Re: Roca de Guía ⸺ [Bar de Andras]
Publicado: Mar Ago 22, 2023 5:30 am
Agradece la nueva recarga de la bebida con un asentimiento de su cabeza, bebiendo con más tranquilidad esta vez.
—Érase una vez que para los héroes, no había mayor recompensa que el sólo hecho de serlo... —Murmura sin verlo, cuando Andras le pregunta acerca de lo que ganarían. Pero bueno, ellos no eran héroes, eran dioses guerreros.
Además no debería sorprenderle. Estas personas tienen una tradición heroica acerca de la recompensa, que es precisamente sobre lo que están hablando. Siegfried, su héroe desde la antigüedad, había robado un tesoro, su recompensa tras matar a un “malvado” dragón que era el dueño. No era una crítica para mal. La propia Rhiannon tenía todavía arraigadas de forma inconsciente nociones de su propia cultura, aunque cuando las razonaba no le encantaran, así que podía entenderlo.
Entiende también su precaución, ciertamente eran poderosas en sí mismas las brujas, y más lo que podían hacer y Rhiannon es una extraña, lo que este breve intercambio le ha mostrado es que no son ni ingenuos, ni tontos.
Escucha a Helge, su energía siempre parece interminable y no está segura si eso le hace querer sonreír o se siente agotada como si él usara la energía que a ella le corresponde. Sin embargo, es bueno tener a alguien con tan buena disposición entre ellos; recuerda también que él es nuevo, tanto como ella en Asgard, aunque se ha integrado de una forma increíblemente natural entre el otro par.
—No sabía que no estabas enterado del por qué estabas aquí. —Eso era extraño, Rhiannon se había movido de manera voluntaria al sitio y tenía un objetivo, aparentemente el otro hombre no tenía la misma condición. —No me molestaría si se convierte en un objetivo secundario el hallar tus respuestas y ayudaré. —Siempre y cuando, no estorbase sus planes.
Escucha entonces a Kalya, y sin duda puede apreciar no sólo inteligencia, ella es sensata en sus palabras otra vez. Espera que un día, cuando las guerras santas se avecinen, no tenga qué matar a ninguna de estas personas. Estos... Weasley son estúpidamente encantadores, le enfada un poco la sensación porque no debería agradarle nadie; así que suspira hastiada. Ya resolverá eso luego.
—Todo herrero tiene su precio, y ninguno de ustedes está equivocado; estoy dispuesta a pagar el precio y si no está a mi alcance, trabajaré para conseguir lo que quiero. —Golpea con su uña sobre Siegfried, arrastrándola hasta su espada. —Notung. Ellas la forjaron por primera vez; una espada consagrada con magia, única arma que pudo atravesar a un dragón que también la posee.
Hace un movimiento con su dedo, colocándolo en el lugar donde la espada debió haber herido al dragón, para que su chorro de sangre bañara al legendario.
—Puedo liberar al dragón, con Nidhogg puedo lograr que sobreviva; pero no hay manera que lo traiga de su sueño y su herida comience a sanar verdaderamente, si no es la misma espada la que rompa el hechizo que abrió su piel y lo hundió en su sueño. Hay fuentes que indican que la espada se rompió, las brujas ordenaron que fueran distribuidos sus fragmentos, pero no pudieron recuperarlos después. Puedo... podemos, si quieren.
Deja que las palabras se asienten, mientras recoge de nuevo las hojas y las guarda.
—No me interesa su espada, no me interesa la “gloria de la heroicidad” ... pueden evitar mi nombre, decir quepasé por aquí un día, como una villana despiadada o pueden hacer de esto algo olvidable; no me importa. Lo único que quiero es liberar al dragón; la espada es suya al final.
Mete de nuevo su carpeta en la bolsa interior de su chamarra, ajustándola porque sabe que al salir del agradable calor del fuego, otra vez se enfrentará al frío. No es absolutamente nada comparado con el noveno círculo del averno, aquí al menos salía el sol, pero tampoco es que por gusto se vaya a exponer y sin armadura.
—Puedo ir sola y conseguirlo, no soy una amenaza para su reino, créanme que cuando un espectro quiere problemas, lo hace notar. —Hace una mueca porque eso parece una amenaza, aunque no lo es, sino un hecho que de nuevo en su boca suena así.
—Lo que quiero decir es que puedo hacer esto sola y dejarles la espada en alguna piedra o algo así... o pueden ir conmigo y asegurarse de que no haré nada “malvado” para que estén tranquilos. Pueden también reivindicar un horror de su pasado o pueden seguir cerrando los ojos. La elección al final es suya.
Su ceja se enarca porque ella no escuchó nada. Espera que Nidhogg no se haya aburrido y esté aterrorizando a algún animal del bosque. Si se acerca algo distinto... bueno, los dioses guerreros tendrán algo en qué ocuparse mientras ella sigue en lo suyo.
—Érase una vez que para los héroes, no había mayor recompensa que el sólo hecho de serlo... —Murmura sin verlo, cuando Andras le pregunta acerca de lo que ganarían. Pero bueno, ellos no eran héroes, eran dioses guerreros.
Además no debería sorprenderle. Estas personas tienen una tradición heroica acerca de la recompensa, que es precisamente sobre lo que están hablando. Siegfried, su héroe desde la antigüedad, había robado un tesoro, su recompensa tras matar a un “malvado” dragón que era el dueño. No era una crítica para mal. La propia Rhiannon tenía todavía arraigadas de forma inconsciente nociones de su propia cultura, aunque cuando las razonaba no le encantaran, así que podía entenderlo.
Entiende también su precaución, ciertamente eran poderosas en sí mismas las brujas, y más lo que podían hacer y Rhiannon es una extraña, lo que este breve intercambio le ha mostrado es que no son ni ingenuos, ni tontos.
Escucha a Helge, su energía siempre parece interminable y no está segura si eso le hace querer sonreír o se siente agotada como si él usara la energía que a ella le corresponde. Sin embargo, es bueno tener a alguien con tan buena disposición entre ellos; recuerda también que él es nuevo, tanto como ella en Asgard, aunque se ha integrado de una forma increíblemente natural entre el otro par.
—No sabía que no estabas enterado del por qué estabas aquí. —Eso era extraño, Rhiannon se había movido de manera voluntaria al sitio y tenía un objetivo, aparentemente el otro hombre no tenía la misma condición. —No me molestaría si se convierte en un objetivo secundario el hallar tus respuestas y ayudaré. —Siempre y cuando, no estorbase sus planes.
Escucha entonces a Kalya, y sin duda puede apreciar no sólo inteligencia, ella es sensata en sus palabras otra vez. Espera que un día, cuando las guerras santas se avecinen, no tenga qué matar a ninguna de estas personas. Estos... Weasley son estúpidamente encantadores, le enfada un poco la sensación porque no debería agradarle nadie; así que suspira hastiada. Ya resolverá eso luego.
—Todo herrero tiene su precio, y ninguno de ustedes está equivocado; estoy dispuesta a pagar el precio y si no está a mi alcance, trabajaré para conseguir lo que quiero. —Golpea con su uña sobre Siegfried, arrastrándola hasta su espada. —Notung. Ellas la forjaron por primera vez; una espada consagrada con magia, única arma que pudo atravesar a un dragón que también la posee.
Hace un movimiento con su dedo, colocándolo en el lugar donde la espada debió haber herido al dragón, para que su chorro de sangre bañara al legendario.
—Puedo liberar al dragón, con Nidhogg puedo lograr que sobreviva; pero no hay manera que lo traiga de su sueño y su herida comience a sanar verdaderamente, si no es la misma espada la que rompa el hechizo que abrió su piel y lo hundió en su sueño. Hay fuentes que indican que la espada se rompió, las brujas ordenaron que fueran distribuidos sus fragmentos, pero no pudieron recuperarlos después. Puedo... podemos, si quieren.
Deja que las palabras se asienten, mientras recoge de nuevo las hojas y las guarda.
—No me interesa su espada, no me interesa la “gloria de la heroicidad” ... pueden evitar mi nombre, decir quepasé por aquí un día, como una villana despiadada o pueden hacer de esto algo olvidable; no me importa. Lo único que quiero es liberar al dragón; la espada es suya al final.
Mete de nuevo su carpeta en la bolsa interior de su chamarra, ajustándola porque sabe que al salir del agradable calor del fuego, otra vez se enfrentará al frío. No es absolutamente nada comparado con el noveno círculo del averno, aquí al menos salía el sol, pero tampoco es que por gusto se vaya a exponer y sin armadura.
—Puedo ir sola y conseguirlo, no soy una amenaza para su reino, créanme que cuando un espectro quiere problemas, lo hace notar. —Hace una mueca porque eso parece una amenaza, aunque no lo es, sino un hecho que de nuevo en su boca suena así.
—Lo que quiero decir es que puedo hacer esto sola y dejarles la espada en alguna piedra o algo así... o pueden ir conmigo y asegurarse de que no haré nada “malvado” para que estén tranquilos. Pueden también reivindicar un horror de su pasado o pueden seguir cerrando los ojos. La elección al final es suya.
Su ceja se enarca porque ella no escuchó nada. Espera que Nidhogg no se haya aburrido y esté aterrorizando a algún animal del bosque. Si se acerca algo distinto... bueno, los dioses guerreros tendrán algo en qué ocuparse mientras ella sigue en lo suyo.