Atenas (Grecia) -- Las Calqueas

Aqui podras entrar en cualquier ciudad del mundo
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Raven
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Re: Atenas (Grecia) -- Las Calqueas

Mensaje por Raven »

- Woooow tienes ganado todo mi respeto si eres capaz de identificar una a una todas las ramas generadas del árbol de Zeus- dijo echándose a reír, aunque sin dejar de levantar ambas manos en alto de forma torpe, pero en señal de paz hacia ambos dioses presentes.- En mi defensa... puedo alegar que ni siquiera soy capaz de saber el nombre de todos mis hermanos... menos aún ahora.

La mujer le había cuestionado sobre su verdadera identidad, pero antes de dar la respuesta, contempló como el ambiente a su alrededor se iba relajando... ¿o tal vez era todo producto de su imaginación? Se encogió de hombros, pues en cualquiera de los casos, la mejora era considerable.


- Vaya... tú sí que sabes como montar una fiesta. Está claro quien es el hermano divertido del Olimpo... ¡¡no me mires así!!- resaltó hacia Ethan con un dedo levantado.- tienes que admitirlo, la bacanal supera cualquier viaje en Ford Fiesta- dijo intentando aguantar una carcajada.


No estaba segura si era por el vino o por el ambiente que poco a poco se sentía más caldeado, pero comenzó a agitar su mano frente a su cara en un intento de recibir algo de ventilación. Lanzó un resoplido y directamente chasqueó los dedos para de pronto mostrarse como una persona completamente diferente a la que habían tenido delante. Tenía la piel pálida y el pelo oscuro, largo y liso. Podría decirse que el traje griego con un estilo muchísimo más provocador que el anterior era lo que más llamaría la atención a los presentes, pero pocas cosas podían competir con la heterocromía de sus ojos: uno azul y uno morado.


- Oh... vaya...- murmuró mirándose el pelo.- Solo quería cambiarme de ropa, hacía mucho calor... pero bueno, supongo que es adecuado ¿no? Así puedo presentarme como es debido. Me llamo Phantasos y... sii eres capaz de recordar cada hijo de Zeus, ya sabrás quién soy y no tendré más que añadir ¿cierto?


Miró a su alrededor. De pronto la sed parecía aumentar de forma extraña, pero de algún modo, sentía que ninguna de las bebidas que vendían o que pudiese traer del reino de los sueños calmarían esa necesidad. Casi en ese mismo instante, Zagrá comenzó a rellenar la copa que tenía en su mano, como si hubiese leído el pensamiento de la oniro, pero antes de que pudiese darle un sorbo, ésta se la retiró con tanta delicadeza que ni siquiera se quejó al respecto. Intentó cobrar algo de cordura en ese momento, pero le resultó completamente imposible lograrlo cuando la diosa sugirió la terapia. Ambas estallaron a carcajadas sin ningún tipo de pudor.

- ¡¡Podría usar toda la fortuna del reino de los sueños y no tendría ni para pagar la primera sesión del loquero!! jajajajajajajajajajaja

Intentó recomponerse tras un par de minutos riendo como loca.

- En serio... Oneiros... el hermano del que te hablaba antes, no es el verdadero problema... bueno, admito que encontrar que tiene un sueño putón con...- se señaló entera- esta apariencia, fue... raro, pero ey, es tolerable. En realidad el problema mayor viene de...

Su rostro se ensombreció y la risa se desvaneció por completo. Podría explicar a Zagrá y Ethan que hacía solo unos meses había sido torturada durante días por otro de sus hermanos, aunque parte de la culpa recaía en ella misma. Podía explicarles el origen de esas visiones sin necesidad de ningún terapeuta humano o divino... quizás eso podría ayudarla, quién sabe. Pero simplemente la idea de decirlo en voz alta, traía a su mente recuerdos oscuros.

- Lo siento. Es tan horrible que...- la imagen de ella misma usando una guadaña que no era suya para cortar por la mitad a Hypnos hizo que se detuviese un instante.- ... ni todo el alcohol de la Tierra y el Olimpo podrían soltarme la lengua.



Respiró hondo intentando alejar aquellos pensamientos. Por suerte, Zagrá había narrado toda una hermosa lección de vida minutos antes y no habían llegado a hablar al respecto aún. A Phantasos no le costó empatizar con los sentimientos que la diosa había mostrado al hablar de Ariadna y su esperanza de que volviese. Habría soltado con gusto algún improperio hacia Eros, pero consideraba que ya había tentado la suerte demasiado por el momento, así que decidió callar al respecto.



- Seguro volverá. La muerte nunca es el final... algo sé de eso.- Dijo finalmente sonriendo y con algo más de cordura en el cerebro.- ¿Crees...?- Se detuvo un instante.- Lo siento, no está bien que pregunte cosas tan personales a alguien que acabo de conocer, pero no suelo poder hablar con muchos dioses y mis hermanos tampoco son una buena alternativa... de hecho, creía que todos en el Olimpo se movían sin ningún tipo de ética en estos temas, así que es una grata sorpresa encontrar a alguien con ideas similares... me genera mucha curiosidad tu respuesta. ¿Crees que el amor carnal nos hace menos divinos o por el contrario nos acerca aún más a nuestra esencia?



Dicha la pregunta , vio como esta vez sí, Zagrá le extendía nuevamente su copa y se enorgullecía sobre el origen de aquella divina esencia.

Phantasos sonrió y miró el contenido con atención, viéndose reflejada en el mismo. Sabía que no debía continuar bebiendo. Era lo correcto, lo esperable. Pero no conseguía silenciar aquella voz en su interior que le insistía sobre de qué le había servido aquella rigidez o a quién quería seguir impresionando y por qué.

Cogió aire y volvió a tomar un sorbo, esta vez sí, disfrutando mucho más del sabor que le ofrecía.
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Zagra
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Re: Atenas (Grecia) -- Las Calqueas

Mensaje por Zagra »

Su conversación fluía con una extraña pero reconfortable complicidad para Zagrá. Incluso la revelación completa de su identidad fue recibida con una sonrisa pícara del dios del vino. No podía evitar sentirse complacida ante el estilo clásico de la oniro.

Phantasos, el dios de las apariciones y apariencias, de lo irreal. Poseía ahora la apariencia de una esbelta joven. Al cruzar miradas Zagrá pudo apreciar la dualidad en sus ojos .- Si, no hace falta contar más de tus origenes.

Raven continuaba su explicación, la atracción del hermano no la sorprendió, pero la pausa y verla más pálida de lo que ya era le hizo inclinar la cabeza en señal de duda. Qué podía ser aquello tan tormentoso para alguien del mismisimo reino de los sueños y pesadillas.

Sin embargo Raven no le dejó profundizar en el tema pues rápidamente desvió la conversación por el tema amoroso antes mencionado.

Sobre el amor carnal... Cre.. .- un remezón en crescendo se comenzó a sentir debajo de sus pies, acaso era un efecto de la naturaleza o alguien cercano lo provocaba, Zagrá dirigió la mirada a su hermano y luego a las otras divinidades pero ninguno parecía ser el origen del movimiento.

De pronto de entre las galerias salió una gran multitud que corría tomando rumbo hacía ellos pero pasaron por sus espaldas en dirección al rudimentario anfiteatro alrededor del que se armaban todas las festividades. Lo que se iba a presenciar debía ser algo de verdad impresionante para generar en los rostros de hombres, mujeres y niños una expresión de alegría y expectación.

Mientras la multitud avanza cerca a ellos, un par de sombras sagaces aprovechan la distracción para arrebatar dos objetos de las divinidades: la estatua del angel de manos del Lucius y la copa de Zagrá.

Con aquella distracción el tiempo de respuesta era limitado antes de que las sombras se mezclaran y desaparecieran entre la multitud.

Zagrá pudo seguir con la mirada a la sombra que le arrebató su copa. Incluso podía lanzar algún golpe en su dirección pero probablemente generaría más escándalo y prefirió evitar arruinar por completo la fiesta de su hermano. Aún tenía ese pequeño aprecio y consideración.

Parece que también se llevaron algo de ustedes .- mencionó a Lucius y Dracar levantando la voz.

Jajaja, No estamos exentas de la delincuencia humana. Sin embargo esa copa volverá, tarde o temprano. Ahora me llama la atención lo que pasa por ahi. Si lo deseas puedes acompañarme y seguimos hablando .- giró el cuerpo y camino siguiendo la multitud. Su actitud podía parecer extraña, como si no el robo no fuera una ofensa. Solo podía pensar en las extrañas runas que pudo ver marcadas en la sombra. No estaba preocupada ni temerosa, solo había una genuina curiosidad sobre que se les había ocurrido hacer ahora a aquellas criaturas tan insignificantes.
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(esto es para mi por que me olvido)
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Raven
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Re: Atenas (Grecia) -- Las Calqueas

Mensaje por Raven »

La marabunta de humanos corriendo junto a ellos sin ningún tipo de orden o consideración, la tomó por sorpresa. Hasta tal punto, que algunos cuerpos chocaron contra la silla en la que se sentaba, consiguiendo desestabilizarla. Frunció el ceño, volviéndose para soltar algún grito contra los causantes, cuando justo en ese instante las sombras hicieron de las suyas.

La copa había desaparecido... y por curioso que pudiera parecer, aquello parecía molestarle más a Phantasos que a la dueña de la misma. Suspiró de forma resignada cuando Zagrá no quiso intentar recuperar la misma y se alborotó el pelo mientras pensaba en lo que debía hacer. Su tendencia natural la invitaba a atrapar al ladrón y darle un merecido castigo... ¿pero acaso iba a poder controlarse lo suficiente? Por no añadir que si pasaba lo mismo que antes con la copa, alguien acabaría muerto...

Zagrá comenzó a alejarse de donde estaban. Phantasos se mostraba dubitativa y pensó que tal vez Hefestos le daría la salida adecuada a aquello, pero al parecer se encontraba en algún tipo de trance. Resopló. Quería haber entablado una conversación más interesante con el dios, pero quizás no había elegido el momento oportuno para ello.

- Me temo que está demasiado ocupado. Siendo el anfitrión, es comprensible.- Phantasos se quedó pensativa. Le habría gustado invitarle al reino de los sueños cuando fuese posible, pero no estaba en su mano abrir ese portal a un dios olímpico, por lo que no lo dijo. Egoístamente se habría quedado allí a la espera, pero sentía que estaba en un callejón sin salida y que tal vez debía encontrar alguna otra alternativa.- Supongo que volveremos a vernos, no le entretendré más. Cumpla tranquilamente con sus asuntos y gracias nuevamente por los obsequios. Ahora, si me disculpa...



Finalmente se levantó de la mesa con calma y buscó a su alrededor a la diosa de la vid. Sus sentidos abotargados dificultaban la búsqueda, pero por suerte la mujer era llamativa. Estaba mucho más alejada de lo que se preveía entre tanta muchedumbre. “Se mueve tan rápido como un enano en una mina de oro”, se dijo. Iba a correr hasta ella, cuando otra idea cruzó por su cabeza. Se abrió paso entre los humanos y llegó al puesto donde se encontraban Lucius y el tal Drakar. Al igual que Hefestos, éste parecía ausente desde hacía rato, fijando su mirada en los objetos del puesto.

- El mundo está lleno de charlatanes y agoreros.- Le dijo a Lucius. No se percató de que su imagen era totalmente diferente a la anterior, pero era difícil ocultar su cosmos.- Antes podías identificarlos rápidamente viendo sus ropas raídas... ahora visten mejor, pero siguen siendo lo mismo. Me temo que no vas a poder sacar nada más de información aquí y yo te necesito... así que he decidido secuestrarte.

Lo dijo con una total naturalidad, justo al tiempo que todo su aspecto cambiaba de nuevo. Ahora se mostraba pelirroja, con grandes sombras alrededor de sus ojos y labios pintados de negro. Su vestido bien podía haber salido de una novela gótica, con unos guantes oscuros que cubrían casi la totalidad de sus brazos, acabados en unas filosas uñas negras.

El desplegar de sus alas de demonio empujó a la masa de humanos que se arremolinaban junto a ellos y, al mismo tiempo, tomó el brazo de Lucius con ambas manos para agarrarlo con fuerza. En apenas un parpadeo, se habían elevado hacia el cielo y en otro, se situaban junto a Zagra en las puertas del anfiteatro.

- ¿Estás segura de que quieres saber qué es lo que buscan como locos? La experiencia me dice que actitudes tan...- meditó un instante al tiempo que escondía sus alas- … histéricas, suelen venir acompañadas de niñatos que creen saber cantar, cuando la realidad es que los gritos de una rata moribunda suenan mejor.

Siguió mirando alrededor para encontrar alguna pista, pero no veía nada inusual. Ni siquiera había sido consciente de quién o quiénes les habían robado, así que seguía intentando encontrar alguna pista mientras mantenía el agarre del brazo de Lucius con sus dos manos evitando que escapara... o más bien, ayudándola a no caer en su paso algo tambaleante.
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