.:: La cascada de Sangre ::.

El Desierto Eterno, donde los que fueron violentos contra otros hombres, o contra Dios, vagarán por siempre sobre sus ardientes arenas y bajo una constante lluvia de fuego que abrasará sus almas...

Imagen [[.:: Disponible ::.]]

Avatar de Usuario
Rhiannon
Verified
<.Wyvern.>
Mensajes: 85
pinterest Kuchnie Warszawa
Registrado: Mié Jul 12, 2023 1:45 am
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Rhiannon »

Los dioses y sus... cosas crípticas... incluso al hablar, algunos simplemente parecían disfrutar que los humanos buscaran las respuestas; probablemente ni siquiera tenían alguna y solamente lo hacían para “probarlos” (o irritarlos).

Empezando por Lord Hades, porque por supuesto el emperador le había dado la imposible misión de encontrar su propio camino. ¿Para qué nacer espectro entonces si te iban a mandar pero a ser independiente?, de lo primero que había querido liberarse era de la responsabilidad, incluyendo la de sí misma. En fin... probablemente era parte de su vida como un castigo.

Entonces había buscado a Lady Pandora para hablarle acerca de que por fin había conocido a su señor, y saber cómo le había ido a ella (y probablemente, ella si le daría alguna tarea); sobrevolar el castillo Heinstein no dio resultados, su cosmos no estaba ahí. Pensó entonces en continuar con lo suyo hasta ser llamada. Aún así había buscado algunas cosas en la biblioteca que había dejado pendientes cuando el sapuri de Wyvern le llamó para portarlo, así que siguió buscando (robando) información y había completado cosas muy interesantes para seguir en la búsqueda de dragones en la que ya llevaba unos años. Ahora tenía ciertos accesos y recursos que no poseía antes, lo que era una hermosa ventaja.

Entrar al laberinto no era lo difícil, lo odiosamente complicado fue que comenzó a... simplemente perder el tiempo dando vueltas en la oscuridad. Había encendido su cosmos para poder tener algo de visibilidad, pero exceptuando por las paredes no había básicamente... nada.

Tenía qué apurarse, le había dicho al dragón que, si no salía en doce horas, o sea a la salida del sol, fuera por los otros y lo quemara todo. Había sido una broma, pero los dragones a veces no podían distinguirlo muy bien...

Suspiró un poco harta, se había movido a gran velocidad y sólo había encontrado kilómetros de oscuridad. Hasta que no lo fueron.

—¿Qué pobre cosa de mierda es esa?
► Mostrar Spoiler
Por supuesto que su guía en vez de un buen mozo, iba a ser un perro calvo y feo...

—No voy a seguirte pequeña mierda, ¡ve a ser feo a otra parte! —dio la vuelta en una bifurcación de camino, contrario a donde el perro había corrido. —¿Pero qué...?—murmulló molesta, cuando el perrito había aparecido unos metros más delante de ese pasillo. Al parecer esa era su única opción así que siguió con ese camino. Ojalá no lo hubiera hecho...

—¿Por qué estás aquí?, debes regresar ahora.

Ellla... conocía a esa persona. No, ella no, en otra vida.

Le ignoró pasando de largo siguiendo el camino del perro, aunque ya no se veía. Su corazón palpitó fuertemente contra su caja torácica. Aquella persona no le dijo nada, sin embargo, una vez que superó donde estaba escuchó claramente el sonido metálico de una armadura cuyas partes se separan y visten a un portador. Cerró los ojos.

—Escucha, caballero de Athena, no te conozco, sigue en lo tuyo y seguiré con mi camino. Te permitiré irte mientras esté de espaldas, si me haces girar...

—¿Es así como te diriges ahora a tus viejos amigos? —Dijo una mujer, aquella portaba el manto de Piscis en algún momento; las armaduras eran de un dorado pálido, casi ocre y se veían oxidadas, probablemente una sátira de lo que ellos portaron con orgullo al vivir.

Su corazón si podía, latió más rápido. Cuando giró, la oscuridad se fue desvaneciendo, en su lugar había una suave planicie griega, coronada al fondo con un templete, alrededor varios pilares tumbados o derruidos. Había una combinación extraña, entre un aroma a pasto y a humo. Parecía que hacía no mucho hubo una batalla. Cerró fuertemente sus ojos y... sonrió.

—Vaya, así que este es el lugar en donde todos ustedes terminaron, pensé que su castigo sería peor, veo que Hades se ha vuelto benevolente; hubiera pensado que se ensañaría.

—Este no es nuestro sitio de reposo, será el tuyo. —Dijo un caballero.

—Es hora de que vuelvas a donde perteneces, con nosotros... —Terceo otra voz.

El cosmos de al menos tres caballeros de oro se encendió, y no eran ni la mitad de los que había en ese lugar.

—... Maldita sea...

Lo último que recordó de ese enfrentamiento, es haber gritado el nombre de una técnica destructiva, antes de que se desatara el infierno -dentro del infierno-. Estaba segura que los había tomado por sorpresa a los que le atacaron, pero aún así, cuando volvió a recuperar la conciencia, otros aún estaban ahí; ni rastro de los que le habían hablado primero, sin embargo ella estaba herida. Le dolía todo el cuerpo y revisando su pecho, había una cuarteadura en la armadura y un boquete en el suelo donde había caído, probablemente formado por su propio cuerpo. Se sentía confundida.

Los caballeros dorados la miraban con juicio, rostros inmutables. Todos ellos aún bellos en la plenitud de la eterna mocedad congelados en una vida prematuramente terminada, con la serenidad juvenil y divinizada características de las estatuas grecorromanas.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Preguntó el caballero de Aries mirando con ojos penetrantes.

—La última vez que revisé en mis recuerdos, eras un traidor, así que no tengo nada qué responderte.

—¿Me responderás? —Preguntó el caballero de escorpión. Su corazón dolía al escuchar su voz. Tragó saliva y mientras se levantaba, se limpió el sudor de la cara. Miró su mano y había sangre.

—Tu alma sufre, —continuó el caballero de la octava casa. —Esas son lágrimas de sangre. —No era sólo físico, era también el peso de sus errores y fracasos.

—Es sangre de la frente, tonto, porque me han golpeado entre tres y eso pasa cuando te dan una paliza... dame un momento y te mostraré. —Lo último lo dijo con los dientes apretados, recargándose en la rodilla para ponerse en pie.

Sintió el pinchazo ardoroso en varias partes de su cuerpo, no cayó, pero fue arrastrada por el poder de los golpes, unos metros atrás.

Ellos estaban muertos y ella estaba sobreviviendo, ¿por qué era difícil de entender?, no podía quedarse atorada en sus recuerdos de algo ya vivido. Su redención era ahora algo personal, esta vida, era para ser vivida y... castigada a su manera, no de la forma en que al parecer creían ellos que tenía que terminar.

—No me lo tomes a mal, me caen bien todavía y todo eso, pero¡<... Greatest Caution!

Se sintió como romper su corazón en pedazos. De alguna retorcida manera, lo aceptó con gusto porque sabía que se lo merecía. Ellos no eran tan poderosos como los recordaba, se dio cuenta al ver caer un par, pensó que probablemente porque estaban muertos o quizá ese lugar también tenían restricciones por la bendición de Hades, pero tenían una fuerza en el número. No quería herirlos, pero... ¿no era ahora este su trabajo?, en la medida de su capacidad ellos tampoco parecían estar conteniéndose...

De nuevo, había perdido el conocimiento. Esta vez despertó llorando y no sabía si fue más cruel estar dormida que despierta. En su extraño sueño había entregado el reino a los espectros, a un dios en particular, probablemente reflejo de un deseo de que esta vez ganara la facción a la que pertenecía, pero... la realidad era dolorosa y es que si en aquel entonces hubiese una oportunidad de paz, sus amigos vivos y una vida relativamente feliz para los humanos (que sólo podían hacerse infelices entre ellos y no atormentados por los dioses) ... sólo quizás...lo hubiera hecho sin parpadear, si eso hubiera podido ser una opción o una realidad.

Qué terrible fue ese sueño, dándole todo lo que quería para la humanidad y el santuario, para luego ser arrancados de tajo con su despertar en su patética realidad espectral. Tosió el polvo que había tragado, su garganta seca y la piel de la cara asquerosa entre la sangre, el sudor y la tierra.

—¿No sabes hacer otra cosa que llorar, greñuda?

Por favor... tú no.... Disculpa, ¿quieres dejarme en un rato en paz?, estoy teniendo un momento aquí...

—Nunca. No somos seres de paz, pero podríamos serlo. ¿Por qué no te rindes? No hay forma en que puedas ganar.

Detuvo su respiración esa frase, giró el rostro para ver los ojos claros de la castaña, pareciendo una pequeña eternidad al verla por fin de frente. Le dio una pequeña sonrisa, que la otra persona devolvió. Luego le arrojó un puñado de tierra a los ojos.
Extendió las alas (con lo que consiguió empujarla), le lanzó una técnica que no se quedó a ver si impactaba porque voló. Cuando miró hacia abajo, la mujer había cambiado; llevaba mucho menos ropa que una armadura y su piel era morena.

—No sé quién seas en realidad, pero tengo una misión con cierto dragón, que no puede esperar otro siglo...

El único detalle por el que se dio cuenta que no había forma de que fuese la portadora de Cáncer, fue porque en su vocabulario jamás estuvo el rendirse. Era hora de hora de una “retirada táctica” porque estaba en demasiada desventaja como para quedarse a ver de quién se trataba. Había otros caballeros que estaban saliendo de la tierra y poniéndose de pie.

Como sea, tenía que dejar todo eso atrás. No tenía tiempo de lidiar con lo que fuera que era eso; intuía que estaba demasiado cerca de obtener información de Quetzalcóatl y no había nada más importante que liberar a los dragones, hasta que estallaran las guerras... de eso al menos se tenía que convencer.

Esquivó una técnica de hielo y luego una horda de rosas rojas maniobrando en el aire.

—Demonios... —Se quitó una rosa que se le encajó en la mano. Voló hasta el templete y ahí por fin pudo observar en la puerta al maldito perro pelón, que corrió de nuevo hacia el interior. —Me alegro de verte, horrenda cosa...

Aterrizó mal, se sentía atontada aunque no estaba segura si fue por la paliza de hacía un rato, el veneno o la vomitada emocional de su alma. Corrió poco y... se tropezó, cayendo vergonzosamente sin poner las manos, directito al suelo. Algo había suavizado parte de su caída. Sacó la mano debajo de sí misma, extendiéndola para tocar un cuerpo.

—¿Qué? —Parpadeó, usando la poca luz que entraba por el corredor. —¡Astra! —¿Sería de verdad Lady Pandora? Tocó el pulso en su cuello, tranquilo pero firme, piel cálida; su pecho se movía al compás de sus respiraciones, nada de eso hacían los que estaban detrás. Se puso de rodillas, tomando sus hombros para sentarla.

Cuando giró el rostro hacia la “entrada”, no encontró más que un largo pasillo vacío. Era desconcertante. Se sentía como si tuviera resaca, pero en vez de dolerle la cabeza, simplemente era un malestar general en su ser. No se iba a poner a meditar en todo lo que había pasado, sólo la haría sentir peor; no había tiempo para crisis de conciencia o lo que demonios fuera eso, cuando ahora tenía que cumplir con su deber real.

Un poco tambaleándose, pasó un brazo por debajo de las rodillas de Astra, el otro aún la sostenía por la espalda. La acomodó bien en sus brazos y se puso en pie, siguiendo por el camino del laberinto. Lanzó un suspiro cuando al fondo vislumbró una aparente salida. Antes de salir había desde el techo hasta el suelo inscripciones que no podía comprender, estaban en un antiguo idioma aparentemente, pero los grabados en la roca... ese sin duda era la llamada “serpiente emplumada”.
Imagen
Avatar de Usuario
Astra
Verified
<.Pandora.>
Mensajes: 46
Registrado: Sab Jul 01, 2023 1:58 am
2
Gender:

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Astra »

Como residente del Inframundo, Astra sabía exactamente a dónde se dirigían cuando emprendieron nuevamente aquel viaje. Podría decir que tarea como tal designada por su Dios ya había sido cumplida, más fue curiosidad lo que le llevó a no abandonar enmienda cuando, de hecho, también quería saber qué fin tenía todo aquello, sobre todo porque trascendía el plano onírico para terminar siendo parte de algo que parecía involucrar un /todo/. 

Mientras se acercaban, carmín brotaba sin final de aquella inmensa cascada, misma que ya había visto con anterioridad al recorrer cada parte Meikai, haciéndolo suyo también porque aunque no era el lugar más agraciado de todos, sabía en su corazón que ahí pertenecía. 

Fue Hypnos quien llamó su atención entonces. Solo se limitó a escucharle, mirándole de vez en vez mientras el camino frente a ellos les acercaba aún más a su próximo destino. 

— Astra, así es. Si tengo que ser sincera, ha sido nuestro señor Hades quien ha hecho un arduo trabajo en reconstruir la grandeza que caracteriza al Inframundo. — expresó, pensando en que esta vez sí había sido él quien había acudido a poner en orden todas las cosas que ahora podían ser. 

— Fue él quien acudió a mi búsqueda, en sueños claro está pero, no...no somos tantos como quisiera que fuera, pero cada nueva estrella que ha aparecido es digna de admirar. Por eso mismo acudir a dónde Phantasos estaba al momento de su despertar fue algo primordial, incluso para que él mismo se presentara ante ella. Eso nos llevó hasta usted, incluso. 

Sin medir realmente la distancia, el sonido de la cascada termino por hacerse más fuerte, teniéndola en frente más pronto de lo que pensó. Escuchó a Raven primero, también a Hypnos sobre los límites que aquello establecía para con el Inframundo y el reino onírico, y no desconfío de sus palabras cuando quiso explicar que no estaban haciendo nada que fuese contradictorio ante lo que Hades había designado. 

Observó a Hypnos entonces, y lo que aconteció después solo sirvió para enfocar el camino que, aun si era incierto, todavía lo tenían por delante. Una nueva presencia se hizo ante ellos, pero fue el Dios del sueño quien trató con él, y la bendición que este les dio fue para que todo lo que ocurriera detrás de aquellas puertas pudiera suceder.

Pensó entonces que no habían encontrado grandes contratiempos hasta ahora y que, gracias los Dioses Gemelos y su poder, sin duda habían hecho aquello mucho más llevadero de lo que encontrarse sola con Raven podría haber sido en realidad. Sin embargo, no esperó aquello, y es que si el dios de la Muerte de por sí había sido tan reservado como si de un mismísimo cadáver se tratase, que se fuera sin más le hizo sentir sin duda desconcertada, sobre todo por lo abrupta que había terminado de ser su decisión.

Ante aquello, fue aún peor la forma en que Raven reaccionó al repentino abandono del Dios. Notó para entonces que no tenían un trato más allá de lo formal desde que se habían encontrado, algo extraño si se llega a imaginar que dónde un Dios está, bien puede el otro acompañarle. La sintió ofendida, enojada y-...no quiso preguntar. Fue Raven quien expuso entonces su descontento. Palabras que profesó causaron que parpadeara atónita, en parte divertida por cómo buscaba consuelo en su creador, haciendo referencia a como y entre ellos ambos dioses resultaban ser tan diferentes entre sí. 

Supuso que había algo más, ¿no? No por nada aquello había molestado de sobremanera, pero no era ni siquiera la primera de sus preocupaciones si aún les quedaba saber lo que les esperaba más allá de la cascada. 

Sin tener que decir nada al respecto, miro a Hypnos mientras Raven se hacía paso entre la sangre que formaba el lago bajo el río de sangre. Mordió su labio para evitar la sonrisa, divertida en parte, pero enfocándose en el hecho de que tenían cosas que hacer. Siguió los pasos de Phantasos entonces, aprovechando que así la esencia carmín no le alcanzara a tocar mientras iba tras de sí.

Sin premeditarlo entonces, ese pequeño despliegue de emociones en Raven le llevó a cruzar la puerta que no hizo más que cerrarse cuando la mujer la atravesó. — ¡Raven! — Quiso apurar su paso, detenerla, pero falló sin duda al accionar tan tarde, buscando nuevamente a Hypnos para ver lo que este tenía que decir. 

— Eso ha sido imprudente. No sabía que podía ser tan emocional...— añadió después de escucharle, manteniéndose a su lado y sabiendo que no les quedaba más que seguir.

Fue embargada por las emociones de Phantasos mientras procesaba aquello, y quiso suponer que era producto de lo que Hypnos había hecho al convocar al héroe que los había conectado a todos entre sí. 

Avanzaron, no había más que hacer, pero además de sentir cada una de las palabras que sus acompañantes emitían, también sentía...y vaya que Phantasos tenía todo un abanico de sorpresas, uno al que su cuerpo reaccionó frente al sofoco repentino que su vergüenza le hizo sentir. Sonrojo fue involuntario, pero no podía hacer nada ante eso. Las palabras del Dios sin duda pretendían brindar confianza, pero ahí sucedía más de una cosa y solo asintió intentando no detener su mirada en Hypnos más de la cuenta. ¿Qué había sido eso? 

Al momento de cruzar la puerta que había escogido, el silencio se hizo tan abrumador como lo es el hecho de realmente no poder percibir nada más que el acompasado sentir de su respiración. 

Quiso avanzar, oscuridad era tan densa que no podía ni siquiera ver sus manos por más cerca que las pusiera de su rostro, pero, cuando dio el primer paso, fue un vuelco completo el encontrarse cayendo en un vacío que ni siquiera podía saber si tenía final. 

— ¡Pero-...! ¿Cómo puede ser...? — exclamó, manos tratando de tantear la nada misma mientras sentía el desorden de su cuerpo ante lo inesperado, cayendo, solo cayendo, sin tener siquiera algo de que sostenerse mientras corazón lo siente latir incluso en sus oídos, zumbando ante la desesperación de no tener certeza de cuándo aquello acabaría. 

Por si fuera poco y, aunque no podía escucharlos como momentos atrás en su mente, parecía que todas las emociones provenientes de ellos se hacían cada vez más notorias dentro de sí. 

Presencia que percibe es masculina, pero no puede decir que está solo ahí, no cuando podia sentir la excitación de un encuentro que hace arremolinarse calor en partes de su cuerpo que no quisiera admitir en voz alta. Pensó en Raven e Hypnos, ¿habrían logrado encontrarse? Más la falta de emoción proveniente de esta le hizo saber que no, que aquello sucedía, pero no era entre ambos que provenía aquella adrenalina y sofoco. 

— Por favor...¿qué demonios están haciendo...? — se quejó, más sentir aquello era tan incómodo cuando se presentaba ante ella una caída que nada le aseguraba cuando terminaría. Intento alejar ese sentir, respiro hondo e irónicamente agradeció el aire que apartaba cabello de su rostro, o el contraste del aire que desordenaba su ropa gracias a la rapidez de la caída. 

— ¡Raven! ¡Hypnos! — llamo, más no parecía percibir ningún tipo de pensamiento, solo emociones que debían estar ligadas sin duda al Dios del Sueño. 

Después, bueno...¿Qué era todo esto? Suficiente con sentir la incertidumbre de estar en aquel lugar como para también cargar con lo demás, sumándole una euforia que solo podía percibir como frenética y bélica, como el fuego en plena batalla que pretende arrasar con todo lo que toca. 

Era para Astra, demasiado... o no, porque demasiado era ya estar cayendo, motivo por el cual todo ese despliegue de emociones le hacían saber que cada uno estaba enfrentando algo (aunque no podía decir que Hypnos estuviera pasándola realmente mal si dado el caso), pero se sentía tan real que no lograba acostumbrarse a ello. 

De repente, todo se iluminó y oscuridad a la que pupilas se habían acostumbrado se vio afectada. Diestra aún sostiene tridente que ha intentado no perder en la impresión de aquella caída, y la otra simplemente deja de intentar mantener en su lugar su ropa para acudir a su rostro, cubriendo sus ojos que aquel halo de luz logra herir al brillar tan de repente. Ahora podía al menos ver por dónde caía y, con cierta desesperación, noto que por dónde lo hacía era cada vez más estrecho. 

Piedra, constituía un túnel al fin al cabo y, aunque no parecía tener ninguna oportunidad de aferrarse a nada ahí, fue tridente lo que intento que amortiguara la velocidad con la que seguía descendiendo. Sendas manos las ajusto a este y, con prisa, intentó que se clavara en la sólida roca que tenía casi al alcance de la mano. Pequeñas partículas de piedra se desprendían entonces, y el esfuerzo de imponer una fuerza que su propia contextura dejaba mucho que desear le hizo flaquear. Acudir a su cosmos fue lo que intento pero, si debía admitir, lo sentía desordenado y abrumado gracias a todas esas emociones que no le pertenecían, pero que no dejaban de hacer mella en su cuerpo por lo que los demás debían de sentir. 

Así, solo podía percibir que, una vez más, aquel lugar parecía adivinar sus intenciones, porque lo que ahora le rodeaba dejó de ser piedra lisa y sólida, cortando el abrupto esfuerzo del cual aún intentaba sostenerse al clavar arma en esta para convertirse en variadas y filosas púas de tierra que sintió lastimar su cuerpo por aquí y por allá. 

Sin premeditarlo, aquel sitio entonces decidió que había llegado a su final cuando dimensiono el golpe que le traería caer de esa forma. No puede decir que sintió dolor, ni siquiera que el impacto le afectó tal y como debería haber sido porque cuerpo en sí, no toco el suelo. Cuando estaba a un palo de este, una pequeña pero intensa implosión se encargó de amortiguar el golpe, pero también le desorientó al punto de qué consciencia le abandonó. 
Imagen
Avatar de Usuario
Hypnos
Verified
<.Hypnos.>
Mensajes: 68
Registrado: Mié Jul 12, 2023 8:11 pm
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Hypnos »

Ahora estaban en el plano onírico, en una dimensión que se convive con la realidad sin tocarla realmente. Aquello era parecido a un viaje astral, andarían el camino recorrido de regreso esperando encontrar a su compañera perdida.

Hypnos sonrió al escuchar a Phantanasos recordar una de sus primeras lecciones. El la recuerda también, Nerón había abarcado demasiado, buscaba ser adorado incluso mas que los dioses. Ellos trataron de disuadirlo, trataron de cambiar el rumbo de Roma en ese momento. Pero el emperador era testarudo. Si no pudieron persuadirlo por lo menos se quedaron con una anécdota, aún hasta aquel día Hypnos se preguntaba si no había sido un poco excesivo su trato a una joven Phantanasos que buscaba probarse a sí misma, y ante sus hermanos.

Como quiera que fuere, a Hypnos le agradaba sentir aquel halo de normalidad en ella, de tal forma que siguieron. Phantanasos cayó en un profundo sueño, producto de habitar ese cuerpo mortal. Hypnos en cambio podía coexistir en ambas realidades. Su persona onírica acompañaba ahora a Phantanasos por un camino que poco a poco se volvía mas estrecho, la malesa era mas densa y la oscuridad les rodeaba con mayor presencia.

Pronto llegaron a la ladera de una montaña. Hypnos observó detenidamente aquella pared de roca, el hilo que les guiaba a Astra entraba a esa pared. - Sigamos.- Habló a su oniro, y ambos avanzaron a través de la roca. Al travesar una gruesa pared de rocas y minerales llegaron a un pasillo creado por manos humanas. Era un largo pasillo igual al que habían atravesado ellos al salir de sus respectivas pruebas.

Al llegar a un punto ambos se detuvieron, a pesar de estar en una dimensión alterna podían percibir lo que ocurría en la realidad, escuchaban a lo lejos sonidos de batalla, explosiones, exclamaciones. Pensó que tal vez Astra se encontraba luchando. Ambos se preparaban para apresurar el paso cuando algo les volvió a detener. El sonido del metal rechinar. Al piso cayeron algunas rocas. Al girar su rostro hacia a arriba diéronse cuenta por fin en donde estaba su compañera...

Aquella caída era bastante larga. Ese lugar era una dimensión en sí misma, Astra parecía que había sido arrojada de un avión.

- No puede encender su cosmo...- Le dijo a Phantanasos. Había intuido aquello debido a que no sentía la energía de Astra. Era como una humana normal cayendo pesadamente. Debía ayudarla, pero no sabía bien como, no estaban realmente ahí. El traer su cuerpo a ese lugar podría acarrear los problemas que Phantanasos había advertido tan diligentemente con anterioridad.

- Tch!...- Se quejó tronando los dientes, pero ya no había mucho tiempo. Encendió su cosmo, de pronto aquel hilo que les unía brillo con gran intensidad. La energía viajo desde el cuerpo de Hypnos en el río hasta ese lugar. Al atravesar la pared de rocas esta vibró, una grieta se dibujo desde la parte superior hasta el piso, la grieta pronto se convirtió en varias mas.

Ese lugar ahora sabía que alguien había violado las reglas...

Justo antes de que Astra impactara con el suelo, Hypnos detuvo su movimiento. La acción había ocurrido demasiado tarde como para que la regente del inframundo pudiera caer grácilmente. El fin de su caída, si bien no fue un impacto, aún fue bastante abrupto, de tal forma que las fuerzas "g" impactaron en el cerebro de Astra desconectándolo por un momento, perdiendo el conocimiento.

No sabían que había ocurrido, en aquel momento desconocían que, de no haber existido aquella conexión mental Astra hubiese podido encender su cosmo e idear una mejor salida de aquello. Realmente aquella conexión que a ellos les había ayudado a salir de sus pruebas, principalmente a Hypnos, había perjudicado a Astra.

Hypnos observó con detenimiento a la regente del inframundo, Pandora, si bien no habían tenido un excelente inicio al conocerse, sentía pesar al verla inconsciente y lastimada, tenía heridas por todo su cuerpo, no eran muy graves o profundas, pero si eran bastante aparatosas, considerando que sus ropas se encontraban igualmente desgarradas.

Antes que pudieran decidir el siguiente paso un nuevo personaje entró en escena. El sonido de sus pisadas metálicas inundaban el lugar, venía en una carrera apresurada en su dirección. Lo primero que reconoció el dios del sueño fue la armadura de Wyvern, aquello lo confundió un poco. ¿Cómo había llegado un espectro a aquel lugar?, no era que fuera secreto, sin embargo los espectros no tenían ninguna labor en la puerta del infierno, ninguno de ellos tenía el deber de custodiarla o rondarla.

Pronto el espectro cayó cerca de Astra, ahí Hypnos pudo reconocer que ahora la portadora del manto de Wyvern era una mujer. En el inframundo no se estilaba que las mujeres cubieran su rostro, era una costumbre absurda del santuario, por lo que pudo ver detalladamente su rostro, sus finas facciones contrastaban con la premura con la que se movía y hablaba, era apresurada y muy vivaz.

Pronto hubo de reconocer a Pandora y la levantó y echó a andar rápidamente.

- Creo que pronto nos alcanzaran- Le dijo a Phantanasos, consciente que ellas no podían verlos u oírles, aunque Astra estuviera inconsciente. A lo lejos de nuevo escuchó pisadas metálicas. Hypnos cayó en cuenta entonces que quien estaba luchando era la nueva mujer en escena. Sin embargo parecían no correr ningún riesgo, pues cuando giró el rostro Astra y Rihannon estaban ya cerca de la salida.
Imagen
Avatar de Usuario
Raven
Verified
<.Phantasos.>
Mensajes: 104
Registrado: Mié Jun 28, 2023 9:22 pm
2
Gender:

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Raven »

Durante toda su existencia, el ver humanos caer hacia el vacío era tan común como verlos murmurar mientras dormían. Los había visto... millones de veces, pero nunca había sentido esas caídas como la que había experimentado con Astra. Incluso siendo solo un ente incorpóreo, había contenido el aliento y sentido como el estómago pasaba a formar parte de su garganta. Aquella tensión que genera el ser un mero espectador.

No pudo evitar llevarse las manos hasta la cara como acto reflejo para tapar la palidez causada por el susto inicial y para ahogar un pequeño grito. Por suerte, o quizás por mayor experiencia, Hypnos no se había dejado llevar por la sorpresa y su actuación había salvado la situación. Phantasos cerró los ojos un instante... ¿qué habría ocurrido si no hubiesen llegado a tener la conexión? No la habrían encontrado a tiempo y tal vez ahora...

Negó con la cabeza. No debía pensar en eso. Se acercó hasta Astra y se arrodilló junto a ella. Estaba inconsciente, pero podía ver que su respiración era rítmica y no había signos de extrema gravedad en su cuerpo. Tal vez aquel uso de cosmos podría traerles consecuencias futuras, pero no le importaba lo más mínimo. Miraba a la regente con atención, esperando que abriera los ojos, pero al no hacerlo, se incorporó con rapidez, dispuesta a volver a su cuerpo y así bajar físicamente hasta ella.

Pero entonces se escucharon unos pasos.

Phantasos se puso en guardia. De aquellos corredores no venía nunca nada bueno y estaba convencida de que lo que se acercara no sería diferente... o tal vez sí. Se mostró confundida al ver la armadura de Wyvern emergiendo en la oscuridad, por lo que instintivamente tornó su vista hacia su señor. Se mostraba alerta, pero parecía pensar como ella: que era la verdadera guerrera dragón. Su cosmos era demasiado poderoso para ser una ilusión y además, era sabido que la conexión entre esa armadura en particular y Pandora era especial.


- Creo que pronto nos alcanzarán.- Sentenció Hypnos mientras ambos veían como la mujer tomaba en brazos a Astra.

Phantasos dudó un instante. No estaba en su naturaleza confiar alegremente en desconocidos, aún siendo parte del mismo reino... quizás porque ese reino era el Inframundo y no estaba habitado por las criaturas más pacíficas y amorosas del universo. Fuera el motivo que fuese, dejar que aquella mujer se llevase a Astra la ponía en un serio conflicto consigo misma, pero la forma en la que Hypnos hablaba, solía tener un efecto disuasorio en la oniro, por lo que asintió y simplemente, volvieron hasta su cuerpo.




- Debí venir sola.- Fue lo primero que dijo tras despertar en su cuerpo y ver que Hypnos también había regresado.- Si mis memorias no se hubiesen perdido en algún limbo extraño, habría llegado hasta aquí sin involucrar a nadie y aunque hubiese quedado atrapada o muerta, no se habría perdido gran cosa. No me malinterpretéis, egoístamente, estoy disfrutando de vuestra compañía y de compartir esta... aventura o lo que sea, pero en ese pozo acabo de volver a recordar lo que era el miedo... y francamente, prefería las serpientes.



Se puso de pie, esperando con notable impaciencia. Sabía que no aparecerían inmediatamente, pero esos segundos de diferencia, se hacían eternos. Aprovechó para evaluar su estado. Agradeció que su cuerpo estuviese tal y como lo había dejado... de hecho, aquel reposo, aunque breve, había sido bastante reparador. No se había parado a pensar mucho en el hecho de que ahora necesitaría descansar más a menudo, pues la idea de dormir y ser visitada en sueños por alguno de sus hermanos, le resultaba cómica y probablemente desquiciante, pero si quería ser una guerrera eficaz, debía empezar a acostumbrarse a las rutinas humanas.

Se acercó hasta su señor, seguramente porque no soportaba quedarse quieta. Ambos miraban hacia un punto concreto al otro lado del río.

- ¿La conocéis?- Preguntó aún sabiendo que la respuesta sería negativa casi al 100%, pues Hypnos había despertado más tarde que la diosa. En realidad, tal vez su pregunta debió ser “¿podemos confiar en ella?”, pero... ¿acaso no había quedado respondida ya, cuando la dejaron al cuidado de Astra?


Su conversación se vio interrumpida bruscamente. Unas rocas se desplazaron como por arte de magia y tras ellas, unas enormes alas negras emergieron mostrando la grandeza de las armaduras inframundanas. En cualquier otro momento, Phantasos se habría mostrado encantada con aquella entrada triunfal, demostrando un poder arrebatador envuelto en un agradable estilismo... pero estaba preocupada por la regente, así que tendrían que posponer aquella pequeña admiración para otro momento más oportuno. Astra todavía traía los ojos cerrados, pero movía la cabeza y hacía pequeños gestos con sus cejas. Pronto despertaría.

Y ahora que ya se había tranquilizado con eso...

- ¡¡ESPERA!! ¡¡NO LO HAGAS!! ¡¡NO VUELES SOBRE EL RÍO!!- advirtió alarmada a la guerrera, pues sus alas habían comenzado a agitarse. No podía simplemente darle toda la explicación que requería en ese instante, pero tenía una corazonada.- Los humanos no vuelan. Un humano tendría que sumergirse o pasar el río de una manera... no sobrenatural. Sé que no me conoces, pero confía en lo que digo. Entrad al agua, caminando... lentamente. Incluso sumergiros si podéis.


Si por Phantasos hubiese sido, les habría hecho replicar exactamente los mismos movimientos que ellos mismos habían hecho anteriormente. Pasar por la misma zona, pisando en los mismos lugares... pero confiaba en que aquello no fuera relevante. Cruzar esa línea imaginaria sin embargo...

La recién llegada no parecía estar muy conforme con la idea, pero al menos dejó de batir sus alas.


No se paró a ver qué es lo que finalmente hacían. A su espalda escuchó el golpe de una piedra al caer rodando por alguna ladera. Se giró bruscamente y caminó unos pasos hacia el lugar de donde venía el sonido. La vegetación, al principio meramente decorativa, poco a poco se iba haciendo más densa, dificultando la visión. Era fácil que allí pudiese haber cualquier cosa escondida... demasiado fácil.

Algo la inquietaba, y no era exactamente el río que vislumbra a la lejanía, aún siendo de sangre.

Abrió un portal y sacó su guadaña. Su corazón comenzó a latir rápidamente.


Allí había algo... y no era un amigo.
Imagen
Avatar de Usuario
Rhiannon
Verified
<.Wyvern.>
Mensajes: 85
Registrado: Mié Jul 12, 2023 1:45 am
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Rhiannon »

Siempre le sorprendía lo ligera que era Lady Pandora, aún con las heridas que tenía, se le dificultó un poco más regular la respiración por la carrera que hizo, que por cargarla. Sintió un pequeño empujón en la pantorrilla, debió ser que el perrito feo se estrelló contra ella pero por la armadura poco se sintió. Bajó a Astra unos momentos recargándola en la pared a lo largo de la que había avanzado viendo sus inscripciones, el perro se paró en dos patas, apoyando las otras en la pared mientras le oliesqueaba cuanto podía el rostro de la dama inconsciente.

Acercó su mano para que el perro oliera sus dorso y después despacio le acarició con los dedos la cabeza. En eso que parecía jeroglífico, también había estado retratado un perro similar (si no es que era ese) y una palabra que decía algo parecido a Sholot*. Quizá era el dueño o el nombre del perro en sí.
► Mostrar Spoiler
► Mostrar Spoiler
—Gracias, me trajiste a mi señora y... bueno, no sé cómo sabías que yo lo estaba buscando, pero eres un buen perrito. —El perro movió la cola. —Un poco feo, pero ¡Ah, suéltame! —Agitó la mano fuertemente y el perro cayó al piso. El ver los dientecillos marcados en su piel, casi la hizo reír. O entendía lo que decía o hubo buena sincronización en su desconfianza manifestada en el mordisco y lo que dijo.

Como fuese, el mini perro no parecía más que encantado con recostarse con Pandora. Se puso en pie, elevando un poco su cosmos para tener más luz. Quitó por un momento el peto de la armadura para poder sacar de su pecho una libreta, repleta de hojas encuadernadas y otras tantas metidas a la fuerza, deshizo el nudo y como pudo, copió algo de los dibujos del jeroglífico. Trazos difíciles de entender para cualquiera que no fuera ella pero... daba igual, lo importante es que lo tuviera.

Los detalles que no ponía intentó llevarlos en su mente. Si bien era su mayor objetivo, eso había cambiado con Pandora como su nueva “Misión”. No sabía por qué estaba ahí también, pero su tarea sería protegerla y servirla, por lo que guardó la libreta y se reacomodó la armadura.

—Bueno Ritter, un placer conocerte, gracias de nuevo. —Hizo un ademán para espantarlo, y aunque le gruñó, si se movió. El perro corrió unos metros, volteando a verla y luego volvió a correr.

Podría pensarse que el perro era un mal guía si tomaba en cuenta que la metió en una trampa del laberinto donde la atacaron sus recuerdos, culpas y fallos... (“no vayas ahí mentalmente de vuelta, Rhiannon...”), pero en realidad había estado dando vueltas por lo que parecían muchas horas hasta que decidió seguir al animal, y de la forma que lo haya hecho, al poder pasar esa zona la había guiado a lo que necesitaba su atención y su objetivo inicial. Lo siguió sin dudar.

Era... absurdamente hábil y ágil. Ni siquiera las enormes formaciones rocosas parecían detenerlo, las saltaba como si fuera una maldita gacela en vez de un galgo minimizado, sus movimientos mientras andaban eran casi violentos y agresivos, además de rápidos, tan antinaturales que de no estar acostumbrada le causarían un estremecimiento. Le gustó mucho. Era sin duda, un animal infernal, que al parecer iba rumbo al río y... dos cosmos más adelante.

No sería amable y menos grato para Astra si la llevaba saltando por el terreno rocoso y semi montañoso, así que desde que salió había desplegado las alas en un vuelo lo suficientemente cerca al suelo para ser vista por el perro y verlo también. Era un vuelo suave y bastante directo, dejando que Astra descansara de lo que sea que haya pasado para quedar en las condiciones en las que le encontró.

Todo iba bien, hasta que el perro dio un salto aparentemente de más de lo que al parecer podían sus patas agarrarse y cayó a una grieta. Maniobró las alas para caer en picada, colocándose de lado para poder pasar. Superó la caída del animal, permitiendo que cayera sobre el regazo de su señora (“Hades, soy yo de nuevo... no dejes que ella se entere...”). Rebotó su espalda en el campo estrecho, pero se giró en ciento ochenta grados, apoyó con las piernas y en un salto salió, desplegando sus alas para partir las rocas que estorbaban la salida y siguió con el vuelo. Hasta que divisó dos figuras.

Aún sobrevolando, iba a cruzar el río hasta que la mujer gritó que no lo hiciera. Rhiannon se quedó en el aire, entrecerrando los ojos, su rostro era como tallado en piedra, excepto por la media sonrisa de su cara, porque... ¿confiar en algún desconocido en el inframundo?... ja.

La sonrisa desapareció y su rostro palideció (más de lo normal) todavía, cuando su vista pasó de ella, al varón a su lado.

—Yo te conozco. —Fue una afirmación que pretendía fuera pregunta... estaba siendo grosera. Se recordó que este era uno de los dioses principales del inframundo, al que estaba viendo desde arriba. ¿Cómo es que conocía su cara?, no era momento de revisar en los muy viejos recuerdos de sus vidas pasadas..., pero era sin duda aquel que apareció...

—“Ah, por supuesto.” —pensó con supuesto raciocinio. —“Dios del sueño = inconsciente colectivo. Todos los rostros... ninguno es suyo, todos son suyos.”

—Quiero decir, le reconozco.

Las alas se fueron elevando por las puntas, dejando el arco natural que hacían para mantenerla en el aire, mientras ella descendía, plantando ambos pies en el suelo con suavidad todavía en pos del bienestar de Pandora. Al mismo tiempo una vez plantados sus pies, su cabeza bajó en una reverencia, que no molestar a su señora y que mostrara respeto al dios.

La otra mujer tenía un cosmos muy poderoso, probablemente equiparable a un dios también, aunque no le conocía; no era descabellado pensar en un soldado espectro que a su vez también fuese poderoso como uno. Por si las dudas, asintió como un saludo respetuoso con la cabeza. Rhiannon... o más bien Dafne en sus días, odio los protocolos, derribó muchos de ellos y fue una más entre los soldados de “su” propio ejército. La historia le demostró qué gran error fue hacer todo eso, así que ahora respetaría su cadena de mando. Hn... Más o menos...

Esto se ponía cada vez más interesante. Pero antes de que pudiera intentar usar lógica, dialogar o algo, por supuesto que el perro imbécil y chiquito saltó y se sumergió en el río... para salir segundos después y nadar hacia los aparentes dioses. Ya había estado entre “aparentes” caballeros dorados, ¿por qué pensar en que estos fueran deidades reales, aunque no menos poderosas que una?

Ah... como fuese, todavía le estaba guiando al parecer; ¿ellos eran el objetivo final, o serían otro desafío?...

—“Las cosas que una hace por los dragones y sus señores... El sapuri todavía no se enfría de estar dormido y tan pronto me van a poner a pegarme con seres nivel dios...”

A Rhiannon no le importaba si era o no un río de agua helada, pero la delicada princesa en sus brazos probablemente iba a odiar lo que venía. Además, su preocupación era lo que pasaría a una persona viva en un río del inframundo que desconocía... esperaba que esto tampoco fuera una especie de sacramento raro o algo...

No había de otra... creía más en el perro que en las palabras de la mujer, pero como sea ambos parecían de acuerdo en que debía sumergirse. Caminó en la misma línea que seguía el perro, aparentemente la corriente no era tan fuerte. Entró con paso lento, como había sugerido la mujer, una vez con el agua hasta la cintura esperó un par de minutos, sintiendo cómo de poco se filtraba mojando casi helada el agua, por los espacios de la armadura hasta tocarla. No le pasó nada, así que con un poco de más confianza había bajado las piernas de Pandora. La movió, pero sólo consiguió una mueca.

—Discúlpame, pero va a ser peor si no lo hago... —Con la mano libre le tapó la boca y la nariz; dobló las rodillas sumergiéndose junto con ella para salir a la vez segundos después, ambas empapadas, le soltó la nariz y la boca por si necesitaba toser, tomar aire o algo.

Siguió pero ni siquiera llegó a la mitad, cuando por supuesto la mujer mostraba sus cartas, sacando de la nada (¿un portal?) una guadaña para atacarla... no, a ella no... a la mierda no volar. Si o si salía ya del agua después de sentir otra presencia. Desplegó las alas y salió del río, en un brazo aún sosteniendo a Astra y con la otra mano sacó al perro del agua y lo tiró al suelo; se posicionó al lado de ellos, pero aún con una distancia considerable. Dejó a Pandora y se adelantó en actitud defensiva al frente de ella.

—Agradecería si me pusieran al tanto y me dieran instrucciones...

Dijo en voz alta, por si Pandora ordenaba o en su defecto el dios. Porque ella era el soldado ahí, y sería la primera en salir a batalla.

-----
*(Como buena extranjera, Rhiannon no puede pronunciar ciertas palabras, “Sholot” es por Xólotl)
Imagen
Avatar de Usuario
Hypnos
Verified
<.Hypnos.>
Mensajes: 68
Registrado: Mié Jul 12, 2023 8:11 pm
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Hypnos »

Volvieron en un segundo a la ladera del río. El deseo de ver a Astra de nuevo hacía aquella espera muy larga, principalmente para Phantanasos la cual parecía no caber en sí misma mientras aguardaban atentos al camino.

- Debí venir sola.- Fue lo primero que dijo tras despertar en su cuerpo y ver que Hypnos también había regresado.- Si mis memorias no se hubiesen perdido en algún limbo extraño, habría llegado hasta aquí sin involucrar a nadie y aunque hubiese quedado atrapada o muerta, no se habría perdido gran cosa. No me malinterpretéis, egoístamente, estoy disfrutando de vuestra compañía y de compartir esta... aventura o lo que sea, pero en ese pozo acabo de volver a recordar lo que era el miedo... y francamente, prefería las serpientes.


Hypnos se sorprendió, desvió la atención del camino para volver su rostro hacia Phantanasos. Observó como ella atenta aún a la lejanía se veía mortificada. El dios recordó de nuevo aquella vez en que había usado las serpientes para probar a su oníro. Lo que le llamaba fuertemente la atención era que Phantanasos asociara el miedo sentido aquella vez con el ver a Astra caer sin control, la imagen de miedo de una joven Phantanasos se dibujó en su mente.

- ¿La conocéis?
-

Pregunto ella.

- Nunca la había visto en esta vida. Pero las ilusiones de esta zona no son tan buenas, puedo asegurar que esa armadura es la legítima de Wyvern.-

Pero el siguió analizandola.

- Le has tomado cariño a la regente del inframundo...- Dijo Hypnos, tal vez lo que mas le sorprendía era que se acababan de conocer. Tal vez Phantanasos tenía una capacidad empática muy superior a la del Dios. Aquello era un nuevo descubrimiento posible solo por aquella interacción fuera del mundo de los sueños. En una realidad distinta, en un cuerpo distinto, estaba conociendo mejor a su oníro el cual llevaba a su lado varios cientos de años.

- No deberías.- Dijo de pronto secamente. - Pandora tiene un fin muy especifico en cada reencarnación. Una vez cumplido su vida se extingue rápidamente, nunca he visto a ninguna regente que sobreviva la edad adulta. - No podía decir que era el destino, pues en general la vida de los guerreros duraba poco, salvo algunos casos puntuales no había quien llegara a los 30 años. Pero el sabía que el caso de Pandora era especial, siempre había algo con aquella esencia que viajaba de regente en regente que provocaba la muerte prematura.

Después de aquello pudieron visualizar a media distancia que ambas mujeres se acercaban. Wyvern acarreaba a Astra en sus brazos mientras hacía uso de sus alas para acortar la distancia. Phantanasos le advirtió que no atravesar el río a vuelo, Hypnos asumió que era para evitar activar algún mecanismo de alerta, aunque creía que era un poco tarde. Hypnos sabía que con el despliegue de energía realizado en aquel pozo sería suficiente para activar cualquier alerta.

Se ensimismo en aquel pensamiento y olvidó por un momento que Wyvern y Astra se acercaban a ellos. Hypnos volvió a verles justo a tiempo para escucharla decir "Yo te conozco", a pesar de la distancia el Dios podía estar seguro que se refería a el. Sin embargo no tenía todo el contexto, aquella era la primera vez que interactuaba con el nuevo caballero de Wyvern, eso era seguro, tal vez se refería que le había reconocido como el dios del sueño. Hypnos no le tomó mucha importancia.

"Le reconozco" volvió a decir mientras bajaba al suelo, ahora corregía los modos y formas de la frase. Eso quería decir que apenas en ese momento le había identificado como alguien a quien tratar diferente. Curioso, es lo que alcanzó a pensar, hizo un esfuerzo por verla a través del casco pero no había nada en ella que le resultara conocida. Siempre existía la posibilidad de indagar en sus sueños, pero en aquel momento era poco práctico.

Hasta ese momento no se había percatado que un pequeño perro les acompañaba, un perro de color negro y sin pelo. Bastante feo. El perro de inmediato se sumergió en el río para salir del otro lado, mientras se sacudía Hypnos le analizaba, buscando en el alguna posible amenaza. Pronto la caballera de Wyvern se sumergió en el agua cubriendo la nariz y boca de Astra. Por fin se reunirían de nuevo.

Antes de que pudieran salir del agua una extraña sensación les inundo a todos, habían escuchado un golpe seco, una roca al caer, pero al mismo tiempo sentían energía distinta a la de ellos. Phantanasos de inmediato hecho mano de su guadaña, aquello le hizo un poco de gracia a Hypnos, por su puesto que el la había visto ya entrenar y luchar con ella. Pero siempre había pensado que era un arma que le agradaba mas a su hermano que a el. Phantanasos al blandirla le recordaba una de las personificaciones de la muerte... de su hermano.

Wyvern levantó una gran cantidad de agua al salir del río, pues no salió caminando, si no volando rápidamente. Se había alertado también. Hubo de poner a Astra en el suelo e inmediatamente solicitó indicaciones. Aquello le agradó a Hypnos, no podía negarlo, había algo en el que se complacía al ver el orden en las interacciones humanas y deidades. Consideraba que el orden era la clave, y consideraba que por esa misma razón habían fracasado tantas veces, por falta de orden en las filas de Hades.

- Hasta no entender la naturaleza de la amenaza deberemos cuidar de Astra. No sabemos si su estado de inconciencia es producto de alguna técnica enemiga y no tenemos tiempo de ayudarla a salir de ella con una amenaza cercana. -

Hypnos elevó su cosmos y una cúpula de energía púrpura les rodeo. Confiaba en que con su energía podría resistir un primer embate.

- Si lo que se cierne sobre nosotros es hostil deberás atacar desde arriba Wyvern, Phantanasos tu buscarás un lado ciego. Yo buscaré que me ataque directamente.

Dijo de forma seca, su tono de voz había cambiado.
Imagen
Avatar de Usuario
Raven
Verified
<.Phantasos.>
Mensajes: 104
Registrado: Mié Jun 28, 2023 9:22 pm
2
Gender:

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Raven »

*Flashback

La visión de la lava emergiendo por el cráter vista directamente desde el borde, era bastante hipnotizante. Un sueño extraño para cualquier otro hombre, pero no para ese príncipe en concreto. La amenaza desde hacía semanas de servir como sacrificio para los dioses siendo arrojado a un volcán, ciertamente, hacía comprensible el que soñara cada noche con aquel gigante ardiente.

- Te has enamorado de mí, por eso vienes cada noche a visitarme.- Se atrevió a decir aquel hombre de ojos oscuros a la mujer que tenía frente a él, al otro lado del cráter, cuyo aspecto distaba mucho del que ahora mostraba con Raven.

- Seguramente.- Dijo sonriendo ante su falta de humildad.- En realidad, es difícil llegar a amar a un humano. Vuestra existencia es como una fina ramita seca en mitad de un camino transitado por docenas de caballos al día. Sabes que en cualquier instante la vida cesará. En el mejor de los casos, aunque te conociese de bebé hasta alcanzar el siglo de vida... igualmente, sería un parpadeo en mi larga existencia. ¿Por qué debería arriesgarme a sufrir eternamente?


- ¿Y qué sentido tiene entonces vivir tanto, si te pierdes de las mejores partes de la existencia? Solo los humanos pueden brindarte la mejor experiencia de todas.

- Que es... ¿?

- Lo valioso que es vivir el momento.

Phantasos se echó a reír. No le faltaba parte de razón, pero claramente le faltaba mucho conocimiento de lo que era ser una divinidad... casi tanto como el de la humildad.

- Ríete todo lo que quieras, pero dentro de mil años, cada vez que veas un volcán, seguirás recordando este momento y sonreirás. Y eso solo habrá ocurrido, porque durante varios días, decidiste venir aquí a dejarte seducir con mis encantos.

*Fin del flashback



Phantasos seguía alerta. Miraba entre la maleza, esperando encontrar algo, pero nada parecía querer dar la cara a pesar de que claramente no estaban solos. Retrocedió unos pasos para volver a reagruparse, pero sin dejar de sostener su arma y sin dar la espalda a la vegetación. Había escuchado las palabras de Hypnos y las de Wyvern, pero dar toda la información a la recién llegada, no era de su competencia.

- Queremos cruzar el pasadizo, pero teóricamente, solo puede ser atravesado por humanos. Así que, por sentido común, cuanto menos llamemos la atención, mejor nos irá- No quiso entrar a explicar todo el ruido que ya habían hecho... lo haría si llegaba el momento.

Phantasos seguía mirando a la vegetación de forma constante... y quizás ése fuese el problema. Tal vez ese ser quería atacar cuando estuvieran despistados, así que simplemente tomó una actitud más relajada, aunque todos sus sentidos se mantenían alerta.

Se acercó entonces a Astra, meditando en las palabras que había dicho Hypnos. De haber sido otras las circunstancias, se habría burlado de su advertencia con un “¿son celos lo que percibo?”, pero desde que su señor había despertado, ya había tentado en demasía su paciencia, por lo que prefirió acallar ese pensamiento. No le faltaba razón en nada.

Sí, le había cogido cariño demasiado rápido. Y no, no es algo que debería hacer. En realidad, ni siquiera sabía por qué lo había hecho o en qué momento. Solo que no quería cambiar ese sentimiento u ocultarlo a pesar del coste que pudiera tener para ella en el futuro. Veía Astra, e irremediablemente la figura del hombre de aquel volcán se le aparecía cual fantasma para sacarle una pequeña sonrisa.

Se dio cuenta entonces, de que no le había agradecido a Hypnos su preocupación, pues la entrada de Wyvern y la caída de la roca, la habían interrumpido. Así que lo miró sutilmente y le sonrió con un claro "todo estará bien, no te preocupes".


Los minutos pasaban, pero todo seguía en un molesto silencio. Aunque ese tiempo era valioso para la regente.

- Parece que no va a salir de su madriguera sin más incentivo...- dijo en su mente. Quería lanzarse hacia la vegetación, hacer algo de siega y sacarlo a la fuerza de su escondite, pero su señor la había posicionado en un punto diferente del ataque frontal. La idea de que fueran Hypnos y una Astra inconsciente los que lo enfrentaran de frente al "supuesto monstruo", no le hacía especial ilusión, pero admitía que si alguien tenía capacidad para aguantar una fuerte embestida, ése sería su señor. Así pues, asintió diligentemente, sin dejar de seguir intentando su triquiñuela.

Esta vez, sus ojos fueron a posarse a algo que estaba junto a Astra. Un animal. Grandes orejas picudas y poco pelo. Era un perro, pero pocas cosas lo atestiguaban como tal. No obstante...

- ¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaayyyyyyy pero qué cosita preciosa tenemos aquí!!!!!- dijo lanzando la guadaña al suelo y cogiendo al perro con las dos manos para alzarlo sobre su cabeza. - ¡¡Eres lo más bonito que me he encontrado en este corredor hasta el momento!! Te pareces a un dios egipcio que conocí hace tiempo... pero tú eres más simpático que ese gruñón, ¿verdad que sí? ¿Quién es un buen perrito?- exclamó mientras le rascaba detrás de las orejas tras dejarle que la olisqueara lo suficiente.

Phantasos seguía aún más alerta que al principio, pero intentaba no demostrarlo. En realidad estaba deseando poder cumplir la orden dada por su señor, pero tendría que esperar. Sin dejar de soltar al animal, a pesar de que intentara morderla en alguna ocasión, miró hacia Wyvern.

- Siento no haberme presentado antes. Me llamo Raven. Y vosotros dos, ¿tenéis nombre o debo poneros uno? Y si no es mucho preguntar...¿cómo habéis llegado a parar aquí?
Imagen
Avatar de Usuario
Rhiannon
Verified
<.Wyvern.>
Mensajes: 85
Registrado: Mié Jul 12, 2023 1:45 am
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Rhiannon »

Concisas y razonables, las órdenes del dios serían fáciles de seguir. Para su fortuna estaban alineadas con sus intereses como guerrera en el aspecto de que mencionó el bienestar de Astra. Si le hubiera ordenado abandonar a Pandora, su negativa probablemente hubiera acarreado alguna discusión o peor.

—Entendido. —Se limitó a afirmar la orden de Hypnos.

Luego puso atención a lo explicado por la mujer. Supo entonces que por una parte podría cruzar sin tanto problema al ser de raza humana (incluso si los dragones le discutían al respecto)... por la otra, ¿sería bueno comentarles que había una pequeña probabilidad de que hubiera llamado un poquito la atención, peleando con falsos caballeros dorados?...

Nah.

Siguió a continuación en silencio expectante, pero no sucedió nada más. La tensión en el ambiente no había disminuido dada la energía de lo que fuese estaba ahí todavía, pero relajó su postura. Si estaba algo acechando, el pensarles vulnerables quizá le haría mostrar más rápido el rostro, porque precisamente el suceso anterior de la energía y la roca, se había presentado mientras la atención de todos estaba en su cruce.

Falsamente apaciguada ante la falta de aparición de un desafío, pero con los sentidos centrados en cualquier amenaza, dio la espalda a la vegetación, además Hypnos les había puesto una defensa.

No era la única que estaba fingiendo restarle importancia al asunto (esperaba que eso fuera lo que la otra hizo) porque hasta el arma soltó.

La voz de la gente solía cambiar cuando hablaban con cariño afectado a los animales y los bebés, lo que hizo aquella mujer con el perro feo; la ceja de Rhiannon tembló al igual que su ojo ante el sonido de la voz, aunque por suerte muchas de sus expresiones (aunque no tenía tantas) estaban ocultas por el casco.

Al perrito tampoco pareció darle gracia, porque intentaba morder y zafarse, aunque a Raven -como se presentó-, no pareciera darse cuenta o tomarlo en serio.

No sabía cuál era el proceso mental de esa mujer, como para pensar que sería grato para cualquiera que tras presentarse, la agrupara de la misma manera que a una mascota o cosa, al grado de sugerir nombrarla. Qué desagradable.

—No apreciaría que me pusieras un nombre. —Ante la irritación que sintió ante la sola idea, su voz salió quizá un poquitito amenazante. —Mi nombre es Rhiannon Arberth, portadora del sapuri de Wyvern. —Lo que era probablemente evidente, pero por “cortesía” era bueno de nombrar.

De último momento, dio un asentimiento seco como mera civilidad.

—Él es Sholot. También responde por Ritter. —Señaló al perro que por fin había conseguido volver a estar en el suelo.

Meditó un poco acerca de qué tanta información darles, ya que sólo le habían pedido los nombres. El perro había aparecido específicamente para ella, era natural entonces que lo identificara como algo para hacerse personal. Un animal evidentemente sobrenatural y posiblemente un espíritu antiguo dado que aparecía hasta con un imponente penacho y algo parecido a una armadura en los tallados de piedra en el miro más atrás, no sería mala cosa para tenerlo muy cerca. No sabía todavía cuál sería su misión, pero intuía que seguiría llevándola hacia su objetivo. Se preguntó entonces, si en sí mismo por eso había sido enviado o para llevarla a algo distinto a su vez.

—Es una especie de... es mi “sabueso”. —Al parecer. —Me guió hasta aquí, yo estaba buscando a la señorita Pandora.

Decidió callarse porque no sabía qué tan bueno era entrar en detalles por ahora. Se inclinó para acomodar mejor la cabeza de Pandora, y quitarle el cabello de la cara con la yema de sus dedos; la había dejado de una forma un poco descuidada, aunque había procurado ser suave, dado que pensó que la latente amenaza surgiría de repente por la acción de Raven; se quedó con una rodilla en el suelo y su mano sobrepuesta sobre la clavícula de Pandora, para sentir el subir y bajar de su respiración, algo que la tranquilizó de inmediato quitándole un poco de mal humor, sabiéndola por el momento aún a salvo pero...

Le vino a la mente lo que dijo Hypnos. Si su estado inconsciente era producto de un ataque, ¿estaría sufriendo mientras duerme?, ¿cómo era posible que el mismísimo dios del sueño no pudiera sacarla rápido (porque “no tenían tiempo”) de algo como eso?

—¿Sería bueno movernos de aquí? —Más que pregunta era sugerencia, pero era educado para el estatus del dios hacerlo parecer una. Mirando a Hypnos, esperaba que dijera que si y todavía quizá podrían poner un poco más a salvo a Pandora, alejándola más del sitio de lucha (si es que se presentaba). Se preguntó si podría invocar a un dragón en esa zona para que exclusivamente se encargara del cuidado de Astra...
Imagen
Avatar de Usuario
Hypnos
Verified
<.Hypnos.>
Mensajes: 68
Registrado: Mié Jul 12, 2023 8:11 pm
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Hypnos »

Phantanasos habíase inclinado a saludar al perro calvo. Hypnos arqueó una ceja. El perro no despertaba el menor afecto del dios, será por que en su mente un perro debía lucir como el perro del infierno, cancerbero. Y a ese perrito le faltaba tonelaje y ferocidad. Hypnos recorrió con la vista el follaje que estaba frente a ellos. No había ningún cambio, aún sentía esa presencia pero había decidido no aparecer aún.

Después de las debidas fiestas al can, Phantanasos hubo de presentarse con la recién llegada. La presentación fue parca, a Rhiannon parecía no agradarle las formas de la oníro, "es normal" asumió Hypnos, dadas las circunstancias del encuentro y la inocencia de Phantanasos al estar explorando por primera vez el mundo material.

Aclararon el nombre del perro, mientras este luchaba por regresar al suelo. Hypnos comenzó a cavilar en el, debía ser un perro especial para estar dentro de aquel lugar y tener la capacidad de guiar a un viajero. ¿Una ayuda inesperada? O ¿Una amenaza encubierta?. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una pregunta de Rhiannon.

- Creo que es mas que bueno, es necesario. Lo que sea que nos esta asechando parece no querer atacar aún. Si queremos seguir avanzando deberemos caer en su trampa. -

Dudó si debía presentarse, ella ya le había reconocido, de alguna manera, ¿Tal vez por su cosmo?. Antes de responder el dios elevó su cosmo envolviendolo a el y a Astra en un aura púrpura. No había avisado, solía hacer eso. ¿Rhiannon lo tomaría como una amenaza? Hypnos intentó leer la mente de Astra, ingresar a su subconciente pero no lo consiguió, no estaba dormida, simplemente estaba... desconectada.

-Nos movemos, la siguiente parte de la prueba nos espera en la maleza- Dijo al final.

Pensó en explicar lo que había intentado hacer. Pero era mejor no dar explicaciones, Hypnos gustaba de probar el talante de los guerreros de Hades y había notado cierta chispa rebelde y agresiva en Wyvern que deseaba ver si relucía de alguna manera.

Les dio la espalda para comenzar a caminar, pero hizo una pausa antes de dar el primer paso.

- ¿Por que has estado buscando a Pandora? Ella no mencionó ningún asunto contigo antes de esto. -

Su tono de voz era frío, como quien le habla a un posible enemigo. Como quien trata de desenmascarar a un mentiroso. No es que dudara de Rhiannon, su cosmoenergía era bastante caracteristica, pero deseaba avanzar un poco mas en esa dirección.
Imagen
Avatar de Usuario
Rhiannon
Verified
<.Wyvern.>
Mensajes: 85
Registrado: Mié Jul 12, 2023 1:45 am
2
Gender:

Premios

Re: .:: La cascada de Sangre ::.

Mensaje por Rhiannon »

Se tensó cuando sintió aquel poderoso cosmos variar dirigido a Astra, aunque Rhiannon no hizo mayor movimiento y probablemente la tensión fue disimulada bajo las capas de armadura. Sea lo que sea que hubiera estado haciendo terminó igual de rápido que empezó, e irritantemente hizo lo contrario a su sugerencia que pensó había sido obvia, la idea era alejar a Astra, no acercarla pero en fin... ni modo que lo que estuviera ahí fuera más poderoso que un dios, Raven (quien todavía no sabía si era diosa o espectro), y ella misma en su conjunto.

Y sabría Hades qué podría hacer el perrito, aparte de ser feo y un guía aceptable. Hablando de eso no se había ido, sino que incluso parecía expectante a ver qué hacían, en lugar de empezar otro camino a correr como loco (o como una diminuta bestia infernal). Interesante...

De nueva cuenta tomó a Astra en sus brazos, cuidando de que su cara no se estrellara con dureza contra la armadura. Para cuando se puso en pie, Hypnos le daba la espalda.

Aunque sus preguntas eran buenas, no eran quizá las correctas para saber la presencia del todo de Rhiannon, pero estaba segura de que llegarían si eran curiosos o sensatos. Quizá les tranquilizaría que les diera una explicación mayor que en realidad no le importaba dar, pero lo cierto es que tampoco quería que al darla, se confundiera con un deseo de socializar con un superior. Había dioses quisquillosos a los que les molestaba. Pero en fin...

—Por un lado soy sólo una espectro sin mayor rango. —Probablemente era la primera vez, que el Wyvern no era un juez, pensó. —Quizá mencionarme no fue relevante ante un dios. —Y adicionalmente Astra al parecer había estado ocupada metiéndose en problemas, por lo que mencionar a Rhiannon probablemente era irrelevante. Además consideraba que quizá la había conocido por más tiempo que él, no es como si Pandora le hubiera o comentado tampoco de este encuentro (además de que no le debía explicaciones).

—Por otro Lady Pandora no estaba al tanto de que la buscaba, pero es parte de mi trabajo.

¿Debería darle más explicaciones?

—Hnn he conocido en persona a Lord Hades, al igual que ella. Quería saber si tenía para mi instrucciones adicionales a las de mi señor.

Ah, eso había sonado mucho mejor. Era gran parte de la realidad pero también quería saber cómo le fue a Pandora con él, y saber si le daría alguna misión o podía como su señor sugirió, seguir su propio camino hasta que encontrara... bueno, el asunto críptico en la voz de Lord Hades porque no entendía qué quería exactamente de ella.
Imagen
Responder

Volver a “Séptimo Círculo: Violencia”