Afueras de Asgard (On Rol)
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Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Si tuviera que admitirlo, tendría que decir que los niños no son realmente su especialidad.
Él mismo había sido uno demasiado incordioso y preguntón, metido dónde no debía y cuestionando cosas que hasta los adultos no sabían cómo responder. Conocía con certeza entonces como es que un adulto te puede ver, pero para su suerte Andras había sido criado también por padres más permisivos y abiertos. Con el paso del tiempo y el peso que los años cargan, sabe bien que ya no es ese niño, y que seguramente no trataría ni tendría un aprendiz por la sola responsabilidad que moldear a un niño significa.
Tampoco pensó encontrarse con ninguno, o que debería tratarlos, no al menos sirviendo al Padre de Todo pero-…ahí estaba: esa niña, con sus enormes ojos azules y su animada voz, misma con la que no tardó en responder a todo lo que antes había cuestionado, extendiendo una mano hacia él que solo sostuvo entre las suyas los segundos posteriores a recuperar su altura.
Inocencia sin embargo no es algo que se pueda fingir, y no cree que Connie tenga algún atisbo de maldad cuando incluso menciona tan animadamente a un joven que, aunque quisiera decirle que si, no sabe de quién se trata en realidad. Lo que sí puede deducir son un par de cosas, y es que no puede negar que es una usuaria del Cosmos, así como lo que significa tener un maestro que posiblemente esté preparando a la menor para obtener una armadura.
Una vez al lado de de Kalya, fue receptor de sus felicitaciones, mismas que le hicieron sonreír cómodamente porque no iba a hacer menos el esfuerzo, ni que el Padre de Todo se hubiera detenido a “mirarlo” como su madre siempre solía decir. — Te lo agradezco, Kalya. También es un placer tenerte como compañera, lo que me deja más tranquilo al saber que has sido tú y no alguien más quien se esté encargando de esto. — comentó, haciéndole saber que sabía quién era cuando por sus habilidades destacaba entre los guerreros del palacio.
No quiso después de eso interrumpirla, porque él también había escuchado ese nombre, y porque también había hecho ruido en su memoria. Sopesando la nueva información, se cruzó de brazos y apretó los labios, pensando en lo que sabía y lo que no. Quería responder, pero le detenía el hecho de tener a Connie mirándolos tan expectante, y no quería hablar como si ella no estuviera allí.
De todas formas, sintió que no tenía otra opción. — Saga… sí. Se que hay muchos archivos que hablan y cuentan historias sobre de él, ¿Sabías eso, Connie? — se detuvo a mirarla cuando la mencionó, pero volvió a centrarse en Kayla estrechando la mirada. — Saga de Géminis, Patriarca del Santuario…y no por elección divina. Hay demasiado en ese nombre que no está bien, pero no quisiera apresurarme a decir que es el mismo de quién ella habla…
Sin embargo, casualidades a veces no existen, así que asumir que es el mismo es lo más racional que de momento ambos pueden hacer.
— Dime Connie…si Saga es tu maestro, ¿Para qué está enseñándote? — volvió a mirar a la menor, pensando nuevamente en lo que Kalya había dicho momentos atrás. — He sentido tu cosmos cuando me he acercado, y eso quiere decir que tienes dentro de ti algo que no se encuentra en todos lados…aunque creo que tú ya sabes eso.
Al observarla, recae en el instrumento que sostiene entre sus manos, sonriendo ligeramente ante un gusto que podía deducir solo con eso, ambos compartían. — No sé cuál es tu hogar, pero este es el nuestro, y no solemos dejar que los niños estén solos por ahí. Creo que haces muy bien en seguir las órdenes de tu maestro pero también, ¿No crees que hace mucho frío aquí?
Ya sabía de la reticencia que había mostrado a alejarse de allí, de dónde Kalya la había encontrado pero, ¿Cuánto estaría ahí esperando? No cree que su visita a las tierras heladas sea casualidad, y sabe bien que es eso lo que tienen también que averiguar. — Podrías acompañarnos a un lugar más cálido, solo si quieres. Creo que tu maestro podría de todas formas encontrarte dónde sea y, si surge un regaño por moverte de dónde estás ahora, la señorita Kalya y yo también podríamos hablar con él.
Él mismo había sido uno demasiado incordioso y preguntón, metido dónde no debía y cuestionando cosas que hasta los adultos no sabían cómo responder. Conocía con certeza entonces como es que un adulto te puede ver, pero para su suerte Andras había sido criado también por padres más permisivos y abiertos. Con el paso del tiempo y el peso que los años cargan, sabe bien que ya no es ese niño, y que seguramente no trataría ni tendría un aprendiz por la sola responsabilidad que moldear a un niño significa.
Tampoco pensó encontrarse con ninguno, o que debería tratarlos, no al menos sirviendo al Padre de Todo pero-…ahí estaba: esa niña, con sus enormes ojos azules y su animada voz, misma con la que no tardó en responder a todo lo que antes había cuestionado, extendiendo una mano hacia él que solo sostuvo entre las suyas los segundos posteriores a recuperar su altura.
Inocencia sin embargo no es algo que se pueda fingir, y no cree que Connie tenga algún atisbo de maldad cuando incluso menciona tan animadamente a un joven que, aunque quisiera decirle que si, no sabe de quién se trata en realidad. Lo que sí puede deducir son un par de cosas, y es que no puede negar que es una usuaria del Cosmos, así como lo que significa tener un maestro que posiblemente esté preparando a la menor para obtener una armadura.
Una vez al lado de de Kalya, fue receptor de sus felicitaciones, mismas que le hicieron sonreír cómodamente porque no iba a hacer menos el esfuerzo, ni que el Padre de Todo se hubiera detenido a “mirarlo” como su madre siempre solía decir. — Te lo agradezco, Kalya. También es un placer tenerte como compañera, lo que me deja más tranquilo al saber que has sido tú y no alguien más quien se esté encargando de esto. — comentó, haciéndole saber que sabía quién era cuando por sus habilidades destacaba entre los guerreros del palacio.
No quiso después de eso interrumpirla, porque él también había escuchado ese nombre, y porque también había hecho ruido en su memoria. Sopesando la nueva información, se cruzó de brazos y apretó los labios, pensando en lo que sabía y lo que no. Quería responder, pero le detenía el hecho de tener a Connie mirándolos tan expectante, y no quería hablar como si ella no estuviera allí.
De todas formas, sintió que no tenía otra opción. — Saga… sí. Se que hay muchos archivos que hablan y cuentan historias sobre de él, ¿Sabías eso, Connie? — se detuvo a mirarla cuando la mencionó, pero volvió a centrarse en Kayla estrechando la mirada. — Saga de Géminis, Patriarca del Santuario…y no por elección divina. Hay demasiado en ese nombre que no está bien, pero no quisiera apresurarme a decir que es el mismo de quién ella habla…
Sin embargo, casualidades a veces no existen, así que asumir que es el mismo es lo más racional que de momento ambos pueden hacer.
— Dime Connie…si Saga es tu maestro, ¿Para qué está enseñándote? — volvió a mirar a la menor, pensando nuevamente en lo que Kalya había dicho momentos atrás. — He sentido tu cosmos cuando me he acercado, y eso quiere decir que tienes dentro de ti algo que no se encuentra en todos lados…aunque creo que tú ya sabes eso.
Al observarla, recae en el instrumento que sostiene entre sus manos, sonriendo ligeramente ante un gusto que podía deducir solo con eso, ambos compartían. — No sé cuál es tu hogar, pero este es el nuestro, y no solemos dejar que los niños estén solos por ahí. Creo que haces muy bien en seguir las órdenes de tu maestro pero también, ¿No crees que hace mucho frío aquí?
Ya sabía de la reticencia que había mostrado a alejarse de allí, de dónde Kalya la había encontrado pero, ¿Cuánto estaría ahí esperando? No cree que su visita a las tierras heladas sea casualidad, y sabe bien que es eso lo que tienen también que averiguar. — Podrías acompañarnos a un lugar más cálido, solo si quieres. Creo que tu maestro podría de todas formas encontrarte dónde sea y, si surge un regaño por moverte de dónde estás ahora, la señorita Kalya y yo también podríamos hablar con él.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
... Sin saber realmente donde estaba, el chico comienza a mirar el lugar, solo recuerda que estaba en el bosque de Siberia cortando leña, luego algo lo golpeaba con piedras, de eso, no supo que sucedio, hasta aparecer tendido en medio de una ciudad, pero el castillo y esa estatua de Odin, hacian sentir que ese lugar no era del todo bueno o puede ser por la inseguridad de estar en lugares ddsconocidos. Comienza a tocarse el cuerpo, para saber si algo se daño y no, todo esta bien, solo que el arpa estaba con el...
~que extraño, lo deje en la casa de mi tía, imposible que esto tenga vida~ - piensa el chico, mientras siente presencias, cosa que era normal al vivir en lugares tan apartados, como era su ciudad, mira a la dirección que viene, se nota que no es cerca, por lo que decide caminar, ya que se siente desorientado, apesar que la nieve esta cayendo suavemente y frio, no es tan desagradable, se mira sus ropas, son las mismas que estaba cortando leña, una vieja polera azul manga corta, sus pantalones celestes ajustados y las botas de cuero de oso. Mira el lugar, es como una ciudad, sin mucha vida como es en todos estos lugares del Artico, donde casi todo es a puerta cerrada todo, por los frios dias.... Al llegar a un punto encuentra escaleras a quien sabe donde llega, luego mira al frente y tiene las mismas, por lo cual, baja por ellas, sin saber cual es el destino de abajo, por la niebla que tiene, esto recuerda a la historia que contaba su padre sobre nieblas misteriosas, escaleras, música y sobre todo persepcioones extrañas, quien sabe si es verdad o si es solo historias, sin saber cuanto bajo, ni cuanto fue, solo se dio cuenta que llego abajo por el mar, que tiene como vista, ni se percata de la existencia de otras personas, solo ve que hermoso es la vista, una punzada avisa algo, no es bueno, porque comienza a sudar frio, sus manos se comienzan a empapar, mira nuevamente el mar aue esta calmado y su olaje relaja a quien lo oye-
~que extraño, lo deje en la casa de mi tía, imposible que esto tenga vida~ - piensa el chico, mientras siente presencias, cosa que era normal al vivir en lugares tan apartados, como era su ciudad, mira a la dirección que viene, se nota que no es cerca, por lo que decide caminar, ya que se siente desorientado, apesar que la nieve esta cayendo suavemente y frio, no es tan desagradable, se mira sus ropas, son las mismas que estaba cortando leña, una vieja polera azul manga corta, sus pantalones celestes ajustados y las botas de cuero de oso. Mira el lugar, es como una ciudad, sin mucha vida como es en todos estos lugares del Artico, donde casi todo es a puerta cerrada todo, por los frios dias.... Al llegar a un punto encuentra escaleras a quien sabe donde llega, luego mira al frente y tiene las mismas, por lo cual, baja por ellas, sin saber cual es el destino de abajo, por la niebla que tiene, esto recuerda a la historia que contaba su padre sobre nieblas misteriosas, escaleras, música y sobre todo persepcioones extrañas, quien sabe si es verdad o si es solo historias, sin saber cuanto bajo, ni cuanto fue, solo se dio cuenta que llego abajo por el mar, que tiene como vista, ni se percata de la existencia de otras personas, solo ve que hermoso es la vista, una punzada avisa algo, no es bueno, porque comienza a sudar frio, sus manos se comienzan a empapar, mira nuevamente el mar aue esta calmado y su olaje relaja a quien lo oye-

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Re: Afueras de Asgard (On Rol)
- Estabas hablando de Saga de Géminis de hace varias generaciones?, me siento un poco ofendido que se recuerde primero a él que a mí y mis reencarnaciones.
Dice una voz masculina en un tono con algo de molestia, para luego aparecer una niebla oscura alrededor de la pequeña Connie, que poco a poco se fue materializando en una forma humanoide, de ahí se puede observar a un joven de aproximadamente 35 años de cabellos negros como la noche y ojos rojos como la sangre. Este recién llegado observa cuidadosamente a Kalya y a Andras con una mirada muy penetrante, El sabia que por mas nobles que sean las acciones de los Asgardianos esperaba el mas mínimo respeto a lo que le pidió a su discípula. Y mas que se mantuvieran al margen de la situación.
- Ustedes guerreros de Asgard deben entender que en estos momentos la guerra no es entre reinos, por ahora ningún dios ha despertado completamente en este mundo, El Inframundo, santuario, reino marino y los demás reinos esta reconstruyendo sus reinos - agarra una roca con su mano derecha - ven esta roca? Esto simboliza el mundo en estos momentos, si perdemos el tiempo vigilando las aciones de una niña de 13 años pasara esto - el recién llegado rompe la roca y deja sus escombros caer al suelo.
Slifer Toma a Connie de su mano izquierda de la mano y con la derecha le señala a los guerreros de Asgard al agua donde esta el remolino que conecta Asgard con el reino marino.
- para su tranquilidad eliminare esto, ya no es necesario que exista, a parte que su regente me lo pidió hace tiempo.
Se puede sentir que el cosmos de pelinegro aumenta de tal manera que cualquiera podría sentir una fuerte presión gracias al cosmos divino del dios Erebo. Con su mano derecha apunta al remolino conector y de su dedo indice sale un rayo de color rojo granate e impacta con el remolino haciendo que este desaparezca por completo haciendo que parte del agua subiera al cielo y luego cayera alrededor de todos los presentes.
- Estaba acá para hablar con Fryevia Mist, pero ya hablare en otra oportunidad - en eso dirige su mirada a Kalya - digno lo que querías hacer pero esta niña puede fácilmente rivalizar con la fuerza de todos los presente, por lo tanto no era necesario tanta controversia alrededor de ella, y si tiene algún trauma con los maestros que le enseñan a sus discípulos la importancia de valerse solos, por favor no lo pague con desconocidos - luego observa a Andras - Usted joven fue mas considerado con la pequeña Connie, GRACIAS, pero ahora seré yo quien se encargue de ella. No deben preocuparse por nosotros, mas bien por ustedes que deben reconstruir sus fuerzas. Lo que viene no es juego.
Slifer guía a Connie Cerca del Arbol y se marcha con la joven con una neblina oscura que aparece alrededor de ellos. Antes de desvanecer la joven rubia se despide de los presentes con mucho entusiasmo, El viento en Asgard comenzó a solar de tal manera que parecía que un remolino hubiera pasado alrededor de todos. En eso un as de luz escribe en el árbol ¨Asgard…No se olviden de mis palabras¨.
Dice una voz masculina en un tono con algo de molestia, para luego aparecer una niebla oscura alrededor de la pequeña Connie, que poco a poco se fue materializando en una forma humanoide, de ahí se puede observar a un joven de aproximadamente 35 años de cabellos negros como la noche y ojos rojos como la sangre. Este recién llegado observa cuidadosamente a Kalya y a Andras con una mirada muy penetrante, El sabia que por mas nobles que sean las acciones de los Asgardianos esperaba el mas mínimo respeto a lo que le pidió a su discípula. Y mas que se mantuvieran al margen de la situación.
- Ustedes guerreros de Asgard deben entender que en estos momentos la guerra no es entre reinos, por ahora ningún dios ha despertado completamente en este mundo, El Inframundo, santuario, reino marino y los demás reinos esta reconstruyendo sus reinos - agarra una roca con su mano derecha - ven esta roca? Esto simboliza el mundo en estos momentos, si perdemos el tiempo vigilando las aciones de una niña de 13 años pasara esto - el recién llegado rompe la roca y deja sus escombros caer al suelo.
Slifer Toma a Connie de su mano izquierda de la mano y con la derecha le señala a los guerreros de Asgard al agua donde esta el remolino que conecta Asgard con el reino marino.
- para su tranquilidad eliminare esto, ya no es necesario que exista, a parte que su regente me lo pidió hace tiempo.
Se puede sentir que el cosmos de pelinegro aumenta de tal manera que cualquiera podría sentir una fuerte presión gracias al cosmos divino del dios Erebo. Con su mano derecha apunta al remolino conector y de su dedo indice sale un rayo de color rojo granate e impacta con el remolino haciendo que este desaparezca por completo haciendo que parte del agua subiera al cielo y luego cayera alrededor de todos los presentes.
- Estaba acá para hablar con Fryevia Mist, pero ya hablare en otra oportunidad - en eso dirige su mirada a Kalya - digno lo que querías hacer pero esta niña puede fácilmente rivalizar con la fuerza de todos los presente, por lo tanto no era necesario tanta controversia alrededor de ella, y si tiene algún trauma con los maestros que le enseñan a sus discípulos la importancia de valerse solos, por favor no lo pague con desconocidos - luego observa a Andras - Usted joven fue mas considerado con la pequeña Connie, GRACIAS, pero ahora seré yo quien se encargue de ella. No deben preocuparse por nosotros, mas bien por ustedes que deben reconstruir sus fuerzas. Lo que viene no es juego.
Slifer guía a Connie Cerca del Arbol y se marcha con la joven con una neblina oscura que aparece alrededor de ellos. Antes de desvanecer la joven rubia se despide de los presentes con mucho entusiasmo, El viento en Asgard comenzó a solar de tal manera que parecía que un remolino hubiera pasado alrededor de todos. En eso un as de luz escribe en el árbol ¨Asgard…No se olviden de mis palabras¨.

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Gracias a la aportación de Andras sobre lo que recordaba acerca de un caballero del Santuario de otro tiempo con ese nombre, Kalya pudo recordar también la existencia de un caballero Saga diferente de quien aún se hablaba en susurros en las tabernas de Asgard, como si de un personaje mitológico se tratara, que había participado en la última Gran Guerra…
No tuvo tiempo de expresar su idea porque el Maestro en persona hizo finalmente acto de presencia frente a los jóvenes.
Aquel no era un guerrero cualquiera. Su apariencia adulta, pero aún joven contrastaba con la seriedad de su mirada que parecía abarcar eones. Su cosmos se mostraba imponente y profundo como un abismo oscuro sin fin cuyo poder no tardó en demostrar al utilizarlo para destruir el portal que conectaba a Asgard con el Reino Submarino de Poseidón. Kalya sintió la enorme presión de aquel Cosmos poderoso más allá de toda comprensión y supuso que un mortal común habría quedado aplastado contra el suelo. La joven Valquiria debió hacer un esfuerzo sobrehumano para no caer de rodillas.
El Legendario Maestro procedió a retirarse con su aprendiz después de una serie de advertencias dejando un mensaje fantasmal en el árbol testigo de su interacción.
Varios segundos de silencio siguieron a la desaparición de maestro y aprendiz hasta ser roto por la joven.
-Lo dijo como si lleváramos horas aquí parados sin hacer nada... – Murmuró Kalya a su compañero tratando de relajar un poco el ambiente mientras retiraba agua de mar de su rostro que había salpicado la destrucción del portal marino. Había quedado lo suficientemente impresionada como para recurrir al humor mientras recuperaba el aliento ante tamaño despliegue de poder del Gran Maestro y reflexionaba al respecto.
Su interacción con Connie no podría haber durado más de algunos minutos, sin incluir el tiempo en que esperó mientras ella tocaba.
- ¿Sabes? Es precisamente el hecho de que Connie tuviera el Cosmos que me preocupaba su presencia. Cualquier patrulla de guardias que se topara con ella no habría dudado en recurrir a la acción antes que al diálogo y sabrán los dioses qué habría sido de ellos si se atrevían a obligar a Connie, más ahora que he presenciado la identidad de su maestro… El bienestar de unos guardias puede parecerle intrascendente a un Guerrero Legendario como él, pero no hace mucho yo misma era una guardia más en las caravanas de comercio antes de que el Cosmos despertara en mí. Puede que ahora sea una Guerrera Sagrada, pero no tengo intención de olvidar mis orígenes y dejar de considerar la integridad de quienes una vez fueron mis iguales.
El Maestro parecía pensar que ellos deberían saber que venía algo más grande, al parecer olvidando que eran simples mortales en tiempos de paz que en su vida sólo se habían hecho cargo de problemas mortales como mantenerse con vida contra las inclemencias de su tierra, cuidando las caravanas de comercio vitales para la supervivencia de su gente, o lidiar con turistas perdidos que se acercaban demasiado a las fronteras de su reino.
Vivían literalmente aislados del mundo, si había noticias de importancia que concernieran a un peligro más grande, sus superiores no habían considerado relevante informar al respecto. Y todo indicaba que al menos su señora Fryevia conocía al Maestro Saga. Si los dioses de otros reinos aún no despertaban ni planeaban una confrontación con otros, ¿qué peligro aguardaba y qué tan inmediato era si aquel Gran Maestro consideraba llamar la atención de los jóvenes por dedicar unos minutos de su tiempo a su aprendiz?
Un escalofrío de temor recorrió su espalda al pensar lo que un guerrero tan supremo como él consideraba tan grande para realizar aquella advertencia.
Gracias a que la interacción había puesto en alerta todos sus sentidos, Kalya fue capaz de detectar una nueva presencia que se había acercado a los acantilados. ¿Qué tanto había visto de lo sucedido y cómo le había afectado el despliegue de poder del legendario maestro Saga Slifer?
No tuvo tiempo de expresar su idea porque el Maestro en persona hizo finalmente acto de presencia frente a los jóvenes.
Aquel no era un guerrero cualquiera. Su apariencia adulta, pero aún joven contrastaba con la seriedad de su mirada que parecía abarcar eones. Su cosmos se mostraba imponente y profundo como un abismo oscuro sin fin cuyo poder no tardó en demostrar al utilizarlo para destruir el portal que conectaba a Asgard con el Reino Submarino de Poseidón. Kalya sintió la enorme presión de aquel Cosmos poderoso más allá de toda comprensión y supuso que un mortal común habría quedado aplastado contra el suelo. La joven Valquiria debió hacer un esfuerzo sobrehumano para no caer de rodillas.
El Legendario Maestro procedió a retirarse con su aprendiz después de una serie de advertencias dejando un mensaje fantasmal en el árbol testigo de su interacción.
Varios segundos de silencio siguieron a la desaparición de maestro y aprendiz hasta ser roto por la joven.
-Lo dijo como si lleváramos horas aquí parados sin hacer nada... – Murmuró Kalya a su compañero tratando de relajar un poco el ambiente mientras retiraba agua de mar de su rostro que había salpicado la destrucción del portal marino. Había quedado lo suficientemente impresionada como para recurrir al humor mientras recuperaba el aliento ante tamaño despliegue de poder del Gran Maestro y reflexionaba al respecto.
Su interacción con Connie no podría haber durado más de algunos minutos, sin incluir el tiempo en que esperó mientras ella tocaba.
- ¿Sabes? Es precisamente el hecho de que Connie tuviera el Cosmos que me preocupaba su presencia. Cualquier patrulla de guardias que se topara con ella no habría dudado en recurrir a la acción antes que al diálogo y sabrán los dioses qué habría sido de ellos si se atrevían a obligar a Connie, más ahora que he presenciado la identidad de su maestro… El bienestar de unos guardias puede parecerle intrascendente a un Guerrero Legendario como él, pero no hace mucho yo misma era una guardia más en las caravanas de comercio antes de que el Cosmos despertara en mí. Puede que ahora sea una Guerrera Sagrada, pero no tengo intención de olvidar mis orígenes y dejar de considerar la integridad de quienes una vez fueron mis iguales.
El Maestro parecía pensar que ellos deberían saber que venía algo más grande, al parecer olvidando que eran simples mortales en tiempos de paz que en su vida sólo se habían hecho cargo de problemas mortales como mantenerse con vida contra las inclemencias de su tierra, cuidando las caravanas de comercio vitales para la supervivencia de su gente, o lidiar con turistas perdidos que se acercaban demasiado a las fronteras de su reino.
Vivían literalmente aislados del mundo, si había noticias de importancia que concernieran a un peligro más grande, sus superiores no habían considerado relevante informar al respecto. Y todo indicaba que al menos su señora Fryevia conocía al Maestro Saga. Si los dioses de otros reinos aún no despertaban ni planeaban una confrontación con otros, ¿qué peligro aguardaba y qué tan inmediato era si aquel Gran Maestro consideraba llamar la atención de los jóvenes por dedicar unos minutos de su tiempo a su aprendiz?
Un escalofrío de temor recorrió su espalda al pensar lo que un guerrero tan supremo como él consideraba tan grande para realizar aquella advertencia.
Gracias a que la interacción había puesto en alerta todos sus sentidos, Kalya fue capaz de detectar una nueva presencia que se había acercado a los acantilados. ¿Qué tanto había visto de lo sucedido y cómo le había afectado el despliegue de poder del legendario maestro Saga Slifer?
Re: Afueras de Asgard (On Rol)
No fue aquella voz la que alertó cada rincón de su cuerpo de manera abrupta, casi violenta; sino el cosmos que se desplegó frente a ellos imponiéndose con fuerza sobre todo lo demás.
Se sintió agobiado por el peso del mismo, uno que intentó compensar con la fuerza del suyo y que aún así, nada tenía en comparación con la que este hombre demostraba. Sabía que no era una persona cualquiera, y que no había dicho ni la mitad de lo que sabía por no obviar a Connie frente a ellos, como si no fuera capaz de escucharles en aquella conversación.
Palabras entonces, son como una ráfaga de hielo que remueve su propio orgullo, sintiéndose ofendido con facilidad ante la arrogancia que, para ser alguien tan poderoso, no se le antojaba pasar por alto. Quiere decir más que callar, pero todo sucede con una absurda rapidez que nada termina de salir de su boca.
Ve como sujeta la mano de esa pequeña niña que, con confianza ciega, solo reconoce en él al maestro del que tanto había estado hablando. Sus palabras, huh. ¿Podía ser acaso más irritante? Sumado al malestar de su presencia tan descortés incluso para un Dios, Andras se vió sorportando a la par de su compañera aquel despliegue de poder que amenazaba incluso con hacerle flaquear, viendo como el conector que tenían con el Reino Atlante era destruído frente a sus ojos.
Para cuándo quedaron solos, Andras todavía estaba consternado por las contradictorias palabras que ese Dios había profesado. Sin embargo, fue Kalya quien rompió el silencio, haciendo que intente enfocarse en sus palabras y no en la sensación de desasosiego que todo aquello le había dejado en el pecho.
— Es inadmisible que diga que no hay una guerra entre Reinos cuando apenas Asgard está resurgiendo de sus cenizas, sin mencionar la falta de respeto que es poner a los guerreros del Padre de todo en tela de juicio por asumir que es bienvenido solo porque si. — contestó, aun con la molestia irradiando en su propio cosmos.
Había quedado impresionado por lo que acababa de suceder, pensando en que este había solo obrado sin haber hablado con la regente como tanto había dicho que quería hacer. Se sentía un poco a la deriva, ajeno a esa decisión, a su llegada y a cómo había acontecido todo, dudando realmente si aquel supremo ser había actuado realmente bajo las peticiones de su Regente.
— Lo entiendo, y así Connie no hubiera sido un usuario del Cosmos, Asgard no es un lugar en el que te puedas pasear libremente. — añadió, elevando un brazo que pasó por sobre su frente, quitando así los rastros salinos de humedad. — Nadie sabía que llegaría, ni nuestra Regente nos avisó nada al respecto, mucho menos de sus intenciones de cortar toda comunicación con el Reino Marino...
Pudo sentir entonces sla fluctuación en su cosmos, misma que le hizo aplacar un poco su descontento, centrndose en ella. — ¿Estás bien? — indagó, interrumpiendo su atención cuando pudo sentir entre ellos una presencia que hasta el momento, no había logrado captar.
— ¿Quien está ahí ...?
Se sintió agobiado por el peso del mismo, uno que intentó compensar con la fuerza del suyo y que aún así, nada tenía en comparación con la que este hombre demostraba. Sabía que no era una persona cualquiera, y que no había dicho ni la mitad de lo que sabía por no obviar a Connie frente a ellos, como si no fuera capaz de escucharles en aquella conversación.
Palabras entonces, son como una ráfaga de hielo que remueve su propio orgullo, sintiéndose ofendido con facilidad ante la arrogancia que, para ser alguien tan poderoso, no se le antojaba pasar por alto. Quiere decir más que callar, pero todo sucede con una absurda rapidez que nada termina de salir de su boca.
Ve como sujeta la mano de esa pequeña niña que, con confianza ciega, solo reconoce en él al maestro del que tanto había estado hablando. Sus palabras, huh. ¿Podía ser acaso más irritante? Sumado al malestar de su presencia tan descortés incluso para un Dios, Andras se vió sorportando a la par de su compañera aquel despliegue de poder que amenazaba incluso con hacerle flaquear, viendo como el conector que tenían con el Reino Atlante era destruído frente a sus ojos.
Para cuándo quedaron solos, Andras todavía estaba consternado por las contradictorias palabras que ese Dios había profesado. Sin embargo, fue Kalya quien rompió el silencio, haciendo que intente enfocarse en sus palabras y no en la sensación de desasosiego que todo aquello le había dejado en el pecho.
— Es inadmisible que diga que no hay una guerra entre Reinos cuando apenas Asgard está resurgiendo de sus cenizas, sin mencionar la falta de respeto que es poner a los guerreros del Padre de todo en tela de juicio por asumir que es bienvenido solo porque si. — contestó, aun con la molestia irradiando en su propio cosmos.
Había quedado impresionado por lo que acababa de suceder, pensando en que este había solo obrado sin haber hablado con la regente como tanto había dicho que quería hacer. Se sentía un poco a la deriva, ajeno a esa decisión, a su llegada y a cómo había acontecido todo, dudando realmente si aquel supremo ser había actuado realmente bajo las peticiones de su Regente.
— Lo entiendo, y así Connie no hubiera sido un usuario del Cosmos, Asgard no es un lugar en el que te puedas pasear libremente. — añadió, elevando un brazo que pasó por sobre su frente, quitando así los rastros salinos de humedad. — Nadie sabía que llegaría, ni nuestra Regente nos avisó nada al respecto, mucho menos de sus intenciones de cortar toda comunicación con el Reino Marino...
Pudo sentir entonces sla fluctuación en su cosmos, misma que le hizo aplacar un poco su descontento, centrndose en ella. — ¿Estás bien? — indagó, interrumpiendo su atención cuando pudo sentir entre ellos una presencia que hasta el momento, no había logrado captar.
— ¿Quien está ahí ...?

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Sorprendido queda el muchacho con lo que ve, sobre todo esa ráfaga de viento y agua salada que salpica en forma violenta en todos lados, aun asi ese miedo y ansiedad, aumenta aun más ese frio en su cuerpo, no sabe el porque, ya que solo ve como algo cae sobre el mar, las olas se vuelven violentas en corto tiempo, para volver a estar calmado.
Su cuerpo no quiere responder, ya que se siente congelado por algo, no sabe de donde viene esa pesadez en sus pies y brazos, se sintio como si fueran horas, cuando tal vez fueron solo minutos cortos, ya cuando pudo moverse bien, su respiración se agita y su estómago en cualquier momento se escapa por su boca, recuerda esa vez en la fiesta de su ciudad, donde bebió más de lo normal. Se percata de dos jóvenes con ropas extrañas que estaban ahi, ni cuando camino hasta estar cerca de ellos.
Hola! Ni idea donde estoy, solo se que cortaba leña en un bosque de Siberia, ya que fui a ver una tía, el problema ¿que es este lugar? Vi una estatua antigua de Odin y vi algo extraño en el mar ¿esta pasando cosas aqui? Nose porque me acuerdo del Señor de los Anillos este lugar - mira a las personas que tiene al frente- Soy Helge Eta, si no es un buen apellido - sonrie el chico pelirrojo con sus ropas algo humedas ya que aun viste con su polera manga corta azul, sus pantalones celestes ajustados y sus botas de cuero y sostiene el arpa negra entre sus manos- Si ustedes me pueden decir más o menos quienes son ustedes y que trata esto... Tal vez no me sienta tan loco
Su cuerpo no quiere responder, ya que se siente congelado por algo, no sabe de donde viene esa pesadez en sus pies y brazos, se sintio como si fueran horas, cuando tal vez fueron solo minutos cortos, ya cuando pudo moverse bien, su respiración se agita y su estómago en cualquier momento se escapa por su boca, recuerda esa vez en la fiesta de su ciudad, donde bebió más de lo normal. Se percata de dos jóvenes con ropas extrañas que estaban ahi, ni cuando camino hasta estar cerca de ellos.
Hola! Ni idea donde estoy, solo se que cortaba leña en un bosque de Siberia, ya que fui a ver una tía, el problema ¿que es este lugar? Vi una estatua antigua de Odin y vi algo extraño en el mar ¿esta pasando cosas aqui? Nose porque me acuerdo del Señor de los Anillos este lugar - mira a las personas que tiene al frente- Soy Helge Eta, si no es un buen apellido - sonrie el chico pelirrojo con sus ropas algo humedas ya que aun viste con su polera manga corta azul, sus pantalones celestes ajustados y sus botas de cuero y sostiene el arpa negra entre sus manos- Si ustedes me pueden decir más o menos quienes son ustedes y que trata esto... Tal vez no me sienta tan loco

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Andras se hizo eco de los sentimientos de Kalya respecto al recién retirado maestro cuando se dio cuenta también de la presencia de un nuevo recién llegado. Se trataba de otro joven pelirrojo de cabello largo más naranja intenso y barba que lo hacía parecer mayor.
-Yo me encuentro bien, no se puede decir lo mismo de ese chico. – Respondió Kalya a su compañero mientras se acercaban al recién llegado que parecía sufrir los efectos del intenso cosmos del Maestro.
Este no tardó en recuperarse lo suficiente para presentarse y preguntarles sobre dónde estaba. No parecía tener la mínima idea de que Asgard existía.
- Mi nombre es Kalya, él es mi compañero Andras y… bueno, no hay una forma sutil de explicarlo, esto es Asgard y somos Guerreros Sagrados al servicio de Odín. – Responde la joven guerrera directamente.
Vestida como estaba con su armadura completa y, tomando en cuenta lo que el joven acababa de presenciar y sentir en carne propia, no había forma de ocultarle que aquel era un lugar muy diferente del mundo exterior. Además de que el mismo apellido de Helge era revelador pues Eta era parte del título de uno de los primeros siete Dioses Guerreros. Uno que además portaba una Lira como arma.
- ¿Has dicho que estabas en Siberia? – El joven Helge efectivamente lucía como alguien a quien no le molesta el frío. – Eso queda muy lejos, ¿cómo llegaste aquí? Debes saber que justo acabamos de tener una... diferencia de opiniones con alguien por traspasar nuestras fronteras sin permiso. – Explicó la guerrera prefiriendo guardar el detalle del apellido de Helge hasta saber más del recién llegado.
-Yo me encuentro bien, no se puede decir lo mismo de ese chico. – Respondió Kalya a su compañero mientras se acercaban al recién llegado que parecía sufrir los efectos del intenso cosmos del Maestro.
Este no tardó en recuperarse lo suficiente para presentarse y preguntarles sobre dónde estaba. No parecía tener la mínima idea de que Asgard existía.
- Mi nombre es Kalya, él es mi compañero Andras y… bueno, no hay una forma sutil de explicarlo, esto es Asgard y somos Guerreros Sagrados al servicio de Odín. – Responde la joven guerrera directamente.
Vestida como estaba con su armadura completa y, tomando en cuenta lo que el joven acababa de presenciar y sentir en carne propia, no había forma de ocultarle que aquel era un lugar muy diferente del mundo exterior. Además de que el mismo apellido de Helge era revelador pues Eta era parte del título de uno de los primeros siete Dioses Guerreros. Uno que además portaba una Lira como arma.
- ¿Has dicho que estabas en Siberia? – El joven Helge efectivamente lucía como alguien a quien no le molesta el frío. – Eso queda muy lejos, ¿cómo llegaste aquí? Debes saber que justo acabamos de tener una... diferencia de opiniones con alguien por traspasar nuestras fronteras sin permiso. – Explicó la guerrera prefiriendo guardar el detalle del apellido de Helge hasta saber más del recién llegado.
Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Un gusto en conocerlos -Extiende su mano para saludar a ambas personas que estaban ya frente a frente- Si, soy de Yakutia, reitero, estaba en Siberia cortando leña para mi tía que no estado bien... Solo que aun no entiendo mucho como llegue aquí, solo recuerdo que del bosque, me lanzaban piedras, luego palos y después de eso, desperté entre los caminos a esa Estatua de Odín y donde esta ese Castillo - apunta en ambos monumentos nombrados-
Eso si, todo esto me recuerda a las historias que mi padre me comentaba, sobre todo, de escaleras grandes, tabernas alegres y música, tengo una tía que se perdió hace más de 10 años en el Océano, ella era un alma buena por lo que recuerdo, solo que no mucho compartimos en si -suspira, para luego mirar el mar- Me pone algo nostálgico mirar el mar de este lugar, no se, algo existe aquí como si ya viví una vida o muchas - luego la mirada va en los jóvenes-
¿Ustedes sienten eso de la nostalgia? y disculpen por desvariar un poco, ya que aun siento tan irreal todo esto, porque puedo hablar con ustedes en este idioma un poco más viejo del cual suelo usar, pero el señor Kaffi me enseño un poco desde pequeño -desvía nuevamente la mirada al mar y suspira otra vez-
Ese señor nunca me dijo de donde era, solo se que me enseño mucho de música, sobre todo el arte de las cuerdas, se tocar muchos instrumentos musicales de cuerda y viento, ese señor, aun así me especializo en las cuerdas- Su odio no le falla del todo, pero escucha murmullos muy despacio, incluso algunos golpes leves de algún lugar algo alejado del punto, por si le están preguntando alguna cosa, puede que este muy distraído, poniendo mucha atención a esos murmullos- ¿Ustedes oyen ese murmullo y golpes?
Eso si, todo esto me recuerda a las historias que mi padre me comentaba, sobre todo, de escaleras grandes, tabernas alegres y música, tengo una tía que se perdió hace más de 10 años en el Océano, ella era un alma buena por lo que recuerdo, solo que no mucho compartimos en si -suspira, para luego mirar el mar- Me pone algo nostálgico mirar el mar de este lugar, no se, algo existe aquí como si ya viví una vida o muchas - luego la mirada va en los jóvenes-
¿Ustedes sienten eso de la nostalgia? y disculpen por desvariar un poco, ya que aun siento tan irreal todo esto, porque puedo hablar con ustedes en este idioma un poco más viejo del cual suelo usar, pero el señor Kaffi me enseño un poco desde pequeño -desvía nuevamente la mirada al mar y suspira otra vez-
Ese señor nunca me dijo de donde era, solo se que me enseño mucho de música, sobre todo el arte de las cuerdas, se tocar muchos instrumentos musicales de cuerda y viento, ese señor, aun así me especializo en las cuerdas- Su odio no le falla del todo, pero escucha murmullos muy despacio, incluso algunos golpes leves de algún lugar algo alejado del punto, por si le están preguntando alguna cosa, puede que este muy distraído, poniendo mucha atención a esos murmullos- ¿Ustedes oyen ese murmullo y golpes?

Re: Afueras de Asgard (On Rol)
-Es verdad, algo parece estar comenzando. – Murmuró la joven Valquiria al escuchar la historia del recién llegado.
Todo parecía indicar que provenía de ancestros asgardianos. No era extraño que ciudadanos del reino decidieran emigrar por tierras mejores (incluso Siberia podía ser más llevadera que Asgard), pero Helge no parecía tener mucha idea de ello más que historias provenientes de sus mayores.
– Lo que te ha sucedido es extraño en realidad. No cualquiera puede aparecer en nuestros terrenos a menos que sean realmente fuertes… o hayan sido traídos por una voluntad superior.
El joven parecía haberse perdido en sus cavilaciones murmurando sobre la nostalgia que le provocaba el lugar y cómo podía escuchar murmullos y golpes desde algún lugar.
-¿Te ha sucedido antes? ¿Ser consciente de cosas a tu alrededor que otros no como si tus sentidos se extendieran más allá de lo que es físicamente capaz una persona normal? – Kalya extendió su mano y encendió su cosmos. Una luz resplandeciente como una pequeña estrella se encendió en su palma. – Esto es el Cosmos, es la habilidad de todos aquellos guerreros destinados a servir a los dioses. Nos otorga fuerza y velocidad superiores, así como el control de elementos de la naturaleza o sobrenaturales. Puede ser la única explicación de cómo llegaste aquí. De cualquier forma, vendrás con nosotros al palacio sea para encontrar una forma de regresarte a tu hogar o quedarte aquí para explotar tus habilidades al servicio de los dioses.
Todo parecía indicar que provenía de ancestros asgardianos. No era extraño que ciudadanos del reino decidieran emigrar por tierras mejores (incluso Siberia podía ser más llevadera que Asgard), pero Helge no parecía tener mucha idea de ello más que historias provenientes de sus mayores.
– Lo que te ha sucedido es extraño en realidad. No cualquiera puede aparecer en nuestros terrenos a menos que sean realmente fuertes… o hayan sido traídos por una voluntad superior.
El joven parecía haberse perdido en sus cavilaciones murmurando sobre la nostalgia que le provocaba el lugar y cómo podía escuchar murmullos y golpes desde algún lugar.
-¿Te ha sucedido antes? ¿Ser consciente de cosas a tu alrededor que otros no como si tus sentidos se extendieran más allá de lo que es físicamente capaz una persona normal? – Kalya extendió su mano y encendió su cosmos. Una luz resplandeciente como una pequeña estrella se encendió en su palma. – Esto es el Cosmos, es la habilidad de todos aquellos guerreros destinados a servir a los dioses. Nos otorga fuerza y velocidad superiores, así como el control de elementos de la naturaleza o sobrenaturales. Puede ser la única explicación de cómo llegaste aquí. De cualquier forma, vendrás con nosotros al palacio sea para encontrar una forma de regresarte a tu hogar o quedarte aquí para explotar tus habilidades al servicio de los dioses.
Re: Afueras de Asgard (On Rol)
Ante la presencia de quién parecía literalmente un recién llegado, no fue Andras quien tomó las riendas de la conversación. A su lado Kalya trataba de descifrar el porqué de su aparente desconcierto, algo que no parecía aclararse por más que Helge intentara explicarlo.
Quizás la presencia de aquel Dios (junto a todo lo que había sucedido en tan poco tiempo) había dejado estragos en más de un sentido, todavía preocupado por la reacción de su Regente ante la idea del portal qué había desaparecido, y de porqué ellos no estaban enterados de nada. De ser así, lo entendería, sobre todo por los sucesos de hace momentos atrás que también le habían descolocado.
Se limitó a escuchar a Helge, también a Kalya que ponía su esfuerzo en orientar a ese hombre. Guardó en su mente cada cosa que este decía, sin encontrarle sentido a que terminara apareciendo sin más en Asgard cuando ciertamente, dejaba en claro que ni él sabía muy bien dónde es que estaba.
Tras la pequeña pero significativa muestra del cosmos de su compañera, pensó que tenía razón. Asgard no era en verdad hospitalario con desconocidos, mucho menos con los tiempos que acontecían cuando, de hecho, el que Connie no hubiera sido atacada solo se debía a que era una niña, algo que muchos otros habrían ignorado de no ser porque fue Valkyria quien le encontró.
Esto, no era diferente.
— Te diría que estás alucinando, pero después de hoy no estoy seguro de que sucede aquí. — exclamó. Estaba aún preocupado, algo que podía notarse por el tono menos condescendiente que utilizaba, o simplemente porque llevó una mano directo al puente de su nariz, cerrando los ojos con frustración antes de decidir que hacer con él.
De golpe, solo suspira. Un chasquido de sus dedos le sigue, todo para terminar observando a Kalya mientras se gira hacia ella. — Vendrá con nosotros...— señala, primero a su compañera y después a él mismo, cruzándose de brazos como si no hubiera más que hablar. — Al menos hasta que diga algo coherente, de lo contrario lo llevaré al Palacio y que nuestra Regente vea que hacer con él. Demasiados intrusos por hoy.
Quizás la presencia de aquel Dios (junto a todo lo que había sucedido en tan poco tiempo) había dejado estragos en más de un sentido, todavía preocupado por la reacción de su Regente ante la idea del portal qué había desaparecido, y de porqué ellos no estaban enterados de nada. De ser así, lo entendería, sobre todo por los sucesos de hace momentos atrás que también le habían descolocado.
Se limitó a escuchar a Helge, también a Kalya que ponía su esfuerzo en orientar a ese hombre. Guardó en su mente cada cosa que este decía, sin encontrarle sentido a que terminara apareciendo sin más en Asgard cuando ciertamente, dejaba en claro que ni él sabía muy bien dónde es que estaba.
Tras la pequeña pero significativa muestra del cosmos de su compañera, pensó que tenía razón. Asgard no era en verdad hospitalario con desconocidos, mucho menos con los tiempos que acontecían cuando, de hecho, el que Connie no hubiera sido atacada solo se debía a que era una niña, algo que muchos otros habrían ignorado de no ser porque fue Valkyria quien le encontró.
Esto, no era diferente.
— Te diría que estás alucinando, pero después de hoy no estoy seguro de que sucede aquí. — exclamó. Estaba aún preocupado, algo que podía notarse por el tono menos condescendiente que utilizaba, o simplemente porque llevó una mano directo al puente de su nariz, cerrando los ojos con frustración antes de decidir que hacer con él.
De golpe, solo suspira. Un chasquido de sus dedos le sigue, todo para terminar observando a Kalya mientras se gira hacia ella. — Vendrá con nosotros...— señala, primero a su compañera y después a él mismo, cruzándose de brazos como si no hubiera más que hablar. — Al menos hasta que diga algo coherente, de lo contrario lo llevaré al Palacio y que nuestra Regente vea que hacer con él. Demasiados intrusos por hoy.




