en griego "Deseo" . Ahí esperaría Xtabay, paciente a que alguien se acerque a la sombra de aquel árbol a descansar.

Hypnos miró a Phantanasos por unos segundos, luego miró hacia el río. Estaba sorprendido, confundido. Conocía el deseo, la pasión, aunque siendo sincero con el mismo hacia cientos de años que no pensaba en eso, tal vez el paso del tiempo endurece el corazón si este no es utilizado.

Pensó en entablar una conversación, en discutir lo que había ocurrido. Pero descartó la idea. Su oniro estaba triste, eso podía sentirlo. ¿Cómo había ocurrido? ¿Era ese cuerpo que reforzaba esa parte del alma mas voluble? Optó por no indagar mas en el asunto, ella le había confirmado que era asunto resuelto. El sintió el esfuerzo que ella realizó por bloquear sus sentimientos. El iba a respetar ese esfuerzo.

- Esta conexión ha dado problemas inesperados- Dijo al final mientras sonreía. - Tal vez hubiese sido mas facil recorrer el camino largo buscando en la superficie el otro lado de la puerta. - Bromeo mientras frotaba su cabeza nuevamente. Ahora su cabello no se alborotó, continuaba mojado.
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Aquella forma de alborotarle el pelo se sintió como si le recolocaran las ideas, lo cual no podía descartar totalmente. Soltó una sonrisa cuando acabó. Todo había terminado y seguramente todo seguiría como siempre a pesar de los intentos infructuosos de Xtabay, por lo que estaba agradecida.

Estaba de acuerdo con su señor, esa conexión era tan válida como compleja, pero mirándolo por el lado bueno, gracias a ella, estaba conociendo una parte del dios que nunca había conocido en esos más de 3000 años de vida, y algo así, no podía ser malo.

Respiró hondo.

Aún estaba volviendo a reacostumbrarse a su cuerpo, aunque en esta ocasión, era mucho más fácil que cuando lo hizo por primera vez. Movió sus manos y agradeció ver que éstas obedecían a su voluntad sin resistencia.

Su siguiente búsqueda inmediata, fue la de Astra o al menos, la de las puertas. Podía ver por donde había salido ella misma, pero ninguna de las otras tres, a pesar de que era obvio que su señor debía haber llegado al río por otra abertura. El sendero quería que aquellas pruebas fueran individuales, tanto en un sentido como por el otro, y habiendo sido dioses los creadores, sabía que no las encontrarían, por lo que solo cabía esperar. Astra estaba viva, de eso estaban seguros, pero no podía estar segura de si había llegado a cruzar la puerta principal o no. La conexión era dificultosa.

Decidió confiar en ella. Era humana, pero no comandaba los ejércitos por nada. Solo tenían que esperar un poco más.


Lo siguiente que hizo, fue buscar algún indicio de aquella planta espinosa que les había atacado en el reino de los sueños... era difícil saber si estaba allí, el lugar era demasiado grande y el río demasiado profundo. Demasiadas zonas oscuras y escarpadas para que un ser inteligente se escondiera, por lo que aunque no dejó de mirar por si acaso, no fue algo en lo que se centrar en ese momento.

Topó entonces con aquella pequeña formación marcada con la palabra “Deseo” y se acercó... no lo suficiente para poder caer en algún embrujo nuevamente, pero sí para verlo más de cerca.


- No entiendo a los humanos.- Dijo en voz alta a Hypnos- Los dioses les bendicen con belleza y ellos acaban sepultándola. Buscan pasión, ardor, aventura y deseo en sus relaciones, pero cuando alguien es así, lo censuran.- Miró hacia la cueva por la que había salido- Había un ejército de 200 hombres. Debisteis ver sus ojos cuando dije su nombre. La mayoría eran miradas lascivas, cargadas de agresividad. Me habrían intentado forzar allí mismo si no hubiesen estado sometidos a la presión del grupo militar.- Explicó con cierta ira en sus palabras. - No pude detectar ni una sola mirada de compasión... aunque sí miedo. El de los que saben que han pecado y huyen del merecido castigo sin haberse arrepentido en ningún momento... es una pena que no se pueda matar lo que ya está muerto- aclaró, siendo consciente de que aquel ejército no eran humanos reales, sino fallecidos en su momento y condenados a morir una y otra vez sintiendo el dolor en sus cuerpos, permaneciendo en aquel limbo eternamente.- Pero se sintió bien mutilarlos, no puedo negarlo, aunque...

Miró a su vestido rasgado, empapado con sangre seca.

- No sabía pelear... ¿quién diablos no sabe usar una guadaña hoy en día? Sabía que habría sido más sabio luchar desnuda.- Murmuró al tiempo que comenzaba a quitarse el vestido, no sin antes mirar a su señor con una clara advertencia de que no debía mirar o habría consecuencias.

El portal dimensional era similar al usado para el arma. Depositó su ropa estropeada, confiando en que en el mundo de los sueños encontraría arreglo y sacó ropa nueva, más apta para la batalla. (OT: sí, seguro XD).

- Mi señor... tengo varias preguntas.- Habló finalmente cuando hubo acabado de colocarse la chaqueta de cuero. Se había acercado al río para limpiar los últimos restos de sangre de su pelo, y al tocar el agua se dio cuenta de que realmente estaba mucho más fría de lo que habría imaginado.- Antes de entrar aquí, su hermano tuvo unos pensamientos, justo antes de... huir.- Dijo la palabra con contundencia.


Pensamientos de Thanatos (OT: parte del post que borró XD No quiero infringir normas de copyright... XD)

- Ah... hay...- gemía una joven,
- Xtabay... - había dicho el dios de la muerte, haciendo que los ojos de ésta se abrieran con sorpresa.
- Ah P'uuch- exclamó aferrándose apresuradamente al torso de Thanatos, mirándolo sin soltarle y sin decir más palabras.
- Aún sufres pequeña... eso es señal que aún estás arrepentida de lo que hiciste...
- Perdóname Ah púuch- sollozaba Xtabay. El dios de la muerte le limpiaba las lágrimas.
- Por desgracia... eres un ejemplo... El ejemplo que solo yo puedo decidir cuando muere alguien...- explicó apartándola sutilmente por los hombros.



- No sé si quiero saber su historia- para Phantasos era difícil que el dios saliera bien parado con lo que ya conocía- pero Xtabay dijo que Ah Puch o Thanatos, había creado este corredor, junto con Kukulcán, Buluc Chabtan y Hades... ¿Cree que es cierto? ¿Que su hermano estuvo implicado y que tal vez por eso no entró aquí? Porque si es el caso...

No llegó a completar la frase, pero era obvio que de haber sido así, bien podría haberles dado más de una indicación. Se levantó de la orilla del río tras acabar de limpiar su pelo y lo escurrió como el que escurre una bayeta vieja, sin un ápice de la elegancia que había demostrado Xtabay.

Se sentó en una roca apoyando ambas manos en ésta, mientras esperaba la respuesta de su señor sin dejar de buscar la figura de Astra.

- Me pregunto si estará bien.
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Ella se tranquilizó. Agitó sus manos y dio unos pequeños saltos, como para asegurarse que todo estuviera en orden con su cuerpo. Hypnos sonrió cuando entendió que todo podía volver a la normalidad. Esa tristeza que había sentido comenzaba a desaparecer. Era imposible saber si Phantanosos estaba ahora mas animada o estaba enterrando el sentimiento. Sin embargo ambas opciones servían.

La observó como estudiaba a su alrededor, después posiblemente por primera vez estuviera viendo con atención la rivera. Sus ojos iban de lo cercano hasta lo escondido. Hypnos recordó su impresión al observar un ambiente tan bien construido, parecía que había un sol escondido detrás de algunas nubes. Pero no era así, la fuente de luz era un misterio pero todo se acomodaba perfecto en la escenografía.

- No entiendo a los humanos.- Dijo en voz alta a Hypnos- Los dioses les bendicen con belleza y ellos acaban sepultándola. Buscan pasión, ardor, aventura y deseo en sus relaciones, pero cuando alguien es así, lo censuran.- Miró hacia la cueva por la que había salido- Había un ejército de 200 hombres. Debisteis ver sus ojos cuando dije su nombre. La mayoría eran miradas lascivas, cargadas de agresividad. Me habrían intentado forzar allí mismo si no hubiesen estado sometidos a la presión del grupo militar.- Explicó con cierta ira en sus palabras. - No pude detectar ni una sola mirada de compasión... aunque sí miedo. El de los que saben que han pecado y huyen del merecido castigo sin haberse arrepentido en ningún momento... es una pena que no se pueda matar lo que ya está muerto- aclaró, siendo consciente de que aquel ejército no eran humanos reales, sino fallecidos en su momento y condenados a morir una y otra vez sintiendo el dolor en sus cuerpos, permaneciendo en aquel limbo eternamente.- Pero se sintió bien mutilarlos, no puedo negarlo, aunque...


-Todos los seres dotados de inteligencia somos complejos en mayor medida. - Dijo a la vez que se acercaba a ella y observaba la tumba que el mismo había creado. - El ser humano ha cambiado a lo largo de su andar por la vida. Todos son parte de una inteligencia colectiva que he de decir, me parece interesantísima, de la cual también debemos admitir, somos parte. Pero desde que han podido inteligir su existencia han buscado distanciarse de su lado mas animal. Entendieron que pueden aspirar a algo mas cuando controlan sus impulsos mas primitivos, y sus emociones mas arraigadas. El deseo es una emoción que nace a partir de un impulso tan arcaico que es imposible describirlo, el impulso de perpetuar la especie. -

Hizo una pausa, no lo admitiría, pero le encantaba dialogar con Phantanosos. Un poco por que sentía lo que siente un padre al hablar con su hija, un poco por que le gustaba desarrollar ideas y Phantanasos lo apreciaba... o un poco por que era uno de esos villanos clásicos, que les gusta, monologar.

-Quienes deseaban a Xtabay eran personas mas cercanas al animal que al sabio. Quienes la castigaron buscaban, tal vez en vano, alejar la perdición de su pueblo. Los matices existen en los individuos como en los colectivos, seguramente aquel que puso a Xtabay a puertas de la muerte en nombre de un bien mayor, anteriormente haya dado rienda suelta a sus impulsos. Y eso es mas peligroso, si hay algo que hace que el ser humano haga cosas extremas, es la culpa, el deseo de redención. Esos 200 guerreros que se enfrentaron a ti eran almas que estaban en un nivel muy bajo de conciencia, estaban bajo el halo de la violencia y el deseo. Al ser castigados en ese punto de su existencia pierden también la posibilidad de evolucionar, de cambiar, de redimirse. Su alma será siempre ese remedo de bestia...-

Cuando termino de hablar dioses cuenta que Phantanasos había comenzado a sacarse el vestido. No pudo evitar sonrojarse. Aunque no lo quisiere su vínculo con ella había cambiado, aunque no podía entender como. Inmediatamente se giró y miró hacia el río.

- En los tiempos de Xtabay y los grandes guerreros mesoamericanos no existían tales cosas como armas de metal. Si hubieras sacado de tu bolsa de artilugios un Macahuitl, o un maso en su defecto, seguramente ella hubiese sido mas hábil al aplastar los cráneos de sus enemigos. -

Dijo en respuesta a la queja por su vestido. Hypnos asintió al ver su nueva indumentaria. Le causaba gracia los gustos que ahora tenía su oníro, pues es cierto que en el reino de los sueños han visto la evolución de la moda a lo largo del tiempo, pero siempre la temática era griega clásica. Le gustaba el cambio de aires.

Meditó un momento sobre las dudas de Phantanasos.

- No conozco al detalle todo lo que ocurrió aquí en ese tiempo. Cuando se desencadenó el problema con los accesos al hades, acudimos a resolver este primer poblema. Castigamos a quienes habían cruzado por primera vez pero quedó en manos de mi hermano, por ordenes de nuestro señor Hades, el trabajar con los dioses Mayas en la creación de este corredor. -

Hizo una pausa.

- Sabía de la existencia de Xtabay por que después de que concluyeran los trabajos Thanatos volvió de buen humor a los campos Eliseos, y me contó que había encontrado un alma en pena perfecta para custodiar esta entrada. El y los otros dioses le dieron poder y herramientas para asegurarse que nadie pasase nunca por acá. No estuve de acuerdo en un principio, como te dije, las almas que no son redimidas quedan atrapadas en el estado en que estaban cuando murieron, y si bien es cierto que una mujer despechada, traicionada y ultrajada es el peor de los demonios que te puedes encontrar... siempre pensé que en algún momento sería un problema darle tanto poder a una entidad con esas características.-

Miró fijamente a Phantanasos, para luego sonreir.

-Aunque el tiempo ha demostrado que estaba equivocado, hemos venidos nosotros a dar problemas por acá, en lugar de ellos. Y seguramente el sabía lo que nos encontraríamos, aunque no creo que hubiera podido hacer algo para evitarlo. Estoy seguro que le causara bastante gracia cuando le cuente lo mal que me la jugó esa mujer. -

Hypnos nunca se le ocurrió que Thanatos pudiera tener especial afecto por Xtabay. por tanto no se le ocurrió que en un futuro esta acción, de sellar al espiritú, fuera un problema en con su hermano.

- Creo que podemos ir a buscarla. -


Dijo cuando Phantanasos se sentó en la roca. Hypnos elevó su energía, sus ojos se tornaron de blanco nuevamente, sin pupila. Partiendo del centro de su frente se dibujaron unos finos hilos de color purpura, uno de ellos llegaba de Hypnos a Phantanasos, y otro iba por el camino por donde habían venido perdiéndose en la oscuridad...


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Raven
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Phantasos escuchó atenta cada palabra que decía su señor. Sabía que Hypnos tenía razón en su explicación sobre la naturaleza humana, pero a pesar de todo, ni podía ni quería cambiar las sensaciones que sentía hacia todos los implicados en aquellos corredores. Respiró hondo. Por suerte, era un problema que ya quedaba en el pasado. Xtabay estaba sellada y los guerreros muertos hasta otra nueva carnicería. En cuanto al dios de la muerte, por suerte no tendría que escuchar sus excusas o su falta de escrúpulos, así que se concentró en su siguiente tarea: Astra.

- Creo que podemos ir a buscarla.

Dudó un instante. No había una puerta por la que poder entrar, aunque seguían teniendo la conexión de la sangre. ¿Era eso en lo que estaba pensando su señor? Ciertamente, podían usar ese vínculo y viajar por el mundo de los sueños hasta ella. Una vez allí podrían ayudarla, o al menos, ver alguna pista que les guiara a encontrar la puerta hacia su corredor.

Iba a preguntar, pero su señor ya había comenzado a establecer la conexión. Miró a su alrededor. No confiaba del todo en aquel entorno pacífico, por lo que abrió una brecha en el aire y una pequeña mariposa negra y azul voló a través de ella para posarse en el hombro de Raven.

- Avísame si tienes la menor duda- dijo Phantasos a aquel ser llegado directamente del mundo de los sueños. No es que no tuviesen poder suficiente para percibir ambos mundos, pero aquel lugar escondía demasiadas sorpresas, por lo que unos cuantos ojos extra, no estarían de más.

Habría preferido tener un poco más tiempo de readaptación, pero la situación lo ameritaba. Cerró los ojos, y así el cuerpo de Raven quedó dormido sobre aquella roca, custodiado por la mariposa.





Phantasos caminó con cautela en el mundo durmiente hasta encontrarse con Hypnos. En realidad, compartir sueños con su señor había sido relativamente frecuente al comienzo de su existencia, pero una vez aprendidos ciertos detalles de los sueños, este hecho pasó a ser algo excepcional. Generalmente limitado a cuando algún rey o príncipe se pasaba de la raya y molestaba tanto a los dioses, que se veían obligados a intervenir.

- Dos veces en un solo día... debe estar por llegar el apocalipsis.- Bromeó mientras miraba a su alrededor, sin ocultar tampoco el hecho de que disfrutaba con ello.- Estos corredores han sido diseñados para ser transitados individualmente... ¿no causaremos más problemas entrando así?


Ante la falta de respuesta inmediata, lo miró con atención. Hypnos mostraba una sonrisa diferente. La mayoría la habría interpretado como un gesto de seguridad y suficiencia. A Phantasos sin embargo, le recordaba más a la sonrisa de un niño que ha hecho o va a hacer una travesura. No era la primera vez que la veía...


*Flashback

- Estúpido Nerón, le advertí que si no se contenía acabaría en problemas.- Murmuraba una joven Phantasos mientras se adentraba apresuradamente al sueño del emperador. Morfeo le había dicho que había escuchado a Hypnos hablar de él con su hermano, así que no tardarían en tomar medidas por sí mismos. La diosa estaba convencida de que podía hacerle entrar en razón por última vez, pero debía darse prisa. Corrió y corrió... ¿dónde se había metido ese estúp...?- ¡¡¡AAAAAAAAH!!!

Aquel grito debió resonar en todo el mundo onírico. No fue el ver a Nerón convertido en piedra lo que la asustó, sino la enorme y monstruosa gorgona que estaba frente a ellos. Cerró los ojos. Nunca habría pensado que aquel hombre fuera capaz de crear semejante pesadilla, pero no se detuvo a pensar en eso, teniendo en cuenta que aquellas serpientes eran del tamaño de la propia diosa. Retrocedió torpemente, y al hacerlo, se pisó la blanca túnica de lino, cayendo al suelo de culo. Intentó levantarse, pero sus manos, muñecas, pies y tobillos, ya habían sido convertidos en piedra.

- ¡¡¡Qué demo.... Hypnos!!!- espetó al aire, abriendo los ojos para enfrentar a la gorgona... pero ya se había ido.

En su lugar, el dios del sueño permanecía de pie, sereno y confiado como siempre.

- ¿Desde cuándo te asustas así por una pesadilla?
- Son serpientes... gigantes...- la sola mención le hizo retemblar todo el cuerpo de la repugnancia. No era habitual que su señor se transformase en otro ser, pues alguien con tanto poder, no necesitaba de aquellas triquiñuelas... y tal vez por eso, la había tomado completamente por sorpresa. - Y ahora, ya puedes soltarme... no miré a tus ojos, no debería estar petrificada.
- Mis sueños, mis reglas.- Se limitó a contestar- Pero ahora que lo dices, creo que hay tiempo para una pequeña lección...

Phantasos se puso seria. El siseo de varias serpientes había comenzado a escucharse a su espalda... pero el dios solo mostraba una sonrisa divertida.

*Fin del flashback


- Está bien, tu sueño, tus reglas- se limitó a decir, haciendo crecer unas alas negras y moradas de mariposa a su espalda.

Frente a ellos había un gran agujero negro. Dominique debió haber caído por él, pero no podían ver el fondo. Aún así, el rastro del hilo púrpura que los unía, era claro indicando la dirección... tendrían que descender.
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