Isios observó con asombro cómo Connie respondía a su ataque con una combinación de melodías y cosmos que desplegaban un poder impresionante. La niña tocaba su flauta con una destreza sorprendente, y cada nota resonaba con la energía del océano y su propia determinación. La creación de un espejo a través de su cosmos para absorber y redirigir el ataque de Isios demostró la maestría que Connie poseía en el control de sus habilidades.
Los ases de luz puntiagudos que rodeaban a Isios, creados por el cosmos de Connie, apuntaban amenazadoramente hacia él. Isios sintió la intensidad del ataque inminente, pero en ese momento, un grito atronador resonó en el espacio. Un portal al abismo del oceano se abrió de repente, y un tentáculo emergió, el tentáculo de la criatura apareció como una grotesca maravilla del oceano, retorciéndose y serpentenado en el aire con una malevolencia innegable.
La carne de la extremidad parecía una amalgama de tonos oscuros y viscosos, como si estuviera compuesta de pesadillas solidificadas, un verde enfermizo y un negro profundo se entrelazaban en su superficie, creando una textura repugnante que desafiaba la razón, a lo largo de su longitud, protuberancias y nodos extraños interrumpían la aparente uniformidad de la carne, protuberancias que parecían retorcerse mientras se movían, tomando formas antinaturales que evocaban una sensación de incomodidad y temor.
En algunos lugares, parecían abrirse para revelar huecos oscuros y sin fondo, como si fueran ojos grotescos que observaban desde las profundidades del abismo mismo, la piel del tentáculo parecía palpitar de manera desigual, como si tuviera vida propia, aunque una vida retorcida y alienígena y en ciertos puntos, pequeños zarcillos parecían emanar de la superficie, moviéndose de manera errática y agitándose en el aire, como si buscaran presas invisibles.
El extremo del tentáculo se bifurcaba en múltiples apéndices que se abrían como las garras de una bestia hambrienta. Cada punta terminaba en una especie de apéndice nudoso, y se interpuso entre el ataque e Isios, el tentaculo funcionaba con un escudo y luego, Isios utilizando su habilidad de abrir portales al abismo, materializó otro su lado, y un grito estruendoso reverberó desde su interior. El tentáculo de Cthulhu pareció ser arrastrado por una fuerza irresistible, siendo absorbido por el portal y desapareciendo en las profundidades del abismo junto con cualquier estela de aquel ataque de la sirena.
Mientas tanto, Isios observó el asombroso espectáculo frente a él, reconociendo que Connie no estaba dispuesta a ceder ni un ápice en la defensa de su pilar.
Su valentía y determinación eran evidentes en cada acción y en la ferocidad de sus contraataques. Poseidón sintió una mezcla de admiración y respeto hacia Connie. La joven guardiana demostraba una habilidad y una convicción que iban más allá de su apariencia.
Isios decidió que ya había visto suficiente y que no era necesario llevar la lucha a mayores extremos.
Con un gesto sereno, Isios elevó su propio cosmos una vez más, esta vez enfocándolo en el dominio del agua. Un escudo corporal de agua comenzó a formarse alrededor de su figura, brillando con un tono azulado mientras se solidificaba en una barrera para absorber las ondas musicales que se aproximaban, disipándolas en un destello acuático.

-
Tienes razón, Connie. No soy tu enemigo ni busco desafiar tu papel como guardiana. Admiro tu valentía y la pasión con la que proteges este pilar. Mi intención no era enfrentarte, sino más bien comprender y observar tu poder y compromiso.
Isios, con su escudo de agua aún brillando a su alrededor, sonrió con sincera admiración hacia Connie. Reconoció en ella no solo una guardiana valiente, sino también una aprendiz apasionada y capaz de entender las sutilezas del cosmos y la energía que los rodeaba.
Sin embargo, Isios sabía que había más que podía compartir con la joven. Con un gesto sereno, se acercó a Connie y la miró directamente a los ojos.

-
Hay algo que me gustaría mostrarte, Connie. Algo que va más allá de la lucha y la defensa. Algo que está arraigado en la esencia misma de nuestro deber como guardianes del reino marino.
Isios cerró los ojos por un momento, concentrándose en su propia energía y en el poder del océano que fluía a través de él. Luego, con un movimiento fluido y seguro, elevó su mano y lanzó otro rayo de agua con un gesto enérgico. El proyectil acuático surcó el aire, creando un destello brillante y rugiendo con poder a medida que se acercaba a Connie. Sin embargo, esta vez algo era diferente, el rayo de agua cambió de dirección en pleno vuelo, desviándose hacia el propio Poseidón que estaba en frente de Connie. El agua impactó contra el y se desplegó en un patrón de salpicaduras de agua, como quien lanza agua a una pared.

-
El agua es parte fundamental del cosmos de las sirenas y de Poseidón. Puede ser un arma poderosa, pero también es una herramienta de creación y transformación. Tú eres una Sirena, tu armadura puede controlar el agua del oceano, observa cómo el agua me rodea, cómo se fusiona con mi cosmos.
Isios extendió la mano hacia Connie, invitándola a acercarse al tridente.

-
Connie. Siente la energía del océano y el cosmos que fluye a través de él. Comprende que nuestra relación con el agua va más allá de la violencia. Es una conexión profunda y una expresión de nuestra responsabilidad como guardianes.
El guerrero de Poseidón aguardó, consciente de la importancia de este momento y de las lecciones que podían extraerse de él. Sabía que enseñar a Connie a ver más allá de la lucha era esencial para su crecimiento como guardiana y para el futuro del reino marino que ambos compartían.
___________________