Isios - La llegada a la Atlantida

El Marino que tiene el poder de los huracanes portador de la escama del Hipocampo estara en este lugar protegiendo su pilar al servicio de Poseidon, ese Guerrero es:

ImagenImagen[[.:: Nestor ::.]]

Avatar de Usuario
Isios
.;.Poseidon.;.
Mensajes: 36
pinterest Kuchnie Warszawa
Registrado: Vie Jul 14, 2023 4:33 am
2
Gender:

Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Isios »

Imagen

Isios avanzó con paso decidido por el primer pilar de la Atlántida, envuelto en un halo de sombras que parecían danzar a su alrededor, una profunda tranquilidad lo envolvía, pero su mente estaba llena de preguntas sin respuesta y mientras exploraba la antigua ciudad sumergida, llegó a una sala solitaria con un enorme pilar al fondo, donde una suave bruma se asentaba en el aire.

En medio de ese silencio sagrado, Isios se detuvo y cerró los ojos, sumergiéndose en una introspección profunda. El eco de sus propias respiraciones se convirtió en una banda sonora interna, mientras las moléculas del agua vibraban suavemente a su alrededor, como si intentaran susurrarle secretos ocultos e inexplicables. En ese momento de soledad y reflexión, se sintió conectado con las energías primordiales del océano. Su mente se abrió a las memorias ancestrales y a la esencia de Poseidón que fluía dentro de él. En medio de esa comunión, se dio cuenta que estaba en el umbral de algo más grande, algo que trascendía la comprensión humana.

Imagen

El tridente dorado, su símbolo de poder y linaje divino, brillaba con intensidad en su mano. Su corazón latía al compás de las mareas y su voluntad se fundía con el flujo y reflujo del océano. En ese instante, Isios supo que estaba destinado a desentrañar los misterios que envolvían su existencia y a desvelar la verdad que se ocultaba en las profundidades de la Atlántida.

El tiempo y el espacio se desdibujaron a su alrededor mientras Isios se adentraba en la vastedad de la Atlántida, las respuestas y los secretos esperaban en los oscuros corredores de la antigua ciudad sumergida, y solo él tenía el poder de desentrañarlos. En ese instante, el silencio de la sala y el eco de sus propias pisadas resonaron en perfecta armonía, como si el universo mismo estuviera expectante ante su búsqueda incansable de la verdad.

- ¿Hay alguien aquí? - pregunté con fuerza.
Imagen
..: Osi es del pueblo :..
Avatar de Usuario
Nestor
Verified
|=Sea Horse=|
Mensajes: 29
Registrado: Mié Jun 21, 2023 8:13 pm
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Nestor »

El silencio del mar era totalmente diferente a cómo se experimentaba en la superficie. En los momentos en los que se encontraba de guardia, solía oscilar hacia cavilaciones de introspección que le permitían alcanzar niveles de concentración tan profundos como el fondo del mar en donde estaba. En medio de toda su labor divina como soldado de Poseidón, y el deber de custodiar el Pilar del Océano Pacífico Norte, sentía paz consigo mismo que a la vez se interconectaba armoniosamente con el sosiego que le rodeaba. Era casi perfecto, totalmente enajenado de la mascarada de ilusiones que era la vida cotidiana entre sus pares en tierra firme… Tan asfixiante… Tan demandante… En ocasiones, daba la sensación de ahogamiento, lo que le resultaba irónico dado el escenario en el que estaba inmerso.

Si bien era cierto que en el ejercicio de sus funciones debía proteger la estructura que le fue asignada, correspondiente a las Escamas que vestía, de cierta forma, era como si la Atlántida mismo lo protegían de los males socioculturales del mundo humano. Por ende, el Reino Marino era, paralela y paradójicamente, su lugar de trabajo y su paraíso catártico. Fue allí, en ese espacio limitado, pero a la vez de apariencia infinita, para muchos abrumadora, que es el mar, mientras cumplía con su sagrada misión, una presencia inquietantemente familiar, pero a la vez extraña, seguida de una voz desconocida, que tuvo su primer encuentro formal con quien, de cierta forma, podría bien ser denominado como uno de los artífices de su vida como General Marino, aunque, por el momento, no lo sospechaba.

El visitante trajo consigo una interrogante que se atrevió a externalizar, a lo que, a paso firme, Néstor Prevost, General Marino de Hipocampo, con entereza en su postura, procedió a responder, no sin primero hacer evidente su presencia, saliendo a recibirlo desde lo alto de las escalinatas: “Bienvenido… Te has adentrado al Pilar del Océano Pacífico Norte en la Atlántida, el Reino Marino de su Majestad, Poseidón, Dios de los Mares… Deja saber…”.

Imagen

En medio de su discurso de recibimiento de aquellos que se adentraran al Reino Marino, transgrediendo los límites de acceso, hizo una pausa tan pronto sus ojos fueron alcanzados por un fuerte brillo, y se posaron sobre el origen del destello, el Tridente de Poseidón, que estaba en manos de este extraño… ¿Cómo era posible? Hasta donde había entendido de acuerdo con su formación como guerrero del Dios del Mar, solo él o su recipiente podría tomar su arma insignia y portarla. ¿Acaso esto significa que aquel ser de extraña apariencia, rodeado por sombras, era el recipiente elegido de Poseidón?

Parecía ser la única explicación razonable… Era virtualmente imposible que alguien, aún con el control de las dimensiones, pudiera penetrar las barreras protectoras del Pilar Central, y alcanzado el Templo Sagrado de Poseidón para usurparlo… Sobre todo, era aún más dudable que resonara, desprendiendo el brillo perceptiblemente de naturaleza sacrosanta, que destellaba desde el Tridente del Dios del Mar.

Cambió casi instintivamente su actitud. Miró detenidamente, sin expresar palabra alguna, inundado por sus pensamientos que buscaban comprender lo inverosímil de la situación en la que se encontraba. No obstante, de ser cierto lo que sospechaba, había de sentirse honrado de ser el primero en presenciar el resurgir de su Dios. Este individuo que estaba frente a él realmente no tenía la apariencia que imaginaba ver, pero no se trataba de sus preferencias personales, sino de lo que confirmaba con sus sentidos, a los que no debía hacer caso omiso.

Con cautela en sus palabras, y sin bajar la guardia, siempre manteniéndose suspicaz como era su naturaleza aunada con el entrenamiento provisto por su maestro Slifer, se dirigió con pleitesía miliciana hacia el visitante, que bien podría ser el verdadero residente de ese reino, haciendo primero una breve y corta reverencia bajando la cabeza, para luego retomar su postura reguardada y decir con firmeza en su tono, pero con notable respeto: “Saludos nuevamente, y sea usted bienvenido… Se presenta ante usted Néstor Prevost, General Marino de Hipocampo, custodio del Pilar del Océano Pacífico Norte, al servicio del Dios del Mar, Poseidón, cuyo Tridente veo que tiene en sus manos… Sea usted bienvenido… Haciendo uso de sus buenos oficios, tengo a bien solicitarle que, por favor, me indique su nombre y el motivo de su presencia en este lugar sagrado. Haré uso de mis facultades para brindarle mi asistencia como mejor convenga, dependiendo de su situación. En tal virtud, quedo atento a su respuesta”.
Imagen
Avatar de Usuario
Isios
.;.Poseidon.;.
Mensajes: 36
Registrado: Vie Jul 14, 2023 4:33 am
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Isios »

El visitante, sorprendido por la aparición de Néstor, observó con atención cada movimiento y gesto del general marino. Un leve destello de reconocimiento cruzó sus ojos, pero su expresión permaneció imperturbable. Manteniendo una postura digna y reservada, respondió con una voz profunda y serena, no sin antes imitar la reverencia.

"Agradezco tus palabras, General Néstor Prevost, Custodio del Pilar del Océano Pacífico Norte. Mi nombre ha sido olvidado en las brumas del tiempo, pero en este momento me conocen como Isios, actual portador del tridente dorado y descendiente de la sangre divina de los hijos de cronos. Mi presencia aquí en la Atlántida tiene un propósito que solo el destino puede revelar en su totalidad".

Isios examinó detenidamente a Néstor, consciente de la lealtad y la fortaleza que irradiaba su ser. Era evidente que compartían un propósito común, un vínculo con el Dios del Mar que les unía en un propósito mayor. Sin embargo, había un misterio que aún debía desentrañarse entre ellos.

"General Néstor, como custodio de este pilar y servidor de la Atlántida, me gustaría escuchar tus conocimientos y perspectivas, comprendo la importancia de merecer el respeto y la confianza de aquellos que custodian los dominios de Poseidón. Pero las pruebas terrenales no son suficientes para demostrar mi valía. En lugar de eso, te invito a adentrarte en los abismos de tu propia mente y poder para probarme, solo así podrás comprender el verdadero poder que yace en mi ser y evaluar mi capacidad de portar el tridente dorado".

El ambiente se volvió más denso y las sombras parecían envolver a Isios, añadiendo un aura aún más enigmática a su figura. La atmósfera cargada de intriga y misticismo se hizo presente, dejando entrever que el camino que Isios trazaba era mucho más complejo y oscuro de lo que inicialmente parecía.

Ante la osada propuesta de Isios, Néstor se sintió perturbado y fascinado al mismo tiempo. Sabía que el viaje que le aguardaba sería peligroso y desafiante, pero también comprendía que solo enfrentando sus propias sombras podría comprender y valorar plenamente a aquel que portaba el tridente dorado.

El destino había tejido un encuentro entre dos almas marcadas por el poder del mar y los misterios del océano. Con cautela y respeto, se abría un camino hacia la comprensión mutua y la unión de fuerzas en esta travesía llena de secretos y desafíos. En ese momento, Isios esperaba con atención la respuesta de Néstor, sabiendo que su encuentro podría ser el comienzo de una alianza poderosa en el corazón mismo de la Atlántida.
Imagen
..: Osi es del pueblo :..
Avatar de Usuario
Nestor
Verified
|=Sea Horse=|
Mensajes: 29
Registrado: Mié Jun 21, 2023 8:13 pm
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Nestor »

La interacción era bastante extraña. Posiblemente podría denominarse sui generis dada su rareza. Las pinceladas que daba como parte de la historia que describía llevaban a entender que, tal y como sospechaba Néstor, se encontraba frente al recipiente de Poseidón. Sin embargo, lo esgrimido por este individuo quien se presentó como Isios, generó la percepción en el General Marino de Hipocampo de que el resurgimiento del Dios del Mar todavía estaba en proceso, por lo que era entendible la apreciable vacilación en las palabras de su interlocutor en cuanto a la revelación de su identidad se trataba, o por lo menos eso pudo deducir.

Pocos sabían que Néstor había culminado sus estudios superiores en Criminología, concentrándose esencialmente en la Psicología Forense, razón por la que estaba siendo acucioso en su observación de los ademanes y palabras seleccionadas por Isios. Cada palabra estaba interconectada con un concepto, mediante el que se busca estructurar un mensaje que, a través del diálogo, conlleva al intercambio de información, y subyacentemente existe una intencionalidad subconsciente en la selección de cada término empleado al hablar. Su perfil denotaba sinceridad, pero a la vez un aire de desconcierto, como quien acaba de despertar de un coma o ha experimentado una pérdida de memoria y trata de determinar en qué contexto se encontraba.

El ambiente se densificaba, y era notable como las sombras envolvían a Isios, agregando un dote de enigma a su figura. Resultaba perturbador a la vez que fascinante, dado que científicamente sería un viaje que tentaba con ser desafiante y con peligro latente, pero tenía que tomar la oportunidad para aclarar las dudas y no quedar relegados al mar de la ignorancia. De hecho, le habían extendido la invitación, o bien, presentado la solicitud de que estableciera sus perspectivas y conocimientos sobre la situación en la que se encontraban.

Pensó por un momento, buscando organizar una idea coherente que facilitara la vía hacia el entendimiento. No quería balbucear lo primero que le viniera a la mente, ya que el contexto presente no se prestaba para tales errores dialécticos. Seguidamente, dio su evaluación preliminar en un tono sereno, con un tanto de estoicismo: “En cuanto a mis conocimientos se refiere, he de establecer lo siguiente. Todos los seres vivos están interconectados con el universo que nos rodea, en toda su dimensión y realidades, por una fuerza conocida como el ‘cosmos’ a la que algunos tienen mayor facilidad de acceso por un proceso que bien podría ser parte de la selección natural, aunque algunos lo atribuyen a la predestinación o divina providencia. Las diferentes deidades proveen a aquellos mortales que pueden acceder al cosmos con armaduras que suelen corresponderse con alguna figura mitológica o constelación con la que guardan alguna relación en los mitos…”.

Hizo una breve pausa, acercándose un poco más a Isios, y continuó diciendo: “Cada uno de estos soldados en su conjunto conforman un reino al servicio de estas deidades, y se han enfrascado en varias guerras a través de la historia. Luego de culminada la era de los mitos, los dioses dejaron de acudir con sus cuerpos originales a los combates, prefiriendo posar su espíritu y cosmos en un cuerpo humano receptor, procediendo a dominar su consciencia tan pronto llegara el momento idílico para ello. En ese sentido, el receptor procedía a tomar un papel pasivo, como si se sentara en el asiento del pasajero metafórico del vehículo que sería ese cuerpo, en tanto que el espíritu del dios estaría al mando…”.

Bajó las escalinatas hasta llegar a estar a unos metros de distancia de Isios, y siguió con su alocución: “Partiendo de estas consideraciones y los factores que veo en usted, como perspectiva de este caso en específico, me atrevería a plantear que usted, Señor Isios, es el recipiente del Dios del Mar, Poseidón… Pero… Sin falta de respeto alguna… Me atrevo a sustentar que tal vez no ha culminado el proceso del todo… De ahí que probablemente esté experimentando vacíos mentales… A ver… Es casi como si su cuerpo mortal todavía se está adaptando al resurgimiento del espíritu de nuestro Señor Poseidón. De todas formas, es evidente porque el Tridente lo ha aceptado e irradia con un cosmos de naturaleza que me atrevo a decir es sagrada. En consecuencia…”.

Néstor hizo una reverencia, y luego cambió aun saludo militar, diciendo firmemente: “¡Bienvenido a casa, Señor! ¡Hemos esperado fielmente su regreso! Sé que todo esto puede resultar abrumador… De momento, he de decirle que estamos renaciendo como reino… Las otras potestades también están atravesando un proceso similar a nosotros… El Reino Marino, también conocido como la Atlántida, consta de siete pilares que son los siguientes: está en el que nos encontramos que es el Pilar del Océano Pacífico Norte. También está el Pilar del Océano Pacífico Sur, Pilar del Océano Índico, Pilar del Océano Ártico, Pilar del Océano Antártico, Pilar del Océano Atlántico Sur, y el Pilar del Océano Atlántico Norte. Existe otro Pilar Central que es parte de su Templo Sagrado. A la entrada de nuestro reino, queda el Jardín Del Coral. Nos encontramos al fondo del mar, pero una barrera protectora, producto de su ingenio, nos permite sobrevivir… El reino cuenta con decenas de soldados usuarios del cosmos, y existen ocho armaduras denominadas Escamas, de las que una se corresponde a la Sirena y ha de ser portada por una oficial subalterna. En tanto que siete son llevadas por la Plana Mayor de la Atlántida, quienes somos denominados Generales Marinos… Por ahora, según tengo entendido, solo estamos Drake de Dragón Marino en el Pilar del Océano Atlántico Norte, y yo… aunque puede que haya otros que todavía no hemos conocido…”.


Imagen




Imagen




Imagen



Hizo otra pausa, ponderando cuáles otras informaciones serían de utilidad para Isios. Luego, hizo elección de qué seguir aclarando, por lo que dijo: “En su ausencia, fuimos guiados y entrenados por el maestro Slifer … Igualmente, hay un ente sombrío denominado Umbra del que no tengo mucho conocimiento… Asimismo, desde el renacimiento del reino hasta el presente, no hemos tenido roces ni conflictos con otros reinos, a la vez que desconocemos de su situación con detalles… Solo sabemos que hay una entrada hacia la Atlántida que se encuentra en Asgard, y otra por Cabo Sunión en Grecia… Se ha dado la orden a los soldados que hagan rondas para informar novedades, pero no me han reportado nada todavía… Estamos tratando de proteger los puntos de entrada para evitar intrusiones… Eso sería todo… Si tiene alguna pregunta, con gusto le responderé… Por otra parte, no sé si está ya familiarizado con el uso de su poder, pero, tal vez con algo de práctica le será más sencillo redescubrir el uso de su cosmos divino… Sería un honor asistirle en ese renglón si gusta…”.
Imagen
Avatar de Usuario
Isios
.;.Poseidon.;.
Mensajes: 36
Registrado: Vie Jul 14, 2023 4:33 am
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Isios »

En medio de ese trance, Néstor, tras una búsqueda interna, se vio compelido a revelar una verdad que estaba destinada a cambiar el rumbo de su encuentro. Con voz grave pero cargada de conocimiento, sus palabras resonaron en el aire:

"Su cosmos divino… "

Isios, absorbido por la revelación de su verdadera naturaleza como recipiente del Dios Poseidón, se sumió en un profundo estado de reflexión. Consciente del poder que fluía en su interior, se dispuso a controlar y dominar el poder que había sentido al despertar en aquella tumba, el control de las moleculas de agua que danzaban alrededor de su cuerpo.

hidroquinesis mencionó Nestor al detallar el poder que se formaba...

La revelación dejó a Isios atónito, asimilando lentamente la magnitud de su verdadero ser. El Cosmos, esa energía cósmica capaz de moldear la realidad misma, estaba bajo su control. El poder de la hidroquinesis que había despertado era solo una pequeña muestra de la vastedad de sus habilidades como Dios de los mares, con cada respiración, Isios sintió cómo el Cosmos fluía a través de él, conectándolo con el océano y las profundidades del ser. Sus pensamientos y emociones se volvieron una extensión del poder que poseía, y las moléculas del agua vibraron en armonía con su voluntad.

Isios, se adentró en un desafío interior para controlar y dominar. Cada intento para crear una bola de agua en su mano requería un esfuerzo sobrehumano, concentrando su energía y enfocando su mente, Isios extendió su mano temblorosa hacia el agua circundante. Sin embargo, la masa líquida se resistía a su voluntad, desobedeciendo sus órdenes y fluyendo caóticamente. El poder del Cosmos que fluía a través de él se manifestaba como una fuerza indomable, difícil de controlar en esos momentos iniciales.

Isios luchó con cada fibra de su ser, empleando toda su determinación y concentración para moldear el agua a su antojo. A medida que el tiempo pasaba, sus músculos se tensaban y su respiración se volvía pesada. El agotamiento comenzó a hacer mella en su cuerpo, pero no se rindió, logró formar una pequeña esfera de agua en su mano. Sin embargo, el cansancio se hizo más evidente en su cuerpo. Isios se dejó caer de rodillas, sintiendo cómo su energía se agotaba gradualmente. El peso de su esfuerzo parecía aplastarlo, amenazando con hacerle abandonar su búsqueda.

En ese momento de agotamiento, con su cuerpo tembloroso y su aliento entrecortado, Isios buscó apoyo en el tridente dorado. Con un último acto de voluntad, se aferró al arma divina, sintiendo la energía del Cosmos reverberar a través de su ser, de repente, un resplandor celestial envolvió el cuerpo fatigado de Isios. Un aura de color azul celeste brilló intensamente, rodeándolo con una fuerza revitalizante. El Cosmos, que emanaba de su conexión con Poseidón, lo envolvía en una cálida protección, infundiéndole la energía necesaria para continuar.

Soportando su cuerpo con el tridente dorado, Isios se puso de pie una vez más. La luz celeste lo rodeaba, brillando con una intensidad que desafiaba la oscuridad que se había asentado en su camino.

Brillando con una intensidad que desafiaba la oscuridad que se había asentado en su camino, el poder de Isios alcanzó su punto álgido. Un estallido de energía emanó de su ser, irradiando una fuerza descomunal capaz de alterar la realidad misma.

En medio de esa explosión de poder, una estatua imponente que se encontraba en el pilar, un símbolo del antiguo poderío de la Atlántida, fue envuelta por la onda expansiva de la energía liberada, desde su interior apareció una especie de tentaculo gigante similar a lo que seria el cuerpo del Kraken y con un estruendo ensordecedor, la estatua se fragmentó en mil pedazos, esparciéndose por el suelo con un eco estremecedor. Era una especie de portal, evidentemente la destrucción no era la única consecuencia de la explosión. Mientras los escombros caían, el portal oscuro y misterioso se abrió en el lugar donde antes se alzaba la estatua. Desde las profundidades del abismo, emergió una criatura titánica y monstruosa: un Kraken.

Isios, consciente del peligro que representaba la aparición del Kraken, se volvió hacia Néstor en busca de ayuda. En medio del caos y la incertidumbre, pronunció con urgencia:

"¡General Néstor! El Kraken ha sido convocado por la explosión de poder. Necesitamos detenerlo juntos

Imagen
Imagen
..: Osi es del pueblo :..
Avatar de Usuario
Nestor
Verified
|=Sea Horse=|
Mensajes: 29
Registrado: Mié Jun 21, 2023 8:13 pm
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Nestor »

Las palabras de Néstor parecieron haber motivado al nuevo recipiente del Dios Poseidón lo suficiente como para intentar canalizar el cosmos divino que le había sido encomendado. El General Marino de Hipocampo observó cómo se manifestó la primera habilidad de Isios, que, para su sorpresa, era similar a una de las suyas: la hidromancia. Como era de esperarse de alguien que daba sus primeros pasos en el uso de un poder tan magnánimo, el resultado aún estaba crudo, como un diamante en bruto que tenía que pulirse para alcanzar su mejor versión. No obstante, su entendimiento de lo que estaba realizando aparentaba venir a él con naturalidad.

En el semblante del portador de las escamas de Hipocampo se dibujó una ligera sonrisa de satisfacción, a lo que dijo con firmeza: “¡Muy bien, Señor! Sienta su conexión con el universo, y direccione su voluntad hacia lo que quiere formar con su cosmos. Visualícelo como si ya estuviera materializado, y tendrá acceso a su poder…”

Seguidamente, notó el empeño puesto por Isios en completar la tarea que estaba efectuando, lo que se reflejaba en el fuerte destello que se desprendía del Tridente. De repente, la energía que irradiaba del Dios de los Mares dio lugar a un estallido acompañado de una onda expansiva que alcanzó una estructura en la que se reveló un portal. Desde allí, donde se percibía un abismo, salió un monstruo de la era del mito: un Kraken.

Isios, recipiente del Dios Poseidón, dio la orden al General Marino de Hipocampo de detener a este ente que aparentemente había sido convocado por la explosión de cosmos. ¿Será que entre las habilidades de Isios estaban las invocaciones de este tipo de criaturas?

Prontamente, con firmeza perceptible en el cambio de expresión en su rostro a uno estoico, Néstor expresó: “¡A su orden, Señor!”, y se posicionó delante de Isios, haciendo arder su cosmos.


Imagen


Mediante el uso de su cosmos, generó una barrera de agua alrededor de Isios y de él, cubriéndolos de pie a cabeza. Igualmente, alzó su brazo derecho causando que surgiera un fuerte torrente de agua alrededor del monstruo. Luego, abrió su mano derecha, dando un poderoso golpe al aire, generando una corriente de viento que al unirse con el agua dio lugar a un violento tifón con el propósito de comprimir al Kraken en medio para contenerlo.

Mientras realizaba este esfuerzo, le dijo a Isios: “Señor, creo que con el esfuerzo que realizó, atrajo a esta criatura… Me atrevería a decir que esas son sus habilidades, hidromancia e invocaciones… Por ende, tiene que tratar de controlarla… Concentre su cosmos direccionando su voluntad hacia el monstruo como si quisiera que sus pensamientos fueran los suyos… Yo lo mantendré contenido en tanto usted realiza la maniobra… Recuerde, imagínese que está imponiendo sus órdenes sobre la mente de esa bestia a la vez que canaliza su cosmos hacia ella…”.

La barrera que protegía a ambos seguía ondeando a su alrededor llevando el mismo compás que tenía el tifón que contenía al Kraken. Quedaba en manos de Isios buscar la manera de acceder a su cosmos divino para hacer que la criatura invocada se doblegara ante el poder de Poseidón que descansaba en él.
Imagen
Avatar de Usuario
Isios
.;.Poseidon.;.
Mensajes: 36
Registrado: Vie Jul 14, 2023 4:33 am
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Isios »

Néstor, con toda su experiencia y valentía como General Marino, se enfrentó al ataque del monstruo con una habilidad impresionante. Con un poderoso tifón, logró detener momentáneamente al calamar gigante, creando un vórtice de agua y viento para controlar la bestia.

Sin embargo, pronto se dio cuenta de su error. Aquel ser era completamente marino y, en su esencia, estaba conectado con las profundidades del océano y las fuerzas primordiales del cosmos. El calamar gigante liberó un grito aterrador que resonó en el ambiente, y las aguas se calmaron de manera abrupta, como si la misma naturaleza estuviera bajo el control del monstruo.

El grito del calamar resonó nuevamente, provocando que el suelo del pilar temblara y las aguas se agitaran violentamente. La tensión en el ambiente se volvió caótica y avasalladora. Néstor sintió que se encontraba en una lucha épica contra una fuerza inmensa y despiadada. Tres tentáculos de pesadilla se desplegaron desde el monstruo, extendiéndose rápidamente hacia el general e Isios. El agua se movía como si tuviera vida propia, y las corrientes marinas se retorcían alrededor de los tentáculos, aumentando su poder destructivo.

En un acto de valentía, Isios se interpuso entre los tentáculos y el general, enfrentando la amenaza directamente, invocó su poder marino y su conexión con Poseidón para enfrentar la embestida de los tentáculos con un poderoso escudo acuático. Los tentáculos se estrellaron contra el escudo defensivo generando una colisión de fuerzas titánicas. El agua se agitaba violentamente, creando un remolino de caos en medio de la lucha.

Isios resistía con todas sus fuerzas, pero podía sentir la presión abrumadora del monstruo contra el escudo.

Con un rápido pensamiento, Isios extendió su mano hacia Néstor. Con un gesto de complicidad, ambos sincronizaron sus poderes, permitiendo que la hidroquinesis de Isios se fusionara con el control marino de Néstor. La poderosa combinación de habilidades les permitió crear un escudo acuático sólido y resistente que rodeaba con más fuerza a ambos guerreros. La barrera brillaba con un fulgor azul y dorado, desafiando el caos que los rodeaba.

En medio del caos, Isios recordó sus propias palabras sobre la tentación de abusar de su don. La sombra oscura que había emergido en su interior se había manifestado en aquel ser aterrador frente a ellos. El monstruo rugió de furia, lanzando un grito cósmico que resonó en todo el pilar. Las aguas se agitaron aún más, y el suelo tembló bajo el poder desenfrenado del calamar gigante.

Isios se mantuvo firme, su mente clara y decidida. Comprendió que la única forma de enfrentar al monstruo era controlando su propio poder y trabajando en armonía con Néstor.

Sin embargo, la lucha no había terminado.

Isios: Nestor, puedo sostener el escudo yo solo, pero necesito que hagas algo por mi...

En medio de la ardua batalla y el caos que los rodeaba, una revelación iluminó la mente de Isios. Miró a la bestia marina con una mirada más profunda y comprensiva. Entendió que aquel monstruo no era simplemente un enemigo a vencer, sino una criatura del mar misma, un ser que estaba conectado con las fuerzas primordiales del océano y el cosmos. Un sentimiento de unidad y conexión con la bestia se apoderó de él.

Isios recordó las enseñanzas de su entrenamiento y su conexión con el alma de Poseidón. Como guerreros de Poseidón, él y Néstor eran aliados del mar, y era su deber preservar el equilibrio y la armonía en el reino acuático.

Entendió que luchar con fuerza y destruir a la bestia no era la solución. De alguna manera, debían apaciguarla y devolverla a su estado natural, recordándole que ellos también eran guardianes del mar y aliados de sus profundidades.

Isios: Nestor, extiende tu mano hacia la bestia.
Imagen
..: Osi es del pueblo :..
Avatar de Usuario
Nestor
Verified
|=Sea Horse=|
Mensajes: 29
Registrado: Mié Jun 21, 2023 8:13 pm
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Nestor »

La bestia mostró poseer un control natural del cosmos, como los monstruos fantásticos de la mitología de los que tanto había leído. Con una reacción primal, el ente liberó un grito empoderado por el cosmos, con el que trató de menguar el vórtice que el General Marino de Hipocampo había generado, probablemente como una maniobra defensiva. Siendo titular de sus habilidades, potencializadas por su energía cósmica, tenía total control tanto de su hidromancia como de su aeromancia. Sin embargo, su experiencia, fruto del rígido entrenamiento de varios años bajo la tutela del legendario maestro Slifer, le confirmaron lo que anteriormente había sospechado. Más allá del combate con este ser, aquel que había causado su advenimiento debía controlarlo.

En tal virtud, tan pronto la aparente defensa del monstruo conllevó a la presumible neutralización de su ataque, Néstor mantuvo la barrera entre ambos. No obstante, con una segunda liberación de su cosmos mediante otro grito, el monstruo causó un estremecimiento de las aguas que anteriormente había calmado. La fuerza de este ser era impresionante. Daba la impresión de que las aguas que les rodeaban estaban bajo su mando, lo que era una señal que comprobaba su uso del cosmos. Esto generó corrientes marinas que se retorcían alrededor de los tentáculos de la bestia que seguidamente se movieron en dirección a Isios y Néstor.

Sorpresivamente, Néstor observó como Isios se posicionó frente a él, alzando su cosmos para generar un escudo acuático contra los que los tentáculos se estrellaron, generando una fuerte colisión de fuerzas que agitó las aguas violentamente hasta dar con un remolino. La forma en la que el recipiente de Poseidón resistía era perceptible por parte del General Marino, por lo que cuando con un ademán le fue solicitada su cooperación accedió para sincronizar sus poderes. La combinación de habilidades resultó en una barrera más resistente que rodeaba a ambos beatos, brillando con un fulgor azul y dorado.

El despliegue de fuerzas cósmicas era producto de la combinación del poder divino que yacía dentro de Isios junto con la elevación del cosmos al séptimo sentido por parte de Néstor. En medio de esta secuencia de acciones, prevalecía la misma apreciación situacional por parte del General Marino, y era que el monstruo debía ser calmado por quien lo convocó. En efecto, las palabras proferidas por el Dios de los Mares le generaron confianza de que estaban acercándose a solventar lo que acaecía. ¿Será que Isios lograría apaciguar a la bestia y devolverla a su estado natural?


Probablemente tal era el caso, porque la única explicación razonable con la que podía dar ante la petición de extender su mano hacia la bestia era hacer un gesto de no agresión, lo que tendría sentido si ese ente tuviera raciocinio suficiente como para entenderlo. De todas formas, los dioses trabajan de maneras misteriosas, o eso rezan algunos viejos adagios. Manteniendo la confianza en que Isios cumpliría con su objetivo, pero sin descuidarse ciegamente, se reservó sus opiniones, y cumplió con la orden dictada por quien sería el superior de mayor jerarquía dentro del Reino Marino, limitándose a decir: “Sí, Señor…”, y extendió su mano en dirección al monstruo.
Imagen
Avatar de Usuario
Isios
.;.Poseidon.;.
Mensajes: 36
Registrado: Vie Jul 14, 2023 4:33 am
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Isios »

Con una valentía inquebrantable, el General Marino centró su atención en el monstruo que se alzaba frente a él. Sus ojos brillaban con un fulgor azul intenso mientras su poderoso Cosmos se desataba. Ya no había lugar para dudas o titubeos, solo una determinación férrea de proteger el reino marino y enfrentar al monstruo con todo su ser, elevó su Cosmos y... escuchó a Isios...

En lugar de lanzar un ataque devastador, el General Marino decidió cambiar su enfoque, extendió su mano hacia la criatura, mostrando una intención de diálogo y comprensión. En ese momento, la esencia del cosmos y del mar se entrelazaron en un destello de luz azul y dorado, el monstruo pareció detenerse por un instante, como si sintiera el llamado de la armonía y la paz. Las aguas a su alrededor se calmaron y el ambiente se tornó más sereno.

En un acto sorprendente, el monstruo respondió al gesto de Néstor, liberando una energía oscura que se entrelazó con la luz azul y dorada del General Marino. La fusión de ambas energías creó una nueva forma, una criatura que irradiaba una mezcla de poder y comprensión, Néstor sintió que el monstruo no era una entidad malévola, sino una fuerza cósmica del mar en búsqueda de su propósito y equilibrio. Con su Cosmos elevado y su conexión profunda con el océano, el General Marino se dispuso a ayudar a aquella criatura a encontrar su lugar en el orden del mar.

La criatura se transformó ante sus ojos, liberando una luz brillante que despejó la oscuridad que la había envuelto, una energía que se fusiono con el cosmos de Nestor, una energía que podría ser utilizada en batallas más adelante. El General Marino comprendió que había logrado algo más que una victoria física. Había encontrado la verdadera naturaleza del ser que enfrentó y había unido sus destinos en un pacto de armonía con el propio Oceano y sus criaturas.

Imagen: Bien hecho, general.

Con el aura de luz y energía brillando a su alrededor, Isios observó cómo el General Marino Néstor lograba una conexión profunda con el monstruo. La fusión de sus energías había dado lugar a una nueva criatura que irradiaba poder y comprensión. Isios podía sentir la resonancia de esa unión en su propio ser, sabiendo que algo extraordinario estaba ocurriendo en aquel instante.

Intrigado por la transformación del monstruo y con una nueva sensación de poder, Isios se acercó al General Marino con paso firme. El agua parecía responder a su presencia, formando pequeñas olas a su alrededor como si el mar mismo lo reconociera, cuando estuvo lo suficientemente cerca, Isios extendió su mano hacia Néstor, mostrando una intención amistosa y de alianza.

Sus ojos reflejaban una determinación serena y el anhelo de encontrar una forma de preservar la armonía en el reino marino.
Imagen
..: Osi es del pueblo :..
Avatar de Usuario
Nestor
Verified
|=Sea Horse=|
Mensajes: 29
Registrado: Mié Jun 21, 2023 8:13 pm
2
Gender:

Re: Isios - La llegada a la Atlantida

Mensaje por Nestor »

El objetivo había sido alcanzado. Néstor fue testigo de cómo el recipiente de Poseidón orientó su cosmos hacia el control de la bestia que había sido convocada frente a ellos. Con el acto efectuado, la sensación hostil se disipó, lo que evidenció que la entidad no era malévola, sino que se trataba de una fuerza cósmica marítima en búsqueda de un propósito y equilibrio, y pudo lograrlo con la asistencia de Isios y del General Marino de Hipocampo. Alcanzaron una especie de pacto no verbal de armonía, por medio de esa conexión con la energía infinita del universo.

Luego, Poseidón, Dios del Mar, ofreció sus congratulaciones a Néstor por haber cumplido con sus deberes con éxito, gesto ante el que procedió a removerse el casco para hacer una reverencia, seguida de un saludo militar, expresando con firmeza: “¡Gracias, Señor!”. Posteriormente, el portador de las Escamas de Hipocampo vio que Isios le había extendido su mano, por lo que reciprocó la acción, sellando una alianza con uno de los ademanes más comunes empleados como señal de respeto mutuo y armonía.

En ese momento, se dibujó una leve sonrisa en su semblante, y externó: “Es un honor, Señor… Estamos a la orden…”.

Imagen

Una vez concluido el gesto, se puso su casco, y tomó la distancia de un brazo del Comandante en Jefe y Titular del Reino Marino, quedando con la mente en atención ante cualquier otra directriz que pudiera surgir.

Imagen

Era innegable que el resurgimiento del Reino Marino había tomado un nuevo giró con el advenimiento de su Dios, aunque fuera una situación que tomaría algo de tiempo en arrojar sus resultados. Sin embargo, no dejaba de ser un alivio poder contar con una cabeza en el Alto Mando para orientar a la Atlántida.
Imagen
Responder

Volver a “Pilar del Océano Pacífico Norte”